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Mejores perspectivas

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Pese a que todos los días parece haber una negra noticia en el ámbito político o en el del empleo (es posible que a finales de mes las cifras de la EPA traigan un dato aún peor), el panorama ha mejorado bastante en los últimos meses del año pasado, y ello hace que las perspectivas para el 2013 sean alentadoras.

A lo largo del 2012 he venido sosteniendo, en público y en privado, oralmente y por escrito, que seguramente veríamos esta mejora hacia finales de año. Para testimoniarlo, cito aquí unas palabras del artículo que publiqué en La Nueva España el 03/07/12: «Terminaré con un pronóstico optimista que vengo anunciando hace tiempo: si, como parece, la situación financiera se estabiliza, hacia finales de este año empezaremos a ver también señales positivas, la detención de la destrucción de empleo y, tímidamente, otro clima inversor».

¿Hay señales positivas? Parecen indudables. La primera es la mejora de los costes de nuestra financiación: no solo ha bajado la tópica prima de riesgo, sino que estamos colocando el dinero de la deuda pública a un interés bastante menor, en grandes cantidades (11.500 millones en lo que va de mes) y entre inversores exteriores. Por otra parte, el dinero ha dejado de desinvertirse en España y vuelve a entrar y, a lo que parece, existe la expectativa de una llegada notable de fondos exteriores para comprar activos. La mejora de las exportaciones y de la balanza comercial son otros de los logros. Todo ello vendría a reflejarse, en el ámbito de la inversión de futuro y del empleo, en la decisión de algunas multinacionales (Ford, Citroën, Renault y Mittal) de preferir nuestro territorio a otros europeos, como Bélgica o Francia, para esas inversiones y en el cambio que en la prensa económica anglosajona se ha producido en relación a la valoración de nuestro país.

Ahora bien, esas mejoras no se han producido milagrosamente o porque llegase el momento del ciclo, sino porque se han tomado algunas de las medidas oportunas para ello. Si me permiten volver a citarme, traeré aquí las palabras de un artículo (La Nueva España, 20/01/2009), «¿En el 2011? Permitan que lo dude», donde negaba que las cosas fuesen a mejorar en ese año, como sostenían el gobierno y muchos economistas, dado que no se estaba tomando ninguna medida, más bien al contrario, sobre los problemas de fondo de nuestra economía: « Ahora bien, el gobierno socialista no piensa abordar ninguna de estas cuestiones. Se comporta como si estuviésemos ante una tormenta pasajera, desvanecida la cual, todo volviese a ser lo mismo, y, en consecuencia, pudiésemos seguir ­—con nuestra estructura productiva escasamente competitiva y con nuestro endeudamiento— creciendo en el aire y al margen de la realidad».

Es cierto que todavía quedan por resolver los problemas de fondo de nuestra economía productiva: los costos de la energía; nuestra escasa dotación tecnológica e innovadora; la exigua potencia de nuestras empresas (por poner un ejemplo concreto: de las 69.000 empresas asturianas, 27.000 no tienen empleado alguno, 32.000, menos de diez), lo que no faculta a la mayoría para innovar o exportar, su reducido músculo financiero. Pero, al margen de esas cuestiones inmemoriales, es necesario llevar a cabo otras disposiciones, alguna de ellas contenida el programa del PP y hasta ahora no llevada a cabo: la reducción de cuotas a la seguridad social, el cambio en la fórmula de pago del IVA a la Agencia Tributaria por las empresas, la modificación de la tributación por módulos en función del empleo son algunas de ellas; junto con eso, medidas en la racionalización de la administración, la eliminación de trabas a la creación de empresas y a su funcionamiento, la lucha contra los oligopolios y el fomento de la competencia, así como una mejora y precisión de la legislación laboral, a fin de eliminar aspectos confusos. Que, por otro lado, la atención legislativa fiduciaria y laboral separase con nitidez el ámbito de la pequeña y la mediana empresa (el 80% del empleo) frente a la gran empresa —que, sin embargo, es el ámbito prioritario de atención para las organizaciones empresariales y sindicales— no vendría nada mal.

