Esmoliciones

(Esti vienres, en LNE) ESMOLICIONES La verdad es que la temporada no está para muchas alegrías. Empezando por los cuatro años de invasión de Ucrania por la dictadura rusa, y los millones de muertos y heridos, la destrucción de familias y edificios, el hambre y el frío. Y la indignación al ver a muchos supatriotas (¿cómo van a ser “compatriotas” de usted o de mí?) el apoyo tácito o explícito a Putin y la Rusia invasora, ya por afinidad ideológica, ya por admiración hacia las dictaduras. Al Oeste, la esmolición no es menor, al ver al violento y atrabiliario xateru de Trump tratar a patadas y a farfantonaes el mundo interno y el externo, sin límites, en principio, para su poder o su nación. Y es curioso, cuando la justicia pone freno a alguna de sus arbitrariedades, como el que recientemente la Corte Suprema estableció con respecto a sus aranceles, Trump se dedica a insultar a los jueces que tomaron tal decisión calificándolos de “antipatriotas” y “perros falderos”. ¿Esto de que los que mandan descalifiquen a los jueces cuando las decisiones de los tribunales no les son favorables les suena a algo? Creo que aquí lo llaman “lawfare”. Y, ya que venimos a aquí, déjenme que observe nuestro panorama inmediato. En Galicia, un proyecto industrial importante, con una contestación político-ecologista notable, el que la multinacional portuguesa Altri pretendía instalar en Palas de Rei, ha sido suspendido. ¿El motivo? El Gobierno central descarta crear una subestación eléctrica que la compañía inversora solicitaba para poder conectar la factoría con la red. La postura se enmarca dentro de la política del Ministerio para la Transición Ecológica de limitar nuevas infraestructuras en el plan de desarrollo de la red con horizonte 2026. Inversión y empleos, a volar. Más cerca. Tres titulares: “¿Por qué ArcelorMittal apuesta por invertir en descarbonización en Francia y no en Asturias? La clave está en la energía nuclear”. "No habrá Arcelor en Asturias si el anillo eléctrico no se hace a tiempo", alerta el Principado”. Y el de este martes pasado: “La nueva acería de Avilés aún no tiene garantizado el suministro eléctrico”. Y, si quieren, hablamos de otros grandes proyectos industriales en jaque en nuestro país por la carencia de suministro eléctrico garantizado o por la necesidad de nuevas instalaciones. Y mientras tanto, ayuntamientos y agitadores se empeñan, el de Xixón a la cabeza, en impedir el paso de tendidos eléctricos o la instalación de baterías de acumulación de energía, ni en raso, ni en monte, ni en descampado ni en polígonos industriales. Como si los actos (o no-actos) no tuviesen consecuencias, como si, en último término, la apuesta no fuera por lanzar a nuestros jóvenes a la emigración y a los mayores en edad de trabajar, a un paro sin esperanza.

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