Xuan Xosé Sánchez Vicente: asturianista, profesor, político, escritor, poeta y ensayista. Articulista en la prensa asturiana, y tertuliano en los coloquios más democráticos. Biógrafo no autorizado de Abrilgüeyu
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La luz de otros tiempos y la de estos
(Ayer, en La Nueva España)
LA LUZ DE OTROS TIEMPOS Y LA DE ESTOS
Tengo en mis manos las pruebas de un libro de próxima aparición, Escritos asturianos en Méxicu (1870-1930), producto de la investigación y cuidado de Lluis Ánxel Núñez y míos. Lo constituyen quince textos en asturianu. Los hay políticos, cómicos, de pura señardá, ocasionales, pero todos tienen en común dos cosas: la memoria emocionada de los que aquí quedan y de lo que aquí queda, y el asturianu, que sus autores siguen escribiendo y hablando -lo dicen ellos- décadas después de emigrar, como una seña de identidad constitutiva de lo más hondo de su ser. (Por cierto, según también ambos hemos contado, cuando al mando de Villaamil, el Nautilus, el primer buque escuela español que da la vuelta al mundo, llega a Puerto Rico en 1894, es homenajeado con una fabada y un poema en “bable”).
Esa viveza de nuestra lengua en tierras americanas, escrita sí, pero también hablada, es a modo de una potente luz que nos llegase de una galaxia lejana para iluminarnos sobre nuestra identidad y nuestra lengua, sobre su verdad y vitalidad, luz cuya potencia purificadora espanta, como el esconxuru tradicional, ratos, sapos y toa comición, tan frecuentes hoy. Y a mí, y, supongo, a muchos asturianos, esa luz del pasado nos llena de emoción.
Emoción no menor que la que levanta en nosotros ver cómo sigue Asturies viva, de diversos modos, en nuestra emigración. Tal en esos asturianos que celebran en Santa Fe el primer concurso de escanciadores del continente americano. Y, tras su éxito, el entamador principal, Alejandro Blanco, proclama: “Toi reventáu, pero mui contentu. Ficimos historia”. O esos asturianos, Gisele Fernández y Arturo Escandón, que van al Japón a defender “la nuestra llingua” y la necesidad de su oficialidad.
Son luces del pasado y el presente que iluminan nuestra verdad y que ojalá tengan el efecto purificador de sus rayos ultravioletas contra los gérmenes infecciosos que pululan per uquiera.
George Steiner en nenyures
(A propósitu del discursu de George Steiner nel tetaru Campoamor en 2001, a favor de les llingües minoritaries, al entregáse-y el Premiu Príncipe d'Asturies de Comunicación y Humanidaes)
Y, cual siempre sucede en este mundo,
Aunque esto clama al cielo, clama en vano
Ramón de Campoamor
Resultó interesante el discurso de George Steiner sobre la tribuna campoamorina . Con todo, no vino a decir ninguna cosa que no lleven diciendo desde hace décadas los sociolingüistas o en las que no vengamos atestoniado los que amamos Asturies y que, por amarla, veneramos su lengua, en tanto que flor única de la cultura humana y pieza fundamental de nuestra emocionalidad personal y social.
El centro de su discurso analiza la dialéctica de dos parejas de parámetros contradictorios en relación con las lenguas: unicidad (o universalidad), frente a pluralidad (particularidad); pragmatismo (réditos sociales y económicos), frente a eticidad (empatía hacia los valores de menor o escaso rendimiento práctico). De esa confrontación se desprenden, como de toda realidad, vectores, al mismo tiempo, positivos y negativos: la tendencia a una lengua universal tiene efectos beneficiosos para el comercio y la comunicación humana, pero, al mismo tiempo, esa lengua universal, en cuanto lingua franca o criollo, se constituye inevitablemente, como una no-lengua, como un semiinstrumento de comunicación y, por tanto, empobrecedor. La defensa de las lenguas minoritarias puede llevar, a su vez, a la violencia por parte de sus defensores.
Pero, de cualquier manera, el avance de la lengua universal (o de las lenguas estatales, frente a las regionales) no es inocuo: se produce generalmente a través de la devastación de las minoritarias. Y aquí es donde se sitúa el núcleo fuerte de la argumentación ética y política de Steiner, su “mensaje”. Subrayemos dos frases: “Cuando un idioma es arrasado o reducido a la inutilidad por el idioma del planeta, tiene lugar una disminución irreparable en el tejido de la creatividad humana /.../ no hay ninguna lengua pequeña”. “Por tanto, no me consta que haya un problema más urgente que el de la preservación del don de lenguas del Pentecostés /.../ de cada idioma sin excepción, por muy reducido que sea el número de sus hablantes, por muy modesta que sea su matriz económica y territorial”.
Hasta aquí todo perfecto. Nada, según afirmábamos arriba, que no vengamos reiterando desde siempre quienes amamos a Asturies. La sorpresa surge cuando, del patio de butacas, del entruesuelo y del paraíso, irrumpe una estruendosa salva de aplausos. Palmea la flor y nata de los periodistas del Estado, quienes, de vez en cuando, atacan la lengua asturiana y, desde luego, le niegan, a toda hora, cualquier derecho a existir; golpea sus manos un nutrido grupo de ciudadanos de condición política asturiana que se burla del bable y sus hablantes; hacen vibrar el aire con sus extremidades superiores parlamentarios a los que les importa un cadápanu la llingua llariega; concusionan ruidosamente un Gobierno y un Presidente del Gobierno que, sobre tener el bable en tanto aprecio como el Parlamento, hacen escarnio del Estatuto y de la Ley de uso y promoción del bable/asturiano. ¿Son sordos, cínicos o no entienden nada? As you like it.
