Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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... Y ciento volando
(Ayer, en LNE)
L’APRECEDERU
...Y CIENTO VOLANDO
Supongo que, como yo, llevan cuenta de cuántos anuncios de inversiones importantisísimas, de muchas cifras y empleos, se vienen volatilizando en los últimos años. La última de ellas, la de la planta de coches de BYD (Barbón: «Asturias está en el radar de BYD»). Y si repasan las anunciadas para la “tierra baldía” de la Zalia xixonesa tienen unas cuantas más. Pero no son solo las expectativas, sueños o propaganda lo que desaparece, también las ayudas disponibles, por su falta de realismo económico. Entre los planes del Gobierno se halla un PERTE de descarbonización, con una suma cuantiosa de ayudas posibles, 3.100 millones. Sin embargo, la mitad de las empresas asturianas que habían acudido a esas subvenciones han renunciado a ellas: Central Lechera Asturiana, Reny Picot, Arcelor y Verot desisten por falta de rentabilidad económica de la inversión; algunas otras dudan de que puedan cumplir los estrechos plazos exigidos.
Y volviendo a los anuncios milagrosos. ¿Se acuerdan de los años que nos vienen dando la tabarra con el hidrógeno verde, la solución energética limpia? Pues bien, se ha demostrado un camelo económico, al menos, de momento. Y los proyectos anunciados, aquí y en Europa, «pinchan». En esta tierra los teníamos en Aboño, Soto y Arcelor.
Y viene ahora lo más gordo. Por incapacidad de gestión, el Gobierno va a renunciar a 60.000 millones de euros de los fondos europeos, y es posible que pierda (perdamos) parte de otros 25.000 pendientes.
El ciudadano puede pensar que estar cifras poco tienen que ver con ellos, mas nos afectan directamente, perdemos fondos para el empleo, el arreglo de edificios, la electrificación... O la entrega de los pagos a los adjudicatarios o acreedores se retrasa durante años, como esas ayudas por los incendios de 2017, que en Asturies siguen sin realizarse.
Y, en otro orden de cosas, repito aquí el llamamiento para donar sangre, cuyas reservas han disminuido notablemente.
Ellos sí que lo son
(Ayer, en La Nueva España)
ELLOS SÍ QUE LO SON
Tras la proyección del magnífico reportaje cinematográfico de Inaciu Galán que revisaba los comienzos -hace cincuenta años- de Conceyu Bable e indagaba en los logros de aquella iniciativa, se me invitó a hacer alguna consideración. Entre otras, manifesté mi desazón con el himno de Asturies, desde el primer momento en que la canción astur-cántabra se convirtió en tal. Entiendo que, al hacerlo, Pedro de Silva evitó una larga polémica sobre la letra para llegar a un resultado que sería para muchos insatisfactorio y aprovechó una composición ya conocida universalmente, que no necesitó promoción.
Sin embargo, la segunda y la tercera estrofa de nuestro himno -bueno, la primera, con su desiderativo “estuviera” y su temporal “en todas (antes “en algunas”) ocasiones” tiene ya su aquello, pero dejémoslo-, que no son más que una apegadiella a la primera, constituyen una verdadera perla: subir a un árbol a coger una flor como regalo de cortejo (“al monte”, circula en una de las versiones primitivas de la canción aún no himno) no es escasa muestra de despiste o tacañería: ¿qué flores dan los árboles que valgan de obsequio de galantería? Y la tercera, ese empeño en subir al árbol a por la flor, la quiera o no la cortejada, ¿no es un ejemplo de necedad y testonería?, ¿de que, en realidad, el objetivo de esos actos no es el cortejo, sino el mero esguilar y recoger? Por eso no les extrañe que, aún hoy, prefiera uno tararear esas estrofas -como si fuese el himno de España- antes que verbalizarlas.
