Epístola a mi nieto mayor

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(Ayer, en La Nueva España) EPÍSTOLA A MI NIETO MAYOR Celebramos el cumpleaños de tu abuela. La familia al completo. En un momento determinado, te pronuncias contra la política, los partidos políticos y los políticos: todos corruptos, todos una m… Lo afirmas con la seguridad de tus dieciséis años y de que es seguramente lo que manifiesta la mayoría de tus compañeros. Lo acepto, partamos de que tienes razón en esa afirmación universal. Pongámonos en ello, eliminemos los partidos y los políticos. ¿Qué nos queda? Queda el poder. El poder siempre está ahí. Lo detentan quienes tienen riquezas o forman grupos organizados para imponer su voluntad y conseguir sus beneficios, de forma limpia o «seduciendo» a quien tengan que seducir. Más aún en estos tiempos, en que existen poderosísimas fuerzas económicas y tecnológicas de ámbito mundial. He aquí, supongamos, que hemos eliminado el pequeño «detente» frente a esas fuerzas omnipresentes (piensa en las limitaciones a las tecnológicas impuestas últimamente en la UE, como un ejemplo) que representan partidos, gobiernos y parlamentos, ahora la situación es peor, y, sobre todo, menos perceptible, más incontrolable. Pero no hay ninguna sociedad que exista sin poder social y político, sin alguien que «mande». Y la alternativa a una sociedad sin partidos y sin políticos recambiables mediante elecciones no es otra que la dictadura, militar o no. Y la pregunta es inmediata. ¿Hay una sola dictadura que no sea perjudicial para la mayoría de los ciudadanos? En lo personal, en lo económico. ¿Una dictadura que no acabe con la libertad, que no persiga a quien quiere, y que no instaure su propia corrupción? Podemos mirar hacia el pasado o escrutar el presente para dar la respuesta. Yo entiendo tu discurso, que es hoy muy amplio en la sociedad y que seguramente tiene tres pegollos: uno, la insatisfacción con las cosas del momento, que siempre ha estado presente en todas las sociedades y momentos de la historia, como ya en el Renacimiento señalaba Guicciardini («e ad avere sempre in fastidio le cose presenti [tal la naturaleza de la gente]»); dos, y seguramente esto es lo peculiar de nuestra época, el suponer inocentemente que el bienestar que hoy tenemos está dado y garantizado para siempre; tres, la información sobre la política como únicamente un asunto de conflictos, desencuentros y corrupción. Así se explica que una parte importante de los votos de Alvise provengan de la juventud y de gente que cree que él no es político y que va acabar con los políticos y la corrupción («risum teneatis, amici?», preguntaba Horacio). Un paréntesis. Achacamos muchas cosas a los políticos y la política pero nos olvidamos de los que son en parte responsables de sus actos, los ciudadanos, en cuanto votantes. Porque, en general, ¡ay del político o del partido que no responda a lo que sus votantes demandan de él, por disparatado o imposible que sea! Y, si te parece, vayamos al proceso de primarias en las formaciones políticas. No es inusual que voten no a quien proponga cosas más en consonancia con la realidad, sino a quien ofrezca más radicalidad o más cosas de dudosa ejecución: a Barrabás, antes que a Jesús. Me permito citar, como una hipérbole, cierto, a Christian Morgenstern: «No es al tirano al que hay que injuriar, sino al siervo que sirve al dictador.» Creo que conviene señalar que ese discurso de general corrupción, unido a que algunos jueces y fiscales piensan que están llamados a salvar el mundo a tuerto o a derecho, ha dañado a un montón de inocentes. Yo llevo una pequeña lista de políticos encausados durante años, algunos durante decenios, que han sido absueltos una y otra vez. Te pongo dos enlaces, por si te apetece mirarlo: https://www.abc.es/espana/galicia/pokemon-causa-judicial-sego-carrera-politicos-inocentes-20240630041103-nt.html; https://www.abc.es/espana/galicia/pokemon-causa-judicial-sego-carrera-politicos-inocentes-20240630041103-nt.htmlhttps://www.lne.es/gijon/2023/07/29/claves-sentencia-absuelve-acusados-caso-90447578.html. Eso sí, esas personas, en el proceso, han visto destruida no sólo su vida y su fama, sino la de su familia. Ahí, en Portugal, tienes un ejemplo reciente de esa injusticia, la del primer ministro Antonio Costa, al que un fiscal confundió, sí, confundió, con otro. Al comienzo te he admitido la mayor. Lo matizo: ni tanto ni tan calvo. En todo caso sé que la política y sus logros son insatisfactorios, que nos gustaría mejorar muchas cosas, y que algunas se podrán mejorar, pero que, como en la vida, nada es plenamente satisfactorio, y que el cumplimiento de un objetivo nos lleva a otros o nos abre problemas insospechados. Lo decía Winston Churchill, uno de los grandes políticos de la historia a quien, en gran parte, debemos nuestra libertad actual: «La democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de los demás que se han inventado». Y, si lo prefieres, en forma de parábola, con unos versos de nuestro pretérito convecino de Navia, «Todo en amor es triste, mas, triste y todo, es lo mejor que existe». Con conocimiento, con convencimiento. N.B. Dudé si titularlo «carta», más próximo, sin duda, a tu sensibilidad, o «epístola», más alejado. Opté por esta última, por sus resonancias clásicas, literarias, religiosas, admonitorias. Vale.

