Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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Lo que se va y lo que se echa
(El llunes, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
LO QUE SE VA Y LO QUE SE ECHA
Cada vez que hay un informe sobre alguna de las actividades que constituyeron la vida, el sustento y los paisajes de muchas generaciones anteriores, de siglos, en algún caso, la pesca, la ganadería, el comercio…, vemos cómo esas actividades han encogido hasta reducirse a poco más que una pequeña muestra. Y en esa constatación se encoge, acaso, nuestro ánimo, aseñardando aquello que conocimos como paisaje concreto, como mundo dominante, y ya no es sino una sombra.
Una de esas actividades es la de la ganadería, que lleva un camino acelerado hacia la insignificancia. Por supuesto, la del hábitat de montaña, vacas, cabras, ovejas. Contra ella laboran sin descanso las normas gubernamentales y los disparates conservacionistas.
Pero, si bajamos al llano, las cosas llevan idéntico camino. Centrémonos en el conceyu de Xixón: perdió 816 ganaderías en 26 años y ya solo quedan 339, de leche, únicamente 19. Poco más hay que decir.
Pero, no nos engañemos, junto a los problemas económicos y legislativos existe uno mayor: la gente no quiere trabajar en el campo: "A mi hijo le digo que sea mecánico, esto solo da problemas", dice un ganadero (https://www.lne.es/gijon/2026/09/01/trabajo-sacrificado-necesidad-vacas-causas-133816847.html).
Y hablando de lo que se pierde. Convendría fijarse en algunos números relativos a los funcionarios. Recuerden: el señor Sánchez pacta con los catalanistas la reforma del sistema de financiación y sus reglas. Miremos solo los números: a Cataluña van 4.686 millones anuales, a nosotros 248. Pues bien, por otro lado, el señor Sánchez pacta con UGT y CSIF la subida del salario para todos los funcionarios del Estado. Ello supondrá unos 200 millones para los de Asturies. Echen ustedes la cuenta. Unos venden la propaganda y otros la pagan.
Y hablando de echar, ¿se dan cuenta de cómo el eufemístico “culete” va echando de los medios al más asturiano “culín”? Y no creo que sean los responsables tantos echadores foriatos como ganan en los concursos.
Trump, Mamdani, lo nuestro y los nuestros
(Ayer, en La Nueva España)
TRUMP, MAMDANI, LO NUESTRO Y LOS NUESTROS
Es difícil acumular los juicios y calificativos que sobre Donald Trump pudieran verterse desde el punto de vista de un ciudadano común europeo. No tiene inconveniente en aceptar regalos de las satrapías, no collarucos, sino un potentísimo Boeing 747-8, el nuevo Air Force One, lo mismo que su hijo recibe como donación de un oligarca ruso el pago de su boda. Su egotismo imperialista lo lleva a proponer cambiar los nombres geográficos, lago Ontario por lago América, Nuevo México por Nueva América, estrecho de Ormuz por el de Trump. Profiere sus amenazas en público, tanto a los enemigos como a los amigos, los mismo a Canadá que a Europa; incumple sus promesas o se desdice de sus bravatas sin sonrojo alguno. Ofrece 5.000 dólares -del presupuesto, por supuesto, no suyos-, a todos los estadounidenses si sus conmilitones obtienen mayoría en las elecciones próximas, las llamadas de “medio mandato”. Manipula los ámbitos de algunos distritos electorales -con la oposición de los jueces, muchas veces- para favorecer a sus candidatos. Prohíbe la entrada en la Casa Blanca -prohibición revertida por los tribunales- a los medios de comunicación que no le son afines. No tiene inconveniente en mostrar su simpatía hacia Putin u otros dictadores. Ataca a los jueces que cuestionan sus decisiones. Y dejémoslo aquí
Trump he dicho, no se confundan. Efectivamente, este es el tipo. Repito, podríamos calificarlo de mil maneras, por su matonismo, su chulería, su grosería, su…, pero no nos engañemos: sabe cuál es el futuro y hace todo lo posible porque en lo venidero EE. UU sea la potencia dominante en el mundo. Ya que, efectivamente, el pasado más o menos estable tras la segunda guerra mundial ha quedado roto. Ha surgido una superpotencia militar y económica, China, que se expande por todos los continentes a través de la técnica y los negocios, y que compite con la hasta ahora única superpotencia, la estadounidense. En un segundo plano, en nuestro hemisferio, quedan la Unión Europea, hasta ahora un conjunto potente económicamente, pero con muchos problemas, y con escasa capacidad militar, y Rusia, poderosa por sus recursos, su armamento, su voluntad expansiva y por ser una dictadura, no tanto por su economía. Es evidente, por lo demás, que la Rusia de Putin, trata, con esas armas, de convertirse en el tercer actor preponderante en Occidente.
Coherentemente con esa voluntad de asegurar el presente y el futuro como superpotencia para los EE. UU hay que entender la resolución imperialista de Trump y sus actuaciones de todo tipo, armadas o no: en Venezuela, tras su petróleo, o los acuerdos con Dinamarca y Groenlandia para aumentar la presencia militar en la isla y controlar, así, las rutas del Ártico, anticipándose a Rusia y China. En ese ámbito hay que entender su apuesta decidida por la IA y la competencia con China por las capacidades de los chips y la aceleración de sus avances.
De modo que es ahí donde hemos de vernos y situarnos los europeos: entre esas tres potencias. Si queremos tener una política propia, tomar nuestras propias decisiones, garantizar nuestra independencia, nuestra democracia y nuestro bienestar, hemos de ganar músculo económico y militar.
Aparentemente, frente a Trump se levantan otros políticos. Así, el alcalde musulmán y socialista de Nueva York, Mamdani. Y, por eso, en la última visita de don Pedro Sánchez a Nueva York para la Asamblea General de las Naciones Unidas, evitó la recepción del presidente estadounidense y se fotografió con Mamdani, el izquierdista de moda y modelo para los izquierdistas occidentales. Tan es así que en el reciente Debate Sobre la Orientación Política General de Asturies, don Adrián Barbón citó uno de los más afamados pensamientos del alcalde de Nueva York: «La democracia no sirve si la gente no puede cubrir sus necesidades».
Yo no sé si el alcalde y los aplaudidores y admiradores de su frase saben bien lo que quiere decir la misma, sus entrañamientos. Son ustedes lo suficientemente inteligentes para verlo, en realidad no hace falta mucha dotación para ello, basta con no dejarse llevar por el atractivo del sofisma o de la ideología. Contra ella, podríamos traer la famosa frase de Winston Churchill: «La democracia es el peor sistema de gobierno, excepto por todos los demás que se han probado».
Pero, tal vez, es que quienes emiten y aplauden la frase están dejándose seducir por lo que entienden como la eficacia económica y expansiva de la dictadura china, y que piensen que, al fin y al cabo, como se atribuye a Deng Xiaoping, «gato blanco o negro no importa, con tal de que cace ratones». Y acaso eso explicaría la creciente admiración hacia China de tantos europeos -y tantes visites y visitines-.
En nuestro caso, prefiero pensar que quienes repiten la frase dicen lo que saben, pero no saben lo que dicen.
Dos Ceutas y ningún gobierno
(Ayer, en La Nueva España)
DOS CEUTAS Y NINGÚN GOBIERNO
Ya saben ustedes que desde el 30 de julio existen dos Ceutas: la Ceuta A, constituida por la miseria, el desarraigo, el desamparo de unos cuantos miles de emigrantes (entre los cuales, un número de menores), los supérstites de aquella tropa de setenta u ochenta mil que aquel día irrumpió en la ciudad. La Ceuta B, la de 84.208 conciudadanos nuestros, que pagan el mismo IVA o IRPF que nosotros, españoles, en una palabra, gran parte de los cuales están atemorizados, tienen miedo de ir a comprar o de mandar sus hijos a la escuela; que, de ser mujeres, han de andar con suma precaución por las calles y nunca por la noche…
La Ceuta A es la única que ven, a la que dan importancia o con la que empatizan, algunos españoles; sospecho que con la Ceuta B lo hace una mayoría considerable.
Yo no sé realizar la traducción de los sentimientos de cada uno de los individuos de la Ceuta A: sin duda, algunas de sus emociones o sus miedos serán terribles, y alguna luz de esperanza los moverá. Pero sí se hacer la de un habitante de Versalles, La Luz, La Tenderina, Ventanielles, Roces, Pumarín…, que, de pronto, ha visto convertirse sus calles en difícilmente habitables, sus hábitos diarios trastocados, sus negocios rotos, sus familiares próximos en un peligro más o menos cierto, pero existente.
Y sé también establecer el orden del conflicto. Está primero la ciudad mansueta, en que conviven personas de cuatro culturas y religiones, más los no creyentes. Y esa ciudad mansueta resulta invadida de un día para otro por ochenta mil personas que ocupan sus espacios sin picar a la puerta e interrumpen las vidas de esos ciudadanos de Versalles, La Tenderina, Roces… Algunos miembros de esa tropiella lo harán, sin duda, acuciados por la necesidad, el miedo, el hambre y la esperanza de un futuro mejor, pongamos que bastantes. ¿Y los setenta mil que se volvieron a los dos días, sin más ni más?
¿De dónde salieron y cómo llegaron a la ciudad tantos miles de individuos, “todos juntos y en unión defendiendo la bandera de la santa tradición”? Pues, si me lo permiten, yo creo que ahí tiene razón el Gobierno: no había informes taxativos que evidenciaran con suficiente anticipación ese multitudinario desplazamiento. Ahora bien, respecto al otro punto, del que todavía se sostienen dudas, esto mantenía yo el 5 de agosto, cinco días después de la marea invasora, aquí, en LA NUEVA ESPAÑA:
“¡Qué milagrosa rapidez! El 8 de julio se publica la sentencia. 20 días después, una marea humana de 50.000 o 60.000 personas, mozos en su mayoría, invaden Ceuta por el lugar donde la sentencia señala que se puede entrar. Es cierto que se comunican por las redes -casi no hay, por cierto, pobre que no tenga un móvil-, ¿pero quién les da la señal y la ruta? Algunos apuntan a camiones llenos de futuros invasores orientados por policías de Marruecos. The New York Times, incluía en sus informaciones el testimonio de un joven marroquí de 26 años, Youssef Alaoui, quien les contó que, cuando estaba cerca de la frontera, fueron los propios agentes de la policía marroquí los que le indicaron la dirección correcta para entrar en España. “No paraban de decir: ‘Ve por ahí, ve por ahí’”, contó Alaoui”.
