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Paraíso para todos

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(Ayer, en La Nueva España) L’APRECEDERU PARAÍSO PARA TODOS Estos días se ha conmemorado la invención del eslogan «Asturias, paraíso natural» y de la puesta en marcha de iniciativas para buscar un turismo distinto y más personal, en gran medida ligado a la naturaleza y lo rural. Al tiempo, se ha galardonado a sus tres principales entamadores y afaladores, los dos Pedros, De Silva y Piñera, y un Tomás, con quien alguna relación familiar tengo. Reconocido el éxito de la iniciativa y sus fecundos frutos, uno no puede dejar de pensar que nos hemos excedido en la adoración de lo natural y la naturaleza: los xabalinos campan por sus respetos y los lobos, ¡pobre hermano lobo!, bajan a las poblaciones, se pasean por ellas, devoran animales en las mismas puertas de Uviéu, los atacan en el mismo establo… ¡Prubinos! Aunque ya se sabe que todo eso no son más que insinuaciones e insidias. Los mismos osos aumentan su presencia y ataques. En Salas y Tineo acaba de denunciarse: «los animales están llenos de zarpazos». Y hasta un oso ha entrado al cortín del líder del PP, el señor Queipo, y, como hay un vídeo, hay que descartar que el ataque haya sido obra de un rival político o de alguien de las propias filas, los más peligrosos enemigos, según Churchill. Es curioso que la condición de natural o de rural asturiano pueda transformarse en un insulto. Entrevistado en este periódico con motivo de su nombramiento como miembro de la de Academia de Ciencias Morales y Políticas, mi amigo Francisco Llera Ramo, profesor en Euskadi, donde tenía que andar escoltado por amenazas de los amigos de Pedro Sánchez, recordaba que otro profesor lo insultaba diciendo que olía a “establo asturiano”. No lo nombra, pero lo hago yo: era F. Letamendía, «Ortzi», al que el 23-F tuvo que rescatar la Guardia Civil de la mar, porque la lancha en que huía se había quedado sin combustible.

Lo que quiero cuando me da la gana

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(Ayer, en La Nueva España) LO QUE QUIERO CUANDO ME DA LA GANA Acordémonos de Teresa Ribera con su gesto habitualmente hosco: había que cerrar las centrales nucleares con inmediatez, mejor para ayer que para mañana (coro de feligreses pancarteando y esloganeando: ¡Bien, bien! ¡Magnífico! ¡Campeona!). Pero, ¡ay manín!, doña Teresa asciende a Comisaria de la Competencia en Europa y ahora, bajo su mandato, la energía nuclear pasa a considerarse como una energía verde, que puede recibir ayudas. Es más, los países podrán construir centrales nucleares o pequeños redactores modulares. Bien, eso en Europa, aquí ya veremos. En todo caso, ¿oyen ustedes la repulsa del coro de feligreses vocingleros? Como en Garcilaso: “y en el silencio solo se escuchaba un silencio de abejas que sonaba”. ¿Y qué me dicen del Central y don Hugo Morán? Ellos, ternes con el lobo, como con Teresa Ribera en su día. El cánido estaba catalogado en el Noli me tangere en toda Europa, pero, gracias a que GW950m osó (lobó) devorar al poni de Von der Leyen, se descatalogó. Naturalmente, las víctimas, los ganaderos, quieren actuar, pero el Gobierno, con manipulación y malos modos, sostiene que “no se pueden matar lobos” y que, aunque el número de manadas ha aumentado, la especie sigue estando en peligro. Trece comunidades -las que padecen al animal- protestan, los socialistas asturianos parecen mover el rabo con disgusto y discrepancia. Pero para cambios de opinión los de don Pedro y don Santos: del “amnistía nunca” a negociarla con Junts y Puigdemont. Por cierto, ahora que don Santos ha ingresado en prisión, me da cierta lástima el sujeto. Estará seguramente pensando, en el patio de Soto del Real, de qué le habrá servido tanta humillación progresista ante Puigdemont en Waterloo, tanto sufrimiento en sus rodillas, buscando un argumento y una posición que diesen satisfacción al prófugo, tanto cantar aquello de Las espigadoras…: ¡Qué trabajos nos manda el Señor, agacharse y volverse agachar, todo el día aquí en Waterloo!