En todo caso, ese sinsentido, esa falta de correspondencia entre el discurso censorio del escenario y la reacción aprobatoria del público, viene a subrayar de forma palmaria la extraterritorialidad de los premios, su falta de conexión con la realidad asturiana: no se está allí en un concreto locus del territorio cantábrico, sino en un no-lugar, en una pómpara de solemnidad y prestigio que tiene como función fundamental no el hablar del mundo o sobre el mundo, sino ser ungido (o simplemente chiscáu) por el resplandor de los visitantes, o que éstos encumbren con su presencia el poder o la prestancia social de los espectadores .
Ello disuelve, así, la aparentemente insostenible contradicción entre los actos de los exterminadores de lenguas y la cálida recepción de las palabras que condenan su conducta: en realidad (y esa es la gran habilidad de la puesta en escena de los premios), George Steiner, como cualquier otro premiado, no habla en el Campoamor, habla en nenyures. Y, en correspondencia con ese hablar en un sitio no-sitio cuya virtud es ser una especie de Tabor magnificador de los que allí están, sus palabras se convierten también en no-palabras, en meras gestualidades que posibilitan el espectáculo y sus últimos y reales fines para la mayoría de los asistentes.
¡Fuera del espacio público!
(Ayer, en La Nueva España)
¡FUERA DEL ESPACIO PÚBLICO!
Un niño en la radio. “Aquellos eran Reyes Magos de mentira, porque hablaban asturiano, que no es una lengua permitida. Todavía, si fuese catalán en Cataluña, que sí lo es, o el castellano que hablamos en toda España”.
Es evidente lo que dice el infante: aquellos Reyes no es que “hablasen mal”, es que hablaban lo indecible, lo que no se puede utilizar en el espacio público, en consecuencia, su hablar delata su progenie: son falsos.
Es difícil encontrar una muestra más fehaciente de lo que está en debate con la cuestión de la oficialidad: la exclusión de la lengua asturiana del espacio público, del espacio de lo decoroso, su marginalidad (actual) y marginalización (ad aeternum).
Las numerosas voces contra la oficialidad del asturiano, pretiriendo algunas chocarreras, insultantes o pintorescas, tienen unos cuantos argumentos: su costo en dinero, el peligro de un nacionalismo excluyente, la pretendida multiplicidad dialectal y la imposibilidad, por tanto, de una transcripción coherente (¿). Pero ya argumenten así desde la racionalidad o solamente desde el prejuicio o la manía, que de todo hay, el objetivo y las consecuencias de su postura son siempre los mismos: la voluntad de excluir el asturiano del espacio público, con dignidad y posibilidades parejas a las del castellano.
El mozo, que repite lo que oye, realiza una inferencia impecable: “si no es bueno, no puede ser usado por los buenos; y si se usa en el espacio público, donde solo puede enseñarse lo decoroso, es que sus usuarios no tienen la autenticidad para hallarse en él”.
Otro ejemplo de estos días. La consejera de Educación, doña Lydia Espina, persona de larga trayectoria política, miembro de un partido que dice apoyar la oficialidad, hablante ella misma de asturiano, jefe de docentes que enseñan asturiano en escuelas e institutos. La entrevistan. “Los nenos”, dice, y corrige: “perdón los niños”.
He aquí otra vez lo mismo: fuera el asturiano del espacio público, del espacio del decoro y la dignidad. Si en el caso del chico era él quien censuraba y excluía en la práctica a los Reyes, es ahora la misma consejera quien se expulsa a sí misma. Son los demás, a través de la conciencia de la exigencia social del decoro, quienes la obligan a borrar sus palabras de ese espacio. Y fíjense, no es un discurso en “asturiano académico”, es una simple palabra: eso es lo que se margina “de los salones nobles sociales”, cualquier manifestación de lo nefando.
¿Entonces para qué dicen que vale “el bable” quienes afirman que lo aman y que tiene su sitio? Pues para contar chistes. Aquel, por ejemplo, en el médico.
—¡Ai!, dotor, el mio paisanu carez de la cabeza.
—Será acéfalo.
—Serálo mui guapamente.
Para eso, para que el doctor, el contador y los oyentes se rían; en su ignorancia, por cierto, de que la señora habla correctamente, porque “padecer” es lo que significa “carecer” en asturiano. Son ellos los que son ignorantes, pero como la lengua del espacio público decoroso es únicamente para ellos el castellano, la esposa del paciente habla risiblemente.
O aquello otro que tantos amigos de los bables y, al menos, dos tribus universitarias anti oficialidad (digámoslo claramente, anti asturiano) repiten con frecuencia: “—U ta pá”. —“ta pa Ponga”. —“U ta ma”. —“Ta pa Tebongo”. Como si fuese una lengua de salvajes. Lo que provoca no solo la risa, sino la justificación de su marginalización.
A fin de cuentas, burla y marginalización, que se ha hecho y se hace en todo el mundo con las lenguas de los que se tienen por inferiores o que arrastran al presente esa condición, lo que han hecho teatro y villancicos castellanos del XVII y XVIII.
Como nos ejemplifica una profesora universitaria de origen alemán que, sobre incluirse en la estirpe buenista, se manifiesta contra la oficialidad del asturiano en LA NUEVA ESPAÑA DEL 03/01/2322: “En la escuela primaria [en Alemania] aprendemos el estándar y en el Instituto, a veces en plan de cachondeo, hablábamos en nuestros dialectos. En los bables de mi región no hay ninguna academia de la lengua, ni se estudian, ni hay idea de implantarlos en el colegio, ni voluntad política de fomentarlos. Todo lo contrario. Los bables alemanes solo se usan para el humor, para Carnaval”.
Pues como siempre, señora, como siempre: exclusión del espacio público, risa y marginalización. Es esa la única y verdadera pelea. Pero el excluirse del espacio público los hablantes, como afirma la citada docente, no es el producto de la exclusiva voluntad de los mismos, sino de la presión (actual e histórica) sobre su lengua y contra ellos. Que se lo pregunten a doña Lydia Espina.
Algunos le ponen la etiqueta de “diglosia”.
