El blog de Xuan Xosé
Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
Misoneísmo y tenaz resistencia
(Ayer, en La Nueva España)
MISONEÍSMO Y TENAZ RESISTENCIA
Es posible que todo el mundo tenga algunos motivos o algunas razones, es posible, por otro lado, que esos motivos o razones tengan un fundamento mayor o menor, pero lo que es evidente es que existe en nuestra sociedad, en la española en general, un fuerte misoneísmo, una oposición decidida a las novedades que vengan a alterar el panorama industrial, paisajístico o de los servicios. Ese misoneísmo viene, con frecuencia, adobado con una falacia argumental, la de “non na mio quintana”, esto es, “no estamos en contra de que se instalen tales industrias, equipamientos y servicios, pero no aquí”, y, claro, cada nuevo “aquí” es un “no aquí”.
En otros casos, el argumento es que los nuevos servicios van a significar un deterioro o una merma de los servicios públicos. Uno no entiende, en verdad, salvo que vayan a recibir dineros que se detraigan de la red sanitaria pública, cuál es el problema de que se instalen hospitales privados. Es más, contribuirán a aliviar la carga que pesa sobre la sanidad pública cuando acudan a ellos los que puedan costear el servicio (por cierto, es ya muy alto el número de los que recurren actualmente a instituciones sanitarias privadas ante la demora en la red pública). Ocurre lo mismo con los centros de enseñanza universitarios privados (ya existe, lo recuerdo, una amplia red de centros privados en la enseñanza primaria, en la básica y en el bachillerato). La oposición a su instalación es muy amplia, a veces desde los gobiernos, desde las universidades públicas, desde los sindicatos. Pero reitero la idea: salvo que detraigan fondos de lo actualmente existente, no creo que esa concurrencia dañe a lo público, es más, seguramente lo depurará.
El campo español y asturiano, así como algunos partidos y sindicatos, muestran una oposición sin matices al nuevo tratado de Mercosur, que recuerda en nuestro caso, como ha señalado acertadamente LA NUEVA ESPAÑA, la oposición de 1933 al tratado con Uruguay (https://www.lne.es/asturias/2026/02/09/mercosur-siglo-campo-asturiano-salio-126481082.html). Contrasta esa postura con las estimaciones, decisiones y argumentos de los partidos mayoritarios españoles y europeos y con los razonamientos públicos de algunos diputados, como los que el socialista Jonás Fernández ha publicado en este periódico https://www.lne.es/opinion/2026/01/22/defensa-acuerdo-mercosur-125944842.html) y en otros medios españoles. Claro que yo entiendo la rocea de los campesinos y ganaderos, el que sus dedos se les vuelvan huéspedes, ya que son con cierta frecuencia vapuleados y ninguneados.
En materia de instalaciones eléctricas y fuentes de suministro nos encontramos con idéntico problema. Tenemos problemas de producción y suministro, hasta el punto de que algunas industrias o ampliaciones de las existentes no pueden darse de paso (piénsese que una de las últimas resoluciones de Mittal para preferir una nueva instalación en Francia, y no en España, es la seguridad del suministro que proporcionan las centrales nucleares). En ese sentido, los parques de baterías son necesarios para almacenar energía desde que se produce hasta que se requiera para su consumo. Pues bien, hay una sistemática oposición tanto de los vecinos como de los ayuntamientos a su construcción: no valen en el campo ni tampoco en los polígonos industriales, siempre entrañarían algún riesgo. Como hemos dicho arriba, “non na mio quintana”, todo el mundo a favor, pero no aquí. Supongo que tampoco en lo alto de los montes -si es que se propusiese- porque ahí habría algún animal o planta perjudicados.
Uno de los casos más llamativos es en la actualidad la oposición al paso de camiones hacia el puerto de El Musel. Existe un fuerte movimiento vecinal, es decir, un insistente movimiento vecinal, que alega razones de salud y de peligro por el tipo de mercancías que se transportan. Verdad es también que se han anunciado distintas alternativas viarias que han sido una tomadura de pelo: el nuevo vial de Xove soterrado prometido por el Gobierno, del que, como del “pobre Fernández”, nunca más se supo, o la solución que el Gobiernu, a través de su consejero Alejandro Calvo, prometió para finales del 2024, que también “fernandezó”. Recientemente, el Gobiernu, también por medio de su consejero de Fomento instó al Ayuntamientu de Xixón a tomar medidas para limitar la circulación por La Calzada hacia el puerto industrial. Ya saben “consejos vendo que para mí no tengo”.
