Morís, Güerres: lupinos

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Una prestosa matiella de lupinos o altramuces violeta (Lupinus polyphyllus, planta de la familia de les Lleguminoses).


La semeya, del 07/05/11.

¡Esto son cereces!

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Ayer, pela tarde, a les seis menos cuartu, vieniendo del entierru de Juan Amado, el pá de la mio amiga, collacia de partíu y ex compañera de trabayu, Pili Alonso, tope a Laura y a Tino, pás de Sixto Cortina, el maríu d'Ana Recio, compañeros y amigos, estos dos, de tantos años de partíu, a los que tengo tantu afectu, colos que tantu camín tenemos percorríu y a los que tanto-yos debe l'asturianismu.

Pero'l casu ye que Laura y Constantino veníen de Llaviana, de segar y cuidar una finca suya, y teníen pañao casi toles cereces d'una cerezal, menos les de los caños más altos, que pa los páxaros quedaren.

Y diérenme un puñaín, que-yos les pedí pa la semeya. Amiren pa elles, y, por cierto, taben persabroses, que dempués tomé la preba.

Asina que ¡vaya envidia de los páxaros!


Correos

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La Sociedad Estatal Correos y Telégrafos es una Sociedad Anónima de capital CIEN POR CIEN PÚBLICO.

El nuevo sistema de "voto rogado" para emigrantes en las elecciones autonomicas fue un pacto del PSOE y PP en la última reforma electoral.

Teniendo claro estas dos premisas, volvamos a leer titulares y declaraciones de prensa de estos días:
  • El PSOE ataca a Correos por el extravío de 5.000 votos de emigrantes «que nos darían la victoria»
  • El secretario de organización de la FSA, Jesús Gutiérrez, pidió al Ministerio de Fomento y a Correos que adopten medidas para próximas citas electorales
  • "Espero que Correos y Fomento tome las medidas oportunas para que no se vuelva a producir algo así", ha dicho Jesús Gutiérrez.
  • Trevín pide corregir los fallos de coordinación entre los sistemas de correos para la emisión del voto emigrante.
Y agora reenvíolos a "POR INÚTILES Y POR FATOS", del 28/03/11. COMPLETEN.

    Pumares floriando (III)

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    Dellos pares de semeyes de pumares floriando. ¡Qúe cosa más guapa! ¡Que-yos preste!


    Son del 01/05/11.

    Los primeros calabacinos

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    Acabamos de tener los primeros calabacinos, que vamos xintar güei rellenos.

    Unes semeyes d'ellos na tierra.

    (Por cierto, fritos tán pa llamber los deos.)

    Don Miguel Ángel Revilla

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    El pasado día 13, vísperas del partido entre el Sporting y el Santander, decisivo para los xixoneses, don Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria y del PRC, hacía una petición pública para que los aficionados del Racing -en devolución del apoyo prestado a este la temporada pasada por el Sporting, cuando el equipo santanderino se encontraba en apuros- apoyasen al Sporting en su visita a El Molinón. «Hoy por ti, mañana por mi» era el lema/argumento del presidente cántabro. Y cerraba su petición con un «¡Puxa Sporting!», al tiempo que subrayaba la profunda «hermandad» entre Cantabria y Asturies. Como es sabido, su misiva levantó extrañeza y polémica suscitando, entre otras, la crítica del presidente del Coruña, Augusto Joaquín César Lendoiro.

    El señor Revilla es, ciertamente, un político singular, extravagante podríamos decir, si el término «extravagante» no estuviese tan cargado de connotaciones negativas. Lo es por su comportamiento, poco dado al fasto y la pompa. Lo es por su forma de expresarse, a la pata la llana, generalmente, como si mantuviese una discusión en un chigre, sin que ello implique -aclarémoslo- que los contenidos sean las trivialidades o arbitrismos propios de esos lugares de consumo y sociabilidad.

    Una de las más distinguidas características de su personalidad -apreciable especialmente desde nuestra tierra- es su profunda asturianidad. Esa asturianidad es doble, de un lado su continua presencia en nuestro solar patrio y las múltiples relaciones que con asociaciones llariegues de todo tipo mantiene; de otro, su intensa asturianidad cántabra, el orgullo con que presume de aquellos rasgos identitarios que la antigua expansión del Reino de Asturies constituyó en los territorios en donde tuvo lugar su presencia. O, si se quiere, de la notable comunidad cultural que subsiste entre una parte de Cantabria y Asturies.

    (No se olvide que Asturies se extendía, hacia la zona oriental, hasta Las Encartaciones -en lo que hoy es Vizcaya- y Castilla, frontera oriental del Reino esta, de cuyos habitantes se reían, por cierto, en la capital, León, cuando a ella venían, por su habla rústica y aldeana. Evidentemente, ahí estaba incluida la actual Cantabria).