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Güei, en LNE: Una patada en los focicos
Güei, en LNE: Una patada en los focicos
La decisión de Xaime Martínez de nun volver escribir en castellanu ye una patada nos focicos a los qu'acusen a los defensores del asturianu de selo por tener montáu un "chiringuito".
El asturiano en la Xunta: derecho y TC
(Asoleyóse en La Nueva España del 19/10/2019
EL ASTURIANO
EN LA XUNTA: DERECHO Y T.C.
He dejar constancia, antes de
nada, de mi respeto personal e intelectual hacia el Letrado Mayor de la Xunta,
don Alberto Arce. Ello no me impide dejar clara mi absoluta discrepancia con
las interpretaciones que, con respecto a la legislación y el uso del asturiano
en el Parlamento, hace, interpretaciones que llevan al absurdo y que
constituyen, además, un arma gratuita que se proporciona a quienes están
entregados a una guerra a muerte contra el asturiano y, en consecuencia, sus
hablantes y sus derechos.
El nudo de la discrepancia es la
aseveración de que basta que un solo diputado manifieste que no entiende el
asturiano, para que, en defensa de su derecho a entender, se prohíba a los
demás usarlo, ¡atención!, sean diputados, consejeros no diputados o invitados a
una Comisión parlamentaria.
Es decir, que el derecho de uno
elimina el derecho de todos los demás, los explícitamente recogidos en el
artículo 11 del Reglamento de la Xunta para los diputados y los que
implícitamente recogen el artículo 4º del Estatuto y la Ley de uso y promoción,
al menos en el estado actual de la Cámara, donde no hay “traductores”. No me
digan ustedes que no es una proposición, cuando menos, paradójica.
Al Letrado Mayor no se le escapa
que detrás de todo este debate hay una cuestión fáctica. “Podría pensarse,
dice, que el bable no presenta dificultades de comprensión para un castellano
parlante y que, por ello, no precisa implementación alguna. No nos corresponde a
nosotros enjuiciar ese extremo”.
Efectivamente, es necesario un analfabetismo esencial o ser muy corto de
entendederas para decir que no se entiende una intervención en asturiano
(¿alguno de los que lo hace se atrevería a sostener su postura en Galicia o en
Valencia?). Pero advirtamos que para que un diputado diga que no entiende el
asturiano e impida a los demás hablarlo, no hace falta que no lo entienda,
basta con que lo diga.
Es querer inhibirse de la
realidad ignorar el que la utilización de ese “derecho a entender” de los
diputados de tres formaciones de la Cámara no responde a su necesidad de seguir
con perfecta inteligencia los debates, sino a que se ha convertido en un
instrumento en su lucha contra el asturiano y los derechos de sus hablantes.
Porque es suficiente que digan que no entienden para inhabilitar el derecho de
los asturhablantes. Digámoslo explícitamente: ese discutible derecho subjetivo no
lo están usando sus teóricos poseedores contra la cooficialidad del asturiano, como
tienden a dar a entender torticeramente, sino, simplemente, contra el uso del
asturiano, contra los hablantes de asturiano. De ese modo, la interpretación
del Letrado Mayor de la Cámara se ha convertido— sin que él lo pretendiera, por
supuesto— en el sustento del “Derecho a TC”, donde TC no son las siglas del
Tribunal Constitucional, sino que la T es una abreviatura del verbo “tocar”.
Esa práctica del derecho a TC deja
patente que estamos ante una virulenta lucha contra el asturiano, y no estrictamente
contra la cooficialidad. Se manifiesta de mil modos: el PP proclamó en su
momento que no aceptaría que la Consejera de Cultura hablase en bable, fuese
quien fuese quien acudiese a escucharla (la entendiese o no, pues); una
diputada abandona un acto no parlamentario porque una escritora en asturiano y
destacada académica habla en asturiano. Llegan incluso a pedir traductores
cuando se hable asturiano —una de las soluciones sugeridas por el Letrado Mayor
para resolver el problema— en el marco de la legislación actual; es decir,
llegan a pedir más gasto solo para demostrar que el malvado uso del asturiano
conduce a más gasto: nada les importa, ni sus contradicciones, con tal de dar cauce
a su aversión.
Esa realidad del conflicto, esa evidencia de ese tipo de mentalidades
y de que nos hallamos ante un ataque diario contra los derechos de los
hablantes de asturiano viene a poner de manifiesto la falacia practicada —no sé
si conscientemente, es decir, con insidia, o solo con ignorancia —por tantos
que dicen defender el asturiano (suelen decir “bable”), quererlo y protegerlo,
pero deniegan la cooficialidad.
No hay más que dos medios de proteger una lengua. El
primero es usarla: una lengua que no se usa y que no tiene circulación social
es una lengua muerta. ¿Cómo pueden decir que quieren proteger el asturiano si
después prohíben hablarlo, ni siquiera en el limitado marco de los derechos que
hoy acogen el Estatuto, la Ley de Uso y el Reglamento de la Cámara? El segundo,
es el de la ejemplaridad: las lenguas, especialmente las minorizadas, como lo está el asturiano,
necesitan ejemplaridad, esto es, que los ciudadanos comunes las vean usadas en
los medios que hoy tienen prestigio y por las personas que tienen prestigio. Si
no es así, si en esos medios no se usa o se prohíbe y a las personas que pueden
ser ejemplares —los parlamentarios, por ejemplo— se les impide su utilización,
¿qué significa afirmar que se defiende el asturiano y se debe proteger? Nada.
Palabrería. Una pura falacia.
He aquí cómo los perseguidores del asturiano, los que se
proclaman defensores del mismo pero sin permitir su uso, vienen a convertirse,
paradójicamente, en los máximos propugnadores de la cooficialidad. Porque ellos
hacen ellos imposible una “normalidad o convivencia amable” del asturiano con
el castellano sin cooficialidad.
Y para más inri, queriendo hacerse pasar por ser ellos las
víctimas y los agredidos.