En 2021 don Pedro Sánchez y Mittal se encontraron y acordaron -afirmaron- la descarbonización de las plantas de Asturies. Las mismas aseveraciones reiteraron en 2022 y todavía en enero de 2023, en Davos. 450 millones de ayudas se ofrecieron desde el Gobierno y la UE. Ahora bien, a medida que pasaba el tiempo las advertencias de las industrias y de los expertos eran unánimes: el hidrógeno verde, energía clave para la puesta en marcha del DRI, está aún verde, es muy alto el costo de su obtención, lo que hace inviable la nueva planta porque sus productos tendrían un precio que los invalidaría. Al margen de ello, toda Europa se encuentra sumergida en una profunda crisis industrial, como nos avisan los despidos y cierres en el sector de fabricación de acero o de coches, debido a la competencia ilegítima, los altos precios de la energía y las urgencias descarbonizadoras. Tan es así que, aquí mismo, en Asturies, Reny Picot y Central Lechera Asturiana han renunciado estos mismos días a las ayudas para llevar adelante planes de descarbonización. El que tiene que producir para vender -y mantener las fábricas abiertas y sus empleos- ha de hacerlo en términos que permitan vender en competencia con otros, y no cerrar, cosa que obvian a menudo los discurseadores y ciertos políticos.
En ese panorama, ArcelorMittal ha decidido suspender todos sus proyectos europeos de DRI. Lo sorprendente son las reacciones reiteradas que, ante ese panorama, han manifestado los gobiernos asturiano y español: “Barbón anuncia que se buscará una alternativa a ArcelorMittal si la multinacional descarta invertir en Asturias” (aclaremos, esa concreta inversión, que otras las está haciendo). “El Gobierno negocia con varias empresas para que construyan la planta de DRI que descarta Arcelor” , y así lo ha afirmado (o amenazado) Jordi Heréu, el ministro del ramo. “El futuro del proyecto no está en duda en ningún caso”, recalca la secretaria de Estado de Industria. Y muchas más declaraciones en ese sentido.
De modo que si Arcelor no construyese la planta de DRI se buscaría a otra empresa para que lo hiciese y, al parecer, con la finalidad de, aquí son más oscuros los augurantes, ponerla después a disposición de Arcelor. Y uno, que es ignorante en casi todas las materias, se pregunta: en ese caso, ¿en qué terrenos?, ¿en los actuales de Arcelor? Y construida, ¿se encargarían los que la hiciesen de suministrar el material producido a las plantas de Arcelor de Xixón y Avilés? ¿A qué precio? ¿Con pérdidas que el Estado sufragaría para que el producto fuese competitivo en el mercado mundial o a su costo real? ¿Lo querría entonces Arcelor? Y si se entregase, digamos, gratis, ¿podría utilizarla la siderurgia con unos costos energéticos de producción fuera de mercado? Bueno, todo eso no importa, el caso es que, si Arcelor no quiere, nosotros construiremos la planta de DRI.
Sí, sin duda, estos muchachos son mucho más asturianos que yo, de subir al árbol a coger la flor, póngala o no la morena en el balcón. “Que lu quiera Arcelor, / que nun lu quiera Arcelor, / tengo de facer el DRI, / y dempués… yá dirá Dios”.
Asturianísimos. ¡Tan como del himnu...!
El lecho de Procusto de las ideaciones
(Esti 29/09/2024, en La Nueva España)
EL LECHO DE PROCUSTO DE LAS IDEACIONES
He aquí unos titulares de LNE (16 de septiembre): “Las ventas de vehículos eléctricos se desploman en Asturias”. “España está a la cola en matriculaciones y en Asturias las ventas caen un 50%”.
Para tener una perspectiva adecuada de la cuestión es necesario recordar que la fábrica de ensueños europea establece que en el 2035 quedará prohibido fabricar y vender vehículos automotores de combustión; por lo tanto, todos deben ser eléctricos.
Bien he ahí la voluntad y la teoría. Los fabricantes deberían estar produciendo vehículos sacros a todo pasto y los ciudadanos comprándolos. Y, sin embargo… ¿Qué está pasando? Pues que una cosa son los ensueños y los discursos y otra la dura realidad.
Para empezar, el coche eléctrico es mucho más caro que el de combustión, lo que requiere mayor capacidad de inversión para unos ciudadanos que, salvo los jubilados, han visto en estos años disminuir su capacidad adquisitiva. De hecho, lo que está aumentando exponencialmente es la compra de vehículos de segunda mano, lo que quiere decir que, al margen de las capacidades monetarias, la gente no quiere comprar un eléctrico, pero, vista la amenaza, tampoco invertir en un coche nuevo de combustión.
Pero, además, el uso del coche eléctrico tiene enormes problemas. Solo algunos: la inversión en puntos de recarga en los garajes particulares y la necesidad de ponerse de acuerdo con otros vecinos, si es comunitario; las limitaciones de la carga eléctrica para el número de kilómetros recorridos o el tiempo que se tarda en cargar el coche en carretera. Les doy un titular del 10 de septiembre de “La Voz de Galicia”: “Cargar un coche eléctrico en el 70% de la red gallega requiere entre 3 y 19 horas”.