Cambiu climáticu, calentamientu, dióxidu de carbonu

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José Antonio Sáenz de Santa María. Xeólogu. Entrevista en La Nueva España, 02/07/2024: –Va a publicar un libro sobre los cambios climáticos que ha sufrido la Tierra. ¿Negacionista? –Al revés. Los geólogos descubrimos los cambios climáticos. El clima se calienta y se enfría desde hace 2.500 millones de años. En el último millón de años ha habido nueve cambios climáticos. –¿Hay efecto por causa del hombre? –Hay un calentamiento, no es catastrófico y no se debe a la revolución industrial. No sube la temperatura porque haya más CO2; hay más CO2 en la atmósfera –independientemente del que echamos nosotros, que no es mucho– porque la temperatura sube. Cuanta más temperatura tiene el agua del océano, menos CO2 admite en disolución. La ciencia climática debería tener menos política y la política climática debería ser más científica. Para los políticos el cambio climático es una excusa pistonuda que sirve para todo. El nivel del mar lleva subiendo 11.000 años. Gijón estaba a 50 kilómetros de la costa. La playa de San Lorenzo tiene 7.000 años. En 2.300 llegará a Pumarín. Llevamos 11.000 años en el Holoceno y para seguir otros 400. Luego la temperatura, de acuerdo con los ciclos, empezará a bajar. Dentro de 15.000 años habrá otra glaciación.

Tomé y Adrián no saben qué hacer con la basura

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(Ayer en La Nueva España) TOMÉ Y ADRIÁN NO SABEN QUÉ HACER CON LA BASURA A finales de mayo LA NUEVA ESPAÑA informaba de la reunión de los diputados del Grupo Mixto de la Xunta, Covadonga Tomé, proveniente de Podemos, y Adrián Pumares, de Foro, con representantes de una plataforma opuesta a la quema en el futuro de los sobrantes de la basura (CSR) del vertedero central en la hasta ahora térmica de La Pereda, uno de aquellos inventos, la central, de los acuerdos Cascos-Villa-Hevia. Naturalmente, ambos diputados apoyaron las pretensiones de los ciudadanos que recibían. (Es cosa curiosa, por cierto, el que todos los diputados y grupos políticos apoyan las pretensiones de cualesquiera ciudadanos o grupos que giran visita para exponer sus pretensiones o reclamaciones. Otra cosa es lo que ocurre después, pero eso ye fariña d’otru costal). Lo pintoresco ha sido una de las afirmaciones de los diputados en relación con la demanda y con el problema de la basura, en general: «Barbón no sabe qué hacer con la basura». Démosles la razón. ¿Pero y ellos? ¿Cuál es su receta para la gestión de la basura? Escuchemos. Ninguna, no tienen ninguna. Lo mismo que no la tiene IU, ni cuantos otros grupos o ayuntamientos se manifiestan en contra de cualquier solución. ¡Hombre!, sí, todos hablarán de reciclar más, para lo que habrá que hablar con los ciudadanos, ¿pero después qué? La situación es la siguiente: el vertedero de Asturies, ya ampliado varias veces, está a punto de colapsar. Recientemente, a principios de año, se inauguró una planta para la separación de basura bruta, a fin de aliviar el vertedero y afinar el reciclaje, planta que, como saben, está ahora en desuso por un incendio en abril de causas desconocidas. Vayamos más atrás. Desde los primeros años de este siglo, la Administración asturiana planificó, en sucesivos planes territoriales, la construcción de una incineradora para dar solución al problema de la gestión de los residuos urbanos. Diversos recursos de organizaciones ecologistas retrasaron los planes. Fue, finalmente, la necesidad de pactos del Gobierno socialista lo que obligó a eliminar del planeamiento la incineradora. Señalemos que la incineración -cualquiera que sea- es vista como el mal de los males por ciertos agentes sociales e, imbuidos por el miedo, por muchos ciudadanos. Ahora bien, uno se pregunta por qué en otras comunidades españoles y en grandes ciudades europeas puede haber incineradoras y aquí no. Y para que ustedes vean cuánto ruido interesado hay en todo esto, tomen nota de las palabras de Alejandro Suárez, secretario de estrategia de IU y, por lo tanto, conmilitón de la IU que gobierna Mieres, que está en contra de la quema de CSR en La Pereda, y de tantos que se manifiestan en ese sentido: «El CSR no es basura, los que dicen que quemarlo es quemar basura mienten para sacar votos mal informados». Me abstengo de comentarios, salvo el de señalar la honradez y valentía de don Alejandro. Ahora, hacia delante. En poco tiempo, el vertedero de Serín ya no tendrá más capacidad. ¿Cuáles son las soluciones que se vislumbran? La primera, buscar un nuevo vertedero para muchos años. Dónde ubicarlo, cuál sería la oposición vecinal, cuáles los costos de su implantación y del traslado diario allí de la basura -porque, evidentemente, no cabe pensar más que en una zona muy alejada de los grandes núcleos de población- son cuestiones no menores. La segunda sería la de un vertedero pequeño y el traslado de la basura para su incineración fuera de Asturies, planteamiento que parece inviable solo por los costos. La tercera sería aquella que se desechó, la incineradora, a la que seguramente habremos de llegar con el recitado de aquellos versos de Quevedo: «De ayer te habrás de arrepentir mañana, y tarde y con dolor serás discreta». No tienen soluciones, es cierto, pero sí silencios. ¿A que nadie les cuenta los costos, tanto los directos como los indirectos, con que las dilaciones, los «inventos» y el escapismo sobre la materia hurgan en el bolsillo de los ciudadanos?

