¿Ni una reflexión?

(Ayer, en La Nueva España) L’APRECEDERU ¿NI UNA REFLEXIÓN? La velocidad y el movimiento continuo son características de la vida contemporánea, pero esa aceleración sin pausa ni poso se acentúa en la vida política: cada noticia tapa la anterior, cada promesa oculta lo anteriormente incumplido o aún por realizar. Ya ven ustedes lo que ocurre con la tasa turística, un impuesto a quienes pernocten en Asturies en establecimientos de hospedaje durante las temporadas de mayor afluencia turística. Unos partidos, a favor; los hosteleros, en contra; los ayuntamientos, también en bandos. La razón: como el turismo representa un gasto o un desgaste de los bienes comunes de los ayuntamientos, ese recargo ayuda a la reparación, o palia el aumento de costos. ¡Pero, ay amiguín! Puesta en marcha la idea, se cae en la cuenta de que, si usted es asturiano y va a dormir a otro concejo asturiano, también tiene que pagar por ello. ¡Forastero en su propia casa! ¿Y cómo se arregla el despropósito? Pues no lo saben, solo han caído en la cuenta. ¿Y qué decir del invento de les escuelines? Una buena idea, en principio. Se ayuda así a que los padres puedan conciliar un trabajo con el cuidado de los hijos y, teóricamente, se favorece la natalidad. Ahora bien, ¿cómo se financia la construcción de estos centros? Pues con los fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, un dinero creado por la Unión Europea para amortiguar los efectos devastadores en la economía del Covid. Pero la pregunta es la de cómo se va a financiar después el funcionamiento ordinario de los mismos. Pues, naturalmente, de los propios presupuestos autonómicos. ¿Y el dinero para ello, para esa nueva partida? Ya veremos. De momento, las educadoras de esas escuelas piden más. Por cierto, ¿han oído a alguno de nuestros putineros decir algo sobre el asesinato de Semyon Skreptseky, el caricaturista de Putin tiroteado en Polonia el pasado 15 de junio? ¿Ni una reflexión?

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