El nacimientu del Reinu (felicitación d'añu)

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Como felicitación d'añu, póngovos equí una parte del conciertu que Joaquín Pixán dio en Cuadonga, con motivu del 1300 aniversariu la batalla. La cantata ye un testu míu, El nacimientu del Reinu. Recito unos versos. https://www.youtube.com/watch?v=VwlDeovtwmk&list=PLWViuhzkwj51njd8qlsZxYmSEqnxZeWvU&index=9

Estamos en guerra

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(Ayer, en La Nueva España) ESTAMOS EN GUERRA Aunque no lo veamos o hagamos como que no lo vemos. En la frontera oriental de Europa, en la frontera occidental de los países no regidos por la ley y gobernados en democracia. Rusia ocupó Crimea en 2014 y no tuvo respuesta. En febrero de 2022 invadió Ucrania con la perspectiva de conquistar el territorio en pocos días y poner un gobierno prorruso, como al que hasta hacía poco había existido. Hasta el momento, tras casi dos años de guerra, el conflicto está más o menos estabilizado, con el frente en el territorio ucraniano invadido. Es evidente, además, que sin el respaldo económico y militar de EE UU y la UE Ucrania no podría resistir. Por otro lado, el conflicto ha causado el desplazamiento interno de 7,1 millones de personas y la emigración de 7,2, al margen de los miles de muertos, la miseria y la destrucción. Ante el estancamiento de la situación, se han alzado algunas voces que entienden que lo razonable sería una negociación en que Ucrania cediese algún territorio. Parece una pretensión inútil no solo porque, por el momento, parece inaceptable para Ucrania, sino porque también lo es para Putin. Quienes no quieran verlo ahí tienen las declaraciones de Putin: el día 13 de diciembre aparecía en televisión para afirmar: “Habrá paz cuando cumplamos nuestros objetivos en Ucrania: desnazificación, desmilitarización y estatus neutral”; es decir, en el momento en que, conquistada Ucrania, puedan poner allí un gobierno títere, sitúen fuerzas de ocupación e incorporen definitivamente partes de la actual Ucrania a Rusia. Y ello no es más que un paso en un proyecto de expansión territorial o, por lo menos, de establecer una zona de influencia o dominio que venga a coincidir con las posiciones territoriales de la URSS antes de su colapso, en los años noventa. Desde Rusia, por ejemplo, se ha amenazado recientemente a Polonia, a la que se ha advertido que “podría perder su condición de estado si continúa con su actual rumbo”, y lo mismo se ha hecho con otros países fronterizos o próximos. No hace falta que les señale a ustedes cuánto se parece este proyecto político ruso al “lebensraum” hitleriano, a la teorización del “espacio vital” de un estado para justificar su expansión a costa de sus vecinos. Esa indisimulada amenaza rusa provocó que varias naciones, entre ellas las históricamente neutrales Suecia y Finlandia, solicitasen su adhesión a la OTAN, como instrumento de defensa. Putin ya ha amenazado a Finlandia por ello, como si el primer paso hubiese sido dado por los finlandeses inmotivadamente. Las posiciones de Rusia gozan de muchos putineros en Europa, especialmente, en España. En ello se conjugan un conjunto de factores ideológico-emocionales que se combinan en diversas proporciones: un comunismo y una admiración por la Rusia soviética más o menos confesos o conscientes, el odio o malestar con la cultura democrática occidental y con la sociedad libre y de libre mercado (pero sin estar dispuestos a perder ni una sola de sus ventajas), la satanización de EE UU como el responsable de todos los males del mundo... Desde esas premisas, vienen manifestando su oposición a la defensa de Ucrania (es decir, la petición de su entrega a Rusia, en la práctica) mediante dos discursos: uno, el de la paz y el de la negativa a ayudar a Ucrania porque ello retrasa la paz, como si no hubiesen sido los atacados los ucranianos, como si Putin desease un acuerdo distinto al de la derrota y la sumisión. El segundo de los argumentos es el de que Occidente (EE UU, la OTAN) habría incumplido la promesa (verbal) de no extenderse por los territorios que en su día Rusia había conquistado tras la II Guerra Mundial. Aun siendo así esto, lo incontrovertible es que la guerra y la invasión de territorios ajenos provienen de Rusia, y de nadie más. Esa admiración de los putineros se realiza, sin duda, desde una estrella lejana de nuestra galaxia, desde la que, pobres, son incapaces de ver cómo los opositores a Putin se envenenan con polonio, como Litvinenko, sin duda avergonzados de sus denuncias sobre la dictadura, o desaparecen de las cárceles, tal, hace quince días, Navalni, sin que nadie sepa de su paradero. ¡Pobres! ¿O se trata, en realidad, de otra cosa? Lo más peculiar de nuestros putineros es que algunos de ellos forman parte del Gobierno de España, en lo personal y en cuanto a organizaciones políticas, o son algunos de los que lo sustentan. Y aún resulta más escandaloso, si es verdad lo que numerosas fuentes, documentos y confesiones de parte manifiestan, que Junts y el bienamado Puigdemont acudieran a Rusia para conseguir apoyos, económicos, electrónicos y de otro tipo, para el golpe de Estado de 2017 y para, en su momento, el sustento ulterior de la proclamada república independiente. Con estos bueyes aramos (y votamos). P.S. Plasmo, abluco, al ver la sorpresa o escándalo con que algunos socialistas contemplan la persecución por parte de Junts y ERC a jueces y fiscales, por haber cumplido estos la legislación y haberla aplicado, acusaciones que, a veces, se realizan nominatim, como han hecho los socios-peana de Sánchez en el Congreso. Cliso, estelo, al ver el silencio aquiescente de la presidenta del Congreso ante ello, o al ministro de Justicia afirmando que “defenderá a los jueces de cualquier tipo de descalificaciones o intento de injerencia”. ¡Pero si fue lo que firmaron en sus pactos con Junts! ¡Pero si admitieron a trámite en el Congreso comisiones para tal fin! El 28/11/2023 planteaba yo aquí, en LA NUEVA ESPAÑA, una serie de preguntas a los votantes y militantes del PSOE. Esta era la última: “¿Les parece bien o mal que se haya pactado abrir comisiones de investigación en el Parlamento para juzgar a los jueces que han aplicado la ley durante estos años, la ley, por cierto, aprobada en el Parlamento por la mayoría, el PSOE entre ellos? ”¿Creen ustedes que, a partir de ese acuerdo, habrá jueces que se lo pensarán dos veces antes de encausar a políticos que se sospeche que han cometido delitos?”.