Prejuicio, pasión y ejemplaridad
(Asoleyóse en La Nueva España del 16/09/19)
PREJUICIO, PASIÓN Y EJEMPLARIDAD
Comprendo que haya quien no
entienda la utilidad del asturiano o que se oponga a su normalización por las
razones que sean. Pero suele subyacer en esas posturas una auténtica pasión,
con pulsiones que van desde la distinción de clase a las del autoritarismo. Es
“el síndrome de la u”, que el otro día ejemplificaba M. A. Revilla en
televisión: se reían de él (y lo despreciaban) en Santander “porque era de los
de la u”. Me lo reveló un día Antonio Masip: “Si, por lo menos, se propusiese
Uviedo, que no acabase en u”. Repito: uno entiende las reservas y argumentos
frente al proceso de normalización, pero hay mucho más detrás cuando personas
que se presumen distinguidas patean en el Campoamor porque se los salude en
asturiano. Mucho más.
Asimismo hay mucha desinformación
voluntaria sobre lo que son las lenguas. Cuando se habla de “bable de
laboratorio” o de “lengua inventada” se pasa por alto que todas las lenguas
cultas y escritas han sido inventadas en algún momento. El castellano por
Alfonso X, el alemán por Lutero. Catalán y gallego lo han hecho desde hace
menos de un siglo, menos aún el euskera.
Hay también mucho que decir sobre
el asturianismo lingüístico y la demanda de cooficialidad. Se ha convertido
esta en un bálsamo milagroso que recuperaría socialmente la lengua. Ayudaría, pero no es ese el problema de la
supervivencia de nuestra lengua, sino un problema de ejemplaridad de quienes
tienen autoridad. En ese sentido hay actos desoladores. Acabo de ver en un
programa de la TPA a dos próceres del asturianismo cultural hablar en estricto
castellano. En dos entrevistas, a dos cabezaleros (-ero y –era) en igual
actitud. ¡Y académicos! Podría seguir.
Si quienes deben dar ejemplo no lo hacen, de nada valdrá la
oficialidad.
Por cierto, ¿la supresión de la web en asturiano del Sespa
es el comienzo de la cooficialidad amable?
¿De ónde saquen estes babayaes?
7 y 8 d'abril. Sevilla. Convención del PP.
A petición de los fenómenos d'equí, encabezaos, supongo, por Mercedes Fernández, los cabezaleros del PP d'España, pónense a falar contra l'asturianu:
¡Coño, yo tamién!
Y sal el portavoz del PP nel Congresu, Rafael Hernando, y llamenta que dalgunos "estén impulsando el asturiano "como un elemento diferenciador y excluyente".
Pero esti... ¿de ónde saca esa babayada? ¿Qué sabe él del tema? ¿Quién son esos "dalgunos"?
Y, polo visto na noticia, too eso na presencia y col apoyu de Núñez Feijoo, el presidente de la Xunta vecina.
¡Pero, Feijoo! Vosotros que fuisteis los que normalizasteis el gallegu na alministración, na enseñanza, na televisión, na universidá, na sociedá gallega en xeneral..., ¿el vuestru ye un gallegu diferenciador y excluyente?
¿Nun tienen vergoña? ¿Cómo falen de lo que nun saben? ¿Cómo puen negase a que los otros fagan lo qu'ellos faen cola so llingua? ¿Cómo puen decir tantes babayaes?
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| Semeya tomada de La Nueva España |
A petición de los fenómenos d'equí, encabezaos, supongo, por Mercedes Fernández, los cabezaleros del PP d'España, pónense a falar contra l'asturianu:
"La cúpula nacional del PP -diz LA NUEVA ESPAÑA- critica el uso del asturiano "como elemento excluyente".¿Y?
¡Coño, yo tamién!
Y sal el portavoz del PP nel Congresu, Rafael Hernando, y llamenta que dalgunos "estén impulsando el asturiano "como un elemento diferenciador y excluyente".
Pero esti... ¿de ónde saca esa babayada? ¿Qué sabe él del tema? ¿Quién son esos "dalgunos"?
Y, polo visto na noticia, too eso na presencia y col apoyu de Núñez Feijoo, el presidente de la Xunta vecina.
¡Pero, Feijoo! Vosotros que fuisteis los que normalizasteis el gallegu na alministración, na enseñanza, na televisión, na universidá, na sociedá gallega en xeneral..., ¿el vuestru ye un gallegu diferenciador y excluyente?
¿Nun tienen vergoña? ¿Cómo falen de lo que nun saben? ¿Cómo puen negase a que los otros fagan lo qu'ellos faen cola so llingua? ¿Cómo puen decir tantes babayaes?
Güei, en LNE: Hic, Saulo, hic salta
L'aprecederu
Hic, Saulo, hic salta
Xuan Xosé Sánchez Vicente 06.11.2017 | 02:56
Hic, Saulo, hic salta
Anda estos días en controversia el asturiano. En concreto, por dos topónimos, Cuideiru y Uviéu. Han sido avalados por el organismo encargado de "desenmascarar" los nombres asturianos de nuestros pueblos, a veces castellanizados ridículamente, como Cuesta de las Espinas por Cuestespines.
Comprendo que a muchos esa restauración de la toponimia les sea completamente indiferente o les parezca una pérdida de tiempo. Pero en algunos casos, lo que hay es una profunda reacción visceral contra lo que huela a lengua asturiana. Así, el reciente Premio Princesa, Poreñu, se transcribió en algunos medios estatales como Poreño. ¿Por qué esa reacción instintiva ante la "u"? Quizás por lo mismo que un antiguo alcalde de Uviéu me decía: "Si fuese Uvieo, ¡pero Uviéu!".
Pero no es del "síndrome de la u" de lo que quiero hablar, sino de la saulina conversión del PSOE en Asturies a la oficialidad del asturiano, tras años de repulsión. Ejemplificándolo: diputado yo en la Xunta por el PAS, un día el señor Fernández Villa me reconvino amistosamente por presentar mis propuestas en asturiano. "Eso del bable está bien para afuera, ¡pero aquí?!"
