Mostrando entradas con la etiqueta retrato de desposados.... Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta retrato de desposados.... Mostrar todas las entradas

Para ustedes y sus amigos: mi novela Retrato de desposados con panamá a su frente

1 comentarios
Pa ustedes, pa que la llean. Pa los amigos, pa que-yos la regalen. La mio novela Retrato de desposados con panamá a su frente. Un ésitu ente los sos llectores. Un llibru que pasa revista a la sociedá española y, especialmente, asturiana, dende 1916 a 2001. Una novela que fala de les pasiones y los sufrimientos del ánimu.

Ye la mio segunda novela en castellán.


Una invitación: mi novela Retrato de desposados con panamá a su frente

1 comentarios
Pa ustedes, pa que la llean. Pa los amigos, pa que-yos la regalen. La mio novela Retrato de desposados con panamá a su frente. Un ésitu ente los sos llectores. Un llibru que pasa revista a la sociedá española y, especialmente, asturiana, dende 1916 a 2001. Una novela que fala de les pasiones y los sufrimientos del ánimu.

Ye la mio segunda novela en castellán.


Una invitación: la mio novela Retrato de desposados con panamá a su frente

0 comentarios
Pa ustedes, pa que la llean. Pa los amigos, pa que-yos la regalen. La mio novela Retrato de desposados con panamá a su frente. Un ésitu ente los sos llectores. Un llibru que pasa revista a la sociedá española y, especialmente, asturiana, dende 1916 a 2001. Una novela que fala de les pasiones y los sufrimientos del ánimu.

Ye la mio segunda novela en castellán.


Pa lleer y regalar estes Navidaes

0 comentarios
Pa ustedes, pa que la llean. Pa los amigos, pa que-yos la regalen. La mio novela Retrato de desposados con panamá a su frente. Un ésitu ente los sos llectores. Un llibru que pasa revista a la sociedá española y, especialmente, asturiana, dende 1916 a 2001. Una novela que fala de les pasiones y los sufrimientos del ánimu.

Ye la mio segunda novela en castellán.


Pa estes Navidaes

0 comentarios
Pa ustedes, pa que la llean. Pa los amigos, pa que-yos la regalen. La mio novela Retrato de desposados con panamá a su frente. Un ésitu ente los sos llectores. Un llibru que pasa revista a la sociedá española y, especialmente, asturiana, dende 1916 a 2001. Una novela que fala de les pasiones y los sufrimientos del ánimu.

Ye la mio segunda novela en castellán.

Los invito a leer: Retrato de desposados con panamá a su frente

0 comentarios

Pa ustedes, pa que la llean. Pa los amigos, pa que-yos la regalen. La mio novela Retrato de desposados con panamá a su frente. Un ésitu ente los sos llectores. Un llibru que pasa revista a la sociedá española y, especialmente, asturiana, dende 1916 a 2001. Una novela que fala de les pasiones y los sufrimientos del ánimu.
Ye la mio segunda novela en castellán.

Una llectora sobre Retrato de desposados con panamá a su frente

0 comentarios
Esto ye lo que me diz contestándome a un corréu sobre otru tema. Do-y les gracies poles sos palabres y el so cariñu.


Hola, Xuan. Aprovecho tu e-mail de disculpas para decirte que acabé hace unos días tu novela y que ¡ME HA GUSTADO MUCHO! No sé si será por ser mujer o porque está muy bien escrita, pero pasé unos días muy entretenida con su lectura (y, debo confesarlo, llorando a moco tendido cuando muere xxx.).Por todo esto te digo: ¡GRACIAS!, y te animo a seguir escribiendo, que aquí tendrás siempre a una fiel lectora.Besos.




Una invitación a la llectura y una crítica

0 comentarios
Fai unos díes recibí un corréu de Ramón d'Andrés con una notina aponderando la mio Retrato de desposados con panama a su frente (Septem Ediciones, 2010, hai edición en papel y edición dixital). Pedi-y permisu p'asoleyala y díxome qu'esperara, que diba facer un daqué más ampliu. Esta ye la so crítica, xenerosa, qu'agradezo y pongo equí, invitándolos a la llectura del llibru en cualquier de les sos versiones.