Si, como se espera, el déficit estructural se ha reducido en el 2012 hasta el entorno del 7% y si la UE alivia la presión para los plazos de reducción del mismo, ello sería un enorme empujón para la financiación, la inversión exterior y la confianza interior, lo que haría, pese a los ajustes que nos quedan en algunos sectores como el financiero o el minero, que el empleo empezase a crecer aun antes de lo que pensamos y que, tal vez, una vez producido ese primer impulso, lo hiciese a un ritmo mayor del esperable, porque, en todo caso, el empleo se va a crear ahora con un crecimiento bastante menor del 2% del PIB anual.

Verdad es también que una parte de ese crecimiento ha de venir de inventar nuevos nichos de mercado por nuevos emprendedores, lo que es una cuestión lenta y progresiva; cierto también que la recuperación puede perderse por trastornos del ámbito internacional (un menor crecimiento en Europa, el desencuentro fiscal en EEUU, por ejemplo) o por el descontrol exponencial de la variable que forman el descontento de la ciudadanía, la corrupción y la manipulación que algunos sectores —políticos, sindicales y mediáticos— hacen de todo ello. Con todo, creo que las mejores perspectivas que se auguran han de confirmarse, y que, incluso, lograran superar la ocasional presencia de algunas de esas variables incontroladas que acabo de citar.

Asturies algama los 96.607 paraos y n'España piérdense más de 9.000 empleos cotanes

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Yá saben los datos del paru al acabar xineru: 96.607 paraos, 6.070 más nun solu mes, lo que representa un incrementu del 6,7%, la tercera tasa más elevada'l país, per detrás del País Vascu (+7,20%) y de Navarra (+6,82%). Nun añu, nel Principáu incrementóse'l númeru de desempleaos en 10.599 persones. Nel conxuntu d'Espña'l paru aumentó ente avientu y xineru en 177.470 persones (+4,01%), lo que significa qu'esboroñaren más de 9.000 empleos cotanes.

España despidió'l primer mes de 2012 con 4.599.899 desempleaos. Ye'l segundu peor arranque d'un exerciciu dende 1997 y son los servicios los qu'atropen los peores resultados, anque tolos sectores amuesen resultaos negativos.

¿Hai soluciones inmediates? Hailes parciales, que pueden funcionar hacia l'últimu trimestre. ¿Van tomales? Vamos velo.

Les terribles cifres del paru

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Seguimos avanzando, hacia l'abismu, hacia'l depeñaderu.

Les últimes cifres del paru son que ya algamamos los 76.002 paraos. En septiembre los paraos rexistraos nel Serviciu Públicu d'Empléu del Principáu incrementárense en 3.046 persones, un 4,18 por cientu más que nel mes anterior

El paru masculín ye de 35.323 persones, mentantu'l femenín algamó un total de 40.679.

Per estayes, el paru subió en Servicios en 2.593 persones; el colectivu Ensin Empléu Anterior, 317 personas; en Construcción aumentó en 30 persones; Industria en 82; y Agricultura, en 24 personas.

Estos son los efectos del Gobiernu "progresista", IU y PSOE. Ta claro que, como decimos siempre, ellos nun son tol problema, pero son parte d'él y, en dalu casu, formen parte de la solución.

¿En el 2011? Permitan que lo dude

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El FMI acanba de señalar las graves deficiencias estructurales de nuestra economía, tanto en el ámbito social como en el productivo y en financiero. Nada, por otra parte, que no haya venido diciendo el Gobernador del Banco de España, don Miguel Ángel Fernández Ordóñez, desde hace más de un año; nada que no haya venido repitiendo don José Manuel Campa, Secretario de Estado de Economía; nada que no nos vengan reiterando sabios expertos de todo tipo y lugar; ninguna cosa distinta, digámoslo con modestia, a lo que viene proclamando quien esto firma desde el 2008.

