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Güei, en LA NUEVA ESPAÑA: "Como los Bordini"

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)

Como los Bordini

30.10.2016 | 01:51
Los famosos funámbulos. Así vamos a transitar, en los próximos tiempos, todos por la cuerda de la política, una cuerda que no está compuesta sólo de política en su sentido más estrecho, sino de otras muchas cosas: relaciones sociales, enseñanza, pensiones, economía, empleo, sanidad, relaciones con Europa? Una travesía así, haciendo equilibrios en las alturas para no caerse, entraña siempre riesgos, máxime cuando no sabe el funambulista si quienes lo acompañan van a caminar con su mismo objetivo de llegar al final del trayecto o si, por el contrario, van a hacer lo posible para sacudir la cuerda, a fin de que el viaje sea corto.
Evidentemente, quien parece en riesgo máximo de despeñarse es el Gobierno, de no tener los apoyos necesarios, por ejemplo, y en lo inmediato, de no poder aprobar los primeros presupuestos. Pero, más allá de ese primer hito, se interpondrán obstáculos que habrá que superar día a día. Previsiblemente, el mayor de ellos será el de que quienes sean necesarios para llegar a acuerdos se comporten como si ellos hubiesen ganado las elecciones, no limitándose a poner en marcha algunos de sus puntos de vista, sino exigiendo que el Gobierno abandone por completo los suyos: ello supondría el fin del trayecto. La cuestión es especialmente peliaguda en materia económica y laboral: algunas de las "ideas", por ejemplo, del PSOE, por más bienintencionadas que sean, provocarán una retracción en la contratación y un aumento del déficit inasumible.
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Güei, en LA NUEVA ESPAÑA

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)

De aquel día al mañana

24.10.2016 | 03:54
El día que admitieron la primera bandera republicana en sus mítines, el PSOE empezó a trazar la senda que lo llevó al atolladero de hoy y al escabroso camino de mañana. O, quizás, ya el día que presentó una enmienda republicana de pega a la Constitución. A partir de ahí ha ido construyendo un discurso constituido por una papilla emocional que tiene tres componentes fundamentales: la nostalgia de una inventada república paradisíaca; la identificación de la derecha con el mal absoluto y con el franquismo; la ficción de que entre la socialdemocracia real y la dictadura comunista existe un ente de razón llamado socialismo. Naturalmente, cuando la realidad ha llamado a las puertas, muchos de quienes se habían alimentado con esas gachas se han ido o, de permanecer, lo han hecho renuentes.
Ahora, tras varios meses de comulgar con ese alimento, la propia dirección del partido se ha visto obligada a plegarse a la realidad. Por el interés general, en parte, y porque, de no hacerlo, el batacazo en las próximas podría ser tremendo.
(Por cierto, ¿alguno de los resistentes del no se ha preguntado qué ocurriría si en unas próximas elecciones se viesen obligados, en función de su discurso izquierdoso, a votar a Podemos, si este quedase por delante?)
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