Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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¿Necedad, ceguera o interés?
(Esti sábadu, en LNE)
¿NECEDAD, CEGUERA O INTERÉS?
Los avisos de que lo estamos haciendo mal, rematadamente mal, en materia de reciclaje se suceden. La semana pasada publicaba LA NUEVA ESPAÑA un reportaje cuyos titulares decían: “Dónde se recicla más basura y dónde menos: ningún municipio asturiano cumple con el nivel exigido por la UE, que amenaza con una multa millonaria”. “Solo 16 concejos están por encima de la media regional, que se sitúa en el 24,3% de reciclaje, lejos del 50% que pide Bruselas”.
¿Y cuál es la solución que el Gobiernu tiene para cumplir con el medio ambiente y el futuro -aparte de enterrar la basura para gozo de futuros arqueólogos-, y de paso, satisfacer nuestras mismas normas, las de Europa? Pues ninguna. ¿Ninguna? Luego hablamos.
Del vertedero de Serín sobran anualmente unas 75.000 toneladas anuales de basura que ni es reciclable ni enterrable, el llamado CSR (combustibles sólidos recuperables). ¿Destino?
El procedimiento común para reducir ese porcentaje irreductible de basura es la incineración (se llama ahora, con un eufemismo, “valorización energética”), produciendo, al tiempo, energía. Galicia, Cantabria y País Vasco, nuestros vecinos, optan por quemar la basura. Aquí al lado, como quien dice. En el resto de España existen otras ocho incineradoras y Valencia estudia poner una planta de valorización en marcha. En Francia existen 126 incineradores, en Alemania, 121. Ahorro los datos del resto de Europa. Hace poco más de un mes, el Gobierno central lanzó la idea de construir 12 incineradoras de última generación, entre otras razones, para cumplir con las exigencias de la UE en materia de reciclaje. La parte del Gobiernu de IU puso el grito en el cielo; la otra parte, se plegó al grito y reculó.
Recentísimamente, PP y Foro presentaron en la Xunta una propuesta para crear una planta de ese tipo. La propuesta, naturalmente, fue derrotada.
(“Naturalmente”, lo advierten ustedes, no quiere decir que por su falta de sentido se rechazase la propuesta, sino que, dados los actores de nuestro parlamento, la propuesta iba a ser rechazada).
Volvamos al dato, la Unión Europea ha fijado como objetivo que, en 2035, menos del 10% de los residuos municipales termine en vertedero. Es decir, Asturies tiene menos de 10 años para pasar de su 76 % a ese 10%.
Bueno, les he mentido antes, el Gobiernu sí tiene una propuesta para cumplir con el medio ambiente y con Europa, y para evitar que ustedes, directa o indirectamente, paguen un pastón por la basura. Del 1 de xunetu: el consejero de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Derechos Ciudadanos: “El del CSR es un debate que hay que abordar. Se necesita más inversión pública y personal en el reciclaje. El CSR tiene que ser el menor posible, que tienda a cero, y luego habrá que ver qué hace Europa con el CSR y qué ideas tiene el movimiento ecologista”. ¿Más personal y más inversión pública? Faltaba más, es la receta para todo. Pero, en concreto, ¿para qué? ¿Habrá menos residuo no reciclable? ¿Por qué? Pero, sobre todo, la fantasía: “el CSR tiene que ser lo menor posible, que tienda a cero”. Que es la misma fantasía que deben tener todos los altos cargos de IU: “Queremos una gestión de residuos que tienda al residuo cero y eso no se está llevando a cabo”.
Hagan ustedes la traducción: que los ciudadanos no gasten, no consuman y no producirán residuos. En la práctica, siendo bondadosos: hablar por no hacer, por evitar el duro problema de la realidad y su abordaje, una muestra ejemplar de “pensamiento Alicia”.
Y ahora acaben de leer lo que dice el consejero: “[habrá que ver] qué ideas tiene el movimiento ecologista”. Es decir, no son los técnicos los que han de proponer, no son las decisiones de Europa o del resto de España a dónde habrá que mirar, no son los intereses de cada uno de nosotros, los ciudadanos, y de nuestros dineros lo que se debe atender, sino a los ecologistas.
