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La mio entrevista d'ayer en La Nueva España

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XUAN XOSÉ SÁNCHEZ VICENTE | Premio Nacional de Literatura Asturiana

"Hay fórmulas para lograr una oficialidad afayaíza, que no suponga mucho coste"

"Que la Universidad de Oviedo no permita una tesis escrita entera en asturiano es una babayada"

10.02.2020 | 00:50
Xuan Xosé Sánchez Vicente. 
Xuan Xosé Sánchez Vicente (Gijón, 1949) ha sido galardonado con el Premio Nacional de Literatura Asturiana, que otorga la Academia de la Llingua, en reconocimiento al conjunto de su trayectoria literaria. Colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, Sánchez Vicente conversa con este diario sobre su trayectoria, la situación de la literatura en asturiano y la oficialidad.
- ¿Es este el premio más importante de su trayectoria literaria?
-Sí, es el más importante. Recibí el de las Letras que otorga la Asociación de Escritores de Asturias, pero este tiene evidentemente otra dimensión, por el propio premio y porque reconoce toda la trayectoria, al conjunto de la obra y al tiempo que estás entregado a esta ocupación, a esta pasión.
- Tiene además un componente de reivindicación de la lengua asturiana que entiendo que le satisfará.
-Sí, es una compensación en la medida de que no hay un premio de ámbito estatal a la llingua y a la literatura en asturiano, cuando sí lo tienen las demás nacionalidades. Tiene un punto de identificación o compensación, de decir: "Estamos aquí, tenemos una literatura importante y deberíamos pintar más de lo que pintamos; el Estado no tiene por qué menospreciarnos de esta forma".
- Xaime Martínez, al ganar el Premio Nacional de Poesía Joven, anunció su intención de ceñirse solo al asturiano. ¿Cómo valora esa decisión?
-Admiro mucho la actitud de Xaime. Cuando lo anunció y levantó la voz fue muy importante para la llingua, pero adoptar la actitud de no volver a escribir en castellano tiene el peligro de que dejen de sentirte. Desde el punto de vista suyo personal no sé si es acertado, pero tiene mucha importancia desde el punto de vista colectivo, porque alzó la voz contra algo evidente, como es que hay un menosprecio hacia el asturiano.
- ¿Cómo ve el panorama actual de la literatura en asturiano, en relación al que había cuando usted empezó?
-La literatura en asturiano creció mucho, es otro universo, otra galaxia, respecto a lo que había antes del "big bang" de Conceyu Bable. Al principio éramos un puñadín de autores, no puede ser de otra forma. Porque la escritura, siendo una aventura personal, lo es también colectiva. Todo eso ahora está muy maduro, hay muchos autores y mucho falante, hay tiradas más curiosas y se le da otra atención. La situación es, prácticamente, comparable con cualquier otra literatura.
- Todo eso, pese al hándicap de que no sea una lengua oficial.
-Sí. Es algo que incide tanto en relación a los premios, que al final es lo de menos, como sobre todo al respeto social. Está muy bien, como decía, pero por esa razón nuestra literatura no llega a ser como las otras únicamente por ese hecho de que no sea una lengua oficial, lo que supone una falta de peso que es evidente que está ahí.
- ¿Ve más cerca la oficialidad?
-No depende de un milagro, depende de los números. Digo que ahora no depende de un milagro queriendo creer que el PSOE está a favor, que siempre fue enemigo. ¡No pasé yo nada cuando conseguimos sacar adelante la Ley de Uso, durante el gobierno de Marqués! Las mayores trabas fueron del PSOE, por eso admiro su cambio y espero que sea de verdad. Pero lo veo con cautela porque, así y todo, no depende de ellos, sino de lograr una mayoría parlamentaria.
- Sumando las fuerzas que están a favor de la oficialidad, la aprobación quedaría a un solo voto de distancia.
