Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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Lo que quiero cuando me da la gana
(Ayer, en La Nueva España)
LO QUE QUIERO CUANDO ME DA LA GANA
Acordémonos de Teresa Ribera con su gesto habitualmente hosco: había que cerrar las centrales nucleares con inmediatez, mejor para ayer que para mañana (coro de feligreses pancarteando y esloganeando: ¡Bien, bien! ¡Magnífico! ¡Campeona!).
Pero, ¡ay manín!, doña Teresa asciende a Comisaria de la Competencia en Europa y ahora, bajo su mandato, la energía nuclear pasa a considerarse como una energía verde, que puede recibir ayudas. Es más, los países podrán construir centrales nucleares o pequeños redactores modulares. Bien, eso en Europa, aquí ya veremos. En todo caso, ¿oyen ustedes la repulsa del coro de feligreses vocingleros? Como en Garcilaso: “y en el silencio solo se escuchaba un silencio de abejas que sonaba”.
¿Y qué me dicen del Central y don Hugo Morán? Ellos, ternes con el lobo, como con Teresa Ribera en su día. El cánido estaba catalogado en el Noli me tangere en toda Europa, pero, gracias a que GW950m osó (lobó) devorar al poni de Von der Leyen, se descatalogó. Naturalmente, las víctimas, los ganaderos, quieren actuar, pero el Gobierno, con manipulación y malos modos, sostiene que “no se pueden matar lobos” y que, aunque el número de manadas ha aumentado, la especie sigue estando en peligro. Trece comunidades -las que padecen al animal- protestan, los socialistas asturianos parecen mover el rabo con disgusto y discrepancia.
Pero para cambios de opinión los de don Pedro y don Santos: del “amnistía nunca” a negociarla con Junts y Puigdemont. Por cierto, ahora que don Santos ha ingresado en prisión, me da cierta lástima el sujeto. Estará seguramente pensando, en el patio de Soto del Real, de qué le habrá servido tanta humillación progresista ante Puigdemont en Waterloo, tanto sufrimiento en sus rodillas, buscando un argumento y una posición que diesen satisfacción al prófugo, tanto cantar aquello de Las espigadoras…: ¡Qué trabajos nos manda el Señor, agacharse y volverse agachar, todo el día aquí en Waterloo!
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Doña Teresa, ante todo
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
DOÑA TERESA, ANTE TODO
Lo del lobo tiene puntos de vista contradictorios. Asociaciones ecologistas sostienen que no hay problemas graves de convivencia entre el lobo y el ganado. Debe constituir una exageración el que en 2024 en Castilla-León se hayan tenido que pagar 4,8 millones de euros por daños del cánido o que los ataques hayan subido un 47% desde la inclusión del animal en el LESPRE. O lo que los ganaderos de la sierra de Gredos proclaman «Los lobos están atacando todos los días».
Políticamente, en Asturies existen también puntos de vista distintos. Europa tenía establecida una protección absoluta para el lobo, mas un acontecimiento inesperado cambió las cosas: el poni Dolly de Ursula von der Leyen fue convertido en manjar por un Canis lupus. A la vista de la realidad, la Presidenta instigó el cambio de consideración de la especie. Al final, Bruselas ha decidido rebajar la protección del depredador. En esa línea, Antonio Trevín propuso en el último congreso del PSOE adoptar esa decisión, sin éxito.
¿De quién es la culpa de que el lobo siga en el LESPRE? Doña Adriana Lastra nos lo aclara: “La culpa de que el lobo esté en esa situación es del PP, porque en las comunidades del PP era especie cinegética”. Ahora bien, ¿por qué no se quiere sacar al lobo de ese estatus de máxima protección? En el 41º congreso federal del PSOE, la FSA y el Gobierno Asturiano intentaron modificar la situación. No se aceptó su propuesta debido a que “de prosperar, podría perjudicar políticamente a Teresa Ribera, que acaba de estrenar su puesto como comisaria europea”. He ahí la razón de peso, contra los ganaderos, y contra la FSA. Pero doña Adriana, ya se sabe, la culpa...
El jueves 20 se ha modificado el LESPRE. Con el voto en contra del PSOE, naturalmente. Prefieren a doña Teresa por encima de los ganaderos y hasta de las ovejas.
A Sevilla a chirlos mirlos
(Ayer, en La Nueva España)
A SEVILLA A CHIRLOS MIRLOS
El último fin de semana de noviembre se celebró en Sevilla el cuadragésimo primer congreso del PSOE. Todos marcharon contentos de allí, por lo conseguido en sus reivindicaciones y por lo que trazan para el futuro común. En Asturies parecen satisfechos de sus logros, y así lo manifestó el señor Barbón.
Dejemos lo más complejo y confuso para más adelante. Empecemos por lo simple. Los socialistas asturianos pretendieron que el lobo saliese del catálogo de especies intocables y que se pudiese limitar su número. No lo consiguieron. A la mayoría de los socialistas españoles no les importa el terror de las ovejas masacradas, el pánico de los potros y xatos, las pérdidas y desesperación de los ganaderos. No. Probablemente, ni siquiera el lobo. ¿Saben por qué se opusieron a la petición de sus conmilitones asturianos? Porque “podría perjudicar políticamente a Teresa Ribera”, flamante comisaria europea. Hete aquí la causa y razón que están por encima de las víctimas de lobos, animales y personas: Teresa Ribera.
No hago comentario alguno, simplemente señalo que en esta materia volvieron con las manos vacías o, en otras palabras, bien poco pesan los socialistas en su organización, y menos aún, los asturianos.
Pero vayamos a cosas más complejas (y sibilinas). La preocupación más importante de la FSA, como la de los socialistas de otras comunidades, era la de conseguir una financiación mejor e igualitaria entre todas las comunidades autónomas de régimen común, donde, hasta ahora, se incluye Cataluña. Esa demanda no constituía una pretensión autónoma, sino que se oponía a lo pactado entre el PSOE y los partidos catalanistas para la investidura de Sánchez e Illa, particularmente con ERC. En concreto, se veían como inaceptables estos aspectos del acuerdo: el principio de ordinalidad, en virtud del cual el que más recauda más recibe; la creación de una Agencia Tributaria Catalana con la capacidad de recaudar todos los tributos y devolver parte, según se acordase; el carácter de particular de ese pacto, al margen de los demás. Ese acuerdo bilateral vendría a romper la solidaridad entre las comunidades y la igualdad entre los ciudadanos, y se convertiría, de hecho, en un convenio semejante al de Euzkadi y Navarra. Pueden ver los detalles de la argumentación en https://www.lne.es/opinion/2024/11/17/noticias-psoe-111755246.html.
Tras el congreso, los socialistas se han manifestado exultantes con los acuerdos alcanzados. Según ellos, frente a esa pretensión de bilateralidad, de acuerdo entre el Estado y Cataluña, se habría impuesto la multilateralidad (todos los acuerdos han de ser tomados en el Consejo de Política Fiscal y Financiera) y habría desaparecido el principio de ordinalidad. Si lo desean, puedes ustedes leer la literalidad del acuerdo sobre financiación. En conjunto, es un farragoso discurso lleno de palabras biensonantes, de conceptos cuyo contenido no se precisa, de llamadas a la igualdad entre ciudadanos y comunidades y con la apelación a un futuro maravilloso de corte “federal” (sobre la palabra volveremos más adelante). El asenso sobre el acuerdo y el éxito ha sido total, de Barbón a García-Page. Las pretensiones catalanistas habrían sido derrotadas.
