Una prestosa carta d'amor dende'l pasáu

0 comentarios
Esta ye una carta d'amor de la muyer, dexada al pie del calabre del paisanu, na Corea del XVI. Esta ye la carta. Pa más detalles: Una carta d'amor del pasáu


Al padre de Won

transcripción de la carta hallada junto a la momia

1 de junio de 1586

Siempre dijiste: "Amor, vivamos juntos hasta que nuestro pelo encanezca y podamos morir el mismo día. ¿Cómo has podido morirte sin mí? ¿A quién vamos a escuchar mi pequeño y yo, cómo debemos vivir? ¿Cómo pudiste alejarte de mí?

Recuerdas cómo tu corazón moraba en mí y cómo yo habitaba en el tuyo? Cada vez que nos acostábamos juntos siempre te decía: "Amor, ¿habrá alguien que se quiera como nosotros? ¿Realmente como nosotros?" ¿Cómo pudiste dejarme así, después de todo?

Es que no puedo vivir sin ti. Es que quiero irme contigo. Por favor, llévame a donde estés. Mi corazón, mis sentimientos hacia ti son lo último que podré olvidar en este mundo. En mi corazón desgarrado solo queda un dolor sin límites. Solo puedo preguntarme: ¿cómo puedo vivir con el niño si nos faltas, pensando en ti, sin fuerzas para sosegarme?

Por favor, respóndeme a todas estas preguntas, lee esta carta y contéstame con todo detalle en mis sueños, en cuanto puedas. Esa es la razón por la que te escrito esta carta y la entierro contigo. Ojalá pueda escuchar tu voz suavemente en mis sueños. Mirala atentamente y habla conmigo. Un día me dijiste que querías decirle algo al niño cuando viniera al mundo, pero te has ido tan repentinamente. Cuando dé a luz al niño, ¿a quién llamará padre?

¿Cómo puedes entender cómo me siento? No existe una tragedia como este dolor mío bajo el cielo. Te has ido a otro lugar, pero no padeces una tristeza tan profunda como la que me dejas. No puedo contar cómo me siento realmente, no puedo expresar mi dolor sin fin salvo con estas palabras ásperas y precipitadas.

Por favor, como te digo, lee atentamente esta carta y ven a mis sueños y muéstrate y hablemos de todas estas cosas. Estoy tan segura de que podré verte en mis sueños. Ven a mí en secreto y muéstrate, ¿Lo harás?. Hay tantas cosas que debo decirte, tanto que queda fuera de esta carta. Adiós.

Te quiere,
Tu esposa

Los ganaderos protesten

0 comentarios

Masiva protesta de ganaderos con sus reses ante la sede de la Presidencia del Principado


Han exigido una legislación que regule su actividad, devuelva la autonomía al colectivo para gestionar el monte, y permita la eliminación del matorral y de la presencia del lobo en zonas de explotación


Los ganaderos asturianos manifestárense ayer delantre'l parlamentu asturianu y de la sede'l gobiernu. Los ganaderos y los campesinos tán fartos de que, dende 1975, la política agraria, más allá de les subvenciones, desprecie al sector rural, a los agricultores, a los ganaderos y a tola xente que vive nel mundu rural. La política de los sucesivos gobiernos asturianos nun vien siendo más qu'una política al serviciu de los señoritos de la ciudá, con desconocimientu y despreciu de la xente del campu.

La xente del campu y los manifestantes tienen tol nuestru apoyu.

¿Va despacio'l to ordenador?