Rises y (dalgunes) llárimes

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(El sábadu, en La Nueva España) RISES Y (DALGUNES) LLÁRIMES Si observan los discurrires políticos y sociales, algunas actitudes y discursos de estos, probablemente tenderán muchos de ustedes al enfado. No lo hagan siempre. No faltan motivos para la sonrisa. He aquí algunos: Asamblea de Madrid. Fogosa treintayllargoañera del PSOE. A Ayuso, refiriéndose a supuestos asuntos turbios de dinero: “Ya que plañe por la muerte del Papa, recuerde a sus compañeros que cumplan el sexto mandamiento: no robarás”. Risas en la sala. ¿Si no sabes de qué hablas, a qué presumes, Mar Espinar? Confiemos en que sea un lapsus linguae y no un desconocimiento por falta de relación con la materia. “No existe riesgo de apagón en España” (por lo magnífico que es nuestro sistema, es “bulo y fango de la derecha”). Pedro Sánchez, tres pedrianas veces en 2022. “No existe riesgo de apagón. Red Eléctrica garantiza el suministro” (9 de abril). Por el medio, numerosos adictos al Gobierno reiteran idéntica seguridad. Cuarenta y cinco horas después del apagón, Beatriz Corredor, presidenta de Red Eléctrica: "Tenemos el sistema eléctrico mejor y más resiliente de Europa. No va a volver a pasar”. Se llama seguridad profética. Aunque tal vez sea fe, que es creer lo que queremos creer, a pesar de la evidencia. El Gobierno presenta la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales (4/2/2025). Además de beneficiar a 12 millones de trabajadores, “mejorará la productividad, reducirá el absentismo y creará más empleo”. ¿De verdad? Por solo poner un ejemplo: ¿una tiendina, una peluquería, con un empleado tendrán que pagar lo mismo -es decir, más por menos- y cerrar antes? ¿Suplirá el dueño las horas del empleado? ¿O los efectos serán otros? Por supuesto, los sindicatos se han sumado con entusiasmo a la medida -además subrayan la evidencia de que el empleado tendrá más tiempo para sí, el ocio, y la vida familiar- y el Primero de Mayo ha sido un clamor en favor de la medida. Algunos piden más: la reducción a 32 horas semanales. Ya lo saben: cuantas menos horas, cobrando lo mismo, “mejorará la productividad, se reducirá el absentismo y se creará más empleo”. Ya no parece fe, sino magia potagia. Don Pedro, al día siguiente del apagón: “No sabemos las causas, puede incluso haber sido un ciberataque. Investigaremos. Pero las causantes no han sido las renovables, y las nucleares han sido parte del problema”. Es decir, que no sabemos, pero sí sabemos. Y, además, las nucleares están en poder de los “ultrarricos”, que son, aunque no lo diga Sánchez, las mismas sociedades que tienen la mayoría accionarial de las renovables. En otro orden de cosas. Titular de LA NUEVA ESPAÑA: “Matar lobos no acaba con el problema”. Esto es lo que dice uno de los biólogos con mayor prestigio de la región, Javier Naves: "Llevamos cuarenta años matando a estos animales y la solución a la crisis no se ha encontrado". Que es lo mismo que dicen muchos de los ecologistas, “matar lobos no es la solución”. Aducen, por cierto, que la culpa de la muerte del ganado no es del lobo, sino de los ganaderos, de las subvenciones al campo, del precio de la leche y, en último término, vienen a decir, como no podía ser de otra manera, del capitalismo. No diré nada. Esta noticia de Lousame (A Coruña) del 6 de mayo: “El lobo mata a 17 ovejas en Lousame (y deja graves a otras 3): “Se segue así haberá que desfacerse de todo”. La muerte se produjo dentro de un recinto alambrado, que el lobo afuracó. Ustedes mismos. (Por cierto, no sé yo de que ningún ecologista llore por el terror, el dolor y la muerte de las ovejas).

Acosados,

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(Ayer, en La Nueva España) L’APRECEDERU ACOSADOS Dos noticias, del 7 y 8 de agosto. Empezaré por la segunda. Conceyu de Xixón: “Lobos: dos ataques a terneros en Rioseco de Caldones”. No son los Picos, ni Peñamayor, ni… Es, prácticamente, al lado de sus viviendas, como ya ha pasado en otros concejos y sin que parezca que los lobos tengan miedo alguno: junto a las casas, a plena luz del día. La primera. Dos organizaciones agrarias asturianas piden al Gobiernu una ley que proteja la vida rural: que impida que los señoritos que van a vivir a un pueblo pretendan vivir como en el centro de la urbe: sin mugidos, sin ruido de cadenas, sin moñiques en les caleyes, sin el canto de los gallos... No conozco grupo humano más acosado que los paisanos. Su modo de vida está siendo perturbado o impedido por muchos actores, que yo calificaría, en general, de señoritos. Los casos de señoritos que se instalan en la aldea y pretenden extinguir el entorno son frecuentes. Las leyes, pensadas para la ciudad, protegen sus demandas y la persecución de los aldeanos. Francia acaba de aprobar una ley para proteger lo que podríamos llamar “el ambiente rural”, frente a los “neorrurales”, los señoritos. Se tarda aquí en hacer lo mismo. Y lo de los lobos es un caso terrible de señoritismo ideológico. Nada importan los daños al ganado, la desesperación de los ganaderos, el abandono de la actividad ganadera, el miedo de los animales, el temor de las personas, su ruina económica: solo importa el sagrado principio del lobo. Se ha dado la vuelta al principio de prioridad del hombre y sus cosas a la prioridad ideológica del capricho de algunos. Por cierto, la naturaleza de la mayor parte del territorio, que se toma por sagrada no es tal: es la homonaturaleza, el mundo modificado por el campesino, al que ahora se acosa, por tierra, mar, aire y señoritismo.