Ahora bien, permítanme una reflexión pragmática. ¿El PSOE va a incumplir los acuerdos de financiación con ERC, formación de la que dependen los gobiernos y la gobernación, por varios años, de Pedro Sánchez, Illa y Collboni? Me parece dudoso. Añadan más, Salvador Illa ha venido insistiendo en que el acuerdo entre PSC y ERC se cumpliría y que no se sometía a votación en este congreso.
Vengamos, pues, al confuso y melífico texto aprobado en Sevilla. ¿Qué dice? Que la financiación “debe dirigirse hacia un modelo de financiación federal” y que “dicho modelo será aprobado de manera multilateral en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera, sin perjuicio de la relación bilateral del Estado con cada comunidad autónoma en función de lo recogido en los diferentes estatutos”.
Anotemos, en primer lugar, que, en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, el voto del Gobierno central representa el 50%, con lo que es difícil que su voluntad no se imponga, aun contando con la oposición de todos los demás. Pero vayamos más allá. Fijémonos en estas palabras “sin perjuicio de la relación bilateral del Estado con cada comunidad autónoma en función de lo recogido en los diferentes estatutos”; o sea, acuerdos entre todos, menos en aquello que establezcan los estatutos. Y vayamos ahora al Estatuto de Cataluña. 201.4: “La financiación de la Generalitat no debe implicar efectos discriminatorios para Cataluña respecto de las restantes comunidades autónomas”. Y el 206.5: “El Estado garantizará que la aplicación de los mecanismos de nivelación no altere en ningún caso la posición de Cataluña en la ordenación de rentas per cápita entre las comunidades autónomas antes de la nivelación”. ¿No es esto el principio de “ordinalidad”? Y el 204, sobre la Agencia Tributaria de Cataluña: “Se constituirá, en el plazo de dos años, un Consorcio o ente equivalente en el que participarán de forma paritaria la Agencia Estatal de Administración Tributaria y la Agencia Tributaria de Cataluña. El Consorcio podrá transformarse en la Administración Tributaria en Cataluña”. Hacia cuya constitución colaboran con su entusiasmo los congregados en el congreso con la idea de la federalización de la financiación y con la de la “federalización de la Agencia Tributaria”.
(Por cierto, ese Estatuto catalán es el que impulsaron los socialistas, del que Zapatero proclamó que lo apoyaría tal cual saliese de Cataluña, y contra cuya razonable limitación por el Constitucional todo el PSOE, encabezado por Montilla y seguido por sus conmilitones de toda España, incluidos los más conspicuos asturianos, proclamó una revuelta semejante a un golpe de Estado, que impulsó lo que vino después: Mas, Montilla, Puigdemont... Y es ese Estatuto el que sustenta jurídica y políticamente los denostados acuerdos entre ERC-PSOE-Gobierno).
¿Son conscientes los disidentes con los acuerdos ERC-PSOE de lo que realmente han acordado en el congreso sevillano? ¿Los han engañado o se han engañado? ¿O, simplemente, saben que han dado una patada hacia delante para salir del momento y a ver qué pasa después? Dice el refrán: “El que lloñe va casar o va engañáu o a engañar”. Acaso les ocurra lo mismo a quienes van a votar al otro extremo de la Península.
Por cierto, tanto el señor Barbón como el señor García-Page se han mostrado encantados con los acuerdos y la perspectiva federalizante encumbrada a orillas del Guadalquivir. En concreto, los de Page han manifestado que no ven problema alguno en la invocación al federalismo, porque precisamente esa es la salida "que menos quieren los independentistas".
A uno se le ocurre sonsañar aquella pregunta del ahora turiferario permanente López a su entonces rival, Pedro Sánchez: “Pedro, ¿tú sabes lo que es una nación?”. ¿Pero vosotros sabéis lo que ye’l federalismu, rapazos? Porque existen muchos tipos de federalismo o de confederalismo. ¿Y el suyo, aparte del buen sabor de boca de la palabra, en qué se concreta?
Y a uno se le ocurre una pequeña maldad: ¿ese federalismo igualitario que se reclama para toda España va a eliminar los privilegios de Euzkadi y Navarra, para que todos, todos, seamos iguales? ¿Y los que, seguramente, se van a conceder a Cataluña? Esperamos la respuesta.
Por cierto, los pactos entre ERC y PSOE se van cumpliendo inexorablemente. Illa y Turull ya han anunciado la próxima transferencia a Cataluña de las competencias en inmigración. De ese modo, podrán tener el respaldo de la ley para negarse a lo que ahora se niegan: a aceptar que se mande un cupo de menas a su territorio. Que los digiera España. Prefederal, supongo.
Así que. si no me equivoco, a eso han ido a Sevilla, en la práctica, los socialistas asturianos: a chirlos mirlos.
Gracias a un lobo y lo que pinta Asturies
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
GRACIAS A UN LOBO Y LO QUE PINTA ASTURIES
Bueno, en realidad, gracias al sacrificio del poni “Dolly”. Como ustedes saben, los 27 decidieron hace tiempo proteger a los lobos, impidiendo su eliminación. Aclaremos que proteger a los lobos, no a las ovejas, cabras, perros, caballos u otras víctimas de su necesidad y su naturaleza depredadora.
Pues bien, a principios de septiembre de 2023, el poni “Dolly”, que llevaba 30 años en compañía de doña Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, fue muerto y escarnado por un lobo. A consecuencia de ello, doña Ursula descubrió, un poco al modo en que el capitán Renault descubre “con sorpresa” en la película “Casablanca” que en el café de Rick se juega, que el lobo mata y depreda. En aquel mismo momento pensó en revisar los niveles de protección del lobo.
(Por cierto, hay un punto de injusticia en esta historia: conocemos el nombre del poni vonderleyano, pero ignoramos el nombre humanizador del lobo que acaso vaya a ser el benefactor de tantos ganaderos y ganados europeos. Fíjense bien, se lo conoce como GW950m, así de impersonal, y, en la fecha, ya había liquidado, allá en la Baja Sajonia, una docena de víctimas).
Pero volvamos a la cuestión. En España, la salvadotriz Teresa Ribera corrió a impulsar, apoyada por las comunidades que no tienen lobos, la inclusión del animal en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Especial Protección. En consecuencia, no se pueden eliminar estos animales. Contra esa situación llevan quejándose las comunidades que sí los padecen, y la nuestra, Asturies, no ha sido una de las que menos han suplicado y argumentado ante el Gobierno central.
Ahora bien, hace escasas fechas la Unión Europea, siguiendo el impulso de doña Ursula, ha decidido revisar esa condición salvífica. Dos naciones se han opuesto, una, España.
¡Ya ven ustedes el caso que hacen en Madrid al Gobierno asturiano! ¡Cómo será en otras cosas?
Cobardía y persecución al campo
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
COBARDÍA Y PERSECUCIÓN AL CAMPO
Arrojar la cara importa, que el espejo no hay por qué
¿Se han fijado ustedes en las últimas noticias sobre el lobo? Ya no las habituales de los ataques de la alimaña al ganado, sino esta: la de un ganadero de L’Angliru, don César Iglesias, arrollado por varias vacas que huían de los lobos y que acabó en el hospital con cuatro costillas rotas y la cadera. El 6 de marzo.
