Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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Carmen Calvo, como siempre
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
CARMEN CALVO, COMO SIEMPRE
Doña Carmen Calvo es mujer sabia y de sentencias dignas de ser grabadas en mármol y transmitidas a las generaciones futuras. Tengo un amplio muestrario de esas sus sabiduría y creatividad. He aquí una: “Yo también trabajo en el ámbito privado muchos años, soy funcionaria pública", lo que es la síntesis perfecta, la superación dialéctica de las contradicciones.
Es capaz también de efectuar una vívida capacidad de disección de la realidad, una especie de deconstrucción de la primigenia naranja unitaria platónica: “¿Delito de rebelión? Eso no lo dijo el presidente del Gobierno, lo dijo Pedro Sánchez”.
No le falta tampoco a doña Carmen una hercúlea y universal voluntad de eliminar barreras, limpiar defectos: “Deseo que la Unesco legisle para todos los planetas”. ¿He dicho universal? ¡Qué va! He quedado corto: galáctica.
Su potencia intelectiva la lleva a penetrar en las tinieblas de las cosas, a desvelar lo oculto para el común de los mortales: “El cambio de hora -dixit- sirve para combatir el machismo”. Ya ven, nadie hasta ella había visto el intríngulis de la cuestión.
Y, siempre dispuesta a combatir los prejuicios y las engañifas de la religión, señala con rigor: “El grave problema del español es el anglicanismo”.
Como jurista y constitucionalista que es, ha descubierto que la actual Constitución no proclama la igualdad de hombres y mujeres: “Habrá una constitución, en el futuro, que diga con todas las letras que hombres y mujeres son iguales. Ahora no lo dice”. Ni que lo son niños y niñas, inválidas e inválidos…
Bien. Pues ha llegado a Uviéu estos días, para presentar en el Club de LA NUEVA ESPAÑA su libro “Nosotras el feminismo en la democracia”. Y ahí tienen otra perla: “El patriarcado nos quiso prostitutas, brujas y santas, y ahora locas”.
¿Qué quieren que les diga? Otra carmencalvada.
Bueno, tal vez sea indispensable para triunfar en política y en la Universidad.
Eutrapelia
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
EUTRAPELIA
Vamos a divertirnos un poco. Fuera focicos. ¿Por dónde quieren empezar? ¿Por Carmen Calvo? ¿Por el PP? Empecemos por doña Yolanda y Su Santidad. Busquen la fotografía de la segunda visita de la ministra al Papa. ¡Con qué arrobo se miran! No piensen otra cosa: es la mutua admiración intelectual. Coinciden en muchas cosas, según doña Yolanda, sobre todo, en una destacable: “Francisco también defiende la reducción de la jornada laboral” (se supone que cobrando lo mismo y con el efecto de aumentar la productividad).
Yo, la verdad, tenía muchas dudas sobre el milagro de que trabajando menos horas se produjera más y mejor, y que, por ello, todos salieran ganando: el trabajador cobrando lo mismo y el empleador recibiendo idéntica retribución por el capital invertido. Pero Roma locuta, causa finita. Si dos expertos en trabajo, con tanta experiencia y horas cotizadas ambos, lo afirman, ¿qué hemos de decir nosotros?
Doña Carmen Calvo (la de que “el dinero público no es de nadie”, el “ni Dixie ni Pixie” -los ratones-, como respuesta a una cita con “dixit” del diputado Van-Halen, y otras perlas impagables que los invito a buscar) acaba de ser nombrada presidenta del Consejo de Estado por su calidad de “jurista de reconocido prestigio” (es doctora en Derecho Constitucional).
Sus palabras: “La amnistía está prohibida en nuestra Constitución y en todas las democracias. La amnistía supone anular todo el trabajo hecho por otro poder, el judicial” (2017); “La amnistía no es planteable en un Estado constitucional y democrático” (Vicepresidenta, 2021). Hay más, pero vayamos a hoy (2024): “Esta amnistía está bien”.
No se enfaden. Vamos, rían un poco.
Y a otra cosa. ¿Es usted votante del PP? No lo tome así, hombre. Ya sabe que con frecuencia son de ese modo: ¿gobierna Marqués? Cascos a por él. ¿Les va bien en Galicia? Saquemos a Puigdemont para entretener.
Un poco de eutrapelia, por favor.
