Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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Paraíso para todos
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
PARAÍSO PARA TODOS
Estos días se ha conmemorado la invención del eslogan «Asturias, paraíso natural» y de la puesta en marcha de iniciativas para buscar un turismo distinto y más personal, en gran medida ligado a la naturaleza y lo rural. Al tiempo, se ha galardonado a sus tres principales entamadores y afaladores, los dos Pedros, De Silva y Piñera, y un Tomás, con quien alguna relación familiar tengo.
Reconocido el éxito de la iniciativa y sus fecundos frutos, uno no puede dejar de pensar que nos hemos excedido en la adoración de lo natural y la naturaleza: los xabalinos campan por sus respetos y los lobos, ¡pobre hermano lobo!, bajan a las poblaciones, se pasean por ellas, devoran animales en las mismas puertas de Uviéu, los atacan en el mismo establo… ¡Prubinos! Aunque ya se sabe que todo eso no son más que insinuaciones e insidias. Los mismos osos aumentan su presencia y ataques. En Salas y Tineo acaba de denunciarse: «los animales están llenos de zarpazos». Y hasta un oso ha entrado al cortín del líder del PP, el señor Queipo, y, como hay un vídeo, hay que descartar que el ataque haya sido obra de un rival político o de alguien de las propias filas, los más peligrosos enemigos, según Churchill.
Es curioso que la condición de natural o de rural asturiano pueda transformarse en un insulto. Entrevistado en este periódico con motivo de su nombramiento como miembro de la de Academia de Ciencias Morales y Políticas, mi amigo Francisco Llera Ramo, profesor en Euskadi, donde tenía que andar escoltado por amenazas de los amigos de Pedro Sánchez, recordaba que otro profesor lo insultaba diciendo que olía a “establo asturiano”. No lo nombra, pero lo hago yo: era F. Letamendía, «Ortzi», al que el 23-F tuvo que rescatar la Guardia Civil de la mar, porque la lancha en que huía se había quedado sin combustible.
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Pa barullu, esi otru
(Ayer, en La Nueva España)
PA BARULLU, ESI OTRU
Este agosto don Adrián ha tenido una extraordinaria actividad. Tras vestirse la capa en Lorient, ha corrido a Xixón, a realizar varias visitas institucionales y a soltar el pico metiéndose con el PP.
Pero también ha emitido dictamen sobre el conflicto en la agrupación socialista xixonesa, donde si, en principio, la alcaldesa, doña Ana, debería repetir como candidata, una parte de la agrupación pretende realizar primarias para sustituirla, por entender que doña Ana es tan poco querida que su candidatura produciría la retracción de muchos votantes.
El señor Barbón ha intervenido apoyando a doña Ana y oponiéndose a cualquier discusión sobre la materia, que ha calificado de “barullu”. “Cuando hay barullu”, ha sentenciado, “el votante castiga y se pierden votos”.
Uno de los muchos ciudadanos que están hacia los mismísimos de la alcaldesa me manifiesta su deseo de que triunfe en la pelea interna para que, así, sea castigada en las urnas.
Le cuento entonces la vieja historia de Dionisio, el tirano de Siracusa (500 años a. C.). Odiado por todo el mundo, se entera de que una vieja reza pública y diariamente por él, para que los dioses le concedan larga vida. Extrañado, la manda llamar y le pregunta que por qué. Le responde que, siendo joven, había un tirano muy malo. Ella rezó porque muriese y murió. Después vino otro peor y ocurrió lo mismo. “Tras él viniste tú, y yo, vista la experiencia, rezo porque vivas muchos años”. Mi interlocutor queda meditando la parábola.
En todo caso, don Adrián, ese de los socialistas xixoneses es un barullu mínimo, un barullín. Mire usted, el censo de xabalinos, que no para de aumentar, anda por los 48.000 ejemplares. Destruyen cosechas, levantan prados, y, junto con los lobos y los caprichos de los políticos, acaban con la voluntad y la paciencia de labradores y ganaderos. Ahí sí tiene un barullu curiosu.
Aplíquese usted a él.
Felices, infelices, nefelibatas
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
FELICES, INFELICES, NEFELIBATAS
Putin es realmente extraordinario, un ejemplar digno de análisis y muestra. Lo de Ucrania lo ha ido preparando durante mucho tiempo (discursos, propaganda en las mentes de ideología confusamente comunista-prorrusa y antioccidental, golpe de Crimea…). Pero no es mi intención analizar sus acciones ni sus discursos, como tampoco los de los putineros de los países democráticos, que justifican sus actuaciones, las diluyen acusando a Occidente de ser corresponsable o piden que se ayude a Rusia en su masacre negando armas a Ucrania. No, mi intención es la de señalar que, frente a lo que declaran tantos ciudadanos comunes, Putin no está loco. Es un ser tan racional como usted y yo, pero de otra entraña. Es decir, es tan humano como cualquiera. Solo que la humanidad incluye monstruos del poder y la violencia, como Hitler o Stalin, individuos para quienes sus propósitos de dominio dejan fuera de sus cálculos cualquier consideración de vidas o destrucción.
