ESCALADAS

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(Ayer, en La Nueva España) L’APRECEDERU ESCALADAS Comienzan las pruebas de acceso a la Universidad. Con ellas, va terminando la larga y difícil escalada que este año han tenido que pasar todos los estudiantes, los que recibieron enseñanza presencial y los que la tuvieron semipresencial o a distancia. Un curso incómodo, desmoralizador o poco estimulante, al que a las dificultades académicas se han sumado las sociales: la falta de contacto directo con los amigos, la falta de juegos. En mayor o menor medida, dependiendo de las familias, las circunstancias o la propia personalidad de cada uno, el curso dejará sus huellas negativas. Esperemos que esa negatividad desaparezca o sea más llevadera el próximo curso. Rastros, sin duda, quedarán. Una escalada supermeritoria la de Miguel Ángel Roldán, afectado de ELA, que subió el Urriellu para reclamar atención e investigación sobre la enfermedad. Poso la montera. El ataque del oso de Cangas viene a resultar un punto más en la escalada contra los vecinos de las zonas rurales. Como si no bastase con los Gobiernos. Distinta escalada, aunque rápida y a altas cumbres, es la del precio de la luz. Uno, que tiene cierta memoria histórica, recuerda perfectamente cuando la conjunción PSOE-Podemos criticaba ferozmente el precio de la electricidad, acusaba de ello a la voracidad de las empresas eléctricas y apuntaba la complicidad del Gobierno del PP. ¿Hoy? Los precios alcanzan cimas nunca igualadas y lo único que se oye es el silencio más atronador. Lo que no cesa es la progresión del ataque contra la gran industria asturiana del Gobierno de PSOE y Podemos (Ribera no es más que una mandada): a la descarbonización exprés, al estatutín electrointensivo, se suma ahora un impuesto a los residuos. Eso sí que es escalada. CCOO y UGT acusan estruendosamente al Gobierno de “condenar al sector a la extinción”. ¿Pero por qué protestan, si ellos son el sustento permanente del Gobierno y, por tanto, de sus políticas? Xuan Xosé Sánchez Vicente

