Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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Perreríes, disparates
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
PERRERÍES, DISPARATES
Anochecer, mayo, jueves 2. Un mastín se abalanza sobre un niño de cinco años que está sentado en las escaleras de su casa, lo muerde, lo arrastra, y, con dificultad, los padres logran arrancarlo de sus fauces. Consecuencias: dos días en el HUCA, 48 puntos, heridas en la cara y en la encía; más, supongo, el terror que el niño pasó y albergará durante mucho tiempo. El mastín, por lo visto, anda frecuentemente suelto, suele atacar a la gente y sus propietarios son de relación difícil, según el padre de la víctima.
Por solo citar otro acontecimiento reciente. Asturies, Xixón, dos perros de raza peligrosa, sueltos y en la vía pública, atacan a una corredora. Esos mismos canes había atacado días antes a tres personas, a las que causaron diversas heridas. Pese a ello, seguían sueltos.
Los sucesos podrían multiplicarse. Lo común en estos casos es que personas de reducida civilidad tengan una cierta inclinación a perros agresivos y, al mismo tiempo, desprecien las normas legales de custodia y sujeción.
Al margen de esa particular estructura anímica y vivencial individual, opera una moda que viene a dar una cierta cobertura: esa especie de sacralidad que una gran parte de la sociedad ha atribuido a los animales y, en particular, a los perros, sacralidad que viene a servirles de justificación para dar “libertad” a sus animales.
La “Ley trans” proporciona todos los días un escándalo: gente que se declara mujer para tener distinto trato en prisión o en los procedimientos judiciales, guardiaciviles que cambian de sexo para tener ventajas en el servicio o en el escalafón, deportistas transmutados que ganan competiciones, etc. Y, como siempre, la bocayada política: Gimena Llamedo, Vicepresidenta del Gobiernu: “No estamos dispuestos a que cualquier recoveco de la Ley dé beneficios”.
No, señora, la Ley no tiene recovecos, la Ley es bazofia legislativa, como la “Ley Sisí” y otros disparates suyos. Corríjanla.
De fauna urbana y monólogos
(Asoleyóse en La Nueva España del 14/08/19)
L’APRECEDERU
DE FAUNA
URBANA Y MONÓLOGOS
Lamento
no tener “la gracia que no quiso darme el cielo” para escribir monólogos, como
Anxelu, Baldomero Fernández o mi hermano Rubén. Porque, ciertamente, sólo falta
darle forma.
2017.
Muñó, Siero. Un jabalí enfurecido amenaza a un grupo de personas, entre ellos,
niños. Un vecino trata de espantarlo con perros de caza. Los ataca. Dicho
vecino se provee de una hoz y mata al suido. El Gobierno lo multa por “caza
ilegal”, “arma prohibida”, “muerte del animal”. Total, con otras minucias,
9.300 euros. Sólo faltaba que lo hubiesen sancionado por estar “el arma”
herrumbrosa. Dos años después, un juzgado exonera al valiente ciudadano. ¿No es
justamente la materia cómica de un monólogo, desde el punto de vista de los
disparates de la Administración?
“No
se hizo el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”, se lee en el
Evangelio de Marcos. Pues también en materia de fauna perdemos el objetivo
central de toda actuación social,
política, ética y administrativa. Un ejemplo patente: en 1567 el papa Pío V condena
las corridas de toros porque en ellas mueren personas. Hoy quieren algunos
prohibirlas porque en ellas mueren los animales.
La
fauna urbana o semiurbana se ha convertido en un peligro para los seres
humanos. Los jabalíes, por ejemplo, causan entre el 20 y el 25 por ciento de
los accidentes de coche. Proliferan, se adentran en las ciudades, ponen en
peligro a la gente. Gaviotas y palomas se propagan como una plaga por toda la
región. Las que llaman “ratas urbanas”, las palomas, entran en bares y
cafeterías, comparten las mesas de las terrazas. También las gaviotas.
Principalmente estas, llenan de excrementos los coches y, a veces, los
vestidos. En ocasiones entorpecen los vuelos del aeropuerto.
¿Hacemos
lo suficiente para limitar drásticamente su número y sus molestias? No, sin
duda. Y, en muchos lugares, nada.
