Calle Sor Xosefa de San Xuan Baitista

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(Ayer, en La Nueva España)Sor Xosefa de San Xuan L’APRECEDERU CALLE SOR XOSEFA DE SAN XUAN BAUTISTA La calle dedicada a los Fresno, cuatro hermanos a los que mataron en el Xixón de 1936, acababa en donde estuvo el campo de los Fresno, hoy plaza y centro comercial que mudaron nombre y causa originales en un apelativo arbóreo, Los Fresnos. En 1990 la calle Hermanos Fresno -antes Argandona- pasó a denominarse La Argandona, el llamátigu de Josefa de Jovellanos. Pepa, como la llamaba su hermano, casó con Domingo González de Argandona, que fungía de representante de los intereses asturianos en Madrid. Allí residen ambos y triunfan, conviviendo con la intelectualidad de la Corte. Ella enviuda a los veintiocho años. No es difícil suponer que no le molestaría nada que la llamasen “La Argandona”, incluso, puesto que representaba su triunfo social, es posible que estuviese orgullosa de ello. Hemos dicho que su hermano la llamaba Pepa. Es posible también, que, pese a la castellanización de las clases dominantes, mucha gente del pueblo la llamase Xosefa. En todo caso, no comenzamos a conocerla por Xosefa, lo mismo que a Xovellanos, hasta que el proceso de recuperación del asturiano y de normalización cultural empiezan en 1974. A impulso de partidos, sindicatos y asociaciones culturales se ha añadido al nombre de La Argandona el de Xosefa Xovellanos. ¿La razón? Un prejuicio muy de nuestra época cacipleril: les resultaba inadecuado que la calle se denominase no por el nombre de la dama, sino por el del marido. Ahora bien, ¿tomó ella alguna vez como una afrenta el ser “La Argandona”? Lo dudo. Es más, puestos a considerar su supuesta dignidad, ¿por qué no denominar a la calle con lo que para ella fue su última y definitiva voluntad, el llamarse “Sor Josefa de San Juan Bautista”? ¿O, si lo preferimos, “Sor Xosefa de San Xuan Bautista”? Me temo que esa última voluntad identitaria no suscite tanto respeto ni entusiasmo. Por cierto, ¿se “invisibilizó” a Argandona en 1990?