Presentación de En el muro de tu corazón

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Divinas palabras

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Esti día (06/06/2021), en La Nueva España DIVINAS PALABRAS O su versión actualizada: “Divinos planes”. Al modo en que Pedro Gailo en la obra de Valle-Inclán lanza su jaculatoria en latín para apaciguar a los circunstantes, este Pedro, Sánchez Pérez-Castejón, lanza planes para tratar de calmar las aguas del presente e infundir alguna esperanza en los ciudadanos. Ya saben, hace muy pocas fechas aquel de la España del 2050 (¡qué de inmediato acude a nuestras mentes el “cuán largo me lo fiáis” de nuestros clásicos!), en que todos seremos felices, sostenibles, resilientes, no contaminantes y trabajaremos poco. Pues bien, más recientemente, el 22 de mayo, presentó en la Moncloa un plan de 10.000 millones de euros de los fondos europeos para luchar contra la despoblación rural. Con el título de Pueblos con futuro: un plan para la cohesión y transformación del país, el documento enuncia 130 medidas que “pretenden garantizar la incorporación de los pequeños municipios en una recuperación verde, digital, con perspectiva de género e inclusiva”. Y afirmó que la "batalla" del Gobierno "contra la despoblación y por lo rural es sincera, decidida y comprometida hasta el final". Lo que más llama la atención de todos estos planes es que, por un lado, la situación real de nuestra economía y nuestras finanzas no parece ser nunca obstáculo para que el Gobierno prometa euros sin cuento y que, por otro, esos fondos europeos parezcan un maná caído del cielo que nunca tendrá límite y que no habrá que devolver en cuantía alguna. Pero, a continuación, uno no puede dejar de reparar en que una parte sustancial de la voluntad mágica de esos planes se sustenta en las “divinas palabras” con que se califican: sostenibles, resilienciantes, inclusivos, verdes, digitales, con perspectiva de género… Y, si uno indaga en sus significados, esto es, en aquello que significan en cuanto a lo que designan, empieza a dudar de su capacidad de comprensión. ¿Qué significa con precisión, por ejemplo, “sostenible”, cuando se califica así un desiderátum sobre los alimentos, el transporte, las ciudades, la actividad económica y otros cuantos designata? Créanme, a mí se me escurre de las manos, como una anguila que se intentase capturar a mano. Pero la cuestión de fondo es la mentira en que consiste gran parte del discurso sobre el despoblamiento. Ante todo, el despoblamiento de las zonas rurales es una tendencia mundial, que tiene dos componentes. El primero histórico y económico: con una escasa capacidad de producir bienes y viandas, el hombre fue extendiendo su dominio sobre todas las tierras que podían proporcionarle cobijo y alimento, por precario o miserable que fuera, a lo que iba unido una natalidad abundante (el de la demografía es, en parte, otra cara de la historia). Modificada por fortuna esa situación, esas tierras y lugares han ido siendo abandonadas progresivamente, en busca de mejor fortuna o empleo. Por otro lado, y en paralelo, los seres humanos han venido tendiendo a buscar hábitats (la ciudad) donde no solo hay mejores empleos o servicios, sino donde la vida social es más variada y atractiva: y, así, con necesidad o sin ella, se abandona el caserío por la aldea, esta por la villa, la villa por la ciudad, y la ciudad por las grandes capitales. De manera que ese es un proceso inevitable e