Pa llectura o pa regalu. Y gracies a don Ramón pola so xenerosidá.



Ahora que llegan las Navidades, recomendaría multitud de lecturas provechosas, pero ya que estoy en el blog de Xuan Xosé, recomiendo la lectura de su novela Retrato de desposados con panamá a su frente (Septem Ediciones, 2010). A mí me parece incluso superior a su anterior novela en castellano, No miréis al mar (2007). O al menos, más redonda y con más calado. Cualquier lector de buena narrativa, que no se sienta atado a escuelas estéticas de esta u otra orientación, se verá satisfecho con esta estupenda novela que reúne rasgos realistas y psicológicos.

En ella encontrará tensión narrativa que invita a empezar un capítulo tras otro; reflexión sobre el devenir (gloria y ocaso) de una colectividad humana, que es la asturiana como representación de un mundo y una civilización, representada a su vez por una familia del campo, y representada a su vez por una mujer, la protagonista, que es el punto de apoyo de toda la obra. Se trata de una especie de supermujer que sostiene y modela el mundo inmediato que le rodea, pero que al mismo tiempo sufre las embestidas de los azares vitales. El retrato psicológico de este personaje central es uno de los alicientes de Retrato de desposados…, con sus inseguridades y certezas, con sus emociones y debilidades.

Hay, por otro lado, un trasfondo histórico que abarca desde los convulsos años anteriores a la Guerra Civil, pasando por esta y por la posguerra, hasta épocas recientes. Pero quizá lo más llamativo es la imponente reflexión sobre el ser mismo de la colectividad donde transcurre el relato. Esa colectividad es Asturias, sin duda, pero la reflexión no hay que entenderla como estrictamente asturiana, ya que es de más largo alcance y afecta a la fibra misma de la condición humana. Un detalle musical sirve al autor para simbolizar lo que se lleva el viento en la historia del devenir humano. Y no digo más.

Finalmente, encontrará el lector un excelente dominio del idioma y de la escritura castellana, rasgo importante para leer con gusto esta obra. En definitiva, aquellos lectores que gusten de la novela clásica, la de siempre, la de buena hechura sin más, no se sentirán defraudados con esta obra de Xuan Xosé Sánchez Vicente.

Ramón d’Andrés
Diciembre de 2012


Título: Retrato de desposados con panamá a su frente
Autor/a: Xuan Xosé Sánchez Vicente
Estado del libro: TAMBIÉN EN EBOOK
ISBN-13: 978-84-92536-51-1
Páginas: 248
Dimensiones: 23.0 cm.

Sinopsis: El abandono de un recital de canción asturiana por parte de una pareja de jóvenes pone en marcha un proceso de analepsis que nos llevará desde los primeros años de este siglo hasta los primeros del XX, para, a continuación, volver a traernos, a través de la monarquía de Alfonso XIII, la Guerra Civil, el franquismo y la Restauración Democrática, hasta nuestros días.

Durante ese tiempo, la narración sigue los avatares y peripecias de la familia constituida por Lola y Laureano, que se casan pocos años antes de la II República, así como la de sus hijos y nietos. Ello da pie para, al mismo tiempo, realizar una matizada pintura de la sociedad asturiana y española durante esos años, tanto en su evolución social y económica como en sus principales hitos políticos, que van jalonando el desarrollo de la historia personal de los protagonistas.

La novela presenta, a la par, un complejo desenvolvimiento de la psicología de los personajes femeninos, especialmente del de Lola, la verdadera protagonista, y de su carácter y decisión para enfrentarse a las dificultades de la vida y, en su momento, a la soledad y al avance de la edad.