Pero no me refiero a esa fundamentalmente, sino a las que reflejan la cobardía reinante en nuestra sociedad. Vean. Don Hugo Morán ha vuelto a pasearse por Asturies plantando arbolinos y afirmando que el número de ejemplares de lobo no ha crecido y que, por tanto, debe mantenerse como especie protegida. Tanto el Gobiernu como las asociaciones agrarias han bramado contra don Hugo, que, por cierto, siempre aparece muy sonriente en fotos y televisión. Gobiernu: “El Principado, harto con el lobo, acusa a Hugo Morán de mentir”. Asociaciones: “Las asociaciones agrarias en bloque contra Hugo Morán por burlarse de los ganaderos asturianos”
¡Pero qué cobardía! Gobiernu y ganaderos saben de sobra que don Hugo no es nadie. El señor Morán no es más que un funcionario que defiende su puesto y dice y hace lo que le mandan, en este caso seguir manteniendo como especie protegida, que nunca debió estarlo, al lobo, máxime cuando la UE hace meses que recomendó modificar ese estatus en toda Europa.
No es al funcionario a quien hay que apuntar, sino a quien manda en él, a la iluminada Teresa Ribera, a quien tanto le deben la industria y los precios de tantas cosas. Y, por encima de ella, a Sánchez Castejón, que es quien la sostiene y estimula. Pero, ¡ay amiguín!, ¿apuntar hacia arriba? Vade retro.
¡Qué cobardía!
Por otro lado, el Gobierno Central se dedica ahora a perseguir los gallineros familiares, obligando a registrarlos y a llevar un control bajo fuertes multas.
¡Tanto amor por el campo!
La nariz de Cleopatra y el potro de von der Leyen
(Ayer, en La Nueva España)
LA NARIZ DE CLEOPATRA Y EL POTRO DE VON DER LEYEN
Es conocida la expresión y su significado: Marco Antonio se habría enamorado de Cleopatra por la belleza de su nariz. De ahí se originaría una entrega que lo hizo perder en su enfrentamiento con Octavio, lo que, al final, llevó a la instauración en Roma de una nueva forma de poder que se extendería por gran parte de Europa. Pequeñas causas, pues, grandes consecuencias.
Como saben, el lobo es un animal terriblemente dañino, tanto para sus víctimas, de las que nadie parece tener la menor piedad, como para los propietarios y cuidadores de estas, por los perjuicios económicos y organizativos que causa.
Los últimos datos de aquí: 3.115 ataques al ganado en 2022, un 12% más que el año anterior, en una línea de continua progresión. Los daños que ha tenido que pagar el Gobiernu (es decir, usted, querido lector, de forma alícuota con el resto de los asturianos) han sido de un millonín de euros. Las manadas se han duplicado.
"El lobo está poniendo en riesgo la cabaña ganadera y la producción agrícola de calidad en determinadas zonas de Asturias", afirmó el consejero de Medio Rural.
En general, en Europa se ha tendido a amparar al animal. En España doña Teresa, el asturiano Hugo Morán y varias comunidades, entre otras, las que no tienen lobos, lo han declarado especie totalmente protegida, siguiendo la visión del mundo de San Francisco de Asís y los waltdisneidianos, para quienes los daños del lobo son prácticamente inexistentes y muchos de ellos inventados para cobrar.
¡Ay, amiguín!, pero he aquí que un lobo ha matado a “Dolly”, un potrín de Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, y esta, como el capitán Renault en Casablanca, ha descubierto que «aquí se juega», es decir, que el lobo mata desde a la princesa altiva hasta a la que pesca en ruin barca.
Y ha pedido informes para revisar las políticas waltdisneidianas.
Palabras bandera, palabras mentira
(Ayer, en La Nueva España)
PALABRAS BANDERA, PALABRAS MENTIRA
Habrán ustedes caído en la cuenta en que, desde hace aproximadamente un par de meses, el señor Sánchez reitera un nuevo sintagma, “la clase media trabajadora”. Nadie sabe lo que significa, pero es fácil intuir por qué y para qué lo usa.
Aclarémonos, no es “la clase media y trabajadora”, como tratan de precisar algunos de quienes transportan su palanquín, sino “la clase media trabajadora”. ¿Es una nueva clase social? ¿Es únicamente la clase media que, además, se afana y no vaguea? ¿Es…? Sabemos, sin embargo, a qué responde la yunción: a una constatación y a una evitación. Don Pedro y sus adláteres constataron que sus propuestas y sus discursos a la “clase trabajadora” dejaban fuera a una gran parte de la población española, que ya no es propiamente “obrera” y que sufre los agobios de la crisis y las limitaciones de los sueldos. De ahí que a la gamella izquierda del yugo haya uncido la derecha de “clase media”. Pero “clase media” por separado constituiría una especie de traición o negación del carácter izquierdista-progresista del PSOE, de ahí que se haya optado por ese nuevo constructo, híbrido sin significante racional pero que pretende tener uno emocional inclusivo, de “clase media trabajadora”.
Un conocido se confundió el otro día al hablar del “debate sobre el estado de la nación” y dijo del “debate electoral”, con uno de esos lapsus que representan un auténtico hallazgo. Pues bien, permítanme señalarles un par de elementos de él que constituyen palabras bandera. El primero es el más obvio: todas las medidas que se han tomado bajo la etiqueta de “medidas contra la inflación” son, en realidad, medidas para aumentar la inflación, todas, impuestos y subvenciones. Otra cosa es que las haya para paliar los efectos de la inflación en determinados grupos.
El segundo es un término utilizado al enunciar y justificar una de las medidas recibidas con alharacas como progresistas por la bancada de la izquierda, la del impuesto a la banca. Recordaba el Presidente que la banca, en el momento álgido de la crisis, había sido “rescatada” con 60.000 millones. Pues bien, no es cierto, en primer lugar porque fueron fundamentalmente las cajas (dirigidas por políticos y sindicalistas) las beneficiarias del rescate, en segundo lugar, porque no fueron los banqueros los salvados de la ruina, sino los depositarios de cuentas, es decir, muchos de nosotros. ¡Ay, amigo, pero la palabra “banca” evoca a los próceres de puro y chistera de Chumy Chúmez! ¿Ven ustedes a dónde apuntaban aquellos “poderes ocultos con intereses oscuros” que fumaban puros en sus despachos de las semanas anteriores? “El que quiera ser dictador haría bien en aprender semántica”, decía Hjelmslev. Bueno, sin llegar a tanto, digamos que “el que quiera triunfar en política y llevar con el capote de su retórica a las masas adonde le interese…”.
(Y permítanme, no puedo evitarlo: es graciosa la contradicción entre aquel infantil reto directo a Putin (“Putin, no vas a ganar”), la presunción de combatir al ruso y la realidad de importar un 3,2% más de gas del país del dictador este semestre).