irreversible. En todas partes ese abandono del campo va unido a una demografía declinante y dominada por grupos etarios de avanzada edad, al tiempo que “el monte” va ocupando lo que antes era “dondo”, tierra domada para el cultivo o el pasto. Se puede, es cierto, y así sucede, “volver al medio rural”, pero no “al campo”. Se establecen, de este modo, servicios ligados al turismo, algunos cultivos nuevos en zonas fáciles y accesibles, trabajos ligados a la ocupación digital, pero poco más. Para estos nuevos y escasos moradores o trabajadores cabe facilitar las comunicaciones y algunos servicios, a fin de ayudarlos en su residencia. Pero, sobre todo, lo que es necesario es que a quienes aún resisten (con vocación, es cierto, muchos de ellos, no meramente con resignación) en el sector primario, ya en el cultivo, ya en la ganadería, no se los persiga con normas absurdas, con exigencias que no tienen ningún sentido o poniéndoles todo tipo de obstáculos para desarrollar su actividad económica y su vida social. He dicho aquí que, frente a tanta palabrería, “¡a por ellos!” parece ser la consigna real que guía la actuación real de la Administración y la política, para acabar con esa actividad y esas personas, y acelerar el despoblamiento. Lo demás son divinas palabras y divinos planes, o, como dice el Martín Fierro del pájaro Tero: “En un lao pegan los gritos / y en otro tienen los güevos”.

El símbolo de Sobrefoz

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(Ayer, en La Nueva España) L’APRECEDERU EL SÍMBOLO DE SOBREFOZ Acabamos de asistir a una especie de milagro: la reaparición de un valiosísimo objeto, una espada de bronce de 3.000 años de antigüedad. Hallada en Sobrefoz en 1873, se perdió después su pista. Recientemente la familia del “rescatador” del objeto la ha donado al Museo Arqueológico. Existen pocos modelos semejantes en el entorno europeo. Desconocemos si tuvo una utilidad meramente simbólica, como atributo de un jefe de clan, o si se destinó al combate. Sí sabemos que tuvo una utilidad práctica recientemente: se utilizó durante un tiempo para cortar maizón, lo que viene a poner una nota cómica y chocante en la historia del objeto. Pero no es mi intención glosar lo que los expertos dicen mejor, sino señalar el carácter industrial del objeto (de hacia mil años y pico antes de Cristo) y poner ese dato en relación con otros: la existencia de una minería del cobre muy antigua en el Aramo, por ejemplo, o la existencia prerromana de un grupo humano conocido como los “cilúrnigos” (caldereros) en la Campa Torres (Xixón). Esta larga tradición industrial y minera nos debería servir de símbolo y acicate para enlazar con el presente. Es bien sabido que Asturies ha sido lo que fue gracias fundamentalmente a la industria y la minería, como previó Xovellanos. Hoy, desaparecido el carbón, ajusticiadas antes de tiempo las centrales de carbón, con sobrecostos la gran industria, sacrificados por los intereses de vascos y catalanes ciertos intereses asturianos, nuestra industria va a menos, y sabido es que la industria, sobre un empleo mejor retribuido, tiene un gran efecto de arrastre sobre otras actividades. ¿Qué podemos hacer? Algunas cosas: apartar los obstáculos burocráticos que se oponen al crecimiento industrial; centrar nuestra mirada en tantas empresas de pequeño y mediano tamaño que viven crecen y exportan; dejar de poner ciertas dificultades “las fuerzas vivas” a las empresas hoy en día existentes; exigir al Estado igualdad.