Tarde, mal y nunca el Gobierno empieza a poner ahora en marcha algunas de las cosas que tenía que haber hecho hace mucho tiempo, algunas de las que nunca debió hacer y todas las que dijo que nunca haría: la prohibición de endeudarse a los ayuntamientos, la congelación de pensiones, la rebaja de salarios a los funcionarios, limitaciones en el despilfarro de subvenciones a la producción energética, tímidas intevenciones en el sistema financiero, y ahora, tal vez, reforma de la negociación colectiva, de los contratos laborales y de la representación sindical.

No todo bien hecho, todo tarde, todo a medias. Hemos perdido, por tanto, un tiempo precioso -y seguimos perdiéndolo-; hemos por ello destruido millares de empresas y generado miles de desempleados, tenemos nuestros crédito internacional en peligro.

Ante este desastre y este retraso, ¿para cuándo la recuperación? Permítanme que les vuelva a insertar aquí un artículo mío del 20/01/09, donde pronosticaba lo que iba a ocurrir (lo que no iba a ocurrir, mejor). Decía yo:

¿EN EL 2011? PERMITAN QUE LO DUDE


(Publicado en la Nueva España, el 20/01/09)

ZapateroEl señor Zapatero y el PSOE acaban de reconocer en cifra la gravedad de la situación: durante el 2009 se destruirán 600.000 empleos, el paro llegará al 15, 9% (cuatro milloninos), el déficit alcanzará el 5,85% de lo presupuestado para gastar y el PIB decrecerá un 1,6%. Puesto que las previsiones proceden de un gobierno, que de un lado, se ha venido negando de forma sistemática a reconocer la realidad y, de otro, nos ha venido mintiendo de forma reiterada, no será aventurado suponer que esas cifras serán, desgraciadamente, más negativas.

ZaragozanoJunto con el reconocimiento inevitable de lo inmediato, el gobierno ha abierto el calendario zaragozano y, mirando las témporas, ha realizado previsiones para en lo futuro. Entre estas se halla la de que la economía española empezará a crear empleo de forma apreciable a partir del 2011. Permitan que lo dude. Sé que la mayoría de los pronósticos sobre el futuro tienen la misma fiabilidad que los que se realizan mirando las entrañas de las aves. Pero, en todo caso, permítanme exponer aquí algunas razones para dudar de esa afirmación.

Al margen del rabión financiero internacional, España tiene una grave crisis en su estructura económica y financiera, crisis que es independiente de la global y que ya se venía manifestando meses antes de estallar ésta. En sustancia, nuestros problemas se basan en nuestro modelo de crecimiento, basado no sólo en el ladrillo a cuenta de beneficios futuros, sino, fundamentalmente, en el consumo a base de endeudamiento. Ese consumo se ha financiado con mucho dinero del exterior (gastamos más que ahorramos); dinero que, ahora, los bancos, nosotros como particulares y el estado (de forma exponencial a partir de este momento, por causa del déficit) debemos devolver (y no tenemos, en parte). Por otro lado, nuestra economía productiva es escasamente competitiva: por trabas burocráticas para la empresa, por la carestía de nuestra energía, por nuestro atraso tecnológico, por el diferencial inflacionista, por los problemas de contratación laboral, por estrangulamientos y oligopolios en el sector comercial.

Ahora bien, el gobierno socialista no piensa abordar ninguna de estas cuestiones. Se comporta como si estuviésemos ante una tormenta pasajera, desvanecida la cual, todo volviese a ser lo mismo, y, en consecuencia, pudiésemos seguir ­—con nuestra estructura productiva escasamente competitiva y con nuestro endeudamiento— creciendo en el aire y al margen de la realidad. De ahí que todas las medidas que se tomen estén encaminadas hacia el gasto temporal no productivo (el Plan Caxigalines, la chapuza de los 8.000 millones de euros que los ayuntamientos gastarán en nonadas), a ampliar el dinero destinado al paro y a disimular con artificios el número de parados, a apoyar (de forma no muy eficaz) coyunturalmente a algunos sectores. ¿Se debe ello a pura incompetencia, al prejuicio derivado de sus anteojeras ideológicas o a que piensan que, sea cual sea el desastre, sus votantes seguirán siéndolo con tal de que les proporcionen suficiente estímulo discursivo para mantener activa su adicción?