Nos
preocupa más el sábado que el hombre.
Disparates
Nun programa deportivu na radio:
(Tal jugador) "no es precisamente un desdichado de virtudes", camudamientu de la troquelación común "no ser un dechado de virtudes".(Y, como suel ser cuando se disparata, repitiólo dos vegaes).
Festividá de tolos santos. Baxa una parexa d'unos sesenta y tantos años del cementeriu. Deben dir estrañándose de daqué o criticando a daquién. Ella espón, desplicativa o conciliadora:
Bueno, hai de too na vida del Señor, camudamientu de la troquelación común "Hai de too na viña del Señor".
¡Más del fenómenu!
El politólogo Iglesias afirma que en Andalucía se celebró ¡¡¡un referéndum en 1977 para decidir si seguían en España!!!
(Ver ensiertos anteriores).
Un estado deteriorado
La «suelta» —por error, por confusión, por lo que sea— del mafioso albanés Astrid Bushi es uno de los episodios más graves que hayan sucedido en España en los últimos tiempos. No es un evento aislado de pésimo funcionamiento de la justicia, podrían sumarse a él otros muchos recientes: la liberación de narcotraficantes por «despistes» de los jueces en los plazos, el caso de Mariluz Cortés, la misma suelta de otro de los criminales del clan de Astrid Bushi hace poco... Por otro lado, todos ellos no son sucesos cuyo significado se agote en ellos mismos, sino que son síntomas de un grave deterioro del Estado, en su vertiente judicial y policial, ciertamente, pero también en algo más profundo aún.
Hagamos un breve repaso: las causas ordinarias, sobre tardar en ser resueltas, sufren habitualmente demoras injustificables; existe una escandalosa desproporción entre las penas correspondientes a unos delitos y a otros, en virtud del momento en que se haya legislado sobre ellos o de la moda que haya impulsado dicha legislación; faltan medios en los juzgados para el despacho de los asuntos; no existe un archivo centralizado al que todos puedan acudir para obtener información sobre sujetos o causas (como ocurrió en el episodio de la desgraciada joven sevillana); policía, instituciones penitenciarias y juzgados tienen procedimientos de coordinación tan complejos y poco seguros que pueden ocurrir eventos del estilo del de los bandidos albaneses antedichos; organismos de revisión o control legislativo como el Supremo o el Constitucional pueden pasar años sin resolver asuntos de la máxima enjundia y urgencia, tal el estatuto de Cataluña. Sobre no agotarse aquí la lista, cabe señalar que algunos de estos parámetros tienen efectos sobre la economía y la vida social, como lo relativo a la legislación y los pleitos por deudas e impagos, empresariales o particulares.
Es obvio que esa situación, mezcla a la vez de ineficacia e injusticia, fuente de desmoralización ciudadana, requiere un pacto de borrón y cuenta nueva que hiciere replantearse toda la justicia y sus procedimientos a radice. ¿Es esa la voluntad de los partidos políticos mayoritarios? .
De ninguna manera. La prioridad es el reparto de poder o de capacidad de control en los diversos órganos de la justicia; la ocupación principal, la de obtener réditos políticos en la denuncia de los fallos del adversario; el uso general, la instrumentalización de la justicia para la lucha política mediante denuncias de culpas más o menos claras del rival. Cuando se legisla, incluso, no se suele hacer desde el impulso de la realidad social y atendiendo al conjunto de la misma, sino, más bien, obedeciendo a la pulsión de modas o al empuje de pequeños grupos de presión. Asimismo, como hemos dicho en estas páginas tantas veces, la calidad legislativa es pésima, con defectos formales, incoherencias o desconocimiento, lo que obliga muchas veces a modificar lo legislado al cabo de pocos meses.
Pero lo más grave no es sólo que esa sea la única actitud de los partidos políticos en este ámbito. Lo peor es que el seguimiento de las causas de cada uno de ellos, el alineamiento con unas u otras posiciones partidistas, el zaherir el criterio del contrario, es, por lo general, el exclusivo empeño de la mayoría de la sociedad, de las asociaciones y grupos que en ella se articulan y, como reflejo, de la mayoría de los medios de comunicación.
