Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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Perplejidades
(Ayer, en La Nueva España)
PERPLEJIDADES
No dirán que no existen los milagros. Los lunes, el año pasado, registraron un total de 1.525.709 bajas laborales; sin embargo, los viernes el guarismo descendió hasta únicamente 736.166. No piensen ustedes mal, sin duda la causa ha de encontrarse en la advocación bajo la que está el último día laborable de la semana, Venus, la protectora de Eneas y tuteladora de los goces del amor.
El número de parados registrados era este enero de 2.767.860. Si a ello sumamos los yolandizados bajo el concepto de “fijos discontinuos”, tenemos un número superior a los 3.000.000, cifra que apenas varía en los últimos tiempos. Pero el panorama no se completa si no advertimos que existen unos 100.000 empleos ofertados que nunca se cubren, para los que no concurren candidatos. Más aún, el 70% del empleo creado desde finales de 2021, 755.000 puestos de 1,081 millones, han sido ocupados por trabajadores de origen extranjero.
Para entender la complejidad del problema hay que tener en cuenta dos cosas. La primera, que todas las prestaciones sociales provienen de los impuestos y de la creación de riqueza de quienes trabajan. La segunda, que quienes rechazan un empleo lo hacen porque tienen suficientemente cubiertas sus necesidades, por la vía que sea.
No cabe duda de que esta situación requiere una clarificación y un buen solmenón. ¿Lo hará alguien? Sonrían.
Otro. Furia sancionadora de los nuevos radares “pacificadores” de Llugones, instalados sin tener en cuenta que hay gente que trabaja y que una velocidad muy escasa es difícil de mantener aun a punta de gas. Así informa LA NUEVA ESPAÑA: “Los nuevos radares de Lugones superan las 300 multas al día y los carteros no dan abasto para repartir las notificaciones”. Respuesta del alcalde: “Igual teníamos que haberlo hecho de otra manera o no ponerlos”. ¿Pero es que aquí nadie piensa las cosas antes de hacerlas? ¿Es que todo es dejarse llevar por los “idola fori”, por los prejuicios discursivos de la moda? ¿Rectificarán ante el desastre y la injusticia? Sonrían.
En distinto ámbito. Parece una broma de un periódico cómico, aquello del “Papelín General” de La Codorniz. El BOPA cesa en sus cargos, por error, a dos empleados del HUCA, el médico don Alberto Fernández León y la enfermera doña María Antonia Jiménez Martos. Once días después corrige la metedura de pata. Siempre he dicho que se legisla con las témporas, por decirlo eufemísticamente, y. si no, miren ustedes la corrección diaria “de errores” en el BOE, o los efectos de la Ley Sisí o de la Trans. ¡Pero esto del BOPA! ¡Más gorda nun entra en prau!
Se vende cada vez menos pescado. Una asociación de detallistas de pescado propone una solución: que las pescaderías pongan obradores y ofrezcan a sus clientes platos elaborados. ¡Cómo si el problema de la venta de pescado no estuviese en los precios, cada vez más prohibitivos del producto! ¡No, si ni al que asó la manteca!
Y ya que estamos en un artículo de temas variados, quiero decirlo: la visita del señor Queipo a la Academia o su presencia en la celebración de los 50 años de Conceyu Bable, es un paso hacia la normalidad, una salida de la xabacería en que con respecto al asturianu se hallaba situado el PP (al margen de mentir al respecto del impulso de La Llei d’Usu y Promoción). Y, por cierto, no estaría de más recordar para algunos que la impulsión, el amor y la escritura de la llingua estuvo siempre históricamente en manos de la derecha y la Iglesia, desde el pegollu de nuestra historia literaria, González Reguera, a los impulsores de la academia de 1919, con patrocinio real.
De aquella derecha a esta (o La derecha que se fue a la porra)
(Apaeció en La Nueva España del 06/05/2022)
DE AQUELLA DERECHA A ESTA
Me traslada electrónicamente mi buen amigo Lluis Ánxel Núñez Enríquez el texto de uno de los dos o tres únicos ejemplares impresos de Ecos de mi aldea conocidos hasta ahora (a pesar, sin embargo, de su éxito editorial: El Diario de La Marina, de Cuba, por ejemplo, daba noticia de la tercera edición del libro en 1891). Dicho libro, digitalizado por Google, se halla en la universidad de Harvard desde 1920. Por una de esas abundantes “asturianadas” (“Ni nos vemos ni nos ven” he troquelado como definición de nuestro ser y valer histórico) el texto no se halla fichado bajo el nombre de su autora, Matilde de Soignie de las Alas Pumariño, sino de Enrique Yuste Arias, probablemente el propietario del ejemplar en su momento. Hasta ahora solo disponíamos los ciudadanos de la transcripción de un texto mecanografiado de la obra, realizada por Mercedes de Soignie Fernández, una descendiente de la autora, editado por la Academia de la Llingua Asturiana. Una somera comparación permite ver bastantes discrepancias entre el texto editado (1890) y el mecanografiado (hacia 1870).
