Una república de hombres encantados

(Ayer, en La Nueva España) L’APRECEDERU UNA REPÚBLICA DE HOMBRES ENCANTADOS No sé por qué, pero todavía me sorprendo cuando oigo decir algunas cosas que desconocen la realidad o que pretenden que sus palabras tienen algo que ver con ella. Empecemos por el Gobiernu y su tasa turística. Cierto que dependerá de los ayuntamientos el establecerla o no, y que será de poco monto. Pero es igualmente cierto que va a suponer una carga administrativa no pequeña para todos, ayuntamientos, empresas sometidas a ella, para la Administración asturiana. Y, sobre todo, tomada la decisión, descubren que también los asturianos van a tener que pagarla. ¡Coño, sorpresa! Pues nada, solucionado. Si usted la paga, coge el papelín -unos euros- lo guarda y después, ya veremos cómo, desgrava en la declaración. Y, además -don Adrián dixit- “es muy raro que se queden [los asturianos] en temporada alta, van al exterior”. ¡Acabáramos! La Unión de Comerciantes de Xixón se opone a que los grandes locales que se cierran se dediquen a vivienda. Sostiene que lo ideal es hacer de ellos locales comerciales más pequeños, que prestarían un servicio, y que son necesarios. ¿De verdad? ¿Pero no han dado una vuelta por la ciudad, por el centro o por los barrios? ¿No ven el panorama de comercios cerrados, de fracasos económicos, de “se traspasa” o “vende” durante años? La única solución para tantos bajos es la vivienda, para sus propietarios, para aumentar la oferta de residencias, para abaratarla acaso. En Xixón llega la protesta por los precios de los menús escolares futuros. Tras la protesta por los anteriores, ahora, otros: menos congelados, más frutas y verduras, más productos de proximidad, alimentos ecológicos … Y, claro, el precio sube. ¿Cómo no? Hacia 1600, González de Cellorigo, en una sociedad en crisis social y de riqueza, señalaba ante algunas propuestas: “No parece sino que se han querido reducir estos reinos a una república de hombres encantados que viven fuera del orden natural”.

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