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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos.)

Emociones erótico-políticas

03.01.2016 | 03:25
Emociones erótico-políticas
"Post coitum omne animal triste est", dice el clásico, y así suele suceder tras la esperanza de una ilusión. Esa tristitia post coitum les ha ocurrido tras las recientes elecciones a muchos votantes, al descubrir que su voto, realizado con entusiasmo para castigar a los suyos, ha tenido consecuencias negativas que no esperaba; o a quienes esperaban que los por él elegidos tuviesen un mucho mejor resultado del que obtuvieron. Aunque a estos últimos tal vez les convendría, más bien, la semejanza con el gatillazo, pues, tras haber lanzado a lo muy alto sus expectativas, han visto después como se abajaban, sin que pudiesen así satisfacer sus deseos. Evidentemente, no solo los votantes han visto frustradas de este modo las ilusiones con las que corrieron hacia la urna, también los candidatos y los partidos.
A un partido, el PSOE, lo han colocado en una clásica situación de comedia de enredo y cuernos: unos lo llaman, pero él no quiere ir con ellos; a otros los llama ellos, pero no es seguro que ellos quieran ir con él, al menos por el precio limitado con que él está dispuesto a satisfacer su encendida concupiscencia. Y, sobre todo, porque no sabe muy bien lo que su legítima (sus votantes) le estaría dispuesta a perdonar de llegar a darse esa situación de infidelidad coyuntural, tan necesaria, por otro lado, para seguir trayendo a casa el sustento.
Lo cierto es que cuando se afirma que el pueblo ha hablado en las urnas y que su decisión tiene tal o cual dirección incontestable, por ejemplo, que gobierne la derecha o que gobierne la izquierda sumando fuerzas, se está mintiendo o diciendo una vacuidad. Porque el votante no solo deposita su papeleta para elegir a unos, sino que al mismo tiempo lo hace para rechazar a otros, de modo que dos papeletas entregadas a dos fuerzas distintas son inmiscibles en cuanto a la voluntad del votante. Por ejemplo, el ciudadano equis habrá votado a C'S no solo para votar a esa fuerza, sino para rechazar al PP; o, en el otro bando, habrá escogido a Podemos o IU para repudiar frontalmente al PSOE.
De las dos fuerzas con posibilidades de gobernar quien tiene más complicada su posición es el PSOE. Si acepta unirse con Podemos, IU e independentistas pierde parte de su electorado. Si permite que gobierne el PP, pierde otra parte. En cualquier caso, facilita el camino de Podemos, un conglomerado en progresión en este momento.
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De modo que para satisfacer su concupiscencia don Pedro Sánchez y su organización tienen ante sí dos casi imposibles: permitir que gobierne Rajoy, gobernar con un conglomerado de fuerzas separatistas y populistas. Cualquiera de las dos soluciones es mala para sus intereses futuros, y no se sabe cuál será peor. 
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Robao a Vicente García Oliva (en Trabayu de Campu)

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Yo nun lo diba dicir d'otra manera, pero que conste que si lo faen asina ye que-yos va bien, esto ye, que los asturianos vótenlos y nun sufren nin agayu nin ufiensa cuando los ninguneen. Si nun ye que los voten pa eso -porque saber persábenlo-: pa que los ninguneen.



“Estimado Vicente”

Publicao por admin | en Xeneral | el 05-12-2015

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pedro--644x362Asina ye como entama una carta personal -vien al mio nome y al mio domiciliu- d’un señor al que nun tengo’l gustu de conocer que firma Pedro Sánchez. Esti señor, políticu profesional qu’enllena les cadenes de les televisiones y de les radios, repito, nun me conoz de nada y, ensin embargu, tien la desfachatez d’entrar na mio casa tuteándome. “Tú y toda tu generación…”. Pero, bueno ¿quién-y dio eses confiances? Yá sé qu’esto que cunto nun ye privativo d’esti paisanu, y que políticos de toa triba y pelleya faen lo mesmo, pero en dalguién hai que personalizar.
Pero nun ye sólo’l confianzudu tutéu que m’aplica sinón que, amás, esti señor al qu’ anque quixera nun puedo votar,pantoja-ingreso2-z porque se presenta por “casa su madre” (lléase Madrid o Torrelodones), enllena tolos espacios ellectorales que teníen que tar reservaos pa los candidatos asturianos, col so caretu más vistu qu’a la Pantoja entrando na cárcel. Nosotros, los asturianos, tenemos que votar a los candidatos que se presenten pol nuestru País, seyan del signu políticu que fueren, pero en nengún casu al señor Sánchez, nin al señor Garzón, nin al señor Rivera, nin muncho menos al señor Rajoy. Yo quiero unos representantes nuestros, propios, que defiendan a la mio tierra (y quier creyer que tamién la suya) y a los que poder aplaudir cuando nel Parllamentu de Madrid consigan coses bones pa nosotros, y  pidi-yos responsablidaes en casu contrariu. Nun pido que seyan nacionalistes, porque nun los ahi, pero polo menos que sientan un migayu l’arguyu de ser asturianos y que trabayen pa la so tierra, pa la que  los escueye (igual ye qu’esos yá seríen nacionalistes). Lo que pasa ye que yá renunciamos a lo nuestro y a los “nuestros”,  y conformámonos con ser unos espeutadores de “gallineru” dientro’l xuegu de poderes d’unos partíos que namás busquen el so porgüeyu. Y por eso da lo mesmo que, por Asturies, se presenten talos y cualos nomes, o un grupu de maniquíes sacaos de dalguna tienda de ropa. A naide-y interesa quiénes son, sinón quién los manda.
En fin, unes eleiciones más que nun sé a quién votar. Esi votu pol que tanto lluchamos a  lo llargo de 40 años y qu’agora que lu tenemos hai que da-ylu a un paisanu que te tutea y, lo que ye peor, te ningunea.