Ayer, en LNE: Los hijos no pertenecen a los padres
LOS HIJOS NO
PERTENECEN A LOS PADRES
Efectivamente, como dice la ministra Celaá: no tienen
obligación alguna de alimentarlos, de darles techo, vestirlos, protegerlos,
cuidarlos, velar por su salud, pagar sus estudios, seguir pagándolos, incluso, pasada
la mayoría de edad, si un juez así lo decide… Ninguna. Lo que prueba
fehacientemente, puesto que esas obligaciones no existen, que los hijos no son
de su pertenencia, que es lo que implicaría obligaciones inalienables hacia
ellos. ¿Que no es así? ¿Entonces qué quiere decir tan elocuente dama?
Como ya es habitual en la retórica política actual, en que
la mentira, la falacia, la inadecuación entre lo dicho y lo que se quiere decir
son materia de cada día, la ministra se expresa con impropiedad. Lo que quiere manifestar
es que en materia de educación de sus hijos [al margen de sus inexcusables
obligaciones materiales] las decisiones de los padres quedan supeditadas a las del
Estado en el ámbito de los centros de enseñanza.
La toma de actitud y la imprecisa expresión de doña Celaá
se producen en el contexto del “barullo” creado por la propuesta del llamado
“pin parental”. Lo califico así, como “barullo”, porque ha provocado miles de
reacciones —en su inmensa mayoría, contrarias a la objeción parental— y porque,
en muchos casos, la cuestión se ha abordado sobrevolando los hechos o
ignorándolos para centrarse en los principios. Permítanme decir un par de cosas
tan solo.
La primera, lo que pretenden los partidarios del veto no es
poner objeción alguna a los contenidos de los programas y las clases oficiales
—donde ya se predica sobre todo lo predicable—, sino que los padres puedan
oponerse a que sus hijos asistan a algunas actividades extraescolares que no
les parezcan adecuadas, ya por razones morales, religiosas, de simple pudor o
de pacatería. Subrayémoslo, porque pretende hacerse pasar la cuestión como una
objeción al núcleo de las enseñanzas que el Estado, a través de su ministerio
de Educación, establece. Cuestión bien menor, por tanto.
En segundo lugar, quienes tan enconadamente se oponen al
veto parental desconocen o quieren desconocer el grado de militancia fervorosa,
el fervor apostólico que manifiestan algunos de quienes concurren a esas
charlas extraescolares: no todos son benéficos, sabios y neutros informadores.
(Digamos, de paso, que ese fervor adoctrinador se da muchas
veces en el curso diario de las clases, años tras año, como muchos saben. Un
solo ejemplo. Clase de literatura. Pérez de Ayala. Agrupación al Servicio de la
República. Evolución personal posterior y desilusión con la República ante los
desórdenes y quema de iglesias. Primera fila. Exclamación de un alumno de 18
años, sobresaliente en todas las materias: “¡Ah, entonces la República no era
tan buena!”: reflejo de curso tras curso de adoctrinamiento).
Quienes también se
dedican a las medias verdades mentirosas son la ministra Calvo y el ministro de
Justicia, Juan Carlos Campo, cuando afirman que los delitos de rebelión y
sedición no existen en el resto de Europa. Es mentira, y tienen penas más altas
que las nuestras en muchos casos. Se pueden denominar los actos de una u otra
manera, pero ningún país permite los golpes de Estado o la secesión. Doña
Carmen es vieja conocida por sus hallazgos intelectuales, como su “El dinero
público no es de nadie” o aquel glorioso éxito de su mecanismo inherente de
traducción (un mecanismo que aún no ha descrito Noam Chomsky), cuando volcó el
latín “dixit” (de “Calvo dixit”) por un “Dixie” en “Ni Pixie ni Dixie” (los
ratones). En la mentira y el hallazgo cultural se adscribe ahora el de
Justicia: “Las figuras penales de la sedición y la rebelión son propias del
siglo XIX, cuando se atacaba con tanques”. ¡Gobierno solidario este! Lo del XIX
y los tanques lo dice, sin duda, no por ignorancia, sino para ponerse al nivel
del profesor universitario Iglesias cuando confunde a Newton con Einstein o atribuye
a Kant libros que nunca escribió.
Por cierto, en pleno siglo XX (siglo ya de tanques), Macià
y Companys, ambos de ERC, cometen sendos actos de rebelión —o, si lo prefieren,
de sedición— proclamando la independencia de Cataluña frente a la República.
Sin tanques, por cierto.
¿Les suena ello de algo a Calvo y Campo?