¿Soy yo mal pensado y hablamos de pensamiento Alicia e ingenuidad únicamente o también de votos y votantes?
En fin, si la sociedad asturiana, responsable última del quehacer y del no quehacer político, no espabila en esta materia -y en otras por supuesto-, bien podrá dentro de un tiempo recitarse a sí misma aquellos dos versos finales del soneto de Quevedo:
De ayer te habrás de arrepentir mañana / Y tarde y con dolor serás discreta.
Cobardía, engaños, regresismo
(Ayer, en LNE)
COBARDÍA, ENGAÑOS, REGRESISMO
En breve. De los residuos que constituyen la basura, unos son reciclables, como el vidrio, los envases o la comida. Para otros no tenemos de momento procedimiento. Por otro lado, el reciclado requiere de la colaboración de los ciudadanos, de que reviertan los sobrantes de su consumo y de que lo hagan en los contenedores adecuados.
¿Y cómo andamos los asturianos respecto a los objetivos de reciclaje establecidos? Pues frente al objetivo de reutilizar un 55% de peso de la materia reciclable para 2025, andamos en el 24,4%, en proporción variable según los concejos. Ahora bien, al coste del servicio de reciclaje (camiones, contenedores, empleados, etc.) hay que añadir las multas que recaen sobre los ayuntamientos por no llegar a los objetivos señalados, multas que, evidentemente, se traducen en tasas que pagan cada ciudadano o cada empresa.
Sobre el problema del destino de la basura, fundamentalmente el vertedero de Cogersa, en Serín, poco les voy a contar que no sepan: el incendio de la planta de tratamiento de basuras, las peleas políticas y de gestión, la falta de seguros… Pero la clave no es esa: el vertedero está colmatado y ahora se trabaja sobre un recrecido que tiene sus límites. Pero, en cualquier caso, en ese vertedero sobran anualmente unas 75.000 toneladas anuales de basura que ni es reciclable ni enterrable, el llamado CSR (Combustibles Sólidos Recuperables). ¿Qué hacer con ello?
El destino de ese material debería ser la incineración, ¡pero, ay, amiguinos, estamos en Asturies.
La incineración en España y Europa
Por no ir muy lejos, Galicia, Cantabria y País Vasco optan por quemar la basura que no sirve para producir energía. Aquí al lado, como quien dice. En el resto de España existen otras ocho incineradoras. En Francia, 126. En Alemania, 121. Ahorro los datos del resto de Europa.
Hace pocos días, el Gobierno central lanzó la idea de construir 12 incineradoras de última generación, entre otras razones, para cumplir con las exigencias de la UE en materia de reciclaje. La parte del Gobiernu de IU puso el grito en el cielo; la otra parte, se plegó al grito y reculó.
Porque desde hace mucho tiempo, por la oposición de IU y algún grupo ecologista, y con el acoquine del PSOE existe una negativa rotunda a las incineradoras, alegando males que no parecen causar el mismo pavor en el resto de España y de Europa. Aquí nos echamos al monte ante esa posibilidad y nos empelayamos en nuestro moderno “no pasarán”.
¿Y de la basura sobrante qué?
¿Qué hacer con ella, si no hay dónde meterla? Pues una opción posible sería llevarla a alguna planta industrial para ello. La oposición ha sido la misma que para la incineradora, de ningún modo. Últimamente, incluso, se ha sugerido la posibilidad de llevarla a quemar a León, a la cementera de La Robla. Los gritos de los mismos se han oído en el cielo, el recule de la otra parte del Gobiernu, idéntico. ¿Y qué hacer con ese sobrante que no hay dónde meter? Oiga, ¿a mí qué me cuenta? Respete usted mis principios o mis prejuicios, y, por lo demás, «comamos hoy y bebamos, que mañana moriremos».
¿Por qué no cuentan la verdad al ciudadano?