Llobos: ensin pallabres

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Ensin palabres: Mario Quevedo de Anta Biólogo y profesor de Ecología de la Universidad de Oviedo "Matar lobos es una medida cosmética, y por cosmética no es decente hacerlo" Indignación en Cangas de Onís tras la denuncia por un ataque de lobos a un pastor de 17 años: "Pude subirme a un árbol de milagro"

Cobardía y persecución al campo

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(Ayer, en La Nueva España) L’APRECEDERU COBARDÍA Y PERSECUCIÓN AL CAMPO Arrojar la cara importa, que el espejo no hay por qué ¿Se han fijado ustedes en las últimas noticias sobre el lobo? Ya no las habituales de los ataques de la alimaña al ganado, sino esta: la de un ganadero de L’Angliru, don César Iglesias, arrollado por varias vacas que huían de los lobos y que acabó en el hospital con cuatro costillas rotas y la cadera. El 6 de marzo. Pero no me refiero a esa fundamentalmente, sino a las que reflejan la cobardía reinante en nuestra sociedad. Vean. Don Hugo Morán ha vuelto a pasearse por Asturies plantando arbolinos y afirmando que el número de ejemplares de lobo no ha crecido y que, por tanto, debe mantenerse como especie protegida. Tanto el Gobiernu como las asociaciones agrarias han bramado contra don Hugo, que, por cierto, siempre aparece muy sonriente en fotos y televisión. Gobiernu: “El Principado, harto con el lobo, acusa a Hugo Morán de mentir”. Asociaciones: “Las asociaciones agrarias en bloque contra Hugo Morán por burlarse de los ganaderos asturianos” ¡Pero qué cobardía! Gobiernu y ganaderos saben de sobra que don Hugo no es nadie. El señor Morán no es más que un funcionario que defiende su puesto y dice y hace lo que le mandan, en este caso seguir manteniendo como especie protegida, que nunca debió estarlo, al lobo, máxime cuando la UE hace meses que recomendó modificar ese estatus en toda Europa. No es al funcionario a quien hay que apuntar, sino a quien manda en él, a la iluminada Teresa Ribera, a quien tanto le deben la industria y los precios de tantas cosas. Y, por encima de ella, a Sánchez Castejón, que es quien la sostiene y estimula. Pero, ¡ay amiguín!, ¿apuntar hacia arriba? Vade retro. ¡Qué cobardía! Por otro lado, el Gobierno Central se dedica ahora a perseguir los gallineros familiares, obligando a registrarlos y a llevar un control bajo fuertes multas. ¡Tanto amor por el campo!

La nariz de Cleopatra y el potro de von der Leyen

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(Ayer, en La Nueva España) LA NARIZ DE CLEOPATRA Y EL POTRO DE VON DER LEYEN Es conocida la expresión y su significado: Marco Antonio se habría enamorado de Cleopatra por la belleza de su nariz. De ahí se originaría una entrega que lo hizo perder en su enfrentamiento con Octavio, lo que, al final, llevó a la instauración en Roma de una nueva forma de poder que se extendería por gran parte de Europa. Pequeñas causas, pues, grandes consecuencias. Como saben, el lobo es un animal terriblemente dañino, tanto para sus víctimas, de las que nadie parece tener la menor piedad, como para los propietarios y cuidadores de estas, por los perjuicios económicos y organizativos que causa. Los últimos datos de aquí: 3.115 ataques al ganado en 2022, un 12% más que el año anterior, en una línea de continua progresión. Los daños que ha tenido que pagar el Gobiernu (es decir, usted, querido lector, de forma alícuota con el resto de los asturianos) han sido de un millonín de euros. Las manadas se han duplicado. "El lobo está poniendo en riesgo la cabaña ganadera y la producción agrícola de calidad en determinadas zonas de Asturias", afirmó el consejero de Medio Rural. En general, en Europa se ha tendido a amparar al animal. En España doña Teresa, el asturiano Hugo Morán y varias comunidades, entre otras, las que no tienen lobos, lo han declarado especie totalmente protegida, siguiendo la visión del mundo de San Francisco de Asís y los waltdisneidianos, para quienes los daños del lobo son prácticamente inexistentes y muchos de ellos inventados para cobrar. ¡Ay, amiguín!, pero he aquí que un lobo ha matado a “Dolly”, un potrín de Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, y esta, como el capitán Renault en Casablanca, ha descubierto que «aquí se juega», es decir, que el lobo mata desde a la princesa altiva hasta a la que pesca en ruin barca. Y ha pedido informes para revisar las políticas waltdisneidianas.