Una prosa directa y magnífica, junto con una sorprendente estructura, harán, sin duda disfrutar a lectores y lectoras cultos y sensibles.

0 comentarios

Pa ustedes, pa que la llean. Pa los amigos, pa que-yos la regalen. La mio novela Retrato de desposados con panamá a su frente. Un ésitu ente los sos llectores. Un llibru que pasa revista a la sociedá española y, especialmente, asturiana, dende 1916 a 2001. Una novela que fala de les pasiones y los sufrimientos del ánimu.
Ye la mio segunda novela en castellán.

Retrato de desposados

0 comentarios

Pa ustedes, pa que la llean. Pa los amigos, pa que-yos la regalen. La mio novela Retrato de desposados con panamá a su frente. Un ésitu ente los sos llectores. Un llibru que pasa revista a la sociedá española y, especialmente, asturiana, dende 1916 a 2001. Una novela que fala de les pasiones y los sufrimientos del ánimu.
Ye la mio segunda novela en castellán.

Retrato de desposados con panamá a su frente

0 comentarios

Pa ustedes, pa que la llean. Pa los amigos, pa que-yos la regalen. La mio novela Retrato de desposados con panamá a su frente. Un ésitu ente los sos llectores. Un llibru que pasa revista a la sociedá española y, especialmente, asturiana, dende 1916 a 2001. Una novela que fala de les pasiones y los sufrimientos del ánimu.
Ye la mio segunda novela en castellán.

eBook: Retrato de desposados con panamá a su frente

0 comentarios
Ya se encuentra disponible en ebook (formato ePub) mi novela "Retrato de desposados con panamá a su frente" AQUÍ


Sinopsis:

El abandono de un recital de canción asturiana por parte de una pareja de jóvenes pone en marcha un proceso de analepsis que nos llevará desde los primeros años de este siglo hasta los primeros del XX, para, a continuación, volver a traernos, a través de la monarquía de Alfonso XIII, la Guerra Civil, el franquismo y la Restauración Democrática, hasta nuestros días. Durante ese tiempo, la narración sigue los avatares y peripecias de la familia constituida por Lola y Laureano, que se casan pocos años antes de la II República, así como la de sus hijos y nietos. Ello da pie para, al mismo tiempo, realizar una matizada pintura de la sociedad asturiana y española durante esos años, tanto en su evolución social y económica como en sus principales hitos políticos, que van jalonando el desarrollo de la historia personal de los protagonistas. La novela presenta, a la par, un complejo desenvolvimiento de la psicología de los personajes femeninos, especialmente del de Lola, la verdadera protagonista, y de su carácter y decisión para enfrentarse a las dificultades de la vida y, en su momento, a la soledad y al avance de la edad. Una prosa directa y magnífica, junto con una sorprendente estructura, harán, sin duda disfrutar a lectores y lectoras cultos y sensibles.

Un regalu de Reis

0 comentarios

Ayer ficiérenme el meyor regalu de munchos años. Fue en Colunga. Marita, la vilba d'Abraham y la ma del tan pronto esapaecíu Mario, del Café la Esquina, entrugóme, en broma, naturalmente, si yo fuera muyer n'otra reencarnación, vilba especialmente. Porque yera como si supiera, palabra por palabra -agora en serio- lo que piensen les mueyeres sobre la vida, sobre sí mismes, sobre los fíos, cómo falen col difuntu, etc. Con absolutu entusiasmu lo decía. Agradecí-ylo enormemente.

La verdá ye que, en xeneral, esi ye'l comentariu que faen les muyeres del mio Retrato de desposados con panamá a su frente. Porque, a propósitu, enantes de tener daqué idea de lo que diba narrar, enantes de tener dalgún personaxe, yá me propusiera facer "una novela de muyeres".