En fin, en Madrid llevan xiblando a les barbaes desde tiempo inmemorial con respecto a las alternativas viarias hacia El Musel, en un claro desprecio hacia Xixón, hacia los problemas de esos tráficos y hacia el empleo. En cualquier caso, hay que tener en cuenta dos cuestiones: el puerto, en el que se han invertido muchos miles de millones, es un importante centro de operaciones y lo puede aún ser más; por otro lado, cualquier alternativa viaria, al margen de los costos, tardará años. Por eso, las palabras del Ayuntamiento xixonés en boca de su alcaldesa, «Moriyón pedirá acabar con los camiones en La Calzada por “motivos de salud” ciudadana», nos parecen de una imprudencia tremenda.
Sin olvidar que, sin movilizarse de momento, los vecinos de otras zonas por las que podría pasar una alternativa viaria hacia El Musel ya han anunciado que por su quintana, tampoco.
Sobre El Musel, su actividad, sus comunicaciones y su importancia, les recomiendo a todos este artículo de Ignacio García-Arango y Avelino Acero: https://www.lne.es/opinion/2025/10/26/salvemos-gijon-123026059.html
De picu tenía mio güela un xarru
Ayer, en La Nueva España
L’APRECEDERU
DE PICU TENÍA MIO GÜELA UN XARRU
Domingo, 8 de febrero. Siglo XXI, extraordinario dominical de LA NUEVA ESPAÑA. Un documentado estudio de Benigno Rodríguez Fano sobre la historia del sector lácteo asturiano y sus problemas hodiernos para el relevo. Del pasado, 29.706 ganaderos al entrar en la CEE (enero de 1986), se ha llegado al presente, 1.279 en 2024. Y expone una serie de medidas para evitar la extinción de las explotaciones ganaderas. Su finalidad: conseguir el relevo, ya intrafamiliar, ya de nuevos ganaderos. Nada distinto a las políticas y objetivos proclamados reiteradamente por el Gobiernu y por el Gobierno.
Página 24 del periódico del mismo día, edición xixonesa, Dos mujeres que quieren ser ganaderas, Silvia Meirinho y Sara Rodríguez. «“Te animan y luego te dejan tirado”, lamentan dos mujeres sin la ayuda de incorporación al campo». Ambas, dice la información, «lograron la subvención para hacerse ganaderas: la primera se queda sin ella y a la segunda no acaba de llegarle». Silvia: «Me dicen que tengo que volver a presentarme el año que viene; es totalmente injusto, ellos me dieron el visto bueno». Sara: «No he visto ni un euro y desde octubre tengo que pagar autónomos; juegan con nosotros, te lo hacen pasar mal». El dinero de la Consejería no llegaba para todos. La aprobación en la Xunta de un crédito extraordinario para pagar los compromisos, denegada.
Lunes, 9 de febrero. Verónica Molleda, ganadera, 30 años. Nave de dos plantas y 520 metros cuadrados. Adif la expropia para duplicar la vía. Indemnización: 6.5 euros.
Incentivar el relevo y la incorporación de los jóvenes. De picu tenía mio güela un xarru.
En otro orden de cosas: Extremadura, convocan elecciones porque no se pueden aprobar presupuestos, sube Vox. Aragón, llaman a las urnas por la imposibilidad de aprobar nuevas cuentas anuales, se dispara Vox. ¡Sí será llistu Pedro Sánchez: toda la llexislatura ensin presupuestos!
De los avisaos (retrospectivamente) nacen los xustificaos.
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Gracias, señor Zapatero
(El martes, en La Nueva España)
GRACIAS, SEÑOR ZAPATERO
Estos días ando releyendo dos libros, uno de ellos, el de Joaquin Leguina sobre el expresidente, Historia de un despropósito, que lleva por antetítulo el de “El gran organizador de derrotas”. Para quien ande falto de referencias históricas, señalaré que Joaquín Leguina pertenece al PSOE que configuró la democracia, llegó al Gobierno con Felipe González y modernizó España. Fue presidente de la autonomía madrileña y diputado en el Congreso. Pues bien, el libro es una feroz critica de la época de Zapatero y Rajoy. Ahora bien, su censura principal tiene como objeto las políticas nefelibáticas y disparatadas de don José Luis, principalmente en materia económica, en lo relativo a la relación con ETA y el nacionalismo catalán y en la apertura del discurso de lo “políticamente correcto” (donde habría que incluir aquella pintoresca y disparatada “Alianza de Civilizaciones”), caminos en los que, después de jurar no recorrerlos, ahondaría el actual presidente del Ejecutivo y con él, de grado o por fuerza, la mayoría del PSOE. En resumen, el señor Leguina acusa al expresidente de causar daño a la sociedad española -al alejarse sus políticas del ideal socialdemócrata y basarse en lo “woke” y en un fantasioso idealismo- y de perjudicar electoralmente al PSOE-.