Se les ve el plumero

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(Ayer, en La Nueva España) L’APRECEDERU SE LES VE EL PLUMERO Las paredes de mi ciudad se van poblando de pintadas dobles, pareadas una con otra. Una dice «OTAN NO», la otra «NO A LA GUERRA». Obviamente, el manifiesto bífido tiene como referencia la guerra de Ucrania, es decir, la invasión por parte de Rusia del territorio ucraniano. De referirse a la guerra de Gaza, hubiese aparecido este nombre, o el de Israel, pero nunca el de la OTAN. ¿Y cuál es el contenido real de esa chafarrinada bifronte? No es, evidentemente, el «NO A LA GUERRA», pues, de ser así, el binomio hubiese requerido un tercer miembro, como «NO A RUSIA (o a PUTIN)» o «NO A LA INVASIÓN DE UCRANIA», dejando patente de ese modo que se condenan, «arma virumque», diríamos, las armas de ambas partes y el varón promotor de la guerra. ¿Es así? Es patente que no, y, que, por tanto, el único contenido «real» el único «dictum» de la doble pintada sea el primero «OTAN NO». Aunque, lo confieso, es posible que me equivoque y que sus autores deambulen ahora mismo por Rusia pintando en las paredes de las calles, y tal vez del Kremlim, un «NO A LA GUERRA» de descomunal tamaño. En otro orden de cosas, o en el mismo, he recibido varias peticiones correíles de organizaciones humanitarias internacionales pidiendo mi firma para la inmediata detención del jefe del gobierno israelí, Benjamín Netanyahu, para que se cumpla la orden en ese sentido que el Tribunal Penal Internacional emitió a finales de mayo de 2024 por posibles crímenes de guerra en Gaza. Es curioso, el mismo tribunal emitió una orden de arresto contra Vladimir Putin en febrero de 2023, por crímenes de guerra en Ucrania, y, hasta ahora, no he recibido ninguna petición de firma para que se cumpla la orden contra Vladimir. ¡Mucho va de Pedro a Pedro, dice el refrán! Pero no, se les habrá pasado por alto.

Desigualdad ante la Ley: el camino hacia atrás

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(Ayer en La Nueva España) DESIGUALDAD ANTE LA LEY: EL CAMINO HACIA ATRÁS A lo largo de los siglos, la sociedad ha ido avanzando hacia la igualdad ante la ley: eliminando primero privilegios feudales o estamentales, liquidando después excepciones por razones de capacidad económica u otras (el voto censitario, pongamos); en las muy últimas décadas, las diferencias que existían entre la mujer y el hombre (la posibilidad de abrir cuentas, por ejemplo, la dependencia del varón para determinados actos, etc.). De este modo, nuestras sociedades -aquellas en que nos movemos, no todas, ni mucho menos- han llegado a establecer la igualdad ante la ley de todos los individuos, independientemente de su condición étnica o sexual, de su condición económica o del sector social en que hayan nacido. Sobre la igualdad prescrita en nuestra Constitución y nuestro ordenamiento jurídico, la reciente Ley 15/22, de 13 de julio de 2022, integral para la igualdad de trato y la no discriminación (¡qué horror, por cierto, nuestro chapulenguaje jurídico!) viene a reforzar esa condición en su artículo 2, al establecer una larga lista por la que nadie «podrá ser discriminado» en función de alguna peculiaridad particular o de grupo. Pero en los últimos tiempos parece haber fugas en esa igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. He aquí los casos recientes más flagrantes y escandalosos: la Audiencia de León atenúa la pena a un hombre que dejó embarazada a una menor entre los 12 y los 15 años. La Audiencia Provincial de Ciudad Real absolvió a otro, acusado de abusar continuadamente de una niña de 12 años, a la que dejó embarazada de gemelos. La alegación de ambos tribunales se basa en entender que ese tipo de relaciones son habituales en la cultura gitana. Afortunadamente, el Gobierno ha reaccionado a tiempo -existe alguna sentencia anterior de carácter semejante contra la que no se ha actuado- y recurrirá las decisiones judiciales. El Ejecutivo, además de señalar que se vulneran la legislación estatal y convenios internacionales, apunta al carácter «machista y racista» de las sentencias y subraya la desprotección de las menores, especialmente de las de etnia gitana, para cuyos agresores se abriría un portillo de impunidad. A mí me importa señalar cómo este pensamiento, digamos, comprensivo con las costumbres (no lo llamemos «cultura») de grupo rompe la igualdad de todos ante la ley, porque ni siquiera se puede argüir el desconocimiento de la norma, ya que el párrafo primero del artículo 6 del Código Civil español lo señala con meridiana claridad: «La ignorancia de las leyes no excusa de su incumplimiento». Pero, más allá de esa evidencia, el razonamiento abre un peligrosísimo abismo, porque, si las costumbres de un determinado grupo son suficientes para crear ley de ellas (que eso es, en el fondo, lo que suponen esas sentencias), ¿cuál es la razón para no extender ese supuesto jurídico a otros grupos? ¿Por qué no entender, entonces, la violencia de las maras, tan entrañada en ellas? ¿Cómo no admitir la ablación de la mujer o su condición de propiedad del varón, práctica y situaciones nada extrañas en grupos humanos que conviven con nosotros? No estamos ante casos aislados de romper la universalidad de la Ley y la igualdad de todos ante ella, no. Esa tendencia forma parte de algún discurso ideológico, de una parte del feminismo, por ejemplo. Así, la magistrada Gloria Poyatos Mata sostiene que debe haber delitos que sean juzgados por mujeres, porque tienen una “perspectiva de género”. Según ella: "Es una anomalía democrática que una aplastante mayoría de jueces varones vaya a decidir sobre la ley del aborto, sobre algo tan femenino". La señora Poyatos no sólo niega la posibilidad de que los parlamentos legislen de forma adecuada en determinadas materias, de no hacerlo “los futuros afectados”, sino que ni siquiera pueden juzgar “justamente” quienes no tengan la especificidad de aquel que va a ser juzgado. En definitiva, quienes reclaman jueces particulares para determinados grupos o legislaciones matizadas para ellos o actúan como si sus convenciones internas fuesen leyes de facto, niegan la universalidad de la justicia en un Estado, la parcial inaplicabilidad de sus normas e, incluso, la capacidad para legislar de todos los diputados que salen de la voluntad popular.