Otra crítica a Como yéramos

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Otra crítica d'una lectora a Como yéramos, la mio caber obra narrativa (narraciones curties). Do-y les gracies, cómo non, nun solo poles sos pallabres, sinón pol actu d'escribilo y comunicase. Como yéramos  Es un conjunto  de  relatos que nos recuerda cómo  se vivía desde los primeros años del siglo pasado  hasta casi la década  de  los  ochenta.  Una vida de trabajo, privaciones, esfuerzo por mejorar sin lograrlo muchas veces y ese deseo universal de ofrecerles a los hijos la posibilidad de llevar una vida mejor. Son historias  de gentes que comparten  los mismos  valores: el amor, el trabajo,  la amistad, la superación  y que, inevitablemente,  me recuerdan a personas  de mi familia,  amigos, de mi entorno.  Unas encierran mucha ternura, algunas ingenio (Meruca) y contrastan con la brutalidad, con la crueldad (Hermanos) de otras. Es una obra magníficamente  escrita. Las descripciones son perfectas, el vocabulario  muy rico,  y siempre aparece la palabra exacta, ni falta ni sobra.  Un dominio perfecto del tiempo  y el ritmo ágil mantienen la atención  en guardia hasta el final de cada . El autor  logra, además, no sólo transmitir  sentimientos,  sino que nos veamos  empáticamente reflejados en alguno de los protagonistas  o en alguna de las situaciones, logra que el lector  se introduzca  en esa atmósfera  que describe.   Se trata, pues, de una obra muy recomendable porque  nos hace recordar,  reflexionar,  comparar y, además,  " engancha" y entretiene. Tan recomendable que he vuelto a leerla en un par de meses.

L'espíritu sopla onde quier

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"L'espíritu (la vida) sopla onde quier" Escaleres d'accesu a les pistes deportives de Les Mestes (Xixón), 16/12/2923 (Claro que tamién podía dicise: "L'Ayuntamientu llimpia onde quier").

Entrevista por Estudios II

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(Ayer, en La Nueva España)

El dominador domináu

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El dominador domináu (Estatua del conquistador Octavio Augusto, Campu Valdés, Xixón, 21/12/2023)