A los cinco días de la entrada multitudinaria. Nada que rectificar, salvo el número. Y es que el que no quiere saber, ni ve ni sabe.
El señor Sánchez ha realizado una comparecencia en el Congreso, se ha sometido a un debate posterior en una sesión de control y ha lanzado sus opiniones, justificaciones y mensajes por la radio y la televisión. No quiero juzgar aquí lo que han hecho o no han hecho o dicho el Gobierno y su presidente durante el mes de agosto. Solo sé que no han pronunciado ni una palabra sobre lo sustancial: debemos modificar nuestra legislación de forma inmediata. En primer lugar, enmendando la Ley 4/2000 en su adicional décima que dio lugar a la “creativa” sentencia del Supremo de 8 de julio de 2026, y modificando toda la legislación sobre asilo y nacionalización que permita la devolución inmediata de todo aquel que traspase la frontera (y cualquier límite de soberanía es una frontera) o se adentre de forma ilegal en el territorio español.
Porque, pónganse a meditar ahora. Nos han invadido de golpe y en un día 80.000 personas, 10.000 aproximadamente de las cuales se han quedado malviviendo y mal-estando. ¿Y si se repite mañana una invasión semejante, y otra pasado mañana? Ya no en Ceuta o Melilla, en Las Canarias, en Murcia, en cualquier parte. ¿Cuál es nuestra posibilidad de evitarlo? ¿Hay que seguir atendiéndolos a todos, como hasta ahora, y abriendo un expediente individual a cada uno para expulsarlo? Ese es el gran problema a que nos enfrentamos, y que nos impide solventar nuestra legislación.
Muy hábil, como siempre, don Pedro ha preguntado: “¿En qué hubiera diferido su gestión de la nuestra? El señor Feijóo y el señor Abascal han venido a decir que no hemos protegido nuestras fronteras. ¿Qué es lo que habrían ordenado? ¿Habrían ordenado a la Policía Nacional y a la Guardia Civil que se encontraban en el Tarajal disparar a la población civil? ¿Habría preferido ese Gobierno del PP con Vox matar a cientos, quizá miles de jóvenes, muchos de ellos menores, para evitarse tener que gestionar una crisis de acogida al otro lado de la frontera?”.
Pero no es esa la cuestión capital, sino la que acabamos de formular: ¿Qué hará usted, don Pedro, ante la próxima hipotética pero posible invasión? ¿Nada, como ahora? ¿Ha convocado usted y apremiado a todas las fuerzas parlamentarias para realizar la tarea más urgente de las Cortes, más aún que la de entretenerse insultándose y culpándose, la de modificar nuestra legislación? Respuesta: no, no lo ha hecho, y me temo que por interés propagandístico, aún más que por ceguera.
He escrito arriba: “Y ningún Gobierno”. Ni el actual, el del PSOE y sus pegollos, ni el hipotético futuro del PP / VOX. Porque tanto Feijóo como Abascal se han dedicado en los debates a sus insultitos, amenazas, juicios y profecías. Cuando lo sustancial es la modificación de la legislación. Y si el Ejecutivo no ha hecho un llamamiento para ello deberían haberse quedado sentados en el hemiciclo hasta conseguir sentarlo para negociar sobre esa materia.
Porque nos ha caído un bastiazu que ha anegado calles, destrozado locales y sigue imposibilitando la vida normal, pero caerán más. Sobre todo, si alguien nos ha tomado la medida.
La risa de Xi Jinping
(Ayer, en La Nueva España)
LA RISA DE XI JINPING
La desgraciada y mortífera coyuntura -producto de coyunturas anteriores, acaso menos sangrientas pero también belicosas- nos ha dejado flotando en el aire, de forma casi tan abundante como el O2, algunos discursos, principalmente, el del derecho internacional como forma de solucionar los conflictos, frente al recurso a la guerra.
A uno no es que le disguste esa idea de que el derecho internacional fuese el instrumento al que se acudiese para solventar conflictos, sobre todo aquellos que traen consigo el espanto de la guerra y la destrucción. Pero al que suscribe le asaltan algunas dudas. En caso de existir tal código suscrito por todo el mundo, ¿quién decide la intervención de acuerdo con esas normas? ¿La ONU, donde cinco países tienen derecho de veto y lo aplican según sus intereses, intereses que incluyen los de sus protegidos? ¿Qué fuerzas, en su caso, lo impondrían por la fuerza frente al que se resistiese? ¿El tópico, tan reiterado, se aplicó, por ejemplo, en el caso de la invasión de Ucrania por Rusia? ¿Y de haber apelado a ese derecho, ha servido para algo? ¿Ese derecho internacional se aplica para liberar a los pueblos de sus dictaduras, incluso de las más sangrientas o feroces, como la de Irán? ¿Y para qué seguir? Pueden ustedes establecer una larga lista. Igual ando yo un poco despistado últimamente.
La guerra de Irán y la invasión del Líbano por Israel han traído consigo una disputa muy interesante, la que se desarrolla entre el papa y los EEUU, o su gobierno, si lo prefieren. León XIV ha condenado la guerra como “una derrota de la humanidad”, condenado el uso de la fuerza militar y afirmado que Dios no bendice ningún conflicto, y ha apelado al diálogo como forma de solución de los conflictos. Ya saben con qué imágenes “a lo divino” ha contestado el tontiloco de Trump, pero de EEUU ha recibido una respuesta teológica (sí, “teológica”) interesante, la del vicepresidente J. D. Vance. Respondió a la afirmación del pontífice de que “Jesús nunca está del lado de aquellos que una vez empuñaron la espada y hoy lanzan bombas”, preguntando si Dios estaba del lado de los estadounidenses que liberaron a Francia de los nazis, o de los estadounidenses que liberaron los campos del Holocausto y a los inocentes que en ellos sobrevivían. “Sin duda creo que la respuesta es sí”.
Y, ciertamente, existen derivaciones interesantes de la pugna entre Trump y el sumo pontífice. Un titular de The Wall Street Journal del 15 de abril (https://www.wsj.com/politics/trump-pope-leo-catholic-church-41d834ce?mod=itp_wsj&mod=djemITP_h) me recuerda aquella pregunta irónica de Stalin: “¿cuántas divisiones tiene el papa?”. Pues bien, este es el titular: “¿Por qué el papa León es un oponente tan difícil para Trump? El pontífice es más popular que el presidente y es un actor político metódico”.
Naturalmente, tanto León XIV como Pedro Sánchez y, en general, todos cuantos se oponen a la ofensiva de Trump y Netanyahu, reclaman el diálogo, como la única forma aceptable de solventar conflictos. Lástima que no citen algunas muestras del éxito del diálogo entre dos partes violentamente enfrentadas, como el del Gobierno de Venezuela con la oposición (gracias a la meliflua ayuda de Zapatero), el de los ayatolás de Irán con los manifestantes o los laicos, el de Ucrania con Rusia, el de China con los disidentes, con el Tibet o los vigures, o, yendo atrás en la historia, el “Peace for our times” de Chamberlain al regreso de Munich, en 1938. El diálogo como fórmula eficaz solo puede tener éxito (puede) entre iguales, cuando ambos contendientes se agarran mutuamente por las partes dolorosas, con igual intensidad.
Pero lo más apoteósico de la temporada fue la visita a China de don Pedro y su esposa (la que tiene una china en los tribunales). Allí proclamó que tanto China como España (¿o como él?) se sitúan “en el lado correcto de la historia”. Si ustedes contemplan detenidamente la foto de ambos líderes dándose la mano, observarán la cara impasible de Xi Jinping. Pues bien, esa cara impasible, pétrea, oculta una risa interna irrefrenable, al saber el papel que representa el cabezaleru español, risa que se traduciría en una carcajada homérica al oír lo de que ambas naciones están “en el lado correcto de la historia” y aplaudir la postura de la dictadura china en el ámbito internacional, olvidando su apoyo a Irán o a Rusia y otras menudencias de democracia interna.
Risa incontenible que se amplificaría cuando, después de la partida de nuestro Cid antiTrump, China lanzó un comunicado anunciando que Pérez-Castejón apoyaba el proyecto de una sola China, es decir, la anexión de Taiwán: “España se adhiere firmemente al principio de una sola China”.
P.S. Existen otras lecturas, más terribles, de ese considerarnos el estar en el mismo “lado correcto de la historia” que la dictadura China. Tengamos la frase como una pura bocayada de un vendedor de titulares.
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
EN LA CIMA
Supongo que ustedes, como yo, siguen con interés los hechos y las hazañas (antibélicas) de nuestro presidente, don Pedro. En los últimos tiempos ha conseguido un reconocimiento internacional por su abierto enfrentamiento con Donald Trump por su guerra con Irán. Nada menos que el Financial Times lo ha calificado como la némesis del estadounidense y afirmado que, con su reprimenda a este, “ha hecho lo que ningún líder europeo se atrevería a hacer”. Es cierto que, en general, los países europeos se han distanciado de Trump y que algunos se han opuesto, como España, al uso de las bases militares estadounidenses para la guerra de Irán. Pero nadie lo ha dicho más al alto la lleva y con menos diplomacia que don Pedro.
Ahora bien, el aplauso a su postura y denuncia va más allá del reconocimiento de muchas de las izquierdas occidentales o de algunos medios de comunicación: Irán, Hizbulá, Al-Qaeda y otras organizaciones de ese jaez han encomiado al presi (con minúscula) y mostrado su reconocimiento.