Pqueñas grandes cosas

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(Ayer, en La Nueva España) PEQUEÑAS GRANDES COSAS «Propugno el derecho del hombre corriente a decir lo que piense del Gobierno que exista, por poderoso que sea, y asimismo su derecho a derribar ese Gobierno si cree que con ello va a mejorar su humor o va a mejorar su casa o su país, y siempre que para ello persuada a bastante gente de que vote con él». W. Churchill Leo y oigo sin pizca de asombro el asombro de comentaristas y particulares por que la derecha hubiese superado en el conjunto de España (700.000 votos y un 3% más el PP que el PSOE) a la izquierda, como si la meritoria e impoluta labor del Gobierno Sánchez-Podemos hubiese sido despreciada e ignorada pese a la evidencia de su incontrovertible bondad. Precisemos, ante todo, dos cuestiones sobre los resultados. En cuanto a la izquierda, el gran vapuleado ha sido Podemos, la parte más estridente del Gobierno. Por la derecha, gran parte de su subida se debe a la desaparición de Ciudadanos. Estas dos variables no explican el conjunto de los resultados, pero son parte importante de ellos. Y en cuanto a la adscripción general de los votantes, existen dos tipos: los «herodianos», que son aquellos que seguirían votando a Herodes tras la matanza de los inocentes, bien justificándola, bien desconociéndola, bien echando la culpa al rival, y los «no herodianos», aquellos que cambian su voto o se quedan en casa según la coyuntura, el juicio sobre el gobierno o, simplemente, la moda o el humor. Los primeros constituyen la base firme de los partidos a una y otra banda. Los segundos son menos. Pero volvamos al voto en estas elecciones. ¿Hay razones para que los «no herodianos» hayan votado distinto a lo que han hecho en otras elecciones o para que se hayan quedado en casa? Pues quizás existen algunas pequeñas grandes cosas. Veámoslas. A confesión de parte, sobran pruebas, dice el adagio. He aquí al señor Barbón echando la culpa a la gestión del lobo de la pérdida de escaños en la zona rural. ¿Y cómo ha sido esa gestión? Pues producir daños morales y económicos a los ganaderos, carecer de empatía hacia sus problemas y hacia el sufrimiento de los animales atacados, aterrorizados y lesionados, y apoyar el discurso o manía (que algunos llamarán ideología) de quienes tienen empatía con las imágenes de los lobos, con los que no conviven ni cuyos daños sufren. En otros términos, apoyar les zunes o caprichos de unos pocos contra la realidad de otros muchos. Pasemos a otro ámbito. Los robos de la propiedad de la vivienda, llamados eufemísticamente ocupaciones. Si ustedes escuchan a las podemitas del Gobierno, es ese un problema que, en realidad, es inexistente o que afectaría solamente a los muy ricos y capitalistas, y que acrecientan las empresas que venden alarmas para las casas. O a Patxi López (el tipo que impidió a Rajoy dar el pésame a los familiares de Isaías Carrasco, una infamia difícilmente olvidable): para él, el 99% de los robos de la propiedad de la vivienda (ocupaciones) se producen en inmuebles vacíos de grandes propietarios. Pero, si ustedes se toman la molestia de leer o ver las noticias, sabrán todos los días de familias «normales» expoliadas de su renta o de su casa, teniendo que pagar, además, la luz y el agua de la que ya no es su casa. Verán también cómo muchos de esos expropiadores amparados por la ley son simplemente mafiosos o bandas organizadas, no pobres familias sin techo. Pues bien, para mejorar la cosa, la nueva ley de vivienda agrava más la situación, y a quienes no quieren poner su segunda vivienda en renta por miedo a que se queden con ella durante unos años sin pagarles un duro les suben el IBI como castigo. Lo de la ley trans o la ley Sisí —y especialmente, en este caso, la gestión del disparate, que obligó al PSOE a pedir ayuda al PP— son dos ejemplos más de esas «pequeñas grandes cosas» que pueden haber hecho a más de uno trasladar su voto, quedarse en casa o castigar a quienes legislan sin seso y perseveran con contumacia. Lo de la ley de protección animal, lo dejo en la consideración de ustedes. Lo más notable de estas decisiones es, por un lado, que se legisla sin importar las consecuencias de lo que se legisla —pese a las advertencias de los técnicos— y, sobre todo, que se legisla para imponer a todos el capricho, la manía o la zuna (insisto, ellos lo llamarán «ideología») de un pequeño grupo cercano al poder. Y algún peso hubieron de tener en algún voto dos decisiones, estrictamente políticas, de pago de alianzas: los indultos a los golpistas catalanes, la modificación de las leyes para librarlos de las condenas por malversación o atenuarlas y la eliminación del delito de sedición; los acuerdos con Bildu y su proyección ante la opinión pública como fuerza «constructora de leyes» para toda España. Finalizo con dos reflexiones. La primera, Bildu no se «equivocó» llevando en su lista exetarras y gente condenada (y con sus penas con la justicia ya saldadas, ciertamente): su éxito electoral ha sido notable. De ahí, por cierto, pueden ustedes sacar alguna conclusión sobre los votantes de Bildu y de una parte de la sociedad vasca. La segunda. El PNV debe de estar empezando a arrepentirse de aquel día que le temblaron las piernas ante la moción de censura a Mariano Rajoy.