Y ahora, “palabras mentira”, destinadas a desmentir la realidad, a reafirmar en su fe a sus fieles, a convencer a despistados, a engañar a quien se pueda o se deje. Entrevista con Teresa Ribera en LA NUEVA ESPAÑA, el domingo 10. Únicamente dos frases: "Sería una enorme injusticia histórica que Asturias pierda con la transición energética". ¡Ella, que con su empixe ideológico aceleró el desmantelamiento del sector energético del carbón, con una alta destrucción de empleo y sin alternativa alguna! Y no es que lo diga quien esto firma o la indócil oposición, es que lo dicen, algunos en voz alta, algunos con sordina, expresidentes del Principado, socialistas de todo cuño, sindicalistas habituales apoyos del Gobierno!
Y dos: “Nunca le diría a un ganadero que el lobo importa más que sus ovejas”. ¡ELLA! Ahora que igual es cierto. ¡Puede que no se lo diga, pero que lo haga...!
En primer tiempo de saludo
(Antiyer, en La Nueva España)
EN PRIMER TIEMPO DE SALUDO
Los partidos políticos son, ante todo, empresas. Como tales, su primer objetivo es su propio mantenimiento y crecimiento, y, con ello, la ocupación y empleo de sus militantes y afines. Sobre tal, realizan otras actividades o tienen otras miras, que pueden ser más o menos afortunadas, mejores o peores para los ciudadanos, pero son, ante todo, eso: empresas.
Por tanto, es normal que prime en ellos el principio jerárquico, la defensa de los intereses de la empresa, la unidad de actuación. Con todo, es posible que, dentro de la sujeción a esos principios elementales, algunas organizaciones permitan ciertas discrepancias o matizaciones, incluso, algunos procederes contrarios a la línea principal, si piensan que con ello -al salvar, por ejemplo, reclamaciones sectoriales o territoriales de los votantes- se contribuye mejor al objetivo central de la estabilidad y crecimiento.
Una buena y atentísima persona, Noel Zapico, un asturiano llangreanu que tuvo importantes cargos sindicales durante el franquismo y fue uno de los ponentes de la Ley para la Reforma Política para pasar a la democracia desde la dictadura, me decía, siempre que lo llamaba por teléfono para algún trámite (fue Director de Cooperación Local en aquel Gobierno abortado de Sergio Marqués), entre el respeto y el humor: “Te escucho de pie y en primer tiempo de saludo”.
“En primer tiempo de saludo”, así están siempre los partidos políticos asturianos de corte estatal ante las órdenes de Madrid. Es decir, en el “Sí, señor, Señor” militar de ciertos ejércitos. Todos, sin excepción.
Acabamos de verlo una vez más, en una materia sangrante: la presencia del lobo en el catálogo del LESPRE, y, por tanto, la imposibilidad de establecer controles sobre su población, a fin de evitar daños a la ganadería y desesperación a los ganaderos. Como se sabe, el Gobierno asturiano, al igual que el de Cantabria y el de Galicia, los que tienen lobos abundantes en sus territorios, se han opuesto a esa decisión estúpida basada en argumentos estúpidos y falaces y, por ello, han presentado recursos ante los tribunales. (Por cierto, en la impulsión del LESPRE participó decisivamente un socialista asturiano, Hugo Morán, en un “Sí, señor, Señor” hacia su jefa y jefes).
Pues bien, he aquí que el PP presenta en las Cortes una propuesta para sacar al lobo del LESPRE. Pese a la postura del Gobierno asturiano, los socialistas Adriana Lastra, María Luisa Carcedo y Roberto García Morís, diputados por Asturies, votan en contra (al igual que lo hace la podemita Sofía Castañón). ¿Creen ustedes que ha habido aquí, en Asturies, una sombra de censura, una crítica, una protesta? Todos unánimes en su postura de firmes y en primer tiempo de saludo: sumisión al que manda, sean cuales sean los intereses de los ciudadanos que dicen representar.
¿Todos en toda España? Miremos para Cantabria. En la votación en el Congreso, Ciudadanos se abstuvo ante la propuesta para descatalogar al lobo, traicionando así tanto al Gobierno de Cantabria como a su partido en esa Comunidad, que siempre se ha manifestado contra la decisión de Teresa Ribera y Hugo Morán. Pues bien, como reacción, una diputada regional, Marta García, ha abandonado el partido, y su secretario de Organización, Rubén Gómez, dimitido de todos sus cargos.
¿Y aquí? Pues del Ciudadanos que acampa en Asturies ni una palabra, salvo la del expulso –expulso, reitero-, Armando Fernández Bartolomé.
¿O es que no creían ustedes que existiesen unas fuertes señas de identidad asturianas que a todos marcan con su hierro?
También en esto: en el “Firmes y en primer tiempo de saludo ante el superior”, que “en boca cerrada…”.
Isabel II, Chanel, La Lobera
(Ayer, en La Nueva España)
Tras el desastre de la República y la dimisión de Amadeo, entra en Madrid Alfonso XII. La multitud llena las calles, entusiasmada. Un rapacetu se acerca a su caballo vitoreándolo, el Rey lo agradece y alaba el entusiasmo popular. “Esto no es nada, responde el mozalbete, si vieras la que armamos cuando echamos a la puta de Isabel”.
Me he acordado de la anécdota al ver el fervor con que fue acogido el éxito eurovisivo de Chanel, y no puedo olvidarme de que pocos meses antes la mayoría de la opinión pública, los mismos fundamentalmente, bramaba contra la cantante, la consideraban poco menos que un fraude urdido, frente al voto popular, por el jurado y algunos intereses económicos.
Así son las cosas, así la opinión pública. A Zapatero, frente a Bono; a Casado, frente a Soraya; a Barrabás frente a Jesús… y, al día siguiente, “yo nunca he votado eso”, haciendo buena la definición de H.L. Mencken: “La democracia es la patética creencia en la sabiduría común de la ignorancia individual”.
Pero la aventura chaneliana apunta a algo más: a esa necesidad de correr de inmediato tras la charanga, a esa especie de “eyaculatio praecox”, que caracteriza a partidos y sindicatos. ¿O no recuerdan que sindicatos y partidos pidieron una investigación y que Podemos llevó la cuestión al Congreso? Antes muertos que callados un minuto.
Urgida por unas prisas semejantes se encuentra Teresa Ribera, la descarbonizadora más rápida al oeste del Missisipi. Esas prisas, acicateadas por su enfermedad ideológica, han llevado al desastre a muchas comarcas e influyen en la carestía de la electricidad.
Hace pocos meses la UE concedió el carácter transitorio de energías verdes a la nuclear y al gas. La de los llobos, en contra: “Si podemos ir más aprisa, mejor”.
¿Y ahora que Europa pretende acelerar decisiones que complican la supervivencia de la industria asturiana?
Seguro que también quiere más precocidad.
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Por tierra, mar y aire.
(Ayer, en La Nueva España)
POR TIERRA, MAR Y AIRE
El domingo 20, después de varios meses de demostraciones y concentraciones por toda España, se produjo en Madrid una masiva manifestación de agricultores y ganaderos, en la que, por cierto, y, como siempre, se hacían notar las banderas de Asturies (algún día hablaremos de la paradoja que encierra esa masiva presencia de nuestra enseña en todo tipo de acontecimientos).