    Pues bien, en el ejercicio de ese orgullo de su identidad cántabro asturiana, don Miguel Ángel Revilla se retrata con madreñes, tiene una amplia colección de discos de El Presi y de tonada, escancia sidra, echa cantaraes con los paisanos y grita ¡Puxa Sporting! o ¡Puxa Asturies!


    Es evidente, en virtud de estos últimos datos, que, si el presidente de Cantabria es un político señero y extravagante en el conjunto de España, lo es mucho más desde el punto de vista asturiano. Es inconcebible un político asturiano con un cierto éxito que se manifestase con el uso de las señas identitarias de la nación, como lo hace don Miguel Ángel Revilla. Piensen, nada más, en alguno de ellos emitiendo tan minúsculo atrevimiento como un «¡Puxa Sporting!» o «¡Puxa Asturies!» y les costará mucho tener tal suposición como verosímil. Pero, desde el punto de vista contrario, tengo para mí que los asturianos no votarían nunca de manera mayoritaria a un coterráneo que, al igual que el presidente del PRC, se produjese con igual desenfado en aquellos modos que tantos tienen como inadecuados o vulgares sólo por ser asturianos. Más aún, estoy seguro de que el señor Revilla, a pesar de despertar tantas simpatías en nuestra tierra, nunca suscitaría la empatía suficiente para concitar caudalosamente en su persona la confianza, el enfotu, que es el voto.

    Quizás pueda explicárnoslo un dato que he contado alguna otra vez. Durante el Gobierno de don Antonio Trevín se organizó una exposición sobre los astures prerromanos. «Ástures, pueblos bárbaros en la frontera del Imperio», se denominaba. En contraste, una muestra del mismo género y de la misma fecha en Cantabria llevaba por título el de «Cántabros, el origen de un pueblo». Es esa la visión de mundo que nuestra acomplejada «intelligentsia» regional posee, aquella de la que ha ido imbuyendo a la sociedad durante décadas. La misma mentalidad que hizo levantar en Xixón una estatua al invasor y sojuzgador César Augusto, en agradecimiento porque habría venido a librarnos de nosotros mismos, a «civilizarnos». ¡Y así nos va!

    Por cierto, tecleen ustedes en el ordenador «asturianidad» y «asturianista», verán cómo, de inmediato, aparecen subrayadas como incorrectas. Efectivamente, España, el diccionario castellano, no las reconoce, las tiene por inexistentes. Eso es lo que somos y pintamos los asturianos: nada.

    Panorama de milamores (II)

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    Milamores n'El Piqueru. Rosa, roxo y blanco.


    La mar al fondu. Sinfonía de milamores.


    Semeyes del 01/05/11. Hora, les 14,30.

    Pumares floriando (II)

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    Dellos pares de semeyes de pumares floriando. ¡Qúe cosa más guapa! ¡Que-yos preste!


    Son del 01/05/11.

    ¡QUÉ NOS IMPORTA?

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    España tardará 15 años en rebajar el paro a niveles previos a la crisis, según la OCDE.


    Y, ahora, díganme ustedes, a la vista de ese pronóstico terrible, empavorecedor, ¿qué coño nos importa toda esa bufonada de Zapatero, Carme Chacón, Rubalcaba, las primarias, el congreso, las conspiraciones y las agonías del PSOE? ¿Por qué, por lo menos, no guardan sus trapos sucios y sus ambiciones en un cuarto oscuro y secreto? Aunque sólo sea por razones estéticas: ¡MENUDO COÑAZO SON!

    (Por cierto -y para su consuelo-, pronosticar, como hace la OCDE, la evolución de la economía a 15 años vista tiene el mismo rigor que pronosticar cómo se llamará el ciudadano que nazca en cualquier lugar del mundo, dentro de treinta años, a las 5,15 del 27 de marzo de 2041.)

    (Y, asimismo, para su consuelo o desconsuelo, se pueden crear varios miles de puestos de trabajo en pocos meses en España, sólo con cambiar algunas leyes, no solo laborales, sino también fiscales.)

    Panorama de milamores (I)

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    Milamores n'El Piqueru. Rosa, roxo y blanco. La mar al fondu. Sinfonía de milamores. Semeyes del 01/05/11. Hora, les 14,30. Centranthus ruber, de la familia de les Valerianácees.

    Pumares floriando (I)

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    Dellos pares de semeyes de pumares floriando. ¡Qúe cosa más guapa! ¡Que-yos preste!


    Son del 01/05/11.

    Nombres propios o antroponímicos: Huerta del Rey, Valbonilla

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    Huerta del Rey

    Los nombres raros de la localidad burgalesa de Huerta de Rey protagonizan la nueva campaña publicitaria de Aquarius.