Vade retro

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(Ayer, en La Nueva España) VADE RETRO Cada vez que surge la ocasión de que se instale en Asturies una empresa cuya actividad coincida con la que ya se desarrolla desde lo público surge de las más hondas entrañas de la sociedad -de una parte muy importante- un clamor que grita un “vade retro”, como si la concreción de esa nueva actividad supusiese un daño irreparable para el conjunto de la sociedad, es más, como si representase un baldón inaceptable en la identidad histórica de la nación. Xixón. Un hospital privado, Quirón, proyecta instalarse allí. Surge el clamor -y los recursos- en contra, entendiéndolo como un ataque a la sanidad pública, esto es, al bien público. Ahora bien, y al margen ya de la libertad de empresa, ¿si alguien presta un servicio sanitario para el que no se requieren dineros públicos y que pagará quien decida utilizarlo, en qué disminuye la prestación universal que sigue funcionando para todos los ciudadanos? ¿O es que se teme que represente una diferencia de calidad que menoscabe la opinión que de la sanidad pública se tiene? Es más, ¿no es mejor que una parte de la ciudadanía, al tiempo que sigue pagando con sus impuestos el servicio público universal, alivie la presión que sobre la sanidad pública existe, que no puede, hoy en día, dar una respuesta ágil a los enfermos, situación, por cierto, que está provocando el auge exponencial de los seguros médicos privados y los servicios de ese carácter? Pues no, por lo visto. Misma localidad. Quiere instalarse una universidad privada para ofrecer, en principio, algunos títulos que no ofrece la pública. Misma mareona. ¿Pero en qué daña a la pública un servicio que ella no ofrece? Es más, ¿por qué sería mala la competencia en los mismos títulos? ¿Se teme que se revelare la condición inferior de lo existente? Y, por otra parte, ¿esos estudios no los van a pagar ciudadanos particulares con sus dineros, aliviando, al tiempo, los números de matriculados de la obra de Valdés Salas? (Por cierto, el problema de nuestra Universidad es otro: la escasa devolución que de la inversión que en ella hacemos regresa a la sociedad asturiana, ya por su escasa imbricación con la economía y la industria, ya porque la inversión en los individuos acaba revirtiendo fuera de Asturies). Una última. Las ITV asturianas llevan varios meses de huelga. Reclaman más salarios, menos horas de trabajo, más empleados. Esa huelga causa enormes perjuicios a los ciudadanos: retrasos, desplazamientos a otras comunidades, riesgos de multa (no pequeña) por no tener renovada la inspección. Ante el largo conflicto y su enquistamiento, el presidente Barbón amenaza con la privatización (supongo que con la boca pequeña, como a Arcelor), para que el servicio sea prestado por particulares, como en otras partes de España. Reacción furibunda de IU: estando ellos en el Gobierno, no se privatiza ninguna empresa. Sin entrar en las razones de los huelguistas, sí conviene señalar que el dinero que está en juego en el conflicto no es el del Gobierno, sino, como en cualquier gasto del la Administración, el de los ciudadanos. Por otro lado, la de la inspección de vehículos no es un servicio universal, como el de las carreteras, el agua o la sanidad, sino que se presta a un colectivo restringido, el de los propietarios de automóviles, por lo que no se ve que sea inexcusable que sea la Administración la que preste el servicio. Es evidente, pues, que en esa negativa radical a que sean actores privados quienes gestionen las ITV lo que defiende IU no es “lo público”, lo que interesa a todos, y, sobre todo, el interés de los ciudadanos, los usuarios del servicio, sino a “su público”, los empleados de la empresa que se sientan defendidos por ellos y a aquellos votantes a quienes encandila el discurso de lo público, sea ello beneficioso o no para la generalidad de los ciudadanos.

