Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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Cobardía, engaños, regresismo
(Ayer, en LNE)
COBARDÍA, ENGAÑOS, REGRESISMO
En breve. De los residuos que constituyen la basura, unos son reciclables, como el vidrio, los envases o la comida. Para otros no tenemos de momento procedimiento. Por otro lado, el reciclado requiere de la colaboración de los ciudadanos, de que reviertan los sobrantes de su consumo y de que lo hagan en los contenedores adecuados.
¿Y cómo andamos los asturianos respecto a los objetivos de reciclaje establecidos? Pues frente al objetivo de reutilizar un 55% de peso de la materia reciclable para 2025, andamos en el 24,4%, en proporción variable según los concejos. Ahora bien, al coste del servicio de reciclaje (camiones, contenedores, empleados, etc.) hay que añadir las multas que recaen sobre los ayuntamientos por no llegar a los objetivos señalados, multas que, evidentemente, se traducen en tasas que pagan cada ciudadano o cada empresa.
Sobre el problema del destino de la basura, fundamentalmente el vertedero de Cogersa, en Serín, poco les voy a contar que no sepan: el incendio de la planta de tratamiento de basuras, las peleas políticas y de gestión, la falta de seguros… Pero la clave no es esa: el vertedero está colmatado y ahora se trabaja sobre un recrecido que tiene sus límites. Pero, en cualquier caso, en ese vertedero sobran anualmente unas 75.000 toneladas anuales de basura que ni es reciclable ni enterrable, el llamado CSR (Combustibles Sólidos Recuperables). ¿Qué hacer con ello?
El destino de ese material debería ser la incineración, ¡pero, ay, amiguinos, estamos en Asturies.
La incineración en España y Europa
Por no ir muy lejos, Galicia, Cantabria y País Vasco optan por quemar la basura que no sirve para producir energía. Aquí al lado, como quien dice. En el resto de España existen otras ocho incineradoras. En Francia, 126. En Alemania, 121. Ahorro los datos del resto de Europa.
Hace pocos días, el Gobierno central lanzó la idea de construir 12 incineradoras de última generación, entre otras razones, para cumplir con las exigencias de la UE en materia de reciclaje. La parte del Gobiernu de IU puso el grito en el cielo; la otra parte, se plegó al grito y reculó.
Porque desde hace mucho tiempo, por la oposición de IU y algún grupo ecologista, y con el acoquine del PSOE existe una negativa rotunda a las incineradoras, alegando males que no parecen causar el mismo pavor en el resto de España y de Europa. Aquí nos echamos al monte ante esa posibilidad y nos empelayamos en nuestro moderno “no pasarán”.
¿Y de la basura sobrante qué?
¿Qué hacer con ella, si no hay dónde meterla? Pues una opción posible sería llevarla a alguna planta industrial para ello. La oposición ha sido la misma que para la incineradora, de ningún modo. Últimamente, incluso, se ha sugerido la posibilidad de llevarla a quemar a León, a la cementera de La Robla. Los gritos de los mismos se han oído en el cielo, el recule de la otra parte del Gobiernu, idéntico. ¿Y qué hacer con ese sobrante que no hay dónde meter? Oiga, ¿a mí qué me cuenta? Respete usted mis principios o mis prejuicios, y, por lo demás, «comamos hoy y bebamos, que mañana moriremos».
¿Por qué no cuentan la verdad al ciudadano?
El dinero que ya está pagando por no cumplir los objetivos de reciclaje de la UE, lo que va a aumentar el monto de esas sanciones. La imposibilidad de buscar destino al sobrante, la limitación del vertedero de Serín, la realidad de la incineración en España y Europa, la de nuestro entorno inmediato. En vez de eso, prefieren proferir gritos para asustarlo en el presente y ocultarle tanto el presente como el futuro.
Pero no piensen que el PP es distinto en esto. Critica, sí, los errores del Gobiernu, sus fallos de gestión o les engarradielles internes, pero azorrona y calla, sin proponer una solución para la cuestión central de la basura.
En fin, tal vez la razón la haya manifestado en su día Borja Sánchez García, consejero de Ciencia, Innovación y Universidad. Preguntado por su mayor decepción mayor en su experiencia política, manifestó: «Yo creo que la mayor es que en Asturias hay gente que tiene una resistencia feroz al cambio que no me explico».
