Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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Vivienda y llobos
(El miércoles, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
VIVIENDA Y LLOBU
Invariablemente, los problemas no se resuelven prontamente, lo hacen, si acaso, tras décadas de espera (los compromisos de obra son en Asturies un remedo de la eternidad), así que es inevitable que volvamos sobre ellos. Enfocaré dos, el primero, el de la vivienda. El problema es cíclico y, una vez superados los “afoguinos” de la coyuntura, las administraciones se olvidan de la cuestión. El 14/06/2003 publicaba en LA NUEVA ESPAÑA un artículo titulado: «Sobre el precio de la vivienda: problemas y demagogia», en que se recogían y analizaban cuestiones y discursos semejantes a los hodiernos: dificultad de los jóvenes para acceder a una vivienda o un alquiler, la requisitoria al Gobierno para garantizar el acceso a la vivienda y bajar los precios de venta y alquiler. Como hoy. Lo sorprendente es que, veintidós años más tarde, no solo repunta el problema, sino que las administraciones no han hecho nada para solventar las causas (y lo hecho tal vez ha empeorado la situación). Fíjense: «Los promotores estallan contra la falta de suelo en Avilés. La gente quiere vivienda nueva, pero no hay dónde edificar». ¿Creen que eso pasa solo en Avilés? Pregunten. ¿Y eso encarecerá la vivienda? Calculen. ¿Y de quién es la responsabilidad? No lo callen. ¿Y si, además, los precios que pone la Administración para la construcción de vivienda protegida están fuera del mundo?
El segundo problema, que va a más, es el de las agresiones al ganado por las alimañas. No hay día que no aparezca una noticia de matanzas o destrozos. La penúltima: «Denuncian numerosos ataques de osos y lobos a vacas en Salas y Tineo: “Los animales están llenos de zarpazos”». Y, claro, se abandona el monte, primero, y luego la ganadería. Después vienen los fuegos. Por cierto, veo manifestantes empancartados contra la matanza de lobos. No he visto ninguna contra la matanza de ovejas y vacas y el terror de los rebaños.
P.S. Entre los méritos que Xovellanos señalaba de su hermano Francisco de Paula estaba este: «El aumento y extensión de la población a la parte del E. y del O. [de Xixón] por el celo con que promovió en el Ayuntamiento la concesión (gratuita o muy equitativa) de terrenos para edificar».
Doña Teresa, ante todo
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
DOÑA TERESA, ANTE TODO
Lo del lobo tiene puntos de vista contradictorios. Asociaciones ecologistas sostienen que no hay problemas graves de convivencia entre el lobo y el ganado. Debe constituir una exageración el que en 2024 en Castilla-León se hayan tenido que pagar 4,8 millones de euros por daños del cánido o que los ataques hayan subido un 47% desde la inclusión del animal en el LESPRE. O lo que los ganaderos de la sierra de Gredos proclaman «Los lobos están atacando todos los días».
Políticamente, en Asturies existen también puntos de vista distintos. Europa tenía establecida una protección absoluta para el lobo, mas un acontecimiento inesperado cambió las cosas: el poni Dolly de Ursula von der Leyen fue convertido en manjar por un Canis lupus. A la vista de la realidad, la Presidenta instigó el cambio de consideración de la especie. Al final, Bruselas ha decidido rebajar la protección del depredador. En esa línea, Antonio Trevín propuso en el último congreso del PSOE adoptar esa decisión, sin éxito.
¿De quién es la culpa de que el lobo siga en el LESPRE? Doña Adriana Lastra nos lo aclara: “La culpa de que el lobo esté en esa situación es del PP, porque en las comunidades del PP era especie cinegética”. Ahora bien, ¿por qué no se quiere sacar al lobo de ese estatus de máxima protección? En el 41º congreso federal del PSOE, la FSA y el Gobierno Asturiano intentaron modificar la situación. No se aceptó su propuesta debido a que “de prosperar, podría perjudicar políticamente a Teresa Ribera, que acaba de estrenar su puesto como comisaria europea”. He ahí la razón de peso, contra los ganaderos, y contra la FSA. Pero doña Adriana, ya se sabe, la culpa...
El jueves 20 se ha modificado el LESPRE. Con el voto en contra del PSOE, naturalmente. Prefieren a doña Teresa por encima de los ganaderos y hasta de las ovejas.
A Sevilla a chirlos mirlos
(Ayer, en La Nueva España)
A SEVILLA A CHIRLOS MIRLOS
El último fin de semana de noviembre se celebró en Sevilla el cuadragésimo primer congreso del PSOE. Todos marcharon contentos de allí, por lo conseguido en sus reivindicaciones y por lo que trazan para el futuro común. En Asturies parecen satisfechos de sus logros, y así lo manifestó el señor Barbón.
Dejemos lo más complejo y confuso para más adelante. Empecemos por lo simple. Los socialistas asturianos pretendieron que el lobo saliese del catálogo de especies intocables y que se pudiese limitar su número. No lo consiguieron. A la mayoría de los socialistas españoles no les importa el terror de las ovejas masacradas, el pánico de los potros y xatos, las pérdidas y desesperación de los ganaderos. No. Probablemente, ni siquiera el lobo. ¿Saben por qué se opusieron a la petición de sus conmilitones asturianos? Porque “podría perjudicar políticamente a Teresa Ribera”, flamante comisaria europea. Hete aquí la causa y razón que están por encima de las víctimas de lobos, animales y personas: Teresa Ribera.
No hago comentario alguno, simplemente señalo que en esta materia volvieron con las manos vacías o, en otras palabras, bien poco pesan los socialistas en su organización, y menos aún, los asturianos.
Pero vayamos a cosas más complejas (y sibilinas). La preocupación más importante de la FSA, como la de los socialistas de otras comunidades, era la de conseguir una financiación mejor e igualitaria entre todas las comunidades autónomas de régimen común, donde, hasta ahora, se incluye Cataluña. Esa demanda no constituía una pretensión autónoma, sino que se oponía a lo pactado entre el PSOE y los partidos catalanistas para la investidura de Sánchez e Illa, particularmente con ERC. En concreto, se veían como inaceptables estos aspectos del acuerdo: el principio de ordinalidad, en virtud del cual el que más recauda más recibe; la creación de una Agencia Tributaria Catalana con la capacidad de recaudar todos los tributos y devolver parte, según se acordase; el carácter de particular de ese pacto, al margen de los demás. Ese acuerdo bilateral vendría a romper la solidaridad entre las comunidades y la igualdad entre los ciudadanos, y se convertiría, de hecho, en un convenio semejante al de Euzkadi y Navarra. Pueden ver los detalles de la argumentación en https://www.lne.es/opinion/2024/11/17/noticias-psoe-111755246.html.
