(TRESCRIBO, COMO DAVEZU, LOS PRIMEROS PÁRRAFOS)
¡Qué ríos puestos de pie...!
El fracaso del plan del Principado para incentivar el regreso de los talentos emigrados

Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu

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| - Xosé Caveda y Nava - |
| - Perfecto Fernández Usatorre- - Nolón - |
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| - Paquita Suárez Coalla - |
Nos medios de comunicación asturianos asoléyense a lo llargo l'añu, pero mui especialmente estos díes, les persones y les opiniones de tantos xóvenes asturianos que tienen que vivir fuera d'Asturies y d'España pa ganase'l pan o pa poder perfacer el so proyectu vital, la puesta en práctica de les sos capacidaes y la búsqueda del cumplimientu de les sos ilusiones.
Pero nes sos palabres apaecen siempre les mesmes quexes: la imposibilidá de perfacer equí la so profesión, nuna economía probe, llimitada y de salarios baxos; l'arcaísmu y el conservadurismu d'Asturies, una sociedá que mira más al pasáu qu'al presente y que ta perdistanciada de la vida y la economía del restu'l mundu, nun sólo polo que ye, sinón polo que se piensa que debe ser; y con ello, la falta xeneral d'esfuerzu, el conformismu.La mayoría de las producciones son textos que se publicaron, en su día, aquí y allí, o que, seleccionados oportunamente, se volvían a reiterar años después de compuestos. En cuanto a su cualidad y lenguaje literario, presentan las mismas características que la literatura hecha en el país: algunas prosas reservan el asturiano sólo para los diálogos de los inferiores socialmente (conforme al mandato que en la posguerra emitiera el IDEA), predominan las visiones humorísticas y costumbristas, la sentimentalidad se encarna predominantemente en un topos arcádico nunca existente... Con todo ello, descuellan algunos escritores-escritores, así Marcos del Torniello (el autor, como ustedes saben, de la letra del Soi de Verdiciu) o el magnífico Adeflor, un costumbrista que es único en la captación de los tipos populares y su lengua (sigue su estela, hoy, por cierto, Montserrat Garnacho), y en el desarrollo y la solución de las escenas en que construye esos tipos.
Esa presencia de la literatura asturiana (esto es, en lengua asturiana) en el exilio no se da únicamente en la Argentina. En Litora cantábrica (2004) he señalado y analizado el mismo tipo de escritura en Uruguay, México y Cuba.
He dicho arriba que predominan entre estos escritores los que crean en la patria asturiana y publican allí, pero es notable también el número de exiliados que lo hacen directamente en el continente americano, como Ángel Rabanal, Antonio Martínez Cuétara o Enrique Pérez Álvarez. Algunos son personas que nacen al otro lado de la océana mar o que pasan en aquel lado la mayor parte de su vida, como el citado Pérez Álvarez, Aureliano Barredo Gutiérrez o el notable Xiquín de Villaviciosa. Incluso, el teatro asturiano moderno ve allí la luz —en Cuba, en concreto, a través de Nolón—, antes que aquí se ponga de moda el Teatro de la Naturaleza y lo que luego será la Compañía Asturiana. En 1989, por otro lado, Francisco Capalleja estrena en Buenos Aires una zarzuela, La foguera de Ventanielles.
Lo que significa todo esto es bien claro: una ciudadanía que, desde la emigración o el exilio, requiere —a lo largo de bastante más de un siglo— la presencia de sus señas de identidad a través de la llingua; unas instituciones, las periodísticas o asociativas, dispuestas a permitir o alentar (en más o en menos, en calidad identitaria débil o fuerte, que es esa otra cuestión), esa existencia; unos escritores que, pese a que su actividad es mirada con menosprecio o tolerada con displicencia por la mayoría de la sociedad asturiana (especialmente por quienes, desde una banda u otra, la enseñorean desde el poder social o político), se empeñan en el enfotu de testimoniar su emoción en su lengua y mantener vivo el tremolar de su bandera, para así, entre otras cosas, comunicarse con la Asturies transterrada.
A todos ellos, idealistas contra cualquier esperanza razonable, empedernidos contra el fracaso o el rechazo, patriotas a veces contra la evidencia, nuestro reconocimiento y nuestro homenaje.
Ellos representaron y representan la continuidad de una parte importantísima de la patria y del sentimiento de la misma.
En La Nueva España del viernes 1 de mayo, don Pablo Palacios Sánchez, de Xixón publica una carta interesantísima por muchas razones (invito a verla entera), titulada "¡Vergüenza de ser asturiano!".
En resumen, la carta manifiesta que, siendo asturiano de nacencia y corazón, no obtuvo aquí plaza de enseñante en su especialidad y sí en Aragón, en calidad de interino; que queriendo volver a su tierra se encuentra con las enormes incongruencias de la lista de interinos en nuestra comunidad, que no facilitan el libre juego y concurso, ni estimulan a los mejores, ni propician la igualdad. Y, tras preguntarse "¿por qué he tenido la mala suerte de nacer aquí, de tener estos dirigentes políticos que sólo piensan en mantaner su puesto político cueste lo que cueste", proclama que él, que es afiliado de UGT y votante del PSOE, no volverá a votar a (¿Areces?, ¿el PSOE?) en las próximas elecciones.