Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
Poso la montera
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
POSO LA MONTERA
Todos ustedes tienen la experiencia a través de las páginas de este periódico: desde mediados de mayo hasta mediados de septiembre, con una especial intensidad entre el Carmen y la Virgen de mediados de agosto, de diversas advocaciones, no hay pueblo, por pequeño que sea, o parroquia de ciudad, que no celebre sus fiestas patronales.
La misa y la procesión, por supuesto, la comida familiar o vecinal -de muchos cientos, en ocasiones-, los xuegos y los caballinos para los pequeños, los fuegos y voladores y, por descontado, uno, dos o tres días de verbenas, con la contratación de grandes, medianas, pequeñas orquestas, o de solistas. En todo caso, que música, espectáculo y baile no falten.
Todo ello es el plato que se sirve a la mesa en los días grandes de la fiesta, pero ese día lleva detrás muchos meses de cocina con pocos cocineros: una asociación, un grupo de amigos que empieza vendiendo lotería en Navidad -en contadas ocasiones, con algún malafortunado despiste- y sigue el resto del año mediante rifas y recaudaciones entre el vecindario para poder sufragar los gastos de lo que después todos disfrutarán. Aunque haya alguna decepción o cabreo, mucho esfuerzo y mucha ilusión son el verdadero motor de todo ello. Para que no siempre aparezca el reconocimiento o el agradecimiento, y sí, algunas veces, las críticas. Y cada vez más trabas y requisitos.
A mí me llama la atención especialmente la propaganda cuando circulo por las carreteras asturianas. A mucha distancia de la localidad donde va a ser la fiesta, aparecen anuncios del evento peruquiera: muries, sebes, reveses de las señales de tráfico o sus postes...
Uno de los casos más persistentes y que dejan la señal de su próxima fiesta a más distancia del lugar es el de Naves, que debe contar con verdaderos entusiastas.
Ante ellos, y ante todos los organizadores de esas fiestas, poso la montera.
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