Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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Tomé y Adrián no saben qué hacer con la basura
(Ayer en La Nueva España)
TOMÉ Y ADRIÁN NO SABEN QUÉ HACER CON LA BASURA
A finales de mayo LA NUEVA ESPAÑA informaba de la reunión de los diputados del Grupo Mixto de la Xunta, Covadonga Tomé, proveniente de Podemos, y Adrián Pumares, de Foro, con representantes de una plataforma opuesta a la quema en el futuro de los sobrantes de la basura (CSR) del vertedero central en la hasta ahora térmica de La Pereda, uno de aquellos inventos, la central, de los acuerdos Cascos-Villa-Hevia.
Naturalmente, ambos diputados apoyaron las pretensiones de los ciudadanos que recibían. (Es cosa curiosa, por cierto, el que todos los diputados y grupos políticos apoyan las pretensiones de cualesquiera ciudadanos o grupos que giran visita para exponer sus pretensiones o reclamaciones. Otra cosa es lo que ocurre después, pero eso ye fariña d’otru costal).
Lo pintoresco ha sido una de las afirmaciones de los diputados en relación con la demanda y con el problema de la basura, en general: «Barbón no sabe qué hacer con la basura». Démosles la razón. ¿Pero y ellos? ¿Cuál es su receta para la gestión de la basura? Escuchemos. Ninguna, no tienen ninguna. Lo mismo que no la tiene IU, ni cuantos otros grupos o ayuntamientos se manifiestan en contra de cualquier solución. ¡Hombre!, sí, todos hablarán de reciclar más, para lo que habrá que hablar con los ciudadanos, ¿pero después qué?
La situación es la siguiente: el vertedero de Asturies, ya ampliado varias veces, está a punto de colapsar. Recientemente, a principios de año, se inauguró una planta para la separación de basura bruta, a fin de aliviar el vertedero y afinar el reciclaje, planta que, como saben, está ahora en desuso por un incendio en abril de causas desconocidas.
Vayamos más atrás. Desde los primeros años de este siglo, la Administración asturiana planificó, en sucesivos planes territoriales, la construcción de una incineradora para dar solución al problema de la gestión de los residuos urbanos. Diversos recursos de organizaciones ecologistas retrasaron los planes. Fue, finalmente, la necesidad de pactos del Gobierno socialista lo que obligó a eliminar del planeamiento la incineradora.
Señalemos que la incineración -cualquiera que sea- es vista como el mal de los males por ciertos agentes sociales e, imbuidos por el miedo, por muchos ciudadanos. Ahora bien, uno se pregunta por qué en otras comunidades españoles y en grandes ciudades europeas puede haber incineradoras y aquí no.
Y para que ustedes vean cuánto ruido interesado hay en todo esto, tomen nota de las palabras de Alejandro Suárez, secretario de estrategia de IU y, por lo tanto, conmilitón de la IU que gobierna Mieres, que está en contra de la quema de CSR en La Pereda, y de tantos que se manifiestan en ese sentido: «El CSR no es basura, los que dicen que quemarlo es quemar basura mienten para sacar votos mal informados». Me abstengo de comentarios, salvo el de señalar la honradez y valentía de don Alejandro.
Ahora, hacia delante. En poco tiempo, el vertedero de Serín ya no tendrá más capacidad. ¿Cuáles son las soluciones que se vislumbran? La primera, buscar un nuevo vertedero para muchos años. Dónde ubicarlo, cuál sería la oposición vecinal, cuáles los costos de su implantación y del traslado diario allí de la basura -porque, evidentemente, no cabe pensar más que en una zona muy alejada de los grandes núcleos de población- son cuestiones no menores. La segunda sería la de un vertedero pequeño y el traslado de la basura para su incineración fuera de Asturies, planteamiento que parece inviable solo por los costos. La tercera sería aquella que se desechó, la incineradora, a la que seguramente habremos de llegar con el recitado de aquellos versos de Quevedo: «De ayer te habrás de arrepentir mañana, y tarde y con dolor serás discreta».
No tienen soluciones, es cierto, pero sí silencios. ¿A que nadie les cuenta los costos, tanto los directos como los indirectos, con que las dilaciones, los «inventos» y el escapismo sobre la materia hurgan en el bolsillo de los ciudadanos?
