El blog de Xuan Xosé
Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
Trump, Mamdani, lo nuestro y los nuestros
(Ayer, en La Nueva España)
TRUMP, MAMDANI, LO NUESTRO Y LOS NUESTROS
Es difícil acumular los juicios y calificativos que sobre Donald Trump pudieran verterse desde el punto de vista de un ciudadano común europeo. No tiene inconveniente en aceptar regalos de las satrapías, no collarucos, sino un potentísimo Boeing 747-8, el nuevo Air Force One, lo mismo que su hijo recibe como donación de un oligarca ruso el pago de su boda. Su egotismo imperialista lo lleva a proponer cambiar los nombres geográficos, lago Ontario por lago América, Nuevo México por Nueva América, estrecho de Ormuz por el de Trump. Profiere sus amenazas en público, tanto a los enemigos como a los amigos, los mismo a Canadá que a Europa; incumple sus promesas o se desdice de sus bravatas sin sonrojo alguno. Ofrece 5.000 dólares -del presupuesto, por supuesto, no suyos-, a todos los estadounidenses si sus conmilitones obtienen mayoría en las elecciones próximas, las llamadas de “medio mandato”. Manipula los ámbitos de algunos distritos electorales -con la oposición de los jueces, muchas veces- para favorecer a sus candidatos. Prohíbe la entrada en la Casa Blanca -prohibición revertida por los tribunales- a los medios de comunicación que no le son afines. No tiene inconveniente en mostrar su simpatía hacia Putin u otros dictadores. Ataca a los jueces que cuestionan sus decisiones. Y dejémoslo aquí
Trump he dicho, no se confundan. Efectivamente, este es el tipo. Repito, podríamos calificarlo de mil maneras, por su matonismo, su chulería, su grosería, su…, pero no nos engañemos: sabe cuál es el futuro y hace todo lo posible porque en lo venidero EE. UU sea la potencia dominante en el mundo. Ya que, efectivamente, el pasado más o menos estable tras la segunda guerra mundial ha quedado roto. Ha surgido una superpotencia militar y económica, China, que se expande por todos los continentes a través de la técnica y los negocios, y que compite con la hasta ahora única superpotencia, la estadounidense. En un segundo plano, en nuestro hemisferio, quedan la Unión Europea, hasta ahora un conjunto potente económicamente, pero con muchos problemas, y con escasa capacidad militar, y Rusia, poderosa por sus recursos, su armamento, su voluntad expansiva y por ser una dictadura, no tanto por su economía. Es evidente, por lo demás, que la Rusia de Putin, trata, con esas armas, de convertirse en el tercer actor preponderante en Occidente.
Coherentemente con esa voluntad de asegurar el presente y el futuro como superpotencia para los EE. UU hay que entender la resolución imperialista de Trump y sus actuaciones de todo tipo, armadas o no: en Venezuela, tras su petróleo, o los acuerdos con Dinamarca y Groenlandia para aumentar la presencia militar en la isla y controlar, así, las rutas del Ártico, anticipándose a Rusia y China. En ese ámbito hay que entender su apuesta decidida por la IA y la competencia con China por las capacidades de los chips y la aceleración de sus avances.
De modo que es ahí donde hemos de vernos y situarnos los europeos: entre esas tres potencias. Si queremos tener una política propia, tomar nuestras propias decisiones, garantizar nuestra independencia, nuestra democracia y nuestro bienestar, hemos de ganar músculo económico y militar.
Aparentemente, frente a Trump se levantan otros políticos. Así, el alcalde musulmán y socialista de Nueva York, Mamdani. Y, por eso, en la última visita de don Pedro Sánchez a Nueva York para la Asamblea General de las Naciones Unidas, evitó la recepción del presidente estadounidense y se fotografió con Mamdani, el izquierdista de moda y modelo para los izquierdistas occidentales. Tan es así que en el reciente Debate Sobre la Orientación Política General de Asturies, don Adrián Barbón citó uno de los más afamados pensamientos del alcalde de Nueva York: «La democracia no sirve si la gente no puede cubrir sus necesidades».
Yo no sé si el alcalde y los aplaudidores y admiradores de su frase saben bien lo que quiere decir la misma, sus entrañamientos. Son ustedes lo suficientemente inteligentes para verlo, en realidad no hace falta mucha dotación para ello, basta con no dejarse llevar por el atractivo del sofisma o de la ideología. Contra ella, podríamos traer la famosa frase de Winston Churchill: «La democracia es el peor sistema de gobierno, excepto por todos los demás que se han probado».