    Como se sabe, Huerta del Rey tiene la fama de ser el pueblo del mundo con más nombres "raros", lo que podemos entender, genéricamente, como los nombres menos usuales de los del santoral.

    Valbonilla
    La novedad que podemos hoy decir es que esa "moda" de nombres raros fue una ocurrencia -según informan ABC y el Norte de Castilla- de un secretario del ayuntamiento de la localidad, Adolfo Moreno, allá a finales del XIX, harto de comprobar que los nombres corrientes se repetían y no "singularizaban" a nadie. De ahí antroponímicos como Lodonio, Burgundófora, Cancionila, Auspicio o Firmo, frecuentes hoy allí.

    Me informa un compañero de instituto, natural de Burgos, que un pueblo cercano, Valbonilla, destaca, asimismo, por lo "singular" de sus nombres de Pila. Parece que fue allí un párroco quien decidió "particularizar" su territorio, en su caso, con nombres clásicos y persas. Así, los de Sisebuta, Sócrates, Ciro, Jerjes, Artajerjes...

    Para más información ver http://www.elnortedecastilla.es/

    Pescal

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    Dos semeyes d'una pescal. Esti añu ye'l primeru que da piescos n'abundancia (ye una pescalina xoven, de tres años, que l'añu pasáu tuviera un par). Como puede vese, tien la llepra.


    Les semeyes, del 01/05/11.

    lupinos

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    Más semeyes d'altramuces o lupinos, Lupinus polyphyllus, planta de la familia de les Lleguminoses.esta d'una tropiella d'ellos, de color azul intensu, casi moráu.


    En La Miñota, el 01/04/11.

    Entrevista en LVA

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    «Sin dinero no podemos competir con el resto»


    La coalición URAS-PAS perdió más de 10.000 votos en las elecciones autonómicas del pasado domingo. Xuan Xosé Sánchez Vicente, candidato del partido a la Presidencia del Principado, achaca los malos resultados a la falta de medios, la poca presencia en los canales de comunicación y a la irrupción de Foro Asturias. A pesar del desencanto, afirma que seguirá a disposición del partido aunque reconoce que no repetirá como cabeza de lista.

    ¿Qué valoración hace de los resultados del pasado domingo? Nuestros resultados, tanto en la autonómicas como en las locales, fueron bastante malos, muy malos o desastrosos, como se quiera llamar. A nivel autonómico hay dos perdedores, que son PSOE y PP, y un vencedor inesperado, por lo menos en la cuantía de votos, que es Foro.

    URAS-PAS consiguió 2.948 votos, 10.300 menos que en 2007. ¿A qué lo achaca? En parte a la presencia de Foro, pero fundamentalmente a que llegamos muy mal a la población. Sin dinero no hay presencia en los medios y a partir de ahí uno no compite. Puede haber otros factores, pero el decisivo es la falta de medios, que provoca que la gente no te visibilice.

    ¿Cómo cree que influyó el movimiento del 15-M? Eso sólo fue una fantasía de la prensa. En los medios hubo una viagra emocional impulsada por mucho periodista con ganas de una revolución adolescente que le queda muy lejos. Era un movimiento incluso ridículo, quien estaba ahí no sabe ni de que habla.

    ¿Esperaba que Cascos llegase a superar al PSOE y conseguir 16 escaños? No pensé que iba a ser para tanto. Era evidente que iba a tener mucho apoyo, pero se conoce que en la última fase de la campaña la opinión pública, que hace como las mareas, se volcó. Sus votos proceden de gente no sólo del PP sino también de otros partidos, entre ellos el nuestro.

    Con la importante pérdida de apoyos, ¿por dónde pasa el futuro de URAS-PAS? Tendremos que pensar, pero será dentro de un tiempo. Ahora toca reposar, analizar y ver qué hacemos, pero no hay prisa.

    ¿Se plantean la desaparición? No. Estoy seguro de que seguiremos existiendo.

    ¿Y el futuro de Xuan Xosé? Yo me presenté a estas elecciones por la insistencia de los compañeros, pero estoy seguro de que no repetiré como candidato. A pesar de ello, estoy a disposición del partido para lo que quieran menos para repetir.

    ¿Será Cascos capaz de sacar a Asturias de la crisis? La coyuntura asturiana y española es mala, y eso no lo va a resolver nadie. Un partido como Foro, que no tiene más programa que la persona de Cascos, no sé si va a ser capaz de construir una identidad propia y aglutinar las expectativas en una sola dirección interna. Ojalá funcionen las cosas, que buena falta nos hace a los asturianos, pero habrá que esperar bastante tiempo para consolidar una dirección programática y de acción.

    ¿Las diferencias entre partidos hacen que sea imposible constituir un gobierno estable? No habrá acuerdos con PSOE e IU y con el PP también hay problemas, aunque van a pactar. Veremos qué pasa.