Pero no es sobre Ecos de mi aldea sobre lo que quiero hablar, sino de las reflexiones que me provoca el segundo apellido de doña Matilde, de las Alas Pumariño. Los Alas Pumariño son una familia con importante presencia pública, tanto en Asturies como en España, en los ámbitos políticos, de la abogacía y de servicio al Estado. Uno de ellos, Armando de las Alas Pumariño, publica en 1919 Las manifestaciones de regionalismo en Asturias, que ve la luz en un momento en que la conciencia regional/nacional bulle en las artes, la política y el periodismo, y en el que se emprenden una serie de iniciativas políticas reivindicativas desde un punto de vista asturianista (esto es, no estatalista). La Liga Pro-Asturias, la Junta Regionalista y otras asociaciones más o menos coyunturales, apoyadas con frecuencia desde la Diputación, proponen un programa que tiene tres ejes: la exigencia de mayor autonomía para el país (a veces con una reivindicación explícitamente “fuerista” y de recuerdo de la Xunta Xeneral, suprimida con la articulación territorial de Javier de Burgos), el rechazo del centralismo y una serie de reivindicaciones económicas de variado tipo.
No es una casualidad que en 1919 se crease la Real Academia de Artes y Letras, fundamentalmente una academia de la lengua asturiana, que tiene como Presidente Honorario al Príncipe de Asturias y cuyo Secretario es el Vizconde de Campo Grande. Destacamos este nombre porque él es el autor del manifiesto asturianista/autonomista más importante de la época, Doctrina asturianista (1918) cuyo lema era el de “Asturias libre, regida por sí misma”.
El texto tuvo un notable y contradictorio eco en el resto de España. Así, el periódico La Libertad, un medio madrileño, de izquierdas, obrerista y socializante, criticaba la publicación en un artículo que titulaba “Cómo se inicia una campaña separatista”. Al contrario, La Correspondencia de Valencia encabezaba así: “Hacia la liberación de Asturias”. Y afirmaba que existía en Asturies “un potente movimiento regionalista que reviste todos los caracteres de un nacionalismo más que incipiente”.
Todas estas iniciativas, discursos y textos, lo saben ustedes de sobra, se producen en el ámbito de la derecha. Y al reflexionar sobre ello y comparar aquella derecha opuesta al centralismo, capaz de organizarse autónomamente en su territorio y defender sus intereses económicos, amante de su cultura (sí, sí, de su lengua), con la derecha actuante desde 1978, que no es más, especialmente en el ámbito político, que una sucursal de Madrid, de donde recibe sus ideas, sus discursos, sus pensamientos o, incluso, en ocasiones, las órdenes de autodestrucción; una derecha que es, además, en una gran parte, hostil hacia su cultura y su lengua, o, como mucho, indiferente; que, por decirlo así, se fue de la sidra a la cazalla, de la fabada al gazpacho, del universal y asturiano churro a la porra madrileña, uno no puede dejar de hacerse señardosas preguntas al modo de Jorge Manrique: “¿Qué se fizo el rey don Juan? / ¿Los infantes de Aragón, / qué se fizieron? / ¿Qué fue de tanto galán? / ¿Qué fue de tanta invención, como truxeron?
¡Un migayín de seriedá!
Veo y lleo en LNE del 23/11/18 que l'Academia de la Llingua "traduz" el "Vientos del pueblo" de Miguel Hernández al asturianu. Y presume de lo que fizo.
Un migayín de seriedá, porque'l romance, que "Vientos del pueblu" ye un romance, pierde la rima abondes vegaes na torna de l'Academia o tien la que pinta. Yá sé que ye difícil, sobre too polos finales de los femeninos y les segundes persones verbales, qu'en castellanu son -aa, caltener la rima nuna torna, pero... En tou casu, lo que ye más difícil de perdonar ye esto:
Yo nun diba baillar col tornaor o tornaora, porque nun diba facer más que pisame: debe acoxicar más qu'Hefesto, que como se sabe, andaba ellí, nel infiernu, ente fragües y forgues acoxicando, porque lu tiró so ma dende l'Olimpu abaxu polo roín que yera y, de resultes, frañó un güesu de la pata.
Yo nun diba baillar col tornaor o tornaora, porque nun diba facer más que pisame: debe acoxicar más qu'Hefesto, que como se sabe, andaba ellí, nel infiernu, ente fragües y forgues acoxicando, porque lu tiró so ma dende l'Olimpu abaxu polo roín que yera y, de resultes, frañó un güesu de la pata.
¿Que por qué lo digo?
Porque, además de versos d'ocho, hailos de diez (enxamás xorrecieron los gües), de nueve (d'humildanza y golor de cuadra; muertu y venti vegaes muertu), de siete (enriba los fusiles)...
¡Y eso sí que tien igua fácil!
¡Y eso sí que tien igua fácil!
El carbayu lliterariu: propuestes normalizadores de l'ALLA
L'Academia sigue faciendo propuestes de nuevu vocabulariu, propuestes de normalización, como dicen los testos.
Ye una actividá oportuna y necesaria. Ye verdá que, a vegaes les propuestes son pintoresques o innecesaries; o que son discutibles. Pero, en tou casu, la mayor parte d'elles son, sobre necesaries acertaes, o, polo menos, en cuantes propuestes a la sociedá, tán nel bon camín.
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