Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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Barbón y Cepi, al alimón
(Ayer, en La Nueva España)
BARBÓN Y CEPI, AL ALIMÓN
De vez en cuando, la política asturiana nos invita a una sonrisa y, al tiempo, desata oleadas de declaraciones en las ondas y en los papeles cuyo principal estímulo no es la realidad sobre la que de discursea, sino la declaración anterior, sobre la que va sucediéndose la siguiente y, posteriormente, al modo de las olas, otras y otras que vienen siguiendo a las anteriores.
Lo he dicho aquí. En ningún momento creí que el alcalde de Siero, don Ángel, hubiese pensado en fundar un partido nuevo para competir con lo existente. Don Ángel es persona experta e inteligente y sabe que tal proyecto no tendría éxito alguno. Si acaso, y con mucha suerte, uno de un par de diputados de vida efímera. ¿Abandonar por esa triste quimera su posición de alcalde triunfador (y, seguramente, satisfecho de su labor por el concejo)?
¿Se trataba, simplemente, de dar un aldabonazo para exigir mayor celeridad en la tramitación de algunos proyectos? Es posible. Pero, con seguridad, el objetivo primordial, y acaso coincidente, era el de hacer propaganda de su persona, fuerza y voluntad.
Pero ahora, cuando se ha conocido la “rápida” aprobación del proyecto para la instalación del hipermercado Costco en Siero, que tan vehementemente reclamaba el 3 de febrero el alcalde, y se leen las declaraciones de don Guillermo Peláez, el consejero de Hacienda, en que afirma que “Todos los agentes implicados estaban informados de la aprobación favorable ya el 6 de febrero”, uno no puede evitar que lo que venía siendo su sonrisa desde principios de febrero se transforme en una pequeña carcajada. Es evidente: todo aquello fue una puesta en escena, una representación pactada al alimón entre don Ángel y don Adrián. ¿O ustedes creen otra cosa?
Pero la decisión gubernamental sobre Costco plantea otras cuestiones, más graves. La primera la formulan los responsables de la empresa: es realmente escandaloso que se tarden cuatro años en tomar una decisión para una inversión, afirman. Y tienen razón. El mundo de la Administración vive al margen del mundo actual. Se afana el Gobiernu ahora en reducir la tramitación de la planificación urbanística de veinte a ocho años (y veremos cuándo y cómo acaba esa voluntad). ¡Ocho años! ¿Pero en qué mundo viven? ¿Se dan cuenta de lo volátiles que son hoy proyectos, voluntades y capitales, de su efímera oportunidad? ¿Y de los perjuicios a los particulares, el encarecimiento de terrenos y viviendas, la destrucción de empleo o la falta de creación del mismo?
Quizás debería presidir cada Consejería este lema: “Cada euro que no se invierte o se retrasa es un asturiano que emprende la ruta de la emigración”.
La segunda cuestión se refiere a las reclamaciones judiciales y la paralización de los proyectos empresariales o las inversiones presupuestarias. Es evidente que la decisión de Sekuens para Costco contradice algunas normas preexistentes o que podría ser puesta en cuestión su misma excepcionalidad para ser considerado como un proyecto calificado como “estratégico”.
Seguramente acabará en los tribunales, como las baterías para acumulación energética, la térmica de La Pereda, el control de los lobos (¡que manda c. ideológicos que hayan sido las comunidades sin lobos las que hayan pesado para que, en su día, en lobo fuese inluido en el Lespre!), etc. Nada diré, todo el mundo tiene derecho a defender su idea, su discursín, su negocio, pero… lo repito, es una interacción directa y de sentido inverso: “Cada euro que no se invierte o se retrasa es un asturiano que emprende la ruta de la emigración”.
No se pregunten, por cierto, qué hace en el Gobiernu IU, que se opone a la instalación de Costco y a las universidades privadas, las que defiende la mayoría del Executivo y, pública y parlamentariamente, su presidente, don Adrián Barbón, al que aplaudo por ello.