Esa situación de la justicia no es, pues, sólo el resultado de un Estado profundamente deteriorado en muchos ámbitos, sino el síntoma de una sociedad con graves problemas para diagnosticarse a sí misma y proponer remedios que, a través del diálogo entre los que son distintos, permitan mejorar hacia el futuro.
Una sociedad que entiende la ensoñación discursiva como más real que la realidad; la disputa sobre los problemas como más atractiva que su resolución; la permanente lid con el contrario como preferible al acuerdo con él.
Nota: esti artículu asoleyóse na Nueva España del 17/04/09
Colunga: contra`l pueblu y lo asturiano (De toponimia)

L`artículu 15 de la Ley 1/98, de 23 de marzo, de uso y protección del bable/asturiano, establez que “Los topónimos de la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias tendrán la denominación oficial en su forma tradicional. Cuando un topónimo tenga uso generalizado en su forma tradicional y en castellano, la denominación podrá ser bilingüe”. Esto ye, y de forma patente, que les voces de los llugares son los que-yos pon el pueblu y que, sólo si el nome yá lleva un tiempu falsificáu (castellanizáu) podrán convivir los dos términos, con predominancia, claro ta, del que ye original.
Hasta ehí la llei. Podríamos añadir les xenerales: qu`el respetu a la llei y el so cumplimientu obliguen a toles autoridaes. Vamos arreyar un segundu vector: parecería tar bien qu`aquelles persones y organizaciones que presumen de ser “más del pueblu” y de tener un “fervorín más de demócratas” fuensen tamién un migayín más cumplidores cola llei y un rispín más afectuoses coles coses populares. ¿Ye asina? N´Asturies, polo menos non. Derecha y manzorga madrileñistes son igual de poco consideraos coles normes de respetu a la cultura popular; a la derecha y a la manzorga da-yos el mesmu ascu la cultura tradicional y el productu cultural-históricu del pueblu asturianu; la izquierda y la derecha escapen como de la peste de cualquier indicativu de lo popular y, al mismu tiempu, traten de facelo desaparecer de la faz de la tierra.
¿Motivos? Munchos. Desde psicolóxicos a sociolóxicos, dende razones personales a razones d`interés de secta, dende traumes personales a intereses económicos. ¿Manifestaciones? Peruquiera y perayures. Vamos ver una más: l´Ayuntamientu Colunga (onde manda`l partíu del pueblu, el PSOE) y la toponimia de los pueblos con cayes del conceyu, Colunga, Llastres y La Isla. Facemos dalgunes anotaciones d`ente los nomes qu`aprobaren como “oficiales”, esto ye, pa les cayes, pal carteru y pa los impresos:
“Lastres” y non Llastres
En Llastres:
“El Penayo” y non El Penayu
“El Piquero” y non El Piqueru
“El Reloj” con cultismu castellanista y non El Reló
“La Atalaya”, con falta ortografía, envede L`Atalaya
“Bajada al Puerto”, envede`l so nome tradicional La Cuesta`l Muelle o, si se quier camudá-y el nome, “Baxada al Puertu”, anque parez munchu más “prestosu” el popular y tradicional.
Estes anotaciones yá fueren feches por dellos vecinos énte l`Ayuntamientu. Sintiérenles, como ye propio, con “oyíos de mercader”.
En Colunga podemos señalar:
“Bajada al Mercado” y non “La Cuesta`l Mercáu” o, si se prefier, “Baxada al Mercáu”.
“El Carril de las Monjas” y non El Carril, a cencielles, o, en tou casu, “El Carril de les Monxes”.
“El Espadañal”, con falta ortografía, envede L`Espadañal
“Las Palmeras”, con cultismu castellanista y non Les Palmeres.
Cuatro calles del nome de “Pico…(Pienzu, etc.)”, envede l`asturianu y popular “Picu”.
Una “Plaza del Ayuntamiento” que se pon así por creese`l señor Alcalde y los conceyales mui importantes. Por eso, en llugar d`esa vulgaridá de “Ayuntamientu” ponen “Ayuntamiento”; y envede de Plaza España, Plaza Vigón, etc., que ponen les demás, pa ellos ponen “Plaza del Ayuntamiento”, con preposición, que se vea que son mui finos y que pueden decir tochurines en toles llingües.