Pero, tal vez, es que quienes emiten y aplauden la frase están dejándose seducir por lo que entienden como la eficacia económica y expansiva de la dictadura china, y que piensen que, al fin y al cabo, como se atribuye a Deng Xiaoping, «gato blanco o negro no importa, con tal de que cace ratones». Y acaso eso explicaría la creciente admiración hacia China de tantos europeos -y tantes visites y visitines-.
En nuestro caso, prefiero pensar que quienes repiten la frase dicen lo que saben, pero no saben lo que dicen.
Panfletín General del Estado
Güei, 30 de septiembre de 2026
Esta situación implica una clara demanda social a favor de la regulación para garantizar el derecho y que tiene como elemento de inflexión el triste y dramático y desahucio de Mari Carmen Abascal. Mari Carmen Abascal no es solo un número. Es una mujer vulnerable de 87 años, víctima de una legislación machista y retrógrada procedente de una dictadura y de la especulación más voraz, que le han impedido seguir viviendo en la misma casa donde residió sus últimos 70 años, a pesar de no tener una alternativa habitacional digna.
No miréis al mar (novela)
No miréis al mar.
La mio primer novela en castellanu. 346 páxines na edición "normal", 325 na de bolsillu. Hai tamién (o hubo) edición dixital.
Un llibru que pasa revista a la sociedá española contemporánea y, especialmente, asturiana, al travíes d'una familia, representada pol güelu -activista na Guerra Civil y represaliáu-, el fíu -sindicalista de la UXT- y el nietu, empresariu y técnicu de material informáticu; y, pente ellos, les sos rellaciones amoroses, familiares y sexuales de los dos últimos, especialmente del nietu, José Alfredo.
Na novela alternen dellos puntos de vista narrativos. La prosa ye mui complexa, enllena de referencies culturales y lliteraries, al mesmu tiempu que mui creativa no llingüístico.
Una novela complexa lliterariamente y enllena erotismu.
Hai entovía llibros nes llibreríes.
Día européu de les llingües, Xixón Sound de Inaciu Galán
El 26 d'esti mes celebróse'l Día Européu de les Llingües. En Xixón, na Llaboral, Centru d'Arte, dio una conferencia l'eurodiputáu Jonás Fernández, hubo una mesa reonda onde tuvieren, ente otros la conseyera, Ana Vanessa y Inaciu Galán, recitó poemes Sofía Castañón y hubo un concertu d'un cuartetu de la OSPA. Interesante.
Poco enantes Inaciu Galán regalóme'l llibrín de poemes Xixón Sound, editáu de recién. Tien dellos poemes mui bonos.
Enseñanza: las romanzas y las realidades
(Antayeri, en LNE)
ENSEÑANZA: LAS ROMANZAS Y LAS REALIDADES
Si andan ustedes atentos a los debates sobre la enseñanza, habrán advertido que, dejando a un lado la coyuntura prisaica, al parecer de algunos lo más importante que ocurre, lo trascendental, aquello en lo que se juega el destino de nuestra sociedad y nuestros estudiantes es la existencia o no de universidades privadas, cuya presencia perturbaría la universidad pública y el futuro de docentes y de potenciales discentes.
Y en esa línea PSOE e IU, que, recuerden, son quienes gobiernan en Asturies, esto es, quienes utilizan nuestros dineros y quienes marcan o quieren marcar las sendas por donde debemos ir, se han apresurado a perpetrar una ley para llendar las universidades privadas, las tres que, de momento, han autorizado, y, tal vez, limitar la aparición de más. Naturalmente, en la estela ya iniciada por el gobierno central.
Sin embargo, habría que pararse a distinguir las voces de los ecos -si se me permite utilizar como referente la oscura imagen de don Antonio- y detenerse a ver algunos de los problemas de nuestra universidad pública, la fundada por el sedente don Fernando Valdés Salas. Como es notorio, ha caído -no digamos despeñado- en la clasificación de Shangái bastantes metros, sin que a ello la haya empujado la competencia de las nonatas universidades privadas en Asturies. Dos artículos recientes en LA NUEVA ESPAÑA nos hacen ver que la alma mater ovetense se enfrenta a graves problemas. El primero es de Holm-Detlev Köhler y se titula «Shanghái y el problema real de la Universidad de Oviedo», y lleva por entradilla «Cuando la mala gestión burocrática lastra la investigación académica» (https://www.lne.es/opinion/2026/09/01/shanghai-problema-real-universidad-oviedo-133854038.html). El segundo, de Juan Carlos G. Palacio, «La Universidad de Oviedo, por encima de sus posibilidades», se resume en «Una advertencia sobre el riesgo de colapso por la carga de trabajo en la institución académica» (https://www.lne.es/opinion/2026/09/14/universidad-oviedo-posibilidades-134263627.html).