Un poema inéditu de Xeromo de Requexu

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(Ayer, en La Nueva España) Xuan Xosé Sánchez Vicente y Lluis Ánxel Núñez Enríquez Un textu de Xeromo de Requexu: "Dolce sospiru" Un poema inédito que se escribió con motivo de la inauguración del busto de Antonio María Dorado en su parque de Sama LA NUEVA ESPAÑA asoleyaba’l 19 de xunu una noticia na qu’informaba de que, dempués de 15 años de trabayos, ye probable que pal añu que bien tea acabáu’l soterramientu del ferrocarril en Llangréu. La noticia del milagru fízonos recordar l’actividá incansable de don Antonio María Dorado nel so Llangréu natal, allá ente finales del XIX y l’entamu del XX, tanto caritatible, como empresarial y urbanística. Y, al costín d’ello, traer a estes páxines un poema que "Xeromu de Requexu"-y dedica con motivu la inauguración del bustu dedicáu a la so persona nel parque que lleva’l nome del prócer. Na fueya 7 del "Diario de la Marina", el 14/10/1906, dientro de la sección "Crónicas asturianas", onde se informaba del homenaxe que Llangréu dedicaba a Antonio María Dorado, inaugurando un bustu nel parque que lleva’l so nome, apaecía esti poema, que se lleera nel actu. Trescribimos talu cualu’l testu cola sola corrección de l’acentuación, qu’actualizamos, y añadimos una diéresis dos vegaes en güeyos. Polo demás, respetamos la particular forma de señalar elisiones y contracciones, o de nun faceles. Permitímonos, con too, facer delles correcciones, que suponemos tracamundios del trescriptor del periódicu o, acasu, del qu’escribe a allá dende equí. Son estes: "Paxarucu que‘sñales llanzando trinos por Paxarucu que‘sñales llanzando tríos; Cantar bien, muy alegre, tan melguerino, por Cantar bien, muy alegre, tan melqueriño; Soberbiucu t’esnidies y’ al alexate, por Sobierbucu t’esnidies y’ al alexate; y (al) rociar les muralles del parque amenu, por y rociar les muralles del parque amenu; porque pases por Sama, quintana hermosa, por por qué pases por Sama, quintana hermosa; vas diciendo al marchate: ¡Viva Llangreo, por vas diciendo al marcharte: ¡Viva Llangreo; pos ñació co nel alma güena y bondosa, por pos ñació co nel alma güena y bondadosa; de Dorao ye’l nome qu’al puntu llancia, por de Dorao ye’nome qu’a puntu llancia; que’l progresu fo siempre per el senderu, por que’l progresu fo siempre per el cenderu; u ve que d’un craniu xeniu borbota, por u ve que d’un eraniu xeniu borbota". Nun sabemos qué persona s’abelluga nel nomatu de "Xeromu del Requexu". Sí conocemos d’elli dos poemes más, dambos asoleyaos por Rafael Rodríguez Valdés nel númberu 93 de los Cartafueyos de Lliteratura Escaecida de l’Academia, "Pa la banda de Llangreo", que vio la llume’l 7 d’agostu de 1906 n’"El Carbayón", y "Al Premiu Gordu", que se publicó’l 22 d’avientu del mesmu añu n’"El Comercio", precisamente l’añu de composición y espublizamientu de "Dolce sospiru". En 1928, l’once de xunetu, nun conciertu del Orfeón Ovetense, don José María Sánchez recita un monólogu de l’autor, "¡Adiós, cordera!", que’l programa califica de "precioso monólogo". "Dolce sospiru" a la inauguración de la stauta del Excmo. Sr. Dn. Antonio Doráu. Cefirín que de noche, muy callandino / acaricies el tallu de la ‘mapola / y nel prau escaciples la verde herba / y toes les florines si se te antoxa. / Falaora fuentuca que, vocinglera, / gorgolites nel valle hora tras hora / y a to antoxu te ríes y te ‘nfociques / siempre llibre llanzando dolcina nota. / Aurorina que llances so la campera / esa lluz clariquina y encantaora / que les plantes dispierta del dolce ‘nsueñu/ que se tien si se dorme na dulce alfoma. / Paxarucu que ‘sñales llanzando trinos / y a la aurora saludes na más qu’asoma, / yá saltando na sebe, yá’spatuxando / y faces de to picu flauta sonora. / Infundii nel mio numen el vostru alientu, / dai valor a mio llira, cansaa y rota, / pa qu’ansí mi mollera, que ta bien dura, / escurra pa isti casu dolcina copla. /Yá non pueo, y quixera (¡toy tan enxencle / lo mesmo de los bolsos que de la boca!). / Cantar bien, muy alegre, tan melguerino, / que mio llira un sospiru fora, si aporta, / pa dicer pergozosu ¡viva’l ancianu / que de Sama Llangreo ye pura gloria / y que fexo d’un pueblu xardín amenu / taciquina de plata… preciada xoya! / ¡Oh Nalón que te’smuces, to blanca’spluma / la campera afalaga tan fachendosa / y (al) rociar les muralles del parque amenu / que del bon D. Antoni la’statut’ adorna, / oberbiucu t’esnidies y’ al alexate / porque pases por Sama, quintana hermosa / onde ñacen les neñes co nunos güeyos / que si miren al home gólvinse pólvora, / vas diciendo al marchate: ¡Viva Llangreo, / camperina que’l Cielu fai tiempu adorna / con muyeres que golven llocu al humanu / con so guapa guedeya y ardiente boca. / Ye verdá, ‘n esti pueblu, que fizo’l Cielu, / onde montes y rames fácenmos sombra, / ta la gloria soñada, ta’l paraísu; / el que diga que miento, vaiga a la porra. / Fasta Dios, que fo siempre tan xosticieru, / pa que too nesta tierra dorado fora, / traxo a Sama a Dorao; ¡benditu sea / el que fai munchos años fo nostra sombra! / Preguntái a la Ilesia, esa xoyina, / copia exacta, en pequeño de la grandona / catredal que la Patria de los Guzmanes / orgullosa a diez calles fai negra sombra. / Diz que Dios e’ nel Cielu premia’l humanu / que nel mundu cuitáu fexo so obra, / y semó per uquiera gracia y consuelu / y tapó na miseria más d’una boca. / Pos en tós D. Antonio tien la palmeta, / corazón como’l suyu non hailu agora, / llagrimines yo xuro’ que ‘nxugó munches / pos ñació co nel alma güena y bondosa. / Onde quiera que’l home cinque’l calcañu / nesta cuenca que’l Cielu fizo tan mona / de Dorao ye’l nome qu’al puntu llancia / bendiciendo mil veces la so presona. / Él trocó les calleyes y calleyones / n’espacioses plazueles, calles grandonas/ y d’ un pueblu amurniáu, triste y probitu, / fexo’l valle más guapu d’España toa. / ¿Ú s’afayen les cases ya desgonciaes / y los horros vieyones, la tosca choza? / El degorrio llevóse todo lo aneyo / pa facer de Llangreo ñeru de rosas. / El progresu’l focicu metió de cuayu / onde quixo’l ancianu llabrar so obra, / que’l progresu fo siempre per el senderu / u ve que d’un craniu xeniu borbota. / Si hoy Llangreo ye el ñeru de floriquines, / ¡taciquina de plata!... ¡preciada xoya! / ye por isi Doráu, por isi ancianu / qu’hoy al parque de Sama so’stauta adorna. Yo, quitando sumisu la monterina, / tamién digo con Sama ¡Pa miyor gloria! / ¡Dios i dé a D. Antonio salú sin cuentu / pa que viva nel pueblu que lu’nquillotra!