    Por Luis Fernández Oviedo pa La Voz de Asturias del 26/05/2011

    Cirigüeña

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    En Morís, Güerres, cirigüeña (Chelidonimu majus, de la familia de les Papaverácees). Darréu'l so látes tien efectos cicatrizantes. "La cirigüeña de tolos males ye dueña", diz el refrán asturianu.

    Grosella

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    Grosella negra o prieta (Ribes nigrum L., de la familia de les Grosulariácees). Ye un arbustu espinosu que da frutos prietos. Consúmese cruda o emplégase en confitures.


    La semeya, en La Miñota, el 01/04/11.

    Imaxen e imáxenes de la muyer na lliteratura y nel arte

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      (Esti testu fue la conferencia de final de cursu pa los escolinos de segundu de Bachiller del IES EL PILES, del cursu 2010/2011)


    LA IMAXEN  Y LES IMÁXENES DE LA MUYER NA LLITERATURA ESPAÑOLA

                Vamos ver nes palabres que siguen dalgunes de les imáxenes que la lliteratura española (en castellanu, fundamentalmente) construye sobre la muyer a lo llargo los tiempos. Eses imáxenes son, d’una parte, imáxenes físiques, modelos ideales de cuerpu y figura; d’otru, modelos psíquicos, conductuales o morales: lo que se piensa que ye la muyer (como ente específicu, frente al home) o lo que tien que ser (como «ente —sorrayo— dende’l puntu de vista del petite o del pruyimientu del home»).

    1.     YE BLANCA C0MO LA LLECHI

                El más constante de los rasgos físicos ideales na muyer ye’l de ser blanca («blanca como la llechi, ñidia como la mantega», diz la canción asturiana). Esa idea de la perfección arreyada a lo blanco vien yá de mui atrás: griegues y romanes usaben l’albayalde —un compuestu de plomu y, polo tanto, velenosu—, pa esaniciar el color rosáu de la cara, y esos usos de maquillaxes blancos fechos de sustancies más o menos venenoses lleguen hasta’l XIX. Porque, hasta la primer o segunda década del XX, el color morenu ye un color refugable, que causa desprestixu na persona que lu tien.

                Frases o testos lliterarios onde’l color blancu apaez como l’esponente del súmmum de perfecciones de la muyer: Góngora califica un cuerpu como fechu «De blanco nácar y alabastro duro»; « blanca soy como el papel» apondérase la dama que quiso atraer, ensin conseguilo, al zagal de «Vete con Dios, pastorcillo…»;  Calisto diz de Melibea que «el cuero suyo oscurece la nieve». Y Antón de Marirreguera, el nuestru clásicu por excelencia, diz d’Hero: «El piscuizu, derechu y bien sacáu, / rodiaba d’un llistón de fines plates, / y per cima el xugón desabrocháu, / un senu descubría de pures ñates». Na oda IV de Meléndez Valdés, La paloma de Filis, muéstrase l’atractivu y la importancia de lo blanco como másima perfección:  

                Teniendo su paloma

                Mi Fili sobre el halda,

                Miré a ver si sus pechos

                En el candor la igualan.

                Y como está la nieve

                Con sus rosas mezclada,

                El ampo de las plumas

                Al del seno aventaja.

                Empero yo, con todo,

                Cuantas palomas vagan

                Por los cielos sutiles

                Por sus pomas dejara.

                Agora bien, esi atractivu del blancor na belleza femenina tien, sobre un fundamentu de tópicu estéticu, una razón de triba social: son los nobles, los ricos, los que nun tán tol día sometidos a l’afogante raxón del sol, al so efectu pigmentador y destructor de la piel. Esi ye’l significáu d’esti villancicu medieval, onde la dama aclara que ye prieta, pero nun por tal al sol, trabayando como una campesina, sinón —vamos decir— pola so dotación xenética:

                ¡No me llaméis «sega la erba»,

    Sino morena!

                Un amigo que yo había

    «sega la herba» me decía.

                ¡No me llaméis «sega la herba»

    Sino morena!
                Per otru llau, esi modelu d’albura llega hasta los años venti del sieglu pasáu, onde una serie de fenómenos (l’ociu públicu de la muyer de perres, la entrada de la muyer nes fabriques, l’ésitu social del «sport», el crecimientu les ciudaes y la disminución de la población agrícola…) fai que tar blanca sea un síntoma de ser muyer trabayadora y de poques perres, y que tar morena sea de tener perres p’andar ociosa al aire llibre.