En La Isla
“Plaza El Horrón”, con falta ortografía, envede Plaza L`Horrón.
Polo demás, yá que presumen de xente del pueblu d`amantes de les lleis y de defensores del asturianu (“Dime de qué presumes.., diz el adaxu), ¿por qué non usar, como fain n`otres ciudaes d`Asturies, el términu “cai” o “caye”, solu o n`alternancia o duplicidá col castellán “calle”?
Hasta ehí la llei. Podríamos añadir les xenerales: qu`el respetu a la llei y el so cumplimientu obliguen a toles autoridaes. Vamos arreyar un segundu vector: parecería tar bien qu`aquelles persones y organizaciones que presumen de ser “más del pueblu” y de tener un “fervorín más de demócratas” fuensen tamién un migayín más cumplidores cola llei y un rispín más afectuoses coles coses populares. ¿Ye asina? N´Asturies, polo menos non. Derecha y manzorga madrileñistes son igual de poco consideraos coles normes de respetu a la cultura popular; a la derecha y a la manzorga da-yos el mesmu ascu la cultura tradicional y el productu cultural-históricu del pueblu asturianu; la izquierda y la derecha escapen como de la peste de cualquier indicativu de lo popular y, al mismu tiempu, traten de facelo desaparecer de la faz de la tierra.
¿Motivos? Munchos. Desde psicolóxicos a sociolóxicos, dende razones personales a razones d`interés de secta, dende traumes personales a intereses económicos. ¿Manifestaciones? Peruquiera y perayures. Vamos ver una más: l´Ayuntamientu Colunga (onde manda`l partíu del pueblu, el PSOE) y la toponimia de los pueblos con cayes del conceyu, Colunga, Llastres y La Isla. Facemos dalgunes anotaciones d`ente los nomes qu`aprobaren como “oficiales”, esto ye, pa les cayes, pal carteru y pa los impresos:
“Lastres” y non Llastres
En Llastres:
“El Penayo” y non El Penayu
“El Piquero” y non El Piqueru
“El Reloj” con cultismu castellanista y non El Reló
“La Atalaya”, con falta ortografía, envede L`Atalaya
“Bajada al Puerto”, envede`l so nome tradicional La Cuesta`l Muelle o, si se quier camudá-y el nome, “Baxada al Puertu”, anque parez munchu más “prestosu” el popular y tradicional.
Estes anotaciones yá fueren feches por dellos vecinos énte l`Ayuntamientu. Sintiérenles, como ye propio, con “oyíos de mercader”.
En Colunga podemos señalar:
“Bajada al Mercado” y non “La Cuesta`l Mercáu” o, si se prefier, “Baxada al Mercáu”.
“El Carril de las Monjas” y non El Carril, a cencielles, o, en tou casu, “El Carril de les Monxes”.
“El Espadañal”, con falta ortografía, envede L`Espadañal
“Las Palmeras”, con cultismu castellanista y non Les Palmeres.
Cuatro calles del nome de “Pico…(Pienzu, etc.)”, envede l`asturianu y popular “Picu”.
Una “Plaza del Ayuntamiento” que se pon así por creese`l señor Alcalde y los conceyales mui importantes. Por eso, en llugar d`esa vulgaridá de “Ayuntamientu” ponen “Ayuntamiento”; y envede de Plaza España, Plaza Vigón, etc., que ponen les demás, pa ellos ponen “Plaza del Ayuntamiento”, con preposición, que se vea que son mui finos y que pueden decir tochurines en toles llingües.
En La Isla
“Plaza El Horrón”, con falta ortografía, envede Plaza L`Horrón.
Polo demás, yá que presumen de xente del pueblu d`amantes de les lleis y de defensores del asturianu (“Dime de qué presumes.., diz el adaxu), ¿por qué non usar, como fain n`otres ciudaes d`Asturies, el términu “cai” o “caye”, solu o n`alternancia o duplicidá col castellán “calle”?
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