Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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Trump, Mamdani, lo nuestro y los nuestros
(Ayer, en La Nueva España)
TRUMP, MAMDANI, LO NUESTRO Y LOS NUESTROS
Es difícil acumular los juicios y calificativos que sobre Donald Trump pudieran verterse desde el punto de vista de un ciudadano común europeo. No tiene inconveniente en aceptar regalos de las satrapías, no collarucos, sino un potentísimo Boeing 747-8, el nuevo Air Force One, lo mismo que su hijo recibe como donación de un oligarca ruso el pago de su boda. Su egotismo imperialista lo lleva a proponer cambiar los nombres geográficos, lago Ontario por lago América, Nuevo México por Nueva América, estrecho de Ormuz por el de Trump. Profiere sus amenazas en público, tanto a los enemigos como a los amigos, los mismo a Canadá que a Europa; incumple sus promesas o se desdice de sus bravatas sin sonrojo alguno. Ofrece 5.000 dólares -del presupuesto, por supuesto, no suyos-, a todos los estadounidenses si sus conmilitones obtienen mayoría en las elecciones próximas, las llamadas de “medio mandato”. Manipula los ámbitos de algunos distritos electorales -con la oposición de los jueces, muchas veces- para favorecer a sus candidatos. Prohíbe la entrada en la Casa Blanca -prohibición revertida por los tribunales- a los medios de comunicación que no le son afines. No tiene inconveniente en mostrar su simpatía hacia Putin u otros dictadores. Ataca a los jueces que cuestionan sus decisiones. Y dejémoslo aquí
Trump he dicho, no se confundan. Efectivamente, este es el tipo. Repito, podríamos calificarlo de mil maneras, por su matonismo, su chulería, su grosería, su…, pero no nos engañemos: sabe cuál es el futuro y hace todo lo posible porque en lo venidero EE. UU sea la potencia dominante en el mundo. Ya que, efectivamente, el pasado más o menos estable tras la segunda guerra mundial ha quedado roto. Ha surgido una superpotencia militar y económica, China, que se expande por todos los continentes a través de la técnica y los negocios, y que compite con la hasta ahora única superpotencia, la estadounidense. En un segundo plano, en nuestro hemisferio, quedan la Unión Europea, hasta ahora un conjunto potente económicamente, pero con muchos problemas, y con escasa capacidad militar, y Rusia, poderosa por sus recursos, su armamento, su voluntad expansiva y por ser una dictadura, no tanto por su economía. Es evidente, por lo demás, que la Rusia de Putin, trata, con esas armas, de convertirse en el tercer actor preponderante en Occidente.
Coherentemente con esa voluntad de asegurar el presente y el futuro como superpotencia para los EE. UU hay que entender la resolución imperialista de Trump y sus actuaciones de todo tipo, armadas o no: en Venezuela, tras su petróleo, o los acuerdos con Dinamarca y Groenlandia para aumentar la presencia militar en la isla y controlar, así, las rutas del Ártico, anticipándose a Rusia y China. En ese ámbito hay que entender su apuesta decidida por la IA y la competencia con China por las capacidades de los chips y la aceleración de sus avances.
De modo que es ahí donde hemos de vernos y situarnos los europeos: entre esas tres potencias. Si queremos tener una política propia, tomar nuestras propias decisiones, garantizar nuestra independencia, nuestra democracia y nuestro bienestar, hemos de ganar músculo económico y militar.
Aparentemente, frente a Trump se levantan otros políticos. Así, el alcalde musulmán y socialista de Nueva York, Mamdani. Y, por eso, en la última visita de don Pedro Sánchez a Nueva York para la Asamblea General de las Naciones Unidas, evitó la recepción del presidente estadounidense y se fotografió con Mamdani, el izquierdista de moda y modelo para los izquierdistas occidentales. Tan es así que en el reciente Debate Sobre la Orientación Política General de Asturies, don Adrián Barbón citó uno de los más afamados pensamientos del alcalde de Nueva York: «La democracia no sirve si la gente no puede cubrir sus necesidades».
Yo no sé si el alcalde y los aplaudidores y admiradores de su frase saben bien lo que quiere decir la misma, sus entrañamientos. Son ustedes lo suficientemente inteligentes para verlo, en realidad no hace falta mucha dotación para ello, basta con no dejarse llevar por el atractivo del sofisma o de la ideología. Contra ella, podríamos traer la famosa frase de Winston Churchill: «La democracia es el peor sistema de gobierno, excepto por todos los demás que se han probado».
Pero, tal vez, es que quienes emiten y aplauden la frase están dejándose seducir por lo que entienden como la eficacia económica y expansiva de la dictadura china, y que piensen que, al fin y al cabo, como se atribuye a Deng Xiaoping, «gato blanco o negro no importa, con tal de que cace ratones». Y acaso eso explicaría la creciente admiración hacia China de tantos europeos -y tantes visites y visitines-.
En nuestro caso, prefiero pensar que quienes repiten la frase dicen lo que saben, pero no saben lo que dicen.
El calderu de don Adrián
(Ayer, en La Nueva España)
EL CALDERU DE DON ADRIÁN
Con su habitual traje azul oscuro y su corbata azul claro, don Adrián cocinó a fuego lento durante una hora y cuarenta minutos el menú que nos va a servir en los próximos meses y en las ya cercanas elecciones.
Hay que agradecerle, sin duda, un cierto ritmo de elocución (si no, el discurso se alargaría mucho más) y la claridad de su dicción, salvo un par de tracamundios, de los que él mismo se rio.
El guiso vino aderezado con una parte introductoria en asturiano y otra, semifinal, en eo-naviego, lo que quien esto escribe valora positivamente, sobre todo, al compararlo con otros presidentes anteriores o con otros parlamentarios actuales, todos en realidad, como don Javier González Vegas -así consta en el listado de parlamentarios-, que se expresó en el post calderu del presidente en un pulido castellano.
Pero yendo a los componentes del puchero, no ha de extrañar que coexistan en un profuso maridaje la constatación de actuaciones ya realizadas y el anuncio de otras que están en marcha o que se realizarán en el futuro. Para aclarar las cosas: la mayoría de esas promesas de futuro no se realizan en el vacío, sino que vienen condicionadas a la aprobación de los presupuestos para 2027. Hay, por tanto, una llamada implícita a algunos diputados para esa aprobación, y, cómo no, un retórico lamento porque la oposición -la del PP, la de Vox queda excluida de todo- no haya aprobado medidas tan buenas o no vaya a aprobar las futuras. Les ahorro la enumeración de esas medidas, hasta 71. Pueden tener por seguro que, por mucho que discurran ustedes, no habrá campo por el que no haya discurrido el discurso. Discurso que, por cierto, siguió con más interés que nadie el diputado y ministro don Ovidio, inclinado hacia adelante y con las manos apoyadas sobre el escritorio de su escaño, especialmente cuando don Adrián hacía referencia a los asuntos del ministerio ovidiano.
Junto con esas medidas, digamos materiales, digamos de inversiones, hay otras que son legislativas, la Ley de salud mental, la LGTBI, por ejemplo, algunas ya en tramitación. Y, en el orden cultural, una serie de propuestas de declaración como bienes singulares lugares o costumbres, de carácter material, unos, inmaterial, otros; con distinta calificación, ya nacional, ya internacional.
No quiero ahora juzgar ni las medidas ya realizadas ni el programa futuro, lo hago a veces en mis artículos semanales, pero sí quiero señalar una que me provoca un, pienso que fundado, escepticismo, la de que cualquier persona que solicite una cita en atención primaria será atendida en menos de 72 horas. ¿Con qué médicos? ¿Con cuántas horas de trabajo de los médicos?
No sería justo no reconocer que don Adrián hizo gala de su asturianismo en varias ocasiones, del interés por Asturies por encima de otra cosa y exhibió sus enfrentamientos -en algunas ocasiones, como decía la vieja letra del himno- con el gobierno central.
Pero la sustancia del calderu no lo constituyeron estos elementos, que, aunque numerosos, no son más que una especie de guiso o acompañamiento de los componentes principales del mismo, sino otros dos, que colocó al principio y al final de su discurso: la amenaza de la ultraderecha en todo el mundo, y ahí citó las recientes elecciones en Alemania, a Trump, Putin y Netanhayu, y la amenaza que espera aquí, con las agresiones mateínas como ejemplo. Frente a ello, llamó a la unidad de todas las izquierdas asturianas, las parlamentarias y las no parlamentarias, incluidas las sociales. Porque, aparte de las amenazas contra la autonomía o la mayoría social, “clases medias y trabajadoras”, sintagma que repitió varias veces, Asturies, augura, “va a ser caza mayor” en las elecciones de 2027.