Finalmente, en la lista de espera de Sekuens hay otros proyectos inversores, como el de la mina de Salave, que aspiran a ser declarados también “estratégicos”, para poder ponerse en marcha a pesar de algunas medidas legislativas existentes, y que, con esa declaración, podrían no obviar, sino sortear.
Pero vese que’l que tien padrinos bautízase y el que non…
Silencios y babayaes
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDEDERU
SILENCIOS Y BABAYAES
Me tenía desconcertado lo del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado. Por un lado, loas por su valentía y resistencia a la dictadura de Maduro; por otro, silencios, como el de Pedro Sánchez, que justificó su mutismo con una mentira (¡qué raro!): «Nunca felicito a los Premios Nobel». Y, ante mis dudas sobre su justicia y acierto, me acordé de aquello de Machado en su Juan de Mairena: El profesor recibe a un padre airado que viene a quejarse del suspenso de su hijo. Lamentaba la poca duración del examen. Preguntó al docente: «¿Le basta a usted ver a un niño para suspenderlo?». La respuesta: «¡Me basta ver a su padre!».
Fue al reparar en la crítica de Pablo Iglesias a la concesión del premio y a la premiada: «La verdad es que para darle el Nobel de la paz a Corina Machado… se lo podrían haber dado directamente a Trump o incluso a Adolfo Hitler a título póstumo». Y, como en el caso del maestro, se me despejaron las dudas: «Me basta con oír a sus críticos».
Pero, en fin, el número de fenómenos no se queda aquí. ¡Munchos hay! El 22/09/2025 LA NUEVA ESPAÑA entrevista a Fernando Martínez, Secretario de Estado de la Memoria Democrática. Al hablar del Día de las Víctimas afirma: “Hay víctimas franquistas, que son la inmensa mayoría, pero también ese día recordamos a gente que fue fusilada en Paracuellos, dos o tres sacerdotes en zonas republicanas”.
¡Dos o tres sacerdotes! ¡Dios mío (si me lo permiten)! Será «democrática», ¡pero «memoria», «memoria”…!
Y bien, a propósito de la discutible decisión del Gobiernu de establecer la gratuidad de las matrículas en la Universidad, el conseyeru de Hacienda y otros menesteres, Guillermo Peláez, ha afirmado que «los ricos no van a la pública». Ignoramos cuál es la fuente de sabiduría del conseyeru, pero vale como título de un culebrón.
Vaselinizando
(Ayer, en La Nueva España)
VASELINIZANDO
Miércoles 20 de marzo del presente. Todos los medios recogen las solemnes palabras de don Adrián Barbón en la Xunta rechazando “de forma clara, nítida y rotunda” la propuesta de financiación de Cataluña porque “rompe con el acuerdo multilateral y la solidaridad entre españoles”.
Sábado 13 de abril del presente. Guillermo Peláez, consejero de Hacienda y portavoz del Gobiernu, al respecto de la propuesta del candidato socialista catalán Illa de un consorcio entre las agencias tributarias de Cataluña y del Estado para una recaudación “distinta”, manifiesta su comprensión y argumenta que esa propuesta ya está contemplada en el artículo 204 del Estatut. Efectivamente, en ese texto se apunta la posibilidad de un consorcio entre la Agencia Estatal de Administración Tributaria y la Agencia Tributaria de Cataluña. El texto prevé, asimismo, que ese consorcio pueda convertirse en la Administración Tributaria en Cataluña. El portavoz precisa que, en todo caso, la única condición aceptable de esa mixtura sería que fuese la Administración estatal la que gobernase íntegramente los fondos, cuestión fundamental, según él, para mantener el principio de solidaridad interterritorial.
Ahora bien, preguntémonos, ¿para qué querrían los capitostes catalanes una gobernación conjunta de la recaudación si no fuese para sacar partido de ello?