LA LLAMADA DE BARBÓN: TÁCTICA Y PROBLEMAS DE FONDO
(Ayer, en La Nueva España)
LA LLAMADA DE BARBÓN: TÁCTICA Y PROBLEMAS DE FONDO
El último día de la 45.ª Selmana les Lletres, en el solemne acto de l’Academia, el presidente de la entidad incitó a los partidos políticos a reunirse para acordar la cooficialidad de la lengua asturiana. Respondiendo a esa incitación, don Adrián Barbón ha convocado a todos los partidos (menos a Vox) para tratar de llegar a un acuerdo al respecto.
Para proclamar la cooficialidad hay que sumar 27 voluntades, y no las hay ni las va a haber en esta legislatura: únicamente dicen a favor PSOE, IU y la exmilitante de Podemos Covadonga Tomé. Se trata, pues, la convocatoria, de un movimiento táctico que persigue que el Partido Socialista destaque como abanderado de la oficialidad y, al tiempo, poner en un aprieto a Foro, que no tiene una disponibilidad evidente y que es competencia principal del PSOE en Xixón, plaza donde tienen los moriyonistas su principal cesta de votos.
En la anterior legislatura, al plantearse la cuestión, el voto del diputado forista estaba dispuesto a sumarse a la decisión de la oficialidad a cambio de ciertas modificaciones legislativas en materia impositiva. Ni PSOE, ni Podemos, ni IU quisieron salirse de su camino (o bajarse de la burra) para llegar a un acuerdo. Ahora ya han enunciado que la reunión es exclusivamente para hablar de la cooficialidad, sin ninguna contrapartida, lo que quiere decir que pretenden dificultar al máximo el acuerdo con Foro.
El otro objetivo evidente de la convocatoria es acharar al PP, demostrar que no está a favor de la oficialidad, logro que entusiasmará a quienes no votan a los populares, pero que es difícil que les reste un solo sufragio; es más, le vendrá bien en relación con Vox.
La oficialidad, como bien saben en países con otras lenguas en conflicto, no es el bálsamo de Fierabrás. Sirve, efectivamente, como una ayuda, pero los problemas del asturiano son muy complejos. En primer lugar, la hostilidad o falta de afecto que un grupo grande de ciudadanos siente hacia nuestra lengua, incluso, aún hoy, en algunos, la vergüenza de usarlo. Ello se traduce en la limitada presencia pública del idioma, en su progresivo encogimiento, en la dificultad de su transmisión a las nuevas generaciones: ese es su verdadero problema, el que amenaza su sostenimiento y futuro. Añádase a ello que existe una enorme ignorancia sobre lo que es, en realidad, nuestra lengua, lo que es y fue nuestra literatura y lo que ha de ser una lengua que se utilice en la vida social. Esa ignorancia es, a veces, simple desconocimiento, teñido, eso sí, de “sabiduría de chigre”; en otras ocasiones responde a bulos malintencionados.
(Por cierto, verán ustedes que quienes critican la lengua normalizada o se declaran amantes de “los bables” o de la variante dialectal de su pueblo, jamás, jamás, hablan en asturiano, ni en el tráfico social habitual, ni siquiera para realizar esa afirmación: lo que evidencia que ese proclamado amor no es más que un pretexto para estar contra el uso social del asturiano).
Son esas cuestiones las que se deben abordar, en cualquier circunstancia y primordialmente, ellas son el verdadero núcleo donde se van a decidir el presente y el futuro de nuestra lengua. La cooficialidad no es más que uno de los instrumentos para ello. Y, por otro lado, los partidos son solo una parte de la ecuación, detrás están sus afiliados y simpatizantes, y, más allá, el conjunto de la sociedad.