Novedades felices y sorprendentes

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Ayer, en La Nueva España NOVEDADES FELICES Y SORPRENDENTES La primera, el título de “Pueblo más bonito” para Cuideiru, que viene a sumarse a Llastres, Tazones, Torazu, y Bulnes. Me alegro por los vecinos y, especialmente, por su cronista, Juan Luis Álvarez del Busto, y su familia, pieza clave de L’Amuravela y de la imagen del pueblo. (He de confesar que a mí, supongo que como a muchos asturianos, el vocablo “bonito” me produce una cierta reacción: por un lado, me envía más al pez que a lo hermoso; por otro, me parece, frente a “guapo”, una cursilada). La segunda, la puesta en marcha del Proyectu Fernán-Coronas, un acuerdo ente Cultura y la Fundación Valdés-Salas para inventariar, clasificar, transcribir y editar la obra del escritor, que permanece dispersa en varios fondos documentales privados. El padre Galo es un autor que, marginado inicialmente, entre otras cosas por escribir en asturiano, empezó a ser valorado a partir de 1984, con la publicación de Rimas y Refranero, que impulsó Manuel Fernández de la Cera. Y una de otra índole, esta económica: el eje Xixón-Lleón-Valladolid acaba de ser incluido definitivamente en el Corredor Atlántico de mercancías. Ello, aparte de las inversiones, supone no dejar aislada Asturies y facilitar, por tanto, el flujo de mercancías, la instalación de empresas y la actividad económica, con su corolario, el empleo. Pero la novedad más importante lo debe ser, sin duda, para los Mittal, y va más allá de los proyectos que han anunciado hace unas semanas. Miren ustedes lo que ha dicho doña Teresa Ribera, la descarbonizadora-enlobadora: ha afirmado que su proyecto para la protección del lobo “es fruto del consenso”. Y es esa frase la que debe motivar la investigación de los MIttal, porque para decir eso, doña Teresa ha de tener su cara construida con un material más duro que cualquiera de los conocidos hasta ahora. Y, no cabe duda, disociándolo, estudiándolo, se conseguirían unos aceros de dureza insuperable.

Ayer, en La Nueva España: Animalinos de Dios

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            L’APRECEDERU

                                               ANIMALINOS DE DIOS

                LA NUEVA ESPAÑA del 19/11/2020: “Tres colegios estrenarán un plan para reducir el número de las palomas en sus instalaciones”. “El proyecto plantea la captura de ejemplares y la retirada de nidos”. Me sorprendo porque creía que era esta una cuestión que ya habría sido resuelta hace tiempo.

                Todos ustedes conocerán zonas de sus ciudades infestadas de palomas, esas ratas de ciudad cuya suciedad y peligrosidad no debe ocultar el que hayan sido tomadas como emblemas del Paracleto o de Venus. Una observación descuidada advierte enseguida que esas zonas van a más, entre otras cosas, porque siempre hay ciudadanos que se entretienen en alimentarlas.

                ¿Qué es lo que me ha sorprendido, entonces? Pues que cada año los ayuntamientos anuncian el número de nidos de palomas retirados, así como el de gaviotas. De ser ciertas o eficaces estas medidas, las poblaciones de ambas aves deberían decrecer, y no seguir aumentando. Luego esas medidas o no se toman o no surten efecto, acaso porque el mal no se ataca de raíz.

                Los ciudadanos llevamos tiempo enfrentándonos a problemas con el mundo animal, en parte por la desaparición del mundo rural, pero fundamentalmente por nuestra visión waltdisneidiana de la realidad. Ahí tienen al jabalí paseando por la calle Uría, por Rivero, por Pumarín, sin que parezca que nadie quiera enfrentar el problema.

                Pero esos conflictos son en ocasiones de otra índole. Tales los de las molestias que presentan las mascotas urbanas. Así, una ordenanza praviana sancionará los ladridos en horas nocturnas. En otros casos, el ruido de los animales provoca curiosas cuestiones convivenciales y judiciales. ¿Se acuerdan ustedes de aquel hostelero que denunció al vecino que tenía un gallinero cuyo señor cacareaba con la del alba?

¿Pensaban que me refería a los de dos patas, a los que te abordan sin mascarilla o a quienes ingurgitan sin crítica lo que les cuentan sus patriarcas?  Eso, para otro momento.

Ayer, en La Nueva España: Todo mentiras: van a por ellos.

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                    TODO MENTIRAS: VAN A POR ELLOS

                Todo eso de evitar el despoblamiento del campo, de conservar la actividad en pueblos y aldeas es una auténtica mentira, es más, es un engaño que trata de ocultar la práctica real de las políticas de los Gobiernos, en plural: autonómicos, municipales, el del Estado. Podrán, eso sí, ir a vivir a las zonas que ahora se van despoblando algunos artesanos, unos cuantos autónomos con buena comunicación, algunos robinsones…, pero el campesino-ganadero, aquel que ha venido poblando y ocupando el territorio desde los castros prehistóricos acá, dándole forma, humanizándolo y conservándolo, está siendo perseguido y está llamado a su práctica extinción.

                Esa tendencia tiene una evolución propia y universal: razones económicas y sociales han ido llevando a las villas y a las ciudades a los campesinos desde hace unas cuantas décadas. Es un hecho ya irreversible. Ahora bien, contra aquellos que resisten, ya porque han logrado tener una economía aceptable, ya por razones de vocación, o por ambos motivos, vienen poniéndose en marcha de forma sistemática y continuada una serie de medidas tendentes a hacerles la existencia imposible, a arruinar sus vidas y sus economías o, por lo menos, a incordiarlos en extremo, especialmente a los agricultores-ganaderos de la zona norteña. Recuerden ustedes, por ejemplo, las exigencias sobre la evacuación de los purinos o las múltiples prohibiciones o limitaciones que pesan sobre sus actividades, como el rozar o recoger leña.