Suecia envía una señal

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(Ayer, en La Nueva España) SUECIA ENVÍA UNA SEÑAL Hace tres meses la BBC titulaba “Suecia recurre al ejército para detener la ola de asesinatos asociados a las disputas entre bandas” (formadas por emigrantes). Otros medios señalaban: “El Gobierno diseña leyes de inmigración restrictivas”. Un periódico anota la necesidad que tiene Göran, un habitante de un suburbio de Estocolmo, de salir a comprar el pan protegido por un chaleco antibalas. No hace falta que se lo recuerde: Suecia, la reina de la libertad de acogida, donde todo el mundo era bienvenido. La inmigración se ha convertido en un problema generalizado en muchos países. El Reino Unido, Francia, Alemania, entre otros estados europeos, plantean medidas de limitaciones en la acogida de emigrados, de restricción en los subsidios, de ciertos controles residenciales. La misma Unión Europea acaba de acordar un nuevo protocolo sobre migración y asilo, con más control de inmigrantes y reparto solidario de los mismos. En los EE UU la cuestión de la emigración sudamericana es causa de un profundo enfrentamiento entre republicanos y demócratas, la paralización coyuntural del presupuesto y, de momento, la ayuda a Ucrania. ¿Y en España? Salvo el alboroto provocado por el trato entre Junts y el PSOE, aquí las cuestiones de la emigración no parecen suscitar graves inquietudes. Es más, el discurso dominante se mueve bajo dos parámetros: el de que hay que acoger a todo el mundo y el de que los emigrantes son necesarios para que, con su trabajo, puedan contribuir a pagar las pensiones en el futuro. El primero de los parámetros parece guiado por un arcangelismo desaforado. Porque ¿cuál es el número de emigrantes que se puede acoger? ¿Un millón, dos, veinte? ¿Cuántos buques Aquarius? ¿O no existe límite alguno? Pensemos, solamente, que en el año 2023 llegaron por mar o saltando las vallas de Ceuta y Melilla 56.852 personas sin papeles, un 82,1% más que en 2022. Otra cuestión es la de la cualificación de esos inmigrantes. Aun suponiendo que vengan con la intención de ganarse la vida trabajando, ¿tienen la cualificación necesaria para muchos trabajos? Y, por otro lado, ¿cómo congeniar el darles una ocupación con el hecho de que tengamos tres millones de parados? ¿De dónde van a salir esos empleos? Verdaderamente, el discurso de que son necesarios esos miles o millones de emigrantes para que trabajen y sostengan las pensiones no es más que un discurso irrealista, que trata de colaborar en sostener el discurso arcangélico del “todos bienvenidos”. Existe una tercera falacia en relación con la emigración, el parangón con nuestra emigración histórica a Sudamérica o, posteriormente, a Europa. No son comparables: nuestros antepasados emigrantes no lo hacían en busca de empleos donde no los había, sino, en general, en busca de trabajo donde había oportunidades o se demandaba. No se pueden obviar las necesidades, a veces vitales, de muchos de los inmigrantes hacia España o Europa: por razones de ganar un sustento, unos, por motivos de guerras o persecuciones, otros. De ese modo, llegan al continente gentes de África, de Sudamérica o de la misma Europa, por razones varias y comprensibles. Pero, en todo caso, la solidaridad que provocan esas causas no debe hacer olvidar los problemas que la inmigración descontrolada o innúmera provoca en los países receptores. Una, evidentemente, es la económica, la del sostenimiento de las ayudas y subsidios que esas personas reciben, ayudas y subsidios, que, no lo olvidemos, provienen de los sueldos y esfuerzo de quienes trabajan, no del cielo. Otra, evidentemente, es la de la integración de los nuevos habitantes en la sociedad que los acoge. El desiderátum es el de la dilución de los mismos en el patrón de la sociedad de acogida. En caso contrario, se pueden producir -y se producen de hecho- grupos que se constituyan como mafias -con la explotación de los jóvenes para el delito, con frecuencia- y que establezcan su dominio y normas sobre una parte del territorio; colectivos que vivan al margen de las normas de civilidad y convivencia que a lo largo de los siglos hemos construido en Occidente: la paridad de todos los individuos, con independencia de su raza, religión o poder económico; la igual entre hombres y mujeres y de todos los seres humanos ante la ley; la libertad de pensamiento y de expresión de las ideas de cada uno; la libertad de religión o la indiferencia ante ella; el imperio de la ley y la legislación sobre el de la religión o las iglesias. No querer ver estos problemas, o su concreción cuando ya se dan, negarlos, amenaza el futuro de todos, pero, sobre todo, en el presente, representa una restricción de los derechos y las libertades de los que menos pueden y tienen, que son, por lo general, quienes tienen que soportar la convivencia territorial con esas zonas donde reina la anomia o la ley particular, y provoca, de forma inevitable, la manía genérica e indiferenciada contra los que son y se comportan distinto, eso que llamamos “xenofobia” y las reacciones que ello suscita.

Nun tienen vergoña, pero sí cara

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Elma Saiz | Ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones «Cataluña no podrá expulsar inmigrantes; las autonomías asumirían la acogida»

