La soledad del clero y de los fieles

(Ayer, en La Nueva España) LA SOLEDAD DEL CLERO Y DE LOS FIELES LA NUEVA ESPAÑA entrevista al párroco de San Miguel, Xixón, José Ángel Pravos Martín. Se queja de que “el clero está cada vez más solo, con un montón de parroquias para cuatro curas”; de la edad de los clérigos (“la media de edad es muy alta”); de su inevitable disminución (“en cinco o diez años habrá un 15% menos de sacerdotes activos”); de la drástica mengua de los fieles (“en algunas zonas la asistencia es muy relativa”, “el número de fieles está bajando”). Lamenta que seamos “una sociedad donde cada día más se aparta lo religioso y la fe, y hasta se está en contra de ello”. Nada que ustedes no sepan: en la mayor parte de Europa lo religioso tiende a desaparecer desde hace décadas, particularmente, lo religioso de raíz cristiana. Los fieles que ocupan las iglesias son pocos, en su mayoría, de una edad elevada. Funerales, bodas y bautizos, los actos sociales, son los únicos momentos capaces de congregar un número estimable de asistentes. A mí, que no soy usuario de los servicios de la Iglesia, salvo por razones sociales (he abandonado aquella “masculinidad–incredulidad” militante de quedarse a la puerta durante los entierros: honramos al muerto en esos actos, acompañamos a sus familiares, no al cura), esta progresiva, y creo que irreversible, decadencia me llena de señardá, porque representa la práctica extinción de una tradición y una cultura milenaria, que ha impregnado nuestras artes; ahormado nuestras leyes y maneras de ver el mundo; creado tradiciones y festividades. Y provoca en mí la empatía hacia tantas personas, fundamentalmente mayores, que ven cómo el mundo que habían creído firme e inmutable desde su infancia se va desvaneciendo poco a poco. Lo curioso es que hay una pléyade de personas que siguen combatiendo lo religioso y la Iglesia –en cuyo seno muchos de ellos se formaron– como si fuese la omnipresente entidad de hace décadas.

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