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Güei, en LA NUEVA ESPAÑA: Un plato pobre
(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)
Un plato pobre
Sobre el uso, promoción y respeto a la lengua asturiana
Xuan Xosé Sánchez Vicente 25.09.2017 | 03:49
Un plato pobre
Informa LA NUEVA ESPAÑA de que seis centros escolares asturianos empiezan un plan experimental para dar en asturiano algunas asignaturas. Un plato bien pobre me parece, tal vez no tanto por la iniciativa cuanto por su demora. Por cierto que, al PP, dada su animosidad generalizada contra nuestra lengua, le parece demasiado y lo ha denunciado. Como se sabe, la legalidad y la legislación sobre el derecho a usar y aprender nuestra lengua se halla en dos textos, el artículo 4º del Estatuto y la Ley de uso y promoción del bable/asturiano, textos en los que algo ha tenido que ver el que esto escribe.
Ambos textos ofrecen muchas posibilidades de ejecución, pero durante muchos años esas posibilidades estuvieron prácticamente congeladas por el Gobierno asturiano: en lo escolar, en la toponimia, en los medios de comunicación públicos, en la Administración. Por esa razón entiendo que lo que se ha hecho hasta ahora es un plato muy pobre.
Pero es que, además, con los textos legales que en cumplimiento y desarrollo de esa Ley aprueban las administraciones locales vienen muchos a hacer lo que solía hacerse con la prensa atrasada en aquellos sórdidos retretes llamados "de pedal": colgarla de un clavo. Sólo un ejemplo de las decenas que archivo: la concejala de Cultura de Xixón recordaba a principios de año a los funcionarios del Ayuntamiento, a propósito de la toponimia del concejo, que había que cumplir la normativa existente: respetarla y usarla.
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Entrevista con Ramón d'Andrés en La Nueva España
"El asturiano creció mucho como lengua de exhibición, como rasgo identitario"
"No se puede describir la Asturias de los últimos cuarenta años sin los logros de la cultura en lengua asturiana"
10.01.2016 | 17:15
Ramón D´Andrés. NACHO OREJAS
Oviedo, P. RUBIERA Ramón D'Andrés, profesor de Filología Española y Asturiana de la Universidad de Oviedo y autor de varias obras gramaticales y ensayísticas sobre el asturiano, presidía hasta el pasado mes de diciembre la Fundación Caveda y Nava. La institución, creada en 2002 para tratar de alcanzar un consenso en la defensa del asturiano, resolvió disolverse. "Su función ya no es tan necesaria como cuando decidimos crearla", afirma. D'Andrés fue el último de sus cuatro presidentes. José Luis López, Etelvino González e Ignaciu Iglesias fueron los anteriores.
-¿La Fundación Caveda y Nava ya no es necesaria?
-Cuando decidimos crearla, en enero de 2002, ocupó un espacio que nadie tenía y creo que en eso consistió su éxito. El tema del asturiano estaba muy polarizado, había maximalismo por ambas partes y una gran desconfianza mutua. Nos resultó sorprendentemente fácil reunir a cincuenta personas con el objetivo de tender puentes de diálogo y hacer labores de intermediación. Nuestra tarea tenía dos objetivos, teníamos una lengua en peligro y eran necesarias medidas para garantizar su supervivencia y había que hacer que se respetaran los derechos de la gente que la usa. El mensaje, con el paso de los años, caló, se asentó. Quiero pensar que la Fundación contribuyó a mejorar la situación del asturiano.
-¿En qué ha mejorado?
-Hay un mayor consenso en cuestiones elementales, pero no están resueltos todos los problemas. Nunca nos propusimos entrar en competencia con otras asociaciones cívicas de defensa de la lengua y consideramos nuestra misión cumplida.
-Continúa sin resolverse el futuro de la llingua, al contrario de lo que sucede en otros territorios con idioma propio. ¿Qué futuro ve en este asunto?
-Ésa es la gran pregunta. Mi tesis es que desde que empieza la reivindicación moderna del asturiano se han hecho grandes cosas, pero hay aspectos en los que no se ha avanzado porque la sociedad en su conjunto no ha hecho suyas ciertas reivindicaciones en las que el asturianismo ponía mucho interés.
-¿Cuáles han sido los grandes avances en estos 40 años?
-Aspectos como el prestigio social o la idea de que el asturiano es un patrimonio cultural; en la creación artística, sobre todo literaria y musical, que es espectacular, y se ha avanzado mucho en lo que es el asturiano como un instrumento de comunicación. Pero como lengua de conversación va retrocediendo poco a poco. Por otra parte, la pretensión del asturianismo de los años setenta y ochenta de que se convirtiera en una lengua equiparable y alternante con el castellano no caló en la sociedad. Sí caló su uso, hasta niveles insospechados, en un plano que podemos definir como de afirmación de asturianía, como rasgo identitario. Ahí se puede decir que es un éxito.
-Ponga ejemplos.
-En los actos públicos, en las manifestaciones más diversas, la gente utiliza pancartas y lemas en asturiano y probablemente no lo habla. Creció mucho como lengua de exhibición, que tiene su importancia. El bilingüismo es muy difícil que cale, no creo que nuestra llingua pueda competir con el castellano. Y derivada de esta idea está la de los derechos individuales en relación con el asturiano, que tampoco progresa. No surge una necesidad de luchar por esos derechos.
-¿Hemos de conformarnos con esos logros?
-No son logros menores. Hay una minoría asturianista bien asentada en la que el asturiano goza de normalidad, pero no crece, y es una minoría influyente, con grandes creadores, sobre todo literarios. No se puede describir la Asturias de los últimos cuarenta años sin los logros de la cultura del asturiano.
-¿La sociedad es la clave?