Sin duda, el malestar del campo viene acelerado en los últimos tiempos por la inflación, la consecuente subida de los productos sanitarios y alimenticios destinados al ganado, la huelga de los camioneros, que ha provocado desabastecimientos; parámetros a los que ha puesto el acelerador la masacre de Ucrania por las fuerzas invasoras. Pero el malestar y la indignación no son un elemento coyuntural, sino permanente: desde hace tiempo el campo viene padeciendo precios bajos para sus productos, aumento de costos, exigencias crecientes de todo tipo, a la vez que observa que –justificadamente o no, es esa otra cuestión- lo que se paga en origen se multiplica exponencialmente cuando llega a las estanterías de las tiendas de alimentación.
El campo puede sentirse, pues, perseguido por tierra, mar y aire, y de hecho lo está. Si el propósito explícito de las políticas gubernamentales y europeas fuese el de extirpar al campesino de su medio, no llevaría una vía muy distinta a la que ahora practica.
Es verdad que, dentro de una tendencia general en occidente, el campo ha perdido población de forma drástica en las últimas décadas, en general, al haberse pasado de una ocupación de todo el territorio por razones de estricta necesidad, a la concentración en pueblos y ciudades; por haber aparecido empleos mejor remunerados y ocupaciones menos esclavas fuera del campo; por disfrutar de mejores servicios, de una vida social más variada y de mayores oportunidades para las nuevas generaciones en las urbes. Así, el sector primario asturiano ha perdido el 83% del empleo en cuarenta años, y la tendencia se acentúa.
Pero las causas que pudiéramos llamar históricas y sociales no son las únicas. España y Europa compiten en inventar cada año nuevas regulaciones que ahogan la actividad agrario-ganadera y, sobre encarecer los costos, atoxiguen al paisano del campo. Muchas de estas regulaciones tienen como bienintencionado objetivo la preservación de la naturaleza o el mediombiente, pero no siempre es claro que tal sea su efectividad, aunque siempre lo son su daño y el malestar que provocan.
Una de las más evidentes –tan frecuente en Asturies- es la de encerrar en parques nacionales o naturales a poblaciones: sobre su medio y su actividad económica caen desde entonces multitud de ridículas prohibiciones.
La legislación que no tiene en cuenta las características de lo rural, o la ausencia de ella, empujan también al abandono del campo. Podríamos citar muchas muestras, relativas, por ejemplo, al tamaño, reparación o mejora de las edificaciones en pueblos o explotaciones. O los crecientes conflictos entre las explotaciones ganaderas o los ruidos (de los gallos, por ejemplo) o excrementos de los animales y los urbanitas, que se saldan siempre a favor de los “señoritos” que vienen de la ciudad, perturbando, de este modo, la actividad consuetudinaria de los vecinos. Y no hablemos ya de algo más serio, los montes vecinales en mano común.
La manifestación más palmaria de esa voluntad de expulsión del campesino y el ganadero la constituye la legislación contra la actividad ganadera en extensivo y a favor de la matanza indiscriminada de ganado menor y perros, quiero decir, a favor del lobo. No es solo nuestra iluminada Teresa Ribera o los lobófilos quienes exhiben una profunda incomprensión de lo que es la vida campesina y de sus emociones. También lo hacen las instituciones judiciales españolas y europeas.
De este modo, se ignora que la protección omnímoda del lobo no tiene solo efectos sobre la economía de los campesinos, sino sobre sus emociones, sobre su desesperación, su voluntad de abandono y aun sobre la ternura hacia las víctimas del depredador (a propósito, ¿el terror, muerte y sufrimiento del ganado, incluido el tarazado y superviviente, a nadie conmueve? ¿Solo preocupa el bienestar del lobo?).
Por cierto, cuando uno ve las recomendaciones de la UE europea para la convivencia del Canis lupus con el pastoreo, no sabe si reír o llorar. ¿Se imaginan, como recomiendan, nuestros Picos y nuestros puertos vallados para proteger el ganado? ¿Los imaginan llenos de mastines, que, aunque pacíficos, pueden representar un peligro para viandantes y transeúntes? ¿Y si a ello le añaden los nuevos requisitos de la Ley de Bienestar Animal con sus requisitos para los canes?
En fin, que si no legislan expresamente para vaciar el campo, lo hacen de hecho. Por tierra, mar y aire.
Por cierto, en la última reunión de presidentes de comunidades autónomas, el señor Revilla arremetió contra Teresa Ribera, avisando que cualquier día los lobos van a provocar “una desgracia humana”, y pidió el cambio de legislación. De nuestro Presidente, don Adrián, también allí presente, no se tiene noticia de que haya abierto la boca al respecto, pese a las declaraciones que para consumo interno realiza su Gobierno.
Sobre'l llobu y la Ribera
Articulu de Juan Luis Rodríguez-Vigil en LNE del 03/10/2021
JUAN LUIS RODRÍGUEZ-VIGIL
Ya no hay cabras en Cabrales (ni en casi ningún concejo)
Los muchos lobos, demasiados, que campan por los montes de Asturias
03·10·21 | 04:01
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Si hay algún asunto en el que se hayan entremezclado de forma más sólida y eficaz la mentira, el fanatismo y la imprevisión es en la reciente prohibición absoluta de controlar el crecimiento de las poblaciones de lobos, que acaba de establecer el Ministerio de Medio Ambiente que dirige la señora Vicepresidenta Rivera. Creyéndose amparado ese Departamento por el deseo (cierto) que la mayor parte de la población tiene en proteger el medio ambiente, y en la consiguiente necesidad de adoptar decisiones adecuadas para afrontar con éxito el cambio climático, la señora Rivera ha ordenado muchas medidas, algunas, acertadas sin duda, pero también hay que decir que bastantes de ellas, y por cierto, las de mayor calado, lo han sido de forma asaz precipitada, escasamente prudente y nada previsora de sus efectos negativos.
Esta del lobo es una de ellas, y muy gorda. Pero no es la única. Porque la falta de previsión en el tema eléctrico también clama al cielo. Lo primero que hay que decir, porque es el punto de partida obligado para analizar toda la serie de gratuitos despropósitos que se pretende que sufran los ganaderos asturianos es que la decisión del Ministerio sobre el lobo parte de una monumental mentira, de todos conocida: el lobo en Asturias no es, no ha sido nunca, una especie animal en riesgo de extinción, y los planes autonómicos sobre el mismo, al menos el plan asturiano actual, no buscan reducir el número de lobos a términos numéricos que dificulten su supervivencia o que alteren su capacidad eugenésica, sino que solo pretenden evitar el crecimiento natural descontrolado de la especie, un riesgo que la experiencia demuestra que es evidente.
Y esto lo sabe tanto la Sra. Ministra como, y sobre todo, sus asesores áulicos que, con algunos socios locales asturianos, son los que han inventado el relato del pobre lobo moribundo, siendo perfectamente conscientes todos ellos de que mienten. Y de que mienten daba fe ya en 1986 el libro oficial titulado El lobo (canis lupus) en España. Situación, problemática y apuntes sobre su ecología, del que son editores Juan Carlos Blanco, Luis Cuesta y Santiago Reig.
Además, desde entonces aquí, el lobo ha aumentado claramente sus efectivos, al menos en Asturias, como lo prueban los datos oficiales, que están publicados y son accesibles para quien los quiera conocer. Y hay que decir también que desde 1986 al presente siempre han existido normas e instrumentos de control plenamente legales, prudentes y eficaces en la doble dirección de asegurar la vitalidad de la especie lobuna y el derecho de los ganaderos a que la administración proteja en lo posible a sus ganados de los desmanes loberos.
