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Eso de Donald Trump

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(En La Nueva España del 14/10/2025) ESO DE TRUMP Y EL TRUMPISMO Leo el suplemento Asturias Exterior, de La Nueva España -que, de forma magnífica, buscando temas y personas atractivos e interesantes por todo el mundo, llevan adelante Eduardo Lagar, Xuan Fernández y Marcos Palicio- del primer domingo de octubre y se me ponen los pelos tan de punta que, para ocultarlos, me apetecería cubrir la cabeza con una montera o, acaso, una gorra, siempre que no fuese una colorada con las siglas «MAGA». Los periodistas hablaron con siete investigadoras y docentes asturianas residentes en los EE UU. La condición de todas ellas fue que se silenciasen sus nombres, por miedo, repito, por miedo, a represalias, contra ellas, sus trabajos o sus universidades; más aún, por miedo a la expulsión. (Anotaré aquí, tangencialmente, que durante la dictadura de Franco, sobre todo a partir de los años sesenta, nunca he conocido un miedo semejante a manifestarse o criticar; es más, si había sanciones, estaban sujetas a las decisiones, en último término, de los tribunales. Aquí es el ucase del tipo de la gorra el que establece esas sanciones, y se cumplen al modo en que el rapaz descriptor del retablo de Gaiferos y Melisendra apondera la justicia mora: «y veis aquí donde salen a ejecutar la sentencia [doscientos azotes por las calles acostumbradas de la ciudad], aun bien apenas no habiendo sido puesta en ejecución la culpa, porque entre moros no hay «traslado a la parte», ni «a prueba y estése», como entre nosotros»). Es cierto que surgen jueces que se oponen a algunas de las medidas del del gorru coloráu (como el trasgu asturianu, pero más dañible y gafu), pero, en general, suele conseguir el del pelo teñido fórmulas para saltarse las prohibiciones por otras vías. Los campos principales de la devastación de sus ucases son los inmigrantes, las universidades, los centros de investigación, la industria, el comercio exterior y algunas de las ciudades gobernadas por demócratas. El caos, la destrucción, el terror y el «gobierno y mando» se han extendido por todos los EE UU. Esa voluntad entre dictatorial e imperial se extiende al resto del mundo. En principio, impulsado por una loable voluntad, hay que reconocerlo, presumió de que acabaría con todas la guerras. Fijémonos únicamente en dos, la de Hamás-Israel y la de Ucrania. Vayamos a esta. Desde el principio, Trump trató de establecer una relación personal con Vladimiro, como de colega a colega, y afirmó reiteradamente que las cosas iban por buen camino. Llegó a ponerle alfombra roja en Alaska y recibirlo como a un par, no solo en mando, sino en buena voluntad, pensando que sus palabras y su afalagu iban a rendir al dictador ruso. Poco tiempo después, y vista la nula voluntad del ruso de acabar con la guerra de Ucrania, ha afirmado que Putín lo había decepcionado. Si me lo permiten, les recordaré dos artículos míos de hace meses. El primero (19/01/2025), se titulaba «Un pendenciero y un matón», sobre, respectivamente, Donald y Vladimiro, y el segundo (23/04/2025), «Trump es un imbécil», donde señalaba que solo un absoluto desconocedor del mundo, y de la Rusia dictatorial y Vladimiro Putin, pensaría que se podía convencer a este con palabras, razones y afalagos, y que sus promesas y pronósticos podían tener algún viso de realidad: «Se están muriendo, rusos y ucranianos. Quiero que dejen de morir. Y lo tendré hecho: lo tendré hecho en 24 horas».«Esa es una guerra que se muere por resolverse. La resolveré incluso antes de ser presidente». Ahora confiesa que Putin lo ha decepcionado, es decir, confiesa que no sabía de qué hablaba. Parece que la guerra Hamás-Israel, con la terrible mortandad de Gaza, camina hacia la paz gracias a la intervención de Trump. Es posible, pero es posible también que, tras darse los primeros pasos, los acuerdos ser rompan porque ambas partes quieran poner exigencias inaceptables para la otra, o incumplir las condiciones que están propuestas para el pacto. Veremos. Y apunten, además: es posible que pese a la tradición y a la relativamente vigente enmienda vigésimo segunda de la Constitución estadounidense, que limita los mandatos presidenciales a dos, Donald intente presentarse a un tercer mandato, que para eso nombra a su gusto jueces en el Tribunal Supremo.

Se les ve el plumero

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(Ayer, en La Nueva España) L’APRECEDERU SE LES VE EL PLUMERO Las paredes de mi ciudad se van poblando de pintadas dobles, pareadas una con otra. Una dice «OTAN NO», la otra «NO A LA GUERRA». Obviamente, el manifiesto bífido tiene como referencia la guerra de Ucrania, es decir, la invasión por parte de Rusia del territorio ucraniano. De referirse a la guerra de Gaza, hubiese aparecido este nombre, o el de Israel, pero nunca el de la OTAN. ¿Y cuál es el contenido real de esa chafarrinada bifronte? No es, evidentemente, el «NO A LA GUERRA», pues, de ser así, el binomio hubiese requerido un tercer miembro, como «NO A RUSIA (o a PUTIN)» o «NO A LA INVASIÓN DE UCRANIA», dejando patente de ese modo que se condenan, «arma virumque», diríamos, las armas de ambas partes y el varón promotor de la guerra. ¿Es así? Es patente que no, y, que, por tanto, el único contenido «real» el único «dictum» de la doble pintada sea el primero «OTAN NO». Aunque, lo confieso, es posible que me equivoque y que sus autores deambulen ahora mismo por Rusia pintando en las paredes de las calles, y tal vez del Kremlim, un «NO A LA GUERRA» de descomunal tamaño. En otro orden de cosas, o en el mismo, he recibido varias peticiones correíles de organizaciones humanitarias internacionales pidiendo mi firma para la inmediata detención del jefe del gobierno israelí, Benjamín Netanyahu, para que se cumpla la orden en ese sentido que el Tribunal Penal Internacional emitió a finales de mayo de 2024 por posibles crímenes de guerra en Gaza. Es curioso, el mismo tribunal emitió una orden de arresto contra Vladimir Putin en febrero de 2023, por crímenes de guerra en Ucrania, y, hasta ahora, no he recibido ninguna petición de firma para que se cumpla la orden contra Vladimir. ¡Mucho va de Pedro a Pedro, dice el refrán! Pero no, se les habrá pasado por alto.