Mostrando entradas con la etiqueta Emilio León. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Emilio León. Mostrar todas las entradas

En La Nueva agora: Magia y apariciones feriales

0 comentarios
(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos.)

L'aprecederu

Magia y apariciones feriales

La idea de que los gobiernos pueden cambiar el "modelo económico"

25.08.2015 | 05:06
Magia y apariciones feriales
El martes 11 de agosto caía por la Feria de Muestras de Xixón la guayabera blanca vestida por su ocupante habitual, don Emilio León, quien aprovechó la ocasión para proferir los tópicos y fórmulas mágicas rituales de su formación y las comunes con otras.
Me centraré en dos de estas: cambio de modelo económico y concertación.
La idea de que la política o los gobiernos pueden cambiar el "modelo económico" es puro recurso a la magia. La economía cambia cada día, pero lo hace en virtud de las decisiones de las empresas y de los condicionamientos del mercado y de la sociedad. Creer que puede hacerse desde el boletín equivale a pensar que se puede cambiar por decreto la ley de la gravedad. Y, en todo caso, pensar que políticos y funcionarios sabrían exactamente qué se debería hacer equivale a pensar que un niño de seis años podría diseñar un viaje a Marte.
Respecto a la concertación, vengo diciendo reiteradamente que eso, que tanto entusiasmo provoca en Asturies, es puro primorriverismo [........................................................................]

Güei en LNE: Tres vestidos, tres estilos

0 comentarios
Ropa esterior y interior nos candidatos (doi, como davezu, los primeros párrafos):

Tres vestidos, tres estilos

De los propósitos aparentes a la inoperancia del socialismo pasando por el discurso adolescente

01.07.2015 | 03:51
Tres vestidos, tres estilos
En homología, acaso, con su discurso, don Javier Fernández, traje azul oscuro, corbata roja, camisa blanca, expuso un programa de propósitos aparentemente razonables (lástima que sobre algunos de ellos, como el del arte asturiano, no haya hecho nada en estos años), insistió en su condición de gobernante de izquierdas, llamó al entendimiento, y asestó alguna puñalada a Podemos: señalando su prepotencia, su discurso falsificado sobre el mundo y su sometimiento a Iglesias, a los intereses de este.
Doña Mercedes Fernández, un vestido blanco más tachonado que estampado de motivos vegetales, florón rosa sobre su pecho izquierdo, construyó su discurso sobre la inoperancia del socialismo a lo largo de 30 años (lástima no haberse acordado del empuje suicida de su propio partido en la ocasión en que pudo gobernar), en las quejas por las cosas concretas que no funcionan bien y en una larga serie de leyes: cuáles para gobernar mejor y con mayor transparencia, cuáles para garantizar o mejorar servicios, cuáles para impulsar la economía, todo ello articulado con su particular elocución que tiene como pautas la parsimonia y el leixaprén o anadiplosis.
Lo que une a don Javier y a doña Mercedes es el descreimiento que ambos tienen del presupuesto, ................................................................