Por sus palabras (y sus silencios) los conoceréis

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(Ayer, en La Nueva España) L’APRECEDERU POR SUS PALABRAS (Y SUS SILENCIOS) LOS CONOCERÉIS Carta de deseos para 2024 del secretario general de la UGT. Empieza pidiendo la paz para el mundo. En este aspecto, no de forma disímil a lo que hace Su Santidad. Y, después, alguna otra cosa que me recuerda aquellos versos de Ludi: “Y otra porción enorme de imposibles”. Pero no es en estos buenos deseos en lo que quiero centrarme, sino en estas palabras: “Los jóvenes, las mujeres, los mayores de 45 años no están dispuestos a trabajar por 500 euros al mes, porque es imposible con los precios de las hipotecas, los alquileres, la electricidad, el gas, los combustibles y determinados alimentos, productos y bienes de primera necesidad, poder tener un plan mínimamente digno de vida”. No debo de haberlo leído bien, yo creía que el salario mínimo interprofesional estaba, de momento, en 1.080 euros… ¿de dónde salen estos salarios, pues? ¿Es que existe una red de explotación empresarial que trata así a esos colectivos? ¿Qué hacen los sindicatos que no lo denuncian? ¿Y los inspectores de Trabajo? De todas formas, y con respecto a la argumentación del señor Lanero, aun dándola por cierta, cabe una consideración, la misma que se hace cuando se afirma que los ciudadanos no están dispuestos a trabajar por 1.200 o 1.400 euros en la construcción o en la hostelería, y es esta: puesto que no están dispuestos a ello por ese dinero, es que obtienen unos ingresos semejantes por otra vía, ya que, es seguro, comen, viven, alquilan, salen... Otra cosa es inconcebible. A lo mejor, esos salarios de que habla don Javier sí existen, pero lo son por trabajar a tiempo parcial. ¡Ah!, claro, entonces hablamos de otra cosa. P.S.: No cesan los anuncios de las oenegés denunciando la matanza de niños en Gaza. No veo ninguno que denuncie la de los de Ucrania. No creo que se trate de una cuestión cuantitativa, sino cualitativa. Ya me entienden.

Las anomalías españolas

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(Ayer, en La Nueva España) LAS ANOMALÍAS ESPAÑOLAS Déjenme empezar por una de aquí: el Gobierno asturiano decide entregar a la Princesa Leonor (la prevista en nuestro ordenamiento como sucesora de Felipe VI) la Medalla de Asturias. En el Consejo donde se realiza la propuesta no está presente el consejero de IU, sin duda para no ser partícipe de algo que no le gusta y dejar patente que ellos son republicanos. A uno le entran las dudas y un poco de risa al informarse. ¿Estaría el señor Zapico ausente todo el rato o solo mediante el breve trámite del acuerdo? ¿Esperaría en la puerta, escucando, hasta que pasase el momento? Como quiera que sea, la situación es tan ridícula como patética. ¿Está IU en el Gobierno o no lo está? Porque si está, es corresponsable de todos los actos del mismo, saque la patita o no. Y si no está, ¿por qué sigue ahí repartiendo cargos, ordenando y caciplando en lo que le interesa? Por supuesto que IU puede ser partidaria de la república y contraria a la monarquía, pero lo que es de dudoso gusto y ética es vivir del sistema y en él, y hacer como que le repugna. Pero es mucho más grave lo de los partidos que apoyan al PSOE de Pedro Sánchez en el Gobierno. Ninguno de ellos acudió a la cita obligada con el Jefe del Estado para manifestarle a quién iban a entregar sus votos en el acto de investidura. ¿Que son republicanos? Bien. ¿Que son separatistas? Bien. Pero, en cualquier caso, ¿qué hacen viviendo en y del sistema? ¿Cuál es la coherencia ética, estética y política de ello (la propagandística es claro)? Se mueven todos ellos entre la mala educación, el navajeo y el aprovechamiento de los demás. No me digan que esos comportamientos, no solo de uno o dos partidos, no son una peculiaridad de nuestra sociedad, ya no por ellos, sino porque puedan considerarse algo aceptable o que no cause un escándalo mayúsculo. Claro que la aceptación, convivencia y aprovechamiento del PSOE con todos ellos y de todos ellos constituye también una anomalía bien notable, y podría suscitar la pregunta de si el PSOE es una fuerza política que se mueve dentro de la normalidad democrática y constitucional, dentro del sistema, o lo bordea. Déjenme ahora pasar a otro ámbito, el del empleo-trabajo. ¿Cómo es posible que tengamos prácticamente tres millones de parados y no se encuentren trabajadores para muchos empleos, no solo los archisabidos de la construcción o la hostelería, sino también para la ingeniería; que Alsa tenga que traer chóferes de Argentina y Marruecos porque aquí no los hay; o que los asturianos tengamos que contratar médicos sudamericanos sin el MIR porque carecemos de ellos? ¿O que más de 140.000 jóvenes, la mayoría formados, hayan abandonado España el año antepasado en busca de mejores empleos y sueldos? Y ya que hemos empezado por Asturies en el plano político, ¿cuál es nuestra sangría de jóvenes licenciados que se van a otras partes de España o del extranjero? ¡Ah!, ¿que esas anomalías políticas -altruistas, por otro lado- tienen la finalidad de laborar por acabar con esas otras peculiaridades de empleo y trabajo que afectan a tantos miles de asturianos y españoles? Pues no había caído. Discúlpenme. Xuan Xosé Sánchez Vicente