Los invito a su lectura. Deberían hacer meditar a los de las romanzas -ya saben mis lectores que subyace en este artículo una referencia indirecta al machadiano «Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla…»-. Y si las cosas son como en esos artículos se dice, ¿de qué vale andar pidiendo planes a diez años, más y más dineros o medios para que retorne “el talento emigrado”? ¿A qué y para qué van a volver?
Ahora bien, todas esas discusiones, voces, cautelas, reservas, rocees, voluntades sobre la instrucción universitaria no parecen el problema central de la enseñanza. Como ha puesto de manifiesto el informe PISA y como saben muchos profesores, el problema real es el grado de preparación y de capacidades con el que una parte notable de los ciudadanos estudiantes acceden a la universidad.
Desdeñemos, pues, esas romanzas y separemos las voces de los ecos.
P.S. Por cierto, ¿deben ser gratuitas las matrículas universitarias para todos, gentes con rentas limitadas y gentes que no? ¿Y les escuelines, también?
El calderu de don Adrián
(Ayer, en La Nueva España)
EL CALDERU DE DON ADRIÁN
Con su habitual traje azul oscuro y su corbata azul claro, don Adrián cocinó a fuego lento durante una hora y cuarenta minutos el menú que nos va a servir en los próximos meses y en las ya cercanas elecciones.
Hay que agradecerle, sin duda, un cierto ritmo de elocución (si no, el discurso se alargaría mucho más) y la claridad de su dicción, salvo un par de tracamundios, de los que él mismo se rio.
El guiso vino aderezado con una parte introductoria en asturiano y otra, semifinal, en eo-naviego, lo que quien esto escribe valora positivamente, sobre todo, al compararlo con otros presidentes anteriores o con otros parlamentarios actuales, todos en realidad, como don Javier González Vegas -así consta en el listado de parlamentarios-, que se expresó en el post calderu del presidente en un pulido castellano.
Pero yendo a los componentes del puchero, no ha de extrañar que coexistan en un profuso maridaje la constatación de actuaciones ya realizadas y el anuncio de otras que están en marcha o que se realizarán en el futuro. Para aclarar las cosas: la mayoría de esas promesas de futuro no se realizan en el vacío, sino que vienen condicionadas a la aprobación de los presupuestos para 2027. Hay, por tanto, una llamada implícita a algunos diputados para esa aprobación, y, cómo no, un retórico lamento porque la oposición -la del PP, la de Vox queda excluida de todo- no haya aprobado medidas tan buenas o no vaya a aprobar las futuras. Les ahorro la enumeración de esas medidas, hasta 71. Pueden tener por seguro que, por mucho que discurran ustedes, no habrá campo por el que no haya discurrido el discurso. Discurso que, por cierto, siguió con más interés que nadie el diputado y ministro don Ovidio, inclinado hacia adelante y con las manos apoyadas sobre el escritorio de su escaño, especialmente cuando don Adrián hacía referencia a los asuntos del ministerio ovidiano.
Junto con esas medidas, digamos materiales, digamos de inversiones, hay otras que son legislativas, la Ley de salud mental, la LGTBI, por ejemplo, algunas ya en tramitación. Y, en el orden cultural, una serie de propuestas de declaración como bienes singulares lugares o costumbres, de carácter material, unos, inmaterial, otros; con distinta calificación, ya nacional, ya internacional.
No quiero ahora juzgar ni las medidas ya realizadas ni el programa futuro, lo hago a veces en mis artículos semanales, pero sí quiero señalar una que me provoca un, pienso que fundado, escepticismo, la de que cualquier persona que solicite una cita en atención primaria será atendida en menos de 72 horas. ¿Con qué médicos? ¿Con cuántas horas de trabajo de los médicos?
No sería justo no reconocer que don Adrián hizo gala de su asturianismo en varias ocasiones, del interés por Asturies por encima de otra cosa y exhibió sus enfrentamientos -en algunas ocasiones, como decía la vieja letra del himno- con el gobierno central.