Pero la cima de esa fama y gratitud la alcanza recientemente. En la punta de los misiles que los ayatolás envían como regalo han colocado, al parecer, una pegatina, en árabe y en inglés, con esta leyenda: «Esta guerra no es solo ilegal, sino también inhumana, gracias, primer ministro». Y la semeya de Pérez-Castejón. Sea cierto o no, invento propagandístico de Irán o realidad, ¿no me negarán que no se puede llegar más alto, o, más lejos, si es cierto? Especialmente, ahora que sabemos que los misiles ayatolescos pueden alcanzar, por lo menos, 4.000 kilómetros de distancia.
Claro que, a continuación, don Pedro “ha exigido” la apertura del estrecho de Ormuz. Seguramente, confiado en que el reconocimiento que le profesan los ayatolás hará que le hagan caso, y así, poder dedicarse, de una vez por todas, a presentar los presupuestos, tarea que ahora la guerra ha interrumpido.
De picu tenía mio güela un xarru
Ayer, en La Nueva España
L’APRECEDERU
DE PICU TENÍA MIO GÜELA UN XARRU
Domingo, 8 de febrero. Siglo XXI, extraordinario dominical de LA NUEVA ESPAÑA. Un documentado estudio de Benigno Rodríguez Fano sobre la historia del sector lácteo asturiano y sus problemas hodiernos para el relevo. Del pasado, 29.706 ganaderos al entrar en la CEE (enero de 1986), se ha llegado al presente, 1.279 en 2024. Y expone una serie de medidas para evitar la extinción de las explotaciones ganaderas. Su finalidad: conseguir el relevo, ya intrafamiliar, ya de nuevos ganaderos. Nada distinto a las políticas y objetivos proclamados reiteradamente por el Gobiernu y por el Gobierno.
Página 24 del periódico del mismo día, edición xixonesa, Dos mujeres que quieren ser ganaderas, Silvia Meirinho y Sara Rodríguez. «“Te animan y luego te dejan tirado”, lamentan dos mujeres sin la ayuda de incorporación al campo». Ambas, dice la información, «lograron la subvención para hacerse ganaderas: la primera se queda sin ella y a la segunda no acaba de llegarle». Silvia: «Me dicen que tengo que volver a presentarme el año que viene; es totalmente injusto, ellos me dieron el visto bueno». Sara: «No he visto ni un euro y desde octubre tengo que pagar autónomos; juegan con nosotros, te lo hacen pasar mal». El dinero de la Consejería no llegaba para todos. La aprobación en la Xunta de un crédito extraordinario para pagar los compromisos, denegada.
Lunes, 9 de febrero. Verónica Molleda, ganadera, 30 años. Nave de dos plantas y 520 metros cuadrados. Adif la expropia para duplicar la vía. Indemnización: 6.5 euros.
Incentivar el relevo y la incorporación de los jóvenes. De picu tenía mio güela un xarru.
En otro orden de cosas: Extremadura, convocan elecciones porque no se pueden aprobar presupuestos, sube Vox. Aragón, llaman a las urnas por la imposibilidad de aprobar nuevas cuentas anuales, se dispara Vox. ¡Sí será llistu Pedro Sánchez: toda la llexislatura ensin presupuestos!
De los avisaos (retrospectivamente) nacen los xustificaos.
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Hybris
(Ayer, en La Nueva España)
HYBRIS
La situación política española se viene envileciendo desde hace un par de décadas. Junto a algunos propósitos nobles que tratan de rescatar a los «olvidados y abandonados» de un bando de la guerra y la posguerra, esos propósitos han ido acompañados de un discurso que trata de establecer una trinchera insalvable entre unos y otros ciudadanos, no entre dos bandos de ciudadanos, sino entre los míos y todos los demás, tengan o no adscripción concreta alguna. Parte de ese discurso contiene una adulteración sustancial de la historia, no por lo que afirma de parte de ella, sino por lo que borra de la otra, de los actos y responsabilidades propios.
Al margen de los actos, el discurso se reafirma de vez en cuando con nuevos enunciados o conceptos. Así, el de la conveniencia de la tensión, de Zapatero -es decir, de la «memoria» y el estímulo frente al contrario-, o el de la «muralla» frente al otro bando, de Pedro Sánchez. Y si ustedes siguen con atención las descalificaciones del pacto o encuentro tras la muerte de Franco entre ciudadanos de una u otra ideología o de bandos enfrentados en la Guerra Civil, observarán que esas críticas no se dirigen solo al acuerdo y encuentro del 78, sino, entre parte de los mismos socialistas, a los socialistas del PSOE moderno, como Felipe González y otros dirigentes «del antiguo testamento».
Todo ello merece un examen mucho más detenido del que cabe aquí, en un artículo de opinión. Me centraré ahora en uno de los efectos de ese proceso y discursos, la «polarización». Efectivamente, se ha conseguido que en una parte de la sociedad española, ante ciertos temas de orden social, político o histórico, se dispare la amígdala cerebral y, en consecuencia, las reacciones agresivas y combativas. De ahí que, de un tiempo a esta parte, en las conversaciones entre familiares o amigos sea lo más prudente y educado evitar ciertos temas. Cosa contraria, por cierto, ocurre en las tertulias televisivas o radiofónicas, donde la agresividad es un input que reporta beneficios monetarios en el bolsillo de quien la manifiesta.
Pero, en ocasiones, la dialéctica de contrarios que impulsa la polarización sube a mayores y hace que las personas evacuen sin consideración a su estatus y pierdan el decoro y la prudencia que los deberían acompañar. Me referiré únicamente a una engarradiella en el ring político actual, en el que actúan el presidente del Gobierno y dos prelados. Abre fuego el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, quien manifiesta a un periódico que, ante la situación política, no cabe más que «cuestión de confianza, moción de censura o dar la palabra a los ciudadanos. Es decir, lo que prevé la Constitución». ¿Pero quién manda a los gatos metese a reteyadores? ¿El prelado desconoce lo que son la prudencia y la dignidad del cargo y que, por tanto, hay silencios a que obliga el mismo?
Y, evidentemente, Pedro Sánchez, a quien nunca acompañó la prudencia ni el decoro, contestó: «El tiempo en que los obispos interferían en política se acabó cuando llegó la democracia». Hasta ahí correcto y merecido, pero, claro, nuestro hombre se calienta y añade: «También le animo a lo siguiente: si se quiere presentar a unas elecciones, tiene la asociación ultraderechista abogados cristianos, que se presente y a ver qué resultado saca». Y, ahí, ya, don Pedro se olvida de que es el presidente del Gobierno de España, pasa por alto su obligación de respeto y prudencia como tal, y se lanza al combate mitinero.
Mas no acaba aquí la cosa, el arzobispo de Oviedo, nunca desdeñoso de una buena engarradiella, al ver atacado a su presidente de la Conferencia Episcopal, saca a la calle la artillería pesada y dispara: «Dentro de la decadencia moral, corrupción, prevaricación, indecencia de saunas-prostíbulos, robos, mentiras flagrantes y control de la discrepancia judicial y mediática, disparan los mandamases contra la Iglesia una vez más. Están acabados». No haré comentario alguno, ni siquiera subrayaré ese «disparan contra la Iglesia una vez más».
Me preocupa el clima de crispación y desencuentro que se ha venido gestando en estas décadas, encabronando a sectores de la población y poniendo su amígdala cerebral en posición de disparo al leve roce de ciertos estímulos. Pero me preocupa más cuando esas posturas las exhiben, sin decoro ni respeto a su condición y posición, prohombres. Es cierto que, en algunos casos, en los de mayor falta de prudencia, es muy probable que exista, además del discurso o prejuicio ideológico, un elemento psicológico personal, la hybris.
(P. S. Que conste: tuve la tentación de titular con aquelles pallabres finales del cantar Baxaren cuatro alleranos).
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Gernika, Xixón, Ucrania, Augusto
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
GERNIKA, XIXÓN, UCRANIA, AUGUSTO
Ante el “Gernika” de Picasso se hallan Volodímir Zelensky y Pedro Sánchez. Me viene a las mientes que el 14 de agosto de 1936 los aviones franquistas bombardearon las calles de Xixón, con muchos muertos. Lo cuento en mi novela De los sueños hicimos pesadilla. Mi experiencia reiterada es que la mayoría de los lectores lo ignoraban e, incluso, lo ponían en duda. Y, sin embargo, sucedió, nueve meses antes. Es una reflexión sobre nosotros.
Pero lo importante no es eso, sino el sufrimiento de los ucranianos, que, tras la invasión de Crimea, se enfrentaron a una nueva invasión de su territorio y una guerra que dura cuatro años, con lucha en el frente y bombardeos contra objetivos civiles, una guerra que lidera un dictador que, sin embargo, tiene la simpatía y el apoyo de un número considerable de «demócratas» purasangre españoles.
Escribo estas líneas el martes 25 de noviembre. Está sobre la mesa un documento para la paz ofrecido por Trump y redactado a capricho de Putin, si no por él. He dicho aquí hace meses que Trump es un imbécil porque creía que podía negociar con Putin y convencerlo (¿recuerdan?: «Resolveré esta guerra en 24 horas»). La paz que pretende Trump con ese documento se parece mucho a lo que se llamó la «Pax Augusta». Después de someter y esclavizar a cántabros y astures en el 24, Augusto declaró establecida la paz en todo el Imperio romano. Algo semejante.
Claro que siempre hay gente para todo: munícipes xixoneses colocaron a las puertas de la antigua ciudad una estatua de Augusto, como una gaviota defecando a sus puertas.
Putin no entiende otros acuerdos que los de la fábula del león, la cabra y la oveja: después de atribuirse las dos primeras partes del ciervo cazado entre todos, añadió: «Y la tercera es mía, porque soy el más fuerte».
Nadie desearía más que yo estar errado.
(Ayer, en LNE)
L’APRECEDERU
A ALGUNOS POLÍTICOS: ¡GRACIAS!
Don Pedro es, cada poco, uno de aquellos a los que más agradezco sus palabras. La última ocasión ha sido con su propuesta de un salario mínimo europeo común. ¿Piensan ustedes que don Pedro ignora que las realidades salariales en la UE son extremas? ¿Que, por ejemplo, ese salario es de 551 euros mensuales en Bulgaria y de 2.704 en Luxemburgo? ¿Que habría que modificar uno a la baja y otro al alza? ¿Desconoce que la realidad de los salarios está en relación con la riqueza de cada país? ¿Ignora que un salario por encima de lo posible significaría la ruina de muchísimas empresas y una destrucción masiva de empleo? ¡Qué va! Entonces, ¿por qué lo dice?