En lo relativo al cariño, al respeto, a la voluntad de normalización del asturiano, ninguno de los actuales partidos parlamentarios puede presumir mucho. IU no apostó por la oficialidad hasta 1996 y, ante la reforma de 1999, enredó todo lo posible para que no hubiese cooficialidad; el PSOE fue siempre enemigo de ella e hizo, incluso, lo posible porque no existiese la actual Ley de Uso y Promoción. La postura del PP fue, sobre oponerse habitualmente, enteramente extravagante (circense, tal vez mejor): en la reforma de 1999, tras negarse aquí rotundamente a ello, llegó en Madrid a proponer la oficialidad pensando que así atacaba a Marqués. Después no solo dio un paso atrás, sino que engafentó su postura, llegando, incluso, alguno de sus dirigentes a negarse a asistir a actos de mera cortesía social por temor al qué dirán.
En los últimos tiempos, el PP popular viene rectificando su postura con respecto a la lengua asturiana, está en contra de la oficialidad, pero ya no en contra de la lengua por sistema. El señor Queipo ha hecho gestos en ese sentido, tanto en declaraciones como en actos. Ahora bien, como hemos dicho arriba, los partidos no son los militantes y los más directamente enfotaos: representan también a un sector de la sociedad que los arrastra y al que arrastran, en un intercambio mutuo. ¿Cuántos, por cierto, de los seguidores y militantes del PSOE, por ejemplo, después que “camudó”, como dice Barbón, su postura, no seguirán ahora en pos de la oficialidad arrastrando los pies? Lo importante, pues, de la mudanza actual del PP no es lo que digan sus cuadros, sino lo que pueda mover entre sus militantes y votantes para que vean el asturiano de una forma más amable.
Al comenzar la legislatura el Gobiernu anunció su intención de explorar la Ley de Uso y Promoción para ver de sacarle el máximo provecho o, acaso, modificarla para mejor (yo diría que, en primer lugar, para cumplirla). La verdad es que en los cuatro años anteriores, el Legislativo, como acaba de señalar el señor Pumares, no ha hecho nada para ello, en la misma línea que muchos gobiernos anteriores, que la han cumplido a medias, malinterpretado u obstaculizado. Y la verdad también es que, en las últimas semanas, el Gobiernu ha publicado unas Instrucciones relativas a los criterios lingüísticos a emplear en el ámbito de la Administración del Principado de Asturias y su sector público, un desarrollo de la Ley, que tienen cierto interés.
Por tanto, ¿no sería mejor una convocatoria para tratar de realizar ese propósito, el de cumplir, ampliar y mejorar la Ley, que es lo que es posible en estos tres años que quedan de legislatura, y no el imposible de la cooficialidad? ¿No es, acaso, verosímil que en ese esfuerzo pudiese contarse con el PP, no tanto por sumar a la tarea a ese partido, que también, cuanto por acercar a muchos de sus votantes a otra visión de la llingua asturiana? ¿O, aunque solo fuese, en última instancia, para dejar patente que ni siquiera en el ámbito de la “no obligatoriedad”, donde dicen que se sitúan, son capaces de hacer nada de aquello que pregonan sobre su postura favorable a nuestra lengua?
Pero me temo que algunos prefieren los voladores a los logros reales, el enfrentamiento a las soluciones, el “todo o nada”, sabiendo que el resultado es el “nada”, a avanzar por el camino de lo posible y positivo.
No solo los partidos, también muchos de los ciudadanos que dicen tener como objetivo prioritario la normalización y supervivencia de la lengua.
Coda: Está para la imprenta un libro, L’emprunu camín hacia la oficialidá, donde cuento con todo detalle las posturas, acusaciones, insultos y zancadillas que propinaron partidos, instituciones y paticulares a la marcha hacia la normalización del asturianu, desde el artículo 4º del Estatuto a la Ley de Uso, y las reacciones posteriores. Tendrán ocasión de plasmar y reírse. Tal vez de cabrearse. En todo caso, de saber con quién se juegan los cuartos, esto es, los hechos.
El Presidente y Miss Wade
(El llunes 12, en La Nueva España)
EL PRESIDENTE Y MISS WADE
La escena: complicada la relación con Miss Wade por razones de cálculo electoral, el Presidente (Michael Douglas) se dirige a su oponente por televisión retándolo: «Esto es personal, entre tú y yo». Semejante me ha parecido el desafío hebdomadario de Sánchez a Feijóo: «Esto es entre tú y yo, cara a cara». Por si faltara algo, la liaison (política) de Sánchez, Yolanda Díaz, se ha sentido ofendida. «¡Eh!, esto no es una cosa entre dos varones. Aquí estoy yo».