-A uno, sí, si no falla nadie del medio, de los que contamos con ellos. Pero conviene recordar aquello de la "cooficialidad diferida", cuando la penúltima reforma estatuaria, en 1998. Era una propuesta que no hacía falta que volviera a Madrid, pero no lo conseguimos: el PSOE se opuso frontalmente a esa historia. Y de aquella el PP, en el que ya no estaba Marqués, se tornó en contra de la oficialidad. ¡Si no hacía falta reformar el estatuto entero, que es más complicado! Pero muchos nos alegraríamos si se diese el milagro. Con respecto a la cooficialidad, puede ser no diré que amable, pero sí tener un tamañín, una etiqueta. Puede requerir de muchas perras o de pocas. Y siendo la gente prudente y dialogando, se puede hacer una cosa bastante afayaíza, que no suponga un coste excesivo.
- ¿Tendría un alto coste una cooficialidad, digamos, plena?
-Nadie echó cuentas de nada. La enseñanza no variaría en lo fundamental. Quizá se diese algún problema en el ámbito de la justicia, porque en el ámbito de la administración los ciudadanos ya se pueden dirigir a ella en asturiano. Pero ese problema de justicia se resuelve con traductores externos. Quiero decir que hay fórmulas, como puede ser crear organismos exteriores, por ejemplo academias. Eso sería una buena solución y muy barata, que no supondría cargar a la administración con una plantilla nueva. Hay soluciones para todo y relativamente baratas, pero hay quien vende un discurso político que creen que viene bien para su negocio, creen que trae votos. Es lo mismo que con Cataluña: ¿por qué no se habla así de Galicia? Es un completo disparate, pero creen que les va bien.
- A Inaciu Galán, la Universidad de Oviedo no le permitió presentar su tesis completamente en asturiano.
-Es una cosa estúpida, una babayada. No digo que no tengan un resquicio legal para imponerle eso a Inaciu, que tengo dudas, pero es una tontería. Eso cuesta más perres que dejar que la presente íntegra en asturiano. ¿Va a dejar de entenderlo nadie? ¿Cuál es el problema? Pues que no se quiere. Lo que hay detrás de esto es intolerancia y persecución no ya contra el asturiano, sino contra los falantes. Hablaba recientemente con una persona destacada del PP en el pasado y estaba muy sorprendido con la actitud de su partido. "En nuestros tiempos", me decía, "era inconcebible prohibir falar en el Parlamento". No es el único que está muy sorprendido de cosas que están haciendo y que son muy elementales.
- Foro se mostró, en sus inicios, favorable a la oficialidad, aunque posteriormente han ido matizando esa posición. ¿A qué cree que se debe su cambio de criterio?
-También en algún momento hubo cierta aproximación por parte de Ciudadanos, y del PP en tiempo pasados. En la tramitación del Estatuto que decíamos antes, la de noviembre y diciembre del 98 y cuando ya habían roto con Marqués, el PP, movido por un señor que se llama Álvarez-Cascos, a través de una señora que se llama Cherines y de (Isidro Fernández) Rozada, propusieron en Madrid incorporar cooficialidad y se negó el PSOE. Vamos a pensar en qué posturas creen cada uno; ellos creen en las que les conviene en cada momento. Foro propuso formalmente la cooficialidad, y el PSOE se opuso. Se cuenta poco, pero eso indica que todo es un cuento chino, según los intereses todos son amigos o enemigos de la cooficialidad. Por lo tanto, Foro no puede presumir de ser "anti", lo mismo que el PSOE tiene muchos pecados pasados que pagar.
- Para acabar, ¿en qué trabaja ahora?
-Tengo en espera de sacar una novela, no por mí, sino de que alguien me la "agarre" para publicarla. Se ambienta en dos líneas temporales, la actualidad y el siglo III después de Cristo, que se juntan llegado el momento. La que publicaré está en castellano, aunque la tengo también en versión en asturiano, a la que le falta aún una manina para estar lista, seguramente la distribuiré en redes. Además, próximamente saldrá una cosa que hice con mi mujer y mi hermano, un libro de juegos tradicionales asturianos; se presenta en marzo en Gijón. Y en imprenta, una colección de artículos publicados en LA NUEVA ESPAÑA en los últimos tres años. La fecha de publicación depende del editor.