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Pedro Sánchez y el misteriu la Tinidá
Carmencita la Fantástica: "El Presidente del Gobierno nunca dijo que lo de Cataluña era rebelión". "Bueno, sí lo dijo, pero entonces no era Gobierno". Dos persones distintes y un solu Pedro verdaderu. ¡Y entovía dicen del misteriu la Trinidá!
Les guerres del PSOE
(Asoleyóse en La Nueva España, el 17/05/17)
LA MINISTRA ALZA Y CANTA
Bueno,
exministra. Carmen Calvo Poyato. Yo, de mano, no tenía las gafas y pensé que,
así, con el puño en alto, estaría practicando el juego de “al embruno”, en que
se calcula a ojo de buen cubero cuánto dinero hay en el puño cerrado del rival.
Y me parecía muy apropiado ese cómputo a ojo de buen cubero en una enseñante
que afirma que “el dinero público no es de nadie”.
Pero no. Me
pongo las gafas y veo que la ex se encuentra en una escuela de Llaviana, donde
ha dado un mitin dentro de la campaña que los socialistas mantienen para elegir
un nuevo Secretario General. Ella lo hace por la facción de Pedro Sánchez. Doña
Carmen, junto con otros militantes socialistas, levanta el puño mientras canta
la Internacional.
¡La
Internacional! Cuando veo a ciertas personas de determinada cultura y de
determinado nivel económico entonar tal himno, quedo “como aquel que de un palu
está ablucáu” —que dijo nuestro primer escritor, Marirreguera—, y no puedo
dejar de preguntarme si pueden cantar eso en serio, tal que si no se hubiese
hecho evidente adónde conduce invariablemente el sueño de una sociedad
aparentemente sin clases: URSS, China, Camboya, Cuba, las dictaduras del Telón
de Acero… y lo que había detrás de cada uno de esos paraísos socialistas,
tenidos aquí durante tanto tiempo como modelo e ideal.
Y, desde el
punto de vista personal —suponiendo que canten la Internacional socialista, y
no otra—, me agobian las dudas de dónde se incluyen estos próceres. ¿Se sienten
“pobres del mundo”?, “¿esclavos sin pan?”. ¿Acaso se ven a sí mismos como
“proletarios”? ¿Desean “hundir el imperio burgués”? ¿Y eso qué es? ¿El estado
del bienestar? ¿Y qué lo sustituiría? ¿Las crudelísimas dictaduras del
socialismo real, como la historia muestra?
Así que tiendo
a pensar que representan únicamente una fabulación, una representación que
termina en cuanto se abandona el escenario. Aunque después, conociendo como
conozco el ser humano y su cabeza, me entran dudas. Porque muchos de ellos se
afirman como “socialistas” y reniegan de ser “socialdemócratas”, con la misma
fe y empeño con que lo hacían hace treinta o cuarenta años, y tienen la palabra
“socialdemócrata” como un baldón o un insulto, no de forma desemejante a como
en los años treinta los comunistas los motejaban (a todos los socialistas de la
II Internacional) de “socialfascistas”. ¿Qué significará, me pregunto, para
ellos “socialista” que no sea “socialdemócrata” ni “comunista”? Averígüelo
Vargas, porque ellos no nos dan pista alguna.
Por lo demás,
la lucha plusquam civile entre suníes y chíes, con insultos y agravios de todo
tipo, sigue. Ahora bien, es casi imposible penetrar en el misterio de cuál es
el dogma que a unos de otros separa. Si ustedes siguen los discursos de ambos
contendientes, verán que ninguno de los dos dice absolutamente nada sobre el
futuro. Y el que debería decir algo sobre el pasado, esto es, sobre su
alternativa ante unas terceras elecciones de no haber sido investido Rajoy,
nada dice. Bueno, sí, han inventado la ficción de que lo hubieran investido los
mismos que acaso aprueben los presupuestos de 2017. Aparte de la risa de tal
ficción, ¿a qué precio del dinero común, de haber sido así? ¡Ah, claro, es que
no es de nadie! O que cae del cielo, como parecen creer los tres candidatos,
durante el debate, puesto que proclaman nuevos “derechos” y nuevos devengos sin
decir de dónde salen o cuáles son sus efectos sobre la economía y el empleo.
