Memoria histórica: PDP y Óscar Alzaga

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Memoria histórica
Queda entovía pel mio barriu esta pintada del PDP, el partíu que tuvo como cabezaleru a Óscar Alzaga, y qu'atropó non más qu'una relativa mozaína de votos en toa España. Non mui lloñe, a menos de 150 m, quedaba hai dos años otra pintada igual. Pel restu de Xixón yo nun les veo. Nun sé si sobrevivieron tanto nel mio barriu porque hubo militantes mui trabayadores, porque'l barriu conservó munchu tiempu baxos ensin ocupar o porque, cenciellamente, yo nun caleyo peronde les hai. En tou casu, ehí queda esti ñiciu de memoria histórica del PDP, del so cabezaleru, Óscar Alzga, y del so emblema.

Alfredo Canteli, un tipo

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(Ayer, en La Nueva España) ALFREDO CANTELI, UN TIPO El día 18 de este mes LA NUEVA ESPAÑA recogía una conversación en San Miguel de Lillo entre el alcalde d’Uviéu, Alfredo Canteli, y la Conseyera de Cultura, Berta Piñán. En ella el regidor le decía a la conseyera que “el sí que hablaba de verdad el asturiano, y no ese bable inventado que usaba ella”. Y, para poner un ejemplo, afirmó que él, para agilizar una obra, dice a los técnicos “Emburrie p’allá ese expediente”. Piñán le contestó que ella hablaba “el auténticu”. La conversación es enormemente ilustrativa. Fijémonos en que Canteli, vamos a dar veracidad a sus palabras, esto es, creamos que, efectivamente, dice eso en el Ayuntamiento a los técnicos, utiliza el vocablo “emburriar”. “Emburriar” es voz que, salvo en su acepción material de hacer fuerza sobre un cuerpo, no cabe más que en el lenguaje festivo o muy vulgar, difícilmente en otro más formal. En ese contexto podría decirse “entaíne con ese expediente (o “esos papeles”)” o “de-y priesa (o prisa) a esi expediente”, o, en fin, alguna fórmula que saliese del lenguaje vulgar y cupiese en el formal y administrativo. ¿Porque sería concebible que dijese en castellano algo así como “tío, empújeme el expediente”? Ese “gracia” argumentativa, unido al que nunca se ha oído al alcalde hablar en asturiano en público, indica a las claras qué es para don Alfredo el asturiano: un hablar propio de momentos festivos o, todo lo más, familiares o entre amigos. La respuesta de doña Berta, que habla asturiano en prácticamente todas las ocasiones, es el envés del decir del munícipe, “el auténticu”: no necesita emplear una palabra “rara”, exótica, le basta con un término culto convertido en asturiano por su impronta morfológica. Pero la visión del alcalde sobre el asturiano (“el bable”, como no dejan de decir los enemigos de la normalidad del asturiano, por marcarlo con una palabra que señale el exotismo de la lengua y alejarla de su conexión con el nombre de la Comunidad Autónoma) nos desvela una realidad que se está ocultando en el debate sobre el artículo 3º de la Constitución, las profundas implicaciones sociales (de “estatus”, de “clase”) y emocionales que para una parte de la población tiene la posibilidad de que la lengua asturiana salga de su gueto de marginalidad, de lengua casera, de lengua propia para la chanza o los momentos festivos (para el “monólogo”) y pase a ocupar un espacio de dignidad y uso equivalente al del castellano, español, si lo prefieren. Porque en muchos casos, lo que late tras los argumentos de costos o tramas conspirativas en contra de la oficialidad (dejemos, en fin, de lado lo que no son más que infamias) no es más que eso, la incomodidad, la desazón, la irritación de ver cómo una lengua que sobrevive en los sótanos sociales —y asociada, por tanto a los de abajo, campesinos, gente poco ilustrada— asoma su cabeza para convivir con la otra, aquella en nombre de la cual ha sido y es perseguida en la escuela, reprimida en el uso social, prohibida en el (R)IDEA fuera de los usos de las clases bajas, y pugna por sentarse en los asientos de los mismos lugares que hasta hace poco ocupaban en exclusiva los portadores de la lengua buena. A quienquiera que conozca un poco las situaciones de diglosia en cualquier parte del mundo no haría falta explicarle nada: es siempre igual en todos los lados, aquí, a la asturiana, al asturiano modo. Pero quizás podamos iluminarlo con un hecho autóctono de una meridiana claridad, el del pateo que sacude los suelos del Campoamor cuando se pide en asturiano —tras pedirlo en castellano y antes de hacerlo en inglés—que se apague el teléfono y se da la bienvenida. ¿Los “señores” de toda la vida, en su mundo exquisito de la música o del teatro, pateando como vulgares espectadores de un antiguo cine de dos perrones? ¿Qué les pasa? Pues simplemente se remueven porque en su mundo ha entrado lo nefando, lo que ellos tienen por vulgar, que debe ser alejado de ese delicado y exquisito mundo suyo. Ese es el trasfondo real, emocional, de cosmovisión, de muchos de las argumentaciones contra la oficialidad. Don Alfredo es un tipo ejemplar de esa visión del asturiano, y, seguramente, de esa consideración del mismo como un hablar pintoresco ligado a momentos ocasionales o festivos. Eso para él es la autenticidad. Cuando sale al escenario desde las bambalinas o emerge desde debajo del mismo, donde se lo tenía recluido en sus funciones ancilares, causa sorpresa, inquietud, desazón, malestar; el mundo de seguridades y exclusividad, el mundo que no compartían con nadie más, se mueve. Nada extraño que a los dos días don Alfredo corriese a abrazarse con don Juan Luis Rodríguez-Vigil y a firmar ambos contra el artículo 3º de la Constitución, actuaciones que, aunque parezca que son contra la oficialidad del asturiano, son, en realidad, contra el asturiano y sus hablantes, los que hablan y lo usan sin restricciones de lugar, situación o grupo social, los que hablan “el auténticu”, es decir, una lengua no discriminada y cuyos hablantes no se resignan a utilizarlo solo en situaciones de marginalidad, ya consueta, ya obligada.