                2. EL RENACIMIENTU

                   Pero vamos dexar el color de la tez y venir a más concretes estampes de la muyer. Ehí tenemos a Garcilaso y el so ideal de la muyer renacentista espresáu nel sonetu XXIII:

                   En tanto que de rosa y azucena

                   se muestra la color en vuestro gesto,

                   y que vuestro mirar ardiente, honesto,

                   enciende al corazón y lo refrena; 

                   y en tanto que el cabello, que en la vena     

                   del oro se escogió, con vuelo presto,

                   por el hermoso cuello blanco, enhiesto,

                   el viento mueve, esparce y desordena:


                Vamos sorrayar: cuellu llargu, pelo rubio o roxo, la cara blanca con papinos encarnaos.

                Volviamos al romance qu’enantes citáremos:

                «Vete con Dios, pastorcillo,       no te sabes entender

                Hermosuras de mi cuerpo          yo te las hiciera ver:

                Delgadica de cintura,                   blanca soy como el papel,

                La color tengo mezclada,            como rosa en el rosel,

                El cuello tengo de garza,             los ojos de un esparver

                Las teticas agudicas,                    que el brial quieren romper […]»   

                Ehí tenemos otra vegada la cara mesta de blanco y rosa, el piscuezu llargu, «de garza». Y agora vamos sentir a Calixto falar de Melibea: los cabellos «¿Ves tú las madejas del oro delgado que hilan en Arabia? Más lindos son y no resplandecen menos»; la piel: «el cuero suyo oscurece la nieve», el rostro «la color mezclada, cual ella la escogió para sí».

     

                Esa figura ideal del cuellu llargu y de cabellos rubios ye una imaxen que vien fundamentalmente del cuatrocento.  Algunes imáxenes: Rafael, Mujer con unicornio, Los desposorios de la Virxen;

     
    Masaccio, Madonna de la Misericordia; Piero della Francesca, Isabella Sforza;

     
    Piero di Cossima, Simonetta Vespucci;



    y, Sandro Boticcelli, Retrato de una dama y, sobre too, El nacimiento de Venus.
                (Por cierto amiren pa la frente alta de toos esos modelos, una belleza esa, la de la frente alta, que güei nun ta mui de moda y que, probablemente respondía, na época, a les tintures que s’usaben p’arrubiecer el cabellu, que facíen perder el pelo.) 


    3.     L’EROTISMU DIECOCHESCU 

                El dieciocho redescubre na lliteratura l’erotismu y la sexualidá. Erotismu y sexualidá —entendíos non tanto como la mesma sexualidá, sinón como la esplicitación de los focos eróticos y la demora nel so atractivu y nes secuencies del actu sexual— taben prácticamente ausentes na lliteratura europea dende Grecia y Roma. Agora’l Sieglu les Llumes descubre la sexualidá violenta (col marqués de Sade, por exemplu), pero mui especialmente l’erotismu, la discreta mostración y tentación de lo sexual y lo placentero. 

                Una forma especial d’esi erotismu ye la llamada poesía anacreóntica, onde al cantu de los placeres discretos del vinu, los manxares y l’amor, súmase lo que se llama el rococó, el cuidáu na decoración de los interiores, l’atención a los oxetos del tocador y del bañu de la dama, la ornamentación y el diseñu de los muebles… Nuna palabra l’atención luxosa de lo menudo y lo mínimo cotidiano, especialmente femenino, y que se traduz, na lliteratura, y especialmente na poesía, na bayura del lésicu onde apaecen «ojuelos, céfiros y cefirillos, amorcillos, zagales y zagalas, hoyuelos»; y primeros planos: «el llabiu, el pechu, el sitiu onde allugó’l pechu nel llechu, los dientes…».

                Dientro d’esa temática y d’esa perspectiva narradora y descriptiva quiero aparame en dos coses: la primera, la fixación nos escotes y nos pechos, como zones eróxenes más destacaes de la muyer; la segunda, l’actitú de la muyer como provocadora, al través d’un xuegu de mostración y ocultación, llevantando la presa pa que’l cazáu, el varón, crea ser el cazador.

                Solo dalgunos exemplos del másimu esponente d’esa poesía, Meléndez Valdés:

                « Y con vuelo festivo,
                Bullicioso y lascivo
                La meces, y a su pecho te avecinas.
                ¡Oh! ¡Que mi ardor provocas
                Cada vez que lo tocas!»

                Esa encendida boca con ternura
                Suspirará:
    tu seno regalado
                De blando fuego bullirá agitado
    ,
                Y el rostro volverás con más dulzura.

                Cuando tú lo cubres
                de un albo cendal,
               
    por sus leves hilos
                se pugna escapar
    .

                ¡Señuelo del gusto!
                ¡dulcísimo imán!
               
    La noche y el día,
                ¿qué tienen de igual?