Con lenguas ajenas

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(Ayer, en La Nueva España) CON LENGUAS AJENAS Me van a permitir que hoy hablen otros por mí. LA NUEVA ESPAÑA lleva tiempo realizando una serie de magníficos reportajes que firma Eduardo Lagar en los que se entrevista a diversos personajes incardinados en concretos conceyos asturianos. En los últimos días, Aller y Mieres han sido los concejos representados; hace tiempo, Llangréu. Recojo las palabras de Luisa Fernández Alonso (Aller), Ánxel Álvarez Llano (Aller), Margot Castañón (Aller), Ana Esther Velázquez (Mieres), Francisco Palacios (Llangréu). Además de las de esas personas, anoto las de Carlos Paniceres, el presidente de la Cámara de Comercio de Uviéu, en una entrevista del último día del 2023. Son las palabras de ellos, no las mías, pero coinciden en sus ideas con lo que vengo escribiendo en este periódico y en mis libros desde hace décadas, aunque, seguramente, las suyas tienen algo más de precisión o de certeza. Sobre nuestra incapacidad para unirnos y nuestro negativismo "En Asturias existe el frente del no: se quejan de todo, pero no quieren que nada cambie". “En Asturias siempre hay unión en contra de algo y nunca a favor”. “Esto y los localismos son los problemas de Asturias” (Carlos Paniceres). "Tenemos en Asturias productos excelentes, nos falta venderlos". “Y aquí, además de no saber vendernos, creo que tenemos otro hándicap importantísimo y es que en Asturias no nos unimos” (Luisa Fernández). Nuestro conservadurismo “Hay inmovilistas de izquierdas e inmovilistas de derechas” (Carlos Paniceres). "No se puede estar en contra a la vez de térmicas, nucleares, eólicos y fotovoltaicas" (Paniceres). “Aquí, en Aller, el futuro fiábase a la minería cuando ya sabíamos que la minería iba a acabar. En les últimes movilizaciones que hubo yo ya decía: esto no tien vuelta atrás. La gente todavía seguía muy machaconamente diciendo que había que mantener la minería, que era lo que verdaderamente nos iba a dar el futuro” (Ánxel Álvarez Llano). El desprecio de lo propio “Hoy en día tenemos munches marques de calidá en Asturies. Y a veces duelnos muchísimo tener que leer determinaos nombres en castellano que no-y peguen nada al producto. Pero estamos viendo que marques de fuera sí utilicen el asturiano pa promocionase. Aquí hasta decir ‘quesu gamonéu’ parez que cuesta trabayu». “No sé por qué esi rechazu. Esto, lingüísticamente, estúdiase: hay un autoodio, un prejuiciu lingüísticu. Tovía queda gente con el estigma esi: de que ye ‘hablar mal’” (Ánxel Álvarez Llano). La ensoñación del pasado. El ensueño de depender del Estado y de fiarlo todo a él. La dificultad del cambio de mentalidad “Se va despoblando porque no hay alternativas. Y no hay ese germen de autónomos y emprendedores que ya hay en otros sitios. Pero eso necesita años. Es una cultura que precisa tiempo” (Luisa Fernández). “Mira, yo voy decite una cosa y que lo respete quien quiera. Yo solo veo que hay xente vaga. El cuerpo humano ye una máquina pa trabayar, pa divertite, pa reír, pa comer, pa obtener comida. Y obtener comida solo la consigues trabayando. Pues a la gente no-y gusta trabayar, solo-y gusta pintar la uña y quejase, a ver cómo vive del mundo subvención”. “Que no me vengan a decir que les Cuenques van mal. Aquí sólo se necesita gente emprendedora” (Margot Castañón). “La minería forma parte de nuestra historia, y debemos conservarla. Pero una cosa es conservar la memoria de la minería y otra cosa es la nostalgia. No podemos quedarnos anclados en la nostalgia porque paraliza” (Ana Esther Velázquez). Sobre el efecto negativo de las prejubilaciones y la escasa eficacia de los fondos mineros “Ahora aquí estamos en una situación muy difícil [en Mieres], en buena medida, de descomposición social, económica”. “Cuando empiezan las prejubilaciones, empieza a haber alumnos que dicen: ‘Yo de mayor quiero ser prejubilado’ [y tienen los peores resultados en los estudios]” (Ana Esther Velázquez). “Les carreteres que se ficieron con los fondos mineros valieron pa que la xente viniera, pero también pa que marchara” (Ánxel Álvarez). “Con la reconversión, aquí hubo muchas promesas. Pero ¿dónde fueron los fondos mineros, qué resultados tuvieron?” (Francisco Palacios). "¿Sabes lo que hicieron con les prejubilaciones la mayoría de la gente? Comprar un pisu en Gijón. Y el guaje, al paro. Decíen: ‘El mi guaje non va a trabayar por 600 euros’. Pero luego el guaje con un buen coche de marca y fumando, echando fumo atrás. Y en casa: ‘Habla suave, que vino el nenu a las siete de la mañana’” (Ana Margot Castañón). Respecto al resultado de las prejubilaciones y los fondos mineros, las opiniones son unánimes. No obstante, los invito a ver la entrevista que LA NUEVA ESPAÑA publica el último día del 2023 con Antonio Hevia, el cabezaleru de CC OO entonces, en que explica el proceso de la jibarización de Hunosa y se queja de que no se reconozca el papel de los fondos mineros en Les Cuenques: https://www.lne.es/asturianos/mieres/2023/12/31/hay-bajar-buracu-noche-cambio-96401857.html