Por lo demás, aparte de ese planteamiento general erróneo o escapista, fuera del endeudamiento, no se conoce que ningún plan, de los salidos hasta ahora de este gobierno, relacionado con la economía productiva haya tenido efectividad alguna. ¿Las razones? El hacer por hacer, el hacer que hacemos, la hiperactividad a base de esparavanes y parajismos no lleva a sitio alguno. Pero es peor aún. Algunas de sus medidas caminan en dirección contraria a la proclamada. Así, mientras, para aliviar los bolsillos y estimular el consumo, se demanda la rebaja de los tipos de interés y se exige a los bancos que pongan crédito a disposición del público, el gobierno pugna por disminuir el numerario de los ciudadanos. De ese modo, por un decir, no se ha deflactado el IRPF en relación con la inflación del 2008. En otro orden de cosas, mientras la inflación crecerá en el 2009 entre un 0,5% y un 1,5 %, la luz sube un 4,1%, el teléfono lo hace el 4,12%, los taxis el 7,7%, correos el 2,04%, el transporte en torno al 6%. Y también los ayuntamientos (del PSOE, del PP y de IU) se han abalanzado sobre nuestros bolsillos con idéntica avidez. Así, los conceyos de Uviéu, Xixón y Avilés, por centrarnos en los principales de nuestro país, además del mordisco del IBI para diez años sucesivos, han subido las tasas por servicios en un 5% de media, casi cuatro puntos por encima de la inflación prevista. No está mal, ¿verdad?

¿Creen todos estos tipos en algo más que en su propio negocio, en sus escaños y en sus votos (no sus votantes)? Permítanme que lo dude en la misma medida en que pongo en duda los pronósticos del zaragozano gubernamental para el año 2011.

Encabezar la creación de empleo en Europa

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El primer día del año, el señor José Luis Rodríguez Zapatero manifestaba en un mensaje institucional divulgado a través de la página web oficial http://www.eu2010.es/ que, para los seis meses que durará su mandato, el presidente del Gobierno, había fijado, entre otros, el objetivo de sacar a Europa de la crisis y sentar las bases de una economía más sostenible.

¿Cómo es posible que quien tiene la tasa más alta de paro en Europa, quien ha desconocido a lo largo de un año la evidencia que tenía enfrente, quien ha asegurado que a mediados del 2009 empezaríamos a crecer y crear empleo, luego que a finales, después que en el 2010; cómo es posible, digo, que regüelde esa tontería de que tiene el objetivo de sacar a Europa de la crisis y sentar las bases de una economía más sostenible?

¿Es posible tanto desconocimiento de su propia realidad, tanta solemne vacuidad, tanta pomposa pretenciosidad, tanta necia ufanía?

Yo creo que sólo le cuadra perfectamente el refrán situacional (o "refran-apegadiella" o "refrán-retratu") asturiano: Cagayón con campanín diba cola gaita a misa.

P.S. Ahí arriba lo tienen, de pequeño, con su vocación de cantante matutino.

Paro en España

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Lo que viene a continuación son las estadísticas del paro (que aumenta) y la afiliación a la seguridad social (que disminuye) en España, así como las previsiones para el año 2010. Obsérvese, además, que las cifras de paro registrado vienen enmascaradas por los parados con cursillos de formación o en otras situaciones, que hacen que se los elimine de esas listas.

Recuerden que, desde el Gobierno, se nos aseguró que en el último trimestre del 2009 se crearía empleo y se empezaría a crecer. No olviden tampoco el anuncio de "brotes verdes" por parte de la ministro Salgado, allá por el mes de mayo del año pasado. Que no se les quede en el desván de la memoria la promesa del señor Zapatero de que esta legislatura sería la del pleno empleo.

A continuación inserto datos en crudo, extraídos de los medios de comunicación (por cierto, ya sé que nadie es responsable de su nombre, pero ¿no podrían cambiar a la señora Maravillas Rojo, que va a tener que seguir gestionando datos como estos al menos un año más):

El aumento del número de parados durante el año pasado ha provocado que el gasto en prestaciones se dispare. Hasta noviembre -último dato oficial-, esta partida sumaba ya 28.690 millones tras crecer en once meses más de un 36,3%. Esta cifra contrasta con los 21.047 millones de euros que el Gobierno destinó en todo 2008 al pago de subsidios por desempleo.
Por lo tanto, es probable que el gasto en prestaciones en 2009 supere la cifra histórica de 34.000 millones de euros, incrementándose más de un 62%, según reconoció ayer la secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo.