                Turgente tu seno
                se ve palpitar,
                y a su blando impulso
                él viene y él va


                Los exemplos podíen multiplicase indefinidamente. Pero vamos ver agora otru aspectu del erotismu dieciochescu, la presencia del abanicu, l’usu del cualu, plagáu de convenciones significatives, sirve a la muyer de señuelu y reclamu, hasta puntu talu que’l XVIII tiense llamao «El sieglu del abanicu». Vamos ver fragmentos de «El abanico», de Meléndez, otra vegada:

                 El abanico

                ¡Con qué indecible gracia,
                tan varia como fácil,
                el voluble abanico,
                Dorila, llevar sabes!

                ¡Con qué movimientos
                has logrado apropiarle
                a los juegos que enseña
                de embelesar el arte!

                Esta invención sencilla
                para agitar el aire
                da, abriéndose, a tu mano
                bellísima el realce

                de que sus largos dedos,
                plegándose süaves,
                con el mórbido brazo
                felizmente contrasten.

                […………………………..]


                Si rápido lo mueves,
                con los golpes que bates
                parece que tu seno
                relevas palpitante;

                […………………………..]

                Cuando con él intentas
                la risita ocultarme
                que en ti alegre concita
                algún chiste picante,

                y en tu boca de rosa,
                desplegándola afable,
                de las perlas que guarda
                revela los quilates,

                me incitas, cuidadoso,
                a ver por tu semblante
                la impresión que te causan
                felices libertades.

                Si el rostro, ruborosa,
                te cubres por mostrarme
                que en tu pecho, aun sencillo,
                pudor y amor combaten,

                al ardor que me agita
                nuevo pábulo añades
                con la débil defensa
                que me opones galante.

                […………………………….]
                Al suelo, distraída,
                jugando se te cae,
                y es porque cien rendidos
                se inquieten por alzarle.

                Tú, festiva, lo ríes,
                y una mirada amable
                es el premio dichoso
                de tan dulces debates.

                […………………………..]


                Una vez que en tu seno
                maliciosa lo entraste,
                yo, suspirando, dije:
                «¡Allí quisiera hallarme!»

                [………………………..]

                Si quieres con alguno
                hacer la inexorable,
                le dice tu abanico:
                «No más, necio, me canses».

                […………………………]


                A la frente lo subes,
                a que artero señale
                los rizos que a su nieve
                dan un grato realce.

                Lo bajas a los ojos,
                y en su denso celaje
                se eclipsan un momento
                sus llamas centelleantes

                porque logren lumbrosos,
                de súbito al mostrarse,
                su triunfo más seguro
                y como el rayo abrasen.

                ¡Ah, quién su ardor entonces
                resista, y qué de amantes
                burlándose, embebecen
                sus niñas celestiales!

              

                Y, agora, vamos venir a la pintura dieciochesca. Vean retratos de muyeres. Adiquen pal vestidu y pa los abanicos.




              La penúltima ye’l perfamosu «El columpiu», de Fragonard, un casu exemplar del xuegu eróticu de la prevocación y voyerisme.



                 Y miren pa la última.
     
    Ye un retratu de Madame Pompadour, la famosa organizadora de tertulies nos salones de París, onde se conversa, onde se critica, onde se faen llevantos y se cuenten bilordios. ¿Nun nos da un migayín de tristura y señardá al comparar la decadencia de los tiempos? Lo que va d’aquella reina de les tertulies, la dieciochesca Pompadour, a la nuestra reina de les tertulies, la barriobaxera Belén Esteban?


    4.     LA MUYER ETÉREA BECQUERIANA. LES MUYERES VAPOROSES DE FINALES DEL XIX

                Toos vustedes conocen la Rima XI de G.A. Bécquer.  Diz asina:


    —Yo soy ardiente, yo soy morena,
     yo soy el símbolo de la pasión,
               de ansia de goces mi alma está llena.
    ¿A mí me buscas?
    —No es a ti, no.


               —Mi frente es pálida, mis trenzas de oro:
    puedo brindarte dichas sin fin,
        yo de ternuras guardo un tesoro.
    ¿A mí me llamas?
    —No, no es a ti.

    —Yo soy un sueño, un imposible,
      vano fantasma de niebla y luz;
      soy incorpórea, soy intangible:
    no puedo amarte.
    —¡Oh ven, ven tú!



