Los antitaurinos, la ONU y la Xunta, con Pío V

L’APRECEDERU LOS ANTITAURINOS, LA ONU y LA XUNTA, CON PÍO V En 1567, mediante una bula, De Salutis Gregis Dominici, el papa Pío V prohibió para toda la cristiandad las corridas de toros, amenazando con la excomunión a quien toreara. El argumento principal era el peligro de muerte para los practicantes y avisaba que quien muriese durante la lidia no recibiría sepultura eclesiástica. Es curioso apuntar que nuestro muy católico Felipe II dejó correr la cuestión: “Son una muy antigua y general costumbre en nuestros reinos, y para la quitar será menester mirar más en ello; así por ahora no conviene se haga novedad”. La historia de la taurofobia tiene diversos momentos álgidos a lo largo de los siglos. En las últimas décadas ha aparecido una nueva sensibilidad como fundamento argumentativo en favor de su prohibición, el sufrimiento de los animales. En mi opinión, es mucho más estimable la postura de Pío V, su preocupación por la vida el hombre, que la de los animalistas. Tal vez sea entretenido citar aquí la postura de José Guirao, ministro de Cultura con don Pedro (2018-2020). "Desde el punto de vista personal soy un defensor de los animales, aunque no un animalista radical. Pero como ministro de Cultura tengo que entender y valorar la Tauromaquia y el mundo de los toros. Es una contradicción como otras muchas que tendré". Bien, pues ahora son la ONU, el Parlamento español y la Xunta los que tratan de prohibir al acceso de menores a los espectáculos taurinos, aduciendo “consecuencias graves en su desarrollo emocional y psicológico”. Es dudoso que esa tesis tenga mucho fundamento. Como si, por otra parte, no fuese la violencia una parte constitutiva de los juegos o las series que frecuentan los niños. Tampoco será cierto eso de que hará “mejores personas” a los infantes, según sostiene el presentador de televisión Ramón García. Pero, en fin, en nombre de los animales o de los niños, la cosa es caciplar.

No hay comentarios: