Mostrando entradas con la etiqueta XXV aniversariu. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta XXV aniversariu. Mostrar todas las entradas

XXV aniversariu del Institutu El Piles

0 comentarios

Dempúes d'unes meses d'actividaes varies (conferencies y charles d'esalumnos, llantamientu d'árboles, esposiciones...), güei llegamos a l'actu institucional del 25 aniversariu (a les 4,30 la tarde na Escuela de Marina) y al actu central (o sea, la espicha, pa qué vamos engañanos).

Nel actu institucional va tar tolo mundu: aparte los directores que fueren del IES -entamando pol primer director y actual inspector, don Jesús Fernández Estrada- y de l'actual, van facer actu de presencia conceyales, l'Alcaldesa, la mio amiga doña Paz Fernández Felgueroso y l'actual Conseyeru de Cultura, don Herminio Sastre.

Nel actu institucional vo falar yo con un pequeñu discursu (daqué menos de 500 páxines), que va tratar sobre'l sentíu del actu (meyor, de la efeméride del aniversariu). Entama asina: Un soneto me manda hacer Violante... Y nun puedo decir más: el que quiera saber más puede dormise ellí mesmu.

Por cierto, invito a tolos mios escolinos pa que pasen a pigaciar, digo, a escuchame. Y, sin nun vais, en tou casu, vamos vemos na espicha que vamos celebrar nel Llagar de Cabueñes.

¡Feliz aniversariu a toos! ¡Trabayu (¿quién diba decir que diben llegar los tiempos nos que pa desea-y ventures a una persona había que desea-y trabayu?)! ¡Y llargos años de vida y felicidá!

Pa toos, p'aquellos colos que me pueda ver mañana y pa los que nun puedan asistir.

Un abrazu efusivu.
Xuan Xosé

XXV aniversariu en La Nueva España

0 comentarios
Partíu Asturianista, 25 años en la encrucijada

El presidente del PAS, Xuan Xosé Sánchez Vicente, fía el futuro de la formación a volver a entrar en la Junta en 2011

semeya de Miki López pa La nueva España: Xuan Xosé Sánchez Vicente, nel altu del Prau Picón (Uviéu)
El Partíu Asturianista (PAS) cumple un cuarto de siglo de vida, un período con altos y bajos en los que pasó de pelear el voto caleya a caleya a tener voz en la Junta General y flirtear, incluso, con la posibilidad de gobernar en Asturias en coalición con el PSOE como alternativa a la crisis abierta durante el Gobierno del PP, para afrontar ahora las elecciones autonómicas de 2011 como una auténtica reválida sobre su futuro en la política asturiana. Xuan Xosé Sánchez Vicente, presidente del PAS, es el denominador común de un periplo en el que no ha estado solo. El ex diputado regional repasa la trayectoria de un proyecto que ha visto nacer, analiza algunos de los avatares de la formación y esboza los retos de futuro de un partido que vuelve a estar en la encrucijada.

El PAS se fundó formalmente en 1985, pero la defensa de ideas asturianistas se remonta unos cuantos años atrás, cuando Xuan Xosé Sánchez Vicente y Xesús Cañedo, entre otros, formaban parte de la Democracia Socialista Asturiana (DSA), que luego se integraría en el Partido Socialista Popular de Asturias (PSPA), como paso previo a su incorporación al PSOE en 1978. «El PSPA era un partido federado con voluntad asturianista», recuerda Sánchez Vicente, quien reconoce que «intentamos fundar ya un partido a partir del PSPA, pero no estaban los vientos para ello».

La aventura dentro del PSOE estaba condenada a la fugacidad. «Entendimos pronto que esa opción era inútil para Asturias. Por eso cuando acabamos el contrato, yo era diputado por Infiesto, decidimos dejar el partido en 1983 y fundar el PAS dos años después, con un grupo en el que estaban Cañedo, Carlos Rubiera, que ya no está, y gente que forma la base del partido pero que han estado y están en una segunda línea».