«Regresismo» se llama, aunque se disfrace de su antónimo.
Esconder el problema y la basura
(Ayer, en La Nueva España)
ESCONDER EL PROBLEMA Y LA BASURA
Foro lleva varios años “dando la lata” al Gobiernu con la cuestión de la basura y el basurero, dicho en vulgar. Recientemente, a través de su portavoz, Adrián Pumares, ha vuelto a insistir en la materia con una moción subsiguiente a una interpelación en la Xunta.
Paralelamente, ocupa muchas unidades informativas una crisis reciente, la decisión del TSJA (¿no podría ser el TSXA, civilizadamente?) de prohibir el plan para quemar en la central de La Pereda, dependiente de HUNOSA, plan que disponía utilizar como combustible biomasa vegetal y CSR, residuos del basurero. Las quemas en La Pereda cuentan con una amplia oposición de vecinos, grupos ecologistas y el ayuntamiento de Mieres, unos a la totalidad, otros admiten la quema de biomasa.
Esa oposición judicial al actual proyecto se ha enfocado, fundamentalmente, como una gravísima crisis para lo que resta de HUNOSA, que tendría que cerrar de no solucionarse el problema, porque la central perdería los derechos de conexión eléctrica y se comprometerían las cuentas de la empresa, que son ya hoy muy deficitarias. Y onde nun hai panchón… el Principáu pide que sea Hunosa quien remedie los fallos que la sentencia del TSJA señala, Hunosa, que sea el Principáu. Los sindicatos mineros, SOMA y CCOO, acusan a la SEPI y a los gobiernos central y autonómico, y avisan de que se pueden perder 600 empleos. Otros sospechan que se quiere cerrar HUNOSA. “Si quieren cerrar, que lo digan con valentía”, proclamó José Luis Alperi, el secretario general del SOMA-FITAG-UGT, durante el homenaje a Manuel Llaneza en el cementerio de Mieres.
Pero el problema de HUNOSA es un problema limitado. En la gestión de las basuras Asturies se enfrenta a un gravísimo problema. El vertedero central está prácticamente colmatado y para gestionar la basura reciclando una parte se ha invertido mucho dinero en la llamada “Plantona”. Ahora bien, el plan inicial para el uso de esta era que una parte de lo separado, el combustible sólido recuperado (CSR) en ella, se llevase a La Pereda, lo que, hoy por hoy, parece un imposible.
De modo que nos encontramos con un vertedero sin posibilidades, una planta de tratamiento de residuos que va a seleccionar un tipo de materiales que no se sabe qué se va a hacer con ellos. ¿Tendremos que exportar la basura a otros sitios donde quieran enterrarla o quemarla?
Por otro lado, la UE impone el deber de reciclar a partir de 2025 el 55% de los residuos municipales, y el Gobierno español ha establecido la obligatoriedad de que los ayuntamientos establezcan una tasa de basuras que sufrague la recogida, el transporte y el tratamiento de residuos sólidos urbanos. Es decir que, mediante una subida directa en la tasa de recogida de basuras o una subida invisible (impuestos o recortes), pagaremos más por la recogida de basuras y su gestión, en lo que, no lo ocultemos, alguna culpa tenemos los ciudadanos, que reciclamos poco.
El 21/12/2022 Eduardo Lagar entrevistaba en estas páginas a Fredo el de Campañones, un vecino sufridor del vertedero de Cogersa y líder en la oposición a él. Y, entre otras cosas, decía: “Vamos a acordanos tovía de la incineradora. Porque te voy a decir que a nosotros nos va a subir la basura el 50 por ciento en muy poco tiempo”. Y señalaba los culpables: IU, los ecologistas, los alcaldes d’Uviéu y Xixón y la cobardía del PSOE.
De modo que ahí tienen los problemas: un vertedero agotado; una inversión, la de la Plantona, inútil a medias; un creciente volumen de residuos con los que no sabemos qué hacer; la subida de los impuestos municipales por insuficiente reciclaje; y la oposición permanente de ciertos partidos y grupos ecologistas a cualquier tipo de incineración, selectiva o no, lo que no pasa en otros lugares de España, lo que los invito a conocer.
¿Y? ¿Ah, qué les importa? Pero ya verán ustedes cómo salen a protestar contra las tasas municipales aquellos que con su acción y su voto apuestan por que suban.
