Libia


Hasta ahora no hemos dicho nada sobre Libia. En general, ya se sabe, la forofada de la derecha iguala Irak y Libia (y acusa a la izquierda de estrabismo moral) y la bancada de la izquierda establece tremendas diferencias entre una guerra o intervención y otra. Es lo que dan de sí la opinión y el país.

Pero, a medida que avanzan los acontecimientos y el ejército del este, empiezan a surgir algunas preguntas: ¿Cómo es posible que una multitud aparentemente desorganizada y con mal y escasísimo armamento venza a tropas organizadas? Porque una cosa es que la aviación aliada (o de "la coalición") destruya tanques y aviones de un bando y otra, muy distinta, es que se derrote a un ejército más o menos organizado, se avance y se reconquiste. Es decir, que se mantenga una tropa unida y en el frente, que se le señalen objetivos comunes, que no se vuelvan a casa y que sean capaces de alcanzar esos objetivos.

En otras palabras, en el bando del oeste (o "rebelde") tenía que haber desde el principio una vertebración de ejército y mandos, una cierta organización colectiva, un determinado armamento.

Y, ahora, viene la otra cara de la moneda: ¿Cuánto conocimiento de todo ello tenían previamente los aliados (o coaligados)? ¿Qué naciones habían establecido contacto previo con ellos? ¿Hasta qué punto existen acuerdos post-Gadaffi? ¿Son de confianza los grupos con los que se han establecido acuerdos o convenido presupuestos? ¿La forma de esos acuerdos o el contenido de los mismos explica la actitud distante de EEUU y, tal vez, la de Alemania?

Lo iremos viendo y sabiendo.

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