Covadonguerías
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
COVADONGUERÍAS
Doña Covadonga Tomé ha aprovechado el día de su onomástica, en contraposición en alguna forma a don Adrián, quien ha escapado del lugar que por antonomasia representa el inicio del Big Bang de Asturies y su expansión exterior y que da nombre a tantas Covadongas; ha aprovechado, digo, el día de su santo -el de la Santina-, para, en un encuentro entre festivo y político, presentar en La Laboral (ya purificada de su antiguo “vade retro”), junto con un variado ramillete de fuerzas políticas (BNG, Bildu, la CUP, entre otros), el programa de izquierdas de su nueva formación, Somos Asturies. Por cierto, al margen de su condición de médica, doña Covadonga dispone de un excepcional ojo clínico en el campo de la vivienda, pues ha afirmado recientemente que la llegada de las universidades privadas está haciendo subir el precio de los pisos. No es la escasez de casas, ni la legislación anti propietarios, ni la falta de suelo para construir, ni la compra de vivienda por gente de fuera debido a que aquí, en comparación, es más barata. Bueno, acaso sea todo ello, pero doña Covadonga es capaz con su ojo clínico de distinguir la precisa importancia de ese vector, las universidades privadas, en la subida. ¿O será que no es partidaria de ellas?
Pues bien, mientras la señora Tomé y nuestro presidente, el señor Barbón, celebran Covadonga a su manera, sin acercarse a ella, yo me alegro profundamente de la reivindicación de don Pelayo y Covadonga que José Soto Chica hace. En titulares de LNE: “No nos hacemos a la idea de la gran hazaña de Pelayo: un visigodo que se alza en Asturias y consigue triunfar frente al imperio más poderoso de la tierra”.
Algunos, por asco, manía o prejuicio hacia determinados frutos evolutivos de nuestro Big Bang, son capaces no solo de renegar de nuestro Big Bang fundacional, sino de negarlo.
Una propuesta de ley y su coyuntura
(Ayer, en La Nueva España)
UNA PROPUESTA DE LEY Y SU COYUNTURA
El 16 de mayo La Nueva España publicaba una amplísima entrevista con la conseyera de Cultura, Política Llingüística y Deportes, doña Ana Vanessa Gutiérrez. El tema central de la misma era una próxima ley de Cultura e Identidad. El 25 del mismo mes el Presidente, don Adrián Barbón, anunciaba la ley y proclamaba su necesidad. La ley, parece, va a regular materias varias y numerosas, pero la cuestión nuclear, a juzgar por las declaraciones de ambos, parece la del asturianu, la de la llingua asturiana. La ley, declaraba don Adrián, “promoverá derechos y blindará las "lenguas propias de Asturias" porque “esa es una manera de blindar también nuestra identidad y nuestro sentido de pertenencia”. Y doña Vanessa: "Sin la oficialidad del asturiano nos extinguiremos como pueblo".
Vaya por delante mi reconocimiento a ambos miembros del Gobiernu. Han mostrado hacia la lengua asturiana y hacia alguna de sus figuras o efemérides una consideración mayor de la habitual en otros miembros de su propio partido, del presente o del pasado, y no digamos nada en comparación con otros estamentos o sectas. Yo, en concreto, estoy agradecido por la recepción que, con motivo de la 45 Semana de les Lletres Asturianes, nos hizo el Presidente a los fundadores de Conceyu Bable; y con la participación, por iniciativa propia, de doña Vanessa en el homenaje a Xesús Cañedo Valle, mi amigo y Secretariu Xeneral del PAS.
Pero constatado esto, conviene recordar cuál fue la práctica real de defensa de los derechos de los hablantes y de la promoción del asturianu en estos siete años de Gobiernu. Y la respuesta es que, aparte de la amabilidad discursiva, poco o muy poco. Es más, podemos preguntarnos por qué está ley, al parecer tan necesaria, aparece ahora y no al principio de la legislatura, o en la legislatura anterior.
Un ejemplo de ese escaso quehacer es el de la radio y la televisión asturiana. Dos piezas fundamentales para la promoción de la lengua nunca han sido utilizadas para ello, más que de forma muy marginal, y, a veces, contraproducente. Por ejemplo, resumir un informativo en asturiano es crear el rincón de la marginalidad.
Y podría recordarse la negativa de PSOE e IU, junto con Podemos, a reformar el Estatutu y promover la oficialidad, por las condiciones que FORO ponía para ello, de tipo fiscal.
(Por cierto, he oído a la nueva directora de la RTPA hablar de “subtítulos”. ¿Es eso de lo que hablamos? Una llingua, cualquier llingua, solo se defiende dando-y a la llingua; lo demás, fabaraca).
Por lo demás, podemos aceptar la voluntad, tardía, del Gobiernu de promover esta ley de Cultura e Identidad, pero no podemos evitar que un trasgu, col so gorretu coloráu, nos insinúe una maldad al oído.
-¿Reparaste na coyuntura? Dígote.
Y me advierte de que nos demos cuenta de que el texto, que aún no ha llegado a la Xunta, lo hará, como máximo, al final de este período de sesiones, y que vendrá después el verano, y, a continuación, los trámites, la ponencia, las enmiendas, las discusiones, y que cuando vaya a salir, si es que sale, estarán doblando las campanas de las elecciones. Es decir…, intelligenti pauca.
Pero la voluntad y la elaboración de esa ley apela también al PP. Su presidente, don Álvaro Queipo, ha manifestado, a propósito del anuncio: “espero que no tengan en mente elaborar y aprobar una ley que divida a los asturianos más aún”. Es curioso que cuando una parte de la sociedad, los falantes de asturiano, han sido históricamente vejados y marginados, restringidos en el uso de su lengua y otros etcéteras, la sociedad asturiana nunca haya estado “dividida”. En cambio, si los históricamente divididos salen de su división, la sociedad pasaría a estar dividida. ¡Curiosa paradoja!
E interpela de una forma aún más profunda a don Álvaro y al PP. ¿Pueden afirmar, aquí y ahora, ya, que si llegan al poder, que lo harán solo de la mano de VOX, la principal política suya -y la más fácil- no va a ser la de demoler legislación, instituciones, medidas de promoción del asturiano…, objeto fundamental y único propiamente asturiano de la enfermiza (e ignorante) manía de VOX?
¿Pueden?
Un cuentu asturianu
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
UN CUENTU ASTURIANU
Yera una vez un Gobiernu que presumía de que los sos impuestos yeren especialmente afalagadores pa les clases medies y baxes. El Gobiernu mirábase toles mañanes al espeyu y dicía-y: “espeyín, espeyín máxicu, ¿habrá daquién nel mundu más progresista y mirador polos trabayadores que yo?”.
Pero, d’esmenu, el sueñu esvanecióse. Como na décima calderoniana, “mas al volver la cabeza, halló la respuesta viendo” qu’otru Gobiernu, tamién socialista, el catalán d’Illa, baxaba los impuestos más qu’él. La rebaxa illesca dexaba a Asturies colos tipos más altos (10%) pa les rentes más baxes.
Y anque’l Presidente siempre presumía del progresismu socialista y sopelexaba que “la vía fiscal asturiana favorecía a ocho de cada diez contribuyentes”, viéronse obligaos a anunciar inmediatamente que poníen en marcha "una modificación de los tramos [del IRPF] para beneficiar fiscalmente a la mayoría social, a las clases medias y trabajadoras".
Bien, y al marxe de lo que sea la nueva fiscalidá más progresista (pal 2026, ver veremos), dalgunes verdaes de lo qu’hai: la fiscalidá asturiana beneficia malapenes a cinco de cada diez contribuyentes, non a diez. Hai 26 tipos de deducciones autonómiques, la mayoría son pa situaciones mui rares (por exemplu, si’l primer fíu nacíu ye de partu múltiple), esto ye, d’escasu usu.
N’Asturies, como vienen padeciendo ustedes, súbennos los impuestos tolos años, a lo raposo. Al nun deflactar la inflación, perdemos perres porque vienen a cobranos más, anque nominalmente’l porcentaxe sea’l mesmu. A toos, ricos y probes.
Per otru llau, ente izquierda y derecha hai una visión estremada sobre los impuestos: mentantu la derecha atiende al bolsillu del que se-y saquen les perres, la manzorga mira pa ónde van eses perres. Y d’esi mou, los diputaos izquierdistes que nun son del PSOE yá anden reclamando que, si s’eliminen esos impuestos a les rentes más baxes, hai que subilos (más) a les rentes más altes.
Esto ye, esti cuentu acabóse pero entama otru.
Emigración, ese río que no cesa
(Ayer, en La Nueva España)
EMIGRACIÓN: ESE RÍO QUE NO CESA
Les llárimes y sollutos de so ma al pie les pasareles / l’empapiellu so padre al abrazalu...
