Covadonguerías

(Ayer, en La Nueva España) L’APRECEDERU COVADONGUERÍAS Doña Covadonga Tomé ha aprovechado el día de su onomástica, en contraposición en alguna forma a don Adrián, quien ha escapado del lugar que por antonomasia representa el inicio del Big Bang de Asturies y su expansión exterior y que da nombre a tantas Covadongas; ha aprovechado, digo, el día de su santo -el de la Santina-, para, en un encuentro entre festivo y político, presentar en La Laboral (ya purificada de su antiguo “vade retro”), junto con un variado ramillete de fuerzas políticas (BNG, Bildu, la CUP, entre otros), el programa de izquierdas de su nueva formación, Somos Asturies. Por cierto, al margen de su condición de médica, doña Covadonga dispone de un excepcional ojo clínico en el campo de la vivienda, pues ha afirmado recientemente que la llegada de las universidades privadas está haciendo subir el precio de los pisos. No es la escasez de casas, ni la legislación anti propietarios, ni la falta de suelo para construir, ni la compra de vivienda por gente de fuera debido a que aquí, en comparación, es más barata. Bueno, acaso sea todo ello, pero doña Covadonga es capaz con su ojo clínico de distinguir la precisa importancia de ese vector, las universidades privadas, en la subida. ¿O será que no es partidaria de ellas? Pues bien, mientras la señora Tomé y nuestro presidente, el señor Barbón, celebran Covadonga a su manera, sin acercarse a ella, yo me alegro profundamente de la reivindicación de don Pelayo y Covadonga que José Soto Chica hace. En titulares de LNE: “No nos hacemos a la idea de la gran hazaña de Pelayo: un visigodo que se alza en Asturias y consigue triunfar frente al imperio más poderoso de la tierra”. Algunos, por asco, manía o prejuicio hacia determinados frutos evolutivos de nuestro Big Bang, son capaces no solo de renegar de nuestro Big Bang fundacional, sino de negarlo.

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