También manifiesto mi reconocimiento hacia el ministro Albares al pedir perdón “por el dolor e injusticia causados por España a los pueblos originarios de México”. ¿Es consciente don José Manuel de que, entre los pueblos originarios de México, son los aztecas los primeros que deben pedir perdón a otros de ese territorio, tlaxcaltecas, cholulanes, totonacas..., a quienes esclavizaban y sacrificaban sangrientamente? ¿De que muchos de ellos acudieron en auxilio de los españoles para librarse de sus exterminadores? ¡Cómo va a ignorarlo! Lo mismo que no lo ignoran los instigadores del discurso, los mexicanos Obrador o Sheinbaum. ¿Entonces?
Entre nosotros, algunos también ayudan. Así doña Covadonga Tomé. Ocasión: una propuesta en la Xunta para apoyar la candidatura de la Universidad Laboral como Patrimonio Mundial de la Unesco. Doña Covadonga votó en contra argumentando que el edificio era “arquitectura fascista”. ¿Posee la diputada un concepto arquitectónico objetivable sobre lo que es arquitectura fascista? ¿Conceptúa como tales los miles de viviendas de las colominas, tocotes y otros grupos residenciales de la época franquista? No, ciertamente. ¿Así, pues?
No tengan duda alguna. Lo hacen por suscitar nuestra risa, por procurarnos un momento de alivio en las cargas y preocupaciones de la vida.
Gracias por ello.
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Silencios y babayaes
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDEDERU
SILENCIOS Y BABAYAES
Me tenía desconcertado lo del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado. Por un lado, loas por su valentía y resistencia a la dictadura de Maduro; por otro, silencios, como el de Pedro Sánchez, que justificó su mutismo con una mentira (¡qué raro!): «Nunca felicito a los Premios Nobel». Y, ante mis dudas sobre su justicia y acierto, me acordé de aquello de Machado en su Juan de Mairena: El profesor recibe a un padre airado que viene a quejarse del suspenso de su hijo. Lamentaba la poca duración del examen. Preguntó al docente: «¿Le basta a usted ver a un niño para suspenderlo?». La respuesta: «¡Me basta ver a su padre!».
Fue al reparar en la crítica de Pablo Iglesias a la concesión del premio y a la premiada: «La verdad es que para darle el Nobel de la paz a Corina Machado… se lo podrían haber dado directamente a Trump o incluso a Adolfo Hitler a título póstumo». Y, como en el caso del maestro, se me despejaron las dudas: «Me basta con oír a sus críticos».
Pero, en fin, el número de fenómenos no se queda aquí. ¡Munchos hay! El 22/09/2025 LA NUEVA ESPAÑA entrevista a Fernando Martínez, Secretario de Estado de la Memoria Democrática. Al hablar del Día de las Víctimas afirma: “Hay víctimas franquistas, que son la inmensa mayoría, pero también ese día recordamos a gente que fue fusilada en Paracuellos, dos o tres sacerdotes en zonas republicanas”.
¡Dos o tres sacerdotes! ¡Dios mío (si me lo permiten)! Será «democrática», ¡pero «memoria», «memoria”…!
Y bien, a propósito de la discutible decisión del Gobiernu de establecer la gratuidad de las matrículas en la Universidad, el conseyeru de Hacienda y otros menesteres, Guillermo Peláez, ha afirmado que «los ricos no van a la pública». Ignoramos cuál es la fuente de sabiduría del conseyeru, pero vale como título de un culebrón.
Bocayaes
Ayer, en La Nueva España
BOCAYAES
Per verba ad animam. La boca es el caño por donde vierte nuestra mente. Por ahí sale lo que pensamos, lo que queremos, lo que odiamos, lo que fingimos, lo que ignoramos, nuestra visión mágica del mundo… Más turbio o más claro, el chorro siempre evidencia lo que es nuestra mente o lo que está en ella.
Comencemos por las risas y por los medios de comunicación. Varios periódicos: «La ONU decreta la hambruna en Gaza». Pobres palestinos, como si no tuvieran poco con lo que tienen, viene ahora la ONU promulga o decide la fame en Gaza. ¡Si cuando tantos afirman que la ONU no vale para nada, pero esto es peor! Y ahora, una emisora (25 de agosto, 9 de la mañana): «Un grupo de ciudadanos estadounidenses perpetran una denuncia contra Maduro por narcoterrorismo». «Perpetrar: ´consumar un delito o culpa grave`». Ya se ve que la emisora no está muy a favor de la denuncia. ¿O sí?
Caigamos ahora al ámbito político. ¿Manquín, yes empresariu? Muchos de ustedes conocerán la anécdota. Ante un retraso imprevisto en el teatro, mandaron salir a dar explicaciones a un personaje muy conocido y de poca importancia, el Manquín. Nada más asomar al proscenio, una voz burlona gritó «¿Manquín, yes empresariu?. Pues bien, he aquí que un preboste gubernativo izquierdounidense sale a escena para criticar las palabras del arzobispo Sanz Montes a propósito de cierta prohibición en Jumilla. Y, al margen de otras razones, afirma que el arzobispo «se sitúa al borde de la herejía». ¿Manín, yes teólogu? Y lo más gracioso es que la afirmación teológica fue loreada por otros muchos prelados de la iglesia izquierdista -no digamos ya por los diáconos, subdiáconos u ostiarios de la misma- como si fuese una evidencia con la fuerza de la verdad de la Ley segunda de la termodinámica.
Santa Rita, Rita, Rita… El Gobierno y sus satélites acordaron en su día el cierre de todas las plantas nucleares para 2035. Ahora, los socialistas, en consonancia con ciertos aires europeos y catalanes, están pensando en prolongar la vida de esas centrales. He aquí la respuesta de doña Yolanda Díaz Pérez, Vicepresidenta segunda: «España zanjó este debate de forma exitosa hace años y no tiene nigún sentido volver a abrirlo». Pues bien, no solo no se puede volver atrás en ningún asunto, ni discutirlo, lo que se da no se quita, sino que prolongar la vida de las nucleares «significaría no dejar espacio suficiente para el imprescindible despliegue de las energías renovables en nuestro país». ¿«Espacio suficiente»? Amén.
Y no podría faltar aquí don Pedro Sánchez Pérez-Castejón. A mediados de agosto acude a Galicia y propone allí un «pacto contra el cambio climático» («contra la emergencia climática», dicen otros medios). En realidad don Pedro repite el concepto del Pacto de París de 2015 «para luchar contra el cambio climático». Pero contra el cambio climático no se puede luchar, se pueden realizar acciones para limitar o atajar sus efectos, pero «contra él», como si fuese un ente o una persona, nada se puede hacer. Si acaso, rogativas.
Bueno, y terminemos con lo que es una expresión de la «voluntad popular». Durante décadas existió en Xixón un autocine, un lugar en el cual, desde el coche y al aire libre, se podían ver películas. Próximamente, y por las razones que sean -ingresos menguantes, jubilación, oferta por la parcela…-, sus propietarios han decidido cerrarlo. Pues bien, una parte de la ciudadanía xixonesa se ha manifestado en contra y han llegado a reunir 5.100 firmas para que la instalación no se clausurase. ¿Han organizado una sociedad para convertirse en propietarios y mantener así su supervivencia? ¿Se han comprometido a abonarse durante un tiempo para garantizar sus ingresos? En ningún caso, lo único que han hecho es manifestar que estaban en contra del pieslle.
Como tantos manifiestos públicos: exhibición -dicho en el mejor sentido de la palabra- de anhelos, deseos, voluntades, esperanzas, afectos, pero nada que pueda cambiar el curso de las cosas, ni siquiera, poner algún medio para torcerlas.
En último término, lo mismo que las rogativas para pedir la lluvia o su cese.
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Lo que quiero cuando me da la gana
(Ayer, en La Nueva España)
LO QUE QUIERO CUANDO ME DA LA GANA
Acordémonos de Teresa Ribera con su gesto habitualmente hosco: había que cerrar las centrales nucleares con inmediatez, mejor para ayer que para mañana (coro de feligreses pancarteando y esloganeando: ¡Bien, bien! ¡Magnífico! ¡Campeona!).
Pero, ¡ay manín!, doña Teresa asciende a Comisaria de la Competencia en Europa y ahora, bajo su mandato, la energía nuclear pasa a considerarse como una energía verde, que puede recibir ayudas. Es más, los países podrán construir centrales nucleares o pequeños redactores modulares. Bien, eso en Europa, aquí ya veremos. En todo caso, ¿oyen ustedes la repulsa del coro de feligreses vocingleros? Como en Garcilaso: “y en el silencio solo se escuchaba un silencio de abejas que sonaba”.
¿Y qué me dicen del Central y don Hugo Morán? Ellos, ternes con el lobo, como con Teresa Ribera en su día. El cánido estaba catalogado en el Noli me tangere en toda Europa, pero, gracias a que GW950m osó (lobó) devorar al poni de Von der Leyen, se descatalogó. Naturalmente, las víctimas, los ganaderos, quieren actuar, pero el Gobierno, con manipulación y malos modos, sostiene que “no se pueden matar lobos” y que, aunque el número de manadas ha aumentado, la especie sigue estando en peligro. Trece comunidades -las que padecen al animal- protestan, los socialistas asturianos parecen mover el rabo con disgusto y discrepancia.
Pero para cambios de opinión los de don Pedro y don Santos: del “amnistía nunca” a negociarla con Junts y Puigdemont. Por cierto, ahora que don Santos ha ingresado en prisión, me da cierta lástima el sujeto. Estará seguramente pensando, en el patio de Soto del Real, de qué le habrá servido tanta humillación progresista ante Puigdemont en Waterloo, tanto sufrimiento en sus rodillas, buscando un argumento y una posición que diesen satisfacción al prófugo, tanto cantar aquello de Las espigadoras…: ¡Qué trabajos nos manda el Señor, agacharse y volverse agachar, todo el día aquí en Waterloo!