Todo ello constituye un marco intensamente problemático que se complementa con la competencia desigual del eléctrico chino y que conlleva la destrucción de empresas y empleos, como está ocurriendo y alerta el informe Draghi.
En otra de las ideaciones, la del verde hidrógeno verde y la descarbonización a tuerto o a derecho del acero, nos encontramos con un lacerante desajuste entre el deseo y la realidad. Como ya se lo he contado hace poco, a ello les remito: https://www.lne.es/opinion/2024/09/15/acero-madrid-108150533.html. Déjenme añadirles que, en los últimos días, al problema ha venido a añadirse una fantasía con voluntad de remiendo, tejida por el ministro de Industria, Jordi Hereu: crear un consorcio (¿entre quiénes?) que ponga en marcha el DRI que de momento Arcelor no ve viable por los costos del hidrógeno verde, que fabrique acero (perdiendo dinero) y que después venda ese acero con pérdidas a Arcelor (¿para que este gane?). Se rumorea que el horno se llamara “Begoña 1”.
Otro de los lechos de Procusto en que se pretende que se acomode la realidad es el de la Ley de Bienestar Animal, constituida desde la perspectiva de que los animales son casi como las personas (o sin “casi”) y que, consecuentemente, tienen “derechos”. Pues bien, aparte de que ha sido redactada, como me gusta decir, “con las témporas”, por utilizar un eufemismo, y que ha provocado, por ejemplo, el abandono frecuente de mascotas, la norma ha venido a constituir un problema inabordable para muchos ayuntamientos, que no tienen capacidad para cumplir con las exigencias de la Ione, digo, de la Ley. Les copio de LA NUEVA ESPAÑA: “Tienen que implementar una larga lista de medidas, a menudo ‘inalcanzables’", según apuntan desde varios consistorios. Varios ejemplos: deben desarrollar "programas de control de identificación y cría autorizada y de gestión de colonias felinas" o "contar con un servicio de urgencia para la recogida y atención veterinaria de estos animales, disponible las veinticuatro horas del día". La normativa incluye labores como “la vacunación, desparasitación o proporcionar alimentos a los animales callejeros. Los ayuntamientos se están enfrentando a un laberinto legal, por la falta de medios propios para poder desarrollar todas estas normativas”.
Bueno, y a los ideacionistas procusteros, ¿qué diablos les importa eso? Ellos cumplen con su ensueño -y con el entorno que los empuja y los vota-, se repletan de las endorfinas subsiguientes al acto y, después, ¡allá la realidad!
Personas instruidas como son todas ellas, se dirán aquello de “Fiat justitia et pereat mundus”, es decir, “Hágase justicia (esto es, mi ideación) y perezca el mundo”, o, tal vez, de modo más prosaico, “que se j…”
P.S. No hace falta que les recuerde que Procusto era un bandido que invitaba a los viajeros a dormir en su lecho. Disponía de dos: si el viajero sobresalía en el que le tocase, comprimía sus huesos hasta ajustarlo a la yacija; si no llegaba, descoyuntaba sus huesos para estirarlos. La cuestión era hacerle tomar la medida justa del lecho que dispusiese el anfitrión. A costa de sus huesos y su vida, claro, o, como diría don Francisco de Quevedo, “a jornal de su pena y su cuidado”.
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Al guchu gurdu, unta-y el reu
(Ayer, en La Nueva España)
AL GUCHU GURDU, UNTA-Y EL REU
El Ayuntamiento de Ribeseya acaba de decidir bonificar la “viñeta” a los coches eléctricos y a los coches con emisiones cero. En unos casos, con una bonificación del 10%, en otros, de hasta el 50%. El pretexto o motivo es favorecer la menor contaminación, pero ha matizado el alcalde, Ramón Canal: “queremos motivar el uso del eléctrico, pero sin que ello implique premiar a los coches eléctricos de alta gama”.
No es la única corporación que lo hace, la medida se extiende como una plaga por toda España, porque todo el mundo quiere ser progresista, esto es, ecologista, esto es, anticontaminante.