Además, hay que destacar que en noviembre pasado se gastaron 2.740 millones de euros, lo que supone otro récord y un aumento del 24,7% respecto al mismo mes del año anterior.

El número de solicitudes de prestaciones a nivel nacional registradas en el mes de noviembre del pasado año ascendió a 1.108.976, lo que representa un 81,8 % más que el mismo mes del año anterior.

Las altas tramitadas han sido 1.010.214, lo que supone un aumento del 53,5 % sobre el mes de noviembre de 2008.

Los beneficiarios existentes a final del citado mes fueron 2.939.911, con un incremento respecto al mismo mes del año anterior del 33,1%.

El gasto medio mensual por beneficiario, sin incluir el subsidio agrario de Andalucía y Extremadura, en noviembre ha sido de 961,4 euros, lo que supone una disminución sobre el mismo mes del año anterior de 80,7 euros (7,7%).

La cuantía media bruta de la prestación contributiva percibida por beneficiario durante noviembre ha sido de 837,4 euros, lo que supone un aumento de 12,4 euros sobre el mismo mes del año anterior (1,5%).

El número de beneficiarios extranjeros del mes de noviembre de 2009 fue de 429.085 lo que representa un 51,2% más que el año anterior. Este incremento es superior en los beneficiarios procedentes de países comunitarios (52,1%).

Los afiliados a la Seguridad Social caen a niveles de hace cinco años.

Por otra parte, la Seguridad Social cerró 2009 con una afiliación media de 18.020.470 ocupados, lo que supone un descenso de 727.473 (3,93%) respecto al mismo mes de 2008. Es la cifra más baja desde mayo de 2005 y cada vez se aleja más del récord alcanzado en julio de 2007 (19.492.941).

La pérdida de afiliación en diciembre afecta, aunque de forma más moderada, a casi todos los sectores, y principalmente a la construcción (18,63%), industria manufacturera (10,05%), actividades administrativas (6,98%) y comercio (5,32%). No obstante, las actividades sanitarias y servicios sociales (8,33%) y la agricultura y pesca (7,55%) y la Administración Pública (3,38%) aumentaron el número medio de afiliados en relación con 2008.

En el conjunto del año, se produce una situación similar y la mayor pérdida de afiliación se concentra en la construcción, que pierde 272.781 ocupados (18,63%); en la industria manufacturera (10,05%), que perdió una media de 209.993; y en el comercio (5,32%), 129.245 afiliados menos.

Por sexo, las mujeres registran un descenso de la tasa interanual del 1,89%, lo que sitúa la cifra media de afiliadas en 7.940.350, la más alta de las consignadas en los últimos cuatro meses; en cuanto a los hombres, el número medio de ocupados en el mes de diciembre es de 9.863.489, lo que supone una variación interanual de -5,51%.

Los expertos auguran 500.000 parados más en el año 2010.

El número de personas que realmente demandaban un empleo al acabar 2009 superaba los 5,3 millones. Sin embargo, el Gobierno excluye de esa cifra a más de 1,4 millones por distintos motivos, como la presencia en cursos de formación, la percepción de subsidios agrarios o la ayuda de 420 euros (1.400.000 españoles).

¿Hablamos en serio del paro?

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Últimos datos de que dispongo. Establecimiento hostelero. Petición de solicitantes de empleo. El INEM anuncia que manda 45, llegan 27, 25 manifiestan no querer el empleo. Taller de coches: comparecientes, 13, ninguno de ellos acepta el trabajo.

Datos semejantes que pueden obtenerse en cualquier parte de España llevan a una evidencia: bajo la rúbrica de «trabajador parado» se engloban diversas situaciones que, a mi entender, deberíamos desovillar si es que queremos atender adecuadamente los casos más dificultosos y, al mismo tiempo, mejorar algunos parámetros de la economía general.