El dinero que ya está pagando por no cumplir los objetivos de reciclaje de la UE, lo que va a aumentar el monto de esas sanciones. La imposibilidad de buscar destino al sobrante, la limitación del vertedero de Serín, la realidad de la incineración en España y Europa, la de nuestro entorno inmediato. En vez de eso, prefieren proferir gritos para asustarlo en el presente y ocultarle tanto el presente como el futuro.
Pero no piensen que el PP es distinto en esto. Critica, sí, los errores del Gobiernu, sus fallos de gestión o les engarradielles internes, pero azorrona y calla, sin proponer una solución para la cuestión central de la basura.
En fin, tal vez la razón la haya manifestado en su día Borja Sánchez García, consejero de Ciencia, Innovación y Universidad. Preguntado por su mayor decepción mayor en su experiencia política, manifestó: «Yo creo que la mayor es que en Asturias hay gente que tiene una resistencia feroz al cambio que no me explico».
«Regresismo» se llama, aunque se disfrace de su antónimo.
Tomé y Adrián no saben qué hacer con la basura
(Ayer en La Nueva España)
TOMÉ Y ADRIÁN NO SABEN QUÉ HACER CON LA BASURA
A finales de mayo LA NUEVA ESPAÑA informaba de la reunión de los diputados del Grupo Mixto de la Xunta, Covadonga Tomé, proveniente de Podemos, y Adrián Pumares, de Foro, con representantes de una plataforma opuesta a la quema en el futuro de los sobrantes de la basura (CSR) del vertedero central en la hasta ahora térmica de La Pereda, uno de aquellos inventos, la central, de los acuerdos Cascos-Villa-Hevia.
Naturalmente, ambos diputados apoyaron las pretensiones de los ciudadanos que recibían. (Es cosa curiosa, por cierto, el que todos los diputados y grupos políticos apoyan las pretensiones de cualesquiera ciudadanos o grupos que giran visita para exponer sus pretensiones o reclamaciones. Otra cosa es lo que ocurre después, pero eso ye fariña d’otru costal).
Lo pintoresco ha sido una de las afirmaciones de los diputados en relación con la demanda y con el problema de la basura, en general: «Barbón no sabe qué hacer con la basura». Démosles la razón. ¿Pero y ellos? ¿Cuál es su receta para la gestión de la basura? Escuchemos. Ninguna, no tienen ninguna. Lo mismo que no la tiene IU, ni cuantos otros grupos o ayuntamientos se manifiestan en contra de cualquier solución. ¡Hombre!, sí, todos hablarán de reciclar más, para lo que habrá que hablar con los ciudadanos, ¿pero después qué?
La situación es la siguiente: el vertedero de Asturies, ya ampliado varias veces, está a punto de colapsar. Recientemente, a principios de año, se inauguró una planta para la separación de basura bruta, a fin de aliviar el vertedero y afinar el reciclaje, planta que, como saben, está ahora en desuso por un incendio en abril de causas desconocidas.
Vayamos más atrás. Desde los primeros años de este siglo, la Administración asturiana planificó, en sucesivos planes territoriales, la construcción de una incineradora para dar solución al problema de la gestión de los residuos urbanos. Diversos recursos de organizaciones ecologistas retrasaron los planes. Fue, finalmente, la necesidad de pactos del Gobierno socialista lo que obligó a eliminar del planeamiento la incineradora.
Señalemos que la incineración -cualquiera que sea- es vista como el mal de los males por ciertos agentes sociales e, imbuidos por el miedo, por muchos ciudadanos. Ahora bien, uno se pregunta por qué en otras comunidades españoles y en grandes ciudades europeas puede haber incineradoras y aquí no.
Y para que ustedes vean cuánto ruido interesado hay en todo esto, tomen nota de las palabras de Alejandro Suárez, secretario de estrategia de IU y, por lo tanto, conmilitón de la IU que gobierna Mieres, que está en contra de la quema de CSR en La Pereda, y de tantos que se manifiestan en ese sentido: «El CSR no es basura, los que dicen que quemarlo es quemar basura mienten para sacar votos mal informados». Me abstengo de comentarios, salvo el de señalar la honradez y valentía de don Alejandro.