Las noticias sobre asturianos en el extranjero, sobre emigrantes, son de una aparición constante, ya se refieran a descendientes de emigrantes de hace tiempo, ya constituyan entrevistas con asturianos que trabajan fuera, en España, en cualquier otro país o continente, y que, por lo general, manifiestan su señardá por Asturies, incluso, con frecuencia, su voluntad de volver si aquí encontrasen las condiciones adecuadas para su empleo o quehacer.
El domingo 16 me encuentro con una notable acumulación de informaciones sobre emigrados y la emigración en este periódico. La más llamativa, esta: “Seis asturianos combatieron y sangraron en Iwo Jima hace 80 años”, donde aparecen los nombres e historias de esos asturianos, hijos de emigrantes cuyos padres acabaron en EE UU y que combatieron bajo su bandera. Si les apetece pueden verlo aquí https://www.lne.es/asturias-exterior/2025/02/14/seis-asturianos-lucharon-sangraron-batalla-114323287.html.
El mismo día, el diario inicia una de esas entrevistas con asturianos notables que despliega domingo y lunes. Lo hace en este caso con Anselmo Menéndez, a quien destaca como alpinista. Nace en Cuba, porque a su padre, carreñense, lo envió el abuelo a la isla para evitar que, conscripto, “muriese de un tiro en la guerra de Marruecos”. Pero, instalado allí y asentado económicamente, el padre lo manda a la casa natal asturiana con la llegada del castrismo. “Vine solo de Cuba con diez años, para que los castristas no le quitaran el piso a mi familia”. Más tarde, su padre y su madre también regresan, “sin nada, con una maleta indiana medio vacía, una muda limpia y poco más”.
Es otra terrible terrible reemigración, como la de Venezuela y otros países, cuando los asturianos emigrantes allí asentados, y tras muchas labores y sacrificios, lo pierden todo y han de volver en el momento en que esas naciones caen en manos de los libertadores que tanto admiran nuestros putineros y madureros.
En ese río continuo de sacrificio, señardá, éxito, fracaso y dolor, existen momentos y episodios que se deben a las coyunturas de la guerra o de las revoluciones. Podríamos irnos a aquellas que siguen a la persecución de los demócratas tras el fracaso del liberalismo gaditano de 1812, pero vengamos más acá. Hace poco citaba aquí el libro "Cartas de exiliadas. El legado de la palabra y la escritura (1939-1945)", cuya base es la correspondencia con José Barreiro de mujeres socialistas exiliadas. Acerquémonos más: el 13 de febrero informaba Xuan Fernández desde Estrasburgo de la entrevista entre Adrián Barbón y Andrés Fernández, hijo de un exiliado antifranquista asturiano, originario de El Berrón, que trabaja de ujier en el Parlamento Europeo.
Por esa dedicación a investigar y desvelar la emigración asturiana, presente y pasada, los centros asturianos acaban de premiar a LA NUEVA ESPAÑA por su edición "Asturias exterior": "El periódico es el mejor altavoz de quienes estamos fuera pero cada día aportamos", afirma Manuel de Barros, presidente de la FICA.
La emigración, esi argayu de necesidad y dolor, ha sido un permanente y caudaloso río de nuestra historia. Primero en forma temporera, a la siega a Castilla, como recoge uno de nuestros más emocionantes cantares, “Marchó Pachín pa la siega / y nel camín alcordóse / de Marianina y los ñeños / y dio la vuelta pa casa, / y dio la vuelta y quedóse”. O a oficios de poco aquel, como aguadores o serenos, tal como recuerdan Cervantes (el “Dacá la cola, asturiano”, de La ilustre fregona) o algunas películas de hace décadas (a propósito, pueden ver aquí a un sereno asturiano teniéndoselas con Serrano Suñer, nada menos: https://www.lne.es/asturias/2013/12/15/sereno-asturiano-teme-serrano-suner-20513386.html).
Dejando a un lado las coyunturas de guerras o persecuciones, la emigración tradicional tiene en Asturies dos causas fundamentales a lo largo de los siglos: la miseria (y su complemento, la superpoblación) y la falta de capitales. Siempre escasos estos, los que se adquirían se dirigían más a invertir en posesiones que en la industria y el comercio, cuando estas eran actividades posibles y lucrativas, como señalaba Xovellanos.
Mas las causas de la emigración hoy de nuestros jóvenes (nos desangramos en unos 5.000 mozos al año, bien formados, por lo general, que tienen que ir a buscar fuera su vida y a labrarse un futuro allí) tienen parámetros semejantes, pero constituidos con distintos mimbres. Y esos nuevos mimbres tienen que ver con nuestra mentalidad y nuestra política, dos vectores que se realimentan constantemente y que se manifiestan en la actuación legislativa y gubernativa y en el voto.
Es notorio que en su día Carlos Solchaga ofreció traer a Asturies una gran industria (se dice que una fábrica de coches) a cambio de acelerar la inevitable desaparición de Hunosa. Es acaso opinable la firmeza y factibilidad de la oferta, pero lo que es evidente es que se rechazó cualquier alternativa a seguir alargando lo que estaba condenado, con su correlato de jubilaciones tempranas y residencias en la seca Castilla o en Benidorm. De alguna manera, esa mentalidad que junta lo misoneísta a lo retardatario, que desconfía de la empresa y apuesta solo por lo público, que reclama esto último como si el resto del mundo tuviera con nosotros una obligación escrita en algunas tablas de la ley imperecederas, sigue impregnando el sentir común de la ciudadanía, actúa como una rémora frente al cambio y las inversiones que sí son posibles e incita a los políticos a seguir sus pautas, si no quieren verse castigados con el voto.
Quizás, para cerrar estas líneas podamos recordar que durante los doce años que desde el PAS otorgamos anualmente el Premiu a la Meyor Empresa Asturiana (industrias, innovadores tecnológicos, exportadores, líderes del sector agroalimentario o del de la distribución…) los premiados lo recibían inicialmente con la extrañeza de que un partido político se dedicase a incentivar empresas y a reconocer su trabajo; los demás partidos lo tenían como una extravagancia más del asturianismo. Es verdad que, décadas más tarde, tuvimos la satisfacción de que el responsable del primero de los premios, una empresa más que centenaria, nos confesase que con el premio pensó: “Ahora, por lo menos, los políticos nos mirarán con otros ojos y empezarán a tomarnos en serio”.
No estoy tan seguro.
Mucho va de Pedro a Pedro
(Ayer, en La Nueva España)
MUCHO VA DE PEDRO A PEDRO
El pasado fin de semana se celebraron congresos del PSOE en Castilla-La Mancha, Extremadura y Asturies. En todos estuvo presente el Secretario General de la formación política y Presidente del Gobierno. En todos se aireó una retórica semejante: alabanza de la gestión de los gobiernos autonómicos, distancia con la derecha, piropos y soldaridad (de “soldar”) entre el todo y la parte, entre el sito en la cumbre del partido y los cabezaleros regionales.
De los años de gobierno de la FSA bajo el mandato de don Adrián Barbón se puede hacer un balance positivo en parte, aunque en los temas económicos las sombras predominan sobre las luces: no se ha logrado detener la decadencia por la que nos deslizamos desde 2000 (en ese período hemos crecido la mitad de la media de España) y no cesa la emigración de los mejor preparados (5.198 asturianos se mudaron a trabajar a otra comunidad el año pasado; nadie pierde más jóvenes que Asturies, según informaba LA NUEVA ESPAÑA el 21/01/2025).
De entre los temas que se debatieron en el congreso de la FSA hay uno que a mí me interesaba especialmente, el del “asturianismo” del partido. Había una enmienda que pedía menos asturianismo. Por lo que parece, fue derrotada. Veo en las redes que un nuevo miembro de la Ejecutiva, Nicolás Bardio, proclama que “La FSA ye yá oficialmente asturianista. Ganamos. Gana Asturies. Repárase un error históricu y mándase al xacobinismu a onde tuvo que tar siempre: na papelera de la historia”. Bien, no tengo más noticia que esta, así que no puedo juzgar; en todo caso, los próximos años dirán lo que es discurso o ilusión y lo que es realidad.
