Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
Mostrando entradas con la etiqueta Lluis Ánxel Núñez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lluis Ánxel Núñez. Mostrar todas las entradas
En toes partes cuecen fabes
(Ayer, en La Nueva España)
EN TOES PARTES CUECEN FABES…
Xixón, 1937. Recuerden: Uviéu sitiáu, los franquistes avancen dende Galicia, el frente del este ta d’aquella manera. Los lleales a la República establecen la “capital” en Xixón del Consejo Interprovincial de Asturias y León. Hai combates en tolos frentes. Pero tamién internamente hai engarradielles, postures mui a la escontra, non solo discrepantes, según pue vese nesta polémica ente comunistes y anarquistes del últimu día de xineru de 1937.
El periódicu Milicias, muérganu provincial del Partido Comunista, asoleya un artículu publicáu nel selmanariu anarquista Acracia, muérganu de les Juventudes Libertarias del Norte de España, artículu firmáu por Agapito González y tituláu «Filosofía campesina», que Milicias tien como «intolerable de todo punto» y que por eso reproduz.
Acasu merez la pena apuntar que la forma lliteraria de «Filosofía campesina», la conversación ente dos persones que s’encuentren, afítase na llarga tradición del diálogu que, na nuestra literatura, entama con Marirreguera nel XVII (precisamente con un «Díalogu políticu ente Xuan y Toribiu») y que yera tan frecuente nos periódicos del XIX y entamos del XX.
A continuación, el testu d’Acracia y Agapito González. Déxenme, enantes de que lu llean, señalar tres coses d’él: el descontentu de los anarquistas coles actuaciones del Gobiernu; la rocea con Galarza y cola Guardia d’Asaltu (“los del blincu”), qu’ellos tienen como represora del pueblu; la voluntá de tar preparaos y armaos por si ficiere falta enfrentase a los del mesmu bandu.
«Tenemos que axuntanos todos los aldeanos en una sociedá, pa defendemos en casu necesariu, pos yo barrunto que los nuevos mandones van facenos como nos ficieron los otros.
-Oyes, Pachu, ¿sabes que yo ya toy escamáu? ¡Qué Xudas me lleve si non voy facer una que van parecer dos! Porque yo non soy de los que se dejen engañar como un chinu. ¡Que el mió fíu esté nel frente y el tuyu nel Hespital, pa que esos mangantes dexen les coses como estaban! ... ¡Eso sí que non!
-Mira, Pinón, yo non digo que les dexen; pero, por si acasu, non tá de más que nos preparemos, por si les mosques. ¿Entiendes, Pinón?
-¿Non voy entendete, Pachín? Si yo ya fai munchu tiempu que ando con la mosca na oreya, desde que ví el otru día venir a los de blincu metíus nel coche, muy fachendosos y rellambíos. Paecía que veníen a metenos mieu. Y desde entóncenes ando yo desgustao, y con lo que acabes de decime, acabasti de facela. El día que pasaron los del blincu per aquí, escribí al mió fíu pa que cuando viniera non dexara el fusil en delgún sitiu; que lu trixera con él, porque ya andaben per aquí aquellos buenos mozos que tantos cibiellazos nos dieron en les calles de la villa.
"...mar pa que non yos tocara la paliza [sic, debe tar recortao pol Milicias]. Aquello yera un escarniu. Pues a esos mesmos, ya los trixeron del frente pa danos leña otra vez.
-¿Oyes, Pinón?, pero tú non sabes lo pior.
-¿Qué ye, Pachín?
-Que el mesmu que fizo esi Cuerpu, que tantos cibiellazos dió a muyeres, neños y vieyos, ye el que tá organizándolu otra vez, y ye menistro de la Gobernación. ¿Non te acuerdes de Galarza?
-¡Non me voy a alcordar, Pachín! ¿Non ves que a los del blincu llamábenlos galarcianos? Bueno, pues esi volverá a les andaes si non i paramos los pies.