Entrevista en LA NUEVA ESPAÑA, el 26/12/05

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XUAN XOSÉ SÁNCHEZ VICENTE | Presidente del PAS, profesor jubilado de Lengua y Literatura y autor de "Picu'l Sol", una selección de los artículos que ha publicado desde los años ochenta

"El único discurso es el que llega de Madrid, no hay opinión pública asturiana"

"En treinta años la agricultura y la ganadería tenderán a desaparecer, y - quizá crezca el turismo; de industria, quedarán Arcelor y la alta tecnología"

26.12.2015 | 03:54
Xuan Xosé Sánchez Vicente, en un céntrico café gijonés.
Xuan Xosé Sánchez Vicente, en un céntrico café gijonés.
Xuan Xosé Sánchez Vicente (Gijón, 1949), presidente del PAS, profesor jubilado de Lengua y Literatura, asturianista firme y articulista tenaz, acaba de publicar "Picu´l Sol", una selección de colaboraciones, en su mayoría en el diario LA NUEVA ESPAÑA, durante los años 2012 al 2014, con temática variada y mirada lúcida. Escribe de política, de economía y, sobre todo, de Asturias y de los asturianos.
-¿Cuánto tiempo lleva escribiendo artículos?
-Desde principios de los ochenta. Eche cuentas.
-¿Se reconoce en el Xuan Xosé Sánchez Vicente articulista de hace 35 años?
-Por supuesto. Mi visión del mundo sigue siendo la misma.
-Y mire que el mundo cambió...
-Cambió en muchas cosas, en otras no tanto. Yo soy de los que opinan que la esencia del ser humano se mantiene desde los neandertales y aún más atrás. Se expresaban, pensaban y rendían culto a los muertos. Y buscaban explicaciones, como hacemos nosotros: qué somos y adónde vamos. Preguntas inevitables pero sin ningún sentido.
-¿Por?
-Porque no tienen respuesta.
-Su visión es pesimista. Casi se diría que catastrofista.
-El único discurso que vale es el que llega de Madrid. No existe opinión pública asturiana porque nunca tuvimos la idea de Asturias como conjunto. Somos capaces de poner en marcha una enorme emocionalidad cuando hablamos de Gijón y de Oviedo o cuando salimos a la calle con una bandera porque Fernando Alonso gana una carrera, pero, más allá de estas cosas, todo es menosprecio hacia lo nuestro.
-¿Cómo explicar esa tendencia al menosprecio sin echar mano del masoquismo?
-Es difícil, pero hay ejemplos a montones. En tiempos de Trevín, Asturias y Cantabria organizaron dos exposiciones parecidas. La de Cantabria se titulaba "Cántabros, el origen de un pueblo", y la de Asturias "Ástures, pueblos bárbaros en la frontera del Imperio". Es la idea que tenemos de nuestros propios orígenes, unos bárbaros a los que vinieron a salvar. En cualquier lugar de España, usted entra en una cafetería, pide un agua mineral y se la dan de algún manantial de la zona. En Asturias, encontrar un agua de aquí requiere ser como Diógenes con su candil. Puede parecer anecdótico, pero nuestra forma de ser supone una permanente pérdida de riqueza y empleo.
-¿Hablamos de nacionalismo?
-No. No hablo de eso. Hablo más bien de mentalidades, de una curiosa incapacidad para transmitir lo que tenemos y lo que somos, una tierra con dos siglos de Historia como Estado, por ejemplo. Hablo de una comunidad donde en 2003 el PSOE asturiano cometió el disparate de apoyar el federalismo asimétrico en España, que es como aceptar que me quiten a mí les perres para dárselas al otro, que es más guapo. Ocurre también con los sectores nacionalistas de izquierda, que siempre apoyaron a opciones como Batasuna o ERC. Se querían parecer a ellos porque lo que faltaba era proyecto propio.
-Grandones para unas cosas y, quizás, demasiado cohibidos para otras.
-El grandonismo es un discurso ficticio que permite soportarnos a nosotros mismos y tapar la ausencia real de un interés por lo nuestro. El grandonismo es autoengaño, falsa conciencia. Somos muy autodestructivos. Junto a ese exceso de "Asturias es España y lo demás tierra conquistada", vivimos en el recelo hacia el otro. El "esti, ¿que querrá?" o el "cómo va a triunfar esti, si ye vecín míu", como si la cercanía fuera un problema. Eso sí, todo ello contrasta con la admiración con la que miramos a los que vienen de fuera.
-¿Es un problema sociológico más que político?
-Claro. Es una cuestión de identidad como pueblo más allá de lo epidérmico y lo festivo. Ese interés por lo nuestro del que le hablaba está muy por debajo del que puedan tener los sorianos o los segovianos por su tierra. En Asturias seguimos mirando para atrás. Es como si lleváramos décadas caminando en sentido contrario al mundo y a la Historia.
-¿Soluciones?
-No las veo. Lo siento.
-En Asturias hay talento.
-Es verdad. Hay un sector de la sociedad que apenas tiene voz en los medios de comunicación. Visibilizarlo nos ayudaría a fomentar esa perspectiva colectiva que tanto necesitamos.
-¿Cómo se imagina Asturias dentro de treinta años?
-Con menos población, por supuesto. La agricultura y la ganadería tienden a desaparecer y quizá crezca algo el turismo. Y en cuanto a la estructura industrial, quedará Arcelor, si es que tenemos suerte, e industria de última tecnología.
-¿Ha votado en estas elecciones?
-Voté por correo. Voto siempre, lo considero una obligación moral y social. Un solo voto no va a ningún sitio, pero está bien participar en las elecciones, aunque solo sea para evitar que nos gobierne el peor.
-¿Lamentó alguna vez el sentido de su voto?
-Hombre, yo votaba al PAS, y, como se puede imaginar, muy convencido. Pero cuando no nos presentábamos, jamás tuve la sensación de haber cometido un error.
-Una visión del mundo desde Asturias.
-Vivimos épocas en las que todo el mundo opina. Sólo basta subir al móvil la primera caxigalina que se nos ocurra. No existe pensamiento, solamente impulsos, reacciones inmediatas y espontáneas. Un mundo banal y efímero. Recuerde qué quedó de la Primavera Árabe. Todo cambia muy rápidamente, pero la corriente de fondo de la opinión pública se mueve lenta. Llegas a los veinte años con el almacén lleno de datos y prejuicios. Somos conservadores, no sólo a la hora de votar.