Según mi punto de vista, el concepto de «parado» engloba, al menos, cuatro condiciones distintas:

  • a) el «parado-parado», el que necesita trabajar, busca empleo y no lo halla.

  • b) el «parado condicional», que no desea trabajar hasta agotar su prestación de desempleo o, al menos, hasta no encontrar una oferta de trabajo cuya retribución compense suficientemente el abandonar el paro, mientras se tiene.

  • c) el «parado-asistencial», un número no pequeño de ciudadanos que ya han hecho su vida a vivir de prestaciones sociales (ellos, sus hijos, sus familiares) de varias instituciones, y cuya recuperación para el mundo del trabajo es muy difícil.

  • d) el «parado-activo» o «parado-choyista», que compagina el cobro del paro con la realización de trabajos en la economía sumergida, a veces en connivencia con la empresa que formalizó su despedido.

Es obvio que la valoración discriminada de estos tipos de paro podría llevar a tratamientos disímiles y más justos de los mismos. Es evidente también que, mientras sobre el «parado condicional» no cabe más que algún tipo de consideración moral, sobre los tipos c) y d) caben otro tipo de juicios. ¿Cuántos son unos y otros? No tengo datos para saberlo ni nadie los tiene. ¿Un cinco, un diez, un quince por ciento del total de parados? ¿Más? Lo que sí es cierto, a juzgar por indicios verosímiles, es que son unos cuantos miles.

Conviene decir, ante todo, que el sufragio de estos parados irregulares o fraudulentos no recae sobre ese «ningún» llamado Estado, ni únicamente sobre el 43% de Ignacio Goirigolzarri, recae sobre el pan que compra la viuda con una pensión inferior a los 500 euros o sobre el trabajador o trabajadora que recibe menos de 800 por acudir a su empleo durante 8 ó 10 horas y que luego, a lo mejor, se sienta a tomar una cerveza en el asiento de al lado de quien vive a su costa.

Pero es que, además, todo ese fraude y especialmente el fraude que une desempleo y trabajo no declarado, tiene efectos nocivos sobre la economía: de un lado, sobre disminuir la recaudación tributaria, hace crecer el déficit y obliga a aumentar la deuda y los impuestos, con su corolario de destrucción de empleo, y, en el futuro, encarecimiento del dinero y, eventualmente, inflación. De otro, establece una competencia feroz con los autónomos y las pequeñas empresas, con efectos deletéreos sobre su sobrevivencia. Es seguro que un porcentaje del altísimo número de pequeñas empresas cerradas durante estos años y de autónomos que se han dado de baja como cotizantes tiene su causa en la competencia imbatible que representan quienes pueden concurrir a realizar obras de cuyo presupuesto se pueden detraer las cotizaciones y los impuestos, y que gozan, además, de un colchón que es el cobro del paro.

¿Se puede mejorar —no digo arreglar— esta situación? Sin duda, basta con un mayor control. ¿Se va a enfrentar la cuestión? Sospecho que no. El conglomerado socialmente dominante tiene claro que posee ahí una fuente importante de votos y que, al mismo tiempo, los principales perjudicados (los trabajadores activos, fundamentalmente) no harán visible su malestar, aunque sean consciente de esa realidad fraudulenta, bien por una solidaridad mal entendida, bien por ser rehenes de un determinado discurso que no es sino un constructo de mala conciencia que el poder aprovecha.

NOTA: esti artículu asoleyóse na Nueva España del 08/10/09 col títulu de "Parados fraudulentos".

¡No le digas a mi madre que soy periodista...!

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A la memoria de Xuan Pertierra



Don Ramón María explicaba que la vida española era una deformación grotesca de la civilización europea y que, para acertar en su pintura, había que acudir a una estética deformante (esperpéntica), inspirada en los espejos anómalos de la rúa madrileña denominada El callejón del Gato. Está claro que o bien la realidad española se ha degradado mucho de entonces a ahora o bien Valle-Inclán, al decir esas palabras, hacía simplemente literatura, esto es, ocultaba la verdad con palabras bonitas. Porque, ciertamente, para describir la vida española basta con acudir a la estética de Pepe Gotera y Otilio, o, si lo prefieren, de Manolo y Benito. Con esos parámetros entenderán ustedes perfectamente la forma de actuar de Zapatero, su Gobierno y el PSOE en el asunto de los 420 euros para quienes no tienen otro tipo de subsidio de paro.