0 comentarios



A lo largo de mi vida profesional quizá la consulta que más veces he atendido, especialmente de los usuarios particulares, es algo así como: "Mi ordenador se está quedando lento. ¿Ya es hora de que me compre uno nuevo?". A lo que mi respuesta es, invariablemente "Depende. ¿Qué trabajos haces con el ordenador?". Y si la respuesta es, como suele ser, "Lo normal... usar el correo, algo de Word,  Excel para llevar mis cuentas personales, acceder a Internet...". La siguiente pregunta es ¿Cuánto tiempo hace que tienes el ordenador? Y, si la respuesta es cuatro años o menos, mi consejo es siempre el mismo: "No lo cambies. Haz una copia de los datos, formata el disco y reinstala el sistema. Verás como tu ordenador va tan rápido como el primer día y es lo suficientemente rápido para que te sientas cómodo".
Sin embargo, es un hecho que los ordenadores, con el uso,  se van volviendo cada vez más lentos, a veces hasta llegar a ser insufribles. En general no es algo que extrañe a los usuarios, ya que estamos acostumbrados al deterioro de las cosas, nosotros mismos incluidos, con el paso del tiempo. Pero no ocurre así en el caso de los ordenadores. Un ordenador mantiene su velocidad de trabajo constante a lo largo de toda su vida. Nunca degrada su velocidad. Es imposible.
No obstante,  nuestra experiencia personal nos dice justo lo contrario, que nuestro ordenador cada vez va más lento. Y también es cierto. Pero entonces, ¿cómo es posible afirmar al mismo tiempo como ciertas dos cosas totalmente opuestas, como que el ordenador no pierde velocidad y, al mismo tiempo, que va más lento? Veamos.
La velocidad de un ordenador para procesar una tarea está en función fundamentalmente de su procesador, de su arquitectura (lo que se denomina genéricamente el Chipset) y de la velocidad de acceso al disco. Y nada de eso varía ni se hace más lento a lo largo del tiempo. Pero hay una serie de cosas que sí varían con el paso del tiempo, y que son los causantes de la ralentización sufrida por el usuario. Vamos a repasar las más normales.
Número de tareas en ejecución: Los ordenadores son multitarea, es decir, ejecutan varias tareas al mismo tiempo. Lógicamente, aunque la velocidad del ordenador permanezca constante, si el número de tareas que se ejecutan simultáneamente aumenta, la velocidad de cada una disminuye. Y eso es lo que hace que la suya, la que realmente le importa, vaya más lenta. Pero, ¿por qué aumenta el número de tareas? Pues unas se instalan ellas solas, otras las instala el usuario sin darse cuenta, otras se instalan con el permiso del usuario, aunque no sea consciente...Si quiere hacer la prueba, vaya al Administrador de Tareas (normalmente la combinación de teclas Control+Alt+Supr le permitirá el acceso) y ahí podrá ver todas las tareas que se están ejecutando en este momento en su ordenador. Todas consumen recursos, todas hacen su ordenador más lento, aunque algunas son necesarias y otras no.
¿Y qué pasa si compra un nuevo ordenador? Pues pasa que todos esos programas indeseados se quedan en el antiguo... hasta que se vuelvan, esos mismos u otros, a  instalar. Al principio habrá una gran mejora de velocidad, pero durante unos meses nada más. Poco a poco volverá a sentirlo lento.
Los virus y antivirus: Los antivirus son un dilema del tipo de "Ni contigo ni sin ti, tienen mis penas remedio". Si no ponemos antivirus, nuestro ordenador se llenará de virus que son, en definitiva, programas que se ejecutan en la trastienda y hacen nuestro ordenador más lento. Pero, si ponemos antivirus, este está continuamente en ejecución, vigilando todo lo que se hace, controlando todo lo que se mueve y consumiendo una cantidad ingente de recursos. Son un control de carretera  que inspecciona cada coche que pasa. O sea, un atasco permanente. Pero, ¿qué pasa si compra un ordenador nuevo? Pues que será más rápido... hasta que instale el antivirus o le infecten los virus. No hay solución.
Las redes entre Iguales, Peer-to-Peer o P2P: Probablemente la causa más frecuente de ralentización de los ordenadores personales sea el uso de programas de este tipo, como los Emule, Edonkey y otros de la misma familia. Estos programas son una fuente inagotable de placer para los usuarios ya que les proporcionan películas, series, música y programas de ordenador de forma gratuita y abundante. Sin embargo tienen un problema. Su principio de funcionamiento se basa en una red distribuida de usuarios, en la que cada uno pone a disposición de los demás sus recursos propios. Es decir, yo puedo descargar una película desde el ordenador de cualquiera de los participantes en la red a cambio de permitir que los demás hagan lo mismo con el mío. Parece justo ¿no? Pues entonces me instalo el programa, empiezo a buscar y, de repente, me encuentro de lleno en la cueva de Alí Babá. Todo a mi alcance, todas las películas, todas las canciones, todas las series... y comienzo a descargar. Al principio todo es fantástico, mi disco se va llenando con mi lista de peticiones y yo no tengo más que sentarme a disfrutar. Y como yo tengo poco que dar y mucho que tomar, la vida es maravillosa y el goce sin fin. Pero, poco a poco, la situación se va invirtiendo. Y ahora resulta que soy yo el que tiene muchos contenidos en mi ordenador y, en consecuencia, hay muchos que quieren acceder a él. Y mi ordenador cada vez se dedica menos a atender mis peticiones y más a atender las de fuera porque, no lo olvidemos, es una red entre Iguales. Y, claro, mi ordenador cada vez me resulta más lento.
Pero ¿qué ocurre si compro un ordenador nuevo? Pues que, aunque instale el Emule de nuevo, vuelvo a ponerme en la nómina de los pobres, con lo que puedo colgarme de los ordenadores de los demás sin tener nada que aportar del mío. Y mi ordenador, que ahora solo trabaja para mí va más rápido... durante un tiempo. Hasta que vuelva a la situación anterior de igualdad. Y de la consiguiente lentitud.
El nuevo sistema operativo: Nunca faltará un amigo que, cuando usted le comente que su ordenador va cada vez más lento le pregunte: "¿pero, qué sistema operativo tienes?". Y cuando le responda cual es el suyo, que no será el último disponible porque casi nunca lo es, le dirá con suficiencia: "¡Buf! Pero si ese es lentíiisimo. Lo que tienes que hacer es actualizar al último, que es rapidíiiisimo". Si usted cae en la trampa de hacer caso a su amigo, comprobará con desesperación que su ordenador ahora va bastante más lento aún.
¿Qué ha ocurrido? ¿Su amigo se ha reido de usted? ¿Debe retirarle su amistad y buscarse otra compañía para ver el futbol? Pues no, seguramente no. Bueno, cambie de amigo si quiere, pero no por esa razón. Lo que ha pasado es sencillamente que cada nueva versión de sistema operativo hace muchas más cosas (la mayoría de las cuales usted ni sabe ni le importan) y, por lo tanto, consumen muchos más recursos de hardware. O sea que su máquina, inevitablemente, irá más lenta al actualizar al nuevo sistema. Pero, lo más importante, ¿y su amigo? ¿Le ha metido una embolada para luego reírse de usted?.
Probablemente no. Seguramente lo que ha pasado es que, o bien ha instalado el nuevo sistema operativo en su antigua máquina con una instalación limpia en lugar de actualizar, con lo cual se ha deshecho de todos las tareas indeseadas que ralentizaban su máquina, o ha comprado un nuevo ordenador, lógicamente con la última versión de sistema operativo. Y también más rápido, claro. O sea que su afirmación de que con el nuevo sistema operativo su máquina va más rápida, es cierta, pero su conocimiento de informática escaso. De todos modos, puesto que eso no es importante para el fútbol, no creo que por eso necesite cambiar de amigo.
En cuanto a lo que necesita para que su ordenador no vaya lento, eso es otra cuestión. En general, y sin conocer su caso concreto, le daría los siguientes consejos, a tener en cuenta de forma moderada:
- Si su ordenador es Pentimu 4 o anterior, compre un nuevo ordenador. No por la velocidad de proceso, que puede ser incluso más baja, sino porque, al disponer de más de un núcleo, puede aliviar al procesador principal de muchas tareas de sistema y del peso excesivo del antivirus.
- Si quiere tener instalado un Emule o similar, instálelo en un segundo ordenador para que se ocupe de importunar a sus "peer" y atienda a los inoportunos requerimientos de estos. Un ordenador para estas tareas no necesita grandes recursos. Mueva sus películas, una vez descargadas al ordenador de trabajo. En realidad está siendo un poco tramposo en la práctica de la "igualdad", pero qué le vamos a hacer. Así es la vida.
- Si tiene menos de 2 GB de memoria RAM, amplíe hasta este tamaño. La memoria RAM es relativamente barata y notará una mejoría notable en el rendimiento de su ordenador.
- Si ya tiene un procesador con dos núcleos o más (Core2Duo, DualCore, QuadCore…)  y dos GB de RAM o más, formatee el disco y reinstale el sistema operativo y los programas de trabajo desde cero. Verá que bien funciona su ordenador de nuevo.
- Pero, por supuesto, si ya se ha cansado de su viejo ordenador, no tiene problemas de dinero y le apetece comprarse uno nuevo, pues... ¡adelante! No me haga ningún caso y cómprese un ordenador nuevo. Verá como ahora todo va mucho más rápido... durante un tiempo.