Entrevista en La Nueva España

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directo al corazón

"Era feliz con mi cátedra, pero me han echado para casa las medidas de ahorro"

"Soy impaciente con los demás, quizá porque veo las cosas antes, y haber sido el parlamentario más joven de Asturias me provoca melancolía"

16.11.2014 | 05:51
Xuan Xosé Sánchez Vicente, en el despacho de su casa.
Xuan Xosé Sánchez Vicente, en el despacho de su casa. 
Posiblemente sea el pelirrojo más célebre que ha dado esta tierra. Una figura mítica pese a que su edad aún no se lo permite. Hoy, a los 65 años no ha perdido el carácter de revolucionario de guante blanco que alumbró su trayectoria política, aunque le haya sosegado la experiencia; fue el diputado más joven de aquella primera legislatura asturiana, con apenas 30 años. Un chaval, pero ya llevaba su cátedra bajo el brazo, obtenida a los 24 años. Político, escritor, ensayista... Con todo ello, su charla es una delicia. Ha sido fundador y presidente del Partíu Asturianista, entre otras responsabilidades.
-Por favor, defínase.
-Soy un puntu asturiano, de Xixón (1949), que mantiene gran interés por los asuntos de los demás y las cosas de su tierra. Felizmente casado con Elena Fernández Poch, tenemos tres hijos y tres nietos. Ateniéndose a medidas de ahorro, el 1 de septiembre me echaron de mi cátedra; yo hubiera deseado quedarme hasta los 70 años, pero... médicos y profesores éramos los más caros, y sumada la antigüedad...
-¿Cómo lo lleva?
-Al principio mal, y ahora resignado. Era feliz con mi trabajo pese a que muchos compañeros estaban deseando salir corriendo. Yo creo que tenía cierta autoridad y esto me ayudaba a controlar las clases.
-¿De pequeño fue el cabecilla de la panda?
-Sí, supongo que sí. Aparte, era el mayor de los hermanos. José Miguel Caso me llamaba el revolvín.
-Supongo que ser pelirrojo le habrá señalado...
-Me llamaban el Roxu, no el rojo, pese a ostentar la doble alusión. Hoy las canas me hacen parecer rubio, pero sólo por la cabeza. Una vecina me decía "Azafrán".
-¿Dónde vive?
-En El Llano, donde nací. Tras una temporada en El Bibio, regresé a mis raíces. De mi casa actual me están echando los libros; tengo una gran biblioteca, en la que predomina la novela, la filología y todo lo relacionado con Asturias.
-Vamos con la política, ¿qué piensa de Cataluña?
-Que es un enorme problema que nadie sabe cómo va a acabar. Tal vez ocurra como en el 31 o el 34, que salieron al balcón y proclamaron la independencia. Con consecuencias gravísimas en el ámbito económico, sobre todo para ellos. Las propuestas del PSOE no valen para nada, son las mismas de 2003, es decir, idénticas al Manifiesto de Santillana que dio paso al Estatut. Ese federalismo asimétrico que está diciendo el PSOE no sirve; ellos quieren la independencia. En cuanto al PP, actúan de la única forma que le cabe al Gobierno.
-Y a todo esto, viene Podemos...