Tras el congreso, los socialistas se han manifestado exultantes con los acuerdos alcanzados. Según ellos, frente a esa pretensión de bilateralidad, de acuerdo entre el Estado y Cataluña, se habría impuesto la multilateralidad (todos los acuerdos han de ser tomados en el Consejo de Política Fiscal y Financiera) y habría desaparecido el principio de ordinalidad. Si lo desean, puedes ustedes leer la literalidad del acuerdo sobre financiación. En conjunto, es un farragoso discurso lleno de palabras biensonantes, de conceptos cuyo contenido no se precisa, de llamadas a la igualdad entre ciudadanos y comunidades y con la apelación a un futuro maravilloso de corte “federal” (sobre la palabra volveremos más adelante). El asenso sobre el acuerdo y el éxito ha sido total, de Barbón a García-Page. Las pretensiones catalanistas habrían sido derrotadas.
Ahora bien, permítanme una reflexión pragmática. ¿El PSOE va a incumplir los acuerdos de financiación con ERC, formación de la que dependen los gobiernos y la gobernación, por varios años, de Pedro Sánchez, Illa y Collboni? Me parece dudoso. Añadan más, Salvador Illa ha venido insistiendo en que el acuerdo entre PSC y ERC se cumpliría y que no se sometía a votación en este congreso.
Vengamos, pues, al confuso y melífico texto aprobado en Sevilla. ¿Qué dice? Que la financiación “debe dirigirse hacia un modelo de financiación federal” y que “dicho modelo será aprobado de manera multilateral en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera, sin perjuicio de la relación bilateral del Estado con cada comunidad autónoma en función de lo recogido en los diferentes estatutos”.
Anotemos, en primer lugar, que, en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, el voto del Gobierno central representa el 50%, con lo que es difícil que su voluntad no se imponga, aun contando con la oposición de todos los demás. Pero vayamos más allá. Fijémonos en estas palabras “sin perjuicio de la relación bilateral del Estado con cada comunidad autónoma en función de lo recogido en los diferentes estatutos”; o sea, acuerdos entre todos, menos en aquello que establezcan los estatutos. Y vayamos ahora al Estatuto de Cataluña. 201.4: “La financiación de la Generalitat no debe implicar efectos discriminatorios para Cataluña respecto de las restantes comunidades autónomas”. Y el 206.5: “El Estado garantizará que la aplicación de los mecanismos de nivelación no altere en ningún caso la posición de Cataluña en la ordenación de rentas per cápita entre las comunidades autónomas antes de la nivelación”. ¿No es esto el principio de “ordinalidad”? Y el 204, sobre la Agencia Tributaria de Cataluña: “Se constituirá, en el plazo de dos años, un Consorcio o ente equivalente en el que participarán de forma paritaria la Agencia Estatal de Administración Tributaria y la Agencia Tributaria de Cataluña. El Consorcio podrá transformarse en la Administración Tributaria en Cataluña”. Hacia cuya constitución colaboran con su entusiasmo los congregados en el congreso con la idea de la federalización de la financiación y con la de la “federalización de la Agencia Tributaria”.
(Por cierto, ese Estatuto catalán es el que impulsaron los socialistas, del que Zapatero proclamó que lo apoyaría tal cual saliese de Cataluña, y contra cuya razonable limitación por el Constitucional todo el PSOE, encabezado por Montilla y seguido por sus conmilitones de toda España, incluidos los más conspicuos asturianos, proclamó una revuelta semejante a un golpe de Estado, que impulsó lo que vino después: Mas, Montilla, Puigdemont... Y es ese Estatuto el que sustenta jurídica y políticamente los denostados acuerdos entre ERC-PSOE-Gobierno).
¿Son conscientes los disidentes con los acuerdos ERC-PSOE de lo que realmente han acordado en el congreso sevillano? ¿Los han engañado o se han engañado? ¿O, simplemente, saben que han dado una patada hacia delante para salir del momento y a ver qué pasa después? Dice el refrán: “El que lloñe va casar o va engañáu o a engañar”. Acaso les ocurra lo mismo a quienes van a votar al otro extremo de la Península.
Por cierto, tanto el señor Barbón como el señor García-Page se han mostrado encantados con los acuerdos y la perspectiva federalizante encumbrada a orillas del Guadalquivir. En concreto, los de Page han manifestado que no ven problema alguno en la invocación al federalismo, porque precisamente esa es la salida "que menos quieren los independentistas".
A uno se le ocurre sonsañar aquella pregunta del ahora turiferario permanente López a su entonces rival, Pedro Sánchez: “Pedro, ¿tú sabes lo que es una nación?”. ¿Pero vosotros sabéis lo que ye’l federalismu, rapazos? Porque existen muchos tipos de federalismo o de confederalismo. ¿Y el suyo, aparte del buen sabor de boca de la palabra, en qué se concreta?
Y a uno se le ocurre una pequeña maldad: ¿ese federalismo igualitario que se reclama para toda España va a eliminar los privilegios de Euzkadi y Navarra, para que todos, todos, seamos iguales? ¿Y los que, seguramente, se van a conceder a Cataluña? Esperamos la respuesta.
Por cierto, los pactos entre ERC y PSOE se van cumpliendo inexorablemente. Illa y Turull ya han anunciado la próxima transferencia a Cataluña de las competencias en inmigración. De ese modo, podrán tener el respaldo de la ley para negarse a lo que ahora se niegan: a aceptar que se mande un cupo de menas a su territorio. Que los digiera España. Prefederal, supongo.
Así que. si no me equivoco, a eso han ido a Sevilla, en la práctica, los socialistas asturianos: a chirlos mirlos.