Y a mí no se me ocurre más que la frase que es el título de este artículo, con metafonía además, como ya se va usando cada vez menos en algunas zonas de Asturies. Porque ustedes, sin duda, habrán visto los precios de los coches eléctricos o híbridos, precios disparatados que rondan los 50.000 euros, aunque algunos puedan bajar de ese precio. ¿Quién puede, pues, comprarlos? ¿La clase mediatrabajadora de don Pedro? Evidentemente, quien disponga de bastante dinero para invertirlo en ese tipo de bienes.
De modo que se premia al que tiene y se castiga, de paso, al que no tiene, prohibiendo la entrada en ciertas zonas de la ciudad a los coches de más años —los de la mayoría de la población, que no dispone de dinero para cambiarlos—, esto es, miren ustedes las estadísticas, a la mayoría del corpus automovilístico, o sea, a la mayoría de la población.
En contradicción con ello, los coches históricos, es decir, los que tienen más de treinta años, pueden circular sin limitaciones por el centro de las poblaciones. Es cierto que tienen que pasar la ITV, ¿pero no pasan también la ITV todos esos vehículos a los que se condena? Y si pasan el examen de la ITV, ¿dónde está su extraordinario riesgo contaminante? ¿Se trata solo de que son vehículos de quien no tiene dinero para comprarse otro más caro de un día para otro?
Y añadan ustedes los problemas para ir a ganar el pan en las grandes ciudades. En un reportaje de estos días en Madrid, señalaba un trabajador que ahora que no puede entrar con su coche en el centro para ir al trabajo —vive en la periferia—, y, puesto que no puede comprar uno nuevo “no contaminante”, tiene que echar hora y media para ir al trabajo en transportes públicos.
En El árbol de la ciencia, de Pío Baroja, se dice que un personaje, la señora Venancia, «tiene una filosofía bailonesca», como San Pascual Bailón, quien, según la creencia popular, «baila delante del Altísimo, y que dice siempre: «más, más, más». Si uno tiene suerte, le da más, más, más; si tiene desgracias, le da también más, más, más». Pues bien, esta filosofía bailonesca, de favorecer al que tiene y dar palos al que no tiene, es la que parece guiar una gruesa parte de la actividad política, europea, estatal, autonómica, municipal. Eso sí, bajo variadas banderas o pretextos.
En este ecologismo para ricos no sabe uno si los gobernantes se ríen de la gente, son tontos de la urna (“de capirote”, se decía antes), o, simplemente, desconocen el mundo y las implicaciones de sus dictados. Bueno, todo ello no son conjuntos disjuntos.
Miren, el Ayuntamiento de Xixón acaba de sacar unas subvenciones para la compra de coches eléctricos. La cuantía de la subvención es de mil euros, y la condición es que las familias con dos miembros no superen los 1.351,04 euros de ingresos brutos mensuales, es decir, 16.212, 48 euros al año (brutos), cantidad que, como ustedes saben, alcanza para la renta o la hipoteca, la luz, el agua, otras cargas del hogar, la comida, un par de cenas fuera de casa a la semana y unas vacaciones en el Caribe, y, por supuesto, comprar un coche de 40.000 o 50.000 euros.
Lo dicho: ¿se ríen de la gente o son tontos de la urna?
Güei, en LNE: Todo será maravilloso
Güei, en LNE: Todo será maravilloso (Les mentires de Pedro Sánchez; les troles sobre la industria asturiana; el rostru impávidu).
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Y agua bendito pa curar el cáncer
(De La Nueva España)
La compensación del Gobierno a las zonas afectadas por la descarbonización: formación y bolsas de empleo
El Gobierno apelará a la responsabilidad social corporativa de las eléctricas para que inviertan en los territorios donde cierran centrales térmicas
Güei, en LNE: El gallu la quintana
(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)
L'aprecederu
L'aprecederu
El gallu la quintana
Xuan Xosé Sánchez Vicente
Bien: Capsa va impulsar la comercialización exterior de quesos artesanales asturianos, abriéndoles canales de exportación y proporcionándoles ayudas varias. La fundamental será la de la inversión, porque los fabricantes artesanales no tienen sólo un problema de comercialización, lo tienen también de producción, que es extremadamente pequeña. De modo que, si las cosas van bien, tendremos ahí una nueva línea de negocio exterior de derivados lácteos queseros que se sumarán a otras que ya lo hacen, como las de Reny Picot.