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RECICLAJE: JUSTOS POR PECADORES
(Antayeri, en La Nueva España)
RECICLAJE: JUSTOS POR PECADORES
Las tasas por la recogida de basuras que paga cada vecino, cada chigre o cada empresa vienen subiendo desde hace dos años y van a experimentar para el próximo un alza notabilísima, en algunos concejos, hasta del 100%. En cualquier caso, notabilísima. La razón es que no estamos cumpliendo con las tasas de reciclaje que la Unión Europea exige.
En la mayoría de los países europeos el volumen de desechos reciclados es mayor que el que se reutiliza en España, aunque es cierto que en algún país, como Rumanía, la cantidad reciclada es ínfima.
De modo que, querámoslo o no, la tendencia de los próximos años va a ser la de aumentar la cantidad de basura recogida y la cantidad de la misma aprovechada, reciclada; del mismo modo, trasladar a los vecinos, mediante la subida del recibo de la basura, lo que cuesta la gestión de esos residuos (obligación de la Unión Europea) y, de esa forma, concienciarlos para que produzcan menos desechos y los separen bien, a fin de gestionarlos más fácilmente. Volveremos sobre esta cuestión.
Pero por óptimo que pueda ser el tratamiento de los residuos, por más que mejore la entrega de los vecinos y reduzcan en lo posible el volumen de lo reciclable, siempre quedan dos graves problemas por resolver con el conjunto de la basura gestionada por los concejos o por organismos interconcejiles creados ad hoc, como Cogersa: los límites de los vertederos y qué hacer con los combustibles sólidos recuperables (CSR), es decir, aquellos que son susceptibles de una reutilización posterior, especialmente, mediante su aprovechamiento energético.
En Asturies sabemos bastante de vertederos. El de Cogersa, en el centro de Asturies y que durante décadas sirvió para solventar las dificultades para el depósito de las basuras por los ayuntamientos y para eliminar los vertederos ilegales, está prácticamente colmatado y creciendo ya en altura: está limitado, pues, y habrá que ir pensando en su futuro.
En gran cantidad de países progresistas y civilizados una parte de los residuos se incineran, obteniendo de ellos energía y, por ello, recuperando parte del gasto. Por poner algunos ejemplos, en Europa hay quinientas incineradoras; en el Reino Unido, noventa; once en España, en siete comunidades. En Viena, en plena ciudad, existe una incineradora famosa por su diseño, la de Spittelau. ¿Y en Asturies? ¡Ah, en Asturies! Aquí cierto grupo político y ciertas asociaciones declararon nefasta y nefanda la incineración, así que lo que no ocasiona problemas en otras ciudades y países, aquí sí. Es más, el proyecto de quemar en la transformada térmica de La Pereda (¡ay, el despilfarro de los fondos mineros!, pero eso es otro cantar) los CSR ya anda «pelos xulgaos y pela audiencia», como diría Álvarez Amandi.
(Excurso: aquí todo anda «pelos xulgaos y pela audiencia»: las universidades privadas, los hospitales privados, los almacenes de distribución, las plantas de incineración… ¿Quién va a querer invertir aquí?).
Los que se oponen a la mayoría de los mecanismos de reciclaje, de recogida, almacenaje o reconversión siempre ocultan un dato: el costo, los dineros que entrañan esas posturas en castigo del bolsillo de los ciudadanos, y, más aún, cuáles son las alternativas, que nunca expresan, más que en la forma desiderativa y milagrera de que los ciudadanos produzcan menos residuos.
Y, por cierto, frente a los discursos prejuiciosos contra la incineración y para mostrarles cómo se puede reciclar más y mejor y cómo se hace eso ya, los invito a leer el libro de José Coca Prados Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos [RSU] en una economía circular y sostenible. Es más, pueden descargarlo gratuitamente aquí: https://www.uhu.es/publicaciones/?q=libros&code=1357
Pero toda esta cuestión del reciclaje y el cobro de sus costos de forma visible a los ciudadanos (es decir, directamente en el bolsillo, puesto que indirectamente, a través de los impuestos, ya se paga), en principio, con la intención de hacer ver su realidad e incentivar una mejor separación de los desechos, conlleva, como todos los impuestos, una injusticia, solo que, en este caso, mayor todavía.
