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Primera manifestación (y VI)

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22 de xunu de 1976.



La última semeya: tamién baxando la cuesta Begoña. Los componentes la pancarta tán toos identificaos nel primer ensiertu d'esta serie. Nun sé si'l qu'equí, de blanco va delantre la pancarta ye Sergio Muñiz Aragón.

Por ciertu: como puede vese, el nome de prestixu pal asturianu yera'l de "bable", como lo fue hasta la rodiada de 1980, coincidiendo nel tiempu cola creación de l'Academia. Les razones, pa otru momentu.

Y un favor: si daquién tien más semeyes, prestaríame que les mandase p'asoleyales, evidentemente, faciendo constar la procedencia.

Y si daquién identifica a más manifestantes, que me lo comunique.

Gracies a toos, pol vuestru interés y pola vuestra paciencia.



Primera manifestación n'Asturies (V)

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Dellos retayos d'El Comercio y del Asturias Semanal, en semeyes males. Equí d'El Comercio del 23 de xunu de 1976:







Primera manifestación n'Asturies (IV)

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Dellos retayos d'El Comercio y del Asturias Semanal, en semeyes males. Equí del A.S. (nª 368, del 3 al 10 de xunetu de 1976):

"El regionalismo en la calle" (sorrayo). Del A.S.




Primera manifestación n'Asturies (III)

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El relatu periodísticu y los testos:

Asina contaba Melchor Fernández Díaz elfinal la manifestación y el discursu:

La manifestación llegó a la plaza del ayuntamiento y ocupó la plaza, rodeada de una periferia de curiosos y policías. Quedaban veinte minutos para las nue­ve límite concedido, y Juan José Sánchez Vicente, para los amigos, el «Roxu» (por el color de su pelo), empapado por la lluvia y el sudor, pero con la voz entera, se acodó a un coche con altavoz situado en el centro de la plaza y comenzó a leer, a través de un achacoso altavoz , un discurso que fijaba las coordenadas del acto. La contención anterior se resquebrajó un tanto. Volaron los gritos de «amnistía» y «libertad» y se eleva­ron puños cerrados en alguna ocasión. La ovación más fervorosa se
la llevó el párrafo dedicado a la aún clausurada «Asociación de Ca­bezas de Familia de la Calzada». Un oficial y dos agentes de la policía armada, con un megáfono, se abrieron paso hacia la furgoneta y dialogaron brevemente con uno de los «brazaletes azules», responsables del orden interno de la manifestación. «¿Qué dijo?» «Que el discurso no estaba autorizado y que nos atuviéramos a las con­secuencias». Pero el discurso siguió y finalizó. Se cantó el «Asturias Patria Querida» y la manifestación se disolvió. 

Y esti yera'l testu:

ASTURIANOS:

Por primera vez después de muchos años hemos tenido la oportunidad de realizar una ma­nifestación pública y colectiva de nuestro sentir y de nuestras necesidades. La oportunidad no nos ha sido gratuitamente concedida, sino que ha sido resultado de largos años de lucha por la obtención de las libertades, no sólo de este país, sino de todos los que componen el Estado espa­ñol.

Hoy nos hemos reunido para manifestar dos deseos concretos que constituyen dos imperio­sas necesidades del pueblo asturiano: la de que la llingua y la cultura asturiana entren inmedia­tamente en la escuela, y la necesidad ineludible de una autonomía regional en todos los órdenes. El primero de los deseos no requiere explicación de ningún tipo: se trata, simplemente, como de­cía una de las pancartas de devolver al pueblo, a Asturies, el producto objetivo de su propia his­toria: su lengua y su cultura.
Hoy nos hemos reunido para manifestar dos deseos concretos que constituyen dos imperio­sas necesidades del pueblo asturiano: la de que la llingua y la cultura asturiana entren inmedia­tamente en la escuela, y la necesidad ineludible de una autonomía regional en todos los órdenes. El primero de los deseos no requiere explicación de ningún tipo: se trata, simplemente, como de­cía una de las pancartas de devolver al pueblo, a Asturies, el producto objetivo de su propia his­toria: su lengua y su cultura.
La segunda de las necesidades expresadas, la autonomía regional, nos permitirá el control de nuestras riquezas: el carbón, el hierro, el petróleo, la energía; la gestión de nuestras in­dustrias sin que el pueblo asturiano —tanto los obreros, como los intelectuales, como los que trabajan en los servicios, como los jubilados que han empleado sus fuerzas en beneficio de la comunidad— sea víctima ni de un esquilmador capitalismo ni de un enajenador centralismo. La autonomía regional permitirá el control de­mocrático de nuestros ayuntamientos y pondrá al servicio del pueblo asturiano las finanzas de las Cajas de Ahorros; posibilitará el desenvolvimiento libre de nuestras barriadas y centros cívicos y el control popular de nuestro urbanismo y nuestra sanidad, sometidos ahora a intereses burocráti­cos y ajenos a los verdaderos intereses del pue­blo asturiano. Permitirá una enseñanza gratuita para todos y con los niveles de calidad necesa­rios tan lejanos de los de ahora. La autonomía regional permitirá la organización y explotación racionales de nuestro campo y nuestra pesca, ahora hundidos en la más negra y mísera po­breza, descapitalización y explotación. La auto­nomía regional, en una palabra, pondrá al servi­cio de los intereses populares del pueblo astu­riano la cultura, la economía y la política, que nunca debieron dejar de estar a su servicio.