Sobre la cusrsillingua

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Sobre la cursillingua: Sobre esto de la cursillingua, que na so pragmática suel ser voluntá dictatorial o levofascismu, "nihil novum sub sole". ¿Recuerden el barullu que se montó nuna cabalgata porque un blancu entafarróse de prietu? Pues ehí va: La Judía de Toledo, de Lope de Vega. El Rei entruga al llabrador que quién ye una moza tan guapa qu'acaba de pasar. Y el llbrador diz que ye "judía". "Judía, no, hebrea", corrixe'l Rei (Alfonso VIII). Y esto ye lo que diz el paisanu: «¡Las necedades del mundo,/ en qué funde sus quimeras!/ Todo es lisonja y engaño,/ todo es locura y soberbia./ A Dios le llaman de vos,/ al hombre llaman de alteza,/ cortesana a la mujer/ que está sin honra y vergüenza,/ mocedades a los vicios,/ a los hurtos diligencias,/ a la pobreza deshonra,/ y honra al fausto y la riqueza,/ valiente al que es temerario,/ discreción a la cautela,/ moreno al negro atezado,/ a la envidia competencia,/ al que escribe secretario,/ aunque en las cárceles sea,/ donde el secreto mayor/ los pregoneros le cuentan;/ los oficios llaman artes;/todos los nombres se truecan./ Sólo a la muerte no mudan,/ porque iguala cuanto encuentra». (Débo-y la cita a Karina Sainz Borgo, a la que-y lo agradezo).