Porque después de haber berreado durante tres meses que «el Gobierno iba a realizar un gran esfuerzo para atender a las familias y parados sin ningún tipo de ayuda», después de haber ladrado que la patronal, por romper el diálogo social, había casi echado a perder la posibilidad de esta nueva generosidad zapaterina, resulta que —entre el escándalo de todos, el asombro e incredulidad de muchos, la indignación de los burlados—, la dádiva sólo alcanza a quienes hayan agotado los subsidios tradicionales a partir del uno de agosto de este año. Traduciendo el refrán latino: «Tras un año de monstruosa tumefacción que parecía presagiar un parto gemelar, el zapatero expulsó una suela gastada y agujereada».

Pero si todo ello parece una mofa cruel, las explicaciones y rectificaciones son aún peores. Una facción de los aduladores y turiferarios habituales (desde ciertos medios de descomunicación a los sindicatos) aducen que la medida «ha sido mal explicada»: quieren decir, en verdad, que, ya que los embelecos propagandísticos no han colado, conviene ahora echar la culpa a los ciudadanos por no haber entendido bien las cosas. Por su parte el Gobierno —y otra facción de los aduladores y palafreneros— sostienen que es que no se daban cuenta del alcance de la medida, y que no sabían que, en la práctica, quedaban fuera de la protección casi todos los que la necesitaban, y, más aún, que acaso no puedan hacer más porque no hay dinero; pero que, de cualquier modo, están dispuestos a ver qué pueden corregir, por lo que, para ello, van a llamar a los sindicatos, a fin de que les expliquen cuál es el estado de los parados. ¡Pues si el Gobierno desconoce la realidad e ignora cuál es el alcance de lo que legisla, ya me dirán: Benito y Manolo, Pepe Gotera y Otilio son, al pie de ellos, Aristóteles y Albert Einstein!

Pero puede que no sea todo incapacidad y chapuza. Es muy posible que el Gobierno se haya dicho que, dado que los ciudadanos los votan a ellos una y otra vez, tienen que ser exactamente lo que parecen y, en consecuencia, por qué no tratarlos como lo que son. O que haya pensado que, en vista de que se tragan sumisa o resignadamente todas sus mentiras, cuál sería la razón para no tenerlos por partidarios de la unión ibérica, esto es, como a españoles y lusos.

En las democracias los culpables son los gobernantes, pero los ciudadanos, los votantes, son los responsables: ellos dan el dinero y el poder a los que eligen. Al margen de esa consideración moral o ética, que nos debería incitar a todos a reflexionar sobre los actos y las responsabilidades de cada uno, los votantes del partido gobernante deben de estar pasando en estos momentos por una terrible desazón y un angustioso molimiento. Porque, ya piensen que a quienes han puesto ahí, en el Gobierno, son Manolo y Benito, los próceres de la incompetencia y la chapuza; ya crean que son gentes que desprecian la capacidad e inteligencia de los ciudadanos o bien que conceptúan su adhesión como una fidelidad inquebrantable y perruna, estarán empezando a temer que corren el riesgo de que los restantes ciudadanos establezcan una homología entre votantes y representantes, de que confundan e igualen el ser de unos con el obrar de otros.

¡Y, créanme, yo mismo sufro al pensar en la angustia y en la vergüenza que estarán padeciendo! La habitual troquelación humorística sobre el oprobio de ser periodista —«¡No le digan a mi madre que soy periodista, la pobre cree que me gano honradamente la vida tocando el piano en una casa de lenocinio»— podría ser una parábola adecuada para expresar su padecimiento.