Pero el asturianismo no consiste únicamente en poner en marcha políticas identitarias o culturales, tiene un pegollu fundamental en defender el empleo, el bienestar y les perres de los asturianos, base imprescindible para que se pueda vivir aquí y desarrollar en nuestra tierra nuestros proyectos vitales. Igualmente, en defender la igualdad entre todos los ciudadanos del Estado en cuanto a su contribución a las arcas públicas y a la solidaridad. Al respecto, a nadie se le escapa que la política del PSOE y de su idolatrado presidente ha sido, es y va a ser la de “al gochu gordu, unta-y el rau”, o, al modo de los conceyos con metafonía, “al guchu gurdu unta-y el reu”. Así va a ocurrir con la ya pactada financiación singular de Cataluña (puede verse, por ejemplo, https://www.lne.es/asturias/2025/01/14/estudio-asturiano-pandiello-afirma-cupo-113366546.html) y así ha pasado con el pacto con Junts para mantener el impuesto a la banca: las comunidades más ricas, de mayor PIB, se llevan más millones, las de menor PIB, menos, sin tener en cuenta los criterios habituales de financiación (población, dispersión, envejecimiento, etc.).
Pues bien, frente al estruendoso silencio de la FSA, frente a ese callar “asturianista” respecto a esa materia, cuya denuncia no sería sino obligación elemental de un gobierno, cabe trasladar las palabras de García-Page en el congreso de Castilla-La Mancha por las mismas fechas: “¿Pero que es eso de redistribuir el impuesto que se pone a los bancos en función del Producto Interior Bruto de una tierra? La región más rica, la que más se lleva. Y que eso lo tengamos que tolerar... Eso no es de izquierdas”. “El PSOE no puede ser el partido que defienda ningún privilegio en España”
No se lo que pensarán ustedes, yo lo que digo es que mucho va de Pedro a Pedro.
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Engarradielles
(Antiyer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
ENGARRADIELLES
La engarradiella picoteril ente doña Adriana y l’Arzobispu tuvo, como saben, seguidores y nuevos participantes, cola ausencia de dalgunes autoridaes na misa del día 8 en Cuadonga. Esa fecha y la víspera, colos discursos de don Adrián y don Jesús, algamó’l puntu más piqueru.
Don Jesús, l’autoridá relixosa, punxo na so homilía un broche retóricu al alderique coles autoridaes civiles. Si non la sintieron en directu, nun la pierdan. Véanla equí https://www.lne.es/asturias/2024/09/08/arzobispo-ausencia-barbon-dia-asturias-107893119.html y la glosa de Mariola Riera .https://www.lne.es/asturias/2024/09/08/arzobispo-ausencia-barbon-dia-asturias-107893119.html
La prédica contién un 80% de crítica social y política -incluyía, por exemplu, una referencia a la basura de los macrofestivales- y un 20% de conteníu relixosu y marianu. Nun hai nada que dicir si eses son les preferencies discursives del preláu. Lo que paez fuera de la cortesía y de les ganes d’apaciguar y de facer un día de toos el 8 y un llugar de toos Cuadonga son les referencies despectives a la otra parte de la engarradiella: “No nos falta ninguno de los que declinan entrar en la casa de María ausentándose por razones tan dudosas como extrañas. […] que hay polémicas artificiales y sincronizadas que se necesitan para disimular las carencias, maquillar las vergüenzas y ocultar con distracción las verdaderas intenciones”. Hai más, ¿pero pa qué?
Frente a ello, el discursu de don Adrián el día anterior, dafechamente integrador y evitando oblerazos, fue modélicu.
Agora bien, énte la opinión pública corriente, ¿quién ganó? Pues nun toi seguru. Barbón quedó bien colos “suyos”, una parte importante la so “ilesia” y los anticlericales, pero a muncha xente que nun ta alliniada y a la que nun-y lleguen los picoterismos arzobispales paeció-y mal l’ausencia en Cuadonga.
Con too esto, créanme, pierde Cuadonga como emblema d’Asturies, y va tiñéndose progresivamente de tintes esclusivamente clericales.
Por cierto, yá saben vustedes, llectores cultos, que’l cartafueyín Engarradiella’n Covadonga de Pin d’Escola nun tien nada que ver con too esto.
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Guardar las formas y las esencias
(Ayer, en La Nueva España)
GUARDAR LAS FORMAS Y LAS ESENCIAS
La doble celebración del día 8 de septiembre, la patriótica y la religiosa, ha venido este año precedida por una especie de novena concelebrada por doña Adriana Lastra y don Jesús Sanz Montes a través de puyas y censuras.
Digámoslo con claridad. Tienen ambos un espíritu picoteru, y gustan de la engarradiella y la pugna dialéctica. Se quejaba doña Adriana el día de su toma de posesión como Delegada del Gobierno de que las homilías del Arzobispo el día de Asturias suelen tener un marcado tono político contra el Gobierno. El Arzobispo argumenta con su libertad de expresión y la defensa de la doctrina de la Iglesia. Bueno, no siempre. Criticar las medidas económicas del Gobierno o hablar del beso a Jennifer Hermoso no parecen cuestiones estrictamente de doctrina. Pero en todo caso, cuando se tienen invitados a la mesa, no parece lo más apropiado suscitar cuestiones hirientes. Se hace, acaso, porque se sabe que ese día, con los medios presentes, lo dicho va a poner el altavoz al máximo nivel.
En cuanto a doña Adriana, aprovechar el día de su toma de posesión para atacar al prelado no parece actitud de decoro y contención.
Es seguro que ninguno de sus antecesores hubiesen dado ese espectáculo picoteril. Y es que ni don Jesús ni doña Adriana saben guardar las formas.
Finalmente, la polémica ha terminado como el rosario de la aurora. Don Adrián, el Presidente, ha manifestado que, por las mismas razones que doña Adriana, no acudirá al oficio religioso del día 8. Rompe así una tradición ininterrumpida que había comenzado Rafael Fernández, socialista, exiliado, participante en la Guerra Civil.
Pero, al margen de ese alderique, la doble celebración del día 8 viene criticándose desde una parte de la izquierda, no solo por la asistencia de las autoridades civiles al acto religioso, sino por la confluencia misma de las dos festividades. Para una parte de esa opinión el Día de Asturies debería desvincularse de la idea de Cuadonga porque habría una fecha de mayor potencia representativa de la singularidad asturiana, la del 25 de mayo. En esa fecha de 1808, la Junta General del Principado se proclama soberana ante la ausencia del soberano, preso en Francia, y declara la guerra a Napoleón.
Esa visión de la soberanía nacional -intrínseca, ab ovo, constitutiva- que se pretende contener en la declaración de guerra es, sin embargo, muy matizable. La Xunta no actúa en ese momento como expresión de soberanía propia, sino como depósito temporal de otra soberanía, la del Rey. Por otro lado, la propia proclamación de 1808 es una declaración de soberanía limitada: se realiza en tanto el verdadero poseedor de la misma se encuentre desposeído en ella. Además, bastó un soplo del marqués de la Romana para hacer ver lo limitado de la soberanía real de aquella Xunta, y pocos años más para que, con la llegada de una cierta modernidad política que reorganiza todo el territorio español, la Xunta desapareciese sin más rastro que algún libro melancólico. Pero, en todo caso, si aquella Xunta de 1808 atesoraba alguna legitimidad de autodeterminación, ella provenía de que había sido depositada en ella la legitimidad del heredero de la corona, y esa legitimidad simbólica provenía a su vez del patrimonio histórico de Asturies: su levantamiento contra el invasor islámico, su construcción como nación y Reino, su autonomía, expansión e imperio durante doscientos años, esto es, Cuadonga o, si se prefiere decir, Covadonga.
A, digamos, enturbiar la valoración de Cuadonga como emblema de la nacionalidad asturiana viene a sumarse el rechazo a una línea de interpretación histórica, la de la instrumentalización que la derecha y el unitarismo españolista han hecho del lugar como germen de España, concebida de una determinada manera y con olvido de los doscientos años del Reino de Asturies, es decir, de “nuestra” historia. La materia es muy compleja pero hay que señalar que, si bien es cierto que esa “españolización” del santuario y la historia se intensifica a partir de la restauración borbónica tras la Primera República, esa potenciación simbólica viene de atrás. Recuérdese a nuestro Xovellanos escribiendo El Pelayo, o, en el plano político, su encargo a Ventura Rodríguez para construir en el lugar una iglesia monumental que fuese, al tiempo, mausoleo de Pelayo.
Recientemente, ha venido a sumarse al difuminado de Cuadonga como núcleo de Asturies el discurso, defendido por profesionales, de que nunca hubo una batalla de Cuadonga, de que los relatos sobre la misma son, sobre tardíos, ficticios y remedo de otros. Aceptémoslo como elemento de discusión. Vale. Pero, de pronto, nos encontramos con un estado, reino o nación, que en muy poco tiempo, reconquista su territorio, se expande, crea un arte valiosísimo que implica riqueza y relaciones culturales y comerciales externas. ¿De dónde sale? ¿De ningún sitio? No se nos dice. Bien, pues aceptemos, entonces, Cuadonga, haya sido lugar de batalla, de engarradiella o, simplemente, lugar simbólico. A fin de cuentas, se encuentra al lado de Cangues, primera capital del Reino, y tiene al lado, por ejemplo, a Abamia, otro indicio del comienzo de “nuestra” historia.