Pero la sustancia del calderu no lo constituyeron estos elementos, que, aunque numerosos, no son más que una especie de guiso o acompañamiento de los componentes principales del mismo, sino otros dos, que colocó al principio y al final de su discurso: la amenaza de la ultraderecha en todo el mundo, y ahí citó las recientes elecciones en Alemania, a Trump, Putin y Netanhayu, y la amenaza que espera aquí, con las agresiones mateínas como ejemplo. Frente a ello, llamó a la unidad de todas las izquierdas asturianas, las parlamentarias y las no parlamentarias, incluidas las sociales. Porque, aparte de las amenazas contra la autonomía o la mayoría social, “clases medias y trabajadoras”, sintagma que repitió varias veces, Asturies, augura, “va a ser caza mayor” en las elecciones de 2027.
Más sombras que luces
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
MÁS SOMBRAS QUE LUCES
Una variable no computada de nuestra economía es la variante “sumicial”, en virtud de la cual, inversiones e industrias que iban a venir a Asturies las lleva el Sumiciu; bien desaparecen, como el verde hidrógeno verde, bien van a otros pagos, tal la sopelexada Agencia de Salud Pública. Pues bien, es de temer que con el prometido centro de datos de Salas ocurra lo mismo, aunque la empresa, el gobierno asturiano y fuerzas empresariales estén seguros de su solidez.
La razón de ese temor sumicial, aparte de la tradicional alarma y denuncia a cualquier instalación energética, industrial, de enseñanza, sanitaria o de otro tipo, por los habituales, es el repentino decreto que el Gobierno parece dispuesto a perpetrar por sedicentes razones energéticas, ecológicas y de bayura, con cambios sustanciales en sus exigencias de suministro energético y de agua.
Tanto es así que empresas como Microsoft o a Amazon se han mostrado preocupados por las nuevas exigencias y reclaman al Gobierno "seguridad jurídica" y “previsibilidad” para los centros de datos, así como que los proyectos con permisos e inversiones ya comprometidas queden protegidos frente a su cambio regulatorio. Y hablamos de muchos miles de millones.
Ya sabemos que nuestros muchachos improvisan al dictado de la doctrina, sin importarles mucho sus consecuencias. Pero no estaría mal recordar que Mario Draghi acaba de lanzar una alarma para que Europa no se quede atrás en los centros de datos y siga empequeñeciéndose frente a EE. UU y China.
Por otro lado, no hay que olvidar que nuestro Gobierno es un desastre en materia energética: en toda España existen industrias que no se pueden instalar, viviendas que no se pueden construir por falta de capacidad en el suministro eléctrico; que modificó hasta tres veces la planificación eléctrica sin incluir el anillo central de Asturias, vital para nosotros.
El optimismo puede ser una actitud, pero el Sumiciu solo sabe de realidades.
En toes partes cuecen fabes
(Ayer, en La Nueva España)
EN TOES PARTES CUECEN FABES…
Xixón, 1937. Recuerden: Uviéu sitiáu, los franquistes avancen dende Galicia, el frente del este ta d’aquella manera. Los lleales a la República establecen la “capital” en Xixón del Consejo Interprovincial de Asturias y León. Hai combates en tolos frentes. Pero tamién internamente hai engarradielles, postures mui a la escontra, non solo discrepantes, según pue vese nesta polémica ente comunistes y anarquistes del últimu día de xineru de 1937.
El periódicu Milicias, muérganu provincial del Partido Comunista, asoleya un artículu publicáu nel selmanariu anarquista Acracia, muérganu de les Juventudes Libertarias del Norte de España, artículu firmáu por Agapito González y tituláu «Filosofía campesina», que Milicias tien como «intolerable de todo punto» y que por eso reproduz.
Acasu merez la pena apuntar que la forma lliteraria de «Filosofía campesina», la conversación ente dos persones que s’encuentren, afítase na llarga tradición del diálogu que, na nuestra literatura, entama con Marirreguera nel XVII (precisamente con un «Díalogu políticu ente Xuan y Toribiu») y que yera tan frecuente nos periódicos del XIX y entamos del XX.
A continuación, el testu d’Acracia y Agapito González. Déxenme, enantes de que lu llean, señalar tres coses d’él: el descontentu de los anarquistas coles actuaciones del Gobiernu; la rocea con Galarza y cola Guardia d’Asaltu (“los del blincu”), qu’ellos tienen como represora del pueblu; la voluntá de tar preparaos y armaos por si ficiere falta enfrentase a los del mesmu bandu.
«Tenemos que axuntanos todos los aldeanos en una sociedá, pa defendemos en casu necesariu, pos yo barrunto que los nuevos mandones van facenos como nos ficieron los otros.