Mal. El Gallu la Quintana. Lo recogía LA NUEVA ESPAÑA del 04/12/18: En Polonia, en la Cumbre del Clima, "Sánchez renueva su apuesta por una descarbonización acelerada": menos CO2 y en menos tiempo, seis puntos por debajo de los actuales acuerdos internacionales. "Citius, altius, fortius", como el lema de los atletas olímpicos. ¡El más gallu! Lo acompañaba la que este diario califica como la "autora intelectual de la política española de descarbonización", Teresa Ribera, que es también partidaria de prohibir los toros y la caza (de momento). ¿Cómo se dirá en melindrés? "¿La más galla?", "¿la más gallina?".
Sánchez afirma ser consciente de los efectos negativos sobre la industria, el precio de la energía, el transporte, la minería y el empleo. Y le traen al fresco los daños que pueda producir su gallada. Y al mismo tiempo nos patentiza que hace caso omiso de cuanto le dicen socialistas y ugetistas de los territorios amenazados, y, por ende, que estos mienten cuando afirman que los escucha.
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Güei, en LNE: ¡Yá t'oyí, navaya!
(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)
¡Yá t'oyí, navaya!
Balance de la reunión de Javier Fernández con Pedro Sánchez
Xuan Xosé Sánchez Vicente 07.08.2018 | 01:40
No hace falta reiterar la grave amenaza que para Asturies y otras comunidades -pero especialmente para Asturies- supone la descarbonización incontinente que pretende perpetrar el gobierno de Pedro Sánchez, presumiendo, además, de ello; es decir, de cumplir los objetivos de reducción de CO2, de mejora en la eficiencia energética y de aumentar la participación de las renovables en el conjunto de la producción, "antes que nadie". El Presidente Fernández lo ha dicho, en son de queja, de otra manera: "Nosotros vamos a cumplir y muy pocos países de la UE cumplirán. Y si vamos a cumplir ahora podemos cumplir también en 2030".
El cierre de las minas y las térmicas tendrá efectos dramáticos sobre el empleo, tanto el directo como el inducido (por ejemplo, sobre el transporte y sobre los tráficos de El Musel). Además, si acarrea, como se prevé, una subida de la factura energética, podrá afectar gravemente a nuestras industrias electrointensivas, Alcoa, Arcelor, Azsa.
Lo ha dicho todo el mundo, CC OO, UGT, FADE, el Gobierno asturiano? Hasta, aunque un poco a rastras, se han sumado IU y algunos de Podemos; incluso ha dado la impresión de que ha querido decir algo semejante una fracción de la facción pedrosanchista del PSOE asturiano.
Por eso, cuando veíamos en LA NUEVA ESPAÑA digital del miércoles una fotografía (reiterada el jueves en papel) de don Javier Fernández levantando el índice de su mano derecha hacia un sonriente don Pedro, en lo que parecía ser un gesto admonitorio (no amenazante, por supuesto), los ilusos concebimos alguna esperanza.
Pero bastaron unas escasas dos horas para saber que en nada había atendido don Pedro las peticiones de don Javier: del cierre de minas hablará con la UE (con mucho enfotu, seguro); y sobre lo relativo al cambio de modelo energético y las térmicas (esto es, sobre la continencia de su incontinencia descarbonizadora-ecologista) "toma nota". De igual modo, sobre la reforma del sistema de financiación autonómica, manifestó que lo hará en la legislatura "si es posible" y que será "multilateral", lo que no quiere decir nada o, lo que es peor, quiere decir que se cumplirán todos los temores de discriminación que temen las comunidades menos ricas.
Ignoro si don Pedro, que es persona culta que viaja en avión para no perderse un concierto, al ver el dedo admonitorio de don Javier, habrá dicho para sí remedando a Quevedo: "Nada he de hacer por más que con el dedo...". Lo que sí es seguro es que el encuentro se ajusta perfectamente a esa troquelación llariega que expresa el desdén absoluto hacia lo que el otro dice: "¡yá t'oyí, navaya!".
Por cierto, es curioso cómo, en este trance de furia ecologista en que nos encontramos, la izquierda asturiana -al igual que en otras ocasiones la derecha- ha descubierto que todo va muy bien cuando se predican los conceptos genéricos y abstractos (los derechos humanos, el medio ambiente, la justicia, el derecho a la vivienda o al trabajo, etc.), pero que luego, cuando de la dialéctica discursiva se pasa a la dialéctica de los intereses o las realidades enfrentadas, las de aquí, ellos no pintan nada, valen para acarrear votos al granero, pero no para ser escuchados.