A mi entender, pues, la potencialidad simbólica e identitaria del lugar es muy superior a cualquier otra que podamos tomar como origen de nuestra nación o de nuestra historia. Por lo demás, no hay necesidad alguna de que los actos conmemorativos del nacimiento del Reino y los del culto a la Inmaculada Concepción (a la que, por cierto, bajo otras advocaciones que la del lugar de la cueva, se le rinde culto la misma fecha en otros muchos santuarios de Asturies) se celebren en el mismo lugar, aun siéndolo en el mismo día.
Y para celebrarlo, ¿qué otro lugar que la sede de la primera capital de nuestro Reino, tan cerca, por otro lado, de Cuadonga?
Baxaren cuatro alleranos
(Ayer, en La Nueva España)
BAXAREN CUATRO ALLERANOS
Ya saben que entre el Gobiernu y el Ministerio de Transportes ha habido unos días de tirantez, palabras y acusaciones: que si el vial de Jove, que si tú has mentido, que si tú también, etc. Pero, de repente, el ministro Puente y el presidente Barbón se han encontrado en Galicia, bajo el manto no del marisco y el albariño, sino de Rueda, y todo se ha solucionado. Se lo cuento con titulares de LA NUEVA ESPAÑA: «El abrazo de la paz en Santiago: Barbón y Puente dan carpetazo a la crisis de las infraestructuras con una imagen de unidad», «Una guerra relámpago: Barbón y Puente cierran la crisis de las infraestructuras con la llegada de los Avril. "Se cumple con Asturias", sostiene ahora el Gobierno regional».
Pero bajemos a la realidad: ¿se ha puesto en marcha el metrotrén? No. ¿Se ha terminado el soterramiento de Llangréu? No. ¿Se va a invertir en el camino de carro del tren en el tramo de Villabona? No. ¿Se ha solucionado la cuestión del vial xixonés de Xove, causa de la enfocicada entre Presidente y Ministro? No. Etc. Entonces, ¿en qué se cumple? ¿Qué crisis de infraestructuras se cierra?
E, inmediatamente, me asalta la canción que define perfectamente el asunto: «Todos xuntos, de madreñes, y en Santullano pidieren fabes, tocín y morciella. Les fabes nun taben bones, morciella nu había delguna, el tocín taba nel gochu. ¡Válame Dios qué fartura!» Pues eso, ¿qué deuda de las infraestructuras se resolvió, aceleró o puso en marcha? Delguna.
Porque lo de los trenes Avril y el xaréu que durante meses se montó aquí por su retraso fue, simplemente, una asturianada: montamos un permanente e inacabable debate sobre un tema menor que ya estaba resolviéndose y el si vendría por la Pascua o por la Trinidad, como Mambrú, no tenía más importancia que escaparse de otras cuestiones de más enjundia. En Galicia, también se retrasaron, como aquí, y se los van a dar en las mismas fechas que a nosotros. Hubo alguna protesta, pero no fue la testonería diaria de las fuerzas políticas y el Gobiernu.
Pero en la cuestión del vial de Xove, el tema más grueso de los recientes desencuentros entre ambos correligionarios, hay mucho más: el engaño intencionado a los asturianos, la mentira continuada. Brevemente: el 9 de mayo de 2023, la entonces ministra del ramo, Raquel Sánchez, piaba en redundés: «Los gijoneses y las gijonesas están de enhorabuena». Y es que proclamaba que, frente a los incumplimientos seculares de la derecha, ellos sí cumplían, y anunciaba 238 millones para un túnel de dos kilómetros para el vial a El Musel. ¡Lo que aplaudieron y jalearon aquella novedad, pocos días antes de las elecciones municipales y autonómicas del 28 del mismo mes, todos los socialistas asturianos, «desde la princesa altiva a la que pesca en ruin barca»!
Como saben, hace poco se desveló que de lo dicho tararí que te vi. O bien el proyecto estaba incompleto y se anunció igual o bien el proyecto es correcto y lo que no se quiere es gastar 238 millones en una región de voto cautivo o… En todo caso se mintió. Ahora bien, lo más grave es que hace unos días el ministro Puente publicitó que don Adrián Barbón ya sabía que el proyecto era inviable, es decir, que nuestro Presidente no solo jaleó lo inexistente, sino que mintió ocultándonos la realidad. ¿Miente el Ministro? ¿Miente don Adrián? ¿Mienten ambos? A algunos de ustedes les habrá sobrevenido, sin duda, la llamada «paradoja de Epiménides, el cretense»: «Todos los cretenses mienten, dice Epiménides. Epiménides es cretense, luego...».
Pero déjenme ir a una fotografía que publica este periódico el domingo 14 de abril, y antes, otra vez, el titular: «El abrazo de la paz en Santiago: Barbón y Puente dan carpetazo a la crisis de las infraestructuras con una imagen de unidad». Y ahora les describo la fotografía, que les recomiendo encarecidamente buscar: en ella, a la izquierda, un Oscar Puente de menor estatura que el Presidente avanza su sonrisa y su mandíbula hacia este, mientras, en un abrazo, su mano izquierda se desliza tras la espalda de Barbón y su derecha, en primer plano, abierta y con los dedos extendidos, toca el antebrazo del lavianés. La persona del Presidente no está girada hacia el Ministro, sino ligeramente oblicua hacia su persona. Su cara tampoco mira hacia su interlocutor: con los ojos entrecerrados, parece encerrado en sus pensamientos o buscando a alguien en la lejanía, en ningún caso atendiendo a quien le abraza y sonríe. De esa estampa pueden sacarse conclusiones diversas, incluso sobre los parámetros de la paradoja epimenidense.
Alguno de ustedes estará, tal vez, tentado de acabar la canción de los cuatro alleranos, trayéndola aquí, pero sería injusto: Barbón no solo estrema del Ministro por su menor prognatismo, también por su contención y educación. Y ha hecho algunas cosas muy bien, como, durante la pandemia, haciendo que el Gobierno central rectificase su voluntad de cerrar la gran industria, y otras, de una forma discretamente positiva, como su utilización de nuestra lengua con cierta frecuencia y en algunas ocasiones (como decía, por cierto la versión primitiva de nuestro himno).
Así que, a cada uno, lo suyo
Rectificar es de...
(Ayer, en La Nueva España)
RECTIFICAR ES DE…
“De sabios”, suele decirse, pero no es cierto: lo es a veces de ignorantes, o de interesados o de egoístas, o de incapaces, o de imprudentes (antes o después del acto). En todo caso, la rectificación parece estar de moda.
Por lo menos cercano: Antes: “La amnistía es inconstitucional, y no cabe en un sistema democrático” (padres varios, empezando por don Pedro; medios afines también). Después: “La amnistía es plenamente constitucional”. Antes: “En Cataluña ha habido terrorismo”. Después: “Lo que ha habido han sido manifestaciones con alguna violencia”. Antes: “Traeré a Puigdemont para juzgarlo y encarcelarlo”. Después: Caricias, afalagos, concesiones y se está negociando si el prófugo enmaleterado va a entrar en España bajo palio.
Pero vengamos a lo más próximos. Don Adrián: “Lo óptimo son diez consejerías, con estas competencias”. Seis meses más tarde: “Seguirán siendo diez, pero uniremos Cultura con Derechos Sociales”. Dos días más tarde: “Serán once. Separaremos Cultura y Derechos Sociales”. Bueno, al modo Shakespeariano: Como gustéis, As you like it.
Tras las tractoradas de los penúltimos días. Reunión de los manifestantes con el Consejero, el señor Marcos Líndez. Acuerdos: Se convocarán elecciones agrarias (tras 21 años, 21), se acelerarán los pagos, tanto los contraídos por subvenciones como aquellos que se refieren a los daños por alimañas. ¡Ah, pero se podía! ¿Entonces? ¿Y la decisión de convocar elecciones? Ya saben “en la fracción de un segundo cambia la opinión del mundo”, decía aquella sección del viejo TBO, ahora podríamos decir “con el rugir de un tractor, despierta el administrador”.
Lo que no tiene calificación son las sucesivas rectificaciones del Gobierno con respecto a los empleados y el servicio de las ITV. Cuatro meses de paros, 33.000 vehículos a la espera de pasar la revisión, demoras de varios meses, miles de ciudadanos yendo a pasar la inspección a Cantabria, Galicia o León. ¡Fantástico! El Gobierno ha realizado sucesivas propuestas. Cada nueva oferta ha venido sido contestada con una negativa por parte de los trabajadores. El lunes 19 el Gobierno anunciaba que aquella era su última oferta y que daba por rotas las negociaciones. Dos días después, el Gobierno rectifica y acepta todas las demandas de los empleados .