Comprendo que muchos ciudadanos se nieguen a aceptar tal realidad, y prefieran excluir la conducta del dictador de “lo humano”. Comportándose así, como infelices, hacen su mundo más feliz.
En construirse un mundo más feliz, en convertirse en nefelibatas, destacan algunas organizaciones animalistas. Ya saben que los jabalíes son una especie de crecimiento desmesurado, dañan cosechas y campos, causan accidentes de carretera, transmiten enfermedades. Para controlar su número se usan ahora arcos, que, por lo visto, frente a las balas, son “más humanos” y causan menos estrés. Pues he aquí que algunos animalistas tampoco quieren el uso de los arcos. ¿Algún otro medio proponen? No. “Que el ayuntamiento respectivo busque alternativas”. ¿Las hay? Pues la única parece dejar a los animales campar a sus anchas, a juzgar por sus argumentos: “Entran en los cascos humanos porque hemos ocupado su medio natural”. ¿Ocupado su medio natural? ¡Pero si media Asturies está despoblada!
¿Qué tal una partida presupuestaria para los pobres suidos?
De fauna urbana y monólogos
(Asoleyóse en La Nueva España del 14/08/19)
L’APRECEDERU
DE FAUNA
URBANA Y MONÓLOGOS
Lamento
no tener “la gracia que no quiso darme el cielo” para escribir monólogos, como
Anxelu, Baldomero Fernández o mi hermano Rubén. Porque, ciertamente, sólo falta
darle forma.
2017.
Muñó, Siero. Un jabalí enfurecido amenaza a un grupo de personas, entre ellos,
niños. Un vecino trata de espantarlo con perros de caza. Los ataca. Dicho
vecino se provee de una hoz y mata al suido. El Gobierno lo multa por “caza
ilegal”, “arma prohibida”, “muerte del animal”. Total, con otras minucias,
9.300 euros. Sólo faltaba que lo hubiesen sancionado por estar “el arma”
herrumbrosa. Dos años después, un juzgado exonera al valiente ciudadano. ¿No es
justamente la materia cómica de un monólogo, desde el punto de vista de los
disparates de la Administración?
“No
se hizo el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”, se lee en el
Evangelio de Marcos. Pues también en materia de fauna perdemos el objetivo
central de toda actuación social,
política, ética y administrativa. Un ejemplo patente: en 1567 el papa Pío V condena
las corridas de toros porque en ellas mueren personas. Hoy quieren algunos
prohibirlas porque en ellas mueren los animales.
La
fauna urbana o semiurbana se ha convertido en un peligro para los seres
humanos. Los jabalíes, por ejemplo, causan entre el 20 y el 25 por ciento de
los accidentes de coche. Proliferan, se adentran en las ciudades, ponen en
peligro a la gente. Gaviotas y palomas se propagan como una plaga por toda la
región. Las que llaman “ratas urbanas”, las palomas, entran en bares y
cafeterías, comparten las mesas de las terrazas. También las gaviotas.
Principalmente estas, llenan de excrementos los coches y, a veces, los
vestidos. En ocasiones entorpecen los vuelos del aeropuerto.
¿Hacemos
lo suficiente para limitar drásticamente su número y sus molestias? No, sin
duda. Y, en muchos lugares, nada.
Nos
preocupa más el sábado que el hombre.
Güei, en LNE: De fauna urbana y monólogos
Los abusos del Gobiernu contra la xente: xabalinos, gaviluetes y animalismu. Sanciones por defender vides.
Güei, en LNE: Alimañas y administraciones
(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)
Alimañas y administraciones
Los efectos de una política dañina para con el campo y la vida en las zonas rurales de Asturias
Xuan Xosé Sánchez Vicente 02.03.2018 | 03:56
Alimañas y administraciones
La vida en las zonas rurales está llamada a reducirse a mínimos, siguiendo una tendencia universal de las últimas décadas: factores económicos, sociales y de identidad personal la impulsan. Pero al margen de esa corriente, en España y particularmente en Asturies operan factores de una intensidad especial, que podríamos sintetizar con el título de este artículo: "Alimañas y Administraciones", que no son dos factores independientes y que en algún caso podrían leerse como una pura tautología.