-Oyes, Pachu, ¿sabes que yo ya toy escamáu? ¡Qué Xudas me lleve si non voy facer una que van parecer dos! Porque yo non soy de los que se dejen engañar como un chinu. ¡Que el mió fíu esté nel frente y el tuyu nel Hespital, pa que esos mangantes dexen les coses como estaban! ... ¡Eso sí que non!
-Mira, Pinón, yo non digo que les dexen; pero, por si acasu, non tá de más que nos preparemos, por si les mosques. ¿Entiendes, Pinón?
-¿Non voy entendete, Pachín? Si yo ya fai munchu tiempu que ando con la mosca na oreya, desde que ví el otru día venir a los de blincu metíus nel coche, muy fachendosos y rellambíos. Paecía que veníen a metenos mieu. Y desde entóncenes ando yo desgustao, y con lo que acabes de decime, acabasti de facela. El día que pasaron los del blincu per aquí, escribí al mió fíu pa que cuando viniera non dexara el fusil en delgún sitiu; que lu trixera con él, porque ya andaben per aquí aquellos buenos mozos que tantos cibiellazos nos dieron en les calles de la villa.
"...mar pa que non yos tocara la paliza [sic, debe tar recortao pol Milicias]. Aquello yera un escarniu. Pues a esos mesmos, ya los trixeron del frente pa danos leña otra vez.
-¿Oyes, Pinón?, pero tú non sabes lo pior.
-¿Qué ye, Pachín?
-Que el mesmu que fizo esi Cuerpu, que tantos cibiellazos dió a muyeres, neños y vieyos, ye el que tá organizándolu otra vez, y ye menistro de la Gobernación. ¿Non te acuerdes de Galarza?
-¡Non me voy a alcordar, Pachín! ¿Non ves que a los del blincu llamábenlos galarcianos? Bueno, pues esi volverá a les andaes si non i paramos los pies.
-Pero esi, antes yera republicanu, y agora ye socialista: ¿i cambiaron el corazón, la concencia y les males intenciones? La cabra tira siempre al monte, y los que lu puxeron ahí non tienen muy buenes intenciones; por eso hay que ponese vivos y deciyos a los fíos que tenemos nel frente que non dexen el fusil en delgún sitiu, que va faceyos falta en casa.
-Bueno, Pinón. Ya dieron les doce y sin acabar la conversación. Vamos a comer, porque pícame la fame, y dexemos pa otru día lo que falta».
Una nota final: el testu débese al trabayu incansable de Lluis Ánxel Núñez y el so cosescelebres.blogspot.com.
Un desmentíu: nun ye verdá que la xente del Surdimientu tenga inventao una máquina del tiempu pa volver p’atrás y escribir testos asturianos, p’asina encubrir el inventu del asturianu que ficieren dende 1974.
Covadonguerías
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
COVADONGUERÍAS
Doña Covadonga Tomé ha aprovechado el día de su onomástica, en contraposición en alguna forma a don Adrián, quien ha escapado del lugar que por antonomasia representa el inicio del Big Bang de Asturies y su expansión exterior y que da nombre a tantas Covadongas; ha aprovechado, digo, el día de su santo -el de la Santina-, para, en un encuentro entre festivo y político, presentar en La Laboral (ya purificada de su antiguo “vade retro”), junto con un variado ramillete de fuerzas políticas (BNG, Bildu, la CUP, entre otros), el programa de izquierdas de su nueva formación, Somos Asturies. Por cierto, al margen de su condición de médica, doña Covadonga dispone de un excepcional ojo clínico en el campo de la vivienda, pues ha afirmado recientemente que la llegada de las universidades privadas está haciendo subir el precio de los pisos. No es la escasez de casas, ni la legislación anti propietarios, ni la falta de suelo para construir, ni la compra de vivienda por gente de fuera debido a que aquí, en comparación, es más barata. Bueno, acaso sea todo ello, pero doña Covadonga es capaz con su ojo clínico de distinguir la precisa importancia de ese vector, las universidades privadas, en la subida. ¿O será que no es partidaria de ellas?
Pues bien, mientras la señora Tomé y nuestro presidente, el señor Barbón, celebran Covadonga a su manera, sin acercarse a ella, yo me alegro profundamente de la reivindicación de don Pelayo y Covadonga que José Soto Chica hace. En titulares de LNE: “No nos hacemos a la idea de la gran hazaña de Pelayo: un visigodo que se alza en Asturias y consigue triunfar frente al imperio más poderoso de la tierra”.
Algunos, por asco, manía o prejuicio hacia determinados frutos evolutivos de nuestro Big Bang, son capaces no solo de renegar de nuestro Big Bang fundacional, sino de negarlo.
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