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Discursos y declaraciones
(Ayer, en La Nueva España)
DISCURSOS Y DECLARACIONES
El lector atento, que todos ustedes lo serán, se sorprenderá cada día con declaraciones y discursos eyectados en el ámbito de la política. La sorpresa podrá surgir de variados motivos, la impertinencia de los mismos, lo extravagante, la mentira flagrante que contienen, etc. A modo de muestrario, y para que, en ocasiones, sirvan de necesaria eutrapelia en estos tiempos trufados de preocupaciones y angustia, algunos.
Déjenme empezar por lo más inocuo y extravagante. Pertenecen a don Adrián Barbón. Las realiza en una parroquia xixonesa, donde él, junto a don Salvador Illa, se confiesa católico creyente, y afirma: «Si tú eres un buen cristiano, evitarás la corrupción; forma parte de tu forma de concebir el mundo». Se pueden hacer varias consideraciones sobre el axioma, sobre su certidumbre absoluta, acerca del juicio implícito que emite sobre los católicos no cumplidores con él, etc. Pero yo me quedo aquí únicamente con la literalidad y la materia de la afirmación: no es común que un político -y no de derechas- hable de su fe con tal firmeza y publicidad. Mi juicio no es negativo, al contrario, pero sí sorprendido.
En esa línea, en otro momento, Barbón defendió los valores cristianos en política para evitar la polarización y la corrupción: «Contra eso hay que luchar y tener fe me ayuda en los momentos más difíciles a no rendirme». «La fe me ayudó en la pandemia a decir ‘rendirnos no es una opción’, que también aplicaba a mí mismo».
Y esta caracterización de sí mismo, su repugnancia a la acumulación de riquezas, a la cupiditas, la codicia del dinero: «Me asquea la corrupción, los corruptos y los corruptores. Me repugnan. No lo soporto. Al no sufrir la avaricia del dinero, me cuesta entender a aquellos que la sufren».
No es frecuente en política ese desnudarse. Algo vale, y distingue.
Otros discursos tienen otro cariz. A mí, sencillamente, me parece inaceptable la declaración de la Conferencia Episcopal -y con el toque a rebato aquí de nuestro arzobispo, y, por decirlo todo, con la excepción pública del arzobispo de Tarragona- pidiendo elecciones anticipadas, hablando de la corrupción del PSOE. Me parece impertinente -en las dos acepciones de la palabra-. No está la Iglesia para hablar de opciones políticas concretas, el juicio al Gobierno y la petición de elecciones anticipadas, que suena a alineamiento con la oposición. Pero, además, es imprudente. Por un lado, ha provocado la reacción del Gobierno, acusando Bolaños a los arzobispos de mantener una «comunión espiritual y política con la extrema derecha». Y, por otro, ha vuelto a excitar recuerdos de la Guerra Civil y la dictadura en las redes sociales, aireándose en estas los apoyos de la Iglesia a la Guerra y al franquismo. Solo falta ahora una segunda vuelta, en que obispos y católicos recuerden las iglesias arrasadas, los cristianos perseguidos y los sacerdotes asesinados. El juego de moda desde Zapatero: la memoria selectiva.
Inadecuado, gratuito, imprudente. Y eso que se suponen cabezas tocadas por la gracia de la ilustración y el pensamiento.
Los otros dos discursos corresponden al gallu, al presidente del Estado, don Pedro. El primero es simplemente una babayada. Son las cinco de la tarde. Ha tenido reunida varias horas a la Ejecutiva Federal. Por fin, sale a la palestra para dar la rueda de prensa que había anunciado para la una. Lo he calificado de «gallu” por lo que presume de todo, pero también se lo puede caracterizar así por el modo pérezcastejoniano de sus ruedas de prensa, tan breves y apresuradas como la cobertura de la gallina por su gallador. Pues bien, después de haber realizado su intervención, proclamó: «señores, son las cinco de la tarde y aún no he comido, así que me marcho». En competencia con el clásico cervantino «Y luego, incontinente, / caló el chapeo, requirió la espada, / miró al soslayo, fuese y no hubo nada».
El segundo es una presidenciada típica. A los socios de la OTAN se los va a requerir para que inviertan un 3,5% en defensa (hasta un 5% contemplando algunas variables). Don Pedro envía una carta al mundo (en apariencia a Rutte, secretario general de la organización) diciendo que España no puede aportar mas que un 2,1%, en caso de no hacerlo así peligrarían el estado del bienestar, los bolsillos privados, el empleo y las finanzas públicas. Probablemente, don Pedro tiene bastante razón. No voy a entrar a discutir esa cuestión ni a señalar otros miembros de la OTAN reticentes al 5% o muy retrasados al respecto. A lo que voy es a la presidenciada. El señor Pérez- Castejón, al tiempo que hace pública su postura y su carta a Rutte, asevera que este ha entendido la postura de España y ha aceptado: el mocín ha salido triunfante.
Repito, no se trata del fondo, sino del proceso, de la mentira. Al día siguiente el secretario general de la OTAN afirma que no se ha llegado al pacto que don Pedro dice se ha llegado.
Mentiras para todos. Pasto para los suyos. «Cae primero un mentirosu qu’un coxu», dice el refrán. Lo que no dice es que una gran parte de los espectadores tienen defectos congénitos de visión. Donde unos ven una caída, otros ven un veloz avance hacia la meta, «como los ríos que en veloz corrida se llevan a la mar».
Y ahí está el quid, el busilis, el meollo de la cuestión: ¿Para quién se miente? Para los nuestros.
Tras el reventón
(Ayer, en La Nueva España)
TRAS EL REVENTÓN
Plasmu. Jueves, 14. Cinco de la tarde. Estoy comprometido para una cita: una breve actuación de mi nieto en un concierto escolar. No obstante, decido ver previamente la comparecencia del Presidente, que se retrasa. Tengo puesta la primera de TVE. En la espera, todos los turiferarios y disculpadores habituales del PSOE están desatados, los periodistas de la TVE, los de El País: que aquello es un escándalo sin precedentes, que el Gobierno debe dar explicaciones y actuar. Son los mismos que, hasta hacía 24 horas, venían sosteniendo -recitando la cartilla impuesta por los socialistas- que todas las noticias que desde tiempo atrás venían saliendo sobre corrupción y mordidas, así como otras colaterales -esposa y hermano del Presidente, fiscal general...- eran todo bulos, indicios sin consistencia, inventos de la fachosfera… De pronto, ya no en horas veinticuatro, sino en minutos, los audios de Santos Cerdán convertían en evidencia lo que no era más que invención conspirativa.
El cambio del discurso. Cerdán encapsulado. Desde las filas gubernamentales y desde el PSOE desaparece de pronto el discurso de que todo era un invento del enemigo. Ahora se reconoce el “pecado” de Santos Cerdán. Él es insalvable. Lo expresa perfectamente la ministra Montero: se siente “profundamente traicionada por Cerdán”. Y alaba la contundencia de Pedro Sánchez al cesarlo. Hacía, por cierto, pocos días que la Montero, como otros ministros, manifestaron que ponían la mano en el fuego por el señor Santos. (Digitalicea, por cierto, un simpático meme de la dicharachera con las manos vendadas por la quemadura).
De modo que el discurso se articula ahora así: de una parte, se centra en Cerdán y se hace abstracción del resto de la trama hasta ahora desvelada: Víctor Aldama, Koldo, Ábalos -diputado por el PSOE y aforado, antiguo ministro, antiguo secretario de Organización-; de otra, se destaca la energía purificadora (la “contundencia”) del PSOE, frente a la tolerancia del PP y sus “infinitos” casos de corrupción: Gürtel, Bárcenas, el hermano y la pareja de Ayuso, Ayuso y las residencias, la foto de Feijóo con el narcotraficante…
¿Quién es o era el señor Santos? Pues aparte de ser el llambeculos complaciente y reiterativo de Puigdemont en Waterloo, que lo era por imperativo de Sánchez y el PSOE, era secretario de Organización del PSOE, reafirmado en el cargo el 1 de diciembre de 2024 en el Congreso Federal, donde celebró la confianza con un durísimo discurso contra los medios y el Poder Judicial. Afirmó en él que era víctima “de una cacería humana” organizada por “la industria del odio en televisión, los periódicos digitales, la prensa de toda la vida y también en sede judicial, sí, también en sede judicial” (atronadora ovación de los congresistas socialistas). El señor Cerdán, por cierto, venía mandando ya mucho, desde hacía tiempo, en Aragón y Navarra.
Ni un paso atrás, ni para tomar impulso. Ignoro cómo se sentirán, en concreto, o cómo reaccionarán la mayoría de los militantes socialistas o los votantes ante el reventón de la evidencia. Lo que sí constato en las redes sociales es que, de forma prácticamente unánime, las entradas de los enfotaos de izquierdas siguen el discurso oficial: encapsulan el problema en Cerdán (con lo cual obvian la extensión de la red en profundidad, tanto en el tiempo como en el territorio) y se afanan en listar una innumerable lista de delitos y delincuentes del PP, condenados, en juicio, absueltos, sospechosos, que enfrentan a la limitación (nada de los ERE u otras lindezas, alguna asturiana, por supuesto) de casos del PSOE y su limpieza. Y, un colofón: cualquier cosa, por supuesto, antes que un gobierno de la derecha y la ultraderecha, enemigos del pueblo y aún más corruptos.
De todas formas hay algunos indicios. LA NUEVA ESPAÑA interrogaba el domingo a algunos cargos públicos del PSOE y la periferia. Como García-Page, algunos preferirían un adelanto electoral de las generales, a fin de que las municipales y autonómicas no coincidieran con ellas, ante el temor que el castigo por la corrupción en el Gobierno y en partido arrase con todo. Otros, entre los que se encuentra el señor Barbón, creen que hay que seguir con la agenda, tan benéfica para la mayoría de la sociedad, hasta el 27. Algunos son muy claros en su interés. Así José Luis Alperi, secretario General del SOMA: “Un adelanto supondría un balón de oxígeno innecesario a la derecha”.