-Pero esi, antes yera republicanu, y agora ye socialista: ¿i cambiaron el corazón, la concencia y les males intenciones? La cabra tira siempre al monte, y los que lu puxeron ahí non tienen muy buenes intenciones; por eso hay que ponese vivos y deciyos a los fíos que tenemos nel frente que non dexen el fusil en delgún sitiu, que va faceyos falta en casa.
-Bueno, Pinón. Ya dieron les doce y sin acabar la conversación. Vamos a comer, porque pícame la fame, y dexemos pa otru día lo que falta».
Una nota final: el testu débese al trabayu incansable de Lluis Ánxel Núñez y el so cosescelebres.blogspot.com.
Un desmentíu: nun ye verdá que la xente del Surdimientu tenga inventao una máquina del tiempu pa volver p’atrás y escribir testos asturianos, p’asina encubrir el inventu del asturianu que ficieren dende 1974.
Identidades indiscutibles y discutidas
(El día d'Asturies, en LNE)
IDENTIDADES INDISCUTIBLES Y DISCUTIDAS
El 25 de agosto de 1707 nacía en Madrid el primogénito de la unión de Felipe V y María Luisa Gabriela de Saboya, el futuro Luis I. Ese mismo año se publicaba una composición, escrita el 2 de septiembre, titulada «Carta que escribe un asturiano de esta Corte, à otro asturiano, dándole cuenta, cómo parió la Reyna nuestra Señora a un Príncipe de Asturias; vá en su Lengua Antigua». El poema es un larguísimo romance en asturiano, en cuatro hojas. He dicho en asturiano, bueno, en un lenguaje que pretende ser asturiano, utilizando en muchas ocasiones lo que podríamos llamar «hiperasturianismos». Tiene interés el texto, sus expresiones y su tono, pero no es ello el motivo de mi comentario, sino otro: de forma semejante a lo que Busto Cortina estudiará para villancicos de los siglos XVII y XVIII, la Carta remeda lo que se podría tener como la lengua no castellana de Asturies, por motivos variados que podríamos discutir, pero que, en todo caso, implican el reconocimiento de una lengua no castellana, y, acaso, de una lengua no castellana en Madrid, mantenida entre los numerosos asturianos en esa villa y Corte. En otras palabras, implican el reconocimiento de una identidad.
Esa diferencia identificativa, particularizadora, es una evidencia incontrovertible para Xovellanos y sus amigos. A propósito de su proyecto de una Academia y de un diccionario del asturiano o bable, afirma: «Habíalo oído yo hablar de continuo y aún lo entendía y hablaba yo de continuo en mi niñez […] me condujeron a meditar sobre el origen de mi dialecto natural». Si avanzamos en el tiempo, anotaremos que, cuando al regreso de la primera vuelta al mundo del buque escuela Nautilus, al atracar en Puerto Rico, se homenajea a Fernando Villaamil y sus guardiamarinas con las dos más evidentes señas de identidad de que disponen, en cuanto asturianos, homenajeadores y marino, una fabada y un discurso en asturiano.
Hace pocos días acaba de ver la luz, editada por la Academia de la Llingua Asturiana, una recopilación realizada por Lluis Ánxel Núñez y por mí, Escritos Asturianos en Méxicu, en dos volúmenes, que van de 1870 a 1930. El lector me disculpará el subrayar que durante esos sesenta años, al menos, el asturiano es la lengua de la emoción y la identidad (también para la propaganda comercial) de todos esos emigrantes patrios que crean esos textos.
Sin embargo, esta seña de identidad colectiva e histórica, independientemente del número de hablantes efectivos hoy de la lengua, se encuentra negada como tal por un grupo no pequeño de ciudadanos. Y más que negada, hostigada, caricaturizada, llegando a fabular que tras ella se encuentra una conjura que tiene la intención de llevar el país a una terrible dictadura izquierdista. Es un discurso de raíces complejas, donde se entremezclan ignorancia, autoodio lingüístico y estrategia política.