-En los años 60 y 70 del pasado siglo, la gaita y la sidra estaban en vías de extinción. La sidrería era un tipo de local sucio y lo que gustaba era el mesón, y había cuatro gaiteros, mayores casi todos. Cuando empezó a funcionar el asturianismo y se pedía llevar la gaita al Conservatorio, se hicieron muchos chistes, recuerdo algunos de Gustavo Bueno, y no contaba con el favor de las élites políticas. Fueron la sociedad civil, los empresarios lagareros, los jóvenes en el caso de gaita quienes rescataron la sidra y la gaita y las proyectaron, con enorme éxito y brillantez, hacia el futuro. Otro ejemplo es el Real Oviedo. Podríamos preguntarnos por qué esa magia no se extendió con esa potencia a la lengua, se extendió ese uso identitario del que hablábamos antes. Dicho esto, las sidrerías deben de ser, sin embargo, de los sitios que más se castellanizaron.
-¿El rechazo político a la oficialidad es la clave de este freno al desarrollo del asturiano?
-Es que lo político es lo social. Nuestros representantes políticos son los que la gente elige en las urnas. El futuro del asturiano reside en la sociedad asturiana, es ella la que tiene que decidir si conserva la llingua, si quiere dejarla como fetiche cultural o darle una utilidad práctica. Sinceramente, no sé por dónde puede derivar la cuestión, pero tengo claro que la sociedad es la que decidirá y que la minoría asturianista no desaparecerá.
-El presidente asturiano felicita la Navidad en varios idiomas pero no en asturiano, ¿qué le parece?
-Es anecdótico, pero es un escándalo. ¿Cómo es posible que al presidente de Asturias o a sus asesores no se les ocurra pensar en la lengua asturiana? Nos retrata. Hay un serio problema de visibilidad de la llingua en el ámbito institucional, creo que los políticos ni piensan en ella. Creo que a veces no es hostilidad, sólo falta de sensibilidad.
-¿El balance de lo conseguido en estas cuatro décadas es positivo?
-Sin duda. Quizás el asturianismo se puso metas muy ambiciosas respecto a los que nos precedieron. Los antecedentes del asturiano no se pueden comparar, por ejemplo, con los del catalán o el gallego.
-¿Hasta qué punto el asturianismo y sus enfrentamientos internos perjudicaron a la lengua?
-El movimiento asturianista tiene grandes virtudes que justifican esos logros actuales, que tenemos que valorar. Al lado de esto, hubo muchos momentos de demasiado maximalismo hacia otros sectores sociales que no tenían por qué militar en la causa, y dentro del propio movimiento hubo demasiado cainismo. El típico ambiente de minorías que acaba desarrollando actitudes sectarias, sin entender que es sano y es un valor que la gente que lucha por lo mismo que tú piense de forma diferente. La propia Fundación Caveda y Nava, cuando se creó, fue muy criticada por el entorno de la Academia de la Llingua.
-¿La aprobación de la ley de Uso marcó un punto de inflexión en el reconocimiento jurídico de la lengua asturiana?
-Sin duda. Cuando tienes que elegir entre algo y nada, te quedas con algo, y esta ley fue muy criticada en algunos ámbitos asturianistas, cuando significó pasar del cero al uno o el dos. Hay que reconocer el mérito que tuvo la gente que la hizo, Xuan Xosé Sánchez Vicente y Sergio Marqués. A día de hoy es el máximo techo legal y probablemente en el futuro sea superada por otra cosa mejor.
Soi un poco tochu (sobre'l "negociu" col asturianu)
SOI UN POCO TOCHU
Hai
unos cuantos díes acaben de sonar palabres de guerra contra l’asturianu y los
que, además que querer a la nuestra tierra por munches coses, querémosla tamién
pol asturianu, la llingua de nós y la de los nuestros mayores (ehí tan, ente
ellos, Xovellanos o Marirreguera). Ún de los argumentos que siempre se remana
nel ataque ye que los que tenemos esa postura facémoslo pol “negociu”, esto ye,
por perres.
Debo
ser un daqué tochín yo. Dende que saqué la mio cátedra d’institutu a los venti
mui pocos años nun sé que me tenga dao munchu negociu l’asturianu. Si acasu,
quitando dalgunos premiucos, gastos (menudos, pero gastos, y frecuentes). Y,
además, munchu tiempu y munchu esfuerzu empleaos, puertes abondes cerraes por
esa dedicación, incomprensiones a esgaya y un balance final de tantu esfuerzu
qu’asemeya un migayín al de dar voces en castañéu (pa los propios y pa los
ayenos).
Pero,
agora que caigo, si tantu negociu ye esto de defender, falar y escribir
n’asturianu, ¿por qué nun se meten ellos a esa estaya? Si tan estraes les
perres pel suelu, ¿por qué nun vienen a pañales? Nun se m’ocurre por qué.
Y
agora que lo pienso, vo tener qu’andar con cuidáu: igual me cae un día una
navayada de daquién que quiera apoderase del mio choyu. Nun m’estrañaría: yá
dende Horacio sabemos qué dañible ye la “auri sacra fames”.
Anque,
nel fondu, yo creo que solo lo dicen por faltar. Porque si a dalgún negociu se
paez esto ye, más bien, al de Ramonzón de la Panera.
(Asoleyóse en LA NUEVA ESPAÑA DEL 19/11/2015)
Güei, en LA NUEVA ESPAÑA, Irrealismo mágico
(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)
Irrealismo mágico
Unas cuantas líneas de actuación que pueden ser eficaces para socializar la llingua
03.10.2015 | 05:14
Xuan Xosé Sánchez Vicente Una determinada mentalidad está estructurada por el irrealismo mágico: Obama va a acabar con las guerras y cerrar Guantánamo, Hollande va a frenar a Merkel y acabar con la "austeridad", Tsipras va a obligar a Alemania a hincar la rodilla? Los datos de la realidad, de lo que es posible o no, en nada afectan a las ilusiones de quienes están configurados por esa forma de ver el mundo y creen que solo su deseo o sus palabras van a transformar la realidad por arte de magia. Asimismo, olvidan pronto cada una de sus sucesivas decepciones y, desmemoriados, corren a proyectar su irrealismo mágico sobre una nueva coyuntura.