Gracias a un lobo y lo que pinta Asturies
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
GRACIAS A UN LOBO Y LO QUE PINTA ASTURIES
Bueno, en realidad, gracias al sacrificio del poni “Dolly”. Como ustedes saben, los 27 decidieron hace tiempo proteger a los lobos, impidiendo su eliminación. Aclaremos que proteger a los lobos, no a las ovejas, cabras, perros, caballos u otras víctimas de su necesidad y su naturaleza depredadora.
Pues bien, a principios de septiembre de 2023, el poni “Dolly”, que llevaba 30 años en compañía de doña Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, fue muerto y escarnado por un lobo. A consecuencia de ello, doña Ursula descubrió, un poco al modo en que el capitán Renault descubre “con sorpresa” en la película “Casablanca” que en el café de Rick se juega, que el lobo mata y depreda. En aquel mismo momento pensó en revisar los niveles de protección del lobo.
(Por cierto, hay un punto de injusticia en esta historia: conocemos el nombre del poni vonderleyano, pero ignoramos el nombre humanizador del lobo que acaso vaya a ser el benefactor de tantos ganaderos y ganados europeos. Fíjense bien, se lo conoce como GW950m, así de impersonal, y, en la fecha, ya había liquidado, allá en la Baja Sajonia, una docena de víctimas).
Pero volvamos a la cuestión. En España, la salvadotriz Teresa Ribera corrió a impulsar, apoyada por las comunidades que no tienen lobos, la inclusión del animal en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Especial Protección. En consecuencia, no se pueden eliminar estos animales. Contra esa situación llevan quejándose las comunidades que sí los padecen, y la nuestra, Asturies, no ha sido una de las que menos han suplicado y argumentado ante el Gobierno central.
Ahora bien, hace escasas fechas la Unión Europea, siguiendo el impulso de doña Ursula, ha decidido revisar esa condición salvífica. Dos naciones se han opuesto, una, España.
¡Ya ven ustedes el caso que hacen en Madrid al Gobierno asturiano! ¡Cómo será en otras cosas?
La nariz de Cleopatra y el potro de von der Leyen
(Ayer, en La Nueva España)
LA NARIZ DE CLEOPATRA Y EL POTRO DE VON DER LEYEN
Es conocida la expresión y su significado: Marco Antonio se habría enamorado de Cleopatra por la belleza de su nariz. De ahí se originaría una entrega que lo hizo perder en su enfrentamiento con Octavio, lo que, al final, llevó a la instauración en Roma de una nueva forma de poder que se extendería por gran parte de Europa. Pequeñas causas, pues, grandes consecuencias.
Como saben, el lobo es un animal terriblemente dañino, tanto para sus víctimas, de las que nadie parece tener la menor piedad, como para los propietarios y cuidadores de estas, por los perjuicios económicos y organizativos que causa.
Los últimos datos de aquí: 3.115 ataques al ganado en 2022, un 12% más que el año anterior, en una línea de continua progresión. Los daños que ha tenido que pagar el Gobiernu (es decir, usted, querido lector, de forma alícuota con el resto de los asturianos) han sido de un millonín de euros. Las manadas se han duplicado.
"El lobo está poniendo en riesgo la cabaña ganadera y la producción agrícola de calidad en determinadas zonas de Asturias", afirmó el consejero de Medio Rural.
En general, en Europa se ha tendido a amparar al animal. En España doña Teresa, el asturiano Hugo Morán y varias comunidades, entre otras, las que no tienen lobos, lo han declarado especie totalmente protegida, siguiendo la visión del mundo de San Francisco de Asís y los waltdisneidianos, para quienes los daños del lobo son prácticamente inexistentes y muchos de ellos inventados para cobrar.
¡Ay, amiguín!, pero he aquí que un lobo ha matado a “Dolly”, un potrín de Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, y esta, como el capitán Renault en Casablanca, ha descubierto que «aquí se juega», es decir, que el lobo mata desde a la princesa altiva hasta a la que pesca en ruin barca.
Y ha pedido informes para revisar las políticas waltdisneidianas.
Pero si sois los mismos, y gobernáis aquí y allí
(El domingu 17, en La Nueva España)
PERO SI SOIS LOS MISMOS Y GOBERNÁIS AQUÍ Y ALLÍ
Mandar equis, es decir, trinos o tuits, es fácil, y a ello se aplica sin descanso el presidente Barbón, pero gobernar es otra cosa. Hacer como que uno defiende los intereses de Asturies requiere solo palabras, pero conseguir que el partido propio le haga caso es cosa muy extremada.
Entrevista dominical a don Marcelino Marcos Líndez, consejero de Medio Rural y Pesca. Se queja amargamente de que la inclusión del lobo en el catálogo de especies intocables hace mucho daño a los ganaderos y les hizo perder votos en las últimas elecciones. Añade que hacerlo fue un error, «que no es razonable impedir su control (el del lobo)». Pero de quien no tienen el control es de los suyos, de doña Teresa Ribera, de Pedro Sánchez y de ese fenómeno político, Hugo Morán Fernández, que ejerce de secretario de Estado de Medio Ambiente, corresponsable con doña Teresa del disparate lobuno, y miembro de la ejecutiva federal del PSOE en quien sus conmilitones asturianos tienen puesta su representación y fe para defender los intereses de Asturies.
¡Hombre, es verdad que algo hace! Cada tres meses pasa por aquí a reírse de los ganaderos y anunciar que está en estudio la inminente «extracción» (¡«extracción»!) de un ejemplar de lobo. Pero, a lo que vamos, ¿no son los mismos?, ¿no discursean y defienden sin fisuras los de aquí a los de allí?, ¿no dicen los de aquí que no cejan en defender los intereses de los asturianos? ¿Y?
Pues suponiendo que sea algo más que una postura, que es mucho suponer, el caso que les hacen es ninguno. Lo mismo que ocurre con el retraso inveterado del AVE (ya, ya se sabe que la culpa es toda del PP, pero, que sepamos, llevan gobernando en Madrid desde el 2018, lo que hace, a fecha de hoy, cinco años), las demoras en los soterramientos de Avilés o Llangréu, el metrotrén de Xixón, las estaciones para el futuro AVE que no se adecuaron, el trayecto ferroviario entre Pola L.lena y Xixón, el eje de comunicaciones atlántico… Y todo ello contrasta con la celeridad con que se atiende a otras zonas y otros intereses de España. En una palabra: ni los asturianos pintamos nada (seamos bondadosos, poco) ni los socialistas asturianos pintan nada en su partido.