Rubén Sánchez Vicente
Director Técnico de Bilbomicro Informática

Luciérnagas en la memoria

0 comentarios
Imáxenes de la presentación de la cabera novela la mio hermana, Luciérnagas en la memoria. Disponse d'ella en papel y n'Amazon. Acompañóla na presentación Laura González, a la que guardo un gran apreciu.
 
La presentación féxose nel salón d'actos del acuariu de Xixón (como s'alvierte).
 



PECULIARIDADES ASTURIANAS

0 comentarios

Como utres a la carnada (Balvidares)

Las excavaciones arqueológicas de la estación veraniega suelen traernos magníficas sorpresas a los asturianos: sobre el paleolítico, sobre la edad del bronce, sobre el arte parietal, sobre nuestros primeros mineros, sobre los castros, sobre la ocupación romana. Y es lógico que cada excavación nos traiga sorpresas: acerca de nuestro pasado, como hombres o como asturianos, no sabemos apenas nada aún, más allá de cuatro indicios que permiten imaginar un panorama más o menos fabuloso, construir un relato enteramente provisional.

En ocasiones algunos hallazgos tienen un valor especial, porque proyectan luz no sobre el pretérito, sino sobre lo que hoy somos, o, por decirlo en términos más precisos, sobre el relato imaginario de quienes creemos ser y de quiénes queremos ser.

Desde ese punto de vista, la aparición de una moneda visigótica en el castillo de Gauzón (lugar, por cierto, donde la tradición supone recubierta de oro y piedras preciosas, por mandato de Alfonso III el Magno, la cruz que Pelayo, al decir de la leyenda, habría enarbolado en Covadonga) ha dado lugar a escenas sorprendentes y altamente significativas. Describámoslo: Pocos días antes del Día de Asturies (8 de septiembre) uno de los arqueólogos de la excavación, don Iván Muñiz, la consejera de Cultura, doña Ana González, el director general de Patrimonio Cultural, don Adolfo Rodríguez Asensio, y la alcaldesa de Castrillón, doña Ángela Vallina, concurren exultantes en rueda de prensa para dar cuenta del hallazgo: una moneda de oro, de 1,5 gramos de peso, del tamaño de unos diez céntimos de euro y con un pequeño agujero en ella, cuidadosamente labrado. En el anverso tiene un esquema de cabeza y pecho y la leyenda «Recaredux Rex»; y en el reverso, la ceca, Zaragoza. Este tipo de monedas no se utilizaban como dinero, sino que eran signos de prestigio y poder de su poseedor.

De ese hallazgo, deducen los concurrentes —con alguna mayor prudencia, quiero ver, don Adolfo— que queda demostrada la existencia de un poder visigodo en Asturies desde un primer momento y que esa visigotización sería intensa y continua, lo que conferiría a Pelayo y a la monarquía asturiana no el carácter de sucesos autónomos, llariegos, sino el de mera continuidad de la historia de España, de reserva episódica (¿y tal vez predestinada?) de ese trazo singular que, como en el viejo hispanismo menéndezpelayano, vendría ya de Séneca y constituiría un continuum invariable e identificable a lo largo de los siglos. Es ese reintegrar a Asturies al coitus ininterruptus de lo hispánico lo que provoca el entusiasmo («posesión divina» es su etimología) de políticos y técnicos. En palabras de don Iván Muñiz: «Además aporta un argumento imprescindible a uno de los principales y más controvertidos debates sobre el origen del Medievo en España y las raíces de la Reconquista. Esta discusión se refiere a la impronta de la presencia visigoda en Asturias durante la Antigüedad tardía y a la naturaleza de los reyes asturianos como herederos de los monarcas visigodos». Es decir, que ninguna importancia tiene el que, entre otras muchas cosas, Asturies haya detenido el avance del islam sobre Europa, siendo, así, pieza central en la construcción de nuestra identidad; que haya articulado a Occidente y la cristiandad con la invención de Santiago; que haya construido un arte único en el mundo, el «arte asturiano» que decía Xovellanos y al que se quita mérito llamándolo «prerrománico». Toda esa historia, toda esa singularidad, repito, ninguna importancia tendría para esas gentes, salvo si lo entendiésemos como una concurrencia ancilar a la historia de verdad, a la historia con mayúsculas, a la historia de España, entendida esta, además, de una determinada manera: piénsese, por ejemplo, en cuanta similitud existe entre este relato de Asturies como «España in nuce» y otros relatos similares de la reconstrucción española, así el urdido bajo la Restauración alfonsino-canovista.