                En Asturies ese conjunto de actuaciones contrarias a la supervivencia agrícola-ganadera tiene su muestra ejemplar en el dislate de un parque, el de Los Picos —ampliación del de Pidal—, que se crea con poblaciones dentro y con el aplauso y el entusiasmo de casi —casi, subrayo— todas las fuerzas políticas. Pues bien, desde su creación —incluida la disparatada configuración jurídica supraterritorial inicial, corregida por los tribunales— el parque no ha supuesto más que sucesivos inconvenientes para la población activa y la disminución drástica de esta. Eso sí, algunas inversionucas, con su correlato de favores y votos, han suscitado, en general, el apoyo de las mayorías concejiles.

                La última embestida contra el agricultor ganadero norteño proviene ahora de la conjunción entre quienes agitan el discurso ecologista —tengan o no en él un interés directo— y los partidos llamados progresistas para dar un apretón más al collar del garrote vil con que se lo va acogotando: la gestión del lobo.

                Si ustedes siguen con un mínimo de atención las noticias, verán como son frecuentes y crecientes las noticias de daños al ganado por el lobo y las quejas y desesperación de los ganaderos. Pues bien, hasta ahora existía un plan de gestión del lobo en nuestro territorio que permitía eliminar algunos pocos ejemplares al año, para limitar, al menos, su crecimiento y expansión, plan que se venía ejecutando a medias, con muchos problemas por denuncias en los tribunales de los ecologistas.

                Pues bien, en este momento el Gobierno PSOE-Podemos quiere declarar el lobo especie protegida en toda España, declarándolo intocable. Para ellos, y para sus corifeos del hermano lobo, es el lobo quien está en peligro, no el ganado ni el ganadero, y vienen a aducir que los tan aireados daños al ganado no son tantos, no tienen importancia o se deben a que el ganadero no sabe cuidarlo (si no es que, en el fondo, sospechan que son los ganaderos quienes ataragañan a las reses para cobrar los daños). Los gobiernos de Cantabria, Galicia y Castilla-León y Asturies, que conocen de primera mano lo que pasa, se han opuesto. Pero el Gobierno del Estado ya ha adelantado que no es partidario: “El lobo debe protegerse en toda España, como recomiendan los científicos”.

                La razón de fondo es muy sencilla. Las fuerzas progresistas saben que la ecologista es una religión en alza, cada vez con más votos, digo, más fieles. Y que, por el contrario, el ganadero-campesino es una especie en regresión, que da pocos votos y dará menos y que, además, suele estar más o menos controlada por sus pastores concejiles cuando accede a las urnas.

                De modo que los franciscanos del “hermano lobo” triunfarán sobre los de la “fraternidad entre los hombres” proclamada ya por los romanos en aquel “nada de lo que es humano lo considero ajeno” de Terencio, o en la agitada por la Revolución francesa, que creíamos la modernidad y lo progresista, pero no.

                Por cierto, quien emburrió aquella desafortunada ampliación del parque de Los Picos fue doña María Luisa Carcedo; quien ahora se manifiesta contra las pretensiones de las comunidades norteñas al respecto del lobo, don Hugo Morán.

                Socialistas ilustres, ciudadanos ilustres. Convertientes en consigna del lamento de Plauto y Hobbes: “Homo homini lupus”.

Ayer, en LNE: Caleyos, lobos,burocracia

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                                                      L’APRECEDERU


                                        CALEYOS, LOBOS, BUROCRACIA


                Durante siglos, el lobo fue una plaga para el hombre: porque atacaba los ganados, las bases de su sustento, y porque podía matarlo. Un enemigo al que había que eliminar: o tú o yo. En Asturies se organizaron diversos sistemas de caza a tal fin. Alguno requería el levantamiento de obras permanentes. Uno de ellos, el caleyu, consistía en empalizadas que se iban estrechando progresivamente, hasta desembocar en un foyu, donde caía el lobo.
                Esa incompatibilidad está reflejada en la literatura popular y culta desde hace siglos, así como la de la desconfianza hacia las eventuales relaciones pacíficas entre unos y otros, como en la fábula del griego Esopo, El lobo y el pastor. En torno a Francisco de Asís se tejió una leyenda de coexistencia entre el hombre y la fiera, la del lobo de Gubbio, al que Francisco reduciría a condición pacífica (posteriormente, Rubén Darío daría una vuelta a la leyenda en su Los motivos del lobo).
                El de Asís es seguramente el precedente (único) del actual ecologismo pro-lobo, que niega, ignora o tiene en poco la realidad de su comportamiento específico. Y, sin embargo, la realidad es los campesinos asturianos están hartos y temerosos. Los lobos llegan a depredar al lado de las casas. “Van a acabar con nosotros”. “La gente está cansada de palabras y más palabras”. “Vamos a abandonar”. “Quieren que esto sea una reserva”.  “Los vecinos tienen miedo a salir de sus casas”. Día tras otro pueden encontrar estas desesperadas manifestaciones en LA NUEVA ESPAÑA.
                Homo, homini lupus. Seguramente los asturianos del campo podrán señalar a quiénes designan estas palabras de Plauto y las entenderán como proféticas.
                A propósito, la burocracia está lastrando la fabricación de respiradores y mascarillas, impide utilizar laboratorios que serían útiles; tramita con fatigosa lentitud ERTES y ayudas.  ¿No habría forma de construir caleyos para acorralarla hacia el foyu de la eficacia y la rapidez?