Conflictivos

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(Ayer, en La Nueva España) L’APRECEDERU CONFLICTIVOS A través de don Hugo Morán el Gobierno central sugiere que los lobos “conflictivos” podrían ser trasladados a otros lugares. ¿Qué sería un lobo conflictivo? No nos lo han dicho, pero supongamos que sea el que “se pasa matando”. Ahora bien, ¿cuándo y cuánto es ese pasarse? ¿Existirá un baremo objetivo? ¿Y cómo identificar al concreto culpable? Habrá que disponer de cámaras per uquiera y, tal vez, de un procedimiento identificador, aunque, acaso, y ya que en esto del hermano lobo andamos muchas veces en un mundo de Walt Disney, podrían la ovejas sobrevivientes de una matanza, una vez superado su pánico traumático, identificar al agresor y testimoniar al respecto. ¿Pero se atreverán o tendrán miedo a la venganza del delincuente y sus congéneres? Y no acabará ahí la cosa, seguro que los defensores del lobo estimarán insuficientes o dudosas las pruebas y exigirán un tribunal que las valore adecuadamente. Serán necesarios juzgadores, acusadores y defensores, y tendrán que acudir los testigos. ¿Cómo podrán dar testimonio los supervivientes de algún estrago? Aunque estamos en el mundo Disney, es difícil que hablen. Pese a que está feo señalar, ¿moverán una pata en dirección al acusado para señalarlo, al modo en que los de VOX señalan al forista Adrián Pumares? Y resuelto el juicio, ¿adónde se trasladará al reo?, ¿qué comunidad o recinto recibirá al conflictivo? ¡Ay, don Hugo, lo que hay que hacer para seguir triunfando! Como conflictivos, asimismo, fueron tenidos por el Gobierno y la Ejecutiva del PSOE los presidentes socialistas de Asturies, Castilla-La Mancha, Aragón, Extremadura y La Rioja, por su empeño en asistir a una reunión de presidentes de comunidades de diversos partidos que pretenden ofrecer una alternativa a los proyectos de financiación autonómica que maneja el Gobierno central y defender los intereses de sus comunidades. Muchas, víctimas del canis lupus; todas, del lobo centralista y de los depredadores de Cataluña y Euskadi.