Inútiles y escándalo universitario

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(Asoleyóse en La Nueva España del 17/06/2024) L’APRECEDERU INÚTILES Y ESCÁNDALO UNIVERSITARIO No sé si se han enterado de lo que ha pasado en las pruebas de la EBAU, las pruebas a través de las cuales se examinan conocimientos y capacidad de los alumnos, con cuya nota y las de Bachiller obtienen una calificación en virtud de la cual, y según los baremos de cada Facultad y en relación con las calificaciones de otros demandantes, pueden acceder o no a la carrera universitaria que deseen. En Asturies el ejercicio de matemáticas llegó a la sala de exámenes con errores. Se advirtió de los mismos y se establecieron criterios para los correctores, en previsión de reclamaciones, que pese a todo, se han producido. Que esto ocurra, que alguien redacte mal una prueba, porque no sepa redactarla o porque lo haga con poca atención, es un escándalo, pero, bueno, entra dentro de lo que podría entenderse como inteligible. Lo que ya no lo resulta es que errores en las preguntas se hayan producido en muchas comunidades. Si uno rastrea un poco, encuentra informaciones de que ha habido preguntas o ejercicios mal formulados en más partes de España (en Cataluña, Castilla-La Mancha, Galicia, Extremadura, Madrid, La Rioja) y en más materias que en matemáticas (en química, por ejemplo, en inglés, en literatura). Ahora bien, lo absolutamente sorprendente es que los errores en la prueba de matemáticas han sido los más frecuentes. Y, entonces, mediten. ¿Qué tipo de enseñantes universitarios son estos que son incapaces de concebir bien una prueba escrita? ¿Acaso no saben de qué tratan? ¿Ignoran la materia y, por ende, lo hacen mal? ¿O no ponen ningún interés en su trabajo y lo realizan de cualquier manera, con sus pudendas, por ejemplo? ¿Es que, como en la canción, no pueden, no saben o les faltan las habilidades? Desde luego, todo ello arroja una nube de sospecha sobre nuestra Universidad, sus capacidades y sus enseñantes. ¡Qué país! ¡Qué Universidad!