Con posterioridad se han dicho y dicen muchas cosas sobre don José Luis Rodríguez, sus celestineos, sus negocios, sus idas y venidas a Venezuela y sus relaciones con Delcy, su labor en China, la empresa de sus hijas (¡Qué imborrable recuerdo el de Laura y Alba vestidas de góticas visitando a los Obama! ¿Qué mejor juicio sobre la paternidad de Sonsoles y José Luis?). “Celestineos”, he dicho, y es que, ahora que estoy releyendo por enésima vez la obra de Rojas, no se me ocurre otra palabra mejor para describir las idas y venidas del expresidente, sus cabildeos, su presunción de que media entre unos y otros para benéficos fines, que la que deriva de la incesante mediadora y reparadora protagonista de La Celestina. Pero no solo por sus idas y venidas incesantes, por su afanosa actividad, presuntamente mediadora y reparadora, sino por su retórica. Pues, efectivamente, su oratoria, como la de la hija de Rojas, es siempre de una impresionante apariencia de verdad y de eficacia, al margen de los intereses reales que oculte. También en eso, el vocacional “contador de nubes acostado en una hamaca y mirando al cielo” se asemeja.
No quiero hoy juzgar sobre esas cuestiones. Según la plataforma mental-emocional en que se asienten su psique y juicio, a unos les parecerá bien o mal todo ello, verdad o falsedad. Lo que sí quiero hoy es agradecerle su sentido del humor (o su falta de sentido de la realidad y del ridículo): dejarse caer ahora por Venezuela para hacer como si fuese él a impulsar la Ley de amnistía de la dictadura venezolana (pidiendo que sea “lo más amplia posible”, “porque es un deseo de la sociedad”, y que sea “rápida”), después de haber presumido, durante diez años de celestineo, de laborar para conseguir -decía- la concordia civil y la liberación de los presos en Venezuela, no creo que se trate de cinismo ni de aprovechamiento para su imagen de conseguidor.
Se trata simplemente de una humorada que realiza mientras guiña un ojo a Donald Trump, un conseguidor más efectivo que él. Gracias, don José Luis, por hacernos reír en estos tiempos tan cargados de nubarrones, ignoro si anotados por usted en el ábaco que reposa al lado de su hamaca.
Mercosur: el socialismo jánico
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
MERCOSUR: EL SOCIALISMO JÁNICO
Quizás convenga un recuerdo histórico. En 1933, el 16 de agosto, se produce en Asturies una enorme manifestación contra el tratado agrario con Uruguay. “Más de 35.000 campesinos por las calles de Oviedo”. “Entre las conclusiones aprobadas figura la de la huelga de mercados y la dimisión de corporaciones y diputados a Cortes” -dicen los periódicos-. Siempre hay a dónde mirar.
La semana pasada señalaba aquí que el entusiasmo del Gobiernu por la suspensión del acuerdo agrario con Mercosur decía mal con el voto del partido socialista a favor y con los argumentos -razonados y razonables- del diputado socialista y asturiano Jonás Fernández expuestos en este periódico. Pues bien, don Jonás ha reiterado esos argumentos en el diario ABC y en otros periódicos de fuera de Asturies. Además, el 31 de enero doña Susana González Llamazares, directora de Agricultura y Pesca de la Delegación del Gobierno (socialista) alaba el tratado y tranquiliza a los agricultores y ganaderos: https://www.lne.es/opinion/2026/01/31/mercosur-oportunidad-ambicion-comercial-europea-126255311.html
Ya ven, los socialistas como el Dios Jano, con dos caras, o tal vez como aquello de El Rey que rabió: “puede estar rabioso, puede no lo estar”.