Y es que nuestra élites, en general, tienen un problema: no se consideran nada si no se proyectan fuera de Asturies, en el gran río madrileño-españolista; escaso aprecio tienen a lo nuestro, siempre pequeño, sino es como escabel para los pies de lo grande, lo ajeno. De ese modo, los demás, lo de fuera, los conquistadores vendrían a civilizarnos a nosotros, a darnos entidad, a vaciarnos de nosotros para hacernos «algo», «fijosdalgo» de verdad, parte de la historia de verdad, de la economía de verdad, del mundo de verdad, de la cultura de verdad. He contado en alguna otra ocasión cómo esa mentalidad la ejemplifica perfectamente el comportamiento de la inteligentsia regional a propósito de una exposición organizada durante el gobierno de don Antonio Trevín: Ástures, pueblos bárbaros en la frontera del Imperio, se denominaba. En contraste, una muestra del mismo género en Cantabria llevaba por título el de Cántabros, el origen de un pueblo. Era la misma mentalidad que, ya nes aboquiaes del franquismo, hizo levantar en Xixón una estatua al invasor y sojuzgador César Augusto, en agradecimiento porque habría venido a librarnos de nosotros mismos, a «civilizarnos». ¿Causó ese simbolismo incomodidad alguna a los regnantes permanentes en Xixón de la democracia, PSOE e IU? Ninguna, y eso que la estatua al emperador vendría a ser —como ingeniosamente escribió Milio Rodríguez Cueto— igual que si los iraquíes levantasen en Bagdad una estatua a George Bush. (Por cierto, en Italia todavía recuerdan la explotación que de Augusto, sus emblemas y sus estatuas hizo el fascismo musoliniano.)

Las élites asturianas tienen un problema consigo mismas («fecisti nos ad te» —podrían decir, con san Agustín, mirando hacia Madrid— et inquietum est cor nostrum donec requiescat in te), y nosotros tenemos un problema con ellas. ¿O acaso creen que todo esto no tiene que ver con nuestra incapacidad para publicitar nuestras bellezas, para organizar nuestra economía, para unirnos como colectividad, para defender nuestros intereses en el conjunto del estado? ¿Acaso no creen ustedes que parte de lo que nos pasa es que somos lo que nos pasa?

¡Ah!, por cierto. ¿Y si en vez de imaginar el castillo de Gauzón poblado por verdaderos españoles-visigodos, que habrían perdido ahí la moneda-amuleto-útero, fingimos otro relato? Por ejemplo, que le habían cortado la cabeza al jefe de los visigodos invasores o que, habiendo realizado una incursión en la meseta los astures, trajeron la moneda como trofeo. U otros muchos. Ya ven, ¡qué escasos pegollos para tan grandes hórreos!

Doña Susana, de moda

0 comentarios
Como doña Susana Díaz ta de moda, y va ser, en munchos sentíos que non n'otros, la nueva Zapatera del PSOE, y ta agora descubriéndola tol mundu, vamos repetir equí l'artículu qu'asoleyamos el 21/10/13, onde anunciamos "la nueva", anticipándonos a la mayoría.



No cabe duda de que doña Susana Díaz, la nueva presidente de la Junta de Andalucía, es una figura muy notable, llamativa. La he oído en una entrevista radiofónica y, aparte la claridad de su sintaxis y su dicción, se ha mostrado como una persona que responde derechamente aquello que quiere o le interesa y elusivamente aquello que no (igual que todos nosotros); cortés, educada, amable (como todos los buenos políticos y al igual que las personas civilizadas).

(Al respecto, permítanme un paréntesis personal. Procuro portarme siempre en sociedad de una forma educada, servicial y amable; no es infrecuente entonces que algunas personas me digan «¡cómo se nota que yes políticu!». Lo deprimente de esos juicios, déjenme señalarlo, no es que se nos tenga a quienes estamos en la cosa pública por ladinos y fingidores, sino lo que implica sobre el concepto que quienes los emiten tienen de sí mismos y acerca de cómo han de ser o son los comportamientos sociales.)

Pero doña Susana no ha despertado la atención pública por esas sus virtudes personales, sino por proceder de forma poco habitual en las relaciones internas de las organizaciones políticas: discrepando de forma pública y notoria de las líneas de actuación de su partido en los últimos tiempos. Lo ha hecho, además, frente a los dos máximos responsables de esas ideas y actuaciones con las que discrepa, ante Pérez Rubalcaba y Pere Navarro. Se ha opuesto al eufemístico «derecho a decidir» y a la financiación privilegiada (llamemos las cosas por su nombre) para Cataluña que defienden tanto Pere Navarro como el doctor en químicas; este, es cierto, al modo schrödingeriano de «ni si, ni no, sino todo lo contrario». Del mismo modo ha criticado el Estatut actual catalán, su tramitación y avatares posteriores, todo ello fruto de la decisión de septiembre de 2003 en Santillana de la totalidad del PSOE —aprendiz-de-brujo Zapatero ya a la cabeza—.