Por lo demás,
ambos se limitan a decir las mismas tautologías y vacuidades: que son de
izquierdas, que son el PSOE de siempre y que quieren ganar las elecciones. Nada
más. Bueno no, don Pedro se remite a la corrupción del PP y a que la gestora
(con don Javier al frente y Susana detrás), en vez de decir “no es no”, como él
(¿e ir a unas terceras elecciones, con sus consecuencias y, tal vez, sin volver
a dar mayorías, lo que exigiría una cuartas?), ha entronizado al PP corrupto de
Mariano Rajoy. (Alguno podría decir, tal vez, que don Pedro sí tiene un
programa, pero como lo cambia a cada poco, vaya usted a saber). Y da igual que
proclamen estas naderías viajando por España o escondidos detrás de esos
rancios y mamotréticos cajones en los que se parapetan durante el debate a
tres, amarrados a sus bordes Susana y Pedro, más gesticulante y un poco diverso
en su discurso Patxi.
Mi impresión
particular es que don Pedro ganará las primarias, pues sus vacuidades y
tautologías se refieren al pasado inmediato (palpables, pues, aunque nada digan
sobre los efectos de sus implicaciones sobre la realidad), apelan al agravio y
ponen el foco en la nefanda coyunda del PSOE con Satán: ¡pura emoción!. Las de
doña Susana, sobre el futuro, son más intangibles y excitan menos las vísceras.
López, al que tantas veces le ha echado el picado durante el encuentro Pedro,
parece fuera de concurso
De todo ello
se extraen algunas conclusiones, pero háganlo ustedes.
Güei, en LNE: La ministra alza y canta
(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)
La ministra alza y canta
Entre la Internacional que entona Carmen Calvo y las tautologías y vacuidades de Sánchez y Díaz: que son de izquierdas, que son el PSOE de siempre y que quieren ganar las elecciones
Xuan Xosé Sánchez Vicente 16.05.2017 | 04:56
La ministra alza y canta
Bueno, exministra. Carmen Calvo Poyato. Yo, de mano, no tenía las gafas y pensé que, así, con el puño en alto, estaría practicando el juego de "al embruno", en que se calcula a ojo de buen cubero cuánto dinero hay en el puño cerrado del rival. Y me parecía muy apropiado ese cómputo a ojo de buen cubero en una enseñante que afirma que "el dinero público no es de nadie".
Pero no. Me pongo las gafas y veo que la ex se encuentra en una escuela de Llaviana, donde ha dado un mitin dentro de la campaña que los socialistas mantienen para elegir un nuevo Secretario General. Ella lo hace por la facción de Pedro Sánchez. Doña Carmen, junto con otros militantes socialistas, levanta el puño mientras canta la Internacional.
¡La Internacional! Cuando veo a ciertas personas de determinada cultura y de determinado nivel económico entonar tal himno, quedo "como aquel que de un palu está ablucáu" -que dijo nuestro primer escritor, Marirreguera-, y no puedo dejar de preguntarme si pueden cantar eso en serio, tal que si no se hubiese hecho evidente adónde conduce invariablemente el sueño de una sociedad aparentemente sin clases: URSS, China, Camboya, Cuba, las dictaduras del Telón de Acero? y lo que había detrás de cada uno de esos paraísos socialistas, tenidos aquí durante tanto tiempo como modelo e ideal.
Y, desde el punto de vista personal -suponiendo que canten la Internacional socialista, y no otra-, me agobian las dudas de dónde se incluyen estos próceres. ¿Se sienten "pobres del mundo"?, "¿esclavos sin pan?". ¿Acaso se ven a sí mismos como "proletarios"? ¿Desean "hundir el imperio burgués"? ¿Y eso qué es? ¿El estado del bienestar? ¿Y qué lo sustituiría? ¿Las crudelísimas dictaduras del socialismo real, como la historia muestra?
Así que tiendo a pensar que representan únicamente una fabulación, una representación que termina en cuanto se abandona el escenario. Aunque después, conociendo como conozco el ser humano y su cabeza, me entran dudas. Porque muchos de ellos se afirman como "socialistas" y reniegan de ser "socialdemócratas", con la misma fe y empeño con que lo hacían hace treinta o cuarenta años, y tienen la palabra "socialdemócrata" como un baldón o un insulto, no de forma desemejante a como en los años treinta los comunistas los motejaban (a todos los socialistas de la II Internacional) de "socialfascistas". ¿Qué significará, me pregunto, para ellos "socialista" que no sea "socialdemócrata" ni "comunista"? Averígüelo Vargas, porque ellos no nos dan pista alguna.
Por lo demás, la lucha plusquam civile entre suníes y chíes, con insultos y agravios de todo tipo, sigue. Ahora bien, es casi imposible penetrar en el misterio de cuál es el dogma que a unos de otros separa. [.............................................................................................................................]
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