Misterios y zuna: Lady Di y la curva d'Angrois

Llanto equí un magníficu artículu de Xosé Luis Barreiro Rivas na Voz de Galicia del 25/01/14. Como los llectores son perintelixentes, nn fai falta decilos que son un exemplu de VOZ O TONU CON ZUNA:

DOS MISTERIOS INDESCIFRABLES

Cuando la gente era normal, y la realidad virtual no se había inventado, los misterios -humanos o divinos- eran cosa muy seria. La Santísima Trinidad, la resurrección de Lázaro y la sangre de San Pantaleón eran misterios religiosos. Y el monstruo del lago Ness, el triángulo de las Bermudas y la elección de Ronald Reagan eran misterios laicos. Pero tan noble tradición palidece hoy ante dos extraños misterios mediáticos absolutamente inabordables.


El primero es la muerte de Lady Di (1977), cuyas causas nadie ha podido descifrar. Sabemos que viajaba por las calles de París, -limitadas a 50- a 210 km/h, y que en tan alocada carrera iba compitiendo con los paparazis que querían retratar los arrumacos de Dodi al Fayed. También sabemos que el coche enfiló el túnel de l'Alma desviado de su trayectoria, y que chocó con las columnas centrales. Pero el misterio de esta muerte sigue siendo indescifrable. Porque nadie pudo probar que la columna estaba en su sitio, y que no se movió a mala leche -como las de nuestros garajes- para chafar a la princesa. Tampoco sabemos si los choques a 210 son siempre mortales, ni si el alcalde de París debía construir el túnel o mantener los atascos que hubiesen impedido el accidente. Y menos aún sabemos si se deben fabricar coches capaces de ir a 300 km/h o limitar las opciones al Biscuter. ¿Y si fue el Servicio Secreto el que instaló una columna móvil para cazar a Lady Diana como a una liebre? ¿Y si la culpa es de Ingrid Bergman por decir que «siempre nos quedará París»? Quince años de investigación han enterrado el caso, pero a los ciudadanos no nos la dan con queso, y todos intuimos que Diana Spencer fue misteriosamente asesinada.

El otro misterio es el descarrilamiento de Angrois, donde un Alvia que debía circular a 80 se estrelló a 190 km/h. Pero las evidencias son traidoras, y todo apunta a que los ingenieros habían limitado la velocidad a 80 sin saber que la curva era peligrosa. Y por eso es necesario estudiar por qué Renfe y el ADIF no tuvieron en cuenta la advertencia del maquinista y, en vez de limitar la velocidad a capricho de los ingenieros, limitarla -también a 80 km/h- dándole valor al correo electrónico del maquinista. El juez también debe investigar por qué hay tren a Galicia. Y por qué, de haberlo, no viene jadeando por Bandeira y Sergude. Y por qué el sistema de aproximación a Santiago no es mejor que el de la Estación Central de Nueva York. Lo fácil es decir que el tren iba loco y se estrelló. Pero los ciudadanos no nos chupamos el dedo. Y todos sabemos que si no se hubiese inventado el tren no habría pasado nada en Angrois. Así que imputemos de una vez a Renfe, al ADIF, a Fomento y a Stephenson. ¡Y todos -menos el pobre maquinista- a la cárcel! Porque no puede haber lógica ni sentido común que nos arrebaten un misterio tan indescifrable. [...Seguir lleendo...]

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