Reflexón resignada sobre la democracia

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(Ayer, en LNE) REFLEXÓN RESIGNADA SOBRE LA DEMOCRACIA O “traxicómica”, si-yos gusta más. Ocurrió esta selmana. Dalgunos d’ustedes saben que la recoyida l’oriciu ta vedada dende fai casi siete años. Por parte’l conseyeru’l ramu hubo dalgún anunciu confusu de que diba llevantase la veda, pero, polo que paecía, solo pa profesionales (que son los que s’ocupen de que vayan disminuyendo tolos recursos). Un montón de xente y dos asociaciones de pesquinos dedicámonos a recoyer firmes pa que la veda se llevantase tamién pal ciudadanu que nun vive de vender la pesca, ente otres coses porque los recursos de la mar son bienes mostrencos, non bienes privativos. Tampoco el Xénesis (I-28), cuando Dios manda enseñorase de los recursos de la mar, diz qu’esos recursos sean únicamente pa los profesionales. El 7 de payares presentamos cerca de setecientes firmes pidiendo que, cuando se llevante la veda, los ciudadanos comunes podamos, como siempre, atropar arcinos. Y agora la escena d’esta selmana: una tienda onde se recoyeron, ente pescadores, firmes pa esi fin. Un pescador comenta a la propietaria: “Yá se va llevantar la veda del oriciu, tráxolo la prensa”. La propietaria niega que eso sea verdá, que, efectivamente, nun lo ye. “¿Vas decímelo a mi? Y encima nun vamos poder coyer oricios nosotros”. La rapaza comenta qu’eso ta por ver, que, precisamente, ella recoyó firmes y que les recoyó Xuan Xosé, que ta en contactu col establecimientu, y que presentó les firmes, y nun se sabe nada entovía. El veceru comenta: “Sí, sí, Xuan Xosé, esi lo que recoyó les firmes ye pa que nun podamos pescar; y diría que sí, pero sé yo que lu untaron per detrás pa que diga que nun podemos coyer oricios”. Acasu, al marxen de la novela d’esti ciudadanu, podíen ustedes entrugase cuálu ye’l mio poder pa que convenza al conseyeru’l ramu (o que me tenga que pedir permisu a mi pa una autorización o una prohibición) y, además, pa que me tenga “qu’untar per detrás” (espero que con perres). Y viénenme a les mientes otros casos asemeyaos de percepción tracamundiada de la realidá. A mediaos de los setenta, salí nel “Panorama regional” de la RTVE manifestándome a favor del asturianu. Díes dempués atopo nel merenderu El Puentín de La Guía, en Xixón, a un bedel del istitutu Xovellanos, onde yo diera clase. Gallego, buena persona, educáu. Avéraseme y dizme: “Vilu l’otru día na tele, y, sabe una cosa, yo, como usté, toi en contra del asturianu”. Nun yera una broma, nin pretendía ser una afrenta, sinón l’entusiasmu de compartir una visión del mundu. Nun dixe nada. Una tercera, y tengo un sacu d’elles. El PSOE y doña María Luisa tán nel procesu d’ampliar el Parque de Covadonga a Parque los Picos. Oponémonos, fundamentalmente porque engloba poblaciones y va supone-yos munches torgues, sobre too, a los ganaderos. Fiesta del Pastor, allá subimos acompañaos d’Esteban Intriago de Diego, amigu y conceyal del PAS n’Amieva. Mitinea al micrófonu una pastora y, pa la nuestra sorpresa, ataca al Partíu, que, según ella, ta en contra los pastores. ¿Qué hai detrás de toa esa xente? Pues coses varies, a vegaes acorrompinaes: maníes personales, prexuicios, sectarismu -adscripición a una ilesia o partíu-, incapacidá de lleer o sentir, lleendo o sintiendo aquello que quieren ver o oyer y non lo que de verdá aporta a los sos sentíos, o, cenciellamente, formar parte d’aquella verdá que l’Eclesiastés (I-15) enunció enantes qu’Albert Einstein cuando esti, falando de les entidaes infinites, manifestaba la so inseguranza sobre la infinitú del universu: “Stultorum infinitus est numerus”. Y siempre digo yo: toos voten. Y, munchos, hasta onde sé lleguen a diputaos y, dalgunos, a ministros. ¿Pero qué quieren que-yos diga?, en cualquier casu yo toi con Winston Churchill: “La democracia ye’l peor sistema de gobiernu, separtando toles demás formes de gobiernu que se probaren en dacuando”. (Bueno, pero resignación nun quier dicir sometimientu nin silenciu: Pa esa ignominia bufa de los “verificadores” ente’l PSOE y los sos arrendadores de votu, ¿de qué partida concreta van salir les perres? Porque esos verificadores, sábenlo vustedes de sobra, cobren un montón de perres, un pastón).