Esos primeros años marcaron el sino del partido. No entró en el Parlamento regional en las elecciones de 1987, e inició su primera travesía del desierto. «Dinero nunca tuvimos, así que hubo que patear Asturias, por sus ferias, "parabrisando" folletos por las playas y entregándolos en mano, con iniciativas como la reivindicación de una tele asturiana y el cambio en las matrículas». La brega acabó por dar fruto en las autonómicas de 1991. «Fue una compensación moral para la gente que llevaba tanto tiempo peleando. Tuvimos la sensación de que el trabajo hecho valía para algo», recuerda Sánchez Vicente.

La entrada en el Parlamento regional marcó el punto de inflexión del PAS en el escenario político. «Fueron ocho años de presencia muy importante. Fuimos los primeros que no nos conformamos con el Estatuto que había entonces; pusimos en marcha el premio "Empresa". Incorporamos un pensamiento autónomo respecto a la economía asturiana. Planteamos exigencias concretas, como un suelo industrial barato, el observatorio meteorológico, la iluminación de la autopista; pero en esta tierra, en general, todo tarda 20 o 30 años. Propusimos abordar una estrategia de la acería asturiana y, de algún modo, fuimos precursores de la Autovía Minera, al reclamar de manera formal la reforma de la antigua Carretera Carbonera». Llegados a este punto, Xuan Xosé Sánchez Vicente da respuesta a una creencia que ve bastante extendida pero equivocada entre los votantes de la región sobre su partido. «La gente suele asociarnos con propuestas de naturaleza cultural, pero el 99 por ciento de nuestras iniciativas en la Junta fueron de índole social y económica», asegura.

El PAS, entonces y ahora, tiene como razón de ser la revalorización del asturianismo, un concepto que parte de la siguiente premisa, en palabras de Xuan Xosé Sánchez Vicente: «Asturias tiene una identidad diferenciada, siendo parte de España, no ye exactamente de España, no puede estar sometida a Madrid y necesita un proyecto político diferenciado. Por eso reclamamos más autonomía que aquel artículo 143 miserable. Por eso nos rebelamos ahora ante estatutos como los de Cataluña, Valencia o Andalucía: no entendemos que debamos rendir pleitesía ante otros porque sean más importantes. Ésa es la esencia del asturianismo. Merecemos un destino propio». Y Sánchez Vicente tira del veto socialista a la variante de Pajares, décadas atrás, como «ejemplo más vergonzoso de la actitud de palafrenero sumiso de los partidos que obedecen las órdenes de sus cúpulas en Madrid».

Pero ¿cuál es la ideología del PAS, un partido cuyos fundadores iniciaron su actividad en una Democracia Socialista Asturiana, de tendencia socialista marxista, que luego pasaron por el PSOE y que más recientemente acabaron por unirse a la URAS del ex presidente regional Sergio Marqués para concurrir a las elecciones? «Nos movemos entre el centro-izquierda y el centro-derecha. Hay gente de línea, digamos, más socialdemócrata y hay gente que está en una línea más liberal, pero sin discursos utópicos, con ganas de dar respuesta a las coyunturas. Por ejemplo, para nosotros no es bueno apostar por el déficit cero o por endeudarse. Cada situación requerirá la política más oportuna sin dogmatismos, con el fin de favorecer el empleo en Asturias y evitar la emigración de quien quiera hacer su vida en esta tierra, y que haya dinero bastante para los servicios esenciales, como la sanidad y la educación».