Cinco llargos conseyos a un escritor nuevu

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CINCO LLARGOS CONSEYOS A UN ESCRITOR NUEVU CLARIDÁ La llingua nun tien que ser un camín de pilancos onde’l llector tenga qu’arreblagar a cada pasu, o una llamuerga onde allanque y tenga que peresforzase pa llevantar los pies. La llingua ha ser camín llisu peronde’l falante pula ensin enterase siquiera que va per él. Darréu, fuxe de la llingua tapecida, de la bayura de léxicu raru. Nun se trata de que’l llector sepia que tu sabes, sinón de que sepia lo que quies dicir. Piensa, amás, que nos topamos nuna sociedá de perpocu vezu llector (un cincuenta por cientu los españoles nun llee nin un llibru al añu). Si camientes que naide fue alfabetizáu na nuestra llingua y caltries, asina, les dificultaes pa lleer, talantarás que nun convién, tampoco, dar escorribandes al que s’avera. Tamos n’época d’atropar llectores, non d’espantalos caprichosamente. Procura, poro, que’l contestu facilite la llectura del léxicu difícil, de forma que la llectura nuna seya un viaxe amargurientu reserváu a militantes. PRECISIÓN Enxamás emplegues una palabra que nun sintieres falar o nun deprendieres n’autores de fiar, porque ye fácil entós que nun caltries l’acepción correcta, el sentíu precisu. Cuida tamién d’emplegar les pallabres —y sobre too los verbos— na so rección gramatical afayaíza. Solo hai dos sitios pa deprender léxicu: los paisanos que falen la nuestra llingua y los autores clásicos. Somórguiate nellos cuantes vegaes pueas, sobre too, nos primeros. Alvierte qu’enxamás dos pallabres son enteramente sinónimes, y menos ente dos llingües distintes. Un bancu non siempre ye un escañu, nin un talón un calcañu, pa entendemos. Por eso, emplega los diccionarios inversos con munchu cuidáu. Un diccionariu d’esta mena sólo ha servir pa recordar pallabres yá sabíes, non pa deprendeles. Sé siempre precisu enantes que ricu nel léxicu, claru enantes qu’estremáu. Darréu, nun tengas mieu d’emplegar cultismos castellanos (que son, polo xeneral, préstamos del llatín, y, polo tanto, bien puen selo pal asturianu) cuando fagan falta —y farántela munches vegaes—, porque nun ye lo mesmo, p. ex., mutiláu que toyíu pa efeutos de precisión, anque dalgunes vegaes puean coincidir nel significáu. Busca siempre’l términu precisu, a fin de que’l llector nun dulde de lo que quies dicir; que la to pallabra enfile, como una navaya afilada, al cuerpu del significáu. CENCIELLEZ, MODERNIDÁ MODELU DE LA LLINGUA ORAL. Nun busques siempre la lectio difficilior, la variante fonética más estremada del castellán o la de menos usu ente los nuestros falantes. El problema, la llucha, nun ta n’escoyer ente mayestru o maestru, cayer o caer; sinón en decir maestru y non maestro, caíen y non caían. Si te topes con variantes fonétiques nuna palabra, escueye siempre —salvo si ye xeneral la otra— la que sea más culta o moderna, anque coincida col castellán. Teléfonu ye preferible a teléfanu, disculpa a desculpa, imposible a emposible. Nun se t’escaeza qu’estes variantes estremaes nun son munches vegaes más que vulgarismos o pronunciaciones de los falantes d’asturianu menos cultos (non “más asturianos”), y, sobre too, piensa que la nuestra llingua nun pue calterizase por ser una suma d’anormalidaes, arcaísmos o vulgaridaes. Nun tengas mieu a los dobletes. Tan asturiano ye entrugar como preguntar, escurecíu como trapecíu, pensar como talantar. Emplegar una o otra —anque recomendable la primera— nun ye cuestión más que d’oportunidá y claridá na concreta frase qu’uses. Nun t’avergoñes d’usar cultismos castellanos: toles llingües tomaren —y tomen— términos d’otres. Más entá: güei, el vocabulariu téunicu y cultu ye internacional. Describir, decimos, describe dicen los ingleses; prometer o horizonte, los portugueses, por poner sólo tres exemplos de lo que pudiere ser una riestra ensin llendes. Talanta que, dende’l llatín, compartimos con un montón de llingües un léxicu común, el que noma l’aire, la casa, el pan, les agües, les coses corrientes. Vienres dicimos n’Asturies, divendres los catalanes, vernes los gallegos, viernes los castellanos. Nun se trata equí de deldes, sinón d’herencies, de raigaños comunes. Ten en cuenta que nos escritos non lliterarios dispondrás de menos léxicu propiu y tendrás qu’emplegar más teunicismos y cultismos. Pero tampoco la lliteratura se dexa ser el reinu la perescuridá. La llingua escrita —y más la llingua lliteraria— nin ye nin pue ser un sonsañu o copia de la llingua oral. Pero la llingua escrita —más entá nuna situación diglosica— nun pue ser una bisarma onde nun se reconoza’l falante. Caberamente, la llingua escrita tien que poder sufrir la comparanza cola llingua oral, tar pensada como pa, casi, ser pa caltenese na oralidá del tratu diariu. Resume final: Nun t’esmuelgues, de la qu’entames escribir, pola bayura’l to léxicu y la complicación de les frases. Ye abondo con que la frase tea bien fecha, sea ñidia, precisa y moderna. Y nun t’esmoleza si la to llingua paez cenciella o poco calterizada; esmuélgate si ye ambigua, tracamundiosa o pon tantes estorbises qu’escorrexa a los llectores. Lo demás dirá espoxigando ello de por sí y tu con ello. («Cinco llargos conseyos a un escritor nuevu» asoleyóse nel númberu 22 de Lletres Asturianes (payares, 1986)).