Una entrevista a propósitu de Asturies: ni nos vemos ni nos ven

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En La Nueva España del 27/05/2021 XUAN XOSÉ SÁNCHEZ VICENTE Autor del libro “Asturies: ni nos vemos ni nos ven” “No podemos permitir que el Estado nos siga ‘mexando’ mientras dice que ‘chove’” “Los asturianos somos incapaces de tener una actitud colectiva en defensa de nuestros intereses y de vernos con orgullo” Ramón Díaz Oviedo | 27·05·21 | 03:01 |
Foto de Juan Plaza Xuan Xosé Sánchez Vicente (Gijón, 1949), político, escritor y colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, presenta mañana en el Centro de Cultura Instituto Jovellanos, a las 19.30 horas, el libro “Asturies: ni nos vemos ni nos ven”, una selección de artículos publicados en LA NUEVA ESPAÑA. –¿Por qué no nos vemos? –No hay país o no hay pueblo. Somos incapaces de tener una actitud colectiva en defensa de los intereses propios y de vernos con orgullo. Las disculpas siempre son del tipo “es que somos pocos, somos menos que un barrio de Madrid, no pintamos nada…” No pintamos nada porque no queremos pintar nada. –¿Por qué no nos ven? –En parte por culpa nuestra y por una larga tradición: la cultura dominante en Asturias es muy centralista. Hay una actitud permanente de subordinar voluntariamente nuestros intereses a los de los demás porque nos parecen mucho más grandes o mucho más importantes. Pasa siempre. –¿De verdad cree que Asturias no pinta nada? –Nada. Algunos artículos del libro revisan lo que juraron y perjuraron Pedro Sánchez, el Gobierno, el PSOE y los sindicatos: que no se cerraría ni una sola central en Asturias, que se mantendría el carbón… Y de un día para otro se cierra todo y queda el silencio más absoluto. Pero siguen acudiendo con banderas y gran entusiasmo a vitorear a quienes nos torean. –¿Ayudó el “covadonguismo” a invisibilizar Asturias? –En alguna medida, sí; pero mucho más el 34 y el franquismo. Es inconcebible que el 34 sea visto como un hito histórico positivo, porque no pretendía restaurar la democracia sino un golpe de estado socialista. En el franquismo aquí hubo régimen de estado. Hunosa, Ensidesa, etcétera llegaron a sumar cerca de 100.000 empleos. La mitad de la población dependía del Estado. Y queda en los ciudadanos la mentalidad de fondo de que, ante cualquier reivindicación laboral, es el Estado el que lo debe solucionar y ponernos una empresa. –¿Se rieron de Asturias en el Congreso al rechazar la ley de la sanidad pública universal? –Igual fue peor: una burla sangrienta. Que hagas a los tuyos arrastrar el culo por el ridículo más espantoso es la muestra absoluta de que Asturias y sus intereses no pintan nada. A los que fueron al Congreso como “pininos”, con entusiasmo, acabaron diciéndoles: “Hala, ir a rascala”. Eso no entra en ninguna relación humana, de mínima cortesía, de mínimo respeto. –¿Se habrían atrevido a hacer lo mismo con otra comunidad autónoma? –Con ninguna. Hubiesen llamado antes para retirarlo o aplazarlo. –¿Hay en Asturias políticos con agallas? –Creo que no. Dicen que no van a aceptar, que van a protestar... pero a final todo se acepta, todo se calla y se va llevando el asunto con disimulo. Habría que enfrentarse y correr el riesgo de romper, de perder el escaño y marcharse para casa. Pero hay una subordinación a los “grandes intereses del Estado”, como si no fuesen al final los de Cataluña o los del País Vasco. Esa es la gran falacia que los dirigentes asturianos tragan, porque están adoctrinados, “adomaos”. –¿Van a descarbonizar Asturias a las bravas? –Ya están en ello. Se abren centrales en Europa y aquí estamos empeñados ser los primeros de la escuela sin medir los efectos. Porque todo eso que se va a instalar, cuando se instale, de fondos verdes crea muy pocos empleos, nada. –¿Cómo interpreta la llamada a la “rebelión” de Barbón? –Será una ‘rebelión’ contra la propia naturaleza: aceptar la derrota y empezar a caminar por la nueva senda con la cabeza levantada, como si no hubiese pasado nada. –¿Queda algo de la Asturias que el 25 de mayo de 1808 declaró la guerra a Napoleón? –Es muy complejo. Fue un acto muy extraordinario dentro de España, de afirmación. Pero no fue, como algunos intentan hacer ver ahora, en favor de la independencia asturiana, ni de la república. Fue, al menos en principio, por Fernando VII, por el régimen absolutista, por seguir igual. –¿Solución para pintar algo? –Soy escéptico, pero creo saber cuales son los caminos para darle la vuelta a esta mentalidad colectiva de dependencia del Estado. Hay que podar la Administración hasta que quede “en tueru”; apostar por las empresas que tenemos, muchas de las cuales funcionan, crecen, exportan; y centrar la visión de los ciudadanos, los políticos y, fundamental, los sindicatos en lo que vive en el mundo y lo que puede vivir en el futuro. No podemos permitir que el Estado nos siga “mexando” en la cara mientras dice que “chove”. Hay que cambiar el chip y dejar de decir eso de que no somos nada, que a dónde vamos a ir solos si solo somos un millón... La Rioja y Cantabria son menos y “espoxiguen”.