La cuestión de fondo. ¿Es que nadie sospechaba nada de todos esos sistemas de recaudación por obra adjudicada que venían de tan atrás? ¿Cuál era el método persuasivo para que directivos de organismos o ministerios estatales contratasen a las dulces amigas de esta gente? Más allá, ¿se puede suponer que esa recolección impositiva se realizase desde el puro interés particular y no bajo el amparo de una financiación irregular del partido? ¿Que se atendiese a sus demandas sin que detrás estuviese esa coyuntura? Es posible, ¡pero tan poco probable!
Las peticiones efectuadas concretamente, por ejemplo, a Javier Herrero e Isabel Pardo de Vera, cargos públicos que podían adjudicar obras para que actuasen en beneficio de determinadas empresas, hacen aumentar las sospechas. Lean ustedes aquí, si les apetece: https://www.lne.es/espana/2025/06/14/desmonta-uco-trama-corrupta-empezo-cerdan-navarra-extendio-espana-118624964.html
Ternura. No todo van a ser críticas. Miren el emponderamiento feminista de Koldo, recomendando a Cerdán que colocase a una moza: “¿Te acuerdas de la chica rumana y demás? No solo hay que valer para follar. Ella, la pobre, está en el paro”.
Víctimas colaterales. Puede uno reír, tomar esto como una comedia, llorar, indignarse…, pero no deberíamos olvidarnos de las víctimas colaterales, de las de los implicados, los recaudadores, y los de las señoritas que hasta ahora han salido a la luz. ¿Cuántos familiares no se habrán visto sorprendidos y avergonzados? ¿A cuántos no se les habrá retirado el saludo o mirado con sospecha? En las universidades, colegios o institutos, de cuántos no se mofarán o vejarán, o simplemente, se sentirán ellos avergonzados?
Los efectos deletéreos de estas acciones tienen también sus víctimas inocentes.
Rises y (dalgunes) llárimes
(El sábadu, en La Nueva España)
RISES Y (DALGUNES) LLÁRIMES
Si observan los discurrires políticos y sociales, algunas actitudes y discursos de estos, probablemente tenderán muchos de ustedes al enfado. No lo hagan siempre. No faltan motivos para la sonrisa. He aquí algunos:
Asamblea de Madrid. Fogosa treintayllargoañera del PSOE. A Ayuso, refiriéndose a supuestos asuntos turbios de dinero: “Ya que plañe por la muerte del Papa, recuerde a sus compañeros que cumplan el sexto mandamiento: no robarás”. Risas en la sala. ¿Si no sabes de qué hablas, a qué presumes, Mar Espinar? Confiemos en que sea un lapsus linguae y no un desconocimiento por falta de relación con la materia.
“No existe riesgo de apagón en España” (por lo magnífico que es nuestro sistema, es “bulo y fango de la derecha”). Pedro Sánchez, tres pedrianas veces en 2022. “No existe riesgo de apagón. Red Eléctrica garantiza el suministro” (9 de abril). Por el medio, numerosos adictos al Gobierno reiteran idéntica seguridad. Cuarenta y cinco horas después del apagón, Beatriz Corredor, presidenta de Red Eléctrica: "Tenemos el sistema eléctrico mejor y más resiliente de Europa. No va a volver a pasar”. Se llama seguridad profética. Aunque tal vez sea fe, que es creer lo que queremos creer, a pesar de la evidencia.
El Gobierno presenta la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales (4/2/2025). Además de beneficiar a 12 millones de trabajadores, “mejorará la productividad, reducirá el absentismo y creará más empleo”. ¿De verdad? Por solo poner un ejemplo: ¿una tiendina, una peluquería, con un empleado tendrán que pagar lo mismo -es decir, más por menos- y cerrar antes? ¿Suplirá el dueño las horas del empleado? ¿O los efectos serán otros? Por supuesto, los sindicatos se han sumado con entusiasmo a la medida -además subrayan la evidencia de que el empleado tendrá más tiempo para sí, el ocio, y la vida familiar- y el Primero de Mayo ha sido un clamor en favor de la medida. Algunos piden más: la reducción a 32 horas semanales. Ya lo saben: cuantas menos horas, cobrando lo mismo, “mejorará la productividad, se reducirá el absentismo y se creará más empleo”. Ya no parece fe, sino magia potagia.
Don Pedro, al día siguiente del apagón: “No sabemos las causas, puede incluso haber sido un ciberataque. Investigaremos. Pero las causantes no han sido las renovables, y las nucleares han sido parte del problema”.
Es decir, que no sabemos, pero sí sabemos. Y, además, las nucleares están en poder de los “ultrarricos”, que son, aunque no lo diga Sánchez, las mismas sociedades que tienen la mayoría accionarial de las renovables.
En otro orden de cosas. Titular de LA NUEVA ESPAÑA: “Matar lobos no acaba con el problema”. Esto es lo que dice uno de los biólogos con mayor prestigio de la región, Javier Naves: "Llevamos cuarenta años matando a estos animales y la solución a la crisis no se ha encontrado". Que es lo mismo que dicen muchos de los ecologistas, “matar lobos no es la solución”. Aducen, por cierto, que la culpa de la muerte del ganado no es del lobo, sino de los ganaderos, de las subvenciones al campo, del precio de la leche y, en último término, vienen a decir, como no podía ser de otra manera, del capitalismo.
No diré nada. Esta noticia de Lousame (A Coruña) del 6 de mayo: “El lobo mata a 17 ovejas en Lousame (y deja graves a otras 3): “Se segue así haberá que desfacerse de todo”. La muerte se produjo dentro de un recinto alambrado, que el lobo afuracó.
Ustedes mismos.
(Por cierto, no sé yo de que ningún ecologista llore por el terror, el dolor y la muerte de las ovejas).
Sobre el anteayer
(Ayer, en La Nueva España)
SOBRE EL ANTEAYER
En lo general, lo más notable que se puede afirmar de la catástrofe de anteayer es que no se sepa aún con certeza cuál ha sido la causa del apagón. Se han barajado algunas hipótesis “serias” (algunas desde Portugal) y han corrido varias que respondieron solo a la imaginación o los temores populares (como la de la guerra). No es menos notable la tardanza del los Ejecutivos, principalmente el de España, pero también otros, en comparecer, no solo para tranquilizar o dar instrucciones, sino para que los ciudadanos supiesen que en medio del caos había alguien con una linterna (política).
Esa incertidumbre ha sido uno de los factores que han agravado las situaciones incómodas o de peligro de muchas personas: los encerrados en los trenes o ascensores, los que necesitaban oxígeno que no podían proporcionarse por la falta de corriente para su máquina, quienes tenían a sus hijos en los colegios y no podían llegar a ellos o no sabían como estaban...
Ayer, día 29, al día siguiente del caos generalizado, seguían con problemas en algunas zonas: algunos centros educativos estaban cerrados o no daban clase, aunque acogían a los alumnos que acudiesen; muchos medios de transporte no se hallaban operativos; internet y algunos operadores tenían fallos esa mañana -la interné de la Consejería de Educación no funcionaba-; Canarias, cuyas islas habían librado en su mayoría del apagón, entraron en emergencia por la caída total de las comunicaciones; supongo que los centros de salud y los hospitales no son capaces de ir resolviendo las citas acumuladas, etc.
Una gran parte de los supermercados y tiendas cerraron -muchos volvieron a atender cuando terminó el apagón- y los que permanecieron abiertos estaban hasta los topes, de modo que, a media tarde, ya habían desparecido bastantes mercancías de las estanterías. Mi experiencia en el único que encontré abierto en el barrio fue que la gente actuaba con calma y, en general, con cortesía, sin atropellar a nadie, algunos con una cierta coña. Es verdad que, sin excitarse externamente mucho, algunas personas, mayores y no tan mayores, hablaban de guerra, no con seguridad acaso, tal vez temiéndolo.
Por otra parte, y aunque con apuros por la falta de corriente para los lavavajillas o por falta de frío para algunas bebidas, los bares que permanecieron abiertos estuvieron llenos desde la primera hora del apagón. Aprovechando el buen día y que en casa no podían cocinar -o subir, dependiendo del piso y de sus condiciones físicas-, unos, otros porque no podían trabajar, la gente organizó tertulias y fue esperando a que la luz volviese y que alguien les diese alguna explicación. Solo Whatsapp a veces y los sms de algunas compañías funcionaban. A través de ellos, la gente intentaba saber algo de sus familiares y de la situación en el país. Cuando, hacia las siete, la luz fue volviendo por localidades o por barrios, las noticias corrían apresuradamente y las caras se iban animando.
En todo caso, mi observación fue que la gente intentaba proveerse de aquello que podríamos llamar el “paquete de supervivencia”, agua y linternas, especialmente (algunos, incluso compraron velas).
Por otro lado, pronto se situaron policías urbanos en los cruces más importantes de la ciudad. En todo caso, con el tráfico muy disminuido, el comportamiento general de los conductores fue excelente, circulando con precaución y deteniéndose de forma sistemática en los pasos de peatones para dejar pasar o animar a ello a quienes estaban dubitativos en las aceras.
Esperemos que para otro susto estemos todos más preparados. Los ciudadanos con reservas en casa e instrumentos de utilidad para la ocasión. El Gobierno, los gobiernos, y las compañías conociendo las causas del apagón y previéndolas. El Ejecutivo central, en particular, y algunos partidos igual tienen que modificar su discurso sobre las fuentes de energía.
P.S. Es curioso, leo un informe de Red Eléctrica que achaca el apagón a las solares y lamenta que no se contase con las nucleares de forma sistemática. En su tercera aparición, don Pedro corre a echar la culpa a las nucleares, que según él, “han sido más un problema que una solución”. No sé a quién dar crédito.