En el muro de tu corazón

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Día 18. Llibrería Trabe, Uviéu

El puente de Curniana está mal intriquinquadrillado

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(Ayer, en La Nueva España) L’APREDECEDERU EL PUENTE DE CORNELLANA ESTÁ MAL INTRINQUINCUADRILLADO Conocerán el trabalenguas: “… el intrinquincuadrillador que lo desintrinquincuadrille buen desintrinquincuadrillador será”. Trasládenlo ahora al praviano puente de Quinzanas. Derribo del antiguo, por problemas de seguridad. Un año largo de espera. Por fin, el nuevo puente. Atentos a los titulares: “Quinzanas presume de su nuevo puente”. “La alegría dura poco en Quinzanas: El autobús no puede utilizar el puente por la estrechez de su acceso”. Y en el cuerpo de la noticia: tampoco pueden cruzarse dos coches, ni pasar los camiones o la maquinaria pesada. Pues eso: el puente de Quinzanas está mal intrinquincuadrillado… ¿Responsables? Lo que, asimismo, está mal intrinquincuadrillado, no en la construcción, sino en la gestión y la tramitación administrativa es la regasificadora de Xixón. Desdeñada en un principio por las administraciones socialistas, metida después a calzador en el sistema por el Gobierno Areces, la planta acabó de construirse en 2012. Desde entonces está parada, devengando dinero público. En este momento se encuentra a la espera de unos últimos y siempre retrasados papeles. Como en la paradoja de Aquiles y la tortuga: por más que avance en la tramitación, la regasificadora nunca alcanza el permiso de apertura. Menos mal que de tanta incuria y despilfarro nos consuela la candidatura de la sidra, aquel “vino de pobres” que se dijo antaño, a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Se reconoce ahí una forma de producción, de consumo y de socialización de la misma únicos en el mundo. La alegría es tanta que nos hace olvidar algunos episodios del chusco conservadurismo asturiano: los plantes porque hubiese más de un precio para la sidra, las afirmaciones de que no se podían etiquetar las botellas porque se despegarían y la cola haría resbalar la botella de la mano... Incluso, nos hace olvidarnos de aquel consejero del ramo, hoy enemigo de la oficialidad, que declaraba que el sector de la sidra no tenía ningún interés económico. Alegrémonos, solamente.

Emigración y empleo

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(Ayer, en La Nueva España) EMIGRACIÓN Y EMPLEO En sus Cartas del viaje de Asturias dedicadas a la agricultura y la industria señala Xovellanos la continua y numerosa emigración causada porque la tierra no es capaz de dar sustento a sus naturales y señala las causas: las continuas subdivisiones del terrazgo, la ausencia de comercio, la falta de formación, la inexistencia de industrias y la falta de capitales. Sobre esto último: “¿Dónde, pues, se hallarán capitalistas? Y sin ellos, ¿cómo se podrán erigir ni promover establecimientos industriales? ¿Cómo formar empresas grandes y dispendiosas?”. Asturies ha sido siempre tierra de emigración por su pobreza, desde los asturianos que van a servir al ejército romano a los aguadores o esportilleros que pueblan las tierras castellanas en los Siglos de Oro o aquellos que practican la emigración temporera (segadores o teyeros). Esa emigración se convierte en masiva hacia América durante el XIX y gran parte del XX. Después a Europa, fundamentalmente, y al resto de España. ¿Qué ha cambiado desde los tiempos de don Gaspar hasta hoy? En primer lugar, la emigración no se debe ya a la sobreocupación del campo (más bien, el problema hoy es su abandono), tampoco a la falta de formación: la mayoría de los jóvenes que salen del país lo hacen con una magnifica preparación. Pero en cualquier caso, como en el pasado, Asturies no es capaz de dar empleo a sus hijos, no de acuerdo con su preparación y expectativas, al menos. Permítanme un excurso. Durante estos meses, el debate en torno a la oficialidad se ha visto acompañado por las cuestiones relativas a la emigración y la falta de empleos en el país, a veces sin conexión entre esas cuestiones, otras sí, como si la oficialidad fuese la culpable, retrospectivamente, de nuestra secular emigración o la fuese a agravar en el futuro. En todo caso, y al margen de los lamentos melancólicos, algunos de los análisis sobre la emigración y su complementario, la falta de empleos, realizan propuestas meramente voluntaristas (que regresen, sí, ¿pero cómo y a qué?) o confían toda la solución a las inversiones del Estado o a los fondos europeos. Asturies ha sido siempre deficitaria en capitales, piénsese solamente en toda la creación industrial e inversiones de los siglos XIX y XX. Para evidenciarlo, hágase un somero repaso a esas industrias, desde las extractivas a las productivas, a las empresas bancarias, y a los apellidos a ellas ligadas. Durante los años del franquismo, un capitalismo de Estado empleó a más de 70.000 ciudadanos en la industria asturiana (multiplíquese por cuatro o cinco de familia, para calcular el número de “beneficiados”). Y hoy en día las grandes inversiones siguen la misma procedencia: Thyssen, Dupont, Mittal, Amazon, por ejemplo. Con todo, hay una serie de empresas, de número no tan pequeño, digamos de capital asturiano o de capital arraigado en Asturies, que viven, crecen, compiten con multinacionales en nuestro territorio o exportan. El pasado día 13 LA NUEVA ESPAÑA titulaba: “La pymes asturianas ganan peso entre las que lideran la expansión empresarial en España”. En el PAS instituimos un premio anual a la “Meyor empresa del añu” que entregamos durante más de una década. Alguna de esas empresas, como Talleres Alegría, están entre las que el artículo de este periódico señalaba, otras como la de El gaitero llevan muchísimos años por el mundo. Esa situación de capitalismo de Estado durante el franquismo ha producido un fuerte núcleo de poder y de mentalidad que se realimenta mediante el voto y que ha producido un doble efecto. En primer lugar, que la mayoría de las políticas de los sucesivos gobiernos asturianos se hayan dedicado más a defender lo existente y llamado inevitablemente a desaparecer que a atender a pymes y sectores con futuro. En segundo lugar, que exista una cierta generalizada desconfianza o despego hacia la empresa y la iniciativa privadas, tanto en el terreno de las realidades como en el de las mentalidades. Y, sin embargo, es en este campo en donde se asienta nuestro futuro, nuestro crecimiento; de forma lenta, no como una inversión milagrosa y creadora de miles de empleos por parte del Estado. Ahí deben volcarse estímulos y facilidades (entre otras, agilizar la insoportable maquinaria burocrática, tan ahuyentadora de inversiones y encarecedora de empleos). Las inversiones en empleos tecnológicos dependientes de la Administración son de efectos económicos limitados y no constituyen más, en último término, que un incremento del funcionariado. Y los millones que se empleen en parques, carreteras, centros culturales, etc., que parecen ser la demanda mayoritaria de las corporaciones locales, agotan su virtud en su instalación. ¿Seremos capaces de verlo y obrar en consecuencia?