Y, curiosamente, fue en Colunga onde sintiera'l xuiciu más entusiásticu sobre Retrato de desposados..., pero esta vegada non por esi puntu de vista "de les muyeres" satamente, sinón pola capacidá d'indagación (de creación) de la psicoloxía de los personaxes, de la so capacidá de traducir "l'alma de la xente". Y esi xuiciu féxolo en públicu, esti veranu, na presentación na Sala Loreto, el mio amigu José Antonio Fidalgo, que casi nos riñe a Lluis Antón -el presentador- y a mi, por andar peles rames y nun decir de frente lo maraviosa que yera la novela.

Ehí, queda. Reitero les gracies a Marita, que me fexo un de los regalos más guapos qu'inxamás recibiera.

Una invitación pa Navidá

0 comentarios
Pa ustedes, pa que la llean. Pa los amigos, pa que-yos la regalen. La mio novela Retrato de desposados con panamá a su frente. Un ésitu ente los sos llectores. Un llibru que pasa revista a la sociedá española y, especialmente, asturiana, dende 1916 a 2001. Una novela que fala de les pasiones y los sufrimientos del ánimu.

Retrato de desposados con panamá a su frente

0 comentarios

Mi última novela sigue cosechando notables aplausos entre los lectores, cuyos ecos llegan a personas que todavía no la leyeron. Peticiones reiteradas de algunas de estas últimas me invitan a volver a recordar aquí su título y editorial.

Léanla. Disfrutarán y aprenderán cosas del alma, de la historia y de los seres humanos.

Presentación de Retrato de desposados...

0 comentarios

Aprovechando la posa veraniega nel conceyu de Colunga vo presentar el mio Retrato de desposados con panamá a su frente, la cabera novela de mio en castellán.

Cuerre la introducción a cargu de Lluis Antón González. L'actu ye na sala Loreto de Colunga, güei, miércoles, a les 20,30.

Presentación de Retrato de desposados...

0 comentarios
Aprovechando la posa veraniega nel conceyu de Colunga vo presentar el mio Retrato de desposados con panamá a su frente, la cabera novela de mio en castellán.

Cuerre la introducción a cargu de Lluis Antón González. L'actu ye na sala Loreto de Colunga, a les 20,30 del miércoles 20 de xunetu / julio.

Presentación de Retrato de desposados...

0 comentarios

Aprovechando la posa veraniega nel conceyu de Colunga vo presentar el mio Retrato de desposados con panamá a su frente, la cabera novela de mio en castellán.

Cuerre la introducción a cargu de Lluis Antón González. L'actu ye na sala Loreto de Colunga, a les 20,30 del miércoles 20 de xunetu / julio.

Una recomendación pa les vacaciones: Retrato de desposados...

0 comentarios

La mio última novela en castellanu, Retrato de desposados con panamá a su frente, sigue gociando d'ésitos de públicu y de crítica. La novela ye, como se sabe, un retratu de la sociedá asturiana a lo llargu'l sieglu XX, per un llau; per otru, l'análisis de la evolución d'una familia, especialmente dende'l puntu de vista de la so protagonista.

Llanto equí la cabera de les crítiques que se publicaren en prensa (les privaes siguen llegándome a diariu):

Retrato de desposados ...

«Retrato de desposados con panamá a su frente»

La nueva novela de Sánchez Vicente ofrece un singular dibujo de la sociedad

En mi último artículo en la prensa asturiana, intuí el carácter epilogal de la trayectoria de Joaquín Pixán, el Schipa asturiano, quien, agotada la sensibilidad de una sociedad artrítica, puso rumbo artístico hacia las cálidas latitudes sureñas de España. En cambio, nada hay de punto final en esta nueva aparición para comentar la obra de otro insigne asturiano, Xuan Xosé Sánchez Vicente, y, más en concreto, de su última novela «Retrato de desposados con panamá a su frente». Poliédrico relato que narra la historia de una casería, La Canga, desde su creación en los años veinte, bajo el impulso innovador del matrimonio formado por Lola y Laureano, hasta su venta y demolición en la década del presente siglo.