La fe oculta montañas

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(Ayer, en La Nueva España) L’APRECEDERU LA FE OCULTA MONTAÑAS No hay día en que no me sorprenda. A veces me entran las dudas. Veo que el peaje del Huerna va a subir un 5% y escucho un coro de protestas. ¿Cómo “subir”? ¿Pero no lo había suprimido Zapatero en el 2003? ¡Ah, sí, que trasladó la caseta de cobro de Asturies a León! En ocasiones, al tiempo que me sorprendo, se me distienden los labios en una sonrisa, tanto que, ahora en invierno, temo que brote una boquera. Por ejemplo, tras vueltas y revueltas, don Pedro ha confesado que la razón última y única del indulto y la amnistía es aquello que sus socios catalanes llamarían “el negoci”, es decir, la Moncloa, eso sí, a fin de sacrificarse por nosotros llevándonos a las cumbres del progreso económico, que ha tardado hasta ahora -nuestro diferencial con la media europea no cesa de agrandarse-, y, sobre todo, consiguiendo la pacificación de Cataluña, alterada desde el 2017 por el PP (gobernaba Rajoy) y por los jueces, que tuvieron la osadía de aplicar la ley. Es más, en un meritorio pareado, don Pedro ha proclamado en un mitin que “la amnistía es buena para la economía”. ¿Cómo? ¿Por qué? Averígüelo Vargas. La verdad es que tanto esos dos argumentos como otros no son más que opiáceos para amansar a los fieles (las encuestas apuntan a que un número importantísimo de feligreses socialistas se oponen a la medida, y que algunos estarían dispuestos a cambiar su voto), y, a los que siguen impasible el ademán, darles argumentos para defender la postura pedrina, esto es, para que hagan de la necesidad virtud y comulguen con el tósigo. Porque no es cierto que la fe mueva montañas, pero sí que las oculta: no hay más que endulzar y disfrazar adecuadamente la realidad para que el que se mantiene incólume en la fe permanezca en ella y aun combata en su nombre.

Atasco sanitario y fondos al agua

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(Ayer, en La Nueva España) ATASCO SANITARIO Y FONDOS AL FONDO DEL AGUA “Indignación entre los pacientes asturianos: llaman 37 veces al día y ni responden”, recoge LA NUEVA ESPAÑA. No voy a descubrir nada nuevo: los servicios sanitarios se han deteriorado en los últimos tiempos. Pero, aparte de las causas objetivas (envejecimiento de la población, mayor demanda sanitaria), mi impresión es que algo ha empeorado en los protocolos y en los medios. Efectivamente, en los últimos meses (superada la pandemia) hay días en que es dificilísimo conectar con el centro de salud, y que, cuando se consigue, las citas para una consulta o una receta han pasado, de los dos o tres días, a la semana. Seguramente no es ajeno a ello el que, frente a la multitud que antes poblaba las salas de espera, estas se encuentren ahora relativamente vacías. Un término medio no estaría mal. Por lo demás, en la nueva legislatura todos los días se anuncian cambios de dirigentes y se efectúan promesas de más medios y mayor diligencia. Veremos. En otro orden de cosas, no deja de sorprenderme el destino que algunos ayuntamientos dan a los fondos europeos, repitiendo el empleo ineficaz que se dio en su día a los fondos mineros. Permítanme que me centre solo en el Ayuntamiento de Xixón, y únicamente en un aspecto del destino de esos dineros, el de recuperar la “memoria” de ciertos lugares de la Guerra Civil: reconstruir las baterías de Cimavilla, encontrar, recuperar y abrir el refugio antiaéreo del mismo barrio, ídem del de Begoña, y así alguna otra ocurrencia. ¿Qué sentido tiene esa permanente recreación de la Guerra? Es evidente que una intención ideológica-propagandística, de cuya eficacia dudo. Pero, al margen, ¿es esa la utilidad de los fondos europeos -que habremos de pagar, por cierto-? ¿No deberían servir para incentivar la actividad económica, y, por tanto, el empleo? Desde luego, por esa vía, salvo los encargos para la obra y la obra misma, nada.

Peaxe del Güerna y Zapatero

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Diz qu'esti añu sube'l peaxe del Güerna un 5%. ¡Coño, pero si lu quitó Zapatero nel 2003!

