El blog de Xuan Xosé
Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
Pedro Sánchez tiene razón
(Ayer, en La Nueva España)
PEDRO SÁNCHEZ TIENE RAZÓN
Escándalo no pequeño en Vizcaya/Bizkaia, un tribunal califica con 0,0 a una larga lista de alumnos, los que tienen la mala suerte, como dice un medio de comunicación irónicamente, de que sus apellidos empiecen de una determinada manera. En concreto: examen de la PAU, de “selectividad”. Precisando: seis colegios concertados y del modelo A, es decir, que cuentan con el castellano como lengua vehicular, con la excepción de Lengua y Literatura en euskera, que se imparte como materia obligatoria. Todos sus alumnos acudieron al Tribunal 11 en la Facultad de Economía y Empresa del campus de Sarriko. Pues bien, en dos aulas de ese centro, las que correspondían a los apellidos que iban desde la letra I a la letra S, los 0,0 cayeron como un bastiazu en su examen de euskera. Algunos de esos alumnos suspendidos tienen el euskera como lengua materna, y todos tienen un título de conocimiento de esa lengua. Manifestaciones, protestas de padres, silencio de la Universidad, intervenciones de la consejera de Educación y otros responsables educativos. Todo parece indicar que algún Savonarola formaba parte del tribunal que corregía (¿) y puntuaba. ¡¿Un 0,0?! ¡¿Muchos 0,0?! ¡Y tantos alumnos perjudicados para su futuro!
En Aragón ha estallado también un buen alboroto. Una oración de sintaxis complicadísima, que, además, admite diversos análisis “correctos”. Una docente: “La oración que ha salido para analizar en el examen PAU de Aragón es para caerse para atrás, es totalmente innecesario hacer que los niños pasen por esto”. Y precisa: “algunas estructuras de la oración podían interpretarse de formas distintas dependiendo del enfoque gramatical empleado”.
En Asturies ha ocurrido algo parecido: la Universidad ha dado por inválida cierta respuesta sobre un fragmento de la oración de sintaxis, respuesta que era la que habían enseñado casi todos los profesores a sus alumnos, la tradicional, la que está entre los ejemplos de la RAE. Sin embargo, inicialmente, esa respuesta tradicional la dieron por inválida por no sujetarse al doctrinarismo de quien daba las órdenes de corrección. Afortunadamente, al día siguiente recularon.
En Galicia la conmoción fue mayor. Hubo errores en los exámenes de Debuxo Técnico, Historia de España e Historia del Arte. El ejercicio de Tecnoloxía e Enxeñaría también incumplía una de las normas más elementales de la selectividad gallega, la oferta de opciones en las preguntas. También aquí, como en los demás sitios: todos contra todos, padres, Xunta, Universidad, partidos de la oposición, al modo del capítulo XXVI de la primera parte de Don Quijote: “daba el arriero a Sancho, Sancho a la moza, la moza a él, el ventero a la moza, y todos menudeaban con tanta priesa, que no se daban punto de reposo”.
Al presidente Sánchez pueden echársele en cara muchas cosas, recordarle sus “¿que yo he dicho eso?”, por ejemplo, o sus “¿para qué los presupuestos?”. Sin embargo, en una cosa tiene razón don Pedro: ¿para qué un debate sobre el estado de la Nación en las Cortes? Abonda con mirar para nuestras universidades.
Una tarde de un viernes de este mayo
(Ayer, en La Nueva España)
UNA TARDE DE UN VIERNES DE ESTE MAYO
Por ciertas razones, hacía tiempo que Elena y yo no íbamos a pasar un fin de semana a Llastres. Tras descargar los bártulos, salgo a dar una vuelta. Son las siete y cuarto de la tarde. De los dos bares que se encuentran cerca de nuestra casa, ya hacia el centro del pueblo, uno está cerrado, el otro no.
Entro en él. Ha cambiado por completo. Se ha jubilado su antiguo dueño y ahora lo lleva una persona que desconozco, relativamente joven, de origen, probablemente, de la Europa oriental, como otros propietarios de bares y restaurantes hoy del pueblo. Pero lo más notable no es el cambio del local ni del dueño: me encuentro solo, no hay un solo parroquiano, igual que no he encontrado a nadie hasta aquí.
Y me invade una sensación de pérdida. Antes del cambio, conocía al patrón, amigo, y siempre había unos cuantos parroquianos, habitualmente los mismos. Intercambiábamos saludos, nos preguntábamos, de forma vaga, por cómo iban las cosas y, con más o menos intensidad, con bastante discreción, hablábamos del presente -del fútbol, la política, un incidente o accidente-, recordábamos aspectos del pasado de conocimiento común, lo hacían entre ellos de anécdotas que se remontaban tiempo atrás; acaso, se tiraban burlonas puyas, bien resistidas o mejor devueltas.
Mi soledad no es ahora por ser el único cliente, lo es porque ha desaparecido todo un mundo, de amigos, de conocidos; un mundo de unas claves o unos supuestos que todos compartíamos o conocíamos.
Salgo a la calle y llego a la plaza del centro. Solo encuentro una persona, que me saluda (a la vuelta, en el mismo lugar, encontraré una mujer, con la que también intercambio saludos). Es el dueño, también de la Europa oriental, de un restaurante, que se dirige a abrir.