Y eso ya, cuando no vienen a reírse de nosotros como hizo en memorable ocasión Zapatero anunciando que se iba a suprimir en Asturies el peaje del Huerna. Y, en efecto, trasladó a León la caseta de cobro.
(Un breve paréntesis para mostrar esa fe inconmovible que posee a la izquierda asturiana: doña Covadonga Tomé ante los anuncios de que Podemos, cual empresa capitalista cualquiera, iba a despedir a sus empleados: «Espero que no sea para concentrar recursos en Madrid». Ya saben ustedes cual fue la realidad. ¿Pero en qué mundo creen que viven, es decir, militan, estos rapazos?).
Ahora bien, es cierto que para no hacer nada y para perjudicar los intereses de sectores enteros, como el primario, estos de aquí se bastan ellos solos. ¿O no son ellos los que crean parques con poblaciones dentro, causándoles enormes perjuicios? ¿O vienen los marcianos a imponer normas incumplibles o que solo causan molestias? ¿O son otras comunidades las que a los ganaderos y agricultores asturianos les retrasan meses y años proyectos o indemnizaciones por daños?
Nino Rodríguez, exdirector de Ganadería, que dimitió en 2021 en protesta por la actuación de la Consejería: «Esto cada vez va peor». «Los geógrafos Rafael Menéndez y Fermín Rodríguez alertan contra una ordenación "que parece tener el objetivo encubierto de dificultar la actividad humana"». «La protección ambiental "colabora al abandono" de la montaña asturiana».
Frente a los discursos, las realidades.
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DEL DAÑO OBJETIVO, A LA PALABRERÍA Y LA INACCIÓN
(Ayer, en La Nueva España)
DEL DAÑO OBJETIVO, A LA PALABRERÍA Y LA INACCIÓN
Hugo Morán, el de los hercúleos trabajos —nunca bien entendidos— a favor del campo asturiano, anunciaba el 27/03/2023: “El Ministerio de Transición Ecológica espera tener en un plazo ‘razonablemente breve’ su informe sobre la extracción de un lobo en la zona asturiana de los Picos de Europa”. ¿Por qué se ríen? ¿O por qué se enfadan? ¿Qué significa el tiempo desde la perspectiva de la eternidad? ¿Acaso no conocen el cuento del fraile que, dudando de la buenaventura de la contemplación de Dios durante la eternidad, salió a pasear, sintió cantar un pajarito y cuando volvió al convento, tras lo que él creyó un breve periplo, habían pasado trescientos años? Pues eso, “razonablemente breve”.
En LA NUEVA ESPAÑA del día 18, en una de esas instructivas entrevistas que publica los domingos el periódico a personajes de diferentes concejos, Celesto Menéndez, ingeniero de montes, funcionario jubilado de la Consejería de Agricultura, afirma: “No hubo absolutamente ningún interés por lo forestal en Asturias (…). Creo que nunca va a haber ninguna política forestal, porque no hay ningún interés. El medio rural nos trae a todos sin cuidado (...). Me temo que lo rural va a desaparecer todo (…). Ahora sí va a quedar todo para el oso y el lobo. Porque, vamos, tiene pecado que haya lobos en Candamo, que no están citados ni en la Edad Media (…). Y, además, hay que protegerlo”.
Nino Rodríguez, director en su día de Ganadería de la Consejería de Agricultura, que dimitió cuando se introdujo el lobo (Teresa Ribera mediante, Hugo Morán oficiante) en el catálogo de especies protegidas, afirma que cada día va la cosa a peor: “Va a peor. El lobo y ahora el fuego”.
¡Qué impaciencia! ¡Qué falta de confianza en los asturianos de pro que nos gobiernan aquí y en Madrid nos defienden. ¡Tranquilos! ¡Ya se “extraerá” (risum teneatis?) un lobo!
¿Qué se hace por el campo, por lo que llaman despoblación?, pues lo mismo que por el empleo, por la demografía, la emigración, la falta de empresas o por todos esos problemas que parece que nos agobian. ¿Nada? ¡No! Miren algunas recetas: “diseñar soluciones innovadoras para garantizar un desarrollo sostenible; crear empleos de calidad y fortalecer la economía; cuidar el medio ambiente y usar los recursos naturales de forma responsable; promover las energías renovables; afrontar el problema del abandono de los pueblos y el envejecimiento de la población haciendo atractivos los pueblos a la gente joven, atrayendo a ellos inversiones y mejorando la calidad de vida en el campo; fomentando la resiliencia colectiva e individual”. ¿Cómo? ¿Con qué recursos? ¿Quién halla esas soluciones? ¿Cómo competimos con otros lugares, empleos o salarios? ¿De dónde salen esas nuevas técnicas? ¿Con qué ingenios y capitales se crean y sostienen? ¿De qué modo rebotamos del fracaso al éxito? Eso, averígüelo Vargas. ¿Quién nos va a privar de la satisfacción de las palabras mágicas?
Porque una cosa son los discursos y otra la realidad; uno, apostar por el agro y otro inventar a diario un instrumento de tortura para quienes aún resisten en él, con la objetiva consecuencia de ir cerrando día tras día el campo, hasta que se convierta en un bardial despoblado, pero “natural”.
Y así, para los demás problemas, el bla, bla, bla como maniobra de distracción o entretenimiento.
Eso sí, mientras tanto, inventemos organismos que censuren, silencien y multen, no sea que alguna empresa cometa el pecado de decir que vende “carnes maduritas”.
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En primer tiempo de saludo
(Antiyer, en La Nueva España)
EN PRIMER TIEMPO DE SALUDO
Los partidos políticos son, ante todo, empresas. Como tales, su primer objetivo es su propio mantenimiento y crecimiento, y, con ello, la ocupación y empleo de sus militantes y afines. Sobre tal, realizan otras actividades o tienen otras miras, que pueden ser más o menos afortunadas, mejores o peores para los ciudadanos, pero son, ante todo, eso: empresas.
