Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
Agora, lo importante, lo de les perres
(Ayer, en La Nueva España)
Y AGORA, LO GORDO, LO DE LES PERRES
Como saben de sobra, el sistema de financiación autonómica, que debería reformarse cada cinco años, lleva sin hacerlo desde 2009. Después de varios contactos bilaterales con las comunidades autónomas, el Gobierno ha convocado la reunión definitiva para la aprobación del nuevo sistema el próximo 4 de septiembre, viernes. La aprobación requiere la mitad más uno de los votos. De la mitad dispone el Gobierno, con una comunidad que vote a favor la aprobación está hecha. Es seguro el asentimiento de Cataluña y, seguramente, el de Canarias. Hasta ahora, las demás comunidades se han mostrado en contra o reticentes, incluidas las dos gobernadas por el PSOE, Asturies y Castilla-La Mancha. ¿Se mantendrá la postura de estas dos?
Paga la pena señalar que el nuevo sistema ha sido acordado con Cataluña, es decir, con el PSC y ERC, y que favorece sustancialmente a esta comunidad, convirtiéndola, casi de facto, en una comunidad semiforal, en la línea o camino de País Vasco o Navarra, coherentemente, en principio, con el discurso/tentación del PSOE desde hace décadas de proclamar el federalismo “asimétrico” para favorecer a Cataluña. Recuerden ustedes a don Vicente Álvarez Areces alabándolo en Barcelona en 2001 o la Declaración de Granada, de 2013, «Hacia una estructura federal del Estado».
¿Y cuál es el plan hasta hora? En concreto, se establece el principio de ordinalidad, según el cual, una región, tras transferir recursos a otra, no puede quedar en una posición inferior en recursos a la que tenía antes de la transferencia. Además, las comunidades autónomas pueden recibir el 5% del IVA generado en sus territorios. Sobre la evidente desigualdad entre comunidades, el sistema está diseñado de forma que, por ejemplo, el IVA de los coches Seat vendidos en Asturies ingresa en Martorell.
Por lo demás, en principio, se añadirían 21.000 millones de euros a las comunidades autónomas, de los que, se estima, a Asturies le corresponderían 248.
De momento, el cálculo es que el crecimiento de los recursos para Cataluña sea de 4.686 millones; para nosotros, de 248.
(Frente al lloro permanente de Cataluña de que están explotados, cabe señalar que Madrid aporta ya casi cuatro veces más que Cataluña a la solidaridad autonómica. La aportación de Cataluña a la redistribución territorial ha aumentado un 14% desde 2018, mientras que la de Madrid se ha disparado un 59%).
No esta de más apuntar una preocupación que he señalado en este periódico reiteradamente y que ahora ha venido a subrayar FEDEA en su informe del 17/08/2026: ¿ese incremento de aportación del Estado proviene de nuevos impuestos o se detrae de sus recursos, empobreciéndose así y disminuyendo su capacidad para prestar servicios?
A esa prevención añade FEDEA una nueva en su análisis de la nueva propuesta de financiación de las comunidades, la de que el Gobierno asigna a la Sanidad un peso del 38%, cuando el gasto real observado en las comunidades asciende al 48,3%. Lo mismo sucede con la Educación, cuya ponderación del 20,5% queda lejos del 28,1% que representa en el gasto neto regional. Extraigan ustedes las consecuencias.
Estos últimos meses hemos estado entretenidos con diversas incitaciones (algunas graves, otras muy importantes, unas cuantas, con tintes de comedia, es cierto): joyas y negocios zapateriles, aventuras leirianas o amores abalianos, incendios, invasión de Ceuta…; pero ahora nos viene este asunto que nada de coyuntural tiene, sino que mantendrá sus efectos -aquí y en el resto de España- por años, y que afectará a nuestros bolsillos y a nuestros servicios, a los de todos y cada uno.
Y ahora, la pregunta, ¿cuál será la postura del Gobiernu? Y, en particular, ¿la del PSOE asturiano, la de la FSA? Porque, incluso, aun oponiéndose o no aprobando, hay responsabilidades inherentes a su relación con la casa madre.
En fin, veremos y juzgaremos. Aunque no se me escapa, es verdad, que, en casos como el de Asturies en relación con Madrid, no es lo mismo ser gobierno que oposición, esto último es mucho más fácil.
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