Bajo hacia el puerto, por la carretera, paralela al Cantábrico. Hay tres tabernas, a la puerta de las cuales me saluda un vecino. No baja ningún coche, a la subida transitarán dos o tres. En el puerto, el restaurante está cerrado, reposan los barcos de pesca y las canoas. Los barcos dedicados a la pesca son apenas una decena; los deportivos, cientos. Hoy, a estas horas no hay movimiento, mañana, sábado, y el domingo, acaso más: la mayoría espera el período vacacional.
No recuerdo con precisión si es ese viernes, último de mayo, por cierto, o el sábado, cuando veo en la TPA el programa De Romandela. Está dedicado a Llastres. Salen dos coros, el Coro San Roque de Llastres y el Coro Marinero Manín de Llastres. Se entrevista también a un grupo de llastrines, que evocan y cantan. Todos, ellos y ellas, son un poco más jóvenes que yo o tienen mi edad. Pertenecen a aquel mundo que poco después, en el mismo programa, evocará el empresario Eutimio, un mundo lleno de barcos con ocho industrias conserveras donde trabajaban cientos de mujeres, las calles estaban pobladas de gentes, de niños que corrían, jugaban y gritaban; en el que algunas mujeres, caldero a la cabeza con pescado, salían a ganar el pan a los concejos vecinos. Ese mundo ha desaparecido, en lo relativo al empleo, a las fábricas, al trabajo y a la población activa numerosa. Hay actualmente en Llastres tres oficinas conserveras y los negocios y empleos más abundantes son los restaurantes y viviendas vacacionales.
Vuelvo al hogar. Las casas de mi entorno que no son de uso turístico están casi todas, si no todas, cerradas, el silencio es total, como la ausencia de gentes. Sus propietarios vendrán más tarde, en junio avanzado, julio y agosto, cuando el número de turistas sea también un chorro continuo.
Y me acuerdo, antes de meter la llave en la cerradura, de una conversación de hace poco tiempo, con mi vecino. Su casa, contigua, que ahora, según confesión, visita poco, es la casa de sus padres, pescador él; ella, de aquellas que, caldero sobre la rodiella y esta sobre la cabeza, atravesaban El Fitu para ir a vender el pescado a los valles de la otra parte de la sierra.
-Esto va a quedar como Marbella -su esposa al lado, asiente-: segundes residencies y turistes. Camareros, xubilaos y restaurantes, no va haber otro.
Y yo pienso en el comienzo de la tarde. No solo ha sido el mundo objetivo de hace décadas el que ha desaparecido, con sus características y sus quehaceres. Es que también ese mundo del que compartíamos recuerdos, con el que hilábamos conversaciones, del que recordábamos personajes, de Llastres, de Asturies, de España o del mundo, con sus valores y sus prejuicios, con sus emociones y sus pasiones ha desaparecido para las generaciones presentes, nada queda de él, nunca ha existido. Lo guardamos nada más aquellos que lo vivimos, aquellos que aparecemos en las pantallas de la televisión o nos acodamos -con la misma edad- en la barra del chigre o compramos ante el mostrador de la tienda, y con nosotros, poco a poco, uno a uno, se va borrando, hasta no dejar constancia de su existencia más que en fotogramas o películas que nada dicen, más allá de su pura evidencia visual.
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(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
... Y CIENTO VOLANDO
No pensaba entrar de momento en la materia frustrante de las inversiones que parece que podrían venir a nuestra tierra y que, al final, no vienen o acaban yendo a regiones vecinas. Pero un titular de La Voz de Galicia de hoy, 09.06.2026, me incita a ello. “As Pontes gana peso para captar una planta de vehículos militares de Indra. El bloqueo del proyecto en Asturias lo decanta hacia la villa minera”.
Como se sabe, el precio de los terrenos de Barro que la Duro posee en Llangréu parece el centro del problema. La situación financiera de Duro Felguera es compleja, y aun rescatada y con muchas ayudas públicas, pide más de lo que ofrece INDRA.
Acabe como acabe la negociación, es una amenaza más para Asturies, una nueva inversión que puede volar.
Nueva, porque recientemente se había rumoreado que la empresa china de coches MG, una enorme fuente de empleo directo e indirecto, podría venir a Asturies. Se ha asentado también en Galicia.
Semejantemente, Indra ha ofrecido a León, en Villadangos del Páramo, una fábrica de drones que previamente pensaba instalar en Asturies. ¿Y de Sumwafe qué sabemos?
En ocasiones, es el patriotismo de los que tanto nos quieren el que lleva los empleos a otra parte. Así, en marzo de este año, don José Luis se proclamaba a sí mismo como el mayor leonesista (con “humildad”, por supuesto), y enunciaba los centros que siendo presidente había “traído” a León, entre ellos el INCIBE, un centro de tratamiento de datos para el que Asturies ofrecía mejor habitabilidad por el agua disponible. (Zapatero, por cierto, trasladó también la caseta del peaje del Huerna como forma de cumplir con su promesa de eliminarnos el peaje).
¿Somos más incapaces? ¿Lo es nuestro gobierno? ¿Estamos ciguaos? Es posible que “nuestro paisaje industrial y social”, que no solo incluye al Gobiernu, desanime a los inversores que por aquí se acercan.
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