En LA NUEVA ESPAÑA del 25/09/15 Ramón d'Andrés ("La academia de la Llingua y el posibilismo") nos mostraba cómo se había comportado ese tipo de mentalidad durante los últimos tres lustros en torno al asturianu y cómo, en función del irrealismo mágico, del ensalmo jaculatorio de la "oficialidá", había ignorado tanto la realidad sociológica como la realidad política de Asturies para rechazar y denostar el único instrumento posible y existente para la defensa y tutela de los derechos lingüísticos de los asturianos y la socialización de su lengua, la Ley de Uso y Promoción de 1998. (Resulta curioso, sin embargo, advertir cómo, al mismo tiempo y décadas después, todos aquellos que habían vituperado la citada Ley -sindicatos, partidos de izquierda, movimientos sociales, Academia- bien la traen a cuento para defender los derechos de los enseñantes o de los alumnos, bien reclaman su ejecución en la enseñanza y en la Administración).
Lo que no relataba el académico y exresponsable de Política Llingüística del Principado era cómo, de acuerdo con el modo de comportarse este tipo de ideología, se había ido desplazando el irrealismo milagrero, a lo largo de estos quince años, de ilusión en ilusión: [.....................................................]
¿Pa qué vamos engañanos? (I)
Esta ye la realidá del pactu PSOE/IU. Y esta la realidá de la presencia del Conseyeru don Genaro al frente la canoa.
Yá pasara lo mesmo cuando IU gobernó col PSOE. Nos próximos díes vo dir contándolo
(Nota: la cita que vien embaxu procede del dixital Asturies.com)
Les ayudes a la producción editorial n’asturianu aumenten en 8.500 euros Llingua asturiana
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23 Setiembre, 2015 por Pablo R. GuardadoYe la única de les trés llinies de subvención que ve medrar la cantidá presupuestada. La de medios menguó un 37 por cientu y la discográfica, un 16,7 por cientu, siendo la suma total un 18,29 por cientu menor que nel 2014.
Espublizada nel BOPA dos meses y mediu más tarde que con respeuto al 2014, esta convocatoria ufre en concreto 8.470 euros más, al pasar de 81.513,4 a 90.000 euros, lo que supón una medra del 10,41 por cientu. Pese a esti aumentu, l’ayuda ye entovía menor que nel 2013, cuando foi de 100.000 euros.
En comparanza con 2014, les subvenciones al asturianu y gallego-asturiano menguaron un 18,29 por cientu al pasar de 232.513,4 euros a 190.000. Esta reducción ye entovía más esmoleciente si miramos los datos del 2013, cuando’l Gobiernu presupuestó 308.000 euros: un 38,32 por cientu.
Güei en LNE: ¿Oficialidá? : ¡Exemplaridá!
Trescribo, como siempre, los párrafos del entamu:
L´aprecederu
¿Oficialidá?: ¡exemplaridá!
Los partíos nun dediquen un minutu al asturianu
17.06.2015 | 03:42
Xuan Xosé Sánchez Vicente Dalgunos asturianistes anden contentos porque creen contar na Xunta Xeneral hasta 17 partidarios de la oficialidá del asturianu. Son mui optimistes. Si s'examinen les declaraciones a LA NUEVA ESPAÑA de los candidatos, vese que la mayoría de les respuestes aparentemente positives son en realidá un "yá veremos".
En tou casu nun ye'l de la oficialidá'l problema principal que tien l'asturianu. Nun fai falta más que ver los programes de la TPA nos pueblos y ver que la mayoría respuenden en castellanu o oculten la so llingua. Abonda con dir a llugares onde fai diez o quince años tolos neños falaben un daqué n'asturianu y ver cómo ye agora'l castellanu la llingua de les nueves xeneraciones. Abasta con entrugar a les families falantes d'asturianu pa que nos digan que nun consiguen que los fíos falen mas qu'en castellanu.
Y ye que fai tiempu que la llingua familiar nun ye la llingua materna. La llingua materna ye agora'l castellanu de la guardería y el preescolar, la de Mickey Mouse, Dora, los xuegos del móvil, la tableta o la play. Inclusu, pa los qu'estudien asturianu, la nuestra nun ye una llingua ambiental, sinón una especie de llingua estranxera o de curiosidá.
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..............................................................
¿Qué pasa col asturianu?
¿Por qué nun chamos una güeyaína al gallegu, onde d'otru volume, tienen problemes asemeyaos a nós? Por exemplu, que siguen perdiendo falantes, pesie a tolos esfuerzos, especialmente na xente mozo -lo que, per otra parte, asocede tamién en Cataluña-. Por exemplu, que determinaes formes de defender el gallegu y emplegalu nun parecen favorecelu. Por exemplu, que la mera institucionalización (la cooficialidá) nun resuelve los problemes.
Invito a ver estos dos artículos, ún el de Roberto L. Blanco Valdes (Pues bien, dejemos al gallego en paz) y esti otru de Xosé Luis Barreiro Rivas, ensin dulda el galleguista que más fexo pola normalización social del gallego (Dónde está el error del gallego (Dónde está el error del gallego).
Pueden ayudanos a referver y camentar, equí, n'Asturies, onde'l debate ye tan cenciellu y que, munches vegaes, reduzse a una simple xaculatoria.