¿Si el universo ideológico es tan amplio por qué no acabó de prender el asturianismo político en una tierra tan apegada a sus tradiciones y tan orgullosa de sus símbolos? El líder natural del PAS sostiene que la coyuntura de 1999 fue nefasta, con el voto muy polarizado «por culpa de Cascos y la ruptura que provocó en el seno del PP y la mareona del voto de castigo que acaparó el PSOE». Recuerda con amargura que en las autonómicas de aquella primavera los asturianistas se quedaron fuera de la Junta General del Principado «por 800 votos solamente y tras una campaña de IU brutal contra nosotros». Y, avatares del destino, revela un hecho que, asegura, pocas veces ha comentado y que podía haber marcado un sino muy distinto para el PAS apenas unos meses antes de aquella cita electoral. «Cuando el PP se rompió llegamos a hablar con el PSOE, con Celestino Suárez, de la posibilidad de entrar en un Gobierno alternativo para garantizar la estabilidad y gobernabilidad de Asturias, pero finalmente no cuajó. El PAS fue víctima de Cascos y del "cuanto peor, mejor", estrategia por la que se decantaron los socialistas». Quedarse sin representación en la Junta supuso un duro golpe para el PAS, aparte de ser una de las razones por las que no ha prosperado una opción asturianista en el reducido mapa político del Principado; pero para Xuan Xosé Sánchez Vicente hay más motivos: «Nunca tuvimos ni un duru, y al quedar fuera de la Junta quedamos sin proyección ante la sociedad y la opinión pública asturiana sigue demasiado pendiente de la información política que sale por las televisiones estatales. Y luego está lo que llamo "la variable misteriosa", que no se sabe muy bien por qué una comunidad que lleva 30 años yendo a peor está contenta con lo que hay y sigue votando a los mismos partidos que la castigan». Y una razón más de peso: «Si en vez de un diputado hubiéramos tenido 5 o 7 diputados, se habría dado el vuelco y habríamos ido a más. La gente siempre quiere ser del que gana, votar a fuerzas ganadoras».

Tras este análisis parece cantado que el gran reto del PAS no es otro que volver al Parlamento asturiano. Sánchez Vicente cree que la celebración del 25.º aniversario del partido es el pretexto perfecto para hacerse más visibles ante la sociedad asturiana a un año de las próximas elecciones autonómicas. «En nuestras circunstancias llegar a los 25 años también tiene su mérito, como ejemplo de resistencia. Ya es un triunfo en sí, por eso lo queremos celebrar. En nuestra fuerza política la gente está por pura voluntad de servir a Asturias y hasta pone dinero a cambio de recompensas morales, que también son importantes».

El peso político de los asturianistas, que hace ahora tres años concurrieron con URAS a las elecciones, se traduce en dos alcaldías, Ponga y Villaviciosa, y doce concejales; pero Sánchez Vicente también quiere valorar el trabajo hecho puertas afuera de la Junta. «Conseguimos que se volviese a pescar en los pedreros, que no ye cosa menor, porque fue la recuperación de una práctica habitual, nada esquilmadora. Eso parte de estar más pegados a la realidad, al contrario que otros partidos». La campaña del 25.º aniversario será, por lo tanto, la reivindicación de un proyecto sólido. «Nuestro apoyo a los proyectos presupuestarios ayudó en su día a crear 20.000 empleos, y hubo subvención para todos los puestos de trabajo y, aunque nos costó la cabeza, también sacamos la ley de uso y promoción del asturiano, lo único que se ha conseguido a favor de nuestra lengua en 30 años».

El PAS concibe esta campaña como el altavoz para afrontar una cita electoral que, por las palabras de Xuan Xosé Sánchez Vicente, suena también a encrucijada, a auténtico cara o cruz. «Esperamos tener presencia parlamentaria en las próximas elecciones. Si no, sería seguir otros cuatro años en una situación difícil, pidiendo más tiempo de sacrificio a gente que lleva más de 25 años en esta aventura. Seguir otros cuatro años sin resultados no sería fácil», admite el presidente del PAS, que confiesa que cada vez tiene «más reparos de conciencia» para pedir a sus compañeros que sacrifiquen tiempo y familia a cuenta de la política, pero no se resiste a revelar el deseo máximo de su partido para las autonómicas, en las que presumiblemente será el cabeza de lista, en virtud del acuerdo de candidatura rotatoria que mantienen con la URAS: «El escenario ideal sería decidir el futuro Gobierno de Asturias». Un anhelo que se antoja complicado, porque, como él mismo reconoce, «el mapa político no cambia nada, y más, en Asturias, una sociedad muy conservadora, «quizá por su escaso dinamismo económico», aunque «con todo y con eso esperamos encontrar un hueco, porque el PSOE y el PP no son la solución, sino parte del problema. Hay que poner a Asturias en hora con el mundo», es el reto que lanza el líder asturianista.