Ahora, hacia delante. En poco tiempo, el vertedero de Serín ya no tendrá más capacidad. ¿Cuáles son las soluciones que se vislumbran? La primera, buscar un nuevo vertedero para muchos años. Dónde ubicarlo, cuál sería la oposición vecinal, cuáles los costos de su implantación y del traslado diario allí de la basura -porque, evidentemente, no cabe pensar más que en una zona muy alejada de los grandes núcleos de población- son cuestiones no menores. La segunda sería la de un vertedero pequeño y el traslado de la basura para su incineración fuera de Asturies, planteamiento que parece inviable solo por los costos. La tercera sería aquella que se desechó, la incineradora, a la que seguramente habremos de llegar con el recitado de aquellos versos de Quevedo: «De ayer te habrás de arrepentir mañana, y tarde y con dolor serás discreta».
No tienen soluciones, es cierto, pero sí silencios. ¿A que nadie les cuenta los costos, tanto los directos como los indirectos, con que las dilaciones, los «inventos» y el escapismo sobre la materia hurgan en el bolsillo de los ciudadanos?
Perplejidades intelectuales
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
PERPLEJIDADES INTELECTUALES
En el Gobiernu se vienen dando choques sobre cuestiones no menores. En particular, entre la consejera de Industria, Nieves Roqueñí (PSOE), y el de Ordenación del Territorio, Ovidio Zapico (IU), se han producido discrepancias en torno a las renovables, los eólicos marinos y la gestión de los residuos. En general, doña Nieves es siempre favorable a resolver las cuestiones, mientras que don Ovidio opone resistencias en nombre del medio ambiente, la pesca, el capitalismo, etc. Es verdad que a esas discrepancias públicas se les pone sordina posteriormente y el debate parece desaparecer, aunque desconocemos si los problemas se solucionan.
La semana pasada la CUOTA, organismo dependiente de IU, tumbó un total de siete proyectos de parques eólicos por razones varias. Al margen del fondo de la cuestión, que es lo importante, lo sorprendente ha sido el discurso del portavoz del Gobierno, Guillermo Peláez. Interrogado sobre la decisión, contestó hinchando pecho: “Aquí se demuestra la posición única del Gobierno” (frente a las diferencias referidas antes).
Hombre, la “posición única” del Gobierno impidiendo la instalación de siete parques eólicos -con razones o sin ellas- no es para jactarse. Presumir, presumir, si hubiesen contribuido a avanzar en la descarbonización, porque no hay que olvidar que el despliegue de la renovables en Asturies va con mucho retraso (hay más de 50 parques en tramitación, pero ninguno en obras), y que consumimos más energía que producimos.
Tampoco entiendo muy bien algunas afirmaciones sindicales. Cuando la CEOE propone retirar las subvenciones a los parados que se nieguen reiteradamente a ofertas de trabajo, afirman: “No se puede trabajar para ser pobre”, esto es, que vale más estar desempleado cobrando el paro que trabajando y cobrando un salario bajo. Y la pregunta es: ¿menos que el salario mínimo? Convendrían clarificaciones: empleos que no se cubren, paro que no baja, gente de fuera que hay que traer para trabajar.
La jaculatoria sindical no ayuda.
Incineración, sí.
(Ayer, en La Nueva España)
INCINERACIÓN, SÍ
O, con más precisión, incineradora. Pero déjenme antes citarles unas palabras del alcalde de Siero ante la subida de los precios de la recogida de basura: “Se paga el error de no hacer una incineradora” (10/11/2023).
Permítanme ahora ir hacia atrás. El 24/07/2009 publicaba yo en La Nueva España un artículo titulado “El que venga detrás, que… arree”. En él recordaba que, cuando se produjo el nuevo Gobierno PSOE-IU, en el año 2007, pronostiqué, entre otras profecías cumplidas, que “en algunas cuestiones, como la eliminación de basuras, nos saldrá muy caro”. Y así es, como saben, pues el proyecto de incineradora del PSOE se suspendió en virtud de los acuerdos entre ambos partidos. Era el triunfo de la política metafísica, de la patada a seguir y del “el que venga detrás, que se…”.