En ese sentido se han pronunciado reiteradas resoluciones judiciales que han desestimado una y otra vez injustificadas demandas de entidades supuestamente defensoras del lobo, normalmente tan vocingleras y querulantes como escasas de socios efectivos, y de razón.
Desde hace siete mil largos años, cuando los primeros ganaderos que llegaron a Asturias desde el Este con sus ganados de ovejas, cabras y vacas, lo mismo que sus descendientes de hoy, han tenido que convivir, de mejor o peor gana, pero convivir al fin y cabo, con el lobo. Lo han hecho, y la verdad es pueden seguir haciéndolo durante otros siete mil años si existe sensatez, prudencia y los fanáticos no se meten por el medio a enredar. Y son fanáticos quienes a sabiendas de que su acción se basa en la mentira, la sostienen, y no la enmiendan, que es lo que ocurre ahora.
El asturiano rural siempre ha controlado como ha podido los excesos del lobo, con cacerías y pozos loberos básicamente, pero nunca ha podido acabar con él. Solamente habría podido hacerlo la generalización de la estricnina, que afortunadamente fue prohibida a tiempo, y también justa y eficazmente perseguida, pues desde hace muchos años es algo ha desaparecido del hacer cinegético ilegal asturiano. Por ello el lobo ha llegado a nuestros días en libertad y creciendo, naturalmente en su espacio, que nunca puede ser el mismo que el del hombre.
Al igual que en el pasado hoy el lobo causa daños, muy serios daños, en las ganaderías. Y eso hay que asumirlo, siempre que esos daños se sitúen en términos estadísticos tolerables y para eso están las extracciones legales del animal y, por supuesto, siempre que los perjuicios sean objeto de justa y rápida indemnización, que a veces, y por las singulares características del cazar lobero, no puede reducirse a las reses matadas o heridas graves, sino que habrá que extenderla a los conjuntos o rebaños que el lobo destroza y rompe, a veces para siempre.
En Asturias hay espacio de sobra para ganados y lobos, si se controla adecuadamente el excesivo crecimiento natural de las camadas loberas como se venía haciendo hasta ahora. Esta política sobre el lobo que pretende ejecutar el Ministerio de Medio Ambiente es también un paradigma de imprevisión, una flecha lanzada al corazón de la ganadería extensiva asturiana y, por tanto, algo que está en manifiesta burla con las declaraciones gubernamentales sobre la necesidad de luchar contra la desertización y el despoblamiento rural, al cual, por el contrario, se va a contribuir decisivamente.
Se podrá hablar mucho de llevar internet al medio rural y de hacer múltiples apoyos de todo tipo a quienes allí decidan vivir. Pero todo eso se convierte obligadamente en cháchara cacofónica si se atacan las fuentes reales de renta que ahora existen en ese medio. Y, desde luego, hasta que lleguen otros medios y sistemas de vida, y mientras llegan, que ya se verá si todo no queda en nada, la ganadería extensiva es uno de los pilares de economía rural asturiana. Y como el lobo es su principal enemigo, si se le deja campar por sus respetos sin control, esta cantado el final de esa ganadería y de todo lo que ella comporta, hasta el mantenimiento del paisaje del llamado Paraíso Natural, que es claramente antrópico y que ha sido creado y mantenido por los ganaderos asturianos a lo largo de muchos siglos.
Ese paisaje, salvo que se cuide por quienes son sus verdaderos mantenedores: los ganaderos extensivos, se puede convertir en una mata informe de sebes y bosques mal cuidados, que con el cambio climático pueden convertirse en auténticas teas que se incendien año tras año destruyendo nuestro espacio y nuestro paraíso.
Es a los humildes ganaderos asturianos a quienes hay que proteger y escuchar, y no a los supuestos ambientalistas, creadores e inspiradores de disparates o engendros tan costosos como inútiles, al modo del famoso Hospital de la Fauna Salvaje de Sobrescobio, que invito a visitar a todos los asturianos capaces de asombrarse aún ante los desvaríos, para que se lleven las manos a la cabeza ante una barbaridad que ha costado muchos millones de euros y que lleva seis años terminado, muerto de risa, sin acoger a un mal corzo o rebeco cojo, ni lobo tuerto, pudiendo ampliar su visita al vecino gallinero científico donde nueve o diez biólogos y veterinarios cuida de una o dos gallinas de urogallo sin conseguir sacar adelante ni un huevo, en un proceso que ha costado varios millones de euros de fondos europeos y que no supone precisamente un aval de eficiencia para solicitar nuevos fondos.
Además de que el Gobierno asturiano haya decidido, muy correctamente (en una decisión que es obligado elogiar) oponerse ante los tribunales frente esta insensata y torpe actuación ministerial, sería muy conveniente elevar este asunto al ámbito parlamentario nacional y, de forma unida y coordinada por una vez, exigir en conjunto, unidos, todos los partidos asturianos y sus representantes parlamentarios en Madrid una clara y tajante rectificación de esta absurda política de sobreprotección del lobo sobre el resto de las especies animales con las que durante siglos ha compartido el espacio rural de Asturias.
Lo del lobo es una carnicería
(Ayer, en La Nueva España)
LO DEL LOBO ES UNA CARNICERÍA
Pongámoslo claro. ¿Qué comete el lobo? Carnicerías. Mata abundantemente, y, cuando ataca al rebaño, mata más de lo que come. Es esa la cuestión fundamental, y no la de que haya lobitos y lobitas que ejerzan su “derecho” a crecer, multiplicarse, alimentarse, y, sobre todo, ser emblemas de lo que ha de ser la naturaleza para algún tipo de profesionales, ideólogos y místicos.
Esa carnicería supone la muerte de animales de otras especies, el daño en muchos y el terror de los supervivientes. Pero, por lo visto, sobre ovejas, cabras o caballos no recae ningún tipo de empatía, nada cuenta su sufrimiento, deben resignarse a cumplir son su función: ser presa y comida de los otros, los protegidos, los declarados bienaventurados.
Yo entiendo que para los pro-lobo el daño a los propietarios del ganado no importe, a fin de cuentas no son estos más que negociantes, gente que gana dinero (que sean ellos, por cierto, quienes hayan hecho “la naturaleza” de que hoy gozamos y la conserven tampoco es de considerar). En todo caso, con abonársele los daños, está. Pero el destrozo no se produce únicamente en el bolsillo: se produce en la marcha de la explotación, hay que volver a reintroducir el ganado y asentarlo; en la emoción del ganadero, que sufre por las reses muertas, por su dolor, no solo por su dinero; en su desmoralización: se siente acosado y ninguneado por los gobiernos; en la tentación de dejarlo todo. Tal vez es eso lo que se busca: expulsar al campesino-ganadero del terreno que ocupa para dejar que la naturaleza se desenvuelva sin la contaminación del hombre.
La decisión del Ministerio para la Transición Ecológica de incluir todas las poblaciones españolas de lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre) es una sirvengozonería. Que hayan tomado partido contra el control del lobo los territorios españoles que no tienen ni van a tener lobos en su territorio denota una falta de responsabilidad y una cara dura de tamaño magno. Es como si alguien diese por bueno el poder circular sin vacunas en territorios situados en otro continente desde el que estuviese garantizado que nunca irían a venir al propio los infectados.