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Güei, en LNE: No hay milagros
(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)
No hay milagros
El frente asturiano contra la incontinencia descarbonizadora del Ejecutivo de Pedro Sánchez
Xuan Xosé Sánchez Vicente 26.07.2018 | 01:52
Como señalaba el domingo 15 LA NUEVA ESPAÑA, la unanimidad que en Asturies se viene produciendo en torno a la anticipación en el cierre de minas y térmicas es realmente un hecho extraordinario. Más extraordinario aún, si tenemos en cuenta que no son únicamente los partidos políticos y los sindicatos quienes se manifiestan en contra, sino que son profesores, investigadores, empresarios, opinadores quienes no cesan en argumentar, con datos y más datos, los enormes daños que esa posibilidad, anunciada por el Gobierno de Pedro Sánchez (¿por qué se habla de la ministra como responsable de esa voluntad de cierre? Lo es Pedro Sánchez. ¿O acaso no hay Gobierno?), acarrearía para Asturies.
Esa unanimidad es aún más notable por dos de sus componentes políticos: se han sumado, aunque de forma tardía o con ciertas renuencias, el siempre ecologista Podemos y la facción pedrosanchista de la FSA. Son de sobra conocidas las razones por las que tanto Asturias, como Castilla-León y Aragón han establecido un frente común contra la incontinencia descarbonizadora del Gobierno, aquejado tal vez de una hiperplasia de próstata progresista-ecologista. Razones quiere decir aquí, fundamentalmente, "daños", "destrozos", "paro". Resumiré las nuestras, que son seguramente más complejas de las que ocurrirían en otros territorios y superiores a ellas: el empleo directo e indirecto del cierre anticipado de minas y térmicas, más de 1.300 empleos directos; la drástica reducción de la actividad de El Musel en el movimiento de carbón (supone el 23% de su actividad con graneles) y, por tanto, la falta de carga para trenes y camiones (121.000 de estos al año); la subida de los costes de la electricidad tanto para los particulares como para la industria, lo que tendría, especialmente, un efecto supernegativo -y, acaso, el cierre- para las grandes empresas electrointensivas (Alcoa, Asturiana de Zinc y Arcelor), para las cuales la energía supone una factura de entre el 20% y el 40% de sus costos de producción; incluso, las dificultades de suministro en un futuro inmediato. Y sumen a eso las repercusiones en el conjunto de la economía y el empleo.
Pero la razón fundamental es que no hay ningún motivo para estas urgencias anticarbón, salvo esa posible incontinencia de la vejiga ecológico-progresista. Los acuerdos en la UE sobre los plazos de la descarbonización son mucho más largos. O, como dice el presidente asturiano, "¿por qué la transición energética en España tiene que ser más rápida que en el resto de Europa?". Digámoslo con claridad: el Gobierno socialista está dispuesto a vender personas y territorios a cambio de unas medallas que cree que le van a reportar muchos y determinados votos.
Frente a este daño innegable de retroceso económico, pérdida de tejido empresarial (tal vez, drástica), subida de los costos de la electricidad y grave daño en el empleo, el Gobierno anuncia "medidas compensatorias".
Un ya viejo comunista me confesó un día en el curso de un funeral que el gran error del comunismo había sido su fe en "el hombre nuevo": no existe el hombre nuevo -lo que quería decir que tampoco existiría, que no era más que un ente de razón-. Pues bien, ocurre lo mismo con cualquier medida compensatoria con respecto a una destrucción de empleo como la que supondría el cierre anticipado de térmicas y minas: las medidas compensatorias no existen, son -salvo que se crease un nuevo INI para Asturies- un puro ente de razón. La creación de empresas y de empleo lleva mucho tiempo, cuando se produce, y no depende de la voluntad de la Administración ni de sus subvenciones. Requiere la existencia de varios factores preexistentes e independientes de la política: dinero disponible para la inversión, personas dispuestas a invertir y ver el retorno de su dinero en el aire durante mucho tiempo, existencia de ideas y técnicas que puedan instalarse en el mercado y triunfar en él, técnicos con el conocimiento necesario para llevar adelante el proyecto, conocedores del mercado para su expansión, etcétera.
Si no existen esos elementos, que no dependen, repito, de la voluntad política de nadie, nada se concreta, expoxiga y se consolida. O, con otras palabras, no existen los milagros. Y más en Asturies, y en particular en alguna de sus zonas, donde las prejubilaciones han creado una percepción distorsionada de la realidad del empleo y los salarios.
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