Con asombro de escucharlo

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(Asoleyóse en LA NUEVA ESPAÑA, el 28/10/19)

L’APRECEDERU

CON ASOMBRO DE ESCUCHARLO

Con admiración de oírlo, al modo en que Rosaura se expresa ante Segismundo en La vida es sueño: tecleen ustedes las palabras “lobo”, “reses” y añadan después cualquier concejo asturiano, de oriente o de occidente, y se verán sorprendidos por las cifras del daño, por su incremento año a año y por la ampliación de los lugares donde los ataques se producen.
Hagan ustedes una reflexión. Se encuentran en su casa y periódicamente es asaltada por facinerosos que no le hacen daño a usted ni a su familia, pero sí a sus inmuebles. El seguro lo resarce siempre de esos perjuicios. Ahora bien, ¿seguiría usted viviendo ahí?
Esa es la realidad de una parte importante de nuestro mundo rural. No se trata de que se paguen las ayudas por los daños del lobo, sino de la impotencia que sigue a ello, la inseguridad, la ira e, incluso, el dolor por el ganado muerto (son vidas segadas, al fin y al cabo). En esas circunstancias, ¿cómo no entender el abandono? Frente a esa realidad, todas las promesas de ayudas al campo, los planes y discursos contra el despoblamiento no son más que eso: discursos, palabrería. Porque la cuestión fundamental no se quiere abordar, por interés electoral, por ensoñaciones discursivas y alienadoras.
En otro orden de cosas, me han impactado dos noticias. Una, el abucheo a Pedro Sánchez al visitar el hospital de Sant Pau para ver a los heridos. Si médicos, enfermeros y celadores tienen tampoco respeto a su decoro profesional, ¿cuál es el nivel de enfermedad mental? Y una pregunta: ¿atenderán con la diligencia necesaria a los hospitalizados que juzgan como sus opresores o tardarán, por ejemplo, en llevarles la chata?
La otra noticia es, más bien, cómica. La UGT amenaza con movilizaciones si no hay Gobierno tras el 10N. Por supuesto, aclaran, de izquierdas.
A unos los pierde la ira, a otros, les bocayaes.

Güei, en LNE: Con asombro de escucharlo

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Con asombro de escucharlo

La palabrería de los discursos sobre la lucha contra el despoblamiento del mundo rural


Cuando cada vez son más los ataques de los llobos, y lleguen más cerca de les cases. Con una nota sobre los abucheos a Pedro Sánchez en el hospital de Sant Pau y otra sobre les bocayaes d'UGT amenazando con movilizaciones si dempués d'elecciones nun había gobiernu (d'izquierdes, off course).


Güei, en LNE: Alimañas y administraciones

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)


Alimañas y administraciones

Los efectos de una política dañina para con el campo y la vida en las zonas rurales de Asturias

02.03.2018 | 03:56
Alimañas y administraciones
La vida en las zonas rurales está llamada a reducirse a mínimos, siguiendo una tendencia universal de las últimas décadas: factores económicos, sociales y de identidad personal la impulsan. Pero al margen de esa corriente, en España y particularmente en Asturies operan factores de una intensidad especial, que podríamos sintetizar con el título de este artículo: "Alimañas y Administraciones", que no son dos factores independientes y que en algún caso podrían leerse como una pura tautología.
El 26/04/91 LA NUEVA ESPAÑA recogía unas palabras del que fue concejal del PAS en Amieva, Esteban Intriago de Diego: "El campo lleva el camino de ser el parque recreativo de lobos y jabalíes". No era un profeta, conocía simplemente la realidad. Pues bien, las alimañas constituyen un acicate más para el abandono del campo: en unos casos destruyen los cultivos y los campos; en otros, atacan los ganados. Y, entiéndase bien, el problema no estriba únicamente en las indemnizaciones, sino en el efecto desmoralizador de esos ataques (¿quién levantaría repetidas veces una casa que el río se llevase a cada poco?) sobre el aldeano o el pastor y la sensación de que no sólo están abandonados, sino también perseguidos, con la impresión de que la Administración, si no está en su contra, no tiene para ellos más que palabras engañosas.
La política de parques naturales con zonas habitadas dentro o con naturales que viven de sus recursos es también negativa para los habitantes de las zonas rurales con economías que dependen de la agricultura o la ganadería, y, al tiempo, procura incomodidades mil en forma de prohibiciones y permisos. Es cierto que hay una parte muy valorable -la de la preservación- en esas actuaciones, pero no es menos cierto que en las decisiones pesan más los intereses políticos y propagandísticos, también los de los alcaldes de los territorios afectados. En cualquier caso, los perjudicados son los vecinos.
Tampoco se atiende con diligencia a lo que podríamos llamar la "modernización de la aldea y su inserción en la economía global". En ese sentido, este periódico recogía en la última semana, las quejas de los negocios de la zona rural por los retrasos en la instalación de la banda ancha o las demandas de los vecinos de Boal de una conexión a internet "sin demoras". [.............................]
¿Y qué decir de la inmemorial expropiación de los comunales y del desaprovechamiento de los montes, con daño y perjuicio hacia vecinos y copropietarios, que Juan Luis Rodríguez-Vigil, el expresidente, viene denunciando desde hace tanto tiempo? Aquí, ni siquiera palabras de engaño. Y, en un tema relativamente menor en su singularidad pero importantísimo en el conjunto de cada singularidad, ¿no es la legislación sobre los hórreos -que algunos llevamos años denunciando y tratando de modificar inútilmente- un incordio para los vecinos y para el propio mantenimiento de tan singular bien identitario? Porque los hórreos apenas tienen ya utilidad para sus propietarios y, además, la mayoría de esos propietarios tienen una edad muy avanzada y escasos recursos. La voluntad aquí de preservar va contra el propio bien y es un problema muchas veces para quien lo posee: hay que darle utilidad y eliminar restricciones.
Pero no son solo las Administraciones de la Península quienes laboran contra el campo, lo son también las europeas [.............................................................................]