Y hace dos semanas traía a colación unas palabras del alcalde de Siero sobre la democracia, las minorías y la eficacia. He de decir que por razones varias no me es simpático el alcalde, pero, sin embargo, valoro sus actitudes y trabajo. En alguna medida, me recuerda a otro alcalde de aquel concejo, Manuel Villa, efectivo e independiente defensor de los intereses de sus vecinos.
Pues bien, don Ángel, Cepi, ha tenido la habilidad de, mediante una broma ambigua, la de una hipotética candidatura independiente, volver a menear las ramas para llamar la atención hacia determinadas actuaciones nada favorables a La Pola.
No está mal.
Otro día hablaremos de lo de siempre: la oposición a la industria y a las fuentes de energía. En este caso, del Ayuntamiento xixonés.
Contra la privatización del oriciu y la persecución del ciudadanu común
Información de Pablo Tuñón, en LNE. Semeya de Ana Paz Paredes
Pescadores aficionados acusan al Principado de "privatizar el mar" por permitir solo a profesionales coger oricios
El colectivo "Volver al pedreru" ha pedido con firmas a la Consejería que les permita la actividad.
La vuelta de la campaña del oricio ha traído polémica entre los pescadores aficionados. El Principado vuelve a permitir su pesca, pero solo para profesionales, lo que, a juicio de la asociación "Volver al pedreru", supone "privatizar el mar", al restringirles a ellos por completo la actividad.
Entiende el colectivo que hay una "política socialista de privatización de la mar", y no compenden que "habiendo como hay disposición de recursos para pescar en el caso del oricio, su recolección se restrinja a quienes tienen en ello un negocio". Y creen que "la recolección del oricio se puede abrir a la ciudadanía, aunque sean estrechos los períodos de pesca y limitados los kilos de recolección". La asociación realizó al Principado una petición en este sentido respaldada con "cientos de firmas".
"El gobierno asturiano viene privatizando la mar desde hace años, sin límite ni tasa: los percebes, las andaricas, la mexona o anémona, los oricios… Y podríamos señalar, frente a lo que se argumenta a veces, que no son los deportivos los que arrasan los recursos, ni mucho menos. Pongamos por ejemplo el caso de la mexona o anémona: se prohibió su recogida a los ciudadanos (que apenas lo hacían) para favorecer el negocio de los profesionales, y en dos años hubo que establecer severísimas limitaciones, pues el recurso desaparecía", argumentan desde "Volver al pedreru".
Igualmente, afirman que "la prohibición de pescar andarica es puro capricho de la Consejería, arbitrariedad ideológica servida por la entrega a los profesionales" y recuerda que "la zona de pesca intermareal de la andarica -a pie y con vara- no compite para nada con la zona profunda de las nasas", donde actúan los profesionales.
Enseñanza: Víctimas los unos, víctimas los otros
(Ayer, en La Nueva España)
ENSEÑANZA: VÍCTIMAS LOS UNOS, VÍCTIMAS LOS OTROS
Un vecino mío tiene un hijo en el instituto. El rapaz, me cuenta, es inteligente y tiene buena memoria, pero estudia poquísimo. Con todo, sus notas son siempre sobresalientes. No es que obtenga sistemáticamente esa calificación, pero sus notables acaban en la nota superior porque los profesores se sienten obligados a tener pocos suspensos. Por ello, se repiten exámenes y se suben los suspensos a aprobados. De ese modo, y para hacer justicia, las demás notas se modifican al alza.
¿Salen beneficiados los alumnos con esta rebaja sistemática de la exigencia y de los conocimientos? Evidentemente, no. Ahora bien, el que los alumnos se “sientan bien”, sin angustias, el que no sufran agobiados por el esfuerzo, el que para ellos el aula no sea un centro de trabajo, sino un lugar de encuentro y de pasar el tiempo amenamente, es el objetivo de las normas que emanan de las leyes, de la autoridad y de cierto discurso pedagógico desde hace tiempo. ¿Los prepara ello anímicamente para la realidad posterior de la competencia y la dureza del trabajo? Pues no lo parece.
¿Conocen ustedes el mundo del fútbol aficionado, o del deporte, en general, infantil y juvenil? Allí cada padre piensa que su hijo es el mejor, y que merece siempre ser titular. Y, cuando no lo es, protesta y acosa a los entrenadores. Pues bien, una actitud semejante se da en muchos padres en relación con sus vástagos y la enseñanza: no toleran las malas calificaciones, las reprensiones -por más justificadas que sean- y protestan por ello, de malos modos muchas veces, incluso con vejaciones. Y esa valoración de los profesores se traslada también a sus hijos, que menosprecian al profesor o lo ven como un enemigo, injusto, por supuesto.