Mexando fuera la pota

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(Ayer, en La Nueva España) MEXANDO FUERA LA POTA Lo de las renovables, epígrafe molinos de viento, ya saben cómo va: hemos entrado en la religión de la eliminación ipsofáctica del carbón (frente a Alemania, por ejemplo), de la liquidación de presas y de las nucleares. Pocas opciones nos quedan para la sustitución de esas fuentes energéticas: la solar y la eólica (el hidrógeno verde, por cierto, que es una fuente secundaria, está más verde que su nombre). Ahora bien, ambas opciones se encuentran en la práctica con múltiples resistencias, con argumentos en contra medioambientales, paisajísticos, animalísticos y los de los vecinos donde esas fuentes podrían instalarse: todo el mundo dice estar de acuerdo con las energías limpias, pero nadie las quiere cerca ni a la vista: “non na mio quintana” es la realidad de las conductas. Las instalaciones industriales para producir energía abundante sin emisión directa de CO2 en Asturies requieren de empresas capaces de poner en marcha muchos proyectos de mucha potencia generatriz y, por nuestras condiciones, en tierra han de ser fundamentalmente aerogeneradores. Es decir, se necesita capital y sitio donde ubicarlos. Ahora bien, llegados aquí, con la iglesia hemos dado. Los proyectos han de someterse a una doble autorización del Gobierno asturiano (Industria y Urbanismo, regidas por el PSOE e IU) y otra de los ayuntamientos. En cada uno de los tramos han de sufrir el escrutinio de que cumplen los requisitos adecuados (medioambientales, entre otros) y los prejuicios ideológicos o de distinto tipo de los escrutadores. Pero, además, han de enfrentarse a un mal endémico: la lentitud de la Administración en resolver los expedientes. Lo habitual es que un proyecto duerma en los “vuelva usted mañana” dos o tres años. Lo que ello significa de pérdida de impulso, cabreos, dinero y empleo pueden ustedes calcularlo. Pues bien, las empresas que tienen en no-marcha proyectos eólicos en Asturies han pedido al Gobierno celeridad, no dinero, celeridad. Y he aquí que IU, que enseñorea la consejería de Cohesión Territorial, Urbanismo y otros, ha corrido a protestar contra esas declaraciones. Plasmen: “Piden agilizar los plazos solo para sacar beneficios”. Y a esa petición de que la Administración sea una administración y no una cárcel de proyectos e inversiones responden: “Al Principado no se le puede hostigar (con leísmo)”. Es cierto que reconocen que ese intentar sacar beneficios “es algo legítimo”, pero no es esa la cuestión. ¿Creen ustedes que eso son formas y lenguaje? ¿Olvidan que son parte de un Gobierno y una Administración, es decir, que son gerentes y empresarios al mismo tiempo? ¿Qué pensarán quienes tienen que negociar con ellos? ¿Verán alguna seriedad o peso en quien así se expresa? ¿Confiarán en su capacidad y seriedad? ¿En que cumplan sus hipotéticos acuerdos? ¿Y el inversor de fuera o el que esté pensando en otro tipo de proyectos se animará a acercarse siquiera a Asturies? Esto rapazos discurren como si estuviesen en el chigre o una asamblea de IU, y no lo están, son otra cosa muy distinta: manejan el dinero y el empleo de los asturianos, y, al margen de lo que se piense por el gobernante, ello requiere de otros discursos y otras formas. No saben dónde están, no han madurado. En otro orden de cosas, me han llamado la atención unas palabras del Arzobispo, el señor Jesús Sanz Montes, en la misa de Navidad en la catedral, en San Salvador. Nunca se me ocurriría decir nada sobre la críticas implacables que al Arzobispo realiza contra las leyes relativas a algunas materias que chocan con la doctrina de la Iglesia. Lo ampara la libertad de expresión y lo exige su ministerio. Pero dedicar durante un acto litúrgico unas palabras para criticar “la mediocridad que nos gobierna” constituye una conducta impropia. Y no es que yo no esté de acuerdo con él, sino que me parecen totalmente inadecuadas esas palabras en ese momento de su oficio y en ese lugar. Son mas propias de una tertulia televisiva o, si los frecuentase, de un chigre. Don Jesús tampoco acierta en la dirección del chorro (verbal, por supuesto).