Covadonga es al tiempo un lugar y un símbolo. Un lugar donde se entemecen los significados religiosos y los políticos. Poca aclaración merecen los religiosos, por su evidencia. Los políticos unen la creación del Reino de Asturies con la figura de Pelayo. Envuelve el conjunto un cierto halo misterioso, de prejuicio o superstición, si quieren, que hace que, por ejemplo, muchos conductores acerquen hasta el lugar sus coches recién estrenados, y, créanme, lo hacen gentes de escasa o nula creencia. Es lo mismo que me decía el tempranamente muerto Rafael del Riego (por cierto, emparentado con una de las víctimas de la memoria ocultada del 34), el que fuera defensa del Sporting: «yo no creo en ello, pero cuando voy a la montaña, miro con emoción hacia allí, porque algo hay allí».
En los últimos tiempos, sin embargo, Cuadonga y sus celebraciones del 8 de septiembre están siendo víctima de un proceso de descreimiento y hostigamiento. Por un lado, del religioso, debido a razones intrínsecas desde fuera de la fe, y, en general, desde la izquierda, rechazando la asistencia de las autoridades a las celebraciones religiosas en el lugar. No negaré que la boca no bien pastoreada del pastor de los fieles católicos arroja buena cantidad de ramascaya a ese incendio, pero, en el fondo, sus declaraciones no son más que una escusa para la causa. Y, sin embargo, no debemos olvidar que fue el propio Rafael Fernández, llegado del exilio, quien empezó la costumbre de asistir a los actos religiosos el día de Cuadonga. Y Rafael Fernández sabía bien toda aquella historia del 34, la Guerra Civil y Cuadonga (los invito, a conocer o revivir todo ello, incluido lo del antecesor de Rafael del Riego, en mi De los sueños hicimos pesadilla).
Por otro lado, se viene produciendo un «descreimiento» de la figura de Pelayo y de la batalla de Cuadonga, en parte por razones históricas que establecen precisiones sobre uno y otra o sobre sus dimensiones. Pero, por más cierto que sean todas esas acotaciones, lo incuestionable es que Pelayo y lo que fuere Cuadonga o luchas parecidas son el origen de algo innegable, de un episodio histórico único y de importancia europea al menos: el origen del Reino de Asturies, o, si lo prefieren, del Estado de Asturies. Verdad es, asimismo, que nunca los asturianos han dado demasiada importancia a ese hecho nuclear, si es que son conscientes de ello, lo que nos llevaría a hablar de una seña de identidad generalizada en nuestra patria: la de despreciar lo que somos y la de nuestra falta de voluntad identitaria actuante -no sentimental-, o, dicho de otro modo, de someternos siempre a Madrid y esperarlo todo del Estado. Pero van a permitirme, dada la efeméride, no ahondar hoy en esa otra seña de identidad.
Todo ello hace que una parte de los ciudadanos del mundo de la izquierda y del asturianismo doctrinal estén hoy empeñados en buscar una fecha que sustituya a Cuadonga y el 8 de septiembre. Y esa fecha está apuntando al 25 de mayo, data en que, en 1808, los asturianos comenzamos el levantamiento español contra las tropas de Napoleón para restituir el trono a la familia real y al Príncipe de Asturies, secuestrados por el Corso.
Escritos asturianos en Méxicu (1900-1930)
Yá salieren de la imprenta.
Hai unos díes, anunciaba l'asoleyamientu de dos númberos de la coleición académica de Cartafueyos de Lliteratura Escaecida. Son los 97 y 98, Escritos asturianos en Méxicu (1900-1930) (I y II), tán aperiaos por Lluis Ánxel Núñez y por mi.