Si consideramos la trayectoria vital del escritor, era totalmente previsible que los distintos moradores de la casa sufriesen los sucesivos regimenes políticos del siglo XX. El recuento histórico, salpicado de algún momento melodramático al modo de un «Lo que el viento se llevó» y, en otros muchos, de un heroísmo a prueba de Gigantes, podría lastrar la atención del lector hacia somnolientas profundidades. Sin embargo, la plúmbea armadura histórica emergerá, desde el negro estructural, en luminiscentes colores verdes, azules y grises justo cuando el avezado escritor entrega parte de su pluma al poeta salvador del erial literario asturiano en el último siglo. En este sentido, no es difícil reconocer en los lienzos de Evaristo Valle a algún cura muñidor y glotón como el don Severino de la novela; un hacendado enamoradizo y galante como don Aurelio; un médico europeo y liberal a la manera de don Andrés; aquellos mendigos que todos conocimos y nada tenían de haraganería, sino de indomable humanidad como el probe Eusebio el Trapes; o a Terio, un asalariado a unas horas hombre y a otras tantas, máquina. Esta autoría societaria, que enriquece visualmente la trama construida por Sánchez Vicente, permite comprender, a su vez, la distancia que separa a Valle del resto de artistas: Asturies ha sido una patria sin poeta, pintada por el más descriptivo y jocoso de nuestros narradores.

Era muy probable, igualmente, que una línea de pensamiento técnico-económica guiase esta historia. Como en el punto anterior, sólo la cercanía de los aconteceres economicistas pudiera liberar la prolija anotación de los progresos propios de una comunidad occidental. A esa casa llega el primer signo de industrialización con la puesta en marcha de una fabrica quesera; también la mecanización, con la compra de una máquina segadora; la asociación agraria, de la mano de la primera cooperativa lechera asturiana; la comunicación, cuyos medios virarán por primera vez su objetivo hacia las gentes de campo; la profesionalización, al generalizarse la contratación laboral ajena; o la competición, con la pujanza de certámenes provinciales de ganado. Estas transformaciones alejarán la casería asturiana del antiguo régimen, del autoconsumo y, en muchos casos, de la mísera supervivencia, para instalarla, según palabras de John Berger, en la senda unidireccional del progreso, esto es, en una rentable granja capitalista.

Sin embargo, la singularidad de esta obra se halla en el dibujo de una sociedad que, satisfecha ahora en su esfuerzo pasado, desarrollada y en disposición al consumo, vencedora, cree ella, en la democracia, es convocada por una aldaba severa y misteriosa del pasado, por un arcano que pudiera golpearla, turbarla o enajenarla en su nuevo orden. Con una habilidad como pocos habíamos soñado, con una ductilidad sólo apreciable en más de una lectura, el escritor coloca esa máxima expresión del espíritu que es el canto, ese arte volátil y efímero del presente y a la vez mensaje corpóreo de los antepasados por repetición inmemorial y encadenada, en los más trascendentes ritos de paso cíclicos y vitales del ser humano. Laureano, por un lado, arrancará su voz al compás efervescente de la primera sidra; etílica y sublime culminación de las duras labores del año y de nuestra producción agropecuaria. En otra dimensión, como un secreto de alcoba, privado y reconcentrado fue el canto de Laureano el día de su matrimonio. A pulmón abierto, como interlocutora una inmemorial noche cósmica, desafiante con los hombres, con una rabiosa intención testamentaria, también cantará Laureano en la hora de su muerte brutal.

Aunque caminemos ricos y satisfechos hacia algún sitio, quizá un niño, un sueño o una canción nos recuerdan que una ancestral tierra inmóvil algún día nos reclamará sin excusas y lo hará, previo análisis de la idoneidad refertilizadora de nuestros detritos, con benevolencia hacia unos pocos y hacia casi todos, con justa impiedad.