Ejemplifiquémoslo. Usted es de quienes separan religiosamente sus basuras y las llevan al contenedor adecuado; a veces se desplaza a ellos más de una vez al día. No es usted de quienes los arrojan todos al contenedor más cercano, de forma inadecuada, sin estremar. Y, menos, es de los que depositan en la calle o al pie del contenedor los cartones sin doblar, las sartenes, los zapatos, los muebles, para que los recojan los chicos de las basuras. Bueno, pues es igual, usted pagará lo mismo que el zafio, el ignorante o el desaprensivo que no hace lo que usted, y no me extrañaría nada que, por ello, a usted le entrase en ocasiones alguna duda y se preguntase por el sentido de su esfuerzo.
Mientras no se separe monetariamente a los «hijos de la luz de los hijos de las tinieblas», si se me permite utilizar la expresión del evangelista Lucas, habrá siempre una injusticia en materia de reciclaje, una injusticia escandalosa que solo se puede sobrellevar con voluntad y preterición.
Sé que existen propuestas para premiar a quienes reciclen bien o más y para que cada uno pague en función de la basura que produce. Pero, de momento, todo esto son especulaciones y discursos. Mientras ese punto no llegue, la injusticia, el trato desigual, continuará, y el responsable será castigado y pagará lo que no hace el irresponsable.
De los que gobiernan, desde el Ejecutivo central hasta el último concejo o pueblo, depende.
P.S. Señoritos y millonarios de toda Europa -también españoles, parece- iban a Sarajevo, durante la guerra de Yugoslavia, entre 1992 y 1996, a «cazar» seres humanos, a distintos precios la pieza, niños, mujeres o varones, cualquiera de ellos, en todo caso, por muchos miles de euros. ¿Creen ustedes que esta basura humana tiene reciclaje?
Incineración, sí.
(Ayer, en La Nueva España)
INCINERACIÓN, SÍ
O, con más precisión, incineradora. Pero déjenme antes citarles unas palabras del alcalde de Siero ante la subida de los precios de la recogida de basura: “Se paga el error de no hacer una incineradora” (10/11/2023).
Permítanme ahora ir hacia atrás. El 24/07/2009 publicaba yo en La Nueva España un artículo titulado “El que venga detrás, que… arree”. En él recordaba que, cuando se produjo el nuevo Gobierno PSOE-IU, en el año 2007, pronostiqué, entre otras profecías cumplidas, que “en algunas cuestiones, como la eliminación de basuras, nos saldrá muy caro”. Y así es, como saben, pues el proyecto de incineradora del PSOE se suspendió en virtud de los acuerdos entre ambos partidos. Era el triunfo de la política metafísica, de la patada a seguir y del “el que venga detrás, que se…”.
En estos momentos nos enfrentamos a un doble problema: uno, los costos de gestión de los residuos se han disparado y van a subir mucho más (es decir, usted y yo pagaremos más, directa o indirectamente); dos, el vertedero de Asturies, el de Cogersa -en el que ya se han invertido millones y millones-, está llegando al límite, esto es, pese a sus sucesivas ampliaciones, en muy pocos años no llevará más: habrá que buscar otro sitio. Como lo de la incineración es pecado mortal (ahora parece que también para el PSOE), una solución para lo que ya en la actualidad no se puede deglutir es buscar qué empresas pueden incinerar el actual sobrante no transformable sin que parezca que se incinera.
Antes de seguir, y para no abrumarlos con datos, los remito a ustedes a dos amplios informes publicados en La Nueva España recientemente: https://www.lne.es/asturias/2023/10/30/factura-basura-asturias-subira-30-93996701.html#:~:text=La%20factura%20de%20la%20basura%20en%20Asturias%20aumentar%C3%A1%20en%2030,ciudadanos%20a%20partir%20de%202025; https://www.lne.es/asturias/2023/10/29/cronica-politica-debate-cogersa-esperar-93945289.html
Miremos al exterior. Existen incineradoras en siete comunidades autónomas en España, once en total, y en Europa las hay en prácticamente en todos los países y ciudades: Londres, Berlín, París, Milán… Esto es, en todo el mundo, al parecer, subdesarrollado. Aquí no puede haberla, porque, por lo visto, solo en Asturies las dioxinas y los furanos vienen por la noche y, junto con la Guaxa y el Coco, se llevan a los ciudadanos que incineran a lo loco.