La invariable aldeanista

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(Ayer, en La Nueva España) L’APRECEDERU LA INVARIANTE ALDEANISTA La que se manifiesta a través de la mal llamada “Variante de Pajares”, de su nombre. Es absolutamente increíble que un pueblo cuyo nombre es Payares, como han dicho siempre quienes lo poblaron, y según podemos constatar en refranes y cantares (“La que ficiste en Payares pagarásla en Campumanes”, “Pasé’l puertu de Payares…”) se haya deturpado contraoficialmente en Pajares. ¿De dónde sale “Pajares”? De donde todas las deturpaciones: de la presión imperialista del castellano oficiada fundamentalmente por los ingenieros de obras públicas, que siempre han tenido como un baldón para la patria y la profesión cualquier rasgo asturiano (la doble “ll”, la “u” final…). Algunos, ignorantes o falaces, podrían argumentar que el asturiano no es oficial, pero los nombres de los pueblos no tienen nada que ver con la oficialidad: son los que son (como Madrid es Madrid), y punto. La cosa es más grave, porque el nombre oficial (subrayo, oficial) del pueblo es ese, “Payares”, lo mismo que el del deturpado “Peón”, como recordé aquí recientemente, es “Pión”. Y no dice poco de nosotros ese ponerse la legalidad por montera, por no decir pasársela por… Pero el factor más importante en esas falsificaciones, es el asco, si no el desprecio, que sentimos hacia nuestras señas de identidad lingüísticas, que no es sino un vector menudo del poco aprecio que nos tenemos a nosotros mismos. Es un aldeanismo que no sólo se avergüenza hacia adentro: siente vergüenza de mostrar esas señas de identidad, temiendo que nos tengan en menos, como si, por decir Payares, fuesen a venir menos visitantes o se perdiesen los trenes, cuando, incluso, al contrario, podría tener un punto de atractivo exótico. Hemos pasado de la vergüenza hacia su lengua del ciudadano al que los maestros reñían a la interiorización generalizada de ese complejo de inferioridad: la invariante aldeanista de los urbanitas. Y así nos va: ni nos vemos ni nos ven.

Pidal, el Cainejo y el Urriellu

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Pidal y el Cainejo. Cuenten los de la zona: Pidal, mirando pal Uriellu: ¿Podrá subise ahí, Cainejo? Cainejo: Podráse, ¿pero pa qué? Pues eso.

Cuervu marín y cisne

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El prietu, costóme pero pillélu (puertu interior, Xixón). El segundu tuvo quietu paráu. Agradezse (Los Campinos, Xixón). (13/12/2023)

Riscar en Llastres (II)

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(09/12/2023)

Riscar en Llastres (I)

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09/12/2023

Navidá llastrina

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Nun ye Vigo, pero nun ta mal (09/12/2023)