Por tanto, es normal que prime en ellos el principio jerárquico, la defensa de los intereses de la empresa, la unidad de actuación. Con todo, es posible que, dentro de la sujeción a esos principios elementales, algunas organizaciones permitan ciertas discrepancias o matizaciones, incluso, algunos procederes contrarios a la línea principal, si piensan que con ello -al salvar, por ejemplo, reclamaciones sectoriales o territoriales de los votantes- se contribuye mejor al objetivo central de la estabilidad y crecimiento.
Una buena y atentísima persona, Noel Zapico, un asturiano llangreanu que tuvo importantes cargos sindicales durante el franquismo y fue uno de los ponentes de la Ley para la Reforma Política para pasar a la democracia desde la dictadura, me decía, siempre que lo llamaba por teléfono para algún trámite (fue Director de Cooperación Local en aquel Gobierno abortado de Sergio Marqués), entre el respeto y el humor: “Te escucho de pie y en primer tiempo de saludo”.
“En primer tiempo de saludo”, así están siempre los partidos políticos asturianos de corte estatal ante las órdenes de Madrid. Es decir, en el “Sí, señor, Señor” militar de ciertos ejércitos. Todos, sin excepción.
Acabamos de verlo una vez más, en una materia sangrante: la presencia del lobo en el catálogo del LESPRE, y, por tanto, la imposibilidad de establecer controles sobre su población, a fin de evitar daños a la ganadería y desesperación a los ganaderos. Como se sabe, el Gobierno asturiano, al igual que el de Cantabria y el de Galicia, los que tienen lobos abundantes en sus territorios, se han opuesto a esa decisión estúpida basada en argumentos estúpidos y falaces y, por ello, han presentado recursos ante los tribunales. (Por cierto, en la impulsión del LESPRE participó decisivamente un socialista asturiano, Hugo Morán, en un “Sí, señor, Señor” hacia su jefa y jefes).
Pues bien, he aquí que el PP presenta en las Cortes una propuesta para sacar al lobo del LESPRE. Pese a la postura del Gobierno asturiano, los socialistas Adriana Lastra, María Luisa Carcedo y Roberto García Morís, diputados por Asturies, votan en contra (al igual que lo hace la podemita Sofía Castañón). ¿Creen ustedes que ha habido aquí, en Asturies, una sombra de censura, una crítica, una protesta? Todos unánimes en su postura de firmes y en primer tiempo de saludo: sumisión al que manda, sean cuales sean los intereses de los ciudadanos que dicen representar.
¿Todos en toda España? Miremos para Cantabria. En la votación en el Congreso, Ciudadanos se abstuvo ante la propuesta para descatalogar al lobo, traicionando así tanto al Gobierno de Cantabria como a su partido en esa Comunidad, que siempre se ha manifestado contra la decisión de Teresa Ribera y Hugo Morán. Pues bien, como reacción, una diputada regional, Marta García, ha abandonado el partido, y su secretario de Organización, Rubén Gómez, dimitido de todos sus cargos.
¿Y aquí? Pues del Ciudadanos que acampa en Asturies ni una palabra, salvo la del expulso –expulso, reitero-, Armando Fernández Bartolomé.
¿O es que no creían ustedes que existiesen unas fuertes señas de identidad asturianas que a todos marcan con su hierro?
También en esto: en el “Firmes y en primer tiempo de saludo ante el superior”, que “en boca cerrada…”.
Por tierra, mar y aire.
(Ayer, en La Nueva España)
POR TIERRA, MAR Y AIRE
El domingo 20, después de varios meses de demostraciones y concentraciones por toda España, se produjo en Madrid una masiva manifestación de agricultores y ganaderos, en la que, por cierto, y, como siempre, se hacían notar las banderas de Asturies (algún día hablaremos de la paradoja que encierra esa masiva presencia de nuestra enseña en todo tipo de acontecimientos).
Sin duda, el malestar del campo viene acelerado en los últimos tiempos por la inflación, la consecuente subida de los productos sanitarios y alimenticios destinados al ganado, la huelga de los camioneros, que ha provocado desabastecimientos; parámetros a los que ha puesto el acelerador la masacre de Ucrania por las fuerzas invasoras. Pero el malestar y la indignación no son un elemento coyuntural, sino permanente: desde hace tiempo el campo viene padeciendo precios bajos para sus productos, aumento de costos, exigencias crecientes de todo tipo, a la vez que observa que –justificadamente o no, es esa otra cuestión- lo que se paga en origen se multiplica exponencialmente cuando llega a las estanterías de las tiendas de alimentación.
El campo puede sentirse, pues, perseguido por tierra, mar y aire, y de hecho lo está. Si el propósito explícito de las políticas gubernamentales y europeas fuese el de extirpar al campesino de su medio, no llevaría una vía muy distinta a la que ahora practica.
Es verdad que, dentro de una tendencia general en occidente, el campo ha perdido población de forma drástica en las últimas décadas, en general, al haberse pasado de una ocupación de todo el territorio por razones de estricta necesidad, a la concentración en pueblos y ciudades; por haber aparecido empleos mejor remunerados y ocupaciones menos esclavas fuera del campo; por disfrutar de mejores servicios, de una vida social más variada y de mayores oportunidades para las nuevas generaciones en las urbes. Así, el sector primario asturiano ha perdido el 83% del empleo en cuarenta años, y la tendencia se acentúa.
Pero las causas que pudiéramos llamar históricas y sociales no son las únicas. España y Europa compiten en inventar cada año nuevas regulaciones que ahogan la actividad agrario-ganadera y, sobre encarecer los costos, atoxiguen al paisano del campo. Muchas de estas regulaciones tienen como bienintencionado objetivo la preservación de la naturaleza o el mediombiente, pero no siempre es claro que tal sea su efectividad, aunque siempre lo son su daño y el malestar que provocan.
Una de las más evidentes –tan frecuente en Asturies- es la de encerrar en parques nacionales o naturales a poblaciones: sobre su medio y su actividad económica caen desde entonces multitud de ridículas prohibiciones.
La legislación que no tiene en cuenta las características de lo rural, o la ausencia de ella, empujan también al abandono del campo. Podríamos citar muchas muestras, relativas, por ejemplo, al tamaño, reparación o mejora de las edificaciones en pueblos o explotaciones. O los crecientes conflictos entre las explotaciones ganaderas o los ruidos (de los gallos, por ejemplo) o excrementos de los animales y los urbanitas, que se saldan siempre a favor de los “señoritos” que vienen de la ciudad, perturbando, de este modo, la actividad consuetudinaria de los vecinos. Y no hablemos ya de algo más serio, los montes vecinales en mano común.
