Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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Inmortalidad y alegrías
(Ayer, en La Nueva España)
INMORTALIDAD Y ALEGRÍAS
De vez en cuando me gusta traer a estas páginas noticias de memorias culturales de hace siglos, noticias que, si no son un indicio de inmortalidad, que no lo son exactamente, sí nos causan cierta emoción por su perseverancia o preservación en el tiempo.
He aquí una. La memoria de un joven de 24 años, Camulo Vigano, muerto hace dos mil años -memoria que reposaba en una llábana ínsita en la pared de una cuadra en Paredes, Siero-, ha resucitado. Recuperada la inscripción de la muria donde yacía, pasa ahora al Arqueológico por donación de su propietario, Manuel Antonio Friaz. No es una resurrección, pero algo tiene de ello; no es la inmortalidad, pero a una esquina asoma.
Una recuperación distinta es la del ara romana dedicada por Titus Pompeius Peregrinianus a la diosa Fortuna Balnearia. Descubierta en Tremañes, Xixón, en 1820, la pieza era de sobra conocida. El suceso (en los dos sentidos de la palabra) actual es que ha sido rescatada, mediante compra, de las manos de un particular por la Conseyería de Cultura y que se exhibirá en museos públicos.
Otra «resurrección», esta de tipo colectivo y anónimo, es el descubrimiento en la cueva de El Buxu (Cangues) de que hace 20.000 años nuestros antepasados habían inventado un pegamento hecho de resina de pino y cera de abeja, fuerte y elástico al mismo tiempo, para unir las puntas de sílex de las flechas a los astiles. No solo pintaban: inventaban, perfeccionaban sus herramientas, modificaban su entorno. Como nosotros.
Todas estas memorias personales o colectivas, estos asomos a la sombra de la «inmortalidad», nos emocionan y nos dan alegrías.
Algunas manifestaciones y proclamas electorales deben intentar también conseguir la inmortalidad en el futuro por su originalidad y osadía. He aquí lo que proclamó una candidata de las pasadas elecciones: «El lobo ocupaba el 90% de la península Ibérica: es el legítimo dueño de nuestros montes». Ya ven, sin títulos de propiedad, ni IVA, ni nada. Y uno se pregunta qué ocurriría si aplicamos esa lógica de la legitimidad «ante quem», a las bacterias antes de la penicilina, a la polio, a la tuberculosis, a la viruela, etcétera, antes de las vacunas.
Probablemente, no se trata de otra cosa que de ganarse la inmortalidad con una frase, pero, en todo caso, nos proporciona aún más alegrías que aquellos asomos culturales a la inmortalidad de que antes hablamos: porque no vibramos aquí con el gozo de la empatía, sino con el de la jocundidad.
Homenaxe a Luisa Quesada, de Cardes, El Buxu
Reproduzo equí un artículu de LA NUEVA ESPAÑA (del 25/03/17) que recueye l'homenaxe a Luisa Quesada, de Cardes, guardiana y casi "madre" de la cueva d'El Buxu.
Ye Luisa persona a la qu'estimo munchu, tanto por ella misma como pol so trabayu. Conocíla cuando yo presidía la Comisión de Cueves y Yacimientos Prehistóricos y a partir d'ellí nació'l respetu y el tratu; asina como la estima que guardo a la so familia, y al so paisanu, Manolo, del qu'aprendí munches coses.
Que vala esti ensiertu -trayíu, digo, de La Nueva España- como homenaxe míu y de la mio muyer a la so persona, al so trabayu y a la so familia.
Luisa Quesada, homenajeada por frenar el deterioro del Buxu
"Cuidó con celo la cueva", destacan las autoridades canguesas de la que durante 42 años fuera guardesa de la gruta
Cangas De Onís, C. Corte 25.03.2017 | 02:13

Por la izquierda, Mario Menéndez, Luisa Quesada, Otilia Requejo y José Manuel González, durante la presentación del libro del centenario de la cueva del Buxu en Cangas de Onís, ayer.CRISTINA CORTE
La cueva del Buxu alberga 55 dibujos -30 de animales y 25 de signos que marcaron momentos claves para el desarrollo humano. Esos fue uno de los datos que el historiador Mario Menéndez ofreció ayer en Cangas de Onís durante la presentación del libro del centenario del descubrimiento de la gruta, que cuenta con ejemplos de arte rupestre paleolítico. "Es una publicación con rigor científico pero no se queda en una mera memoria de las excavaciones que realizamos sino que buscamos que fuera una lectura amena para todos los públicos interesados por el arte rupestre", aclaró el autor.
El acto sirvió para rendir homenaje a María Luisa Quesada, que durante 42 años - desde 1960 hasta su jubilación en el 2002- ejerció como guardesa y guía de la cueva, ubicada en la localidad canguesa de Cardes. Menéndez, que elaboró el libro del centenario en colaboración con Jesús Jordá, José Manuel Quesada, Julio Rojo y Pedro Saura, puso en valor la labor de la guardesa. "En 1954 se habilitó la cueva para el turismo alterando su fisionomía y provocando daños irreparables en las pinturas. El deterioro hubiera sido mucho mayor si Luisa no la hubiera cuidado con celo, vigilando que los visitantes no cometieran irregularidades", dijo.
A la presentación acudió la directora general de Patrimonio Cultural, Otilia Requejo, que calificó la cueva del Buxu como "un bien patrimonial, arqueológico y artístico de primer orden". Por su parte, el alcalde cangués, José Manuel González, puso en valor este y otros yacimientos cangueses como la cueva de La Huelga o la de Los Azules.
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