Güei, en LA NUEVA ESPAÑA

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)
L'aprecederu

Lobos, ecologistas, legisladores

Las dificultades a las que se enfrenta el mundo rural por una legislación impulsada desde una mentalidad urbana

25.10.2016 | 03:32
Tres noticias de LA NUEVA ESPAÑA, 18 de octubre: "Ataques del lobo en Guiar y en Sapinas", "Los ganaderos de Caso temen que la nueva normativa obligue a poner bozal a los mastines", "El Principado acota al pastoreo 145 hectáreas de monte entre Redes y Piloña". Esta del 17: "El mundo rural reclama terreno urbanizable en Somiedo". ¿Qué tienen en común? Indican las dificultades que tienen los aldeanos (recuperemos el nombre sin connotaciones negativas) para vivir en la aldea y de la aldea. La primera de las noticias es casi diaria. Lobos y osos son una plaga para los ganaderos. Y nada compensa sus daños, aunque se pagasen bien y rápido. La imposibilidad de explotar bien el monte, la frustración y el desánimo son la consecuencia más importante.
El caso de la normativa casina lo que indica es que se legisla (como en todo, por otra parte) sin tener en cuenta la realidad del mundo pastoril. El acotamiento al pastoreo se debe a una normativa de mentalidad urbana que trata de "castigar" durante décadas a quienes se suponen los malvados incendiarios voluntarios del monte (madereros, especuladores, desbrozadores por fuego). La última, las dificultades que tienen quienes moran en el campo para que las nuevas familias puedan asentarse al margen de sus padres.
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De los llobos y los homes. Siempre colos ganaderos y colos paisanos

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Anden n'engaradielles contra los ganaderos pol tema los llobos; y los ganaderos, contra los llobos y la Conseyería.

Por si queden duldes al respective la mio postura:

Siempre colos ganaderos y colos paisanos. Tamién cola guardería, pero más colos ganaderos. Ellos son los guardianes de l'Asturies verde y ecolóxica. Y ehí, nel campu, tienen la so vida y el so sistema de vida.

Ensin que sirva de precedente, cola Conseyera:



"Los ganaderos y los guardas no hacen trampas", afirma María Jesús Álvarez



Sobre el llobu, el meyor "amigu" del ganaderu

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Vistes dalgunes interpretaciones que del ensiertu se ficieren, tengo qu'aclarar que -como debe saber tol mundu- les comines ("") indiquen, ente otres coses, una utilización irónica o antifrástica del testu (si tengo qu'aclarar tamién qué significa "irónica", renuncio a la mio condición humana).

De mou y manera que, cuando se diz "amigu" dizse lo contrario.

Per otra parte, bastaba con lleer el testu del ensiertu (lo que nun se suel facer nesto d'interné: suel correr la xente a disparar en lleendo tres palabres) pa percibir cabalmente (ensin saber inclusu lo que signifiquen les comines) lo que'l testu diz.

Y pa finar, muches gracies a los cincuenta y picu comentarios (ver EQUÍ) en FACEBOOK a esti tema.

[ver l'insiertu: El llobu, el meyor "amigu" del ganaderu ]

El sector llecheru asturianu baxa pela primer vegada de 2.500 ganaderíes

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El sector llecheru asturianu baxa pela primer vegada de 2.500 ganaderíes (nel 1980 yeren 30.000). La cuota rexonal de llechi pasa de les 600.000 tonelaes en 2010, a 580.000 agora.

Pa más datos, ver: El sector lácteo asturiano baja por vez primera de las 2.500 ganaderías (La Nueva España del 21/03/2011)

Agora la pregunta que facíamos ayer: ¿creen que pa too esto nun tuvo influencia'l tratu que damos a los paisanos defendendo a los llobos más qu'a los paisanos, al paisaxe más qu'a los paisanos, al discursu benéficu-naturalista más qu'a los paisanos. (ver ensiertu d'ayer)


¿Que nun ye la única razón? Ye verdá, ¿pero nun ye una razón?