La manifestación más palmaria de esa voluntad de expulsión del campesino y el ganadero la constituye la legislación contra la actividad ganadera en extensivo y a favor de la matanza indiscriminada de ganado menor y perros, quiero decir, a favor del lobo. No es solo nuestra iluminada Teresa Ribera o los lobófilos quienes exhiben una profunda incomprensión de lo que es la vida campesina y de sus emociones. También lo hacen las instituciones judiciales españolas y europeas.
De este modo, se ignora que la protección omnímoda del lobo no tiene solo efectos sobre la economía de los campesinos, sino sobre sus emociones, sobre su desesperación, su voluntad de abandono y aun sobre la ternura hacia las víctimas del depredador (a propósito, ¿el terror, muerte y sufrimiento del ganado, incluido el tarazado y superviviente, a nadie conmueve? ¿Solo preocupa el bienestar del lobo?).
Por cierto, cuando uno ve las recomendaciones de la UE europea para la convivencia del Canis lupus con el pastoreo, no sabe si reír o llorar. ¿Se imaginan, como recomiendan, nuestros Picos y nuestros puertos vallados para proteger el ganado? ¿Los imaginan llenos de mastines, que, aunque pacíficos, pueden representar un peligro para viandantes y transeúntes? ¿Y si a ello le añaden los nuevos requisitos de la Ley de Bienestar Animal con sus requisitos para los canes?
En fin, que si no legislan expresamente para vaciar el campo, lo hacen de hecho. Por tierra, mar y aire.
Por cierto, en la última reunión de presidentes de comunidades autónomas, el señor Revilla arremetió contra Teresa Ribera, avisando que cualquier día los lobos van a provocar “una desgracia humana”, y pidió el cambio de legislación. De nuestro Presidente, don Adrián, también allí presente, no se tiene noticia de que haya abierto la boca al respecto, pese a las declaraciones que para consumo interno realiza su Gobierno.
Sobre'l llobu y la Ribera
Articulu de Juan Luis Rodríguez-Vigil en LNE del 03/10/2021
JUAN LUIS RODRÍGUEZ-VIGIL
Ya no hay cabras en Cabrales (ni en casi ningún concejo)
Los muchos lobos, demasiados, que campan por los montes de Asturias
03·10·21 | 04:01
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Si hay algún asunto en el que se hayan entremezclado de forma más sólida y eficaz la mentira, el fanatismo y la imprevisión es en la reciente prohibición absoluta de controlar el crecimiento de las poblaciones de lobos, que acaba de establecer el Ministerio de Medio Ambiente que dirige la señora Vicepresidenta Rivera. Creyéndose amparado ese Departamento por el deseo (cierto) que la mayor parte de la población tiene en proteger el medio ambiente, y en la consiguiente necesidad de adoptar decisiones adecuadas para afrontar con éxito el cambio climático, la señora Rivera ha ordenado muchas medidas, algunas, acertadas sin duda, pero también hay que decir que bastantes de ellas, y por cierto, las de mayor calado, lo han sido de forma asaz precipitada, escasamente prudente y nada previsora de sus efectos negativos.
Esta del lobo es una de ellas, y muy gorda. Pero no es la única. Porque la falta de previsión en el tema eléctrico también clama al cielo. Lo primero que hay que decir, porque es el punto de partida obligado para analizar toda la serie de gratuitos despropósitos que se pretende que sufran los ganaderos asturianos es que la decisión del Ministerio sobre el lobo parte de una monumental mentira, de todos conocida: el lobo en Asturias no es, no ha sido nunca, una especie animal en riesgo de extinción, y los planes autonómicos sobre el mismo, al menos el plan asturiano actual, no buscan reducir el número de lobos a términos numéricos que dificulten su supervivencia o que alteren su capacidad eugenésica, sino que solo pretenden evitar el crecimiento natural descontrolado de la especie, un riesgo que la experiencia demuestra que es evidente.
Y esto lo sabe tanto la Sra. Ministra como, y sobre todo, sus asesores áulicos que, con algunos socios locales asturianos, son los que han inventado el relato del pobre lobo moribundo, siendo perfectamente conscientes todos ellos de que mienten. Y de que mienten daba fe ya en 1986 el libro oficial titulado El lobo (canis lupus) en España. Situación, problemática y apuntes sobre su ecología, del que son editores Juan Carlos Blanco, Luis Cuesta y Santiago Reig.
Además, desde entonces aquí, el lobo ha aumentado claramente sus efectivos, al menos en Asturias, como lo prueban los datos oficiales, que están publicados y son accesibles para quien los quiera conocer. Y hay que decir también que desde 1986 al presente siempre han existido normas e instrumentos de control plenamente legales, prudentes y eficaces en la doble dirección de asegurar la vitalidad de la especie lobuna y el derecho de los ganaderos a que la administración proteja en lo posible a sus ganados de los desmanes loberos.
En ese sentido se han pronunciado reiteradas resoluciones judiciales que han desestimado una y otra vez injustificadas demandas de entidades supuestamente defensoras del lobo, normalmente tan vocingleras y querulantes como escasas de socios efectivos, y de razón.
Desde hace siete mil largos años, cuando los primeros ganaderos que llegaron a Asturias desde el Este con sus ganados de ovejas, cabras y vacas, lo mismo que sus descendientes de hoy, han tenido que convivir, de mejor o peor gana, pero convivir al fin y cabo, con el lobo. Lo han hecho, y la verdad es pueden seguir haciéndolo durante otros siete mil años si existe sensatez, prudencia y los fanáticos no se meten por el medio a enredar. Y son fanáticos quienes a sabiendas de que su acción se basa en la mentira, la sostienen, y no la enmiendan, que es lo que ocurre ahora.
El asturiano rural siempre ha controlado como ha podido los excesos del lobo, con cacerías y pozos loberos básicamente, pero nunca ha podido acabar con él. Solamente habría podido hacerlo la generalización de la estricnina, que afortunadamente fue prohibida a tiempo, y también justa y eficazmente perseguida, pues desde hace muchos años es algo ha desaparecido del hacer cinegético ilegal asturiano. Por ello el lobo ha llegado a nuestros días en libertad y creciendo, naturalmente en su espacio, que nunca puede ser el mismo que el del hombre.