Vidacord o'l pruyimientu absolutista asturianu

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Vidarcord, presidida por un xixonés, don Ángel Álvarez Ramos
Vidacord, presidida por un xixonés, don Ángel Álvarez Ramos, ye una empresa que se dedica a conservar el cordón embeligral de los ñacíos a fin de caltener la so potencialidá futura como instrumentu pa reparar enfermedaes de triba xenética, sanguínea, autoinmune, etc.

Durante munchu tiempu, Vidacord tuvo intentando allugase n'Asturies pero nun pudo facelo (yo tuve na televisión con don Ángel nos momentos nos qu'él entovía pensaba qu'esti yera un país normal y nos qu'entovía se facía daqué ilusión de poder llevantar equí la empresa), non lu dexaren. Ficiéron-ylo imposible la inutilidá y zuna permanente del Gobiernu asturianu y l'habitual runfíu escontraforgosu de los poseídos pol discursu holísticu-totalitariu de lo público.

En sustancia, los defensores de lo público (que vienen ser el pulpu de les mil cabeces que somorguia esta comunidá nel atrasu y nel misoneísmu) veníen argumentar que, d'haber un bancu de cordón embeligral tenía que ser públicu. ¿Razones? Como siempre: los argumentos o pretextos miles; les razones sólo dos: el prexuiciu místicu-relixosu de lo público como única fonte de verdá y bondá; y la voluntá de que nada escape al control de les persones y grupos que yá tienen el control de too n'Asturies. Arréyen-y a ello un poco la salsa universal y gratuita del misoneísmu y conservadurismu con que s'acompañen les mentalidaes n'Asturies y van tener el resultáu:

¿Hai bancu de cordón embeligral públicu n'Asturies? Non. ¿Pudo establecese Vidacord n'Asturies? Non. ¿Les persones asturianes que quieren conservar equí'l cordón los sos fíos pueden facelo? Non. ¿Pudo Vidacord establecese n'otru sitiu n'España? Sí. ¿Los 40 empleos cualificaos qu'anició tan n'Asturies? Non. ¿Tán n'otru sitiu? Sí. ¿L'afalamientu tecnolóxicu de que puede servir dase n'Asturies? Non. ¿Los impuestos págalos n'Asturies? Non.

¡Ah, ¿pero tán contentos los sacerdotes chamanes (y beneficiarios) de lo público? Sí.

Entós, ¿pa qué queremos más?

Rosníos, empléu y condiciones de contratación

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Si vustedes tán de verdá preocupaos pol paru, yá por vós, yá polos de só, yá pol país, convendría-yos lleer les palabres del gobernador del Bancu España (socialista y nomáu por ellos). Nun vien decir nada nuevo, non nada distinto a lo que vienen diciendo munchos economistes d'España, d'Europa y del mundu y de lo que, modestamente, vien diciendo'l qu'esto firma.

Mándolos a esi testu, QUE NUN PLANTEA'L DESPIDU LLIBRE, NIN SIQUIER L'ABARATAMIENTU'L DESPIDU. Fai ver les dificultaes que pa la creación d'empléu y la contratación tien la llexislación actual, en contraste con Europa y otres partes del mundu. Y les soluciones, como se puede ver ellí y venimos diciendo dende fai munchu. Por exemplu, pueden treslladase parte de los costes del despidu al estáu, o facer movible la capitalización de la permanencia nel puestu de trabayu.

Pero la verdá nun importa a naide: ensin responder a lo que diz Miguel Ángel Fernández Ordóñez, Rodríguez corrió a soltar el so REBURDIU habitual sobre el neoconservadurismu. Y, lo que ye más ablucante, a los sos ROSNÍOS sumóse Cristóbal Montoro, el portavoz d`economía del PP, faciendo ecu a los REBURDIOS zapaterinos.

¿Dixe que la verdá nun-y importa a naide? Sí, ye asina: nun-y importa a naide. Y lo que TAMPOCO-Y IMPORTA A NAIDE SON NIN EL PARU NIN LOS PARAOS: NÁ MÁS QUE-YOS IMPORTA'L SO NEGOCIU, LOS SOS VOTOS QUE SON LA GARANTÍA DEL SO SUELDU Y LES SOS GANANCIES.