Examinemos todo esto con detención. Si era posible llegar a esta nueva propuesta, ¿por qué el Ejecutivo no lo ha hecho antes, causando tan grave daño a los usuarios? Y si lo que ocurre es que se ha saltado líneas presupuestarias y organizativas que, como decía anteriormente, no se pueden saltar, ¿por qué lo ha hecho, abriendo, tal vez, nuevos conflictos con otros grupos de trabajadores públicos?
Tal vez se piensa, como parecen pensarlo algunos portavoces de los partidos de la Xunta, al modo de la eximia jurista Carmen Calvo, que el dinero público no es de nadie. Pues no, el dinero público no es, ni siquiera, del Gobierno, el dinero público es de los ciudadanos que pagan sus impuestos hoy y los pagarán mañana para cubrir el endeudamiento.
En toda esta cuestión de las ITV y los argumentos y debates sobre el conflicto subyace una falacia: la de la sacralidad de lo público, entendiendo por “público” lo que se gestiona a través de la Administración y se sufraga con los dineros de los ciudadanos. Pero el servicio público no consiste en eso, consiste en prestar un servicio eficaz y lo menos costoso al público, es decir, al conjunto de los ciudadanos. Eso es el servicio público. Lo otro, es “discurso de lo público y su sacralidad”, que encierra el “negocio de lo público” para aquellos partidos que son capaces de arrastrar votos en aras de la emocionalidad que esa sacralidad es capaz de suscitar en determinados ciudadanos, al margen de la concreta realidad que se embosca bajo esas palabras mágicas.
Dos adendas:
Junts acaba de dar paso a la tramitación de una ley de independencia unilateral de Cataluña. Ya saben: la amnistía servía para pacificar y poner el contador a cero. ¿Qué dicen los militantes y votantes de don Pedro.
¿De los asesinatos de Novalni y Maxim Kuzmínov (a tiros, aquí en nuestro país, todos mortales, no como los de Rosita Alvírez) no tienen nada que decir los numerosos putineros españoles, tanto organizaciones como votantes de estas? No he oído nada.
El vivo retrato
(Ayer, en La Nueva España)
EL VIVO RETRATO
Arrojar la cara importa, que el espejo no hay por qué
Actualicémonos. Olvídense de que somos una población cada vez más envejecida, con menos nacimientos progresivamente, donde las pensiones suponen el 40% de nuestras rentas. El dato peor, el del destino de las nuevas generaciones: “El 56% de los universitarios asturianos quiere quedarse, pero la mayoría no ve alicientes para ello. Ocho de cada diez se irían”.
Ya ven, seguimos siendo tierra de emigración, pero cada vez con menos actividad y riqueza. Como una mazanina agurriada, allá por el mes de marzo, cuando apenas tiene jugos.
Y las promesas vuelan. Hace pocos meses, Moncloa –sí, Moncloa– anunciaba que Asturies “era candidata a una inversión muy grande”, la del coche eléctrico de los chinos, que ha corrido para Hungría. Y el secretario general de Industria y Pyme, un asturiano, anunciaba que “en los próximos meses habrá más operaciones empresariales” (¿la planta de Preco, en El Musel?), y don Adrián que Asturies será “el polo logístico del Cantábrico”.
No quiero recordarles aquí cosas que tardan siglos, como la Zalia. Es cierto que hay sectores que marchan bien, el naval, el de armamento, el de los generadores y otras industrias (regular, el monstruo, Arcelor), el de la alimentación… Pero el conjunto, como se ve, no da para detener nuestra sangría ni para poner en vanguardia de salarios y puestos nuestra economía.
Eso sí, nos apuntamos a todo lo que sea retardatario o a lo que, pasando por progresista, impide el crecimiento o encarece la producción o los servicios. Pregunten a los ganaderos por sus beneficios (hermano lobo, aparte), miren a ver los costos de la basura por tomar decisiones equivocadas o no querer tomarlas, pregunten a un inversor cuánto le cuesta poner en marcha un negocio; no queremos jaulas, ni granjas, ni invernaderos, pero sí una cesta de la compra barata.
Por cierto, ¿alguien ha mirado el daño que esto supone a las rentas bajas, de quien dicen preocuparse?
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Sonrisas y deudas
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
SONRISAS Y DEUDAS
Sobre la bajada de pantalones con justificaciones entre cursis (Illa: “Es la mayor muestra de afecto de España a Cataluña”) y patrióticas (Sánchez: “Es por España”, frase que, por cierto, me recuerda no sé qué) no quiero hoy comentar más que una cosa: la quita del 20% (de momento) que el Gobierno de Sánchez va a realizar sobre la deuda de Cataluña.
Al respective, don Adrián Barbón se ha manifestado en términos rotundos, proclamando que Asturies no va a ser menos y que defenderá nuestros derechos, es decir, una condonación equiparable de nuestra deuda: “Estaré muy vigilante con ello”, “O todos o ninguno”, “No templaré gaitas”, “No perjudicará a Asturias”.
Bueno, las declaraciones de don Adrián y su fiereza en defender los intereses asturianos frente a su partido y Gobierno habrá que tomarlas cum grano salis, con una sonrisina. Por lo demás, don Adrián y conmilitones, escuchen: quien hace la quita, la condonación, no es el Gobierno, somos todos y cada uno de nosotros, que la(s) pagaremos: a más quita(s), más pufos.
Otra de las sonrisas nos la excita una arreglaciudades, la irectora General de Agenda Urbana: “Debemos apostar por los desplazamientos a pie o en bici”. Pues nada, pásese por las urbes de Asturies y cuente los bastones, las sillas, los carritos y mire para la edad de la mayoría de los circulantes. Regáleles una bici, ande.
No provocan menos la jocundidad las declaraciones económico-impositivas de IU y PSOE en el Ayuntamiento de Xixón. Estos plantean subir ya un 4% el precio del agua y abrirse a un IBI "para ricos" progresivo. Aquellos, por reformar el IBI con subidas de tipo y diferenciación entre rústico y urbano. Perdón, ¿pero ustedes no estuvieron gobernando hasta hace cinco meses? ¿Antes no y ahora sí?
¿Y esos dieciséis científicos que se oponen a matar lobos “porque no reduce los daños”?
Gracias por las sonrisas. ¿O serán carcajadas?
Picoteos y picos
(Ayer, en La Nueva España)
PICOTEOS Y PICOTEROS
Una de las fórmulas más corrientes de la manifestación política es lo que podríamos llamar el «picoteo», golpear de forma breve y rápida con el pico: es la acción que se realiza en lo que antes denominaban «twitter».
Nuestro Presidente, don Adrián, es uno de los más destacados picoteadores del Estado, no pasa día sin que picotee en alguna materia: la defensa entusiástica de don Pedro Sánchez, el apoyo a las causas donde «la mujer» pudiera verse menoscabada, las réplicas o ajustes de cuentas con variados personajes, desde políticos a prelados. En muchas ocasiones, al picoteo sucede el bis, esto es, el «repicoteo». Para ser justos, hay que señalar que algunas de las damas de la FSA, como doña Adriana o doña Gimena, son excelentes pi- y repicoteadoras.
Claro que, para compensar, don Adrián y sus ministros no abren nunca el pico tras los Consejos de Gobierno.
Ya saben ustedes lo que es un picoteru en asturiano, el que gusta de andar provocando a los demás y metiéndose con ellos, ya leniter, ya fortiter. Habitualmente los picoteadores son picoteros, pero no es estrictamente necesario disponer de un móvil para serlo: muchos asturianos o residentes lo son sin necesitar para ello de un lugar sagrado y una ocasión solemne.
Como esa dama que, conminada junto con otros ciudadanos a retirarse de la playa por la Policía municipal, se enfrentó a estos en modo picoteru. Se queja ahora de la multa y de sus escasos recursos. En los últimos tiempos, nos vamos acostumbrando a suponer que la épica tiene un coste cero.
¡Pero para picoteo el del Gobierno en funciones! Prometen, nada menos, que bajar el paro al 8% en la próxima legislatura. Algo que ni siquiera se consiguió en fechas de la burbuja inmobiliaria.
¿Pensaban que les iba a hablar de otros «picos»? Pues sí, del Urriellu y del «picu asturiense. Pero se acaba el espacio.
UNA DECISIÓN MUY DISCUTIBLE
(Ayer, en La Nueva España)
UNA DECISIÓN MUY DISCUTIBLE
Echemos la vista atrás. Veinticinco años. El 5 de agosto de 1998 el Ayuntamiento de Cangues, en vista de los atascos de vehículos en la subida a los Lagos, prohibía el acceso a los autobuses. Ya ven ustedes la mentalidad: ciudadanos libremente, sí, y por sus propios medios. Transportes colectivos, no.