La luz de otros tiempos y la de estos
(Ayer, en La Nueva España)
LA LUZ DE OTROS TIEMPOS Y LA DE ESTOS
Tengo en mis manos las pruebas de un libro de próxima aparición, Escritos asturianos en Méxicu (1870-1930), producto de la investigación y cuidado de Lluis Ánxel Núñez y míos. Lo constituyen quince textos en asturianu. Los hay políticos, cómicos, de pura señardá, ocasionales, pero todos tienen en común dos cosas: la memoria emocionada de los que aquí quedan y de lo que aquí queda, y el asturianu, que sus autores siguen escribiendo y hablando -lo dicen ellos- décadas después de emigrar, como una seña de identidad constitutiva de lo más hondo de su ser. (Por cierto, según también ambos hemos contado, cuando al mando de Villaamil, el Nautilus, el primer buque escuela español que da la vuelta al mundo, llega a Puerto Rico en 1894, es homenajeado con una fabada y un poema en “bable”).
Esa viveza de nuestra lengua en tierras americanas, escrita sí, pero también hablada, es a modo de una potente luz que nos llegase de una galaxia lejana para iluminarnos sobre nuestra identidad y nuestra lengua, sobre su verdad y vitalidad, luz cuya potencia purificadora espanta, como el esconxuru tradicional, ratos, sapos y toa comición, tan frecuentes hoy. Y a mí, y, supongo, a muchos asturianos, esa luz del pasado nos llena de emoción.
Emoción no menor que la que levanta en nosotros ver cómo sigue Asturies viva, de diversos modos, en nuestra emigración. Tal en esos asturianos que celebran en Santa Fe el primer concurso de escanciadores del continente americano. Y, tras su éxito, el entamador principal, Alejandro Blanco, proclama: “Toi reventáu, pero mui contentu. Ficimos historia”. O esos asturianos, Gisele Fernández y Arturo Escandón, que van al Japón a defender “la nuestra llingua” y la necesidad de su oficialidad.
Son luces del pasado y el presente que iluminan nuestra verdad y que ojalá tengan el efecto purificador de sus rayos ultravioletas contra los gérmenes infecciosos que pululan per uquiera.
Más sobre Sergio García Echevarría y Xuanín o El gatu montés
Más sobre Sergio García y Echevarría
Lluis Ánxel Núñez mándame la páxina del Diario de la Marina onde s'anuncia l'estrenu de Xuanín o El gatu montés. Asina mesmu, dame noticia de qu'hai una biografía d'él nel tomu 25 del Espasa. Al mesmu tiempu, David Guardado mándame tamién el recorte de l'estrenu.
Asoléyolo too.
Tres de precisiones: el Diario La Marina diznos que l'autor ye d'Uviéu. L'Espasa infórmanos de más obres del mesmu estrenaes n'Habana: La morada del llanto (1880), El convite del Letrado (1886). Estes dos, non necesariamente n'asturianu.
Por ciertu, Un aldeanu de Mieres y L'Espasa falen de Sergio García y Echevarría, la portada de Xuanín, Sergio García Echevarría.
Un poema d'Eugenio del Riego Núñez
Un poema d'Eugenio del Riego Núñez (pá del xeneral Rafael del Riego).
El poema asoleyóse en 1844.
La información débo-yla a Lluis Ánxel Núñez Enríquez, estudiosu de la cultura y la historia d'Asturies.
DIÁLOGU
PEPÓN Y RAMÓN
P. ¿Qué tal, Ramón, la morciella?
R. Buena está; mas non tien sal.
P. ¿Qué dices, home?; No hay tal!
R. Si no tien ni una piella,
O dígase una señal.
P. Cousas de la mió moyer.
R. U outra cousa graciosa;
Porque ye una cousicousa
Que no se pode entender,
Sin añadié sua glousa.
P. ¿Pues qué ye? Dímelo, di.
R. Ye que para unoshay sal,
Y para outros, por su mal,
No se da en el Alfolí,
ni lo que lleva un dedal.
P. Esu, home, ye un desgubiernu.
Que no lu haya en Castiellas,
Pase: ¡mas a las oriellas
De la mar! Váyanse a un cuerno,
Con todas sus campaniellas.
R. ¿Y quiénes, Pepón? P. Los tales,
Y por [quales] cuales, que sin jhuicio,
Nos fan ese perjuicio.
R. No nus fagan outros males,
O cousas de mayor vicio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