De xueces y urinarios

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(En La Nueva España del 30/05/2021) DE JUECES Y URINARIOS Oigo, patria, tu aflicción y escucho el triste concierto que forman en desconcierto Gobierno y oposición. Estarán ustedes tan ablucaos como yo, tan preocupados, tan espantados. El sistema judicial (jueces, principalmente, y fiscalía) se ha convertido en campo de Agramante donde combate el sectarismo político. Los nombramientos de fiscales, en el Tribunal Constitucional y, particularmente, en el Consejo General del Poder Judicial están en discusión y sospecha permanente. En lo relativo a este último organismo, desde el Gobierno y la oposición se ha venido luchando por designar cargos afines y por impedir que la otra parte los nombre, con el resultado de que lleva en funciones hace dos años y medio, y, ahora, con funcionamiento limitado . El Gobierno sacó adelante una legislación que impedía que el CGPJ siguiese realizando nombramientos dentro de la carrera judicial mientras no se renovase, pero hubo de dar marcha atrás en una iniciativa legislativa para que en el futuro los miembros de esa institución pudiesen elegirse sin la mayoría cualificada hasta hoy requerida. En cualquier caso, el escándalo ante esta propuesta fue mayúsculo. Más de 2.500 jueces de tres asociaciones judiciales denunciaron ante la UE el peligro de “la violación grave del Estado de Derecho en España”. Fue ante esa denuncia y la inquisición posterior de Europa por lo que el todavía Gobierno apostólico de Pedro y Pablo retiró la propuesta. Con todo, un amplio número de vocales del CGPJ (ocho frente a trece) entiende que la nueva legislación que les impide realizar nombramientos estando en funciones es inconstitucional e intentó acudir frente a ello al TC, mas su propuesta no prosperó. De vergüenza y de espanto. De controlar de alguna manera la justicia, de eso se trata. En otro orden de cosas, yo no sé si ustedes llevan en cuenta los disparates en que, a propósito de las normas contra la pandemia, incurren a veces los prescriptores y cómo nos castigan con ellas. Recuerden, por ejemplo, la prohibición —vigente casi dos meses al principio de la pandemia— de que en un coche pudiesen viajar juntas dos personas que por la noche podían intercambiar sus fluidos libremente, una pareja, en otros términos. Y ya saben, desde el 30/03/2021 tenemos que llevar mascarilla en todas partes, perayures, aunque exista distancia interpersonal, aunque estemos solos en el monte, en el yermo o en el Sáhara. ¡Fantástico! Pero no quiero hablarles de eso, sino de otra norma que perdura, la de los urinarios públicos. ¿Cuál es la razón de que tengan que estar inutilizados uno de cada dos o de cada tres? ¿Es que acaso, en la micción, se salpica al de al lado? ¿Es que, cerca uno de otro, los evacuantes se van a quitar la mascarilla y cantar aquello de “¡Hola, don Pepito! ¡Hola, don José!”? ¿Qué riesgo existe? Y no digamos ya nada de los evacuatorios con puerta, de esos donde, como ponía en algunos bares castellanos, se hacen “aguas mayores”. ¿Es que es saltan los virus las paredes de uno a otro lado o atraviesan las puertas? ¿Acaso es mejor que en un establecimiento con dos retretes esté uno cerrado para evitar contagios (¿) y tengan que ir todos los usuarios al mismo, sin pausa ni tregua? ¿Preserva eso más la salud, no digo ya el olfato o los apuros? ¿Y qué me dicen de las colas habituales a la puerta de los servicios femeninos con parte de los evacuatorios (de “aguas mayores” todos, ninguno miccionario de pie) clausurados, colas causadas por los mayores impedimentos de vestimenta de las féminas? ¿Tiene todo ello algún sentido, salvo el de saber quién manda? ¿Beneficia a alguien? Bien podríamos aquí, al modo de arriba, empezar, con permiso de don Bernardo López García, un “Oigo, patria, tu micción…” NB. El titular no tiene sentido de implicación ni de conjunción, es, simplemente, una yuxtaposición. Honni soit qui mal y pense.

Roses y axenuz (22/05/2021)

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Apruciendo les uves na parra (15/05/2021)

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Presentación d'Asturies: ni nos vemos ni nos ven

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Ayer,vienres, 28/05/2021. Nel Centru de Cultura Antiguu Institutu, Xixón. Gracies a tolos asistentes y a los qu'intentasteis dir y nun pudisteis poles restricciones d'aforu, al mio xuiciu, esaxeraes: 21 places de 120 asientos: una fila sí, otra non; un asientu sí, dos non. Nes semeyes, asistentes, y,nes otres, Xesús Cañedo Valle, que fexo una magnífica presentación del llbru y al que-ytoi peragradecíu poles sos palabres. Ver tamién: https://www.lne.es/sociedad/2021/05/29/seleccion-sanchez-vicente-52382745.html

