Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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Sobre el (de)crecimiento económico
(Ayer, en La Nueva España)
L’APRECEDERU
SOBRE EL (DE)CRECIMIENTO ECONÓMICO
No los abrumaré con la evolución de nuestra riqueza, personal –esto es, media– y colectiva, en los últimos diez años, ni les recordaré cómo vamos hacia atrás en el conjunto de la UE. Déjenme acercarme a Asturies y examinar algunos de nuestros comportamientos.
Tenemos algunas grandes empresas, que lo son aquí, que salen, se expanden por varios continentes. A algunas de ellas las hemos galardonado en su día con el Premiu a la Meyor Empresa Asturiana.
Una de esas grandes empresas es Alsa, que cumple este año los cien de existencia. En las últimas décadas ha salido hacia Europa, América y Asia. Ha ampliado socios y modificado la composición de su capital. Dejemos eso y centrémonos en el Asturies. Aquí ha pintado el mapa con su red de servicios durante décadas, atendiendo a lugares que nadie atendería. Ahora bien, en una parte de la opinión pública recibe un argayu de críticas, sustentadas en dos pegollos: el primero, de carácter universal: es nuestra, y, como a todo lo nuestro, lo criticamos; a ella más, porque es extremadamente conspicua. El segundo pegollu parte de un discurso donde se entreveran la pasión por el tren y la pasión por lo público. Alsa haría una competencia desleal al tren e impediría su pleno desarrollo.
Esa mentalidad, que es medio deseo, medio pensamiento mágico –¿dónde los recursos?, ¿dónde los inversores?–, se manifiesta en muchos momentos de nuestra visión del mundo económico y real. Un ejemplo: los molinos para producir energía. Todo el mundo está de acuerdo en que es necesario reducir la contaminación, eliminar los combustibles fósiles. Todo el mundo. Ahora bien, póngase usted a ponerlos y todo el mundo le dirá que ahí no, que “non na mio quintana”, que estropean el paisaje, que son destructivos de la ganadería, que solo ganan con ellos las eléctricas (“el capitalismo”). ¿Y bien? ¿Entonces dónde?
A eso nadie responde. Solo el “no aquí”.
La invariante del Payares
(Ayer, en La Nueva España)
LA INVARIANTE DEL PAYARES
«La variante del Payares» se llamó en su día a lo que hoy se prefiere denominar «el trazado del Huerna». Pero con un nombre u otro, bien podríamos denominarlo «La invariante del Huerna» o «del Payares», como prefieran. Una invariante de dilaciones, engaños, mentiras, tomaduras de pelo a lo largo de décadas.
Como ustedes saben, en 1981, el Gobierno de Suárez, con el impulso del benemérito Alejandro Rebollo, proyectó sustituir el tramo del Payares del tren Asturies-Madrid y realizar un nuevo trazado que permitiese otra velocidad y otra seguridad. Lo primero que hizo el Gobierno del Felipe González al llegar al poder fue liquidar ese proyecto y centrar los esfuerzos presupuestarios en otras zonas de España. En 1987 los socialistas aprueban el Plan de Transporte Ferroviario, del que se excluye el nuevo trazado a Asturies. Al margen de ello, a lo largo de los años, y en cinco ocasiones, el PSOE, aquí y en Madrid, votó en contra de tomar en consideración las necesidades ferroviarias asturianas. Del mismo modo, en el posterior Plan Director de Infraestructuras los socialistas excluyeron a Asturies de las prioridades de modernización ferroviaria.
Con esa oposición o abstención, la Xunta Xeneral y el Congreso aprobaron la inclusión en el PTF de la variante. Tengo personalmente el honor de haber sido uno de los oradores que en 1997 defendió en la tribuna del Congreso la proposición de la Xunta, que allí había sido trasladada. Una colección de propuestas programáticas, proposiciones parlamentarias y artículos periodísticos que se reúnen en mi Teoría y práctica d’Asturies está ilustrada en la portada con una fotografía de aquel momento.
Con el impulso de Álvarez Cascos (a cada uno, lo suyo) en 2003 se licita la obra, con un plazo de ejecución (apúntese) de cinco años. Después, el plazo se amplió hasta 2010. En el 2005 Rodríguez Zapatero, a la sazón Presidente, anuncia que el AVE llegará a Asturies en 2010. En el 2017 el ministro Íñigo de la Serna anuncia el fin de las obras para 2021. Sucesivos ministros de posteriores Gobiernos han ido poniendo sobre los medios de comunicación y los oídos de los asturianos diferentes fechas. A mediados de 2022, «La Ministra de Transportes - decía LA NUEVA ESPAÑA- se compromete con Barbón a que el AVE llegará a Asturias en mayo de 2023», y otros medios titulaban: «Adrián Barbón anuncia que el AVE llegará a Asturias en mayo de 2023». En noviembre el Gobierno de Pedro Sánchez ratificaba que el AVE llegaría a Asturies en esa fecha y que, en ese momento, se pondrían a la venta los billetes para el viaje en él. Ya se ve que el tren (político) asturiano nunca pitó ni pintó.
Reconozco que la obra ha tenido costos altísimos por la dificultad del terreno que atraviesa, y que ello ha provocado retrasos entendibles. Lo que no se entiende es la «invariante del Payares»: ¿Por qué mentir una y otra vez? ¿Por qué dar plazos de conclusión que saben que no se van a cumplir, o, al menos, que no saben si podrán cumplirse? ¿Acaso creen que sí se puede engañar a todos durante todo el tiempo?
