Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
(El xueves, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
PARAAPROPIACIONES Y NON NA MIO QUINTANA
Por poca atención con la que ustedes sigan la actualidad, observarán que existen dos discursos y dos actitudes que, como el agua y el aceite, se superponen, sin mezclarse. Por una parte, todo el mundo protesta por los precios de la vivienda, por el desespero de la juventud para acceder a una habitación propia o en alquiler; y, al mismo tiempo, reclaman que las administraciones (estatales, regionales, locales) actúen y solucionen de inmediato para solventar el problema. Bueno, algunos reclaman viviendas gratis, creadas ex novo o arrancadas a sus propietarios.
Pero, ¡ay amiguín!, cuando se trata de poner en marcha medidas concretas, entonces las cosas cambian, si lo que conllevan esas medidas es una modificación de las beatíficas condiciones en que viven los que ya tienen casa. He aquí un ejemplo. Un discutido plan para construir viviendas en Xove, Xixón. Aparecen los vecinos: “aquí no puede haber torres. Todo lo más, cuatro alturas”. Igual ocurre en Cabueñes, Xixón. El ayuntamiento quiere dedicar una parcela para viviendas. Otros vecinos: no quieren construcciones y, añaden, “ello devaluaría nuestras viviendas”, argumento que vamos a escuchar en otros casos.
En Xixón también: unos ciudadanos han puesto mesas y bancos en el Solarón, para ocuparlo como parque y evitar que se construya para sufragar los gastos de la futura estación. Bueno, ya saben, menos viviendas, muchas menos y más caras. ¿Y la vivienda abundante y barata? ¿Y los sufrimientos de los jóvenes? Eso queda para los discursos.
Con los parques de baterías, necesarios para tener energías limpias, un poco más baratas y evitar un colapso accidental ocurre lo mismo. Contra el sistema mismo existe un temor infundado, casi supersticioso, alentado por ciertos discursos. Pero es que, además, en cada caso concreto que se concede, con todos los trámites y garantías precisos, un permiso, aparece la oposición sistemática de los vecinos.
¿Energía limpia y barata? Sí, pero non na mio quintana.
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