                Como saben, a Bécquer suel allugáselu nel Romanticismu. Ensin embargu la so posición, tanto pola fecha de nacencia (naz en 1836, cuando entama n’España’l brevísimu movimientu románticu peninsular) como pola mena les sos producciones, ye más bien la d’un anunciu del modernismu que va llegar inmediatamente, del idealismu y del espiritualismu que van impregnar les artes —la lliteratura, sí, pero tamién la pintura— de finales del XIX. Pues bien, lo que diz esta rima de Bécquer ye que’l yo emisor del testu, rechaza tanto l’amor pasión (espeyáu na muyer morena, desiderátum estéticu qu’entama col romanticismu) como l’amor ternura (allugáu na muyer rubia y pálida que podía ser el modelu del Renacimientu, pero que va ser tamién, en parte, el modelu físicu de finales del XX), pa poner la so fixación pasional nun ideal vaporosu, intanxible, nefelibáticu. Ye, en gran medía, el modelu de muyer de la pintura prerrafaelista y simbolista finisecular, los de Sir Lawrence Alma-Tadema, Dante Gabriel Rosetti, John William Godward, Gustav Klimt, Burne-Jones, Puvis de Chavannes, Gustave Moreau: muyeres sensuales, sí, pero en dalguna medida desrealizaes, descarnalizaes, con una belleza construida dende lo etéreo. Cueyan, por exemplu, una muyer real de la época, la perguapa condesa de Vilches, de Madrazo 


    y compárenla coles d’Alma-Tadema,


    Dante Gabriel Rossetti,



     John William Godward, 

    Gustav Klimt o John Everett Millais.


    5.     L’ATRACTIVU DE LA ENFERMEDÁ

                El Romanticismu traxo sigo l’atractivu de lo morboso: los cementerios, la muerte, los apaecíos, los fantasmes, los homes y les muyeres marxinales de la sociedá… Esi atractivu, en parte, treslládase a la prostituta y la muyer enferma y va ser una herencia postromántica. Asina, en 1848, Alejandro Dumas, fíu, asoleya La dama de las camelias, la historia conmovedora d’una abnegada prostituta, que sacrifica’l so amor pol protagonista, Armando Duval, y acaba morriendo enferma de tristura y de la enfermedá del sieglu, la tisis.

                Y, años más tarde, Rubén Darío diz nesti sonetu:

                            ¿Recuerdas que querías ser una Margarita
                            Gautier? Fijo en mi mente tu extraño rostro está,
                            cuando cenamos juntos, en la primera cita,
                            en una noche alegre que nunca volverá

                            Tus labios escarlatas de púrpura maldita
                            sorbían el champaña del fino baccarat;
                            tus dedos deshojaban la blanca margarita,
                            «Si... no..: si... no...» ¡y sabías que te adoraba ya!

                            Después ¡oh flor de Histeria! Llorabas y reías;
                            tus besos y tus lágrimas tuve en mi boca yo;
                            tus risas, tus fragancias, tus quejas eran mías.

                            Y en una tarde triste de los más dulces días,
                            la Muerte, la celosa, por ver si me querías,
                            ¡como a una margarita de amor te deshojó!



                Pero nun ye solo l’atractivu morbosu de la enfermedá una de les novedaes del romanticismu, diximos yá qu’otru de los atractivos pal varón románticu ye la prostituta, cola que’l poeta, un desesperáu y un marxináu social tamién, como elles —masque solo sea retóricamente— siente una especie de comunión espiritual. Asina el «A Jarifa en una orgía», d’Espronceda:
                           A JARIFA EN UNA ORGÍA

                            «Trae, Jarifa, trae tu mano,
                            ven y pósala en mi frente,
                            que en un mar de lava hirviente
                            mi cabeza siento arder.

                            Ven y junta con mis labios
                            esos labios que me irritan,
                            donde aún los besos palpitan
                            de tus amantes de ayer.

                            ¿Qué la virtud, la pureza?
                            ¿Qué la verdad y el cariño?
                            Mentida ilusión de niño
                            que halagó mi juventud.»

                            [……………………………….]

           «Ven, Jarifa; tú has sufrido
           como yo; tú nunca lloras;
           mas ¡ay triste!, que no ignoras
           cuán amarga es mi aflicción.

           Una misma es nuestra pena,
           en vano el llanto contienes...,
           tú también, como yo, tienes
           desgarrado el corazón.»

                 Esi atractivu pola prostituta, como un alter ego del artista, llega a ser una emotividá central décades más tarde, col movimientu simbolista y modernista de finales del XIX y principios del XX. Asina diz el críticu Arnold Hauser, por exemplu, nel so capítulu dedicáu a lo qu’él llama «l’impresionismu» n’Europa:

                            La simpatía por la prostituta, que los decadentes comparten con los románticos y en la que Baudelaire es de nuevo intermediario, es la expresión de la misma relación vedada y culpable con el amor. Desde luego, es sobre todo la expresión de la rebelión contra la sociedad burguesa y la moral basada en la familia burguesa. La prostituta es la desarraigada y la proscrita, la rebelde que se rebela no sólo contra la forma institucional bur­guesa del amor, sino también contra la "natural" forma espiritual. Destruye no sólo la organización moral y so­cial del sentimiento, sino también las bases mismas del sentimiento. Es fría en medio de las tormentas de la pa­sión, es y se mantiene espectadora por encima de la luju­ria que despierta, se siente solitaria y apática cuando otros están arrebatados y embriagados; es, en suma, el doble femenino del artista. De esta comunidad de senti­mientos y destino surge la comprensión que los artistas decadentes tienen por ella. Ellos saben bien cómo ellas se prostituyen, cómo vencen sus más sagrados sentimien­tos y qué baratos venden sus secretos.

