Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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La de la desnefelibatización tardía
(El llunes, en LNE)
L’APRECEDERU
LA DE LA DESNEFELIBATIZACIÓN TARDÍA
Ciertamente, los asturianos podemos estar contentos por alguna de nuestras distinciones recientes, del descubrimiento que se hace de nuestras realidades. Así, hace poco, el Gobierno ha otorgado a los hórreos del norte de España (Asturias, Galicia, Cantabria, País Vasco, Navarra y León) la categoría de Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, paso previo para que en el futuro puedan ser declarados Patrimonio de la Humanidad.
Por su número y variedad tipológica, en ese conjunto sobresalen los hórreos gallegos, y, sobre todo, los asturianos. La noticia, por tanto, ha de llenarnos de satisfacción. Aunque no dejemos de advertir lo que hemos tardado los asturianos en ver la maravilla que son nuestros “graneros elevados”.
Hace poco, también, el Gobiernu, junto con la Xunta y el Ayuntamientu de Xixón, han decidido dar un impulso a la aspiración de que la Universidad Laboral sea declarada Patrimonio Mundial, logrando que sea incluida en la Lista Indicativa del Ministerio de Cultura. Al margen de su valor objetivo, la Laboral es un acendrado muestrario del conjunto de complejos, manías, prejuicios y ceguera de una porción importante de la sociedad asturiana, que la tuvo casi como un centro a invisibilizar. También, de cómo hay una parte de nuestra sociedad que, aunque minoritaria y contracorriente, resiste a la presión ambiental y al dogma, como la Asociación de Antiguos Alumnos, de ejemplar labor.
Habría que sumar la declaración por la Unesco, en 2024, de la Cultura Sidrera como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La sidra, que fue menospreciada muchos años. Otra muestra de nuestro escaso aprecio por lo nuestro y de lo tardío de nuestras bajadas de las nubes del prejuicio.
Al respecto de esta y otras cuestiones son de una agudeza extrema las palabras que LNE recogió de la benemérita editora Esther Prieto con motivo de su jubilación: “Asturias necesita un psicólogo, uno muy bueno”. ¿Uno será abondo? ¿O, más bien, un exorcista?
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Algunas manifestaciones de la cultura asturiana
(Ayer, en La Nueva España)
Ayer, en La Nueva España
L’APRECEDERU
ALGUNAS MANIFESTACIONES DE LA CULTURA ASTURIANA
Para mi alegría, y supongo que para muchos asturianos y visitantes, estos días se está intensificando la campaña para declarar la Universidad Laboral («José Antonio Girón», en su inicio), construida entre 1946 y 1956, Patrimonio de la Humanidad. Como su nombre indica, la Uni, como se la llama familiarmente, nació como centro de enseñanza para huérfanos de trabajadores, y se amplió después a otros muchos estudiantes de otras partes que no tenían esa condición. Tras la fundación de esa «universidad» siguieron otras en España. Ahora bien, ninguna tuvo las dimensiones y, sobre todo, la configuración arquitectónica y artística de la nuestra, que, en su día, sufrió intentos de modificación, considerando un despilfarro ese lujo arquitectónico y artístico. Tan es así, que constituye uno de los monumentos más visitados de Asturies y, posiblemente, el que más sorprende a los visitantes.
La Uni fue declarada Bien de Interés Cultural en 2016 y está hoy empujando para obtener ese otro reconocimiento mundial. Merece la pena, al respective, señalar tres cosas. La primera, la calificación de «universidad» a un centro de estudios fundamentalmente laborales. Tiene ello un significado dignificador que ustedes valorarán. La segunda, el magnífico trabajo que para su memoria -de estudio, de convivencia, de trabajo, arquitectónica- e impulso está realizando sin desmayo la Asociación de Amigos de la Universidad Laboral. Tercero, el menosprecio y abandono -hoy, parcialmente corregidos- a que fueron sometidos institución y monumento por ser «franquistas», una enfermedad ideológica que sufrió igualmente Perlora, que así anda.
En otro orden de cosas, las excavaciones arqueológicas, generalmente veraniegas, nos dejan siempre un indefinido estado de satisfacción y una cierta señardá de que aquel mundo excavado es de alguna muy imprecisa manera el nuestro. Así, las de la cueva de El Sidrón, uno de los yacimientos más importantes del mundo. Nada menos que unos 49.000 años tienen esos «antepasados», un bebé, un niño, dos adolescentes, y cinco adultos.
(Semeya de l'Asociación d'Antiguos Alumnos de la Laboral)
Fortuna
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
FORTUNAS
En estos inmediatos comienzos de febrero se han celebrado en Xixón (por cierto, a propósito de la cooficialidad del asturianu, debatida estos días, ¿cuándo se cumplirán los mandatos de la Ley de Uso y Promoción, tan incumplida sistemáticamente, empezando por ese Gijón/Xixón?) unas jornadas dedicadas a la Fortuna Balnearia.
La Fortuna Balnearia es un altarín de arenisca, de época romana, que fue encontrado en 1820 en Tremañes. Adornada geométricamente en sus partes superior e inferior, su cuerpo central contiene este texto: T(itus) Pompeius Peregrinianus a(la diosa) Fortuna Balnearia, para su salud y la de los suyos.
Tras varios peregrinajes, en 2023, regnantes don Adrián y doña Berta, el Gobiernu la compró a un particular por 35.000 euros. Descansa ahora en el concejo en que se erigió. Es evidente que no solo hemos tenido la fortuna de recuperar la pieza, la fortuna principal ha sido que el altar haya sido aprovechado sin destruirse y que después haya discurrido intacto a lo largo de tantos siglos. De ese modo nosotros tenemos la ventura de disfrutar de la presencia de la pieza, del “carné de identidad” del dedicante y de la memoria anónima de los suyos.
Fortuna no menor es la que empieza a tener la Universidad Laboral, en gran medida, es cierto, gracias a sus alumnos. De ser un monumento minusvalorado y despreciado “por franquista”, va siendo apreciado como lo que es, una pieza arquitectónica única (aunque vejada últimamente por algunas “arquitectadas” contemporáneas) y ha comenzado su andadura para convertirse en Patrimonio Mundial.
Fortuna inconmensurable vamos a tener con el nombramiento de Nieves Roqueñí al frente de El Musel. Quiere un puerto -han sido sus primeras palabras- “sostenible, limpio y abierto”, y “más abierto a la ciudad sin perder su carácter industrial”. ¡Ahí es nada! ¡Menuda suerte, más aún que la de quienes, sin moverse de casa, pueden encender una luz a la Santina por vía telemática!
(Nota, la imaxen tómola del mio amigu Víctor Manuel Camblor Prieto).
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