PS. Y vamos con la última. Para adecuar la vía entre Pola L.lena y Uviéu, Adif propone suspender el tráfico ferroviario los fines de semana. El Gobierno asturiano ha salido a rechazarlo tan enfurecido como los lobos a los que protegen los socialistas frente a los ganaderos. «No pasarán». ¿Acaso es preferible que se suspenda el tráfico durante la semana, cuando los ciudadanos van a sus trabajos y hay más actividad?
Por otro lado, si para cuatro pioyosos kilómetros del tercer carril de la “Y” llevan cuatro años, ¿para los 29 kilómetros de vía entre L.lena y Uviéu cuánto tardarán?
Más vale no pensarlo. Porque, como se sabe, el tren (político) asturiano ni pita ni pinta.
Predicar nun ye dar trigu: Les promeses del ministru Cascos
ESTE ES UN ARTÍCULO DEL 2003
(¡CRÉANLO Y LÉANLO!)
PEDRICAR NUN YE DAR TRIGU
(O LAS REALIDADES DEL SEÑOR CASCOS )
El ahora ministro de Fomento, Dn. Francisco Álvarez-Cascos, realizó en días pasados su primera comparecencia parlamentaria como encargado de esa rama del Gobierno. Sus palabras no pueden ser más desalentadoras para los asturianos: la mayoría de nuestras infraestructuras no estarán acabadas antes del 2.007. Es posible que la autovía del Cantábrico no llegue al centro, completa, hasta el año 2.010. La conexión con Madrid por autovía no se verá hasta pasado el 2.007, la autovía a Galicia no llegará antes del 2.012 o 15 y la conexión por Madrid en un tren aceptable no se producirá, con suerte, tampoco, antes de esa fecha. ¿Ha dicho esta palabras con precisión don Francisco? En parte las ha dicho con esa exactitud, en parte, en la medida que no ha querido señalar más concreciones de fechas, las ha dejado entender.
Todo ello es, simplemente, un desastre para los asturianos en materia de comunicaciones exteriores. El PP se pone, así, en el mismo plano de inutilidad y abandono de Asturies que el PSOE. durante sus quince años de gobierno en Madrid.
Pero quizás resultará ahora útil recordar qué decía el Señor Ministro de Fomento cuando su partido no estaba en el poder o, más recientemente, cuando el no tenía esa concreta responsabilidad ministerial.
En lo relativo a las conexiones no ferroviarias con Madrid, antes del triunfo electoral de su partido (en el 95), nuestro personaje exigía la gratuidad de la autopista del Huerna; ya nos ha explicado ahora varias veces que tal cosa es imposible. En lo que respecta a la conexión Onzonilla-Benavente (ya un invento de finales del 91 de Felipe González y Fernández Villa para tapar la reducción de plantillas de Hunosa), don Francisco encontró siempre inaceptable y escandaloso su retraso y prometíó su inmediata ejecución una vez llegado el PP al gobierno. Ahora nos la promete para el 2.007, con un “horizonte máximo de ejecución en 2010”. Si pensamos que los horizontes en infraestructuras tienen en común con lo que llamamos horizonte en nuestra percepción del espacio y la geografía que siempre se alejan al acercarnos, hemos de horrorizarnos pensando en la distancia final de esa meta.
En cuanto a las comunicaciones ferroviarias con Madrid (piénsese que no las tenemos ni hacia el este ni hacia el oeste), no serán aceptables (un viaje de más de tres tres horas no lo es) antes del 2.015 o 2.020, y eso no sólo no es lo que el Ministro prometiera otrora, es que constituye una ofensa, pura y simplemente.
El Señor Cascos prometió que la autovía desde Santander al centro de Asturies estaría lista en el 2.002 o 2.003. No la tendremos completa antes del 2.007 o 2.010, lo cual es un escándalo. Pero es que no va a retrasarse sólo el litigioso tramo Unquera-Llanes: la mayoría de los tramos restantes no estarán disponibles antes del 2.005 o del 2.007 (con suerte). Para muestra no hay más que fijarse en que los 2,8 quilómetros de Venta´l Probe-Colunga acumulan ya casi dos años de retraso.
La autovía hacia Galicia, frente a anteriores promesas del señor Cascos de tener en ejecución todos los tramos antes del 2.005, constituye una entelequia en estos momentos, que el Ministro sitúa “en el horizonte del 2.010”. El tramo hacia el aeropuerto desde Avilés, la autovía Xixón-El Musel, están prácticamente desaparecidos, frente anteriores promesas de ejecución inmediata.
¿Para qué seguir? A la altura del 2.010 Asturies no tendrá comunicación por autovía ni con Madrid, ni con Santiago, ni, probablemente, con Santander. En la fecha del 2.015 seguiremos padeciendo el problema de la comunicación ferroviaria del Payares. En una palabra, los señores Cascos y Aznar golpean nuestro asturiano trasero como en su día lo golpearon los señores Martínez Noval y González.
El Ministro de Fomento demuestra, pues, en contraste con sus palabras en la oposición y sus promesas electorales, la verdad del refrán castellano: una cosa ye pedricar y otra dar trigu. Y demuestra, una vez más y para quien quiera verlo, que los políticos no tienen otra patria que su partido político y que sus compromisos no son los que pudieran establecer con los votantes (por razones de débito pragmático), ni con los ciudadanos de su lugar de origen (por razones de débito moral), sino los que sus partidos establecen para el conjunto de los ciudadanos y para el conjunto de los intereses y los poderes del conjunto de la geografía (en este caso, del estado) donde se asientan.
Tal vez nos costará muchos años (y mucho desempleo y emigración) a los ciudadanos asturianos entender esta verdad tan evidente y elemental como poco querida de ver.
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