De modo que hacia el aprobado general y hacia el pasotismo presiona la Administración, en parte por cumplir un ideal pedagógico -un discurso ideológico-, en parte, por tener satisfechos a padres y alumnos -votantes, en último término, aquellos-, y presiona la sociedad, los padres.
Como resultado de esa presión y de la consideración, en último término, del profesor como un empleado con doble patrono, la jerarquía administrativa y los padres, aumentan en los últimos tiempos las agresiones a los enseñantes, tanto de los alumnos como de los progenitores, sin que esas agresiones encuentren al final una respuesta eficaz o ninguna. Tanto es así que, en muchos casos, los profesores prefieren “tragar” y callar.
Uno de los instrumentos de presión sobre el profesorado lo constituye la agotadora burocracia a que están obligados los docentes. Entren ustedes en una sala de profesores y verán a todos inclinados sobre el ordenador anotando y justificando sus “evaluaciones”: el cuaderno escolar, la “situaciones de aprendizaje” (ja, ja, ja, la xíriga pedagóxico-alministrativa), los exámenes… Cómo será la cosa, que, tras la última huelga de docentes, a finales del curso pasado, el Gobiernu ofreció contratar administrativos para rellenar el papeleo de los docentes y aliviarlos en esa tarea, no para reducirla.
Esa abrumadora carga “oficinesca” no es inocente: parte de la desconfianza hacia el profesor y su sentido de la justicia, por eso ha de argumentar, paso por paso, sus decisiones y sus evaluaciones. Y, al tiempo, supone un instrumento de presión hacia el objetivo de no molestar a padres ni alumnos, es decir, hacia el aprobado general.
Esa tendencia pedagógico-administrativa (que lleva, muchas veces, a condenar el libro de texto como instrumento retrógrado represivo y a obligar a mil cogitaciones para ofrecer alternativas que suponen un nuevo esfuerzo para el profesor) no es nueva, es una tendencia general en muchos países occidentales. Ahora bien, desde mi experiencia he de señalar que, en abundantes casos, los más entusiastas profetas de la “renovación pedagógica” escapan en cuanto pueden del aula y tienden a refugiarse en cargos directivos, en sindicatos o en la Administración educativa.
En Asturies existe además, desde que la enseñanza fue transferida, una excentricidad que no se da en ninguna otra profesión: durante la hora del recreo de los alumnos, el empleador te echa a la calle, ese tiempo deja de computar como parte de tu jornada y vuelve a computarse cuando se reanuda el horacio de clases. Repito, en ninguna profesión ni ninguna parte del mundo ocurre cosa tal. Que enseñantes y sindicatos hayan bajado la cerviz ante ese expolio es cuestión que no quiero calificar aquí.
Por cierto, y para concluir, circula estos días la información de que cada vez hay menos profesores que quieran acompañar a los escolinos en los viajes de estudios. No solo gratis et amore -salvo dietas- en su tiempo libre, sino con el riesgo de que en cualquier accidente ya correrán los padres o quien sea a llevarlos a los tribunales.
Como ven, existe un choque entre la visión antigua del profesor como un guía y un orientador vocacional -de la que se sigue aprovechando el sistema- y la cruda realidad que unos diseñan y la sociedad actual alimenta.
Y, así, individualmente, el docente suele entrar a las aulas con su fuego de vocación y entusiasmo, que, progresivamente, se va extinguiendo hasta quedarse en las brasas del jornal mensual.
Les ñisales d'El Piles
Les ñisales (piripirulos, cagarriones) d'El Piles. A 04/02/026. Esti añu van retrasaes.
L'árbol llámase Prunus cerasifera atropurpurea o Prunus Pisardii.
Un retayín de la RPA
El 02.02.2026
https://www.rtpa.es/noticias-sociedad/2026-02-03/El-Diccionariu-de-la-mazana,-el-pumar-y-la-sidra-recoge-el-lexico-tradicional-de-sidra_111770126624.html?fbclid=IwY2xjawPxxORleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEe_wGt28q3ZUwwVVV_0I3vCxYn7cE2uO1AU3Vk_pBwV0y564ZvCisnd6hEwxk_aem_KxZOap-2_EF3CPLjhEwJVg
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