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Güei, en LNE:

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)
L'aprecederu

El ídolo y la magia potagia

La confusión de entender que lo público es lo mejor para el ciudadano

06.03.2017 | 03:26
El ídolo y la magia potagia
La Xunta Xeneral. Don Francisco Busto, consejero de Sanidad: "El Principado no contempla bajo ningún concepto la desviación de pacientes a la medicina privada". Hay que señalar que eso ha venido haciéndose hasta ahora en determinados casos para anticipar operaciones, bien en centros concertados, bien privados. ¿Por qué no? El objetivo de una sanidad pública es que sea universal y gratuita, esto es, que esté al servicio del ciudadano y que cuide los dineros de todos. Entender "pública" únicamente como la realizada en los centros conceptuados como "públicos" es cosa que interesa a sindicatos, a profesionales y a los que discursean sobre lo público; pero no quiere decir ello que ahí "público" sea siempre lo mejor para el público, para el ciudadano, que es el objeto de la política, no los prejuicios ni las discursologías. Quizás don Francisco y quienes piensan como él hayan aceptado como principio rector la irónica frase de Molière: "Es más civilizado morir según las reglas [médicas] que curarse contra ellas". Una ofrenda al ídolo.
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Güei, en La Nueva España: El copago como reactivo

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(Trescribo como davezu los primeros párrafos)

El copago como reactivo

Reflexión a partir de la financiación de los medicamentos

22.01.2017 | 04:05
Las cuestiones de actualidad, especialmente si suscitan pasiones, son un magnífico reactivo para evidenciar los discursos en que se envuelven diversos grupos sociales, así como su relación con la realidad o los intereses que esconden. Muchos de esos discursos, por cierto, no son más que lo que llamaría el canciller Bacon "idola theatri", prejuicios. El reciente alboroto sobre la modificación del copago de los medicamentos entre los jubilados es un magnífico reactivo.
Pero ante todo señalemos tres evidencias, y perdónenme por la obviedad: la primera, que todo lo que gasta el Estado procede del trabajo y del dinero de los ciudadanos, no cae del cielo; la segunda, que el gasto sanitario tiene una expansión permanente, por el número de usuarios, por las innovaciones tecnológicas, por el costo de los nuevos medicamentos; la tercera, que los ingresos de la hacienda pública vienen siendo permanentemente inferiores al gasto.
Al margen de los impuestos que gravan la riqueza existente (el IBI, por ejemplo, el de sucesiones), la recaudación proviene de la actividad económica, de la que forma parte notable el trabajo de los individuos. Y así, por poner un ejemplo, un individuo que ingresa 1.200 euros por una ocupación de ocho horas diarias contribuye a pagar las pensiones de los jubilados y sus medicinas casi gratuitas, mientras él ve reducido su devengo por la cantidad que aporta al sostén de los jubilados, al tiempo que paga un 40% en las medicinas que él o los suyos utilizan. ¿Cuál es la razón para considerar que el jubilado con unos ingresos superiores haya de pagar menos que él por las medicinas?
Y, sin embargo, la reacción de los partidos políticos de la oposición ha sido unánime: constituye una injusticia inaceptable. La argumentación más llamativa de todas ha provenido de los socialistas asturianos, del consejero Francisco Busto: "Constituye un ataque a la equidad". ¿Que pague más quien más tiene constituye "un ataque a la equidad"? ¿Es eso un argumento clásico socialista?
La postura de los partidos políticos de la oposición contiene siempre, en este y otros temas económicos, una mezcla de dos factores: la mentalidad del burru cagarriales (ya saben, aquel cuento popular en que se engaña a un incauto haciéndole creer que el pollino que se le vende evacua dinero con solo levantarle el rabo), tan generalizada, y la mentira como forma de engaño de unos y de excitación permanente de sus votantes, que necesitan ese dopaje para mantenerse dentro de la fe. Luego, naturalmente, cuando gobiernan, y después de haber empeorado las cosas durante una temporada, aplican las medidas que la realidad hace inevitables, las que antes criticaban.
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