Ellos sí que lo son
(Ayer, en La Nueva España)
ELLOS SÍ QUE LO SON
Tras la proyección del magnífico reportaje cinematográfico de Inaciu Galán que revisaba los comienzos -hace cincuenta años- de Conceyu Bable e indagaba en los logros de aquella iniciativa, se me invitó a hacer alguna consideración. Entre otras, manifesté mi desazón con el himno de Asturies, desde el primer momento en que la canción astur-cántabra se convirtió en tal. Entiendo que, al hacerlo, Pedro de Silva evitó una larga polémica sobre la letra para llegar a un resultado que sería para muchos insatisfactorio y aprovechó una composición ya conocida universalmente, que no necesitó promoción.
Sin embargo, la segunda y la tercera estrofa de nuestro himno -bueno, la primera, con su desiderativo “estuviera” y su temporal “en todas (antes “en algunas”) ocasiones” tiene ya su aquello, pero dejémoslo-, que no son más que una apegadiella a la primera, constituyen una verdadera perla: subir a un árbol a coger una flor como regalo de cortejo (“al monte”, circula en una de las versiones primitivas de la canción aún no himno) no es escasa muestra de despiste o tacañería: ¿qué flores dan los árboles que valgan de obsequio de galantería? Y la tercera, ese empeño en subir al árbol a por la flor, la quiera o no la cortejada, ¿no es un ejemplo de necedad y testonería?, ¿de que, en realidad, el objetivo de esos actos no es el cortejo, sino el mero esguilar y recoger? Por eso no les extrañe que, aún hoy, prefiera uno tararear esas estrofas -como si fuese el himno de España- antes que verbalizarlas.
En 2021 don Pedro Sánchez y Mittal se encontraron y acordaron -afirmaron- la descarbonización de las plantas de Asturies. Las mismas aseveraciones reiteraron en 2022 y todavía en enero de 2023, en Davos. 450 millones de ayudas se ofrecieron desde el Gobierno y la UE. Ahora bien, a medida que pasaba el tiempo las advertencias de las industrias y de los expertos eran unánimes: el hidrógeno verde, energía clave para la puesta en marcha del DRI, está aún verde, es muy alto el costo de su obtención, lo que hace inviable la nueva planta porque sus productos tendrían un precio que los invalidaría. Al margen de ello, toda Europa se encuentra sumergida en una profunda crisis industrial, como nos avisan los despidos y cierres en el sector de fabricación de acero o de coches, debido a la competencia ilegítima, los altos precios de la energía y las urgencias descarbonizadoras. Tan es así que, aquí mismo, en Asturies, Reny Picot y Central Lechera Asturiana han renunciado estos mismos días a las ayudas para llevar adelante planes de descarbonización. El que tiene que producir para vender -y mantener las fábricas abiertas y sus empleos- ha de hacerlo en términos que permitan vender en competencia con otros, y no cerrar, cosa que obvian a menudo los discurseadores y ciertos políticos.
En ese panorama, ArcelorMittal ha decidido suspender todos sus proyectos europeos de DRI. Lo sorprendente son las reacciones reiteradas que, ante ese panorama, han manifestado los gobiernos asturiano y español: “Barbón anuncia que se buscará una alternativa a ArcelorMittal si la multinacional descarta invertir en Asturias” (aclaremos, esa concreta inversión, que otras las está haciendo). “El Gobierno negocia con varias empresas para que construyan la planta de DRI que descarta Arcelor” , y así lo ha afirmado (o amenazado) Jordi Heréu, el ministro del ramo. “El futuro del proyecto no está en duda en ningún caso”, recalca la secretaria de Estado de Industria. Y muchas más declaraciones en ese sentido.
De modo que si Arcelor no construyese la planta de DRI se buscaría a otra empresa para que lo hiciese y, al parecer, con la finalidad de, aquí son más oscuros los augurantes, ponerla después a disposición de Arcelor. Y uno, que es ignorante en casi todas las materias, se pregunta: en ese caso, ¿en qué terrenos?, ¿en los actuales de Arcelor? Y construida, ¿se encargarían los que la hiciesen de suministrar el material producido a las plantas de Arcelor de Xixón y Avilés? ¿A qué precio? ¿Con pérdidas que el Estado sufragaría para que el producto fuese competitivo en el mercado mundial o a su costo real? ¿Lo querría entonces Arcelor? Y si se entregase, digamos, gratis, ¿podría utilizarla la siderurgia con unos costos energéticos de producción fuera de mercado? Bueno, todo eso no importa, el caso es que, si Arcelor no quiere, nosotros construiremos la planta de DRI.
Sí, sin duda, estos muchachos son mucho más asturianos que yo, de subir al árbol a coger la flor, póngala o no la morena en el balcón. “Que lu quiera Arcelor, / que nun lu quiera Arcelor, / tengo de facer el DRI, / y dempués… yá dirá Dios”.
Asturianísimos. ¡Tan como del himnu...!
El acero de Madrid
(Ayer, en La Nueva España)
EL ACERO DE MADRID
El acero de Madrid es una obra de Lope de Vega escrita en 1608, pero no vamos aquí a hablar de la obra ni de Lope, sino de otra cosa. Pasen y vean.
En las últimas fechas vienen desvelándose una serie de gravísimos problemas que amenazan nuestra industria, en general, y la siderúrgica en particular; problemas que no son únicamente españoles, sino europeos, como acaba de subrayar el informe de Mario Draghi (https://www.realinstitutoelcano.org/analisis/el-informe-draghi-no-deberia-terminar-en-un-cajon/). Pero esto no es una novedad, desde hace bastantes años quienes están en el mundo real, en el mundo de la producción de bienes, y no de discursos, vienen señalando los problemas de la industria europea para competir en condiciones de igualdad con otros países en donde los requisitos para producir bienes son inexistentes o lo son muy leves en cuestiones medioambientales y de salarios, con lo cual, y en una situación de prácticamente libre comercio, esos países inundan nuestros mercados de productos más baratos, que expulsan a los nuestros.
Una parte de la opinión pública piensa que ese es un problema de los capitalistas, que ganan menos, pero no lo es únicamente de ellos -que lo es solo de manera relativa-: significa el despido de trabajadores, el cierre de fábricas en los casos más extremos, la limitación de salarios.
Como he dicho, esa denuncia, esas llamadas de atención no son de ahora ni son singulares, sino múltiples y reiteradas. Por dar solo un ejemplo, en una entrevista de 2018 en este periódico, Álvaro Platero, el presidente de Astilleros Gondán, denunciaba la absoluta desigualdad de condiciones competitivas entre las empresas españolas/europeas y las de otros países en materia de construcción de barcos. “Europa, contra la industria”, resumía yo.
Pero, además, el empixe por convertirnos en los más guaisdelparaguay del mundo y en cumplir un programa medioambientalista que hace abstracción de la realidad y no tiene en cuenta las actuaciones en el resto del planeta nos lleva a la destrucción de empresas y empleo. Miren las palabras de Javier Targhetta: “El objetivo cero emisiones no puede ser a costa de millones de empleos en Europa" (https://www.lne.es/economia/2024/07/28/objetivo-cero-emisiones-costa-millones-106169752.html). También, con respecto a este tour de force autodestructivo, sus palabras son también compartidas, aunque no ocupen las primeras páginas, como las del discurso dominante, que avanza ciego sin ver las víctimas y argayos que deja a su paso. (Y, a propósito, ¿de dónde creen ustedes que viene una importante parte del voto a Donald Trump o a la ultraderecha en países de Europa?).
Con respecto, concretamente, a la siderurgia, las amenazas no dejan de desvelarse en los últimos meses: a la competencia desigual con otros países exportadores se suman los costos de la electricidad, una capacidad productiva excesiva y un cierto parón en la actividad económica. Solo un titular reciente: “Eurofer alerta de una situación "explosiva", con inversiones detenidas, capacidad productiva parada y peligro de que se vaya a cierres definitivos”.
Aquí, en Asturies, tenemos nuestros calvario y discursos particulares. En 2021 hubo una reunión entre los Mittal y el presidente del Gobierno, don Pedro. Allí se acordaron una serie de inversiones y de subvenciones para las acerías asturianas, entre otras, una de 450 millones de euros para una planta de reducción directa de mineral de hierro (RDI) mediante hidrógeno verde. La planta de RDI se ha convertido desde entonces en una aspiración y en un mito. Una aspiración, porque su puesta en marcha aseguraría la acería asturiana por mucho tiempo. Un mito, por una parte, porque vendría a cumplir con las exigencias del discurso medioambiental; por otra, porque su instalación debería realizarse, según algunos, fuesen cuales fuesen las condiciones de su rentabilidad, fuese viable económicamente o no.
Sobre la rentabilidad y sostenibilidad del hidrógeno verde en los tiempos inmediatos existen muchas dudas, pero, en todo caso, Arcelor viene diciendo hace tiempo que, con los precios actuales de la energía, la planta de RDI que sindicatos y gobierno y políticos asturianos vienen reclamando insistentemente a tuerto o a derecho es inviable.
Y aquí llega la gran sorpresa. Guillermo Peláez, consejero de Hacienda: “Con Arcelor o sin Arcelor, la siderurgia integral se va a mantener en Asturias”. CC OO: “El Estado debe intervenir para que las inversiones sigan adelante, con o sin el señor Mittal al frente de la compañía". ¿Con Arcelor o sin Arcelor? ¿Con Mittal o sin Mittal? ¿Pero de qué hablamos? Y, si hablamos de “eso”, ¿hablamos en serio? ¿Lo hemos tratado con el Gobierno central? ¿Va a hacerse Madrid con el acero asturiano? ¿Lo compramos, esto es, lo pagamos nosotros?
Tengo la impresión de que el pasado ha dejado en Asturies una honda huella, una añoranza permanente que nos lleva a confundir los sueños con la realidad, los hechos con las palabras.
Parábola. 1997-1998. Se debatía la reforma del Estatuto y, en particular, la posibilidad de incluir en él la cooficialidad. Recibíamos críticas, insultos y amenazas por una gran parte de la izquierda ya que, según ellos, no queríamos nosotros, que, de quererlo, ya estaba hecho. Debate en el salón de LA NUEVA ESPAÑA. Volvimos a aclarar que no había votos para ello y no sería posible. De repente, entre insultos y griterío, una parte importante de los asistentes, digamos, la izquierda de la izquierda, abandona el salón, puño en alto, a la voz de: “Pues lo conseguiremos en la calle”.