Al igual que en el pasado hoy el lobo causa daños, muy serios daños, en las ganaderías. Y eso hay que asumirlo, siempre que esos daños se sitúen en términos estadísticos tolerables y para eso están las extracciones legales del animal y, por supuesto, siempre que los perjuicios sean objeto de justa y rápida indemnización, que a veces, y por las singulares características del cazar lobero, no puede reducirse a las reses matadas o heridas graves, sino que habrá que extenderla a los conjuntos o rebaños que el lobo destroza y rompe, a veces para siempre.
En Asturias hay espacio de sobra para ganados y lobos, si se controla adecuadamente el excesivo crecimiento natural de las camadas loberas como se venía haciendo hasta ahora. Esta política sobre el lobo que pretende ejecutar el Ministerio de Medio Ambiente es también un paradigma de imprevisión, una flecha lanzada al corazón de la ganadería extensiva asturiana y, por tanto, algo que está en manifiesta burla con las declaraciones gubernamentales sobre la necesidad de luchar contra la desertización y el despoblamiento rural, al cual, por el contrario, se va a contribuir decisivamente.
Se podrá hablar mucho de llevar internet al medio rural y de hacer múltiples apoyos de todo tipo a quienes allí decidan vivir. Pero todo eso se convierte obligadamente en cháchara cacofónica si se atacan las fuentes reales de renta que ahora existen en ese medio. Y, desde luego, hasta que lleguen otros medios y sistemas de vida, y mientras llegan, que ya se verá si todo no queda en nada, la ganadería extensiva es uno de los pilares de economía rural asturiana. Y como el lobo es su principal enemigo, si se le deja campar por sus respetos sin control, esta cantado el final de esa ganadería y de todo lo que ella comporta, hasta el mantenimiento del paisaje del llamado Paraíso Natural, que es claramente antrópico y que ha sido creado y mantenido por los ganaderos asturianos a lo largo de muchos siglos.
Ese paisaje, salvo que se cuide por quienes son sus verdaderos mantenedores: los ganaderos extensivos, se puede convertir en una mata informe de sebes y bosques mal cuidados, que con el cambio climático pueden convertirse en auténticas teas que se incendien año tras año destruyendo nuestro espacio y nuestro paraíso.
Es a los humildes ganaderos asturianos a quienes hay que proteger y escuchar, y no a los supuestos ambientalistas, creadores e inspiradores de disparates o engendros tan costosos como inútiles, al modo del famoso Hospital de la Fauna Salvaje de Sobrescobio, que invito a visitar a todos los asturianos capaces de asombrarse aún ante los desvaríos, para que se lleven las manos a la cabeza ante una barbaridad que ha costado muchos millones de euros y que lleva seis años terminado, muerto de risa, sin acoger a un mal corzo o rebeco cojo, ni lobo tuerto, pudiendo ampliar su visita al vecino gallinero científico donde nueve o diez biólogos y veterinarios cuida de una o dos gallinas de urogallo sin conseguir sacar adelante ni un huevo, en un proceso que ha costado varios millones de euros de fondos europeos y que no supone precisamente un aval de eficiencia para solicitar nuevos fondos.
Además de que el Gobierno asturiano haya decidido, muy correctamente (en una decisión que es obligado elogiar) oponerse ante los tribunales frente esta insensata y torpe actuación ministerial, sería muy conveniente elevar este asunto al ámbito parlamentario nacional y, de forma unida y coordinada por una vez, exigir en conjunto, unidos, todos los partidos asturianos y sus representantes parlamentarios en Madrid una clara y tajante rectificación de esta absurda política de sobreprotección del lobo sobre el resto de las especies animales con las que durante siglos ha compartido el espacio rural de Asturias.
Lo del lobo es una carnicería
(Ayer, en La Nueva España)
LO DEL LOBO ES UNA CARNICERÍA
Pongámoslo claro. ¿Qué comete el lobo? Carnicerías. Mata abundantemente, y, cuando ataca al rebaño, mata más de lo que come. Es esa la cuestión fundamental, y no la de que haya lobitos y lobitas que ejerzan su “derecho” a crecer, multiplicarse, alimentarse, y, sobre todo, ser emblemas de lo que ha de ser la naturaleza para algún tipo de profesionales, ideólogos y místicos.
Esa carnicería supone la muerte de animales de otras especies, el daño en muchos y el terror de los supervivientes. Pero, por lo visto, sobre ovejas, cabras o caballos no recae ningún tipo de empatía, nada cuenta su sufrimiento, deben resignarse a cumplir son su función: ser presa y comida de los otros, los protegidos, los declarados bienaventurados.
Yo entiendo que para los pro-lobo el daño a los propietarios del ganado no importe, a fin de cuentas no son estos más que negociantes, gente que gana dinero (que sean ellos, por cierto, quienes hayan hecho “la naturaleza” de que hoy gozamos y la conserven tampoco es de considerar). En todo caso, con abonársele los daños, está. Pero el destrozo no se produce únicamente en el bolsillo: se produce en la marcha de la explotación, hay que volver a reintroducir el ganado y asentarlo; en la emoción del ganadero, que sufre por las reses muertas, por su dolor, no solo por su dinero; en su desmoralización: se siente acosado y ninguneado por los gobiernos; en la tentación de dejarlo todo. Tal vez es eso lo que se busca: expulsar al campesino-ganadero del terreno que ocupa para dejar que la naturaleza se desenvuelva sin la contaminación del hombre.
La decisión del Ministerio para la Transición Ecológica de incluir todas las poblaciones españolas de lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre) es una sirvengozonería. Que hayan tomado partido contra el control del lobo los territorios españoles que no tienen ni van a tener lobos en su territorio denota una falta de responsabilidad y una cara dura de tamaño magno. Es como si alguien diese por bueno el poder circular sin vacunas en territorios situados en otro continente desde el que estuviese garantizado que nunca irían a venir al propio los infectados.
Y todo ello, además, se completa con un catálogo de condiciones para matar un lobo excepcionalmente dañino que no se sabe si suscitan pasmo, risa o enfado. A poco más, se pide que, tras tratar de convencerlo con buenas palabras para que cese —parcialmente— en su actitud, lo declare un tribunal internacional reo de ejecución. ¡Lean, lean!