Se podrá pensar o maliciar que doña Susana tiene en todo esto motivos de interés, dada su forma de llegar a la presidencia, la galerna desatada con la investigación de la juez Alaya, el desastre económico de su comunidad, las amenazas sobre el voto socialista. Es cierto, todo eso ha de pesar en su conducta, y doña Susana, además, no habría llegado adonde llegó si no tuviese las virtudes de capacidad, habilidad, perseverancia, egoísmo y astucia que necesita el triunfador en cualquier campo (no únicamente el político). Pero ello no empece para reconocer lo extraordinario de su conducta.

En alguna medida, con esa actitud doña Susana retoma el hilo fundamental del discurso histórico del PSOE, un partido sólidamente centralista y escasamente federalista, pese a sus proclamas, salvo en Cataluña —y ello por la composición del PSC en los momentos iniciales de la transición— y, ligeramente, en Valencia y Las Baleares. Es esa también la trayectoria del PSOE asturiano.

Ahora bien, doña Susana, al igual que don Javier Fernández y el PSOE asturiano, tienen un punto de debilidad para ser creíbles en sus postulados. Todos ellos han apoyado, aplaudido, votado, jaleado la línea de actuación que arranca en Santillana-2003, que pasa por el Estatut de Barroso-Mas-Zapatero-Maragall (con sus episodios cómicos variados), la procesión contra el Constitucional de Montilla y, hasta ahora, las «ideas» de Pere Navarro y el apoyo hamletesco de Pérez Rubalcaba y el Comité Federal a todo ello. ¿Creíbles, por tanto, doña Susana y don Javier en lo que ahora dicen? ¡Hombre! ¡Aún si los viésemos como Enrique IV a las puertas de Canosa, vestidos de saco y cubiertos de ceniza!

Doña Susana ha tenido, además, otra virtud con un semidesplante suyo. Ha contribuido a que don Alfredo nos haya hecho ver como casi diáfano uno de los mayores misterios de la teología cristiana. Recuerden ustedes que doña Susana, en su reciente visita a don Mariano Rajoy, pasó antes a ver a don Alfredo, su jefe. Y a este le manifestó que iba a proponer al jefe del Ejecutivo un gran pacto entre PP y PSOE contra la corrupción. Tendrán presnete ustedes que, sin embargo, el señor Rubalcaba manifestó que no hablarían de ese tema con el PP mientras este no (¿se suicidase?, ¿confesase sus pecados en hábito de penitente?, ¿se encerrase el mismo en la prisión y arrojase la llave de la misma al foso de los cocodrilos?) con respecto al «caso Bárcenas». Preguntado el jefe del PSOE si no había contradicción entre la propuesta de doña Susana, de gran pacto institucional, y la del PSOE, de «contigo ni agua», manifestó que no, con las délficas palabras de: «Una cosa es el ámbito partidario y otro el institucional, que tenemos que distinguir muy claramente. Que la Junta diga que hay temas de corrupción que afectan al trabajo de gobiernos autonómicos es un ejercicio de responsabilidad institucional, otra cosa es lo que haga el PSOE en las Cortes, que me corresponde a mí». Esto es, que doña Susana proponga a Mariano Rajoy un pacto entre los dos partidos no es un tema general ni de partido, es «institucional» y particular; que el PSOE se niegue a tratar en el Parlamento las leyes en tramitación contra la corrupción no es una cuestión institucional, sino particular y partidaria. De modo que el PSOE cuando es el PSOE no es el PSOE y las instituciones cuando son instituciones no son instituciones.

 De esta forma, don Alfredo nos ha hecho ver que el misterio de la Santísima Trinidad, que nos parecía tan inextricable, no es más que una bagatela, una caxigalina, una adivinanza infantil en comparación con las varias manifestaciones corpóreas y distintas de un solo PSOE verdadero de que el señor Rubalcaba hace alarde.

¡VIVA LYNCH! ¡MUERA BECCARIA!

0 comentarios

La sentencia sobre el Prestige y las reacciones que ha suscitado nos permiten reflexionar, una vez más, sobre algunas cuestiones relativas a la justicia y a la sociedad de los últimos años. En primer lugar, cómo no, conviene señalar lo inaceptable de que el fallo sobre el accidente tarde once años en producirse. No es un caso aislado, la mayoría de los juicios de una cierta complejidad se arrastran por las dependencias de la justicia no menos de un lustro. Haga, si no, el lector memoria. Es evidente que se necesita una reforma urgente de procedimientos y una dotación de medios que lo impida. En segundo lugar destaquemos que ello, sobre ser inaceptable, es radicalmente injusto para quienes son, al final, declarados inocentes. ¿Quién, con referencia al pleito del Prestige, devuelve la tranquilidad, el honor; repara los quebrantos sociales, económicos y familiares por que han pasado, por ejemplo, el capitán Mangouras o el a la sazón entonces director general de la Marina Mercante, José Luis López-Sors? ¿Quién aquí, por ejemplo, y a propósito del «caso Marea» —otro despropósito en su duración—, resarce a los que, tras su exposición culposa a la opinión pública, han sido eximidos de delito?