Y todo ello, además, se completa con un catálogo de condiciones para matar un lobo excepcionalmente dañino que no se sabe si suscitan pasmo, risa o enfado. A poco más, se pide que, tras tratar de convencerlo con buenas palabras para que cese —parcialmente— en su actitud, lo declare un tribunal internacional reo de ejecución. ¡Lean, lean!
Y, finalmente, con la decisión podemos afirmar que el enemigo está dentro. O, dicho de otra manera, “los nuestros disparan sobre nosotros”. Ahí tienen a Jorge Marquínez y Hugo Morán votando contra los ganaderos asturianos y contra el criterio mismo del Gobierno asturiano. ¿Por qué lo hacen? Porque su patria es la continuidad de su carrera, apoyar lo que les mandan apoyar, esa y no otra. Muchas veces, la opinión se queja de que no hay asturianos en Madrid o Bruselas que nos puedan defender. Ahí los tienen, ¿para qué los queremos? En fin, nada nuevo para quien quiera verlo. Ya lo decía Enriqueta González Rubín en su novela de 1875: «Entamó a numbrami una porción de jiyos d’Asturies que dempués de vese allá enriba n’altu nun s’acordaren más de qu’había Asturies en mundiu»
Ahora sí, ante una persona hay que posar la montera, ante Saturnino García Galán, que, como había prometido, ha dimitido de su cargo de director general de Ganadería y Sanidad Animal del Principado de Asturies, en desacuerdo con la decisión del Ministerio de Transición Ecológica y Medio Ambiente de otorgar mayor (total, en realidad) protección al lobo, es decir, de infligir mayores daños al ganado y desmoralizar al ganadero.
Monterazu.
Xuan Xosé Sánchez Vicente
Novedades felices y sorprendentes
Ayer, en La Nueva España
NOVEDADES FELICES Y SORPRENDENTES
La primera, el título de “Pueblo más bonito” para Cuideiru, que viene a sumarse a Llastres, Tazones, Torazu, y Bulnes. Me alegro por los vecinos y, especialmente, por su cronista, Juan Luis Álvarez del Busto, y su familia, pieza clave de L’Amuravela y de la imagen del pueblo.
(He de confesar que a mí, supongo que como a muchos asturianos, el vocablo “bonito” me produce una cierta reacción: por un lado, me envía más al pez que a lo hermoso; por otro, me parece, frente a “guapo”, una cursilada).
La segunda, la puesta en marcha del Proyectu Fernán-Coronas, un acuerdo ente Cultura y la Fundación Valdés-Salas para inventariar, clasificar, transcribir y editar la obra del escritor, que permanece dispersa en varios fondos documentales privados.
El padre Galo es un autor que, marginado inicialmente, entre otras cosas por escribir en asturiano, empezó a ser valorado a partir de 1984, con la publicación de Rimas y Refranero, que impulsó Manuel Fernández de la Cera.
Y una de otra índole, esta económica: el eje Xixón-Lleón-Valladolid acaba de ser incluido definitivamente en el Corredor Atlántico de mercancías. Ello, aparte de las inversiones, supone no dejar aislada Asturies y facilitar, por tanto, el flujo de mercancías, la instalación de empresas y la actividad económica, con su corolario, el empleo.
Pero la novedad más importante lo debe ser, sin duda, para los Mittal, y va más allá de los proyectos que han anunciado hace unas semanas. Miren ustedes lo que ha dicho doña Teresa Ribera, la descarbonizadora-enlobadora: ha afirmado que su proyecto para la protección del lobo “es fruto del consenso”.
Y es esa frase la que debe motivar la investigación de los MIttal, porque para decir eso, doña Teresa ha de tener su cara construida con un material más duro que cualquiera de los conocidos hasta ahora. Y, no cabe duda, disociándolo, estudiándolo, se conseguirían unos aceros de dureza insuperable.
Póngales usted la etiqueta
Ayer, en La Nueva España
PÓNGALES USTED LA ETIQUETA
El Gobierno proclama que las nuevas medidas ucasadas (este Gobierno es el más ucasador de todos los de la democracia) por el ministerio de Teresa Ribera (mírenla ustedes a los ojos y lo comprenderán todo, pero no es ella la responsable última: lo es quien la aupó y la sostiene, así como los que la aplauden) harán bajar el recibo de la luz. A partir de ese momento, la luz no para de subir hasta alcanzar niveles de récord. Pero no es eso lo más sustancioso del asunto. Otro ministerio, el de Industria, realiza fuertes críticas contra el nuevo sistema de distribución de costos de la energía y el que se proponga bajar la luz (que no baja, sino que sube) subiendo los carburantes y el gas. Y, para más inri, a la vista de la realidad, la de Transición Ecológica y Reto Demográfico (¿y por qué no “Y Churras y Merinas”?) reconoce que los efectos de sus planes “tardarán en verse”. Ya ven ustedes qué Gobierno.
Y esa mezcla de incompetencia, tragedia, comedia bufa y daño a los ciudadanos ocurre con más frecuencia que la falta de sol en Asturies. Un ejemplo. El BOE publica la exigencia de que desde el 7/06/2021 los viajeros provenientes de Portugal, por cualquier medio, han de hacerse un PCR, norma hasta entonces inexistente. Golpe al sector turístico. Anulación de reservas. Sólo dos días más tarde, el 9/06/2021 el BOE da a luz la liquidación de la orden. ¿Quién lo parió? ¿Con quién consultó? ¿Era necesario? Si no, ¿por qué se puso? Si sí, ¿por qué se anuló? Pues nada, como la norma de llevar mascarilla en el Urriellu o en la soledad de Muniellos, que apareció de repente en el Senado, cayó en el BOE y ahí sigue. ¿Quién? ¿Nadie se percata nunca de los disparates?
Dejaremos para otra ocasión la falta de voluntad del Gobierno central para sacar una nueva ley que permitiese a las comunidades autónomas establecer restricciones sobre la pandemia sin que tuviesen que verse sometidas al arbitrio o arbitrariedad de los jueces, limitando así su capacidad para atajar la enfermedad, pero no podemos escaparnos de poner el ojo en el ministerio del ramo, el de Sanidad.
El 2 de junio se reúne el Consejo Interterritorial de Salud. El Ministerio trae a la reunión unas normas que no reciben la aprobación más que de una parte de las comunidades. El 5 de junio el BOE las publica y las declara obligatorias. La ministra Darias sale a la palestra y amenaza con las penas del infierno a los incumplidores. Se arma el escándalo: el Consejo puede acordar, pero no “legislar”, y menos obligar. El día nueve, cuatro días después, la ministra rectifica y da la razón a los discrepantes. ¿Quién los asesora legalmente? ¿Quién los aconseja políticamente? ¿Con qué otros miembros del Ejecutivo hablan estos tipos?