Llegarán, sin duda, excelentes novelas de un autor que, a día de hoy, ha producido un perenne fruto en los sabidos ámbitos lingüísticos, las recuperaciones artísticas, la praxis política o la semiótica colectiva. El momento en que este visionario jovellanista, solapado entre eficientes virreyes ministeriales y torpes reyezuelos comarcales inhaladores de la energía, deje de caminar sobre el tiempo laberíntico de un pueblo que no merece más, nuestra delectación lectora se volverá doblemente literaria, doblemente gozosa. No nos importará que se mueva cerca del desubicado magicismo sudamericano o que, casualmente, caiga en las manos necrófilas de los insuperables escritores leoneses, siempre que abandone el trillado tiempo histórico y camine sobre un espacio detenido, sobre cualquier tierra. Sepa nuestro escritor que para nosotros Ainielle está ubicada en León, la Omaña de La fuente de la edad es una región semimontañosa de Asturies y que la próxima Canga pasará a llamarse, con toda seguridad, Thrushcross Grange. De momento, disfruten de esta novela que aún oscila entre lo prometeico y lo simbólico.

Ps. ¡Ah! no olviden que «Retrato de desposados» también es una magnífica novela policiaca. Hay dos asesinos, un solo cuerpo del delito y un testigo. Los confesos son un servidor breoganés del orden y un famélico educador emérito; la víctima yace en la morgue, inerme; y el desamparado testigo se suicida momentos antes de las vistas. Veamos si descubren ustedes el verdadero asesino. Una pista: l'enemigu, dende siempres, tá dientro.

Óscar Roces Arboleya en La Nueva España del 04/04/2011

Retrato de desposados ...

0 comentarios
«Retrato de desposados con panamá a su frente»

La nueva novela de Sánchez Vicente ofrece un singular dibujo de la sociedad

En mi último artículo en la prensa asturiana, intuí el carácter epilogal de la trayectoria de Joaquín Pixán, el Schipa asturiano, quien, agotada la sensibilidad de una sociedad artrítica, puso rumbo artístico hacia las cálidas latitudes sureñas de España. En cambio, nada hay de punto final en esta nueva aparición para comentar la obra de otro insigne asturiano, Xuan Xosé Sánchez Vicente, y, más en concreto, de su última novela «Retrato de desposados con panamá a su frente». Poliédrico relato que narra la historia de una casería, La Canga, desde su creación en los años veinte, bajo el impulso innovador del matrimonio formado por Lola y Laureano, hasta su venta y demolición en la década del presente siglo.

Si consideramos la trayectoria vital del escritor, era totalmente previsible que los distintos moradores de la casa sufriesen los sucesivos regimenes políticos del siglo XX. El recuento histórico, salpicado de algún momento melodramático al modo de un «Lo que el viento se llevó» y, en otros muchos, de un heroísmo a prueba de Gigantes, podría lastrar la atención del lector hacia somnolientas profundidades. Sin embargo, la plúmbea armadura histórica emergerá, desde el negro estructural, en luminiscentes colores verdes, azules y grises justo cuando el avezado escritor entrega parte de su pluma al poeta salvador del erial literario asturiano en el último siglo. En este sentido, no es difícil reconocer en los lienzos de Evaristo Valle a algún cura muñidor y glotón como el don Severino de la novela; un hacendado enamoradizo y galante como don Aurelio; un médico europeo y liberal a la manera de don Andrés; aquellos mendigos que todos conocimos y nada tenían de haraganería, sino de indomable humanidad como el probe Eusebio el Trapes; o a Terio, un asalariado a unas horas hombre y a otras tantas, máquina. Esta autoría societaria, que enriquece visualmente la trama construida por Sánchez Vicente, permite comprender, a su vez, la distancia que separa a Valle del resto de artistas: Asturies ha sido una patria sin poeta, pintada por el más descriptivo y jocoso de nuestros narradores.