Apostolos Mangouras


Apostolos Mangouras

Pero el aspecto más notable de la sentencia ha sido la marea de reacciones en su contra que ha suscitado, considerándola una injusticia por no haber «señalado» (y condenádolos, supongo) culpables. Y, sin embargo, no he leído yo otra cosa que el que el fallo, en el ámbito legal en que se juzgaba, el penal, era correcto y ajustado a derecho, es decir, que nada hay que criticar en él desde el único punto de vista en que el asunto se trataba, en el de señalar responsables —causantes y conscientes— probados o demostrables del desastre. Eso era lo que se juzgaba y no la evidencia de que había habido daños económicos o de que miles de voluntarios habían acudido a las costas para limpiar el galipote.
Ahora bien, hace tiempo que se ha instalado en la opinión pública (y en los jueces sheriff o jueces salvadores) la idea de que no hay ninguna catástrofe que no tenga un responsable, y, así, por ejemplo, un grupo de jueces italianos encausó a los sismólogos por no predecir (y, supongo, por no evitar) el seísmo que el 6 de abril de 2009 arrasó la zona de Los Abruzzos. (No anda lejos de ello, por cierto, el encausamiento de los técnicos de Adif por el reciente accidente del Alvia Madrid-Ferrol). En el fondo, ese prejuicio, tan cerca del pensamiento mágico, se sustenta en la idea contemporánea de que todas las muertes en accidente o catástrofe serían evitables si alguien hiciese lo adecuado para impedirlo y que, en consecuencia, a alguien se podrán pedir responsabilidades. El máximo exponente de esa tendencia ha sido el senador estatal de Nebraska, EEUU, Ernie Chambers, que en 2007 presentó una demanda judicial contra Dios —admitida a trámite, por cierto— «harto de las nefastas catástrofes en el mundo, que sólo provocan muerte y destrucción».
José Luis López-Sors
Ese sentimiento, cada vez más generalizado, es realmente complejo y entraña muchas variables: entre otras, la inaceptación de la muerte, el desconocimiento de las leyes de la naturaleza y la idea de que el hombre y el estado son todopoderosos, la exigencia de que se señale a alguien concreto en quien descargar las responsabilidad del daño y en quien exigir venganza… Pero junto con toda esa maraña de conceptos, emociones y pasiones suele latir, en las víctimas directas y sus familiares, una exigencia menos noble, que se enmascara bajo la palabra «justicia»: la demanda de dinero, una demanda que, en general, no es mal vista por los que son ajenos a la desgracia, como si ese dinero, el del Estado, cayese del cielo, y no saliese del bolsillo de cada uno. En ese sentido, por cierto, el señalar a Dios como culpable universal del senador Chambers no tendrá demasiados adeptos, porque si bien es cierto que podría ser el responsable de todo, y satisfacer con ello la pulsión de venganza, ¿en qué moneda, si acaso, habría de resarcir el daño?
Pero existe otra cuestión, ligada a esas reacciones de rechazo a la sentencia, que resulta repugnante y preocupante. Es ese estado de opinión tan corriente en redes sociales y tertulias, realimentado por algunos medios y juzgados filtradores de sumarios, que da por sentenciado y firme cualquier asunto que esa opinión haya decidido encausar, y que no acepta que el resultado de la justicia objetiva sea distinto al del fallo que ellos han emitido desde la tribuna —que no tribunal— de sus prejuicios o manías. Ese estado de opinión, cada día más amplio y más poderoso, equivale a eliminar a Beccaria y elevar la ley de Lynch a único instrumento de justicia; a sustituir la ley por los tribunales «populares». No es ese, como ustedes convendrán, un movimiento social tranquilizador, ni ayuda a la convivencia.
¿O acaso se trata de eso, en el fondo, para algunos? ¿De hacer lo posible por envenenar y dificultar la convivencia?

Gata

0 comentarios
Gata pasiando pelos caminos d'El carbayu (Llugones) el 12/11/2013.

¿Quiciabes una Agrius convolvuli?


Garcina

0 comentarios
La primera la temporada, el mes pasáu, el 01/10/13.





Arreyos al Diccionariu asturianu-castellanu (LXXXVII)

0 comentarios
Sigo colos arreyos y modificaciones al mio Diccionariu asturianu-castellanu. Les novedaes, en gris.
cubierta, f. Revestimiento exterior, de caucho u otro material, de la rueda de los vehículos automóviles. || 2. Tapa que recubre un libro. || 3. Piel que, colocada sobre les mullides, sirve para protegerlas del sol o la lluvia. || 4. Cubrición superior de una construcción, que protege su interior de la insolación o la lluvia. || 5. Conjunto de elementos con que se conforma dicha cubrición. || 6. Piedra de gran tamaño que se coloca sobre una pared a fin de que ésta no se venga abajo. || 7. Piso plano que está al descubierto en una embarcación. || 8. Piso de una embarcación.  || 12.  Teja que, en el tejado, se dispone en posición convexa abrazando dos canales. || || Cubierta a baguna, cubierta vegetal de ciertas construcciones, que se realiza a partir del cumal hacia el alero, y está formada por una sucesión de varas que clavan sus extremos en una masa de paja hecha con haces trenzados. || Cubierta a ben, idem. || Cubierta a facha, cubierta vegetal de ciertas construcciones, que se realiza a partir del alero hacia el cumal, desde donde se van colocando tallos de paja invertidos, trenzados en el interior y con el borde exterior y más duro hacia afuera, que se alisa después mediante golpes de pala o paleta. || Cubierta a paleta, idem.
cuélebre, m. Culebrón fabuloso, con alas y patas, especie de dragón de la mitología astur. || 2. Cualquier culebra, especialmente la que se supone particularmente dañina, perjudicial o grande, real o imaginariamente. . || 3. Persona malvada, que busca perjudicar a los demás o gusta de ello. || 4. Persona muy fea. || || Como un cuélebre, dícese de quien tiene mal carácter. || Fechu un cuélebre, muy enfadado.
cuelmu, m. Colmo, haz de pajas de un cereal. || 2. Vaina, envoltorio de los granos de las legumbres. || 3. Envoltorio que agrupa los racimos de avellanas. || A cuelmu, a tiempo. 2 Casualmente. || Dir a cuelmu, salir adelante, ir a buen término.
cuepu, a, o, adj. Dícese de la gallina que ha perdido las plumas de la cola. || 2. Enfadado.
cuerveríu, m. Bandada de cuervos. || 2. Ruido que hace una bandada de cuervos.

