Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
Las huelgas de los sanitarios
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
LAS HUELGAS DE LOS SANITARIOS
España se encuentra hoy con muchos problemas graves acumulados, ahora bien, tal vez el más inmediato y el que afecta a más población de forma directa y palpable es el de las huelgas de los sanitarios.
Los paros de médicos y enfermeros disparan contra la productividad de la empresa, como todos los paros, pero, en este caso, la productividad de la empresa no son las ganancias de los capitalistas, sino los enfermos que no son tratados y cuyas dolencias se agravan o prolongan, aún más de lo que es habitual en un sistema ya saturado. En Asturies hay 123.798 personas esperando por una consulta y 22.933 por una intervención quirúrgica. La huelga empeora esa situación día a día.
Pero el conflicto ofrece una complejidad funcionarial y política extraordinaria. Los médicos quieren un estatuto propio y eso dependería del Gobierno central, que se ha negado a ello por activa y por pasiva. Por otro lado, el Ejecutivo proclama que él ya ha solucionado todo lo que tenía que solucionar y que ahora corresponde a las autonomías satisfacer las demandas de los médicos. En ese sentido, el Gobiernu ha realizado concesiones en materia de salarios, horas y compatibilidades, pero, sobre parecer pocas, los sindicatos médicos descartan que esas medidas puedan detener las reivindicaciones y que “el foco de la lucha está en Madrid”.
Es curioso que, a pesar del daño que están sufriendo muchos asturianos, la indignación se dirija más hacia los políticos que hacia los sanitarios, quizás por un temor reverencial hacia estos.
Pero lo que se juegan son dineros (de todos) y salud. No nos engañemos, fundamentalmente lo que se demanda es trabajar menos y cobrar más, como todo el mundo.
Por cierto, ¿estos “fenómenos” (estoy hoy eufemístico), partidos y sindicatos, pensaban que detrás de las 35 horas de los funcionarios no iban a correr todos los demás ciudadanos a los que el Estado paga?
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