El futuru de la nuestra xermana, la llingua galega
Col títulu de "As cifras do galego", asoleyó Víctor Freixanes esti artículu na Voz de Galicia del 07/12/2014. Paga la pena lleelu pa reflexonar sobre la nuestra:
Alá vai a lingua, corre que te corre e polo mar abaixo, coma a troita do cantar. Podemos mirar para outro lado. Podemos botarlle a culpa ás familias que non falan galego cos fillos e están a romper a liña de transmisión natural do idioma. Podemos culpar á Administración que non se molla, á sociedade civil que non exerce, ás nosas clases dirixentes, que nunca deron entendido nin o valor simbólico nin o valor económico dun factor de singularidade que xa quixeran para si outros pobos e que mesmo en termos económicos ten unha significación obxectiva e incluso estratéxica: ponte de enlace entre o castelán e o portugués para viaxar polo mundo. Podemos botarlle a culpa á historia. Ou volver á vella imaxe da botella medio baleira ou medio chea, segundo a queiramos ver. Pero a realidade é obstinada: a lingua nosa, o galego, se non o remediamos se nos vai, igual que a demografía. Están bastante relacionadas.
Nunca haberá crecemento demográfico se non avivamos no país (nas novas xeracións) un proxecto de futuro esperanzador. Reproducímonos (biolóxica e culturalmente) para continuar, porque cremos na continuidade. Cun horizonte económico estragado, a economía sen folgos, os recursos e as institucións que podían xestionalos desaparecidas, a cultura da precariedade rampando impunemente por todas partes, a incerteza como principio dominante e sen a máis elemental política de protección ou apoio, ¿quen lle pode pedir ás novas parellas o heroísmo de traer ao mundo criaturas? Abondo teñen con sobrevivir. Estamos a falar do primeiro mundo, abafado ademais polos valores do consumo, non doutras realidades.
Coa lingua sucede o mesmo. ¿En que contexto social se desenvolve a nosa xente moza, onde se detectan as caídas mais espectaculares do uso do idioma? A demagoxia con que se abordou esta cuestión na confrontación política que instalou de novo o Partido Popular no goberno, no ano 2009, acusando á coalición PSdeG-BNG de impoñer o galego pola brava e de querer desterrar o castelán do sistema educativo, foi escandalosa. Afrontar o problema exclusivamente dende o ámbito escolar (onde o ensino privado campa por libre sen que ninguén lle pida contas e cos recursos públicos cada día máis minguados) é introducir a lingua nun gueto, esquizofrénica burbulla que estoura nada máis saír das aulas: medios de comunicación, espazos de lecer, produtos de consumo, igrexa, servizos sociais, publicidade, etcétera.
O Plan de Normalización Lingüística, aprobado por unanimidade no Parlamento, quería avanzar nesta dirección. Mais todo ficou en nada, ou en ben pouco, decididamente insuficiente, alén de declaracións retóricas. Só se a sociedade galega percibe a través dos seus dirixentes (non só políticos, tamén económicos e civís) a utilidade e a práctica real (non ficticia) da lingua, a memoria dos avós poderá empezar a ocupar os espazos necesarios da modernidade, o progreso social e a reprodución demográfica que pasa de pais a fillos. Só daquela deixará de concibirse coma un adorno e empezará a considerarse un activo de futuro.
NUESTRA LENGUA COMO REACTIVO SOCIAL
Hoy publico en La Nueva España (Nuestra lengua...) un artículo sobre la "miseria" del desarrollo del asturianu y la cultura asturiana en el próximo currículo escolar y acerca de las reacciones (¡tan asturianas!) de quienes se oponen, incluso, a que sus hijos tengan una hora de cultura asturiana a la semana, sin que por ello tengan que mancharse con el asturianu.
"Nuestra lengua como reactivo social" se titula. También se tratan otras cosas, por ejemplo, sobre las reacciones un tanto amontesinadas de una parte del asturianismo (¡tan asturianas, también!).
Nun soi un escritor español
Invítovos a ller güei na Nueva España "Nun soi un escritor español", de Milio Rodríguez Cueto, sobre la discriminación de los asturianos nel Estáu:
http://www.lne.es/opinion/2014/07/02/nun-soi-escritor-espanol/1608795.html
http://www.lne.es/opinion/2014/07/02/nun-soi-escritor-espanol/1608795.html
Llingües minoritaries. Asturies y Europa. Nava
Fundación “Caveda y
Nava”
C/ Carreño Miranda, 7, 5u
A, 33013 Uviéu
X
Xornada de la Fundación Caveda y
Nava
Sábadu
31
de mayu
del 2014
Sitiu:
na Casa
la Cultura de Nava
(C/ Villabona, 3)
Hora:
12:00
del mediudía.
CONFERENCIA
¿Qué
pue facer Europa poles llingües minoritaries?
El
casu asturianu
A
cargu de D.
ALBERTO LÓPEZ BASAGUREN,
miembru del Comité d'Espertos de la Carta Europea de Llingües Rexonales o
Minoritaries (Conseyu d'Europa).
Presentáu
por D.
José Manuel Pérez Fernández,
Profesor Titular de Derechu Alministrativu de la Universidá
d'Uviéu.
Intervendrán
el Presidente de la Fundación Caveda y Nava y les autoridaes
presentes.
N'acabando
l'actu, habrá convidada con sidra en Llagar
Viuda de Corsino,
na mesma villa.
Falando asturianu, ¿cómo diba ser una muyer?
Envíolos a El Norte de Castilla del 11/04/14 pa que sigan la historia de Julia Fernández González, que pasó como paisanu munchos años y que, como talu, fexo la mili 18 meses ensin que, hasta entós, s'enterasen d'ello. Descubierta, Julia hubo volver a la so natal Sama de Llangréu.
El casu corrotóse per mediu mundu. D'ente les coses más curioses de la historia y del reportaxe, que los invito otra vegada a lleer, ta aquella de que «Julia habla con voz hombruna, aumentada el tono
duro de la misma por la aspereza del dialecto asturiano».
Pues nada, ehí lo tienen: Julia y l'asturianu.
(Por cierto, toos conocerán los antecedentes históricos y lliterarios, el de Catalina de Erausao, por exemplu, "la monxa alférez". De pasu, únviolos equí a una páxina que pon otros casos de muyeres que se ficieren pasar por paisanos.
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