Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
Mostrando entradas con la etiqueta Muface. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Muface. Mostrar todas las entradas
Librennos de la fana de Muface
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
LÍBRENNOS DE LA FANA DE MUFACE
Muface atiende a los funcionarios de la administración civil del Estado. En relación con la prestación más importante, la sanitaria, los funcionarios pueden adscribirse a la Seguridad Social general o ser atendidos por alguna de las tres compañías sanitarias que tienen convenio con Muface.
En España hay 1.500.000 personas adscritas al sistema de convenios con compañías sanitarias, entre funcionarios propiamente dichos (1,1 millones) y familiares.
Este año concluye el convenio del Estado con las compañías sanitarias, que aseguran pierden dinero. El Gobierno propone subir el convenio un 17,2%. Las aseguradoras demandan un 38%. Si no hay acuerdo, los funcionarios adscritos a esas compañías pasarán a ser atendidos en la Seguridad Social general.
Al margen de las concretas cuestiones de los costes del servicio y de la negociación rota, cabe señalar que la atención a los funcionarios fuera de lo que pudiéramos llamar el “régimen común” viene siendo objeto de críticas vehementes por una parte importante de la izquierda, por entenderlo como un privilegio y, sobre todo, por inscribirse en el nefando concepto de “lo privado”. La actual ministra del ramo, Mónica García, ha sido siempre militante en contra y ha expresado su satisfacción por el fin del “privilegio”.
En Asturies hemos pasado de poder tener una cita en dos días en el médico de familia a esperar siete. De las esperas para especialistas y operaciones, ni les cuento. ¿Qué ocurriría si ahora añadiésemos los 21.600 beneficiarios de Muface? Los entusiastas del cierre nos mienten diciendo que sería asumible el aumento. Es más, dicen que, transfiriendo el dinero ahora dedicado a las compañías, mejoraría la Seguridad Social. Mienten: ni hay médicos ni hay instalaciones.
Así que, al margen de los derechos de los mutualistas de Muface o de las pasiones de los amigos de la exclusividad de lo público, líbrennos a los ya mal atendidos usuarios de la Seguridad Social de esa fana de 21.600 nuevos usuarios.
Güei, en La Nueva España: El copago como reactivo
(Trescribo como davezu los primeros párrafos)
El copago como reactivo
Reflexión a partir de la financiación de los medicamentos
Xuan Xosé Sánchez Vicente 22.01.2017 | 04:05
Las cuestiones de actualidad, especialmente si suscitan pasiones, son un magnífico reactivo para evidenciar los discursos en que se envuelven diversos grupos sociales, así como su relación con la realidad o los intereses que esconden. Muchos de esos discursos, por cierto, no son más que lo que llamaría el canciller Bacon "idola theatri", prejuicios. El reciente alboroto sobre la modificación del copago de los medicamentos entre los jubilados es un magnífico reactivo.
Pero ante todo señalemos tres evidencias, y perdónenme por la obviedad: la primera, que todo lo que gasta el Estado procede del trabajo y del dinero de los ciudadanos, no cae del cielo; la segunda, que el gasto sanitario tiene una expansión permanente, por el número de usuarios, por las innovaciones tecnológicas, por el costo de los nuevos medicamentos; la tercera, que los ingresos de la hacienda pública vienen siendo permanentemente inferiores al gasto.
Al margen de los impuestos que gravan la riqueza existente (el IBI, por ejemplo, el de sucesiones), la recaudación proviene de la actividad económica, de la que forma parte notable el trabajo de los individuos. Y así, por poner un ejemplo, un individuo que ingresa 1.200 euros por una ocupación de ocho horas diarias contribuye a pagar las pensiones de los jubilados y sus medicinas casi gratuitas, mientras él ve reducido su devengo por la cantidad que aporta al sostén de los jubilados, al tiempo que paga un 40% en las medicinas que él o los suyos utilizan. ¿Cuál es la razón para considerar que el jubilado con unos ingresos superiores haya de pagar menos que él por las medicinas?
Y, sin embargo, la reacción de los partidos políticos de la oposición ha sido unánime: constituye una injusticia inaceptable. La argumentación más llamativa de todas ha provenido de los socialistas asturianos, del consejero Francisco Busto: "Constituye un ataque a la equidad". ¿Que pague más quien más tiene constituye "un ataque a la equidad"? ¿Es eso un argumento clásico socialista?
La postura de los partidos políticos de la oposición contiene siempre, en este y otros temas económicos, una mezcla de dos factores: la mentalidad del burru cagarriales (ya saben, aquel cuento popular en que se engaña a un incauto haciéndole creer que el pollino que se le vende evacua dinero con solo levantarle el rabo), tan generalizada, y la mentira como forma de engaño de unos y de excitación permanente de sus votantes, que necesitan ese dopaje para mantenerse dentro de la fe. Luego, naturalmente, cuando gobiernan, y después de haber empeorado las cosas durante una temporada, aplican las medidas que la realidad hace inevitables, las que antes criticaban.
[......................................................................................................................................]
MUFACE Y OTRAS INVISIBILIDADES (güei en La Nueva España)
(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos):
Muface y otras invisibilidades
Las discriminaciones de los afiliados a la Seguridad Social de los funcionarios frente al resto
09.07.2015 | 03:57
Xuan Xosé Sánchez Vicente Aproximadamente un millón doscientas mil personas están afiliadas a Muface (la Seguridad Social de los funcionarios, por decirlo así) en España. De ellos treinta y cinco mil son asturianos, y más del cincuenta por ciento de los mismos no reciben asistencia sanitaria en entidades privadas sino en la sanidad pública.
Pues bien, esos aproximadamente dieciocho mil asturianos que visitan médico u hospital en la sanidad pública constituyen un problema de carga de trabajo para los médicos que no debería producirse. Pues efectivamente, lo mismo que los enfermos crónicos de la Seguridad Social reciben, desde hace poco más de un año, su tratamiento en las farmacias, sin necesidad de pasar por el médico de cabecera, no ocurre así con los afiliados a Muface, que deben pasar por su ambulatorio, mes tras mes, para recoger sus prescripciones. Es evidente que un convenio entre la entidad de los funcionarios y la Seguridad Social para que los tratamientos de continuidad se dispensasen en las farmacias ahorraría mucho tiempo a los facultativos (que podrían dedicarlo a otras cosas) y desplazamientos y pérdida de tiempo a los pacientes; del mismo modo que la inclusión de un protocolo para las bajas evitaría asimismo incomodidades.
¿Por qué no se hace? Lo ignoramos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