El Plan de Transportes a los Lagos (de restricciones y condicionamientos) lleva funcionando dieciocho años. Durante todo este tiempo, según cuentan las crónicas, no ha habido ni un solo accidente reseñable (supongo que sí raspionazos o abollones).
Recientemente, un autobús ha salido de la carretera, ha dado alguna vuelta, ha provocado algún susto y varios heridos. ¿Por qué se ha producido el accidente? Pues, a día de hoy, no lo sabemos con certeza. Se nos dan tres explicaciones: ha cedido el terreno; el conductor se ha desviado ligeramente (o el autobús ha tenido un problema), sin que haya sido forzado; ese ligero desvío ha sido coincidente (no necesariamente provocado) por el cruce con otro autobús, debido a la estrechez del camino.
De forma inmediata, se anuncia que se van a poner en marcha una serie de medidas: la revisión de la carretera, el ensanchamiento de algunos puntos, la mejor comunicación entre autobuses… y, de forma inmediata, la medida estrella: la prohibición de acceso a los coches particulares, que solo podían hacerlo ya entre las 21 y las 7.30 horas. Quien ahora quiera subir a disfrutar de aquellos parajes deberá hacerlo reglado, en autobús o taxi, y, naturalmente, pagando.
Evidentemente, la concesionaria de los autobuses y los propietarios de taxis han aplaudido la medida («debería haberse hecho hace años»), obviamente, por razones de seguridad. No han faltado arbitristas a lo Cecilio Oliver Sobera, aquel militar alcalde de Xixón que, entre la coña de la ciudadanía, pretendió que por Fernández Vallín (la calle de Correos) se subiese exclusivamente por una acera y se bajase por otra, y, así, proponen estos ciudadanos, que, por ejemplo, se suba solo por la mañana y se baje por la tarde.
Y, ahora, recapitulemos. ¿Es justificable que, tras una eternidad sin accidentes, por uno solo —del que, reitero, no sabemos con certeza la causa— se proceda a la decisión de prohibir la subida de los coches particulares, es decir, se restrinja la libertad de los ciudadanos, salvo que paguen? ¿Todas las mejoras que ahora se anuncian en el firme, el ancho de la carretera, la comunicación entre autobuses, etcétera, no se podían haber hecho en todos estos años?
Y sobre todo, miremos veinticinco años atrás y fijémonos en la «filosofía» (o en la consideración de la ciudadanía, si lo prefieren) que separa una y otra decisión.
«Muy discutible», he calificado. Bueno, caben otras, pero las dejo para ustedes.
PS. Defiendo el derecho del señor Barbón a apelar a la intervención de la «Piquiñina y Galana» para evitar que el accidente hubiese sido una terrible catástrofe. No porque yo crea en la intervención de ningún numen (ni aun el «genius loci»), sino porque es el manejo de un input de la cultura popular asturiana, no desemejante a la acción de quienes llevan el coche nuevo a Cuadonga no porque crean, sino «porque sí», y ellos, si son varones, quedan en la explanada mientras su esposa o pareja entra en la Cueva.
Pa barullu, esi otru
(Ayer, en La Nueva España)
PA BARULLU, ESI OTRU
Este agosto don Adrián ha tenido una extraordinaria actividad. Tras vestirse la capa en Lorient, ha corrido a Xixón, a realizar varias visitas institucionales y a soltar el pico metiéndose con el PP.
Pero también ha emitido dictamen sobre el conflicto en la agrupación socialista xixonesa, donde si, en principio, la alcaldesa, doña Ana, debería repetir como candidata, una parte de la agrupación pretende realizar primarias para sustituirla, por entender que doña Ana es tan poco querida que su candidatura produciría la retracción de muchos votantes.
El señor Barbón ha intervenido apoyando a doña Ana y oponiéndose a cualquier discusión sobre la materia, que ha calificado de “barullu”. “Cuando hay barullu”, ha sentenciado, “el votante castiga y se pierden votos”.
Uno de los muchos ciudadanos que están hacia los mismísimos de la alcaldesa me manifiesta su deseo de que triunfe en la pelea interna para que, así, sea castigada en las urnas.
Le cuento entonces la vieja historia de Dionisio, el tirano de Siracusa (500 años a. C.). Odiado por todo el mundo, se entera de que una vieja reza pública y diariamente por él, para que los dioses le concedan larga vida. Extrañado, la manda llamar y le pregunta que por qué. Le responde que, siendo joven, había un tirano muy malo. Ella rezó porque muriese y murió. Después vino otro peor y ocurrió lo mismo. “Tras él viniste tú, y yo, vista la experiencia, rezo porque vivas muchos años”. Mi interlocutor queda meditando la parábola.
En todo caso, don Adrián, ese de los socialistas xixoneses es un barullu mínimo, un barullín. Mire usted, el censo de xabalinos, que no para de aumentar, anda por los 48.000 ejemplares. Destruyen cosechas, levantan prados, y, junto con los lobos y los caprichos de los políticos, acaban con la voluntad y la paciencia de labradores y ganaderos. Ahí sí tiene un barullu curiosu.
Aplíquese usted a él.
Identidá, discursos, empleos
(Ayere, en La Nueva España)
IDENTIDÁ, DISCURSOS, EMPLEOS
Gustavo Bueno es una figura indiscutible en sus producciones y proyección. Con todo, en lo tocante a Asturias, don Gustavo, como otros muchos ciudadanos, tenía algunas, digamos, manías. Fue muy combativo contra la normalización del asturiano, y, en esa línea, formó parte nuclear de los autodenominados “Amigos de los Bables”. Uno de los argumentos del filósofo era el de que “pretender normalizar el bable es como pretender llevar la gaita al conservatorio”.
El día tres de este mes LA NUEVA ESPAÑA titulaba: “La gaita asturiana hace historia con su primera promoción de titulados superiores”. Pues ya ven cómo si es posible “normalizar la gaita” y llevarla al conservatorio, al igual que la evolución del asturiano ha destrozado todos los tópicos sobre la incapacidad de nuestra lengua para ser una lengua “normal”: en la creación literaria, en la escritura periodística o en las redes sociales, en el ámbito filológico y normativo a través de la Academia...
Los “Amigos de los Bables” (en realidad, sus enemigos, pues declararse partidario de su supervivencia en el mundo contemporáneo, sin establecer, como las demás lenguas, un estándar y sin darle los atributos sociales de “lengua normal”, desde los jurídicos a los de los medios de comunicación, es condenar a los hablantes a la marginalidad y a la lengua a la desaparición) eran incapaces -como lo son, es cierto, otros muchos ciudadanos- de sentir la lengua como una seña de identidad colectiva y, por consiguiente, de valorarla y querer su vitalidad.
Pero no veamos en esa postura una muy particular idea de un grupo más o menos numeroso de ciudadanos, es parte de un entramado más general de desafección hacia Asturies o, si quieren, de minusvaloración de lo que somos y de atención preferente a lo general español, a lo europeo o a lo mundial. Siempre lo de fuera por encima de lo nuestro, siempre antes; lo que lleva, en la práctica, a la sumisión política y a no encontrar caminos propios para nuestros problemas económicos y sociales (no hablo, entiéndase, de nacionalismo).
Ahora mismo, con motivo de la celebración de los 1.300 años de la batalla de Covadonga, asistimos a discursos de negación del hecho o, al menos, de relativización de su significado y consecuencias, como si Covadonga, Pelayo, Cangues, el Reino no hubiesen existido como una singularidad o fuesen una mera continuidad de algo más importante, por no-asturiano y de fuera, el reino visigodo. Permítase, a propósito, el inciso de señalar la razón que tiene el señor Barbón al censurarlo.
Ese tipo de discursos entrañan una visión del mundo que implica nuestra inanidad política, nuestra desvertebración social y, en último término, nuestro enquistamiento económico. Pero ellos no son más que una de las caras de nuestro problema. El otro es el de nuestros discursos sociales, nuestra mentalidad general de exigencia de que el Estado solucione milagreramente nuestros problemas, la escasa simpatía que despiertan la innovación, el emprendimiento y la empresa privada; la desatención hacia ella del discurrir institucional y político. Tenemos, es cierto, un problema, de capitales (como en tiempo de Xovellanos), pero también de clima y ambiente para el crecimiento de las empresas, es decir de la economía, es decir, del empleo.