Contextualicemos: la reforma del modelo de financiación de Cataluña está incluida tanto en los acuerdos de investidura entre el PSOE y ERC como en los que se efectúan con Junts per Catalunya. Con Esquerra se pactó la constitución, durante el primer trimestre de 2024, de una comisión bilateral entre gobiernos para "llegar a un acuerdo y posibilitar avances" en la financiación. Esos avances en la financiación consistirían, fundamentalmente, en financiaciones extraordinarias, como las del plan de Cercanías (Rodalies); en el aumento de la financiación general de Cataluña, que se entiende como infradotada, y en la limitación de la aportación de Cataluña a la solidaridad común única o primordialmente en las materias de sanidad y educación.
Por si ustedes tienen alguna duda de cómo hemos llegado hasta aquí, les recuerdo: desde al menos el 2001 el PSOE ha venido impulsando lo que denominaron “federalismo asimétrico”, es decir, un trato diferenciado en lo político y económico para Cataluña. Socialistas de todo pelaje lo aplaudieron e impulsaron. Fruto de todo ello fue el Estatut de 2006, que posteriormente el Constitucional “peló” en parte. Solo una “perla” de las que el Constitucional peló de aquel Estatut que los socialistas impulsaron y jalearon: la solidaridad, limitada a sanidad y educación, de Cataluña se produciría “siempre y cuando [las demás comunidades] lleven a cabo un esfuerzo fiscal también similar”.
Naturalmente, todos los socialistas de todo género, condición o región, proclamaron que “nunca tolerarían” ninguna discriminación o desigualdad, y más tarde se dieron por satisfechos y alabaron el Estatut insolidario. Es más, protestaron cuando se recortó lo más escandalosamente infumable.
¿Y qué creen que harán las huestes de don Pedro Sánchez cuando, tras las elecciones catalanas, los de Junts y ERC les exijan el cumplimiento de los acuerdos firmados, si es que quieren seguir en la Moncloa? Pues como hicieron y harán: aprobar, justificar y negar. Porque eso es la fe: “no creer lo que vemos”, negarlo en virtud de nuestra fe, de nuestra adscripción a una Iglesia.
Y para eso sirven las palabras de don Guillermo Peláez, para ir preparándonos, vaselinizando.
Perplejidades intelectuales
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
PERPLEJIDADES INTELECTUALES
En el Gobiernu se vienen dando choques sobre cuestiones no menores. En particular, entre la consejera de Industria, Nieves Roqueñí (PSOE), y el de Ordenación del Territorio, Ovidio Zapico (IU), se han producido discrepancias en torno a las renovables, los eólicos marinos y la gestión de los residuos. En general, doña Nieves es siempre favorable a resolver las cuestiones, mientras que don Ovidio opone resistencias en nombre del medio ambiente, la pesca, el capitalismo, etc. Es verdad que a esas discrepancias públicas se les pone sordina posteriormente y el debate parece desaparecer, aunque desconocemos si los problemas se solucionan.
La semana pasada la CUOTA, organismo dependiente de IU, tumbó un total de siete proyectos de parques eólicos por razones varias. Al margen del fondo de la cuestión, que es lo importante, lo sorprendente ha sido el discurso del portavoz del Gobierno, Guillermo Peláez. Interrogado sobre la decisión, contestó hinchando pecho: “Aquí se demuestra la posición única del Gobierno” (frente a las diferencias referidas antes).
Hombre, la “posición única” del Gobierno impidiendo la instalación de siete parques eólicos -con razones o sin ellas- no es para jactarse. Presumir, presumir, si hubiesen contribuido a avanzar en la descarbonización, porque no hay que olvidar que el despliegue de la renovables en Asturies va con mucho retraso (hay más de 50 parques en tramitación, pero ninguno en obras), y que consumimos más energía que producimos.
Tampoco entiendo muy bien algunas afirmaciones sindicales. Cuando la CEOE propone retirar las subvenciones a los parados que se nieguen reiteradamente a ofertas de trabajo, afirman: “No se puede trabajar para ser pobre”, esto es, que vale más estar desempleado cobrando el paro que trabajando y cobrando un salario bajo. Y la pregunta es: ¿menos que el salario mínimo? Convendrían clarificaciones: empleos que no se cubren, paro que no baja, gente de fuera que hay que traer para trabajar.
La jaculatoria sindical no ayuda.
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