LA INDAGACIÓN SOBE EL ASTURIANISMO POLÍTICO

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(Ayer, en La Nueva España) LA INDAGACIÓN SOBRE EL ASTURIANISMO POLÍTICO Recientemente han aparecido dos libros que tratan sobre el asturianismo, Nunca vencida. Una historia de la idea de Asturias, de David Guardado, y ¡Esperemos! Así nos lo mandan (El debate sobre l’estatutu asturianu na II República), de Carlos Gordon. Precisemos primero el sintagma «asturianismo político». Su adjetivo elimina de la consideración aquel otro que es exclusivamente cultural, el que versa, por ejemplo, sobre hórreos, música o lengua. El «asturianismo político» es el que se construye sobre la acción política, la estrictamente partidista, la económica o la social; pero, también, el que suele ser el anverso inseparable de estas actividades: la reflexión sobre qué es Asturies, su papel en la historia de España, cuál nuestra «identidad» y qué la define, qué rasgos culturales propios tiene y qué posibilidades hay de mantener vivos estos rasgos en la sociedad contemporánea; y, finalmente, cuál debe ser nuestro entrañamiento con el resto del Estado, nuestra «autonomía». Esa materia, que es en realidad una «historia», ya había tenido algunas indagaciones en el pasado. Citaré solo tres, la de Bernardo Fernández Pérez, «Movimientos regionalistas (1916-1932)» de 1978, la mía, «Rexonalismu / Nacionalismu asturianu. Un sieglu: 1839-1936», de 1993, breves estas dos, y el libro de Pablo San Martín, Asturianismu políticu (1790-1936), de 2002. El Nunca vencida… de Guardado indaga en lo que pudiéramos conceptuar como una línea histórica sostenida de presencia y consciencia de la identidad -de la diferencialidad- asturiana. El de Carlos Gordon, de cerca de 600 páginas, estudia las manifestaciones y reacciones en Asturies durante la II República sobre una cuestión concreta, la articulación de la misma como una entidad centralista o descentralizada y, en este caso, naturalmente, en qué medida o dentro de qué modelo teórico -federalismo, mera descentralización administrativa...- debe encajar Asturies. ¡Esperemos! Así nos lo mandan, el título del libro de Gordon, sintetiza el elemento central de lo que ocurre en Asturies entre 1931 y 1936 con respecto a la cuestión autonómica. Es una frase de Emilio Robles Muñiz, Pachín de Melás, ferviente autonomista y asturianista, ligado al ámbito político del federalismo. Con ella cierra en 1931 un artículo en el que se queja de la idea del diputado socialista Teodomiro Menéndez, quien, preguntado por el Estatuto Asturiano, manifestaba que lo primero eran la Constitución y el Estatuto de Cataluña, después vendría lo demás, y que, en el país, sobre haber problemas más importantes que el del Estatuto, este no corría prisa alguna. Así concluye Robles: «en todo el horizonte asturiano no se columbra a nadie. Ni una simple mancha empaña el mar de nuestra apatía. ¡Esperemos! Así nos lo mandan». La frase de Robles, que naturalmente no puede contener toda la complejidad de lo sucedido en el sexenio republicano ni las variadas actitudes de los actores sociales y políticos, sí contiene dos elementos sostenidos a lo largo de todo el período: la voluntad mayoritaria de supeditar las cuestiones asturianas a las de índole estatal y la absoluta «apatía» con que la cuestión estatutaria se contempla por la opinión pública mayoritaria. Digamos que, en general, entre los políticos y gran parte de los intelectuales y personalidades destacadas, no hay un gran interés práctico, real, por analizar los problemas asturianos, plantearlos ni defenderlos. Lo que les ocupa y preocupa son los grandes problemas del conjunto de España. Dicho sea un poco en grueso, salvo contadas excepciones, nuestras élites, a servir a Madrid, a correr para Madrid y a despreciar o tener en menos lo nuestro, como cosa menor o secundaria. Pachín de Melás volvería a quejarse pocas fechas más tarde: «Y es que, como no tenemos ningún problema regional, nos permitimos el lujo de que nuestros representantes en las Cortes Constituyentes no se preocupen de nosotros para que así dispongan de más tiempo para resolver el porvenir de España». Es cierto que hubo algunas personalidades que reclamaron insistentemente un estatuto de autonomía, como el ya citado Robles o el también escritor Fabricio. De la misma forma, entre la emigración asturiana en América se produjeron manifestaciones a favor de la autonomía. A principios del período, el Partido Republicano Federal, especialmente su sección xixonesa y, muy particularmente, la Juventud Republicana Federal, cuyo presidente era, permítanme señalarlo, mi suegro, Benigno Fernández, insistieron en la necesidad de un Estatuto desde la perspectiva federalista, pero todo se fue apagando. Existió también durante el curso de la República alguna iniciativa particular, así la de Sabino Álvarez Gendín, que redactó un Anteproyecto de Estatuto. Cabe también señalar que, a lo largo del período, algún medio de comunicación, como el Aldeano, de Castropol, mantuvo una persistente reclamación de autonomía. Quizás el dato más significativo de todo ese largo no-acontecimiento sea lo que ocurre con la puesta en marcha de la redacción de «un anteproyecto de Estatuto regional de Asturias», que anunció el 11 de noviembre de 1931 Ramón González Peña, presidente de la Gestora de la Diputación. Para su ejecución se crea una comisión formada por don José Buylla, don Teodomiro Menéndez, don Manuel Rico Avello, don Ramón Pérez de Ayala y don Ramón Menéndez Pidal. Transcurre el año 32 y se llega al 33. Del anteproyecto no se sabe nada en ese tiempo (a veces, ni de la presencia en Asturies de los ponentes), salvo que, ocasionalmente, algunos medios preguntan por él. A partir de las elecciones de noviembre del 33, también desaparecen las preguntas sobre tal ente de razón. Acaso conviene señalar algunos elementos discursivos generales que, en mayor o menor medida, manejan la mayoría de los actores sociales y políticos. Uno de ellos es la oposición frontal al Estatuto de Cataluña, ya que vendría a romper la unidad del Estado creando privilegios para una parte y, asimismo, por la oficialidad de la lengua. Salvo los federales y, a medias y a rastras, obligados por sus compromisos en Madrid, los socialistas, la oposición es general y enconada. El discurso va con frecuencia contrapuesto al modelo de Asturies como paradigma ejemplar: cuna de España, poseedora de una identidad singular, renuncia a lo que podrían ser sus exigencias o privilegios para someterse al interés del conjunto de España. Esa imagen de Asturies, ese ofrecimiento en realidad, como modelo de, al tiempo, renuncia implícita y voluntad de servicio a lo colectivo, no va inevitablemente unido al discurso de enfrentamiento con el privilegio catalán, campea de manera casi universal sin estímulo expreso. He aquí unas palabras de Pérez de Ayala en 1931: «Sepa España -y éste es el homenaje que os debe- que en vuestra mano estaba el suscitar conflictos no menos apremiantes que los de otras regiones. ¿Por qué no los habéis atizado? […] No, sino por señorío de vuestra fuerza y vuestra conciencia. […] No es que Asturias no sepa, sino que nunca ha querido aprovecharse. Asturias no tiene prisa […] Asturias inició la Reconquista de España y siglos después la guerra de la Independencia de España, no para sí sino para España toda. […] Cuando se haya conseguido la reconquista e independencia de España (en el nuevo Estado, entiéndase), sin haber estorbado un punto, Asturias se alzará a presentar su problemas. Y estos problemas no serán regionales, sino humanos, universales». Es curioso, por cierto, que un partido que nació como regional y murió prácticamente, como tal, el Reformista de Melquíades Álvarez, sea uno de los que, a través de las manifestaciones de sus dirigentes, más renieguen de cualquier forma de autonomía profunda o «diferencial». Por otro lado, la existencia de nuestras peculiaridades históricas o culturales es materia que, aun cuando se tome en consideración para señalar nuestra identidad, se rechaza en general como elemento que pueda sustentar nuestra autonomía, si no es que se consideran esas peculiaridades como muertas o se ven con absoluto desprecio. Como no podía ser de otra forma, Cuadonga y el discurso cuadonguista son omnipresentes. Cuadonga como fundadora de España se saca a la plaza por los más autonomistas y los menos, por unos, como mérito que marca una identidad, por otros, como tilde de gloria para España. En todo caso, de esa marca de origen no se concluye, en general, otra cosa que el orgullo y una razón para la renuncia a insolidaridades. Es cierto que existen también propuestas de buscar una autonomía administrativa, que tuviese fundamentos y objetivos principalmente económicos (la minería, por ejemplo, el campo y la ganadería), en su concurrencia o competencia con otras regiones o con el carbón o los productos del campo de otros países; alguna de ellas, pretendiendo articularse al margen de los partidos. Es destacable la del melquiadista Ramón Argüelles (Regionalismo económico asturiano), que limita la autonomía a un interés económico, eliminando cualquier motivo cultural o histórico. Resumiendo, ¡Esperemos! Así nos lo mandan aporta un enorme caudal de datos nuevos al conocimiento de las cuestiones identitarias y culturales asturianas, y es material que conviene conocer y tener a mano. Hablando, por cierto, con su autor, me manifestaba su deseo de que el libro sirviese, al menos, «p'animar a más xente a investigar sobre'l tema y, nel procesu, qu'apaeciera documentación nueva». Lo veo difícil, por lo exhaustivo que es.
FERNÁNDEZ PÉREZ, Bernardo, «Movimientos regionalistas (1916-1932)», n´Historia General de Asturias, t. VI, Xixón, 1978. GORDON, CARLOS, ¡Esperemos! Así nos lo mandan. El debate sobre l’estatutu asturianu na II República, Uviéu, Trabe, 2024. GUARDADO, David, Nunca vencida. Una historia de la idea d’Asturies, Xixón, La Frabriquina, 2003. SAN MARTÍN, Pablo, Asturianismu políticu (1790-1936), Uviéu, Trabe, 2002. SÁNCHEZ VICENTE, Xuan Xosé, «Rexonalismu / Nacionalismu asturianu. Un sieglu: 1839-1936», n´Alcordanza del padre Galo, Conseyería d’Educación, Deportes y Xuventú, 1993. Edición posterior en Ríu Nalón. Estudios lliterarios y llingüisticos, Uviéu, Fundación Nueva Asturies y Trabe, 2005, pp. 18-46.