Era muy probable, igualmente, que una línea de pensamiento técnico-económica guiase esta historia. Como en el punto anterior, sólo la cercanía de los aconteceres economicistas pudiera liberar la prolija anotación de los progresos propios de una comunidad occidental. A esa casa llega el primer signo de industrialización con la puesta en marcha de una fabrica quesera; también la mecanización, con la compra de una máquina segadora; la asociación agraria, de la mano de la primera cooperativa lechera asturiana; la comunicación, cuyos medios virarán por primera vez su objetivo hacia las gentes de campo; la profesionalización, al generalizarse la contratación laboral ajena; o la competición, con la pujanza de certámenes provinciales de ganado. Estas transformaciones alejarán la casería asturiana del antiguo régimen, del autoconsumo y, en muchos casos, de la mísera supervivencia, para instalarla, según palabras de John Berger, en la senda unidireccional del progreso, esto es, en una rentable granja capitalista.

Sin embargo, la singularidad de esta obra se halla en el dibujo de una sociedad que, satisfecha ahora en su esfuerzo pasado, desarrollada y en disposición al consumo, vencedora, cree ella, en la democracia, es convocada por una aldaba severa y misteriosa del pasado, por un arcano que pudiera golpearla, turbarla o enajenarla en su nuevo orden. Con una habilidad como pocos habíamos soñado, con una ductilidad sólo apreciable en más de una lectura, el escritor coloca esa máxima expresión del espíritu que es el canto, ese arte volátil y efímero del presente y a la vez mensaje corpóreo de los antepasados por repetición inmemorial y encadenada, en los más trascendentes ritos de paso cíclicos y vitales del ser humano. Laureano, por un lado, arrancará su voz al compás efervescente de la primera sidra; etílica y sublime culminación de las duras labores del año y de nuestra producción agropecuaria. En otra dimensión, como un secreto de alcoba, privado y reconcentrado fue el canto de Laureano el día de su matrimonio. A pulmón abierto, como interlocutora una inmemorial noche cósmica, desafiante con los hombres, con una rabiosa intención testamentaria, también cantará Laureano en la hora de su muerte brutal.

Aunque caminemos ricos y satisfechos hacia algún sitio, quizá un niño, un sueño o una canción nos recuerdan que una ancestral tierra inmóvil algún día nos reclamará sin excusas y lo hará, previo análisis de la idoneidad refertilizadora de nuestros detritos, con benevolencia hacia unos pocos y hacia casi todos, con justa impiedad.

Llegarán, sin duda, excelentes novelas de un autor que, a día de hoy, ha producido un perenne fruto en los sabidos ámbitos lingüísticos, las recuperaciones artísticas, la praxis política o la semiótica colectiva. El momento en que este visionario jovellanista, solapado entre eficientes virreyes ministeriales y torpes reyezuelos comarcales inhaladores de la energía, deje de caminar sobre el tiempo laberíntico de un pueblo que no merece más, nuestra delectación lectora se volverá doblemente literaria, doblemente gozosa. No nos importará que se mueva cerca del desubicado magicismo sudamericano o que, casualmente, caiga en las manos necrófilas de los insuperables escritores leoneses, siempre que abandone el trillado tiempo histórico y camine sobre un espacio detenido, sobre cualquier tierra. Sepa nuestro escritor que para nosotros Ainielle está ubicada en León, la Omaña de La fuente de la edad es una región semimontañosa de Asturies y que la próxima Canga pasará a llamarse, con toda seguridad, Thrushcross Grange. De momento, disfruten de esta novela que aún oscila entre lo prometeico y lo simbólico.

Ps. ¡Ah! no olviden que «Retrato de desposados» también es una magnífica novela policiaca. Hay dos asesinos, un solo cuerpo del delito y un testigo. Los confesos son un servidor breoganés del orden y un famélico educador emérito; la víctima yace en la morgue, inerme; y el desamparado testigo se suicida momentos antes de las vistas. Veamos si descubren ustedes el verdadero asesino. Una pista: l'enemigu, dende siempres, tá dientro.

Óscar Roces Arboleya en La Nueva España del 04/04/2011