Decíamos al empezar que la posibilidad de esta manifestación no nos había bajado gratui­tamente del cielo, sino que había sido obtenida con nuestro esfuerzo. Efectivamente, en el cami­no hacia las libertades y la autonomía, muchos compañeros han sido encarcelados; muchos se han encontrado con las puertas de su trabajo cerradas y con la faz del hambre acosándolos; algunos organismos al servicio del pueblo, un ejemplo: la asociación de vecinos de La Calza­da, han visto entorpecida su labor. Por ello, es nuestro deber exigir las reaperturas, las readmi­siones y las amnistías pertinentes para todos y cada uno de los que no pueden estar ahora con nosotros o ven imposibilitado su trabajo.


Decíamos también que no sólo han sido los ciudadanos de este país, de Asturies, los que han luchado por la obtención de las libertades. Por eso mismo, por una inexcusable equidad y justicia pedimos para ellos las mismas liberta­des y el mismo derecho a gestionar su autonomía. Todos unidos haremos tomar cuerpo nuestros deseos.


iPUXA ASTURIES!

El mio papel na manifestación: enantes y durante 2

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El 22 de xunu, martes, de 1976.



La semeya: Na puerta l'Ayuntamientu mentantu yo lleía'l testu que pesllaba la manifestación. Paezme que la rapaza qu'agarra la pancarta, si ye que ye una rapaza, a la derecha, ye Tere González, la poetisa.

Otres semeyes: Nun hai dala semeya mía nin de la muyer. Razones: Yo andaba pela rodiada la manifestación, controlando que too marchase ensin problemes. La muyer conducía'l coche, un simca mil azul, qu'abría la manifestación y que llevaba enriba l'altavoz con música a través del que dempués diba falar yo na plaza l'Ayuntamientu. Nel coche, además de la muyer, Elena Victoria Fernández Poch, diben los dos fíos qu'entós teníamos (tenemos tres), Xuan Xinés, de dos años, y Xabel Colás, de dos meses. 

Primera manifestación n'Asturies (II)

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El 22 de xunu, martes, de 1976.

Arranque: Diez minutos l'entamu la manifestación paecía qu'aquello diba ser un fracasu. Nostante, veíamos que dalgunos cabezaleros políticos, como Areces o Sanjurjo, taben abellugaos nos portales y nos bordes de l'acera, ensin arrimar a la pancarta, que taba en centru'l paséu Begoña. Pero en cuantes vieren que aquello diba llenándose, salieren de les esquines y garraren la pancarta (masque punxere aquello de "bable a la escuela" y "estatutu autonomía"), y yá nun la soltaren.

La semeya: baxando la Cuesta Begoña, a l'altura correos, a puntu doblar pa Corrida. Salióse del final de Begoña, la parte más cercana al Ayuntamientu.

Identifico: el segundu la manzorga, que va gritando dalguna de les consignes que se proclamaben, ye Manuel Hevia Carriles, de La Calzada, y cabezaleru del movimientu vecinal.

Comento: "Requiebra democrática", que yera una torna del "ruptura democrática", tan sopelexada aquellos años, yera un tracamundiu por "resquiebra democrática". Per otru llau, na pancarta que firma Conceyu Bable Avilés y que nesta semeya podemos ver que pon "Naguamos pelautonomía (talo), libertá y anistía", nun pon "libertá", sinón "llibertá", como puede vese notra semeya na caye Corrida, nun momentu posterior.

Nos prósimos díes, más semeyes, y una crónica detallada del mio papel n'aquella hestoria.


Primera manifestación n'Asturies (I)

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El 22 de xunu, martes, de 1976.

La semeya: entamando la Caye Corrida. Salióse del final de Begoña, la parte más cercana al Ayuntamientu.

Identifico: pancarta, de manzorga a derecha, Cheni Uría (MCA), José Luis Iglesias Riopedre, Ramón Rañada (Urbanista), Jesús Sanjurjo, José Luis Iglesias (USO), Lluis Xabel Álvarez (Texuca), Avelino Díaz (cantante), Miguel Ramos Corrada (MCA, académicu), Amelia Valcárcel y Bernaldo de Quirós, filósofa y, per aquelles dómines o más tarde, socia de Conceyu Bable. Lluis Antón González dizme que-y parez que'l de la derecha la pancarta ye'l Roxu, miembru destacáu de la CSI, que morriera na autopista al venir andando pela medianera pa buscar gasolina pal coche que se-yos averiara.

Nes files d'atrás reconozo a Rafael Pérez Lorenzo (profesor y xixonés, d'aquella cabezaleru d'un partíu políticu), con gafes y barba, detrás de José Luis Iglesias (USO); Xosé Bolado (MCA, académicu), ente y detrás d'Avelino Díaz y Miguel Ramos Corrada; ye posible qu'una frente y unes gafes detrás de Lluis Xabel Álvarez sea Manuel Fernández (Manolín, el nietu Celo Xuan), cantante y periodista; detrás d'Amelia, gafes, bigotón, chaqueta blanca, Vicente García Oliva, escritor, de los entamadores de Conceyu Bable, académicu. Na manzorga y na cuarta fila, de blanco, delantre una bandera d'Asturies, Ángel (Xelu) Zapico, de Mieres. Debaxu la primer "o" d'autonomía, con bigote y entraes, a Monchu Díaz, amigu y miembru de Conceyu Bable de la primera hora [ye autor d'un llibru de poemes, "Rezumes d'amor y griesca]".

Al fondu, Xovellanos, na plaza'l Seis d'Agostu.

Tiempu: en cuantes arrancamos, nun paró d'orbayar, a vegaes con gracia, asina que llegamos toos moyaos.

Nos prósimos díes, más semeyes, y una crónica detallada del mio papel n'aquella hestoria.