Gavilotada (II)

0 comentarios
Esperando nel prau. El Sueve, al fondu. El 03/11/13, en Morís, Güerres.




Zapatero versus Solbes

0 comentarios

Pa mexase de risa, o pa mexar y nun char gota: agora resulta que Pedro Solbes y José Luis Rodríguez anden dándose plizcos y raguñazos, chándose la culpa l'ún al otru de nun tener fecho nada contra la crisis o de nun vela (según la versión).

Asina, Solbes diz que-y mandar recaos a Rodríguez pa alvertilu de la gravedá del momentu y pa disuadilu de la so voluntá de tirar les perres en mampurres pa los votantes; Rodríguez diz que nunca-y lo dixo nin lu avisó.

En tou casu, bein cerraren los güeyos dambos y bien mintió Solbes nel so debate con Pizarro.

Si quieren mexase de risa (o intentar mexar pa nun char gota, como-yos preste más), síganlo equí: Solbes contra Zapatero.

NOTA: Por si nun lo recuerden, Solbes tenía fama de ser de los más preparaos y llistos d'Europa; Zapatero fue escoyíu como'l meyor d'ente toos los socialistes.

Los collores de la seronda (III)

0 comentarios
El 10/11/13, en La Cruz, Duz, Colunga.



Un llaborista puntina y l'obispu

0 comentarios
Invítolos a lleer la entrevista que en LNE y nos periódicos del grupu se publicó'l 08/11/13 col embaxador Alfonso Álvarez de Toledo y Merry del Val (El llaborista y l'arzobispu). Equí do-yos un relatu superprestosu que cuenta nesa entrevista. Asocede ente'l llaborista inglés George Brown (non Guillermo Brown), que yera un dello puntina y un daqué soplador, y el cardenal arzobispu de Viena:


-¿Cómo se las arregló?

-Cuando hice de intérprete entre George Brown, un dirigente laborista, y Franco me di cuenta de que dijera lo que dijera no se creían el uno al otro. Eso me dio serenidad.

-Serenidad que parece que no tenía Brown, ¿es verdad que bebía mucho?

-Fíjese si bebía que en un sarao oficial en Viena quiso sacar a bailar a la que él creyó que era una dama vestida con un vestido escarlata.

-¿Y qué era?

-El señor Brown obtuvo la siguiente respuesta: "No puedo aceptar por tres razones. La primera, porque no estamos en un salón de baile, sino en el palacio de Schönbrunn; la segunda, porque lo que suena no es un vals, sino el himno nacional austriaco, y, en tercer lugar, porque yo soy el cardenal arzobispo de Viena".

Ñisalona

0 comentarios
Ensertada nuna espinera. El 10/11/13, en La Cruz, Duz, Colunga.

¡Y agora Goldman Sachs!

0 comentarios

A les bones noticies sobre la nuestra economía vien sumase agora Goldman Sachs, diciendo que s'enquivocó na calificación y nos pronósticos sobre España. (¡A bones hores...!)

Goldman Sachs fue de los que pronosticó y pidió el rescate d'España, como El País, por cierto, dalgunos de los banqueros y economistes más gloriosos y poderosos d'España, como munchos sabios internacionales (talu Krugman), etc.

Y AGORA, UNA ENTRUGA: CUÁLU FUE'L PESU NEGATIVU DE LA VARIABLE GOLDMAN SACHS (Y OTROS BANCOS D'INVERSIÓN Y AXENCIES DE CALIFICACIÓN) NA NUESTRA CRISIS. ESO, ¿QUIÉN LO RESARZ?

APROVECHO, POR CIERTO, PA RECORDAR QUE FUI DE LOS POCOS QUE SEÑALÓ, FAI UN AÑU Y MEDIU, QUE'L COMIENZU LA NUESTRA RECUPERACIÓN DIBA ENTAMAR A FINALES DEL VERANU DE 2013. Y RECUERDO QUE DIXE TAMIÉN QUE LA COSA DIBA ANATINAR MÁS DE LO QUE PODÍAMOS CAMENTAR (Hablando bien del gobierno).

Los collores de la seronda

0 comentarios
El 10/11/13, en La Cruz, Duz, Colunga.


Basures de Madrid

0 comentarios
A ún non-y cabe más que felicitase pol alcuerdu en Madrid ente trabayadores y empreses pal fin de la huelga. Pero non solo porque se recueya la basura o porque tea llimpia la ciudá y camude la so imaxen, non: fundamentalmente porque los trabayadores salieren bien paraos d'aquel atracu que pretendía echar a más de mil y rebaxar el sueldu un 40%.

Y una consideranza: si al final pudo llegase equí, con conxelación y eres temporales, ¿qué diaños de tipos y empreses son esos directivos y empreses que -anque solo sea pa empezar la negociación- pretenden eses rebaxes salariales y esi númeru de despidos? Dende llueu, nun merecen el calificativu de "respetables", sonlo too menos eso.

Peculiaridades asturianas

0 comentarios
     La primera semana de este mes de payares se celebró en la Universidad Laboral de Xixón el Día de les Ciencies Asturianes, al que asistieron 1.200 alumnos de asturiano. Allí el profesor Carlos López Otín dio una conferencia, en castellano, que tenía por título "Les aventures moleculares de la vida". Así comienza el resumen de la misma la periodista Ana Luján, en la nueva España del 09/11/2013:
Otín desveló paso a paso, obviamente en castellano, la evolución de los primeros organismos vivos, su desarrollo a lo largo de millones de años y los últimos y vertiginosos avances que llevan, en las últimas semanas, a hablar incluso de "cirugía genómica", que permitirá notables avances en la cura de enfermedades...