Eutrapelia y jocundia

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(Ayer, en La Nueva España) EUTRAPELIA Y JOCUNDIA Que no todo van a ser angustias. También tenemos derecho a reírnos con ellos y de ellos. Así que se lo agradecemos. Ahí tienen ustedes a María Rey, periodista de Telemadrid, que proclamó que el 2 de mayo fue “un levantamiento contra las tropas franquistas”. Y es que eso de la memoria histórica de aquella manera cursa ya como una auténtica pandemia. Pueden ustedes, por ejemplo, encontrar en las redes sociales afirmaciones como esta: “en el franquismo, si andabas en minifalda te metían en la cárcel”. U otras de ese jaez. ¿Ignorancia? ¿Adoctrinamiento? No solo. Para muchos, sentirse en el bando de las milicias celestiales, para otros, además de ello, negocio, una manera de progresar. Pero, en todo caso, hay que estar en el bando de los buenos. He ahí a Pepu Hernández, antaño baloncestista notable, hoy portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid. Le preguntan por qué el PSOE está en contra de darle la medalla de Madrid al notable escritor Andrés Trapiello. Responde que por “revisionista”. Y preguntado que por qué es revisionista responde que no lo sabe, pero que lo dicen los suyos. Sabiduría y justicia. Dos breves notas. Una, ¿quién es un “revisionista”? El que pone en duda en parte o en todo la doctrina sagrada de una Iglesia. ¿Y cuál es esa doctrina sacra en este caso? Que en la República toda la razón, el bien y la perfección estaban de un lado, sin tacha alguna, y lo era la misma República en sí; en el otro, solo el mal y los males. Cualquier matiz, el apuntamiento de un hecho, lo convierten a uno en un “ex illis”, en un ser nefando. Segunda, y eso lo conoce a la perfección el portavoz: lo único que conviene saber sobre el mundo es dónde tiene uno que estar y a qué negocio y discurso atenerse. Pero no se pongan serios aunque rían. Vamos a cosas menos trascendentes. Miguel Nussbaum, un sabio internacional de la pedagogía: “Estamos formando cuervos; proporcionando a los alumnos mucha información y procesos, y cuando salen no son capaces de decir para qué les sirvieron 17 años de estudios”. ¿Qué significa esa metáfora, “cuervos”? ¿Cuál es su concreto significado? ¿Alguien lo sabe? Bien, pero evitemos formar cuervos. O doña Begoña Gómez, esposa de Pérez-Castejón, don Pedro. Es codirectora de la Cátedra de Transformación Social Competitiva de la Universidad Complutense de Madrid, sin duda por méritos propios. Participa en el Foro Global para la Ciudadanía Global y propone un objetivo: restaurantes sostenibles. Les transcribo una líneas de su alocución, porque quiero que obtenga la misma fruición de que yo he gozado con su lectura: "el restaurante puede apoyarse en dos puntos: en el eje ecológico porque recicla, usa energías limpias, usa productos ecológicos y en el objetivo de la educación: puede enseñar a la gente a comer bien. Esta es una perspectiva que cambia totalmente el restaurante. Tú puedes decir: '¿Qué hace tu restaurante?, ¿dar comida o generar educación? Educo en comida sana a mis clientes a través de productos ecológicos de proximidad'. Esta frase es completamente diferente a simplemente doy comidas. La narrativa es completamente diferente". Pues ya saben. A disfrutar de los gozos intelectuales de la Universidad y la modernidad. Pero no todo va a ser de fuera. Aquí tenemos también fenómenos que hacen todo lo posible para proporcionarnos eso que alguien ha troquelado como un “remedio infalible”, la risa. Por un poner. El partido político Vox. Sostienen que no puede aceptarse que la mayoría de parlamentarios en la Xunta Xeneral “determine algo que afectará a toda la ciudadanía”. “Al final 27 diputados quieren decidir el futuro de un millón de habitantes”. Es decir, que el portavoz de Vox desprecia la normativa constitucional y los procedimientos de reforma estatutaria, lo cual no tiene demasiada importancia. Aceptémoslo. Pero es que también niega la democracia representativa. Si los elegidos por los ciudadanos no pueden legislar, ¿para qué están? ¿Hay que acudir acaso al asamblearismo de los ciudadanos libres de las polis griegas? Y, sobre todo, ¿por qué cuando él vota en la Xunta cree que su voto representa algo más que a él mismo? Si es así como él dice, ¿no debería preguntar a cada uno de los ciudadanos cada vez que va a pulsar el botón del voto? Y, en ese caso, ¿merece la pena sentarse en un escaño para no representar —no formalmente, que sí, sino sustancialmente, según su discurso— a nadie? Seguramente es que, en el fondo, como la ciudadana Mercedes González, reciente Delegada del Gobierno en Madrid, el voxiano portavoz es partidario de no confundir libertad con libertinaje.