Y vayamos al fin del vertedero de Serín. ¿Dónde se ubicará el próximo centro de reciclaje en la Asturies central, o en cualquier otra parte del territorio? ¿Cuáles serán los costos del transporte? ¿Y quién lo admitirá? ¿Se acuerdan ustedes cuando en los años 70 los camiones de cierta ciudad asturiana salían de noche, como salteadores, y vagaban por toda Asturies para poder depositar, si había suerte, la basura del día? ¿O lo que pasó en Vigo o La Coruña por aquellas fechas?
Les daré otra opinión, al margen de la mía. La de Rodríguez Fano, viceconsejero en su día de Medio Ambiente (por el PSOE): “La solución es la incineración, como se hace en otras comunidades, por ejemplo, Cantabria, Galicia y el País Vasco, y en otros países”.
Un tema colateral: ante la subida inminente y abultadísima de los costos por reciclar, los ayuntamientos protestan. Los d’Uviéu y Xixón quieren que sea la autonomía (el Gobierno asturiano) quien asuma el coste. Me da la risa y me indigna este tipo de “exigencias”. ¡Como si por asumir las cargas esa Administración no fuésemos usted y yo quienes pagásemos, bien mediante más impuestos, bien con peores servicios (sanitarios, por ejemplo)! Claro que, así, las corporaciones locales disimularían con el engaño.
La política que se ha seguido en esta materia (y la que parece se va a seguir) por las fuerzas de izquierda asturiana (y habría que ver si las derechas, de gobernar, no harían lo mismo), la política del avestruz, me parece tanto una estafa como un engaño. Porque su actividad no consiste en solucionar los problemas de los ciudadanos ni en afrontar los retos de futuro, sino en hacer ver como que esos problemas no existen o en contar las cosas de forma contraria a lo que son. ¿Objetivos? Llegar sin sobresaltos al cobro en las urnas del próximo rédito del capital invertido; ser premiados en las listas por los gerentes de la empresa (que es siempre Madrid).
¡Y el que venga detrás, que… arree!
No siempre el mejor camino
(En La Nueva España, el 19/12/2022)
L’APRECEDERU
NO SIEMPRE EL MEJOR CAMINO
Un estudio científico (subrayo la palabra) realizado por don Pablo Méndez en el ámbito de nuestra Universidad al respecto de la catástrofe del Prestige muestra que la decisión de alejar el petrolero de la costa fue la peor que se pudo haber tomado. Como consecuencia, resultaron afectados 2.980 kilómetros de costa, 450.000 metros cuadrados de rocas y 1.137 playas; murieron unas 200.000 aves marinas.
Para este caso y para cualquier otro, el estudio demuestra que la mejor opción es acercar a un puerto o lugar de resguardo el navío: se limita el ámbito de la contaminación y es más fácil reducirla. La opción de alejar el barco, lo expuso a su quiebra y causó una catástrofe de grandes dimensiones.
No era esa la opción inicial de las autoridades marítimas, pero la negativa de los ayuntamientos, movimientos sociales y la opinión pública cerró esa posibilidad. Naturalmente, muchos de quienes más protestaron contra la opción buena fueron quienes más algarabía levantaron después.
En el ámbito asturiano, una persona, Fredo el de Campañones (LA NUEVA ESPAÑA, 21/11/2022), proclama una verdad que nadie quiere enfrentar: «Ahí era un valle [donde se ubica Cogersa] donde había cien metros de profundidad o más. Y ahora está lleno. Tenía que haberse hecho la incineradora para evitar eso. Pero los mayores problemas fueron, pa mí, la política y los ecologistas. La incineradora hubiera sido la solución del vertedero.». Y aduce, además, la subida de precios de recogida de la basura. ¿Causa? La cobardía del PSOE y de los alcaldes de Xixón y Uviéu. Y recuerda que Viena, Londres u otras ciudades europeas conviven con incineradoras en su interior sin que ocurra ningún mal.
Quienes siempre hemos estado a favor de la incineradora aplaudimos las palabras de Fredo y sabemos que no poner en marcha la incineradora es una factura que estamos pagando y que espera su cobro principal dentro de no muchos años.
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