Juan A. ARDURA
La Nueva España del 31/05/2010

Xuan Xosé Sánchez Vicente reclamando la variante de Payares nel Parlamentu español

Entrevista en El Comercio

1 comentarios
«La candidatura de Cascos en el PP nos perjudicaría»

«No es difícil que sea yo el candidato de PAS-URAS, pero la decisión no está tomada y necesito recargar la pila del entusiasmo»

LUIS SEVILLA para El ComercioEn la dura travesía del desierto que supone llevar ya once años sin representación en el Parlamento asturiano, el Partíu Asturianista (PAS) reparte su actividad entre la celebración de sus bodas de plata, que se cumplen este año, y la preparación de las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2011. Protagonista de ambos frentes es el presidente de la formación, Xuan Xosé Sánchez Vicente (Gijón, 1949), cuya trayectoria política corre desde hace 25 años paralela a la del partido que fundó y que afirma que «no es difícil» que sea candidato a la Presidencia del Principado el año que viene. En esos comicios, analiza, la coalición de su formación y URAS se vería perjudicada por la posible candidatura de Francisco Álvarez-Cascos en el PP, que considera que llevaría a votar por el PSOE a muchos socialistas desencantados que, de otro modo, podrían optar por los asturianistas.

-Este sábado han comenzado a celebrar el 25 aniversario del PAS. ¿Qué motivos le llevaron a fundar el partido y qué queda de esos motivos un cuarto de siglo después?

-Los motivos son los mismos por los que hoy seguimos aquí. Pensamos que Asturias necesita una política hecha pensando en Asturias y volcada en Asturias, no dependiente de Madrid. Las personas que ideamos esto estábamos en el PSP y queríamos montar un partido que no se integrase en el PSOE, pero la coyuntura dictaminó otra cosa. Al poco tiempo de estar en el PSOE vi que no se podía hacer nada respecto a la defensa de temas asturianos ni de identidad. Así que fundamos el PAS y, aunque los éxitos nos acompañaron muy parcialmente, los motivos siguen existiendo, porque PSOE y PP son muy sucursalistas, incapaces de actuar en virtud de la realidad social asturiana.

-Pero parece que el electorado no comparte ese análisis.

-Lo que prefiere la gente es evidente, de eso no hay duda, y además está en su pleno derecho. Pero el sucursalismo del que hablo se ve en actitudes como el apoyo del PP al Estatuto de Andalucía o el del PSOE al de Cataluña, que son una puñalada a Asturias. En una región que va peor cada día, en la que los rapazos tienen que marcharse para encontrar trabajo, cabe preguntarse cómo la gente no acaba de ver que está equivocando el voto de manera permanente.

-¿Y cambiaría algo la situación si ustedes gobernasen o condicionasen el Gobierno a cambio de su apoyo, como ya sucedió en la etapa de Sergio Marqués?

-En esa época nosotros conseguimos la Ley de Protección del Asturiano, por la que fuimos durísimamente criticados. Siempre cabe la sospecha de que si uno no hace nada en política tiene mejores resultados que si lo hace. En la etapa en la que apoyamos al Gobierno se crearon 20.000 puestos de trabajo, se construyeron carreteras... pero se ve que eso llegó mal y fuimos víctimas de la coyuntura. Dicho de otra manera: no está nada claro que pactar con partidos grandes favorezca a los pequeños. Pero a pesar de eso estamos en política para construir y para beneficiar a los asturianos, así que, si eso es una equivocación en términos electorales, volvería a equivocarme.