Proclamas y promesas electorales se acogen con frecuencia a esquemas clásicos, al, por ejemplo, «Prometer hasta meter…», o al no menos frecuente de «—Os pondremos un puente nuevo. —No tenemos río. —Es igual, os pondremos también un río». En Xixón el PSOE turnante ha prometido atender la demanda de unos ciudadanos y ampliar una plaza anulando viales de circulación y servicios, sin tener en cuenta los problemas resultantes. Sobre las consultas populares convendría tener siempre presentes aquellas palabras de Henry Ford: «de haber consultado, los ciudadanos me hubiesen pedido caballos más rápidos, no coches». Y es que la democracia es para lo que es.
Recordarán ustedes que tanto la señora Moriyón como el señor Pumares pusieron a Vox en la lista negra, «nunca, jamás». Más: recientemente un «forero» ha manifestado que no pactarán con el PP si este se apoya en Vox para conseguir alcaldías. ¡Pero si para que doña Carmen sea alcaldesa necesita los votos abascalinos! La recomendación de Churchill: «A menudo he tenido que comerme mis palabras, y créanme es una dieta equilibrada».
Permitan ahora una reflexión más amarga. Desde la segunda invasión de Ucrania por Rusia, al margen muertes y destrucción, caminamos cerca del abismo. Este día, con la voladura de la presa de Nueva Kajovka, estamos un poco más al borde. Y, por cierto, ¿cómo se habrá colado el premio de la Fundación Princesa de Asturias a la putinera Carrère d’Encausse?
Pumares, Foro y la oficialidá del asturianu
El que quiera engañase, que s'engañe, y el que quiera atolenar, qu'atolene.
Les declaraciones d'Adrián Pumares sobre l'asturianu:
Al ser preguntado sobre la oficialidad respondió que Foro está “por un modelo lingüístico que garantice el derecho a poder hablar la lengua propia y también la voluntariedad” (LNE, 23/05/2023, edición de Xixón, páx. 16). “Nuestro planteamiento es que la lengua es un patrimonio de todos y hay que usarla para unir y para mantener los vínculos con Asturias. Y hay que usarla como atractivo. Queremos que cualquier persona que quiera usarla, pueda hacerlo, y que quien no, no se vea obligado”. (idibem, 24/05/2023).
O sea, un migayín menos que la Llei d'Usu.
Foro y su trampa saducea
(Ayer, en La Nueva España)
FORO Y SU TRAMPA SADUCEA
¿Está Foro dispuesto a pactar una reforma estatutaria que suponga una declaración nominal de cooficialidad? Pues siendo muy generosos, es dudoso. Como todos ustedes saben, para ese “sí”, semiForo, es decir, el del diputado Adrián Pumares, no el del otro diputado, Pedro Leal, ha planteado una serie de condiciones: liquidar prácticamente el impuesto de sucesiones, rebajar en medio punto los cuatro primeros tramos del IRPF, tipos reducidos para la primera adquisición de vivienda para jóvenes y en núcleos rurales, destinar el 5% de presupuesto autonómico al impulso demográfico (¿), políticas de apoyo al mundo rural, algunas líneas de inversión y, final, y tal vez especialmente, que el PSOE xixonés se trague su Plan de Vías para la futura estación y vuelva al plan anterior, que acaba de anular, el que proyectaba la anterior alcaldesa, doña Carmen Moriyón, de Foro, presidenta hoy de dicho partido.
Digámoslo de mano, algunas de las propuestas de la formación excasquista parecen razonables y pudieran ser atendidas, aunque habría que señalar qué otras partidas se reducirían o qué impuestos se subirían para cuadrar los ingresos, sobre lo que, naturalmente, nada se dice. Ahora bien, los foristas saben de sobra que hay algunas de sus propuestas que provocan un rechazo absoluto en dos, al menos, de los partidos que apoyan la cooficialidad, Podemos e IU, y seguramente también en el PSOE. Lo es, sin duda, la del impuesto de sucesiones, seguramente también la del IRPF. Pero, además, para los socialistas hay otra condición imposible, el trágala del Plan de Vías de la Villa de Xovellanos. En esa medida, la propuesta foro-pumarista es una trampa saducea: malo si se acepta para quien la acepte, malo si no se acepta, pues quedarán como culpables de no haber querido la reforma estatutaria.