En estos momentos nos enfrentamos a un doble problema: uno, los costos de gestión de los residuos se han disparado y van a subir mucho más (es decir, usted y yo pagaremos más, directa o indirectamente); dos, el vertedero de Asturies, el de Cogersa -en el que ya se han invertido millones y millones-, está llegando al límite, esto es, pese a sus sucesivas ampliaciones, en muy pocos años no llevará más: habrá que buscar otro sitio. Como lo de la incineración es pecado mortal (ahora parece que también para el PSOE), una solución para lo que ya en la actualidad no se puede deglutir es buscar qué empresas pueden incinerar el actual sobrante no transformable sin que parezca que se incinera.
Antes de seguir, y para no abrumarlos con datos, los remito a ustedes a dos amplios informes publicados en La Nueva España recientemente: https://www.lne.es/asturias/2023/10/30/factura-basura-asturias-subira-30-93996701.html#:~:text=La%20factura%20de%20la%20basura%20en%20Asturias%20aumentar%C3%A1%20en%2030,ciudadanos%20a%20partir%20de%202025; https://www.lne.es/asturias/2023/10/29/cronica-politica-debate-cogersa-esperar-93945289.html
Miremos al exterior. Existen incineradoras en siete comunidades autónomas en España, once en total, y en Europa las hay en prácticamente en todos los países y ciudades: Londres, Berlín, París, Milán… Esto es, en todo el mundo, al parecer, subdesarrollado. Aquí no puede haberla, porque, por lo visto, solo en Asturies las dioxinas y los furanos vienen por la noche y, junto con la Guaxa y el Coco, se llevan a los ciudadanos que incineran a lo loco.
Y vayamos al fin del vertedero de Serín. ¿Dónde se ubicará el próximo centro de reciclaje en la Asturies central, o en cualquier otra parte del territorio? ¿Cuáles serán los costos del transporte? ¿Y quién lo admitirá? ¿Se acuerdan ustedes cuando en los años 70 los camiones de cierta ciudad asturiana salían de noche, como salteadores, y vagaban por toda Asturies para poder depositar, si había suerte, la basura del día? ¿O lo que pasó en Vigo o La Coruña por aquellas fechas?
Les daré otra opinión, al margen de la mía. La de Rodríguez Fano, viceconsejero en su día de Medio Ambiente (por el PSOE): “La solución es la incineración, como se hace en otras comunidades, por ejemplo, Cantabria, Galicia y el País Vasco, y en otros países”.
Un tema colateral: ante la subida inminente y abultadísima de los costos por reciclar, los ayuntamientos protestan. Los d’Uviéu y Xixón quieren que sea la autonomía (el Gobierno asturiano) quien asuma el coste. Me da la risa y me indigna este tipo de “exigencias”. ¡Como si por asumir las cargas esa Administración no fuésemos usted y yo quienes pagásemos, bien mediante más impuestos, bien con peores servicios (sanitarios, por ejemplo)! Claro que, así, las corporaciones locales disimularían con el engaño.
La política que se ha seguido en esta materia (y la que parece se va a seguir) por las fuerzas de izquierda asturiana (y habría que ver si las derechas, de gobernar, no harían lo mismo), la política del avestruz, me parece tanto una estafa como un engaño. Porque su actividad no consiste en solucionar los problemas de los ciudadanos ni en afrontar los retos de futuro, sino en hacer ver como que esos problemas no existen o en contar las cosas de forma contraria a lo que son. ¿Objetivos? Llegar sin sobresaltos al cobro en las urnas del próximo rédito del capital invertido; ser premiados en las listas por los gerentes de la empresa (que es siempre Madrid).
¡Y el que venga detrás, que… arree!
Malolientes deberes pendientes: güei en LNE
Malolientes deberes pendientes: incineración, Benigno Fano, vertedero de Cogersa, basura, basura e incoherencia.
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