-Son unos tipos peligrosísimos, cuya propuesta económica nos llevaría a la ruina; a ser todos más pobres, a que aumente el paro y la emigración. En sus filas los hay que se declaran leninistas, y está muy visible la práctica económica del leninismo. Otros son aquellos mozos, hoy viejos, a quienes les quedó una revolución pendiente.
-Hay quien ya habla de un Gobierno de emergencia, PP-PSOE...
-En Europa funcionan así, los ciudadanos quieren acuerdos, pero luego castigan en las urnas a quienes llegaron a esos acuerdos, sobre todo a los que accedieron desde la oposición. Aquí falta cultura de alianzas, y eso es muy grave.
-Se acusa a Rajoy de permanecer demasiado mudo.
-Tiene un estilo diferente a la generalidad; habla cuando quiere y eso no gusta mucho a los medios que desean una excitación para montar las tertulias.
-¿Usted escucha a Jiménez Losantos?
-Lo hice durante una temporada. Es un tío muy listo, muy culto, pero también sectario y tergiversador.
-¿Qué pasa en Asturias, que nunca prospera el nacionalismo?
-Carecemos de espíritu colectivo. Lo estamos viendo con las Cámaras de Comercio, cuando debería haber sólo una, o con las clásicas enemistades locales. Pero la causa mayor es que estamos acostumbrados a mirar únicamente a Madrid. Y nos falta querernos más.
-¿Cree que España atraviesa un momento critico?
-Sí, y posiblemente grave. Si lo de Cataluña prospera, detrás va a ir Euskadi. Subiría la prima de riesgo, la deuda, el paro; no se podría atender a la sanidad, las pensiones... Espero que se salve la situación y que acabe en la cárcel quien tenga que hacerlo, pero no nos confundamos, no sólo es eso, sino que tiene que mejorar la situación colectiva de los españoles, que somos todos.
-Oiga, el bable permanece estancado...
-Es lo mismo de siempre, los asturianos nos avergonzamos de lo nuestro. Algo que no ocurre en Galicia, por ejemplo, donde se habla gallego con normalidad.
-De su larga responsabilidad política, ¿qué etapa le satisface más?
-Sin duda los ocho años que el Partíu Asturianista, que yo presidía, se mantuvo en el Parlamento asturiano, en los que pudimos hacer muchas cosas.
-¿De qué aspecto de su carácter se siente menos orgulloso?
-Soy impaciente con los demás, quizá porque veo las cosas antes. Y haber sido el parlamentario más joven me provoca melancolía.
-¿Qué talento añadiría a su personalidad?
-El de cantar mejor. Canto medianamente bien en las fiestas familiares.
-¿Le queda algún sueño por realizar?
-Sólo uno. Que nos vaya bien a todos, empezando por la familia.
-¿Quién ha sido su maestro?
-José Miguel Caso, con el que tuve gran amistad; Engracia Domingo, Francisco Vizoso...
-¿Con qué se le parte el corazón?
-Viendo a los niños que sufren o a personas a las que se les humilla. Con los que pasan necesidades, sobre todo si son jóvenes o antes fueron ricos. Con los viejos que te sonríen buscando un saludo porque se sienten nadie.
-¿En qué emplea el ocio?
-Corro, voy a pescar pulpos al pedreru, o trabajo en una pomarada que tenemos en Colunga, donde mi esposa cuida sus flores.
-Si volviera a empezar...
-Puede que hiciera lo mismo, pero con alguna duda respecto a mi entrega absoluta a algunas cuestiones. Tendría más astucia política de la que tuve.