RECONOCIMIENTO AL PUEBLU D’ASTURIES

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(Ayer, en La Nueva España) RECONOCIMIENTO AL PUEBLU D’ASTURIES LA NUEVA ESPAÑA acaba de homenajear al Muséu del Pueblu d’Asturies proclamándolo “Asturiano del Mes”. El Muséu nace de dos coyunturas: el desmantelamiento del territorio donde va a instalarse la siderúrgica Uninsa y, la principal, la existencia de un grupo de personas de querer asturianista, principalmente, Luis Argüelles, Luciano Castañón, José Avelino Moro, y una que a esa voluntad une su capacidad empresarial y ejecutiva, Luis Adaro. De esa confluencia nace en 1968 lo que será el recinto del museo, una serie de edificios y un conjunto de objetos trasladados allí a los que se sumará el Museo de la Gaita, impulsado en instalaciones del Ayuntamientu por su director Rafael Meré, y llevado allí en 1974. A partir de 1992, fecha en que se hace cargo del Muséu Juaco López, la institución da un gran salto adelante, que es, en realidad, un giro notable: de ser fundamentalmente un espacio de recreo y contemplación con materiales más guardados que clasificados, comienza a incrementar exponencialmente sus fondos, organizarlos, catalogarlos, exponerlos y digitalizarlos. Los depósitos y donaciones que continuamente recibe son una fehaciente muestra de su buen hacer y de la confianza en él de la sociedad. De ese éxito cabe atribuirle una parte importante a Juaco López, no solo por su labor interna, sino por su actividad incansable por Asturies. Personalmente, debo agradecerle el que haya mantenido en asturiano el nombre de la entidad, denominación que yo impulsé en la Xunta. Que mantenga la denominación y que no caiga en la ridícula tentación del bilingüismo, como si nos avergonzásemos del asturiano, o como si el resto de españoles fuesen analfabetos y no supiesen lo que dice. Y, cómo no, el aplauso a las sucesivas corporaciones de Xixón, fuente fundamental de la financiación del Muséu, que no tiene más baldón que ese espantible edificio de entrada, fruto de aquel envío del señor Areces a la Espo-92 en Sevilla.