-En las últimas elecciones el PAS concurrió en coalición con la URAS de Sergio Marqués, sin que tampoco los resultados acompañasen. ¿Se mantendrá esa coalición en 2011?

-Ojo, no entramos en el Parlamento, pero somos la cuarta fuerza política, con dos alcaldes y 12 concejales. Pero es evidente que se nos visualiza mal. Respecto a la coalición, en principio no se han vuelto a firmar los acuerdos, pero seguimos manteniendo la relación como si los hubiera. Nosotros seguimos intentando abrir acuerdos con otras fuerzas, sobre todo locales, pero es difícil. Y lo que está claro es que la opción imprescindible pasa evidentemente por la alianza con URAS.

-Las dificultades para concurrir como una fuerza unida son una seña de identidad del nacionalismo asturiano, que sigue viéndose como una 'sopa de letras'.

-A nosotros los votos no nos vienen de esas fuerzas nacionalistas que, en general, son de una tendencia muy a la izquierda y muy sustancialistas. La gente que se identifica como votante nuestra cuando me hablan por la calle o me escriben correos no pertenece ni de lejos al mundo del asturianismo etiquetado. Son profesionales, amas de casa, autónomos... No se les ve ni de lejos por los mundillos del folk céltico ni del asturianismo internacionalista.

-¿Cómo ve las elecciones de 2011, en las que después de mucho tiempo parece que habrá cambios en los carteles de los grandes partidos?

-Los cambios son difíciles, ahí tenemos el reciente caso de Clegg. El electorado, decía Churchill, es ese elefante cansino, y los cambios en los carteles son menos importantes de lo que parece. En el PP se habla de Cascos, pero yo tengo dudas de que quiera venir. Y en el PSOE, yo subrayaría que todas las políticas que hizo el Gobierno asturiano fueron apoyadas al cien por cien por la FSA de Javier Fernández, así que aunque se presente éste no cambia nada sustancialmente.

-¿La posible candidatura de Cascos perjudica a partidos que aspiran a hacerse un hueco en el Parlamento, como el suyo?

-Sí, si viene Cascos nos perjudicaría. No tanto por el voto que lleve él, sino porque una parte del electorado desencantado de la izquierda, que podría venir con nosotros, pueden optar por el PSOE para evitar lo que consideran el 'mal absoluto'. A nosotros nos vienen bien las elecciones tranquilas, en las que la gente no piense que juega sólo al blanco o negro, o a evitar el fin del mundo.

-¿Ustedes tienen claro su cabeza de lista?

-Según el acuerdo con URAS, toca que sea del PAS. Hombre, no es difícil que sea yo, pero ni están tomadas las decisiones ni yo mismo lo tengo claro al cien por cien.

-¿Es que se ve ya cansado?

-No, no estoy exactamente cansado, pero habría que recargar la pila del entusiasmo. Aunque cuando uno se mete en campaña se carga sola.

-¿Es una ventaja o un perjuicio tener que compaginar la actividad política con su trabajo de catedrático de instituto?

-Tiene ventajas en cuanto a frescura, y hasta de honestidad personal e intelectual. El contacto con la realidad se mantiene mucho mejor así. Pero es verdad que parece que la pelea política es entre grandes multinacionales, y meterse con una empresina es tenerlo muy difícil.

-¿Qué opina de la competencia de otros aspirantes a hacerse con un escaño, como UPyD o IDEAS?

-UPyD tiene atractivo social, pero el problema es el mismo que con los partidos mayoritarios. ¿Alguien conoce a algún dirigente de UPyD en Asturias? Sus seguidores van a votar a Rosa Díez, pero ella no se presenta aquí. Y la política hay que ponerla en manos de quien la vaya a gestionar. En cuanto a IDEAS, no me preocupa.


**El Comercio del 24/10/2010**