Hace ya años publicaba en estas páginas un artículo donde destacaba las palabras de un recién llegado: “me pareció que había viajado a un país diez años atrás del resto”. Pues bien, desde hace meses LA NUEVA ESPAÑA viene publicando unas interesantísimas entrevistas con asturianos de todos los ámbitos (empresariales, científicos, docentes…) que han tenido que salir fuera a trabajar y triunfar. Lean. No hace falta que lo hagan con mucha atención, lo verán enseguida: todos ellos, todos sin excepción, señalan como negativas para nuestro progreso esas peculiaridades que acabo de apuntar y piden cambiar esas mentalidades y “querernos más”.
Solo les pondré un ejemplo, las palabras (04/06/2022) de Víctor Fernández Coalla sobre lo que tenemos que hacer: “Vendernos mejor, borrar complejos y apoyar lo asturiano”.
Como he troquelado, “Ni nos vemos ni nos ven”, es decir, “no queremos vernos –conocernos, reconocernos y querernos- y, por eso, no nos ven”. Ni, añadamos, enfrentar nuestros problemas y poner las bases para remediarlos.
PS. Por cierto, mis felicitaciones a Daniel Meré, Fabián Fernández y Marco Antonio Guardado, que son los gaiteros que dieron sus audiciones finales tras cuatro años en el Conservatorio de Oviedo.
Putin, retratos al instante
(Ayer, en La Nueva España)
PUTIN, RETRATOS AL INSTANTE
Aparece el señorito Almodóvar por una manifestación contra la OTAN y las bases, perdón, por la invasión de Ucrania para librarla de los nazis. Manifiesta: “Putin no es comunista, está más cerca del zarismo y del ultranacionalismo que otra cosa”. Lo entiendo, el señorito Almodóvar y su clan han pasado la vida, y se la han ganado, defendiendo que el comunismo es lo más de lo más, de ahí que le siente como un tiro, lo irrite, que el país del primer comunismo, de un miembro del partido comunista en su día y de un espía de la KGB, produzcan la invasión y destrucción de Ucrania.
(Por cierto, cuando logre transmutarme en millonario –no hace falta que tenga caballos- es posible que yo me convierta a una de esas organizaciones de discurso igualitario).
Lo que entiendo peor es –la figura es ironía- que García-Page (“Putin no es comunista, es un aspirante a zar”) o que Adrián Barbón (“no es comunista” sino un “autócrata”, un “ultranacionalista reaccionario e imperialista”) vengan a defender que lo que hace Putín no es debido a su comunismo, y que por eso es malo lo que hace y malo él.
Irónicamente no les falta razón. Putin no ha matado a cuatro millones de ucranianos de hambre, no ha transterrado a otros tantos ni los ha encerrado en Siberia, no ha exterminado a los bardos campesinos, los kozbars, ni a los kulaki…, no ha eliminado la independencia de Ucrania (por ahora). ¿Para qué seguir? Tal vez tengan razón, puede que aún no sea lo suficientemente comunista, y nada digamos si acudimos a otros ejemplos del “socialismo real”, como los de China, Corea del Norte, Camboya…
La mayor parte de Unidas Podemos y de Izquierda Unida (ambos partidos, miembros del Gobierno de Pedro Sánchez) están en contra de la guerra. Están, ahora, en contra de la guerra, con Ucrania invadida, los civiles masacrados, las ciudades bombardeadas, la población aterrorizada y en fuga. No están en contra de la invasión, no, sino “a favor de la paz y en contra de la guerra”. Y discrepan del envío de armas a Ucrania para que se defienda, ya que “el único camino es el diálogo y la paz” y “el envío de armas alarga la guerra y no vale para nada”.
No sé que me causa más impresión en estos tipos. No sé si son unos cínicos, si tienen algún déficit en las conexiones de sus sinapsis, o si es que están dominados por esa ceguera selectiva que llaman “ideología” y que provoca un sesgo de conocimiento impidiendo ver la realidad. Porque su postura equivale a facilitar el triunfo más rápido de Rusia, el dominio más inmediato de Ucrania y su imposición en ella (de momento). Es como si utilizasen aquella recomendación cínica: “ya que te van a violar, relájate y goza”. Más o menos como el Bertrand Du Guesclin de la leyenda: “Ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor”.
Así los retrata Vladimiro, mientras lanza bombas de racimo y toma nucleares.
Por cierto. Una encuesta de Gallup Internacional cuyos resultados son semejantes a lo largo de los años: solo un 21% de los españoles estaría dispuesto a coger las armas para defender a su país en una guerra. Es decir, que si una nación extranjera nos invadiese, destruyese nuestra economía, violase lo que quisiese, robase los tesoros artísticos (como hizo Francia con Napoleón), matase a nuestras familias, nos impusiese el Gobierno, solo un 21% de los ciudadanos de este país estaría dispuesto a defenderse e impedirlo.
Y ahora, la encuesta que nadie hace, pero que pueden hacer ustedes. Si los atacantes fuesen “de los suyos, de los de ellos”, ¿cuántos españoles estarían dispuestos a coger las armas en su favor?
Siento perturbarlos en este día.
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Poca delicadeza
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
POCA DELICADEZA
Vísperas de Reyes un desprendimiento en el Colegio San Vicente de Xixón causó dos muertos (reiteramos el pésame a sus familias). Como consecuencia, se observaron problemas en el edificio y se suspendieron las clases. Ya pueden imaginar: niños en sus casas, padres sin poder trabajar, etc. En la búsqueda de soluciones se produjeron dos momentos de escasa delicadeza por parte de los gobernantes.
El primero. Educación ofrece las aulas de la Laboral, a cambio de una renta. Es posible que el cobro por el uso de las alas de ese centro (del Principado) fuese inevitable por alguna norma burocrática, es posible que solo quisiera ser una reversión de la subvención que el San Vicente recibe. En cualquier caso, en esos momentos de zozobra de docentes, padres, escolinos, poner por delante el tema del dinero, cuando la obligación del Gobiernu era proporcionar alojamiento, es una gran falta de delicadeza.
Como lo es la respuesta de don Adrián Barbón a la madre de un alumno, que, angustiada, pedía una pronta solución: “Lo único que tenemos siempre a disposición de los padres y madres son las plazas que ofertamos en los centros públicos que son del Gobierno de Asturias”. He ahí la patita del sectarismo contra la enseñanza concertada (¿y de dónde, por cierto, iba a sacar las plazas en la pública don Adrián?).
Falta de delicadeza extrema es la del trato de don Pedro Sánchez con el periodismo en general y con algunos medios en particular. Ya saben, a la utilización omnímoda del plasma, a las ruedas de prensa sin preguntas en una medida sin precedentes, suma ahora la exclusión de los medios “no amigos” a las ruedas de prensa de La Moncloa.
Es un paso adelante sobre el de encerrar a los periodistas durante una hora en tanto él se paseaba por la Laboral de Xixón.
Bueno… ¿falta de delicadeza? ¿Y sus adeptos, cómo lo llaman?
Cofiñu nun ye Cofiño
(Ayer, en La Nueva España)
COFIÑU NUN YE COFIÑO
La frase no expresa su literalidad, sino un juicio. Cofiñu (Parres) ha recibido de forma indirecta una distinción de notabilidad al haber recaído sobre un hotel sito en él un doble reconocimiento, como mejor hotel de lujo de montaña. Sin embargo, sobre Rafael Cofiño, el director general de Salud Pública, y Juan Cofiño, vicepresidente del Gobiernu, cuyo apellido proviene precisamente de esos confines geográficos, Cofiñu, pero cuyos antepasados han sido sometidos a la oficialidad del castellano (que, ya se sabe, no es una lengua de imposición), sobre ambos, digo, no debe recaer premio alguno, sino una reprobación, el primero por haber salido de su departamento el disparate de la licitación del hospital de Cabueñes, que, como saben, no ha tenido ni un solo concurrente; el segundo, por haber asegurado, frente a los avisos en contrario, que sí se presentarían licitantes al concurso.
No, no son lo mismo, ni aunque ambos políticos no hubiesen sido arrancados de su asturianidad en el registro del apellido de sus antepasados: no se han cubierto de gloria.
Como no se ha cubierto de gloria don Adrián Barbón al afirmar que las inundaciones del hospital de Les Arriondes eran culpa del cambio climático. ¡Hombre, don Adrián, si siempre fueron los donde sito está terrenos inundables! ¡A ver si ahora el cambio climático va a ser también el responsable del déficit!
Quien sí se gana todas las medallas en su persecución de los conductores es Pere Navarro, el capo de la DGT (dicho sea en castellano dialectal). Ahora amenaza con reducir la validez del carné de conducir de los mayores de 65 años, según él porque se ven involucrados en el 28% de los accidentes mortales. Bien, pero informa él, en el caso de peatones o bicicletas son el 50% de las víctimas. ¿Alguna alerta sobre los peatones? ¿Sobre las vacas sagradas?
Al señor Navarro solo le quitan el sueño los conductores.
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