Disonancias, mala educación, pentecostés alicorto

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(Ayer, en La Nueva España) DISONANCIAS, MALA EDUCACIÓN, PENTECOSTÉS ALICORTO Agosto. La vicepresidenta del Parlamento de Baleares, Gloria Santiago, que realiza el camino de Santiago, llama al 112: la persigue un hombre masturbándose. Posteriormente, denuncia a la operadora que la atendió por hacerlo “con tono bronco y dirigirle reproches por ir sola”. Se abre expediente a la operadora. Un mes después, exonerada: “ni tono bronco ni reproches”. Un mesín de aforfugón para la trabajadora. ¿Se ha disculpado la podemita balear? Pues no. Podemos dar crédito a su palabra con respecto al acoso, pero no tiene ninguno con respecto a su capacidad de decir la verdad en lo sucedido durante la llamada al 112. Tampoco tiene saldo en la cuenta de su educación, al no disculparse por su mentira o error y por el mal trago que hizo pasar a la trabajadora. En la dialéctica por la oficialidad, a favor de la cual se han manifestado recientemente dos Expresidentes, Silva y Trevín, se producen fenómenos sorprendentes. Así, entre los contrarios, la disonancia cognitiva en el área cerebral de las matemáticas, cuando afirman que no puede aprobarse la oficialidad por un solo voto, el de Adrián Pumares. ¿Uno? ¿Y los otros veintiséis? ¿Los ha llevado el Sumiciu? ¿O son para estos sesudos argumentadores como lo que Bergamín decía en El traidor Franco: "no eres voto, no eres hombre, / no eres nombre, no eres nada"? La ofensiva contra la oficialidad ha propiciado un milagroso pentecostés, todo el mundo se ha convertido en filólogo: saben que se dice fíu y h.iyu, que se denomina a un instrumento angazu, pradera, garabatu, etc., de lo cual concluyen que es imposible una lengua unificada. Lástima que este pentecostés, sea alicorto. Y así, ignoran que en castellano dicen almirez, mortero, majador o que pronuncian chiquillo, chiquiyo, chiquixo, quiyo, etc., y eso por no hablar de leísmos y laísmos. Alicorto, como la sidra de antaño: no es capaz de pasar el puertu.