      Nada que decir, por supuesto, de la participación de don Carlos. No solo es un científico extraordinario que ha logrado formar un equipo de proyección internacional, sino que hay que agradecerle no solo que siga en la universidad Asturiana y en Asturies, con todas las limitaciones económicas, sociales y de proyección internacional que ello supone, sino también su disposición a participar en la vida social y a transmitir sus saberes y experiencias de forma asidua. Pero uno tiene dudas de que dar una conferencia en castellano para los alumnos de asturiano sea lo más conveniente, para ellos y para la asignatura. Fundamentalmente porque ello puede reforzar algunos prejuicios sobre el asturiano (y para los mismos alumnos de la lengua patria): que las cosas importantes se dicen en castellano, que el asturiano no vale para las coses importantes o, al menos, para la ciencia. En ese sentido, el inciso valorativo de la reportera, es mortal: obviamente en castellano, dice.


     P.S. Escrito esto, atopo a la directora de Política Llingüística, Ana Fueyo, amiga cuantayaque, nel tanatoriu de Xixón, aonde me desplazo cola mio muyer pa da-y el pésame a Urbano Rodríguez, el so paisanu, amigu, académicu y escritor -y al que-y reitero dende estes llinies les condolencies- pola muerte de so padre (y, de pasu, tresmiti-y, asinamesmo, les condolencies d'un par d'amigos que tán en Santander y nun pueden tar equí).

    Dempués de les espresiones y cortesíes de rigor, Ana y yo pasamos a falar del actu del Día de les Ciencies Asturianes (más por iniciativa d'ella que de mio, como ye natural, quiero decir, que lo contrario sería una descortesía). Ella desplícame que la conferencia d'Otín va tar íntegra en fiches y material escolar pa los escolinos d'asturianu y que, además, prefirió llevar a Otín pola so personalidá científica de proyección mundial y porque ye asturianu ("de pación", evidentemente).

     Anque entiendo'l valir de les sos razones, ello nun quita los perxuicios, y nun toi tan seguru de que mereza la pena l'actu asina, tan ensin cocer no que respecta a llingua. En cualquier casu, ella rétame a que-y tope pal añu que vien a un universitariu de nomadía asturianu y dispuestu a facer pal eventu la charla n'asturianu. Ehí queda'l retu.

     Y, en tou casu, que conste otra vez equí l'agradecimientu a Carlos López Otín pola so disposición a participar n'actos sociales y culturales nesti país, tan escasamente reconocedor de méritos y tan poco dispuestu a agradecer les coses.

      Y, tocántenes a la decisión d'Ana Fueyo, pues ehí ta pa xulgar lo que ye una decisión política, esto ye, una decisión que valora los pros y los contres d'un actu y inclínase polos qu'entiende son meyores y de más rendimientu pa los oxetivos buscaos.

Los collores del tardíu

0 comentarios
El 10/11/13, en La Cruz, Duz, Colunga.



Arreyos al Diccionariu asturianu-castellanu (LXXXVI)

0 comentarios

Sigo colos arreyos y modificaciones al mio Diccionariu asturianu-castellanu. Les novedaes, en gris.

coxíu, m. Cualquier enfermedad de la piel que se manifiesta con granos, ampollas,  picores o coloración rojiza. || 2. Enfermedad de las pezuñas de las vacas. . || 3. Gafura, sabandija o animal al que popularmente se le atribuye capacidad para causar enfermedades con su veneno.

crespu, a, o, adj. Áspero, insufrible al tacto. || 2. Escabroso. || 3. Poco afable. || 4. Muy enfadado. || 5. Muy seco. || 6. Dícese del pelo rizoso o alborotado. || 7. Dícese del pelo cortado de punta y corto. || 8. Dícese de un tipo de castaña que tiene un erizo pequeño y duro. || 9. Dícese de un tipo de castaña grande y con sabor bueno y dulce.
cruceru, m. Lugar en el cual se cruzan dos o más caminos. || 2. Lugar en el cual se cruzan la nave central y la transversal en una iglesia. || 3. Lugar en el cual se cruzan dos galerías de una mina. || 4. Conjunto de cruces que forman el calvario. || 5. Conjunto de cuadros existentes en el lugar en el cual se cruzan dos galerías de una mina.  || 6. Cada una de las pizarras o maderas que, en las construcciones antiguas que usaban esos materiales a modo de tejas, se colocaban ensambladas a media pieza y descansaban alternativamente a uno y otro lado de la cubierta. || 7. Cruz de piedra colocada sobre un pedestal existente en un cruce de caminos, en los límites de una parroquia o en el campo de una iglesia. || 8. Viaje de vacaciones que se realiza en barco y que hace diversas escalas. || 9. Barco que transporta personas de vacaciones y que realiza escalas en diversos puertos. || 10. Barco de guerra, veloz y de tonelaje medio. || Popa de cruceru, parte trasera de una embarcación que tiene forma afilada.
cuartín, m. En la variedad de bolos de cuatriada, bolo de menor tamaño que, situado a un lado, marca el cambio de partida, la configuración del castru en cuanto a la entrada de la bola, y la dirección, a izquierda o derecha, de las jugadas de cuatriada. || 2. Medida de capacidad equivalente a medio litro. || Cuartín de fuera, en la casa terrena, pequeño dormitorio cerrado parcialmente de tablazón que se sitúa en el espacio del portal .

cuayada, f. Cuajada, parte grasa de la leche que, por acción del calor o el cuajo, se separa del suero. || 2. Requesón que se saca de los residuos de la leche, después de hecho el queso. || Como una cuayada, dícese de la persona sin espíritu. 2 Muy blanco. || Ganar la cuayada, en lo antiguo, llevar como premio una cuayada el primero de los recolectores que terminaba la estaya final.