                Y, por nun poner más qu’un exemplu, podemos citar equí’l poema de Manuel Machado, «Antífona»:  

                ANTÍFONA
                Ven, reina de los besos, flor de la orgía,
                amante sin amores, sonrisa loca...
                Ven, que yo sé la pena de tu alegría
                y el rezo de amargura que hay en tu boca.

                […………………………………………..]

                A ti y a mí nos llevan olas sin leyes.
                ¡Somos a un mismo tiempo santos e infames,
                somos a un mismo tiempo pobres y reyes!
                […………………………………………..]

                Lo que vendemos ambos no tiene precio.
                Así los dos, tú amores, yo poesía,
                damos por oro a un mundo que despreciamos...
                ¡Tú, tu cuerpo de diosa; yo, el alma mía!...

                [……………………………………………..]         

              Un ansia igual nos lleva, que no se agota,
              hasta que se confundan en el olvido
               tu hermosura podrida, mi lira rota.
               Crucemos nuestra calle de la amargura,
               Levantadas las frentes, juntas las manos...
               ¡Ven tú conmigo, reina de la hermosura;
               hetairas y poetas somos hermanos! 

                ¿Podemos equí tamién traer modelos pictóricos d’esi tipu de muyer? La cosa ye, evidentemente, llixeramente distinta. Lo que podemos señalar son ciertes preferencies temátiques que se manifiesten con intensidá a partir del romanticismu. Por exemplu, la temática de les odalisques (Jean Auguste Dominique Ingres: La gran odalisca (1804), El baño turco (1862); Mariano José María Bernardo Fortuny y Marsal: La odalisca; Eugene Delacroix: Odalisca). Pero quiciabis lo más significativo d’esi atractivu sea la conversión de la Venus clásica (un motivu eróticu disimuláu, ensin dulda, pero representada al mou non mundanu d’una diosa) nuna prostituta nel retratu d’Eduard Manet, que sonsaña la Venus d’Urbino de Tiziano. 


      Y, sobre too, esa mirada empática que Toulouse-Lautrec y Degas  llancen sobre les baillarines, les camareres, les prostitutes

    o la que podemos suponer una «perdida», una prostituta, la bebedora d’absenta.


                Y termino yá. Vamos aprovechar pa la PAU, queridos escolinos y escolines de segundu de Bachiller, protagonistes d’esta fiesta nesti día simbólicamente clave de la vuestra historia personal. Recordemos. Hai un ecu llonxanu d’esa empatía poles prostitutes nel poema d’Ángel González «Las prostitutas madrugan mucho para estar dispuestas»:  

    Las prostitutas madrugan mucho
    para estar dispuestas…

    Elena despertó a las dos y cinco,
    abrió despacio las contraventanas
    y el sol de invierno hirió sus ojos
    enrojecidos. Apoyada
    la frente en el cristal,
    miró a la calle: niños con bufandas,
    perros. Tres curas
    paseaban.
    En ese mismo instante,
    Dora comenzaba
    a ponerse las medias.
    Las ligas le dejaban
    una marca en los muslos ateridos.
    Al encender la radio —«Aída:
    marcha nupcial»—,
    recordaba palabras
    -«Dora, Dorita, te amo»-
    a la vez que intentaba
    reconstruir el rostro de aquel hombre
    que se fue ayer -es decir, hoy- de madrugada,
    y leía distraída una moneda:
    «Veinticinco pesetas.» «…por la gracia
    de Dios.»
    (Y por la cama)
    Eran las tres y diez cuando Conchita
    se estiraba
    la piel de las mejillas
    frente al espejo. Bostezó. Miraba
    su propio rostro con indiferencia.
    Localizó tres canas
    en la raíz oscura de su pelo
    amarillo. Abrió luego una caja
    de crema rosa, cuyo contenido
    extendió en torno a su nariz. Bostezaba,
    y aprovechó aquel gesto
    indefinible para
    comprobar el estado
    de una muela cariada
    allá en el fondo de sus fauces secas,
    inofensivas, turbias, algo hepáticas…

    Y, NADA MÁS, FELICIDAES A VOSOTROS, A LOS VUESTROS PAS Y A LOS VUESTROS FAMILIARES, ÉSITU NA PAU, Y ÉSITU, FORTUNA Y SALÚ NA VUESTRA VIDA. Y NO QUE DEPENDE DE VOSOTROS: QUE’L FUTURU VOS CUEYA SI NON CONFESAOS, SÍ PREPARAOS.