Tiempos de confuso discernimiento

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(Ayer, en La Nueva España) TIEMPOS DE CONFUSO DISCERNIMIENTO Como todos, dirán, y no les faltará razón. Pero permítanme que comparta con ustedes la confusión que se produce en mi percepción de la realidad económica presente y la dificultad subsiguiente para ver con alguna claridad la evolución en lo inmediato de la misma. Empecemos por Asturies. Los últimos datos de empleo, los del mes de octubre, confirman una tendencia reiterada, el de nuestra evolución distinta, y, en general, negativa, con respecto al conjunto de España. Así, mientras en todo el territorio ha crecido el empleo por primera vez en la historia en ese mes, siguiendo el crecimiento de septiembre, en Asturies, ha crecido el paro durante esos dos meses. Y, paradoja, nuestro desempleo ha aumentado, en parte, por el incremento de demandantes de empleo, y con una subida del número de afiliados a la Seguridad Social. Al tiempo, y por completar la paradoja, a lo largo de estos meses, el paro ha caído a tasas de 2008. Pero, sin duda, estos datos son únicamente la superficie de la realidad, realidad que marcan otros elementos. Por ejemplo, la alta demanda de empleos informáticos para la empresas y, especialmente, las TIC, empleos que no se pueden cubrir totalmente porque no existen tantos especialistas como se demandan, lo que concurre al tiempo con las quejas de la Universidad de que no es fácil el relevo en el área de matemáticas, porque a los licenciados se los llevan las empresas. Completen el panorama con este reciente titular de La Nueva España: “La Milla del Conocimiento (Xixón) sigue creciendo y ya alcanza los 7.000 trabajadores”. Espoxigue que se da en el resto de Asturies en al área de las empresas que se mueven en el ámbito de la informática. La cifra del alto número de parados (67.000 en números redondos, sin incluir ahí los ERTE) contrasta con otro dato, las continuas (y reales) quejas de las empresas de que no encuentran trabajadores, especialmente en la construcción, el metal, y, como queda dicho, en las TIC, al igual que sucede en todo el Estado. ¿Las causas? Por un lado, la falta de especialización, por otro, según los sindicatos, los bajos salarios, que no hacen atractivas las ofertas. Ahora bien, si el parado encuentra insuficiente la oferta de trabajo es evidente que encuentra esos recursos por otros medios. En esa situación, digamos, estructural, se suma ahora el estallido de la coyuntura para la actividad económica: la falta de suministros, el alza de los precios, en algunos productos disparatada, y la crisis energética, cuestiones todas que dificultan esa actividad, distorsionan el mercado, crean incertidumbres y retraen la inversión, reducen la competitividad (otra cosa, naturalmente, son las repercusiones en el bolsillo de cada uno de los ciudadanos-consumidores) e, incluso, hace que las licitaciones de las administraciones queden sin adjudicarse o se renuncie a ellas una vez adjudicadas, por el desfase en los precios. ¿Es esta situación coyuntural, como piensan algunos cráneos privilegiados (con permiso, la expresión, de don Ramón María) o durará, como opinan otros? Es una incógnita, como ven. Esa misma incógnita provoca una duda en los organismos internacionales del dinero: ¿restringir el crédito y subir los tipos para atajar la inflación o mantener la actual política más bien expansiva? En España, además existe otro vector de incertidumbre para las empresas, la economía y los trabajadores: el de la enésima reforma de la legislación laboral, ese reiterado proceso que comenzó con Felipe González. Déjenme, por cierto, recordarles algo que se recuerda poco: antes de la reforma de 2012 no se creaba empleo en España con un crecimiento inferior al 2,2% del PIB, a partir de entonces se creó, y no escaso, con crecimientos del 0,5% o del 1%. La próxima llegada de más fondos europeos o su retraso, así como lo adecuado de su uso, en aceras y parques o en las empresas y en inversiones productivas, aumenta la incertidumbre, aunque, en mayor o menor grado, no dejará de ser un elemento positivo. El peso del déficit y la deuda, en contrario, ensombrecen el panorama. La incertidumbre se convierte en misterio, cuando se quiere examinar el presente en relación con el futuro. ¿Ha sido nuestro crecimiento inmediato tan intenso como pregona el Gobierno —y, en consecuencia, da verosimilitud a las previsiones de los presupuestos para el año que viene— o ha sido menor, como aseveran otros organismos, tales el INE o el Banco de España? Pues ya ven ustedes, es posible, como aseguran muchos, que el INE haya medido mal, a la baja, nuestro crecimiento, en parte por razones metodológicas, en parte por escasez de personal. Es decir, donde estábamos confusos en nuestra percepción parió la abuela.

Presentación En el muro de tu corazón

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Nuevu: Diccionariu asturianu-castellanu

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Acaba de salir. La última versión del mio Diccionariu asturianu-castellanu (toles anteriores, agotaes). Agora, en dos tomos, con nueves pallabres, con más definiciones, con dalgunes precisiones en dellos vocablos.