A mis años me falla la memoria, pero creo recordar confusamente que IU, que ahora también sugiere la nacionalización de Arcelor, formó y forma parte de los gobiernos socialistas o apoyó sus presupuestos.
Pues eso.
Invitación a la risa
(Ayer, en La Nueva España)
INVITACIÓN A LA RISA
El pasado martes, día 12, tras el concierto de piano del gijonés Martín García organizado por la Fundación Reny Picot en Navia, conversamos sobre la situación política y económica varios de los asistentes al recital, algunos empresarios y tres, digamos, columnistas de medios de comunicación. Uno de nosotros, de vinculación asturiana y madrileña, es especialmente pesimista. Cree que hemos entrado en un proceso de deterioro de la democracia profundo e irreversible y augura que ello tendrá consecuencias económicas y sociales muy negativas.
Estimo, ciertamente, que existen motivos de preocupación, pero pienso también que alguno de los actores de nuestra escena nos da motivos abundantes para la jocosidad, y que, sin olvidarnos de lo serio, y aun dramático, de algunas cuestiones, bien está reírse de vez en cuando. Aprovechemos, por lo menos.
Actores: Puigdemont, mandos de los Mossos d’Esquadra. Explicaciones sobre la saga/fuga del Molt Honorable. Aclaran que no lo detuvieron porque no esperaban que no se dejase detener, y aclaran que su comportamiento, al no permitirlo, fue más propio de un delincuente que de la persona seria que debería ser, máxime siendo un expresidente. Sí, sí, lean: “Lo que sí que no estaban (los mossos) era preparados o no preveían un comportamiento tan impropio de la que fue máxima autoridad de este país. Por eso nadie estaba preparado en este país para un comportamiento tan indigno”. Y luego el jefe de la Policía autonómica comparó al desaparecido con un tal Jimmy Jump, un espontáneo que se dedica a irrumpir en espectáculos y partidos de fútbol, y lo acusó de “comportamiento desleal” para con el cuerpo policial.
¿Y cómo responde el Honorable desde su jaula de Waterloo? Pues dice que lo que deberían haber hecho con él debería haber sido el proporcionarle una escolta oficial para llegar al Parlamento. Que nunca pensó en dejarse detener y, escuchen, los acusa de haber montado una caza de brujas y, sobre todo, de “españolizarse”, ¡qué horror!
(Sobre el resto de la historia, suspendan de momento el juicio, mantengan la sonrisa).
Alguien a quien hay que agradecer siempre su incitación al regocijo es la ministra les perres, doña María Jesús Montero. Como les he contado en otro momento, tras el pacto con los independentistas catalanes para traspasar a Cataluña el 100% de los tributos, sampedreó reiteradamente que hubiese tal: "radicalmente falso", "nunca en ningún momento se ha planteado"; y afirmaba que nunca se iba a producir tal cosa, porque rompería la caja común y la igualdad. Y, de repente, este mes de agosto, el día 9, para más precisión, proclama que el acuerdo con ERC es “para sentirse orgulloso”. Y ahora imagínenla ustedes vociferando la buena nueva, brazos al cielo, sobacos al aire, como cuando suplicaba al Supremo que no los abandonase, tras la “Primera epístola a los pininos” del jefe del Ejecutivo.
Quien tampoco nos decepciona es este último. 2019. Debate electoral con Pablo Casado, candidato del PP: "A ustedes, señor Casado, se les fugó Puigdemont, y yo me comprometo hoy y aquí a traerlo de vuelta a España y que rinda cuentas ante la justicia española". No, no, no lo acuso de mentir, ha cumplido su palabra, lo ha hecho de una forma un poco retorcida: a través de la ley de amnistía. Es así como vendrá a España, a rendir cuentas ante la justicia pero sin cuentas que saldar. De momento, faltan algunos flecos que se le han escapado, el juez Llarena y el “desleal” Puigdemont, pero ya se arreglará pronto. Y si no, para eso está el Pumpidonal, perdón, el Constitucional.
Sutil, ¿verdad?
¿Reírse? No. Carcajearse. Aprovechen. Hagan su agosto de carcajadas.
Hybris
(Ayer, en La Nueva España)
HYBRIS
La “hybris” es un concepto griego ligado a la tragedia y a ciertas historias mitológicas. Designa la constitución de la psique de un individuo que lo lleva a transgredir lo razonable o prudente, tras lo cual llega la catástrofe. Es la obstinación, la confianza ciega en el ego propio, la arrogancia, y, por tanto, el ir hacia delante sin conocer límites y sin ver la realidad o la inconveniencia de las propias acciones, lo que caracteriza la hybris y los desastres, personales o sociales, a que lleva.
Pues bien, no es este un mal concepto para definir muchos de los discursos y de las actuaciones de algunos políticos; de Pedro Sánchez, por ejemplo. He aquí una manifestación de ello: hace dos semanas, cuando compareció en el Parlamento para anunciar lo que iba a ser pero no fue un “Plan de regeneración democrática” y que constituyó poco más que un mala glosa de un Reglamento europeo, proclamó: “Los bulos han hecho que el 34% de los ciudadanos teman que les ocupen su casa, cuando este problema afecta a menos del 0,06% de las viviendas del país". Bien, aceptemos que los datos de expropiación de viviendas que don Pedro sopelexa son ciertos (que son superiores), ¿y qué? ¿Cuál es el bulo? ¿Es que no hay ocupación de viviendas? ¿Inquilinos que no pagan porque no pueden o porque no les da la gana? ¿Acaso no conocen ustedes casos sangrantes de toda España? ¿Y no saben ustedes que el propietario, a veces una persona prácticamente indigente, tarda hasta dos años, al menos, en recuperar su vivienda y, mientras tanto, ha de pagar los gastos de sus sanguijuelas?¿Y que cuando recupera el piso lo recupera, en ocasiones, destrozado y sin electrodomésticos ni muebles?
Las palabras del Presidente son más que un paralogismo; por su intención constituyen una falacia: son esas “realidades” las que han hecho que una gran parte de la población tema que le ocupen su casa. No importa cuál sea el porcentaje de asaltos o impagos sobre el total de viviendas, la realidad es que, en virtud de la ley de Vivienda, de la legislación pedrino-podemita, el propietario se puede ver privado de sus derechos en virtud de los derechos que la ley concede a asaltantes o morosos, y, por tanto, le puede tocar a él “esa lotería” (benéfica).
Pero hay más. En virtud de ese temor, muchos propietarios retiran su vivienda del mercado de alquiler, con los efectos de todos conocidos, escasez de oferta y alza de los precios. Les traigo un titular de este periódico, del 21 de este mes: «La escasez de pisos de alquiler alarma al sector inmobiliario asturiano: ¿por qué los propietarios "tienen miedo"? "Hay falta de seguridad jurídica", afirman los profesionales ante las exigencias de la ley de Vivienda. Algunos precios se duplican en un año”. Y da igual que pregunten aquí, en Málaga o en Malagón: causa y respuesta son siempre las mismas, universales.
Y aquí llega la cuestión más profunda, la de la hybris de don Pedro: es incapaz de reconocer que su legislación es parte del problema. No hay en ella nada que cuestionar, faltaría más, ellos son perfectos, la culpa es de los bulos, de la histeria, del fango o de la ultraderecha, pero no de una ley voluntariamente mal hecha. Y lo mismo ocurre con otras leyes salidas de la misma fábrica, por ejemplo, la ley Trans. ¿Llevan apuntados ustedes cuántos “militaros” se meten a “militaras” para conseguir las ventajas que “la igualdad” concede a las mujeres frente a los hombres? ¿Cuántos casos existen de cambio de género para conseguir eludir una condena por maltrato? Y la ley “Sisí”, ¿siguen ustedes las rebajas de penas que se suceden?
Todo ello no es un problema de legislar con desconocimiento del mundo y desde el prejuicio, de hacerlo a golpe de decreto-ley para evitar informes preceptivos que pueden ser engorrosos, de no escuchar a los expertos; no, lo legislado siempre está perfecto. El problema no está en uno, sino en los demás. ¿No es ello un magnífico ejemplo de hybris?
La hybris se hace patente en muchas personas y ocasiones. Toma de posesión de la nueva delegada del Gobierno, doña Adriana Lastra, una de las más destacadas acompañantes de don Pedro en su travesía del desierto. La Delegación del Gobierno tiene como finalidad la conexión entre la comunidad y el Gobierno central, entre este y las administraciones regionales y locales, rige la seguridad ciudadana y otra serie de funciones. Pues bien, doña Adriana, en la toma de posesión proclama que el impulso fundamental que va a regir su acción, su bandera, va ser el feminismo. Y cuando la señora Lastra habla de feminismo seguramente no quiere decir “feminismo”, sino “su feminismo”, es decir, una particular visión del feminismo que no comparten todas las feministas. En todo caso, la reacción fundamental, la prioritaria, de la acción de la nueva delegada no es la de ocuparse del conjunto de la acción administrativa y la de la tutela de los derechos de todos los ciudadanos y sus necesidades, al menos tal como lo proclama, sino de aquello que es el tuétano de su discurso ideológico-sanchista, lo que ella cree que debe anteponerse a los demás, el feminismo.
Ahora bien, donde se supera doña Adriana en su hybris es cuando exige a Arcelor que deje de perder el tiempo y que lleve adelante la inversión en la nueva factoría: “Desde aquí quiero hacer un llamamiento a la multinacional para que dé el paso de aceptar la subvención. Su proyecto de hidrógeno circular es clave para el futuro de Asturias” (ya saben ustedes que, de momento, las cuentas no salen).
En la tragedia griega, los dioses castigan siempre la hybris de quienes actúan envueltos en ella, a Edipo, a Prometeo, a Ulises… En democracia ni siquiera es seguro que los votantes perjudicados por la soberbia y la prepotencia de quienes los perjudican los castiguen. Lo que sí es seguro es que los Mittal estarán riéndose de la incitación cuasi perentoria de doña Adriana con algo semejante a esa risa potente e inextinguible que solemos calificar como “risa homérica”.
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