Y, finalmente, con la decisión podemos afirmar que el enemigo está dentro. O, dicho de otra manera, “los nuestros disparan sobre nosotros”. Ahí tienen a Jorge Marquínez y Hugo Morán votando contra los ganaderos asturianos y contra el criterio mismo del Gobierno asturiano. ¿Por qué lo hacen? Porque su patria es la continuidad de su carrera, apoyar lo que les mandan apoyar, esa y no otra. Muchas veces, la opinión se queja de que no hay asturianos en Madrid o Bruselas que nos puedan defender. Ahí los tienen, ¿para qué los queremos? En fin, nada nuevo para quien quiera verlo. Ya lo decía Enriqueta González Rubín en su novela de 1875: «Entamó a numbrami una porción de jiyos d’Asturies que dempués de vese allá enriba n’altu nun s’acordaren más de qu’había Asturies en mundiu»
Ahora sí, ante una persona hay que posar la montera, ante Saturnino García Galán, que, como había prometido, ha dimitido de su cargo de director general de Ganadería y Sanidad Animal del Principado de Asturies, en desacuerdo con la decisión del Ministerio de Transición Ecológica y Medio Ambiente de otorgar mayor (total, en realidad) protección al lobo, es decir, de infligir mayores daños al ganado y desmoralizar al ganadero.
Monterazu.
Xuan Xosé Sánchez Vicente
Güei, en LNE: "Y otra porción enorme de imposibles"
(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)
L'aprecederu
L'aprecederu
Y otra porción enorme de imposibles
El abandono del campo y sus "arbitristas"
Xuan Xosé Sánchez Vicente 04.09.2017 | 02:40
Y otra porción enorme de imposibles
Se publican frecuentemente remedios contra muchos de los reales o supuestos males que nos afligen. Loable afición que sigue la vieja tradición del arbitrismo: bien está respetar las tradiciones. Por ejemplo, recetas para conservar la población en las aldeas y aun aumentarla, eso sí, "con empleo digno".
El abandono del campo es un proceso universal que progresa a marchas forzadas. Las razones de ese proceso no son sólo económicas (mayores ingresos) o de bienestar social (infraestructuras, diversiones, sanidad, educación). Existen otras tanto o más poderosas: la atracción emocional de la modernidad, el temor a la soledad y la búsqueda de integración en grupos grandes... Y es curioso que sean muchas veces las mujeres -como evidencian las caravanas de damas a los pueblos llenos de solteros- las que emprendan el éxodo antes que los varones: sin duda ellas perciben mejor que ellos los inconvenientes de lo rural y su estigma.
Pues bien, lo notable es que, con frecuencia, es la misma bancada que dice preocuparse tanto por los pueblos y sus habitantes la que después procura crear todos los estímulos posibles para que los pocos que realmente viven hoy del campo y en él desistan y emigren a la ciudad.
Tierra desgraciada. Xente especialino
La nuestra, los nuestros. Exemplos perayuri. Miren pa esti. En Zamora, onde entá se fala un daqué d'asturianu, ponen en marcha una empresa, Llobu (Los empresarios y el llobu , La páxina del llobu). ¿Creen qu'eso diba pasar equí? ¿Nun diben pensar que nun dibe tener un solu ingresu si llamaben a la so empresa con un nome n'asturianu?
Nun hai más que dir a cualquier zona del dominiu llingüísticu asturianu, Cantabria, per exemplu, Zamora, y ver cómo ellí la xente remana nos negocios l'asturianu ensin ninún problema. ¿Y equí? Si por un milagru un hosteleru pon na carta andarica o ñocla (si lo pon, digo, de milagru), vese obligáu a traducilo, porque, a non facelo, piensa que nun vende.
Nun son solo los políticos, ye la xente. ¡Tan especialinos! ¡Con tantu despreciu de lo nuestro y de lo suyo!
Esa ye la nuestra seña d'identidá más fondera, al fondu de la cuala, ente otres coses, ta la ignorancia y la voluntá de nun querer salir d'ella. Una ignorancia como la Peña Santa, una voluntá como'l Tiatordos.
Sobre el llobu, el meyor "amigu" del ganaderu
Vistes dalgunes interpretaciones que del ensiertu se ficieren, tengo qu'aclarar que -como debe saber tol mundu- les comines ("") indiquen, ente otres coses, una utilización irónica o antifrástica del testu (si tengo qu'aclarar tamién qué significa "irónica", renuncio a la mio condición humana).
De mou y manera que, cuando se diz "amigu" dizse lo contrario.
Per otra parte, bastaba con lleer el testu del ensiertu (lo que nun se suel facer nesto d'interné: suel correr la xente a disparar en lleendo tres palabres) pa percibir cabalmente (ensin saber inclusu lo que signifiquen les comines) lo que'l testu diz.
Y pa finar, muches gracies a los cincuenta y picu comentarios (ver EQUÍ) en FACEBOOK a esti tema.
[ver l'insiertu: El llobu, el meyor "amigu" del ganaderu ]
Y pa finar, muches gracies a los cincuenta y picu comentarios (ver EQUÍ) en FACEBOOK a esti tema.
[ver l'insiertu: El llobu, el meyor "amigu" del ganaderu ]
El llobu, el meyor "amigu" del ganaderu
Yá saben cuálu ye'l discursu oficial: "nun hai llobos, y los qu'hai nun son malapenes un problema pa los ganaderos y la ganadería". Bueno, l'oficial y el que podemos llamar el "benéficu-naturista". Agora, ensin embargu, resulta qu'hai que matar 47 llobos, y la cifra tien que ser, de xuru, un guarismu per baxu les necesidaes reales. En total, la marina ganadera asturiana sufrió 3.625 ataques l'añu pasáu y el pagu d'indemnizaciones reblagó perriba'l millón d'euros.
Si quieren más información pueden ver equí: El Principado prevé abatir 47 lobos (La Nueva España del 22/03/2011)
Por ciertu, ya sé que son llectores intelixentes y que nun necesiten ayuda pa sumar dos y dos. Con too y con ello, invítolos a abrir equi mesmo mañana a la mesma hora pa que vean l'otru sumandu.
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