¿Juega Foro de farol y es capaz de modificar o eliminar las propuestas inaceptables para las demás fuerzas políticas y está en estos momentos, simplemente, ocupando un espacio para llamar la atención sobre su programa? ¿O no? ¿O de lo que trata es de, al tiempo que publicita su programa y atrae la atención, tener una disculpa para hacer recaer sobre las espaldas de los demás el fracaso negociador?
Con todo, y de alcanzarse un acuerdo, podríamos llegar a la paradoja de una cooficialidad sin cooficialidad. Como saben ustedes, el cumplimiento del artículo 3 de la Constitución (“Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos”), esto es, la declaración de oficialidad, es un puro flatus vocis, un contenido jurídico inane y vacuo hasta tanto una ley posterior no desarrolle esa oficialidad y la dote de contenidos, reglamentos, etc., hasta que diga cómo será de amable o poco amable, por ceñirnos a un vocablo de moda.
Foro exige para esa ley de desarrollo normativo un quórum de 3/5 de la Cámara, esto es, 27 votos. Esa ley tendría que negociarse en la próxima legislatura. Pero no es imposible que la composición de la próxima Xunta no cuente con la presencia de Foro y que el equilibrio de fuerzas entre izquierda y derecha sea el mismo que ahora, 26 la izquierda, 19 la derecha, con Cs presente o no, o, incluso, con una mayor presencia parlamentaria de la derecha. De ese modo, la cooficialidad no sería más que una palabra espetada en el Estatuto, como un coleóptero disecado y clavado con alfileres, pues no podría ponerse en práctica.
En esas estamos, como calificaba don Torcuato estas situaciones de inevitable salida con daños, no para el proponente, sino para aquellos a quienes se les propone. Eso, dentro de la Cámara, que también existe el fuera, es decir, los asturianos.
No se pase, don Adrián, como se pasan otros
(Ayer, en La Nueva España)
NO SE PASE, DON ADRIÁN, COMO SE PASAN OTROS
“El feminismo es el mayor avance de la humanidad en siglos”, proclamó nuestro Presidente en Madrid, sin duda levitando en medio de la atmósfera entusiasta del congreso socialista. ¿De verdad, don Adrián? ¿Más que la vacuna contra la viruela? ¿Más que la penicilina? Y, por no irnos al comienzo de nuestra era, ¿más que la Declaración de los Derechos Humanos? No se pase, don Adrián.
Y, por cierto, ¿qué ha sido de las peticiones de la FSA en el congreso del PSOE, de las enmiendas pensando en Asturies? Nada he visto de ellas por ninguna parte. De lo del lobo, por ejemplo. Como en aquella frase que Pepe Iglesias, “El Zorro”, popularizó: “Y del pobre Fernández nunca más se supo”.
Pasada gorda y grave la de los precios de la luz, que viene a sumarse a las alzas de los combustibles, el gas y la inflación. Está apretando los bolsillos de mucha gente. Y, especialmente, está apretando los costos para los pequeños negocios y los autónomos, costos que va a ser difícil, si no imposible, trasladar a los precios. Y ello conlleva cierres y paros. Por cierto, no será difícil que al vaticinio de don Pedro Sánchez de que a finales de año “se habrá pagado de luz lo mismo que en el 2018” le ocurra lo mismo que al pobre Fernández, como a las enmiendas de la FSA.
Pero pasarse de verdad, los voxeros y sus adláteres, colocando vallas con la efigie de Adrián Pumares y marcándolo con una equis, en práctica no desemejante a la de colgar una coroza y un sambenito para señalar públicamente, o una estrella de David. Inaceptable. Y eso que sus dirigentes son de buenas familias, ricos, con estudios; supuestamente, de buenas maneras. ¡Si no llegan a serlo!
¡Cuántas veces les habrán dicho en sus casas que está feo señalar! Pues ya ven, ni ese rasgo de educación aprendieron.
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