Y la última. Suben al Urriellu y al Monsagru (“que nos sieglos sirvió d’escondidiella a les Santes Reliquies”), a lo alto del Guadarrama, y proclaman urbi et orbi un pajiniano (por cierto, Zapatero las colocó bien a todas) “acontecimiento histórico”, una entrevista entre los progresistas Biden y Sánchez. No reparen ustedes en la brevedad del encuentro (casi una eyaculatio praecox), no atiendan tampoco a todo lo que Pérez-Castejón afirma haber eyaculado sobre el estadounidense en ese breve trayecto y tiempo (sería como un antigua cinta pasada de revoluciones), miren simplemente el vídeo: Biden no le dirige la mirada (¿tiene tal vez tortícolis?), Biden no dice nada (¿es que no oye?, ¿acaso está un poco duro de oído por la edad?) en todo el microtrayecto en que Pedro acompaña a Joe; al final, sí, le da una especie de palmaduca y debe decirle un “¡Hala rapacín!”, una actualización del cervantino: “Caló el chapeó, requirió la espada, miró al soslayo, fuese y no hubo nada”. Ridículo cósmico.
¿Ustedes que etiqueta le pondrían a estos fenómenos? Eviten, por supuesto, que les venga a la mente lo que a mí me adviene en estos momentos, aquel “una casa de lenocinio de módico estipendio”, de una de las primeras novelas de Pérez de Ayala.
Eso sí, también podemos reírnos un poco.
PS. Llegará la caída de las mascarillas, se han suavizado muchas restricciones, pero ahí siguen las limitaciones en el uso de los urinarios, que nunca tuvieron ningún sentido, para que la gente se aglomere y desespere en sus puertas. Llegará la normalidad y ocurrirá con ellas como con esas leyes antiguas que siguen en vigor décadas después de que el objeto de las mismas haya desaparecido. ¡Gobiernos y legisladores!
Ayer, en LNE: La realidad fingida
L’APRECEDERU
LA
REALIDAD FINGIDA
La persecución del coche utiliza
un lenguaje entre mágico y melodramático. He aquí uno de esos ejemplos: “Hay que hacer público lo privado” y “devolver a los
ciudadanos las calles, que les habían robado los coches” (LA NUEVA ESPAÑA,
15/06/20). ¿Pero los coches quiénes son? ¿Robots autónomos? ¿Alienígenas?
¿Acaso no van ocupados por ciudadanos?
Y no es
verdad que las calles fuesen anteriormente amplias para los peatones y que
fuesen después ocupadas por los automotores; es que, sustancialmente, se han
hecho amplias para el tránsito de carruajes, primero, y de coches, después.
He
señalado otras veces que, sobre violentar la voluntad o la necesidad de unos,
ese discurso de la ciudad para el ocio es un discurso contra el trabajo y,
sobre todo, olvida que todo el sustento de la ciudad y del mismo ocio tiene su
base en la actividad económica, y que la riqueza no cae del cielo.
De
alguna forma, esa mentalidad medra sobre una realidad, la crisis y la
progresiva ruina de nuestro empleo industrial, su evaporación, y la
jibarización de nuestra economía. Solo mirando a las últimas semanas: cierres,
ERTES, despidos, recortes: Alcoa, Saint-Gobain, ArcelorMittal, Vauste… Y Europa
y el Gobierno ayudando, aquella negándose a eliminar el dumping social en la
importación de aceros y amenazando gravemente, por ello, nuestra industria; el
pedropablismo rechazando ayudas para proyectos superiores a los 800.000 euros,
esto es, para los grandes proyectos. Pero que desaparezca de la vista esa
actividad quiere decir que desaparecen también su empleo y sus impuestos, no
que podamos vivir sin ella o contra ella.
Y
volviendo al coche. Después de haberlo perseguido por tierra, mar y Ribera,
ahora el pedropablismo descubre cuán necesaria es esa industria. Pero
nefelíbatico y progresista, concede unas ayudas a la renovación de vehículos no
eléctricos que son ridículas y, destina las de mayor cuantía al coche que
pueden comprar los adinerados.
Güei, en LNE: El gallu la quintana
(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)
L'aprecederu
L'aprecederu
El gallu la quintana
Xuan Xosé Sánchez Vicente
Bien: Capsa va impulsar la comercialización exterior de quesos artesanales asturianos, abriéndoles canales de exportación y proporcionándoles ayudas varias. La fundamental será la de la inversión, porque los fabricantes artesanales no tienen sólo un problema de comercialización, lo tienen también de producción, que es extremadamente pequeña. De modo que, si las cosas van bien, tendremos ahí una nueva línea de negocio exterior de derivados lácteos queseros que se sumarán a otras que ya lo hacen, como las de Reny Picot.
Mal. El Gallu la Quintana. Lo recogía LA NUEVA ESPAÑA del 04/12/18: En Polonia, en la Cumbre del Clima, "Sánchez renueva su apuesta por una descarbonización acelerada": menos CO2 y en menos tiempo, seis puntos por debajo de los actuales acuerdos internacionales. "Citius, altius, fortius", como el lema de los atletas olímpicos. ¡El más gallu! Lo acompañaba la que este diario califica como la "autora intelectual de la política española de descarbonización", Teresa Ribera, que es también partidaria de prohibir los toros y la caza (de momento). ¿Cómo se dirá en melindrés? "¿La más galla?", "¿la más gallina?".
Sánchez afirma ser consciente de los efectos negativos sobre la industria, el precio de la energía, el transporte, la minería y el empleo. Y le traen al fresco los daños que pueda producir su gallada. Y al mismo tiempo nos patentiza que hace caso omiso de cuanto le dicen socialistas y ugetistas de los territorios amenazados, y, por ende, que estos mienten cuando afirman que los escucha.
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Ayer en LNE: Muy pocos
MUY POCOS
Podría decirse que cada ministro
nuevo viene cantando un “mi recetita la traigo en mi cartera”. Y así es, a la
primera oportunidad recitan su idea sin pensar en sus consecuencias, y eso que
son nuevos como ministros, pero tienen ya muchos años en la vida pública. “Los
días del gasóleo están contados” evacuó doña Teresa Ribera, ministra para la
Transición Ecológica.
Las consecuencias no se hicieron esperar: caídas en las
ventas de coches diesel, preocupación en los actuales propietarios, alarma
entre los transportistas. Por si fuera poco, el Gobierno avisa de que, en su
campaña contra el gasóleo, va a subir su impuesto. Todo ello ha obligado a doña
Teresa a medio corregirse: “nadie ha puesto fecha límite al gasoil”. Demasiado
tarde: el daño está hecho y la alarma no puede sofocarse.
En la Feria de Muestras xixonesa se han visto este mes
reiteradas quejas contra el Gobierno y la ministra. Y es que, por ejemplo, como
recordaba allí el presidente de Asetra, Ovidio de la Roza, el transporte tiene
ya demasiados problemas como para añadirles los de una política que no calcule
sus consecuencias.
Por cierto, la Feria es un ámbito extraordinario para que
cada uno exponga sus sueños y predique sus mentiras. Por ejemplo, aparece el
subdelegado del Gobierno en León y mentiriza: “El Gobierno sopesa eliminar el
peaje del Huerna”. ¿Qué les parece si cambiamos el título de este artículo por
el de “Regreso al Futuro2”? ¿O no se acuerdan de que también Zapatero prometió
quitar el peaje del Huerna y lo hizo? Efectivamente, lo trasladó unos
kilómetros más allá. Y es que chicos y chicas zapaterinos y perdrosanchinos
tienen idéntica capacidad de fantasear y mentir.
“No sabes cuánta gente podría hacer este trabajo tan bien
como nosotros”, decía don José Luis a Sonsoles en las primeras horas en la
Moncloa. También ahí fantaseaba o mentía: con ese descaro, muy pocos.
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