Campu y paisanos

(Ayer, en La Nueva España) CAMPU Y PAISANOS El 29 de septiembre, dos ganaderos, Esteban Martínez y Miguel Madiedo, arrancaban de Ribeseya hacia Uviéu, a pie, para protestar contra las degollinas del lobo y reclamar medidas al barbónico gobierno. El 1 de octubre, junto con ellos, se concentraban ante las sedes de la Presidencia y la Xunta cientos de ganaderos de toda Asturies. Las escabechinas del lobo son cada vez más frecuentes y se realizan con menor temor por parte del depredador, más cerca de las casas o dentro de los establos. “El lobo mata a tres ovejas «a cien metros de las casas» en Bueño. Los ganaderos locales dicen que los cánidos se han cobrado 14 ejemplares en un mes” (29/09/26). Les contaba hace poco cómo van desapareciendo las ganaderías y cómo los padres no quieren que sus hijos se dediquen al campo: "A mi hijo le digo que sea mecánico, esto solo da problemas". Se cuenta que, redactando la constitución, le preguntaron a Cánovas cómo se definiría quién era español: «Pongan que son españoles los que no pueden ser otra cosa». Pues eso va a acabar pasando en el campo. Y en Asturies a esa tendencia general se le suma la imparable agresión del lobo y la defensa que de él hace el gobierno central a través del ciudadano Hugo Morán, defensor de los lobos, pero no de los ganaderos. Y el menosprecio y escasa atención del gobierno asturiano: por las razones que fuesen, ni Barbón ni Marcos estaban para recibir a los manifestantes. Y, encima, se presentan continuas denuncias contra el alicorto plan asturiano de control del lobo. La última, la de la Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales. ¿De las ovejas, cabras y xatos, aterrorizados unos y masacrados otros? No. ¿De qué animales? De los de las razzias. Cualquier día aparecen unos enemigos de las vacunas para proteger a los probitinos virus, que tanto sufren.

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