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Una bona noticia: la fusión de les patronales

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Acaben de fundise (que non "flundise") les patronales de la construcción n'Asturies, la CAC y ASPROCON. Ye una perbona noticia: Asturies necesita pensase en términos globales y la sociedá necesita estructures organizatives sólides. Felicitaciones a les xuntes directives de dambes asociaciones y, especialmente a Serafín Abilio y Manuel Pastor.

Agora fai falta que fagan lo mesmo les asociaciones de comerciantes, les cámares de comercio y otres instituciones.

Nosotros, modestamente, dimos exemplu va tiempu ya, xuntándonos PAS y URAS y esperamos, nun futuru más o menos prósimu, seguir xuntando fuerces.

Suerte a la nueva patronal de la construcción y nuevos gobiernos en Madrid y n'Asturies (ésti con nosotros) pa que les coses salgan de la llamuerga actual.

El castañu de la economía: ayudas a la rehabilitación

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En principio, la propuesta del Gobierno para establecer ciertas líneas para estimular la reparación y rehabilitación de viviendas no es una mala idea: mueve mucha mano de obra, no requiere de grandes empresas, tampoco de inversiones faraónicas. Ahora bien, pensado dos años después de estallar la crisis no viene a señalar más que, otra vez, la absoluta incompetencia de quienes nos gobiernan y del partido que lo sustenta, así como su total babayería: la medida no es ninguna originalidad, la ve cualquiera que sepa qué es el mundo y dónde está; esto es, debería haber sido puesta en práctica hace mucho tiempo. ¡Pero como estos fenómenos, sobre desconocer el mundo se empeñaron en que iban a cambiar el modelo productivo y otros "rollos" místico-propagandísticos, tacharon de demoníaca cualquier cuestión relativa a la construcción! Hoy, por fin, vienen a ella, esto es, descubren el mundo.

Ahora bien, el sector de la reparación y la rehabilitación, que fue un vector muy importante durante los diez años de espoxigue económico, se basó (y se basa) en tres patas: la existencia de subvenciones para rehabilitación por parte de las corporaciones locales (esto es, crédito y expectativa de crecimiento); un crédito abundante a los particulares por parte de los bancos, bajo la expectativa de la continuidad del empleo y, por tanto, de la posibilidad de devolver el crédito; una capacidad de endeudamiento grande por parte de las pequeñas empresas, que, de ese modo, adelantaban la inversión o aplazaban el cobro de parte de ella.

Hoy, todas esas patas son prácticamente inexistentes, sin crédito, sin capacidad de endeudamiento y sin empleo. ¿Cuál será, pues, la eficacia de esa línea de actuación? Escasa, a nuestro entender. Si, por el contrario, se hubiera hecho hace tiempo; si en vez de tirar tanto dinero como se tiró en el plan E o plan Zapatero, las perspectivas para el éxito de esta medida, en principio razonable, serían otras.