El 26/04/91 LA NUEVA ESPAÑA recogía unas palabras del que fue concejal del PAS en Amieva, Esteban Intriago de Diego: "El campo lleva el camino de ser el parque recreativo de lobos y jabalíes". No era un profeta, conocía simplemente la realidad. Pues bien, las alimañas constituyen un acicate más para el abandono del campo: en unos casos destruyen los cultivos y los campos; en otros, atacan los ganados. Y, entiéndase bien, el problema no estriba únicamente en las indemnizaciones, sino en el efecto desmoralizador de esos ataques (¿quién levantaría repetidas veces una casa que el río se llevase a cada poco?) sobre el aldeano o el pastor y la sensación de que no sólo están abandonados, sino también perseguidos, con la impresión de que la Administración, si no está en su contra, no tiene para ellos más que palabras engañosas.
La política de parques naturales con zonas habitadas dentro o con naturales que viven de sus recursos es también negativa para los habitantes de las zonas rurales con economías que dependen de la agricultura o la ganadería, y, al tiempo, procura incomodidades mil en forma de prohibiciones y permisos. Es cierto que hay una parte muy valorable -la de la preservación- en esas actuaciones, pero no es menos cierto que en las decisiones pesan más los intereses políticos y propagandísticos, también los de los alcaldes de los territorios afectados. En cualquier caso, los perjudicados son los vecinos.
Tampoco se atiende con diligencia a lo que podríamos llamar la "modernización de la aldea y su inserción en la economía global". En ese sentido, este periódico recogía en la última semana, las quejas de los negocios de la zona rural por los retrasos en la instalación de la banda ancha o las demandas de los vecinos de Boal de una conexión a internet "sin demoras". [.............................]
¿Y qué decir de la inmemorial expropiación de los comunales y del desaprovechamiento de los montes, con daño y perjuicio hacia vecinos y copropietarios, que Juan Luis Rodríguez-Vigil, el expresidente, viene denunciando desde hace tanto tiempo? Aquí, ni siquiera palabras de engaño. Y, en un tema relativamente menor en su singularidad pero importantísimo en el conjunto de cada singularidad, ¿no es la legislación sobre los hórreos -que algunos llevamos años denunciando y tratando de modificar inútilmente- un incordio para los vecinos y para el propio mantenimiento de tan singular bien identitario? Porque los hórreos apenas tienen ya utilidad para sus propietarios y, además, la mayoría de esos propietarios tienen una edad muy avanzada y escasos recursos. La voluntad aquí de preservar va contra el propio bien y es un problema muchas veces para quien lo posee: hay que darle utilidad y eliminar restricciones.
Pero no son solo las Administraciones de la Península quienes laboran contra el campo, lo son también las europeas [.............................................................................]
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Que-yos manden aguarones
El Ayuntamiento de Oviedo pide ahora al Principado que no mate jabalíes y esterilice a las hembras
Pues nada, que-yos manden xabalinos aguaronos, o que los capen, si acasu.
O, si pinta, que monten una máquina d'aquelles del profesor Franz de Kopenhague, el de los grandes inventos del TBO, y que les vayan pasando perillí, una per una, pa esterilizales con un rayu laser (de la Cope non, ¡pol Busgosu!, y tampoco d'Onda Cero).
¡Unos fenómenos, estos del PSOE d'Uviéu!
Güei en LNE: Xabalinos
De xabalinos y xabalinos diputaos.
Como davezu, trescribo los primeros párrafos:
Como davezu, trescribo los primeros párrafos:
Xabalinos
Las consecuencias del imparable crecimiento de una especie
28.06.2015 | 04:59
Xuan Xosé Sánchez Vicente No hay semana en que no aparezcan informaciones relativas a los xabalinos. Al crecimiento exponencial de su población (unos 50.000 se calcula que pueblan en estos momentos Asturies), a los destrozos que causan en sembrados y campos, los riesgos que entrañan para el tráfico, su cada vez más frecuente presencia en el ámbito urbano.
Para desesperación de agricultores y habitantes rurales, el sus scrofa se ha convertido casi en un sus domestica, pero sin perder el pelo de la dehesa. Constituyen una plaga amenazadora y creciente, pero son, al mismo tiempo, un síntoma. Traducen el progresivo abandono del campo, por causas económicas y sociales, es cierto, pero, asimismo, por las políticas sostenidamente contrarias al campo y al campesinado del pensamiento progre-urbano.
Esa proliferación del xabalín pone una nota de duda sobre el alarmismo que algunos levantan sobre la naturaleza asturiana. Pues, efectivamente, avanzando hacia las ciudades como el bosque de Birnam se movía amenazador sobre el castillo de Dunsinane de Macbeth, nos avisan de que en el plazo de 20 años la mayoría de Asturies será bosque y monte: naturaleza bruta.
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