Agonía

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(Ayer, en La Nueva España) AGONÍA El marco de nuestra realidad es invariable y, hasta ahora, viene acelerándose: el de una mazanina que va agurriando a medida que avanza el calendario: escaso crecimiento del PIB, problemas demográficos, emigración de los más formados, peso creciente de las rentas pasivas… Y no ayuda en nada a las expectativas colectivas el anuncio de inversiones que no llegan, como la de coches chinos BYD, o las que se buscan y rechazan, tal la de Preco (veremos, por cierto, de qué manera acaba la de baterías de Tesla). Tampoco nos favorecen las expectativas en exceso optimistas, como las del hidrógeno verde, una fuente de energía excesivamente cara para que sea utilizable de momento, y que hace que determinadas inversiones, como alguna de Arcelor, estén en suspenso. Ello, sin embargo, no debe oscurecer que existen empresas y emprendedores que innovan, crecen y exportan y, por ello, crean riqueza y empleo, empresas muy importantes. Este viernes pasado, por ejemplo, FADE ha reconocido y galardonado a alguna de esas empresas y emprendedores, en concreto, a Ascensores Tresa y a don Daniel Alonso Rodríguez, presidente de honor del Grupo Daniel Alonso, S. L. por su trayectoria y éxito. En estos días, por cierto, también se han realizado reconocimientos varios hacia la persona de don Francisco Rodríguez el fundador de Reny Picot e impulsor de ILAS. (Me permitirán que recuerde que don Daniel Alonso y su compañía fueron uno de los primeros Premiu Meyor Empresa que el Partíu Asturianista concedió. Asimismo, que mantenemos una buena relación personal con los descendientes de Tresa y lamentamos la reciente muerte de su fundador, don Gonzalo. Déjenme, a propósito, transmitirles unas palabras que don José Cardín me reiteró en el velatorio del patrono de Tresa: “Cuando me disteis el premio, el primero que recibíamos en toda nuestra trayectoria, pensé que, a partir de ese momento, iban a empezar a mirarnos de otra manera en Asturias”). La puesta, por fin, en marcha del AVE levanta un montón de expectativas e ilusiones, como un motor económico importante, capaz de cambiar radicalmente nuestra economía. En mi opinión, convendría relativizar esas ilusiones. Fundamentalmente, porque faltan aún complementos imprescindibles en relación con el servicio: la Zalia, las conexiones marítimas de los puertos de Avilés y Xixón, la captación de tráficos en la Meseta, una red adecuada de comunicaciones con Galicia y Francia… Pero, sobre todo, nuestros problemas de crecimiento, riqueza y empleo son endógenos. Estos días, he estado releyendo un libro de Juan de Lillo, Rafael Fernández, testigo de Asturias (libro, por cierto, que tengo casi milagrosamente, pues el PSOE se encargó de comprar casi todos los ejemplares para retirarlos de la circulación). En él señala el que fue presidente de la preautonomía que el gran problema de Asturies es la falta de capitales propios, algo que es una obviedad y que ya señalaba el mismo Xovellanos. No cabe, pues, más que buscarlos fuera. Pero a ello se añaden otros factores muy importantes. El primero de ellos, las dilaciones burocráticas de la Administración, dilaciones reconocidas por los mismos gobernantes y que encarecen o impiden las inversiones. No menor obstáculo es el escaso clima social favorable hacia la empresa y los empresarios, clima que es, en ocasiones, de hostilidad si la empresa se hace muy visible por los servicios o productos que ofrece. Todo eso, es evidente, no favorece la aparición o crecimiento de las empresas, si no es que lo impide. Si a ello añadimos desigualdades fiscales, la cosa se agrava. Y políticas de mayor entusiasmo que realismo, igualmente. En fin, procuremos ver las cosas como son, pero sobre todo, esforcémonos en remover “los obstáculos tradicionales que se oponen al progreso”, que ya no son aquellos a que se referían progresistas y liberales del pasado, sino los que están incrustados en la Administración, en muchos discursos políticos y, en nuestro caso, el asturiano, en nuestra mentalidad, tan conservadora muchas veces, tan vuelta hacia el pasado o tan volcada hacia los ensueños o los imposibles y a esperarlo todo de los milagros que vengan de afuera, como si el mundo tuviese con nosotros una deuda permanente. P.S. Sabios como son nuestros lectores, no hace falta aclararles que la acepción aquí de “agonía” es la quinta del diccionario de la RAE, y constituye, de paso, un pequeño homenaje a don Miguel de Unamuno y Jugo.

Xardón, briscu

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Esta mañana (06.12.2023). Los Pericones, Xixón. Xardón, briscu.

El vivo retrato

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(Ayer, en La Nueva España) EL VIVO RETRATO Arrojar la cara importa, que el espejo no hay por qué Actualicémonos. Olvídense de que somos una población cada vez más envejecida, con menos nacimientos progresivamente, donde las pensiones suponen el 40% de nuestras rentas. El dato peor, el del destino de las nuevas generaciones: “El 56% de los universitarios asturianos quiere quedarse, pero la mayoría no ve alicientes para ello. Ocho de cada diez se irían”. Ya ven, seguimos siendo tierra de emigración, pero cada vez con menos actividad y riqueza. Como una mazanina agurriada, allá por el mes de marzo, cuando apenas tiene jugos. Y las promesas vuelan. Hace pocos meses, Moncloa –sí, Moncloa– anunciaba que Asturies “era candidata a una inversión muy grande”, la del coche eléctrico de los chinos, que ha corrido para Hungría. Y el secretario general de Industria y Pyme, un asturiano, anunciaba que “en los próximos meses habrá más operaciones empresariales” (¿la planta de Preco, en El Musel?), y don Adrián que Asturies será “el polo logístico del Cantábrico”. No quiero recordarles aquí cosas que tardan siglos, como la Zalia. Es cierto que hay sectores que marchan bien, el naval, el de armamento, el de los generadores y otras industrias (regular, el monstruo, Arcelor), el de la alimentación… Pero el conjunto, como se ve, no da para detener nuestra sangría ni para poner en vanguardia de salarios y puestos nuestra economía. Eso sí, nos apuntamos a todo lo que sea retardatario o a lo que, pasando por progresista, impide el crecimiento o encarece la producción o los servicios. Pregunten a los ganaderos por sus beneficios (hermano lobo, aparte), miren a ver los costos de la basura por tomar decisiones equivocadas o no querer tomarlas, pregunten a un inversor cuánto le cuesta poner en marcha un negocio; no queremos jaulas, ni granjas, ni invernaderos, pero sí una cesta de la compra barata. Por cierto, ¿alguien ha mirado el daño que esto supone a las rentas bajas, de quien dicen preocuparse?

Riscar Llastres

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08/10/2023